El
diferencial de inflación con la zona euro
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| Rebeca Albacete Sánchez-Mateos (Economista
para Europa y España de Intermoney)
(15-11-2005) |
Publicado en: Edición Impresa -
Opinión |
El INE publica hoy los datos de inflación general y
armonizada en España correspondientes al pasado mes de
octubre. Nuestra previsión es que la inflación armonizada
anual descienda ligeramente en octubre, situándose en un 3,6%
respecto al 3,8% observado en septiembre. Esta semana también
conoceremos el dato de inflación armonizada de la zona euro
para el mes de octubre, que publica Eurostat. La inflación
anual en la UEM prevemos que disminuya en octubre a un 2,4%
desde el 2,6% de septiembre.
En ambos casos, los descensos vienen justificados por la
caída de los precios del crudo en octubre respecto a los
valores observados en septiembre y agosto. Por consiguiente,
si calculamos el diferencial de inflación armonizada en España
respecto al total de la zona euro obtenemos una estimación
para octubre de 1,2 puntos porcentuales, el mismo valor
registrado en septiembre. Sin embargo, estos diferenciales no
constituyen valores atípicos, pues en promedio -los datos del
IPCA, Índice de Precios al Consumo Armonizado, comenzaron a
publicarse en 1990- el diferencial de la inflación española
respecto a la europea se ha situado en torno a este valor.
Para analizar con detalle este persistente diferencial y
sus implicaciones conviene desagregar el IPCA total en
diferentes sectores básicos que corresponden a mercados
suficientemente homogéneos, atendiendo a sus diferentes
características de oferta y demanda. La desagregación empleada
en este análisis aparece en la tabla adjunta.
Como puede apreciarse en la tabla, los pesos de los
diferentes subíndices de precios en el índice total son muy
similares en España y en la zona euro. Así pues, la
explicación del diferencial de inflación con la UEM no radica
en las ponderaciones de los diferentes sectores que componen
el índice de precios total en cada área geográfica
considerada. Los componentes de bienes industriales no
energéticos y servicios son los que presentan un mayor peso,
representando conjuntamente más del 70% del IPCA total.
En el caso de España, los sectores más inflacionistas son
el energético, servicios y alimentos no elaborados. En el caso
de la zona euro, los sectores más inflacionistas también son
el energético y el de servicios, seguidos en este caso por los
alimentos elaborados.
Salvo en el caso del sector energético en el que las tasas
de inflación anual son prácticamente las mismas en las dos
áreas, dado que los precios energéticos en cualquier zona
geográfica dependen en gran medida de la evolución de los
precios internacionales del petróleo, la inflación española
supera a la de la UEM en todos los demás componentes, como
consecuencia de una mayor demanda, un menor nivel de precios y
diferentes hábitos.
No obstante, la explicación del diferencial de la inflación
hay que buscarla fundamentalmente en el sector de servicios,
dado que es el componente de mayor peso en el IPCA total, y
también en los alimentos no elaborados. En este último caso
hay que notar la gran dependencia de la dieta mediterránea
respecto a este tipo de productos. Este hecho podría explicar
la mayor inflación de este sector en España respecto al
conjunto de la zona euro.
En el caso del sector servicios, el hecho de que estén más
protegidos que los bienes de la competencia internacional lo
convierten en uno de los sectores más inflacionistas en
cualquier área geográfica considerada. Ahora bien, aún
considerando esta peculiaridad, los precios de los servicios
son 1,5 puntos porcentuales más caros en España respecto a la
UEM. La explicación reside en la eficiencia de este sector en
cada zona geográfica y en el mecanismo de fijación de precios,
en el que en el caso español se aprecia cierto poder de
mercado por parte de lo que podríamos definir como
gremialismo, materializado en una distribución de beneficios
favorable a los empresarios.
España, en general, se caracteriza por unos sistemas de
producción, distribución y comercialización más rígidos y
obsoletos que en la zona euro. Para paliar este problema es
necesario potenciar la realización de inversiones en aquellas
infraestructuras y tecnologías más productivas y eficientes,
así como en educación e investigación con la finalidad de
obtener el capital humano cualificado que requieren los
procesos productivos más innovadores.
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