"En el principio no había nada. Y esa nada no estaba ni vacía ni era indefinida: se bastaba sola a sí misma. Y Dios vio que aquello era bueno. Por nada del mundo se le habría ocurrido crear algo. La nada era más que suficiente: lo colmaba".
Así se inicia la novela "Metafísica de los tubos" de la belga Amélie Nothomb, que ha despertado el interés de público y crítica después de la publicación de su primera novela "Estupor y temblores". Ambos relatos se basan en su carácter autobiográfico y en invitar al lector a sumergirse en una atmósfera que combina la originalidad y la crítica ácida.
En Metafísica de los tubos, Nothomb narra la infancia de una niña belga nacida en Japón, donde su padre trabaja como diplomático, basándose así en datos autobiográficos de la autora. La protagonista es un bebé superdotado que opta por vegetar y se autoproclama Dios durante los primeros años de su vida, negándose a manifestar sus emociones, a hablar o a moverse hasta descubrir el sentido de la vida, siendo la clave de esta asombrosa narración una simple barrita de chocolate que le ofrece la abuela a su nieta.
Han escrito de Amélie Nothomb:
[...] la novela de Amelie Nothomb es un remedio contra la melancolía o incluso de reconfortamiento de vuestro sentimiento de felicidad. Breve, una maravilla. Amelie Nothomb al final de su libro "Estupor y temblores" utiliza las palabras de André Maurois: " No digas demasiadas cosas malas de ti mismo: te creerán"
Jean-François Josselin. Le nouvel Observateur
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