Las ciudades españolas de más de 500.000 habitantes superan los límites
de contaminación atmosférica fijados por la UE. El Ministerio de Medio
Ambiente admite que incumplen el criterio de calidad del aire para
partículas y óxidos de nitrógeno, contaminantes derivados del tráfico y de
la industria y que generan problemas cardiovasculares y respiratorios. Para
luchar contra la contaminación, el ministerio presenta hoy a las autonomías
las líneas generales de la Ley de Protección de la Atmósfera, que sustituye
a una norma de 1972 y que espera aprobar a lo largo de 2006. Las pequeñas
partículas en suspensión, los óxidos de nitrógeno o el ozono troposféricos
son ya un grave problema de salud pública. Estos contaminantes, generados
por los coches, la industria o las calderas de carbón, causan sólo en España
16.000 muertes al año por problemas respiratorios y cardiovasculares.
El
Ministerio de Medio Ambiente presenta hoy a las comunidades autónomas las
líneas generales de la Ley de Protección Atmosférica. En la presentación, el
ministerio detalla la situación en España. Las ciudades de más de 500.00
habitantes (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Zaragoza) superan
el límite de contaminación de partículas. Una directiva europea sólo permite
superar el nivel de partículas 50 microgramos por metro cúbico 35 días al
año en 2005. La realidad, según Medio Ambiente, es que en estas ciudades y
en las que les rodean se superan 47 veces de media.
Las ciudades de más de 250.000 habitantes también superan el límite,
pero el secretario general para la prevención de la Contaminación del
ministerio, Arturo Gonzalo Aizpiri, matizó ayer que se trata principalmente
de los cinturones de estas ciudades. En 2010 sólo se podrá superar ese nivel
siete días al año. Las ciudades grandes también incumplen el nivel de
dióxido de nitrógeno fijado por Bruselas para 2010.
Aizpiri admitió que "España tiene dificultades para cumplir con la
legislación de la calidad del aire" y para ello reunirá toda la normativa
existente en una Ley de Protección de la Atmósfera que sustituye a la de
1972. La ley no supondrá una rebaja en los límites de contaminación fijados
por Bruselas, pero sí establecerá mecanismos como la compra de derechos de
emisión para alcanzar esos objetivos.
"El problema de la contaminación de origen industrial se reducirá con
el plan de asignación de emisiones, el plan de cierre de grandes
instalaciones de combustión o el de ahorro y el de eficiencia energética,
pero para el del tráfico necesitamos involucrar a las comunidades y los
ayuntamientos", concluyó Aizpiri. Uno de los problemas de España es que
tiene muchos coches diésel, que contaminan más aunque consumen menos, y la
escasez de lluvias, que mantiene la nube de contaminación.