Revista Electrónica de Salud y Mujer
    Junio 2010  
   
 
  Entrevista: El maltrato al anciano cala en lo más íntimo del ser humano
   
portada RESYM
  Dr. Juan Manuel Espinosa, Coordinador del Grupo de trabajo de atención a las personas mayores de la Semfyc (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria), del Centro de Salud El Palo, en Málaga.

  Ser anciano, sobre todo con alguna dependencia, es un factor de riesgo añadido a los problemas de salud que ya se tienen al llegar a esa edad. Un 5% de los ancianos españoles, unos 300.000, sufre algún tipo de maltrato, por abuso físico (25% de los casos), psíquico (30%), sexual y económico (30%), aunque el más frecuente es el maltrato por negligencia (49%), el provocado por fallos o por omisión en la provisión de cuidados que requiere el mayor, según datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), con motivo del Día Mundial de toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez (15 junio).

Señalan los expertos que se observa en todas las clases sociales y nivel socioeconómico, y que el progresivo envejecimiento de la población (con más patología, más dependencia, más necesidades de cuidados,...) contribuirá a que este problema aumente aún más en los próximos años.

También señalan que en más de la mitad de los casos los maltratadores son los hijos y en torno al 10% de las ocasiones están implicados los cónyuges. En la mayoría de las ocasiones estas personas no denuncian por depender emocional o económicamente de su agresor.

  • ¿Es diferente al maltrato de género?
  • Lo es, en el maltrato a personas mayores se sitúa siempre en la intimidad familiar y habitualmente el productor de los malos tratos por lo general es una mujer, no porque la mujer, por su sexo, sea más maltratadora, sino porque el 80% de las personas que hacen de cuidador en nuestro país son mujeres, y muchos de estos malos tratos vienen derivados del cansancio de los cuidadores.

  • ¿Cuáles son los más frecuentes?
  • Con diferencia los de negligencia, dejar de atenderle, de asearle diariamente, no importarle si come adecuadamente los nutrientes necesarios, no llevar el control de los fármacos que han de administrársele... Entre los abusos físicos, se pueden dar los empujones, pellizcos..., entre los psíquicos, las amenazas, los miedos...

  • ¿Qué signos pueden alertar al médico de familia, o de atención primaria que son los que están más cerca?
  • Podemos ver signos físicos, como hematomas, contusiones, o que están excesivamente somnolientas posiblemente porque están recibiendo algún fármaco que los tranquilice, que estén desaliñados, que no les hayan cambiado el pañal..., pero también otros signos psicológicos, como el miedo, el no querer hablar, pedir permiso aunque sea con lenguaje no verbal, como son las miradas a la persona cuidadora para que de permiso... y al mismo tiempo podemos descifrar en la mirada del anciano una petición de ayuda.

    Son signos de alarma que nos pueden poner sobre aviso de que hay un maltrato hacia esa persona de edad avanzada, y muchas veces debido al cansancio del cuidador.

    Hay que tener en cuenta que hasta hace 20-30 años, cuando una persona mayor caía enferma, o con una dependencia -o ambas cosas- tenía una expectativa de vida de 1-2 años; hoy en día vemos personas con una alta dependencia que viven 10-12 y 15 años.

    Hay que imaginarse lo que son 24 horas al día, todos los días de todos los años, con poco apoyo familiar, y muy poco apoyo social...en un momento determinado se puede venir abajo, y no solo por la carga de trabajo, también por los miedos, la incertidumbre, ¿lo estaré haciendo bien?; además, la persona dependiente, con el tiempo, se vuelve menos afectiva, menos comunicativa, y es como si los cuidadores tuvieran que ser enfermeras diplomadas, asumiendo unas tareas para las que no están preparados, y aún así han de hacerlo.

    Señala este especialista que la mayoría de los cuidadores están en torno a los 40-60 años, "una edad muy complicada de la vida, cuando los hijos comienzan a irse, se produce la situación del nido vacío". En esos momentos se necesita incrementar la vida social, en cambio muchas mujeres tienden a recluirse, a no salir, y también las relaciones de pareja se ven afectadas.

