El BCE se
enfrenta a grandes diferenciales de inflación
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| Rebeca Albacete Sánchez-Mateos (Economista
para Europa y España de Intermoney)
(12-01-2006) |
Publicado en: Edición Impresa -
Opinión |
La inflación en la zona euro para diciembre de 2005 se
situará en un 2,2%, según la estimación preliminar de
Eurostat, respecto al 2,3% registrado en noviembre. Con lo
cual, la inflación media en 2005 también se situaría en un
2,2%. Ese 2,2% de inflación anual en diciembre de 2005 para el
conjunto de la Unión Económica y Monetaria (UEM) se
descompone, en función de los datos preliminares publicados de
inflación armonizada, en un 3,8% esperado para España, que se
compensará con el 2,1% previsto en Alemania e Italia, respecto
al 2,3% y al 2,4% que registraron en noviembre,
respectivamente.
Estos datos ponen de manifiesto los relevantes
diferenciales de inflación existentes dentro de la UEM, lo que
implican que los distintos países afrontan diferentes tipos de
interés reales. El problema de los elevados precios del crudo
afecta a todos los países, por consiguiente, son otros
factores relacionados con eficiencia y mayor presión de
demanda interna los que explicarían este sustancial
diferencial de inflación que presenta España respecto a los
principales socios comunitarios. Para enero de 2006 se espera
que la inflación anual en el conjunto de la UEM repunte a un
2,5%, como consecuencia del aumento en los precios
energéticos.
Hoy volverá a reunirse el Consejo del BCE. Ante la esperada
moderación de la inflación en diciembre, no prevemos una
subida adicional con lo que los tipos se mantendrían en el
2,25%. No obstante, ante el ascenso en los precios del
petróleo y el subsiguiente aumento de inflación, esperamos que
el BCE eleve el tono de su discurso preparando al mercado para
una subida adicional en febrero o en marzo, aunque, dada la
debilidad de la demanda interna en Europa, posteriormente
volvería a una estrategia de esperar y ver hasta el segundo
semestre, cuando prevemos que se consolide la recuperación del
empleo y del consumo privado.
Mañana el INE publica la inflación correspondiente a
diciembre de 2005. Con este dato se revisarán múltiples
contratos y nos permitirá conocer la inflación anual media de
2005. Nuestra previsión para la inflación anual total en
diciembre de 2005 es el 3,8%, ante la última información
disponible sobre precios alimenticios y energéticos, respecto
al 3,4% de noviembre.
Para analizar las implicaciones de esta previsión conviene
desagregar el IPC total en sectores básicos que corresponden a
mercados suficientemente homogéneos, atendiendo a sus
diferentes características de oferta y demanda. La
desagregación empleada en este análisis distingue los
siguientes sectores, entre paréntesis aparece la ponderación
-vigente en 2005- de cada uno de ellos sobre el total:
alimentos elaborados (17%), bienes industriales no energéticos
(30%), servicios (35%), alimentos no elaborados (9%) y energía
(9%). Atendiendo a esta clasificación, el 3,8% de inflación
anual total se divide en un 3,8% de inflación en alimentos
elaborados, 1,2% en bienes industriales no energéticos, 3,8%
en servicios, 4,7% en alimentos frescos y 10,6% en energía.
Con este dato de diciembre, la inflación anual media de 2005
se situará en un 3,4% respecto al 3% de 2004.
Como puede apreciarse, el sector energético es el más
inflacionista, seguido de los alimentos y los servicios. Así
pues, la evolución del crudo continúa constituyendo un riesgo
al alza para la inflación. De hecho, nuestra previsión para la
inflación anual total en enero de 2006, es que continúe
aumentando para alcanzar un 4,2%. Esta predicción incorpora
las medidas adoptadas por las diferentes Administraciones
públicas ante el contexto actual de elevados precios del
crudo.
Así, el 4,2% se descompone en una inflación subyacente,
compuesta por los tres primeros sectores -caracterizados por
una evolución más suave y que presentan un mayor peso- que
aumentará en enero a un 3% respecto al 2,7% registrado en
media en 2005, concretamente la inflación anual del sector
servicios alcanzará un 4,0%; la inflación de los alimentos
frescos se situará en un 4,5% y la correspondiente a precios
energéticos aumentará a un 14,3%.
Si bien hasta el momento los efectos indirectos derivados
de los elevados niveles del precio del petróleo se estaban
compensando con el efecto opuesto procedente de otros factores
determinantes de la inflación, tales como la moderación
salarial y la eficiencia en la producción que conlleva la
globalización, en el próximo trimestre no se dará tal
compensación, dado el aumento estacional de la demanda de
productos energéticos y las subidas de precios tradicionales
al iniciarse un nuevo año. El elevado diferencial de inflación
en España implica que, a pesar de las subidas adicionales de
tipos, continuemos afrontando tipos de interés reales
negativos.
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