Día histórico para Turquía y para Europa LLUÍS FOIX - 03/10/2005 - 22.26 horas Turquía ha aceptado las condiciones puestas por la Unión Europea para empezar las negociaciones que le permitan acceder con pleno derecho en la Unión dentro de diez años. Ha sido hoy un día intenso, cargado de memorias históricas, de recelos entre dos viejas civilizaciones, de miedos a que la ya mastodóntica Unión admita a un socio cuyos parámetros legales, económicos, culturales y religiosos son tan lejanos de los europeos.
El proceso ha comenzado y ha sido promovido por un primer ministro turco de un partido islamista como es Recep Tayyip Erdogan. Los dos días de duras negociaciones contaron con la oposición de Austria que sólo accedía a conceder un tratado preferencial pero no un derecho de pleno miembro.
Turquía ha entrado en una nueva era histórica y Europa también. No es una casualidad que los austriacos que recuerdan todavía el cerco de los otomanos a la ciudad de Viena a finales del siglo XVII. La historia. Siempre la historia que no pasa y siempre vuelve. También con Turquía.
Los británicos han sido los principales de la apertura de negociaciones para la adhesión de Turquía. También lo propician Estados Unidos que consideran a Turquía un aliado estratégico en Oriente Medio. Hungría, Reino Unido, Portugal y España son los países más favorables a la entrada. No así Alemania ni Francia y por supuesto Grecia cuyo conflicto sobre la isla de Chipre dura desde el verano de 1974.
Es fácil caer en la xenofobia y en la islamofobia que abundan en las sociedades europeas. Desde un punto de vista económico es natural que Turquía entre en la senda de la Unión Europea. Pero cuando todavía estamos digiriendo el ingreso de los diez países nuevos empezamos las negociaciones con Turquía y nos hemos hecho a la idea que en los dos próximos años Bulgaria y Rumania serán miembros de pleno derecho.
¿Dónde está la frontera de Europa? De Gaulle solía decir que Europa iba los Urales a Lisboa. Pero Chipre, Malta y ahora Turquía aparecen incipientemente en el mapa de la Unión. Este paso se da después del revolcón a la Constitución europea perpetrado por el electorado de Holanda y de Francia. Dicen los pro turcos que Europa no puede convertirse en un club cristiano. Pero es que lo es y la entrada de un país mayoritariamente musulmán va a crear más problemas que soluciones. Luego vendrá Ukrania, Bielorusia....
Soy partidario de ofrecer a Turquía todos los beneficios de la Unión como si fuera un miembro de verdad. Pero si el proceso llega a su término, los turcos serán la nación más poblada de la Unión, el turco el idioma hablado por más ciudadanos europeos y el carácter genuino de los fundadores de esta Europa que ha cosechado tantos éxitos va a resentirse profundamente.
Turquía tendrá que resolver el problema de los kurdos, tendrá que dar cuenta de la matanza de cientos de miles de armenios en 1915 en un genocidio que niegan los turcos pero que la evidencia histórica nos dice que fue cierto. El nacionalismo de todos los estados miembros se ha diluido en la supranacionalidad europea pero no estoy seguro que el nacionalismo turco, fuerte y bravo donde los haya, esté en condiciones de ser regido por las directivas que vengan de Bruselas.
Es un día histórico para Turquía y para Europa. Pero me temo que sea también un error de dimensiones históricas que cambiarán el carácter de la Unión. Me habría parecido más idóneo convocar un referéndum europeo antes de abrir las negociaciones. Cuando se convoque finalmente, que seguramente habrá que hacerlo, quizá sea demasiado tarde.
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