ANÁLISIS Una humillación innecesaria JOAQUÍN LUNA - 04/10/2005 Ni siquiera en la formas Europa ha sido justa con Turquía, socio fiel de la OTAN desde 1947 y en ventanilla para ingresar en la UE desde 1987. La UE se comprometió en dos ocasiones, diciembre del 2004 y junio del presente año, a comenzar la negociación con Turquía en octubre y hacerlo con el fin -ese y no otro- de un ingreso como miembro de pleno derecho. Tarde y mal, Europa observó ayer el emplazamiento, después de 24 horas penosas en las que aparecieron los peores tics de la UE: la supremacía de los llamados intereses nacionales -un eufemismo de intereses egoístas o, incluso, caprichosos-, un aire de club esnob cuando trata con el turco y la crisis de liderazgo que ya arrastra dos fiascos (la Constitución europea -¡y celebraban los partidarios del no en Francia que Europa saldría reforzada ¡-y el desacuerdo sobre los presupuestos comunitarios).
La cita con Turquía era sólo una bienvenida -menos mal- porque en ningún caso la plena adhesión llegará antes del año 2013. Ankara progresa en derechos humanos y otras exigencias conformes al espíritu europeo. Y muestra buena voluntad cara a requisitos venideros, genocidio armenio incluido. A veces Europa se deja el prestigio gratuitamente.
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