Once países europeos, incluido España, se plantaron ayer en contra de la
reforma del mercado del azúcar que propone el Ejecutivo europeo para rebajar
el precio del producto y reducir el gasto agrícola de la UE. Mientras,
Bruselas ha recibido permiso de los ministros comunitarios de Agricultura
para presentar una nueva propuesta con vistas a la cumbre mundial para
liberalizar el comercio en Hong Kong en diciembre. Los países contrarios a
la reforma del mercado del azúcar que propone Bruselas mostraron ayer su
descontento. En una carta hecha pública durante el Consejo de Agricultura
celebrado en Luxemburgo, los firmantes manifiestan su oposición a los planes
de la Comisión de recortar de manera drástica el precio de la remolacha y el
azúcar para poner fin a los excedentes de producción y rebajar el gasto
agrícola de la UE. "De producirse hoy la votación, la propuesta no saldría
adelante", dijo la ministra española de Agricultura, Elena
Espinosa.
Bruselas se comprometió a estudiar mejoras en las ayudas y una
posible extensión del periodo de aplicación de la reforma. Un comité técnico
de los países miembros se reunirá el 8 y 11 de noviembre para acercar
posturas.
La reforma elaborada por la comisaria de Agricultura, la danesa
Marian Fischer Boel, propone una reducción de los precios de un 39% para el
azúcar y un 42,5% para la remolacha, acompañado de ayudas (hasta el 60% de
las pérdidas) a los afectados. Los 11 países que se oponen a la iniciativa
-España, Polonia, Letonia, Lituania, Italia, Hungría, Portugal, Eslovenia,
Finlandia, Grecia y Portugal- aceptan "una reforma que incluya una cierta
reducción de la producción y una bajada razonable de los precios", pero
piden "una reducción menor e introducida de forma gradual durante un periodo
de tiempo más largo (la propuesta actual fija un plazo de cuatro años para
el recorte)", y más ayudas directas a los productores afectados.
Las peticiones de esta minoría con capacidad de bloqueo fueron
escuchadas por la Comisión, que estudia mejoras en el fondo de
reestructuración (para compensar el cierre de las azucareras) y ampliarlo a
los remolacheros, según un miembro de la delegación española. Pero no habría
cambios en la rebaja de precios y en los objetivos de reducción.