Gripe aviar en Turquía
EL PAÍS
- Opinión - 10-01-2006
La llegada del nuevo año ha traído la aparición de cinco nuevos casos de
gripe aviar en humanos en Turquía, con lo que ya son al menos 14 las
personas infectadas y casi medio centenar las hospitalizadas en ese país.
Dos han muerto por efecto del virus H5N1; no se ha confirmado aún si otra
persona más falleció por la misma causa. Son malas noticias, pero tampoco
deben dar pábulo al pánico, que es la peor receta en situaciones como ésta.
Simplemente, las autoridades comunitarias y nacionales deberían continuar
trabajando en la aplicación de medidas de control sobre aves salvajes que se
pusieron en marcha en octubre.
Por el momento, se insiste en que ninguno
de los brotes de infección detectados ha sido resultado de una transmisión
entre humanos, pero es verdad que cuantos más casos de infección se
descubran más aumenta el riesgo de mutación del virus. Todo parece indicar
que los casos aparecidos en Turquía son de personas que han estado en
contacto muy estrecho con las aves enfermas. Pero ello no es motivo para
restar importancia a la gravedad de una epidemia que se está expandiendo muy
rápidamente desde Asia y que en dos años ha obligado a sacrificar en ese
continente 150 millones de aves, provocado más de 70 muertes y causado
pérdidas económicas por valor de 10.000 millones de dólares, según la
Organización Mundial de la Salud.
Después de unos primeros compases de medidas contradictorias y
confusas, la Unión Europea ha emprendido una política de prevención y
cautela con el fin de evitar cualquier elemento de pánico. Aun cuando no se
ha registrado ningún brote epidémico dentro de la UE, las autoridades
comunitarias no deben bajar la guardia, y menos ahora. Al tiempo que
técnicos de la Comisión Europea y de la OMS se encuentran en Ankara para
prestar colaboración en las tareas de investigación, el Ejecutivo
comunitario acordó ayer prohibir la importación de plumas no tratadas de
seis países fronterizos con Turquía: Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Siria,
Irán e Irak. Bruselas decidió meses atrás vetar la entrada en territorio
comunitario de pájaros vivos y productos derivados del pollo de Turquía y de
esos países.
Los meses venideros serán decisivos para determinar el impacto de la
epidemia en Europa. Los expertos advierten de que el momento clave puede ser
la primavera, cuando comience la migración de aves desde África hacia los
países del norte, entre ellos España. Por tanto, será muy necesario extremar
la vigilancia en granjas avícolas y humedales no sólo para prevenir el
eventual contagio de humanos, sino para frenar la posibilidad de transmisión
entre animales.
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