  • ¿Qué alternativas hay para mejorar esta situación?
  • Este es un problema prevenible, tratable y hay que actuar. Lo primero que tenemos que asumir es que este problema existe, intentar detectarlo precozmente, y es una labor de los especialistas que estamos más en contacto con los implicados, interesarnos por su estado físico y psíquico, reconocerle al cuidador los méritos, su valía... que recobre energía. Pero también la sociedad en su conjunto debe dar respuesta a este problema.

    Sabemos que esta situación se va a prolongar en el tiempo y que cada vez habrá más población envejecida. En este sentido la Ley de dependencia puede ser de gran ayuda, como la oferta de atención domiciliaria de servicios profesionalizados, que vaya una persona durante un tiempo a atenderle y deje que la cuidadora haga lo que tenga que hacer, sus tareas básicas, empezando por cuidarse ella misma, o que acuda a un centro de día... Medidas de este tipo pueden mejorar la situación. Cuantas más ayudas reciba el cuidador, menos posibilidades hay de que se produzca el maltrato.

       
      El trato en las Residencias

    La Confederación de Organizaciones de Mayores (Ceoma) también ha querido alertar de la situación que viven los ancianos en algunas residencias, y ha denunciado abusos en las sujeciones y medicación.

    Según un estudio de esta organización, el 23% de los internos sufre sujeciones forzosas. La utilización de esta práctica que favorece úlceras e incontinencia es la más elevada de Europa. También tenemos, según la misma organización, las cifras más altas en sedación, y se pregunta qué responsabilidad tienen los centros, el personal y la familia.

    El trabajo se ha hecho en 263 residencias públicas y privadas que acogen a 9.000 personas. La tasa coincide con la calculada en Navarra, única comunidad que tiene un estudio completo.

    Antonio Burgueño, médico y director del programa Desatar al anciano y al enfermo de Alzhéimer de Ceoma, indica que la tasa de utilización de estas técnicas en Italia, Suiza y Alemania ronda el 15%, que en Reino Unido está en el 4% y en Dinamarca en el 2%. Estas prácticas favorecen la aparición de úlceras de presión, infecciones (sobre todo respiratorias y de orina), incontinencias, disminución del apetito (y la consecuente desnutrición) y pérdida de tono muscular. Y, en el plano psicológico, de apatía, ira, vergüenza, depresión, aislamiento, miedo o pánico.

    Según este especialista, la solución no tiene por qué encarecer la asistencia, Ceoma ya ha acreditado en España un centro libre de sujeciones (en Gernika, Vizcaya), y tiene dos pendientes (en Villarreal, Castellón, y Ontinyent, Valencia). Hay otros dos y dos centros de día que podrían incluirse en esta categoría.

    El doctor Juan Manuel Espinosa también reconoce que es un problema importante, "faltan Guías de buena práctica, porque la mayoría de las veces es improcedente, tanto la sujeción mecánica, como la sedación farmacológica. ¿Alternativas?, crear un discurso social, porque lo que se está haciendo cala en lo más íntimo del ser humano".

       
      Un vacío legal

    El fiscal delegado para la protección y defensa de los derechos de los mayores, Jorge Sena, ha señalado que las conductas de malos tratos en el anciano se llevan a cabo "en el marco de la impunidad" y que se va favorecido por el entorno familiar. La cobertura actual del Código Penal, según el fiscal, no es suficiente y estaría justificado crear figuras específicas cuando se trata de "lesiones, robo, estafa, coacciones o amenazas" a mayores de 65 años, ya que considera que están más desprotegidos.

    De hecho, indicó que en dos años ha tenido conocimiento directamente de 45 expedientes por malos tratos a mayores, pero admitió que ninguno había tenido entidad y no habían acabado en condenas. "Se pierden en la nebulosa de la impunidad" favorecida por el entorno familiar, el miedo de la persona mayor a actuar contra sus hijos y la "falta de mentalización" de la sociedad.

       
     

     

       
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