Siete comunidades autónomas alcanzaron el año pasado el nivel de
convergencia -medido en términos de renta- con la Unión Europea de los
Quince (la anterior a la ampliación). Se trata de Navarra, Madrid, el País
Vasco, Baleares, Cataluña, Aragón y La Rioja. En 2000, el grupo estaba
integrado sólo por las cinco primeras comunidades, según un informe de la
Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). Mientras, la carga impositiva sobre
los hogares (impuestos directos y cotizaciones sociales) creció 1,34 puntos
entre 2000 y 2004, hasta el 26,89% de la renta familiar. En España viven más
personas -esencialmente, por la entrada de cuatro millones de inmigrantes-
y, al menos estadísticamente, la población disfruta de un mayor bienestar en
general, con un crecimiento económico acumulado superior al 10% entre 2000 y
2004, por encima de la media europea, aunque paga más impuestos. Ésta es una
de las conclusiones del estudio Balance económico regional:
2000-2004, realizado por Julio y Pablo Alcaide, del gabinete de
estadística regional de Funcas.
"La evolución demográfica y su
distribución en las diferentes comunidades y provincias es el fenómeno más
importante que se ha registrado en los últimos 20 años en España", sostienen
los autores del trabajo. Éstos son los principales aspectos del estudio:
- Un poco más cerca de Europa. Siete son las comunidades que
alcanzaron en 2004 el nivel de convergencia con la Unión Europea de los
Quince (el estudio no incluye a los 10 países de la ampliación). En primer
lugar se situaba Navarra, seguida de Madrid, el País Vasco, Baleares,
Cataluña, Aragón y La Rioja (véase gráfico). Este nivel se mide partiendo
del producto interior bruto (PIB) a precios de mercado, es decir, en poder
de compra, una vez eliminado el efecto de la inflación.
El dato supone una evolución positiva desde 2000, cuando sólo estaban
cinco comunidades en el club de la convergencia con los Quince, aunque el
orden era diferente. Baleares era entonces la comunidad española con un
mayor nivel de bienestar (su índice de convergencia era un 8,41% mayor que
la media europea), pero en 2004 cayó hasta el cuarto puesto y su nivel de
convergencia fue menor (un 5,55% más que la media de los Quince). El resto
de comunidades eran Madrid (ocupaba en 2000 el segundo lugar, que mantuvo en
2004), Navarra (ha subido del tercero que ocupaba en 2000 al primer puesto
de 2004), el País Vasco (ha subido del cuarto al tercer puesto) y Cataluña,
que se mantiene en el quinto puesto. Aragón y la Rioja se unieron a este
grupo en 2004. Además, por provincias, hay que añadir en 2004 en ese club a
Soria, Burgos, Valladolid, Castellón y Palencia.
- Los que más crecen. Un mayor bienestar no siempre coincide con un
mayor crecimiento. Navarra, Tarragona, Salamanca y Cáceres fueron las
provincias que registraron un mayor crecimiento económico el pasado año, con
incrementos anuales del PIB por encima del 4%. Navarra se situó a la cabeza,
con un crecimiento del 4,9%, por encima del 2,9% del conjunto de España. Por
el contrario, el menor crecimiento económico se registró en Baleares y
Tenerife, dos provincias ligadas al turismo, con incrementos del PIB del
1,56% y del 1,75%, respectivamente.
- Crecimiento de la población. Entre 2000 y 2004, la población
española empadronada aumentó un 8,58%, básicamente porque la población
extranjera creció un 299%, mientras la española, sólo un 1,8%. En total, más
de 40 millones de personas.
Este aumento se ha repartido de forma muy desigual. En Madrid,
Barcelona y Vizcaya, por ejemplo, hay 730, 669 y 512 habitantes por
kilómetro cuadrado, respectivamente. Sin embargo, hay provincias como Soria
que no alcanzan nueve habitantes por kilómetro cuadrado.
- Más impuestos y cotizaciones. La economía crece (gracias en parte
al consumo), aumenta la población y, por tanto, se recaudan más impuestos.
La carga impositiva sobre las familias (impuestos directos y cotizaciones
sociales) se incrementó 1,34 puntos entre 2000 y 2004, al pasar del 25,55%
de la renta familiar bruta disponible en 2000 hasta el 26,89% en 2004.
El informe destaca que la presión fiscal hizo que la renta familiar
en relación con el PIB "tendiera a deprimirse". A pesar de esto, Funcas
añade que si se tiene en cuenta el efecto redistribuidor del consumo en
especie, financiado principalmente por el sector público, en 2004 las
familias españolas fueron receptoras netas de impuestos, cotizaciones
sociales, transferencias públicas y sociales de los recursos atribuidos al
sector privado de la economía.