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La insulina inhalada representa un avance para los pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2 que retrasan, incumplen o no intensifican el tratamiento con la tradicional insulina por miedo a inyectarse. Se trata de una formulación en polvo seco de acción rápida de insulina humana, que se absorbe a nivel pulmonar y que se inhala por la boca antes de las comidas. El inhalador está diseñado especialmente para administrar la insulina de manera óptima a través de los pulmones mediante la inhalación oral.
Esta insulina supone una mejora en la calidad de vida de los pacientes y facilita el acceso al tratamiento para aquellas personas reticentes al mismo. En un estudio publicado en la revista Diabetes Care, los pacientes apreciaron una reducción significativa en la sensación de fatiga, y de sobrepeso, entre otros aspectos, durante el empleo de la insulina inhalada. El nivel general de satisfacción tras el tratamiento con insulina inhalada alcanzó una puntuación del 76.4% frente al 65.8% señalado por los pacientes en tratamiento con insulina subcutánea.
La insulina inhalada aún está sujeta a visado por parte de las autoridades sanitarias españolas, y el Ministerio de Sanidad y Consumo ha señalado que, debido a las características de esta sustancia, no está en absoluto indicada para todos los pacientes que padecen diabetes. Se trata de un "medicamento hospitalario y solo puede ser prescrito, por un médico especialista, a pacientes adultos".
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