Schüssel cree que la Constitución europea no está muerta pero será difícil reanimarla La presidencia austriaca de la UE promete objetividad en las negociaciones con Turquía
Con la llegada de la presidencia austriaca volvió ayer a la UE el debate sobre el futuro de la maltrecha Constitución europea. Schüssel es de los que creen que el texto no está muerto aunque será difícil de revivir. Para intentarlo en condiciones, Viena lanzará una discusión sobre lo que los ciudadanos quieren y necesitan de la Unión.
| Miembros de la Comisión Europea brindaron para celebrar el fin de la presidencia británica y el inicio de la austriaca
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FERNANDO GARCÍA - 00:00 horas - 10/01/2006 En la controversia médico-forense sobre el estado en que la Constitución europea quedó tras el no de Francia y Holanda, el líder de la flamante presidencia austriaca de la UE, el canciller Wolfgang Schüssel, se apunta al diagnóstico según el cual la Carta Magna mantiene un soplo de vida y merece maniobras de resucitación. "Está viva, pero será duro y difícil reanimarla", dijo. Antes de nada, sin embargo, hay que lanzar un gran debate sobre las inquietudes ciudadanas respecto a la Unión y los retos que afrontar para proteger el "modo de vida europeo". Schüssel expresó así, al presentar su mandato europeo codo a codo con el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, su disposición a retomar el debate constitucional, pero sin excesiva prisa ni desmedidas aspiraciones para no pillarse los dedos.
... Sin prisa y sin pausa, ya que la ministrade Exteriores austriaca, Ursula Plassnik, viajará esta semana a París y La Haya para recabar opiniones relevantes en los dos países que echaron un jarro de agua fría al proyecto y forzaron la congelación las ratificaciones en varios otros estados; Luxemburgo fue la gran excepción con su arriesgada pero exitosa consulta de julio, la segunda saldada con un sí tras la de España y la única celebrada después de los noes francés y holandés en primavera. El objetivo del sondeo de Plassnik "no es sacar conclusiones", sino alentar la discusión a partir de lo que se crea que motivó el rechazo del texto. "Tenemos que escuchar a los ciudadanos y saber por qué están incómodos con la realidad europea", dijo Schüssel. Y sólo después, estudiar recetas sobre la Constitución. De hecho, en medios comunitarios se cree que los Veinticinco no tomarán decisiones sobre el proyecto antes de la presidencia alemana, en la primera mitad del 2007.
Está previsto que el "amplio debate" sobre el futuro de Europa desemboque en alguna propuesta de los líderes de los Veinticinco en junio.
La reflexión incluirá cuestiones tan dispares como las respuestas a la globalización, el terrorismo, la dependencia energética, la necesidad de reducir la burocracia comunitaria y los límites a la ampliación.
El canciller austriaco, líder del Gobierno más reacio al ingreso de Turquía en la UE, aseguró que su equipo conducirá "de modo objetivo" el recién abierto proceso de negociaciones con Ankara. Precisó, sin embargo, que las próximas decisiones en materia de ampliación, incluido el posible ingreso de ese país dentro de diez años 10 o más, "no se tomarán a la ligera". Las puertas de la Unión "se mantendrán abiertas" para el país euroasiático, "pero tendremos en cuenta la capacidad de absorción de la UE, que no debe ser superada". Ysi hay un país que pueda desbordar tal capacidad - le faltó añadir- ése es sin duda Turquía.
Schüssel y Barroso señalaron la importancia que hay que dar al crecimiento y el empleo (agenda de Lisboa). Y coincidieron en que es preciso ir del concepto a la aplicación; de las palabras a los hechos. Está por ver, pues por ahora la UE no ha pasado de los deseos y declaraciones.
La presidencia austriaca tendrá que lidiar con el Parlamento Europeo para poder aprobar definitivamente los presupuestos 2007-2013, que penden de su voto vinculante. La presidencia británica logró muñir el acuerdo alcanzado en la cumbre de diciembre. Ello no evitó que varios funcionarios de Bruselas celebraran con champán el fin del mandato semestral de Londres, cuya gestión y actitudes no despertaron gran cariño en Bruselas.
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