Versión para imprimir

FERNANDO GARCÍA - 07/01/2006

 


La energía será un plato fuerte de la presidencia austriaca de la UE
Viena debe pactar los presupuestos con una Eurocámara muy crecida

El Gobierno de Wolfgang Schüssel se ha visto obligado a situar la energía, y más en concreto la necesidad de políticas comunes que apuntalen la seguridad de los suministros, en un lugar destacado de su agenda para la presidencia semestral de la UE.


Los líderes discutirán en marzo diversas medidas para combatir la excesiva dependencia energética que la UE padece  

FERNANDO GARCÍA - 00:00 horas - 07/01/2006
El susto que la guerra del gas entre Rusia y Ucrania ha dado a media Europa ha obligado al Gobierno austriaco a convertir la energía en una de las grandes prioridades de su recién estrenado mandato semestral al frente de la presidencia del club comunitario.

El día en que el consorcio estatal ruso Gazprom decidió cortar el grifo del gas a los ucranianos, el corazón de unos cuantos dirigentes europeos dio un vuelco. El problema no era meramente bilateral, y así se hizo en seguida patente con las mermas de suministro padecidas en Austria, Alemania, Francia, Italia y Polonia, entre otros, como consecuencia de la bajada en la presión de los gasoductos ucranianos que conducen el gas ruso a estos países.

Mandatarios y ciudadanos de la UE fueron más conscientes que nunca de que el combustible que alimenta sus calentadores, cocinas y calefacciones, sin los cuales su modo de vida retrocedería siglos, no depende de ellos, sino de personajes y gobiernos como los de Vladimir Putin, Victor Yushenko o Abdelaziz

Buteflika. El rápido fin del conflicto ruso-ucraniano mediante el acuerdo pactado el jueves alivió a Europa, pero, en palabras del comisario del ramo, Andris Piebalgs, la obligó a "sacar lecciones".

Tal como anunció por su parte el ministro de Economía austriaco, Martin Bartenstein, el problema de la excesiva dependencia energética de la UE, situada en más de un 51% (porcentaje de importación de las materias primas), será uno de los temas estrella de la cumbre de marzo. Los gobernantes discutirán medidas para diversificar los orígenes y fuentes energéticas, fomentar un consumo eficiente, acelerar el uso de energías renovables y establecer garantías comunes que reduzcan la conflictividad de la opción nuclear.

La presidencia austriaca afronta otros retos complicados. La definitiva aprobación del marco presupuestario 2007-2013, acordado por los líderes de los Veinticinco en diciembre pero pendiente del voto vinculante del Parlamento Europeo, es el otro plato fuerte de la temporada; Wolfgang Schüssel y los suyos tendrán que vérselas con una Eurocámara cada vez más crecida políticamente. Los tiempos en que la institución parlamentaria era vista por los otros órganos comunitarios como florero, mero barniz de tinte democrático o como foro de vociferantes van quedando más y más atrás.

El caso Buttiglione, en el que la Cámara doblegó hace dos años al presidente de la Comisión Europea al obligarle a presentar un equipo distinto al que incluía a ese declarado homófobo ministro italiano, abrió una nueva etapa. En el 2005, el Europarlamento siguió ganando puntos: frenó la pretensión británica de convertir en chicle el límite común de 48 horas semanales de trabajo; llevó a un término medio la polémica norma sobre el registro de productos químicos en la industria, y logró nuevos poderes en materia de Interior con motivo de la directiva de retención de datos en las comunicaciones. En el semestre que empieza, el Parlamento no sólo aspira a forzar un incremento en los presupuestos 2007-2013, sino a marcar la pauta en la liberalización de los servicios, asunto crucial para la UE.


 

 

 
LA VANGUARDIA, el diario más vendido en Catalunya  Control OJD
Copyright La Vanguardia Ediciones S.L.
All Rights Reserved - Aviso Legal - Contacte con nosotros - Publicidad