Buen gobierno
La CE quiere reforzar los derechos transfronterizos
de los accionistas
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| Arantxa Corella / MADRID
(21-11-2005) |
Publicado en: Edición Impresa -
Empresas |
Una directiva
tratará de eliminar los obstáculos legales y prácticos que
afectan a los inversores
'El accionista es el rey'. Así de claro lo expuso el
comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy, durante su
intervención la semana pasada en una conferencia europea sobre
gobierno corporativo celebrada en Londres. Sin embargo, los
accionistas son reyes que, en muchas ocasiones, se encuentran
desprovistos de su capacidad real de influencia en las
empresas en las que invierten. Y eso es algo que la Comisión
Europea está tratando de evitar.
Precisamente a lo largo del día de hoy se reúne en Bruselas
el grupo de expertos de alto nivel al que la CE ha encargado
que estudie las mejores fórmulas para lograr la convergencia
entre los distintos códigos de buen gobierno en la UE y
asesoren a la Comisión en los asuntos relacionados con el
gobierno corporativo. En la agenda de este grupo, que cuenta
con la presencia del español José María Garrido, ex secretario
general de la CNMV y socio del bufete Cuatrecasas, y del que
fue coordinador del código Winter, Jaap Winter, se encuentra
precisamente el del análisis del papel de los accionistas en
las empresas de la UE. Se trata de un punto del orden del día
que continuará y ampliará el debate mantenido durante la
anterior reunión de estos expertos, del pasado 20 de
junio.
Pero además del asesoramiento que le proporciona este grupo
de expertos, la CE quiere contar con la opinión de los
distintos grupos de interés. Así lo acaba de anunciar el
comisario McCreevy, que ha asegurado que la CE tiene la
intención de lanzar 'en las próximas semanas' una 'amplia
consulta pública' sobre distintos aspectos relacionados con el
buen gobierno.
No es la primera vez que la Comisión quiere conocer la
opinión de los agentes del mercado. Ya en anteriores ocasiones
el objetivo principal se ha puesto en el papel de los
accionistas y, en particular, en las especiales dificultades
con las que se encuentran aquellos que residen en un país
diferente al de la sede de la empresa a la hora de ejercer sus
derechos. Un asunto que no es baladí si se tiene en cuenta
que, de acuerdo con los datos manejados por la CE, más del 30%
de las acciones de compañías cotizadas se encuentran en manos
de inversores que residen en países distintos a los de la sede
de la empresa.
McCreevy ha asegurado que el problema tratará de resolverse
mediante una norma comunitaria. 'Intentaré enviar un borrador
de directiva a mis colegas en la Comisión antes de que acabe
este año', afirmó la semana pasada.
La Comisión Europea continúa considerando que es necesario
reforzar dos de los criterios que considera básicos para
asegurar el cumplimiento del buen gobierno. Se trata de la
transparencia y los derechos de los accionistas. Ambos
principios constituyeron la espina dorsal de la primera fase
del plan de acción de buen gobierno de la CE y 'continúan
siendo igualmente válidos para la segunda fase', en palabras
de McCreevy. 'Estoy convencido de que su aplicación ayudará a
las empresas a atraer inversores y, como consecuencia, les
ayude a incrementar u producción y su rentabilidad', opina el
comisario de mercado interior.
Pero entre las prioridades de la CE se encuentra la de
conseguir que los accionistas puedan ejercer sus derechos y
recibir la información necesaria para tomar las decisiones
adecuadas independientemente del país de la Unión Europea en
que se encuentre. Y entre las líneas maestras que podría
contener la futura regulación comunitaria con el objetivo de
evitar las dificultades que afectan a los accionistas destaca
el fomento de la utilización de las nuevas tecnologías que, en
opinión de la CE, ayudarán a reducir las distancias y a
mejorar la comunicación entre empresa y accionistas.
El principio de una acción un voto, a
estudio
No es la primera vez que la Comisión Europea se plantea el
análisis de la aplicación del principio de que una acción debe
equivaler a un voto. Una práctica muy poco extendida en la
realidad entre las empresas europeas. Han sido muchos los
estudios sobre este asunto. Uno de los más recientes ha sido
el elaborado por la consultora Deminor, cuyos resultados
arrojaron la siguiente conclusión. Sólo dos tercios de las
grandes compañías europeas operan de una manera democrática y
respetan el principio de que una acción equivale a un voto.
Por tanto, aún son muchas las sociedades que utilizan
mecanismos para limitar los derechos de voto. En el caso de
que el parámetro para medir la calidad del gobierno
corporativo de las empresas europeas fuera únicamente el
principio de que una acción equivale a un voto, una gran parte
de las grandes compañías europeas no pasaría el listón del
aprobado.La democracia accionarial definida en este sentido es
muy pobre en algunos países como Holanda, donde sólo una
minoría de las empresas cotizadas (el 14%) respeta el
principio, en Suecia (25%) y en Francia (31%). El lugar de
honor lo ocupan las empresas belgas (100%), alemanas (97%) y
del Reino Unido (88%).Según el estudio, España se encuentra a
medio camino, porque el 59% de las sociedades cotizadas sí
reconoce el derecho de que una acción equivale a un voto. En
la misma situación se encuentran otros países como Suiza (59%)
e Italia (68%). El catálogo de restricciones del derecho al
voto es amplio. En España la práctica más frecuente es la
limitación del número máximo de votos a emitir por un único
accionista. Una limitación que, por lo general, suele quedar
establecida en el 10%.
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