Revista Electrónica de Salud y Mujer
    Mayo 2010  
   
 
  Notícia breve: El cáncer de tiroides tiene buen pronóstico
   
portada RESYM
  El signo principal del cáncer de tiroides es la aparición de un bulto (nódulo) en la glándula tiroides, puesto que no se presentan otros síntomas en la mayoría de los casos, y suele descubrirse durante algún examen físico rutinario. Algunos pacientes con cáncer de tiroides se pueden quejar de dolor en el cuello, la mandíbula o el oído.

Es el cáncer endocrinológico más frecuente, aunque sigue siendo raro en comparación con otros tipos de cánceres. Se diagnostica con más frecuencia entre los 40 y los 53 años, y es más frecuente entre las mujeres de raza blanca. Su prevalencia es baja, aunque va en aumento, por ello la Asociación Iberoamericana contra el Cáncer de Tiroides (AICCAT) con motivo del Día Europeo del Tiroides (25 mayo) ha querido concienciar a la población sobre esta enfermedad. Aunque el diagnóstico de cáncer suele ser aterrador, el pronóstico para los pacientes afectados de éste suele ser bueno, dado que la mayoría se cura tras cirugía (para extirpar la glándula tiroides) seguida de la ablación del tejido tiroideo residual con yodo radioactivo (para destruir los restos del tejido tiroideo). Además, en la actualidad es posible evitar las situaciones de hipotiroidismo.

Bajo el término de "carcinoma tiroideo" se engloban diferentes tipos de tumores con pronósticos distintos. Así, el carcinoma papilar es el más frecuente y el de mejor pronóstico.

El tratamiento con yodo radiactivo suele hacerse de 4 a 6 semanas después de la cirugía. "La dosis de yodo a administrar depende del estadio en que se haya diagnosticado la enfermedad", señala la doctora Mercedes Mitjavila, jefa de la Unidad de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón, de Madrid. Durante este tiempo, "es necesario que el paciente alcance unos niveles elevados de la hormona estimulante del tiroides (TSH) de cara a que el yodo sea bien captado por el tejido tiroideo residual y las posibles metástasis". Para ello, existen dos opciones: o se le deja al paciente en situación de hipotiroidismo, con los inconvenientes que eso conlleva, o se le inyecta vía intramuscular la hormona sintética (TSH recombinante).

En algunos pacientes, la situación de hipotiroidismo está contraindicada por enfermedades asociadas que padece el paciente, como en el caso de insuficiencia cardiaca y/o renal, o en situaciones de dificultad para producir TSH endógena.

El hipotiroidismo conlleva cansancio (astenia), somnolencia, estreñimiento, torpeza mental, lentitud de pensamiento (bradipsiquia), dificultad de concentración y sequedad de piel.

   
 

 

   
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