Revista Electrónica de Salud y Mujer
    Junio 2007  
   
 
  Un 10% de las españolas en edad laboral sufre incontinencia de orina
   
portada RESYM
  Una de cada diez españolas (9,5%) laboralmente activas, entre los 25 y 64 años, padece incontinencia de orina. A partir de los 65 años el porcentaje se eleva a un 15%. En el caso de las residencias de la tercera edad, la mitad de las mujeres (55,5%) y el 33% de los hombres sufren este problema. Así lo demuestran los datos preliminares de uno de los mayores estudios (EPICC) que se han realizado en nuestro país, para determinar la prevalencia, carga y coste de la vejiga hiperactiva e incontinencia urinaria, y que fue presentado en el último Congreso de Urología celebrado en A Coruña. Según el coordinador de este estudio, el doctor Eduardo Martínez Agulló, del Servicio de Urología del Hospital La Fe de Valencia, no se puede hablar de una enfermedad en sí misma, sino de un problema que responde a varias causas, "estamos ante una patología que tiene manifestaciones completamente diferentes, que van del niño (el doble de frecuente en niños que en niñas) que se orina por las noches durante toda la enseñanza primaria, hasta el paciente con Parkinson que no llega nunca a tiempo al lavabo".

En la población anciana es donde los casos de incontinencia están experimentando un mayor crecimiento. Un aumento que, en palabras del doctor Martínez Agulló, resulta obvio teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento de la población española a raíz de la mayor esperanza de vida. Agulló, "estamos ante un problema frecuente entre nuestros mayores, sin diferencias importantes entre hombres y mujeres y con un consumo elevado de material absorbente". Un 25% de los mayores de 65 años con incontinencia de orina necesita cambiarse de ropa hasta ocho veces al día. Sin embargo cuando se les preguntan qué tal toleran este trastorno, sólo el 11,4% asegura que tolera mal o muy mal dicho problema. ?La única explicación a esto es que la capacidad de adaptación de los mayores es infinita. Se adaptan a circunstancias límite con una facilidad impensable en la gente joven y madura?, asegura el doctor Martínez Agulló.

Causas distintas según la edad

Las causas que están detrás de un escape involuntario de orina varían mucho dependiendo de la edad. En la mujer madura (45-60 años) la causa principal es la incontinencia de esfuerzo. "En estos casos", explica este experto, "la mujer presenta una uretra incompetente asociada siempre a un suelo pélvico que ha perdido el tono que tenía en la juventud. Esto está directamente asociado a su vez con la caída hormonal en la menopausia".

En los mayores de 65 años, la causa dominante sería la hiperactividad vesical. Los mecanismos inhibitorios del reflejo miccional están alterados y esto se traduce en un fallo del control voluntario de la micción. "El afectado", precisa el doctor Martínez Agulló, "siente las ganas de orinar, pero no puedes controlarlo". Otro grupo importante, concretamente unos 250.000, que padece incontinencia de orina es el de los pacientes con una alteración neurológica (enfermedad cerebrovascular, parkinson, esclerosis múltiple, etc)". La incontinencia urinaria es un problema social que puede resultar incapacitante por su elevado impacto sobre la calidad de vida. Sin embargo, la gravedad o el grado de incontinencia no es proporcional con el sufrimiento con el que lo vive un paciente. Según el doctor Martínez Agulló, hay incontinencias leves que suponen una carga importante porque son muy mal toleradas y producen mucha inseguridad en el afectado.

Tratamiento

Dependiendo del origen y tipo de incontinencia (de esfuerzo, por necesidad urgente de orinar, por rebosamiento, funcional y mixta) se pueden aplicar diferentes tratamientos.

El objetivo de cualquier tratamiento para la incontinencia es mejorar la calidad de vida del paciente. En la mayoría de los casos es posible lograr grandes mejoras e incluso la curación de los síntomas. El tratamiento médico normalmente es eficaz, pero esto no ocurre si el paciente bebe líquidos durante todo el día y no controla sus horarios para orinar. De manera similar, los grandes aumentos de peso y las actividades que promueven el esfuerzo abdominal ponen a prueba cualquier reparación que se haya logrado y no es probable que resista el paso del tiempo. Si se aplica sentido común, una mecánica corporal adecuada y se tiene cuidado es casi seguro que se lograrán resultados positivos y a largo plazo.

Los tratamientos de tipo quirúrgico, como por ejemplo el implante de una malla en la vejiga, pueden ser muy exitosos en el caso de las mujeres y en muchas ocasiones se complementan con tratamientos farmacológicos y de ejercicio de la vejiga. Este tipo de tratamientos que ayudan a controlar las micciones y a espaciarlas están recomendados para personas de no avanzada edad.

   
 

 

   
Imprimir
© OBSYM 2007