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      <author>Pons i Muñoz, Josep M.</author>
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      <date>2011</date>
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  <abstract>En el apartado de introducción, se plantea el estado actual de conocimiento y problemática que presentan los equínidos del Cretácico y se relacionan los trabajos relativos al conocimiento de los equínidos cretácicos en España desde el primero (Cotteau, 1860) hasta la presente tesis doctoral. Sigue a esta introducción un apartado estratigráfico en el que se sitúan los yacimientos estudiados en el contexto geológico, esencialmente en las secuencias deposicionales propuestas en el Prepirineo centro-meridional (Simó, 1985 y 1986; Souquet, 1986) y en las unidades litoestratigráficas reconocidas en la zona objeto de estudio que incluyen los trabajos de Gallemí et al. (1982 y 1983) para el sector E de la misma. Las edades atribuidas a cada yacimiento están basadas en estudios monográficos de carácter paleontológico relativos a palinomorfos, carófitas, ostrácodos, foraminíferos planctónicos y bentónicos, corales, braquiópodos, inocerámidos, rudistas y ammonoideos que han tomado como base la región o parte de la misma. En el capítulo de Sistemática se detallan las especies identificadas en cada uno de los yacimientos, ordenadas sistemáticamente y con sus sinonimias. Mientras que en la ordenación sistemática se usa, a nivel supragenérico, la propuesta de Smith (1984), modificada parcialmente a posteriori en Smith y Wright (1989 y 1990), a nivel genérico se sigue el Treatise on Invertebrate Paleontology (Moore, R.C., ed. 1966). Además de seguir las recomendaciones del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica (ICZN, 1985), para la confección de los listados de sinonimia, se han usado los símbolos introducidos por Richter (1948) repropuestos por Matthews (1973). Dentro del Orden Cidaroida han podido reconocerse Poriocidaris cenomanensis (Cotteau, 1855), Cyathocidaris cenomanensis (Agassiz, 1840), Tylocidaris (Oedematocidaris) pleracantha (Agassiz, in Agassiz y Desor, 1846), Sardocidaris gibberula (Agassiz, in Agassiz y Desor, 1846), S. ramondi (Leymerie, 1851) y Hirudocidaris? corbaricus (Lambert, 1909). Del Orden Salenioida se han identificado Salenia bourgeoisi Cotteau, 1860, Salenia cf. geometrica Agassiz, 1838 y Tetragramma variolare (Brongniart, in Cuvier y Brongniart, 1822). Los representantes del Orden Phymosomatoida son Phymosoma hexaporum Lambert, 1927, Codiopsis doma (Desmarest, in Defrance, 1825), C. douvillei Vidal, 1921, C. regalis Arnaud, in Cotteau, 1887, Goniopygus major Agassiz, 1838, G. marticensis Cotteau, 1865 y G. royanus d’Archiac, 1851. La única especie del Orden Pygasteroida registrada ha sido Pygaster truncatus Agassiz, 1840. El Orden Holectypoida está representado por Coenholectypus cenomanensis (Guéranger, in Cotteau y Triger, 1859), C. proximus (Lambert, 1907), C. turonensis (Desor, in Agassiz y Desor, 1847), Anorthopygus orbicularis (Grateloup, 1836), Discoides inferus (Desor, in Agassiz y Desor, 1847), Conulus gigas (Cotteau, 1856), C. haugi Lambert, 1927, Globator ovulum (Lamarck, 1816) y Echinogalerus belgicus Lambert, 1910. Las especies pertenecientes al Orden Cassiduloida son Nucleopygus minor Desor, 1842, Rhynchopygus sp., Parapygus nanclasi (Coquand, 1860), Fauraster priscus Lambert, in Lambert y Thiéry, 1924 y Catopygus columbarius (Lamarck, 1816). Del Orden Holasteroida se incluyen Cardiaster granulosus (Goldfuss, 1826), C. integer (Agassiz, 1847), Cardiotaxis heberti (Cotteau, 1860), Echinocorys conoidea (Goldfuss, 1826), E. gr. scutata Leske, 1778, E. tenuituberculata (Leymerie, 1851), Echinocorys sp., Hemipneustes leymeriei Hébert, 1875, H. pyrenaicus Hébert, 1875, Holaster laevis Brongniart, 1822, H. trecensis Leymerie, 1842, Offaster dallonii Lambert, 1927, O. aff. senonensis (d’Orbigny, 1853), Pseudoffaster caucasicus (Dru, 1884) y Sternotaxis placenta (Agassiz, in Agassiz y Desor, 1847). Las especies representativas del Orden Spatangoida son Micraster antiquus Cotteau, 1887, M. aturicus Hébert, in Seunes, 1891, M. brevis Desor, in Agassiz y Desor, 1847, M. gourdoni Cotteau, 1889, M. heberti de Lacvivier, 1877, M. laxoporus d’Orbigny, 1855, M. matheroni Desor, in Agassiz y Desor, 1847, M. stolleyi Lambert, 1901, Hemiaster (Bolbaster) batalleri Lambert, 1933, H. (B.) prunella (Lamarck, 1816), H. (B.) sp. gr. prunella (Lamarck, 1816), H. excavatus Arnaud, 1883 y Proraster atavus (Arnaud, in Cotteau, 1883). El único representante del Orden Orthopsida es Orthopsis miliaris (d’Archiac, 1835). Al margen de las especies reconocidas, se ha señalado la presencia, por vez primera en España de algunas especies: Cyathocidaris cyathifera (Agassiz), Tylocidaris (Oedematocidaris) pleracantha (Agassiz), Codiopsis regalis Arnaud, Goniopygus major Agassiz, Discoides inferus (Desor), Nucleopygus minor Desor, Cardiaster granulosus (Goldfuss) y Micraster laxoporus d’Orbigny. Asimismo han podido modificarse los intervalos de presencia de algunas especies tales como: Phymosoma hexaporum Lambert no sólo del Maastrichtiense inferior sino ya desde el Campaniense superior; Codiopsis douvillei Vidal no sólo en el Santoniense inferior sino desde el Coniaciense superior hasta el Campaniense inferior; Nucleopygus minor Desor no sólo del Santoniense inferior sino ya desde el Coniaciense superior; Hemiaster excavatus Arnaud no sólo del Santoniense superior sino desde el Coniaciense superior; Proraster atavus (Arnaud) no del Campaniense sino desde el Coniaciense superior hasta la base del Santoniense superior; Orthopsis miliaris (d’Archiac) no sólo del Maastrichtiense inferior sino ya desde el Campaniense superior. En lo tocante a conclusiones taxonómicas, pueden destacarse varios hechos: 1) La presencia, más o menos discontinua, en la zona estudiada de especies de un mismo género durante el Cretácico superior; dicha presencia está en muchos casos relacionada con los nichos ecológicos preferidos por dichos grupos de especies. Coenholectypus, Cardiaster, Echinocorys y Micraster son ejemplos de dichos géneros. 2) La presencia continuada en la zona de especies del género Micraster a lo largo del intervalo Coniaciense superior-Campaniense superior, que ha permitido determinar la evolución de las especies de dicho género presentes en la zona surpirenaica central durante dicho intervalo. Ello ha permitido completar el esquema faunístico propuesto por Stokes (1975) para la denominada “Provincia Pirenaica”. Las conclusiones bioestratigráficas se concretan en el establecimiento de cinco cenozonas, a saber: la Cenozona Cenomaniense inferior, la Cenozona Turoniense- Coniaciense (inferior), la Cenozona Coniaciense superior-Santoniense superior, la Cenozona Campaniense y la Cenozona Maastrichtiense inferior. La distribución geográfica de las especies que conforman cada una de dichas cenozonas se ha trasladado sobre la reconstrucción paleogeográfica de Dercourt et al. (1985) correspondiente (o más próxima) a cada intervalo para obtener una serie de consideraciones paleobiogeográficas.</abstract>
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