CUMBRE EUROMEDITERRANEA Un mar de desigualdades y fracturas Las diferencias socioeconómicas entre ambas orillas siguen gravitando sobre la estabilidad de la región
J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS - 00:00 horas - 24/11/2005 La enorme fractura económica y social existente entre ambas orillas del Mediterráneo sigue gravitando sobre la estabilidad de la región, pese a los sucesivos planes de cooperación promovidos por la UE desde el tratado de Roma. "No podemos seguir en esta lógica, que es inconveniente para Europa e inacptable para nosotros", advirtió esta misma semana en Barcelona André Azoulay, consejero del rey Mohamed VI de Marruecos al denunciar el desfase entre las ayudas a los países del Este y los mediterráneos.
La Política Europea de Vecindad (PEV) y la Asociación Estratégica entre la Unión y la Región Mediterránea y Oriente Medio (Aemon), lanzadas en el 2004, constituyen los últimos instrumentos para intentar suturar la grieta intercontinental y favorecer la integración económica regional. El objetivo es la creación de una vasta zona de libre comercio en el 2010. Azoulay cree que los gobiernos actúan hoy más por urgencia de seguridad que por convicción y ambición en un "nuevo espacio alternativo al mundo unipolar".
Diez años después del proceso de Barcelona, el sueño parece una quimera que se enfrenta a la necesidad de movilizar grandes inversiones y llevar a término reformas económicas, sociales y políticas de amplio calado. En la región euromediterránea - los 25 estados de la Unión más los 10 países mediterráneos asociados (MEDA)- viven unos 720 millones de personas con una renta media anual de 14.186 euros, casi el doble de la renta mundial por habitante (7.481). Sin embargo, los ciudadanos europeos disponen de una renta más de cuatro veces superior a la de sus vecinos del sur: 22.870 euros de media en el caso de la UE, frente a 5.502 euros en el conjunto de países mediterráneos asociados (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Marruecos, Siria, Túnez, Turquía y territorios palestinos).
La abismal brecha existente entre la renta per cápita en los territorios palestinos (1.105 euros por habitante en el 2001) e Israel (17.681) o, para no citar los extremos, en Turquía (6.291), ilustra la explosiva envergadura de los desequilibrios internos y externos que siguen creciendo en esta crítica zona del globo, de la que depende la estabilidad de Europa y del mundo y la emancipación de la comunidad árabo-musulmana.
Los países mediterráneos registraron en el 2004 un crecimiento medio (4,8%) dos veces mayor que el de la UE (2,4%), pero la riqueza nacional (PIB) de las prósperas naciones situadas en la privilegiada orilla norte (11.650.000 billones en 2005) casi triplica la del conjunto de sus vecinos de la ribera sur (3.911.000 billones). Con un espectacular crecimiento del 8,2% en 2004, Turquía encabeza también con creces el volumen global del PIB con 432,5 billones de euros. Argelia, Jordania y Túnez le siguen en ritmo de crecimiento con un 6,1% y 5,1%.
Pese a las grandes palabras y proyectos, la realidad es que el crecimiento ha sido en general débil al otro lado del Mediterráneo a lo largo de los últimos dos lustros. En el período 1998-2002 la media global fue del 2,5% y sólo Egipto, Túnez y Jordania registraron tasas significativas (4,5%, 4,3% y 4,1%, respectivamente). En el periodo 2001-2003, el paro alcanzaba en Argelia al 27,3% de la población activa, según estimaciones oficiales, y en los territorios palestinos era del 25,6%. También superaban la barrera del 10% Jordania (13,2%), Siria (11,7%), Marruecos (11,6%), Turquía (10,6%) e Israel (10,3%). Sólo Egipto se hallaba por debajo del listón, con el 9,2%.
Los datos sobre el índice de desarrollo humano establecido en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dan una medida más real y descriptiva de la situación de estos países y su diferencial con respecto a Europa. Según la medida convencional aceptada de un dólar de gasto al día por persona, las tasas de pobreza oscilan del 7,6% de la población en Egipto al 2,5% en Argelia y el 1,1% en Marruecos. Sin embargo, a partir de un mínimo de dos dólares las tasas explotan a más de la mitad (51,9%) de la población de Egipto y casi un quinto (19,6%) en el vecino reino de Marruecos.
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