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ENRIC MAYOLAS - 20/11/2005

 

LA SITUACIÓN
Un espacio que compartir


La sanidad debe tener un papel muy importante de cohesión y desarrollo económico y social  
A diferencia de Europa, los países del Sur están en el proceso de aumentar la cobertura de la Seguridad Social 

ENRIC MAYOLAS - 00:00 horas - 20/11/2005
El Mediterráneo, que sentó las bases de la medicina occidental, es una región donde nunca hasta ahora se ha logrado crear una estrategia ni un marco de encuentro de salud global. Es cierto que ha habido algunos puentes de diálogo y de intercambio bilateral, a menudo teñido de rancio regusto colonial, pero a pesar de algunas tímidas iniciativas aún no se ha logrado un enfoque global y multifocal del ámbito de salud en la zona.

Resulta paradójico que el desarrollo histórico de la medicina tuviera una importante evolución en las orillas del Mediterráneo, precisamente en sus primeros siglos de historia. La medicina se inició en Egipto. De allí pasó a Grecia, donde mejoró sensiblemente. El paso siguiente fue el desarrollo aportado por los médicos romanos, a los que siguieron los árabes, los judíos y finalmente los cristianos. Cada etapa estudió la etapa anterior para mejorar y ampliar el conocimiento acumulado.

El primer médico identificado en la historia egipcia fue Imhotep, médico del faraón Dyoser, que además fue arquitecto y el primer constructor de una pirámide, la escalonada de Sakkara, en el año 2600 a. C. La medicina egipcia desarrolló conceptos como el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento, tal como reflejan sus papiros. El griego Hipócrates en el siglo IV a. C. mejoró los conceptos egipcios. En el siglo II d. C. fue el médico romano Galeno quien dio un gran impulso a la ciencia médica. Este impulso duró hasta el advenimiento de los médicos árabes, entre ellos el hispano musulmán Avicena, que basándose en los conceptos galénicos amplió el conocimiento de la farmacopea y la terapéutica. Esta medicina fue introducida en los territorios cristianos por médicos como Arnau de Vilanova en el siglo XIII. Este largo recorrido entre Imhotep y Arnau de Vilanova se desarrolló a lo largo de un largo periodo de 3.500 años en ambas orillas del Mediterráneo, y en esta evolución podemos ver cómo se van introduciendo mejoras a partir de los logros anteriores. Éste podría ser el camino de futuro en la colaboración sanitaria.

EL FÒRUM EUROMED SALUT, celebrado los días 14 y 15 de noviembre en Barcelona, sirvió precisamente para debatir temas comunes en los sistemas sanitarios del área mediterránea y optimizar posibles relaciones de colaboración entre sus países. A finales de noviembre se reunirán en Barcelona los jefes de Estado de la Unión Europea con los del norte de África para mejorar la seguridad en el área mediterránea. El encuentro conmemora el décimo aniversario de la Reunión de Seguridad del Mediterráneo de 1995, que tuvo lugar en Barcelona y en el que se pusieron las bases para el programa MEDA de la Unión Europea de cooperación en el desarrollo económico de los países de la orilla sur del Mediterráneo. Dos encuentros íntimamente relacionados, no sólo por la naturaleza de sus protagonistas, sino por la de los objetivos últimos que una otra cumbre persiguen.

Estamos convencidos de que la salud debe tener un papel muy importante de cohesión y desarrollo económico y social de los países de la orilla sur del Mediterráneo, con los que los países europeos podrían compartir sus experiencias en el desarrollo de sistemas públicos de salud. La salud es un sector económico que crea riqueza y cohesión social por ser un sector extensivo en mano de obra, de diferentes categorías y oficios, lo que permite incrementar los puestos de trabajo de una gran variedad de trabajadores y desarrolla también un efecto económico multiplicador, al consumir bienes y servicios producidos por otros sectores: alimentos, fármacos, material sanitario, equipo médico, etcétera. En cuanto a cohesión social, el sector sanitario ocupa una de las primeras posiciones, como garante de uno de los pilares básicos del bienestar social, la recuperación y el mantenimiento de la salud. No puede haber cohesión social sin un adecuado nivel de prestaciones de salud.

En el Fórum Euromed Salut se analizaron, entre otras cosas, las experiencias en la financiación de las nuevas inversiones y equipamientos sanitarios y en la gestión de los dispositivos de salud. En todo el Magreb y en varios países europeos, la sanidad es una prestación de la Seguridad Social, y los trabajadores y sus familias reciben una determinada prestación en asistencia sanitaria. La diferencia es que mientras la gran mayoría de los países europeos están inmersos en procesos de revisión de la financiación del sistema, para asegurar su viabilidad, los paÌses del Sur están en el proceso de definición del aumento de cobertura, hoy todavía lejos de la universalización.

COBRAN ESPECIAL INTERÉS, en este aspecto, las experiencias de reforma de la gestión sanitaria de varios países, y se analizaron a fondo casos como el de la transformación en una empresa pública del Institut Català de la Salut, los contratos de gestión en Catalunya, y la reforma en la gestión sanitaria en Italia.

Las inversiones en infraestructuras de salud son muy costosas para las finanzas públicas, por lo que se han introducido en Europa sistemas de financiación privados en la construcción de hospitales públicos. En el foro se estudiaron las experiencias del Reino Unido, de la comunidad autónoma de Madrid y del nuevo hospital del Baix Llobregat, así como el papel que deben tener instituciones multilaterales como el Banco Mundial.

En el ámbito tecnológico, queda bien explícito que el actual nivel de desarrollo supone para los países del Sur una oportunidad en el marco de nuevos paradigmas, que no tienen por qué reproducir el largo camino andado por los países de elevado nivel de ingresos, sino que pueden y deben afrontar su propio modelo sin el lastre de viejas prácticas tradicionales. El hospital, por ejemplo, no debe ser el centro de la atención de salud, que puede contar con dispositivos más básicos y cercanos al ciudadano.

La colaboración, compartir experiencias, es el camino. Afortunadamente, el foro recogió el deseo y la voluntad de sus participantes de estructurar ese diálogo.

ENRIC MAYOLAS, doctor en Medicina y experto en relaciones internacionales


 

 

 
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