CUMBRE EUROMEDITERRANEA Turquía, el socio impasible El Gobierno de Ankara siempre ha tenido un papel pasivo en el proceso de Barcelona
| La patronal turca cree que en el proceso de Barcelona hay un problema de diagnóstico, prioridades y liderazgo
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ISIDRE AMBRÓS - 00:00 horas - 27/11/2005 Turquía tiene un papel fundamental en el equilibrio regional, tanto en los Balcanes como en el Cáucaso o el Mediterráneo, y si bien Ankara no puede resolver por su cuenta las crisis éstas tampoco tienen solución sin los esfuerzos de la diplomacia turca.
En el caso del proceso de Barcelona, lanzado en 1995, Turquía es el gran país del Mediterráneo oriental y desde un principio estaba destinado a desempeñar un papel de locomotora del proyecto. Pero la realidad ha sido muy distinta. La diplomacia otomana ha ejercido desde el primer momento un papel muy prudente y más bien pasivo.
Y es que este país de casi setenta millones de habitantes observa con cierto escepticismo el proceso de Barcelona. Quizá porque este proyecto nació a partir de una idea española, apoyada por Francia, cuyo objetivo era acercar la orilla sur del Mediterráneo a Europa. Para la ribera este había otros planes. Prueba de ello es que desde el año 1995, Malta y Chipre han ingresado en la Unión Europea y, por otra parte, Turquía ya estaba, de alguna forma, anclada a las instituciones europeas al ser miembro de la OTAN y aspirar a entrar en la UE. Además, Ankara siempre ha concentrado todos sus esfuerzos en formar parte del club comunitario.
Sin embargo, varias fuentes comunitarias coinciden en señalar que la diplomacia turca ha dejado de observar desde la distancia la evolución de diálogo euromediterráneo tras la luz verde de Bruselas al inicio de negociaciones para ingresar en la UE. "Ahora la diplomacia de Ankara es mucho más activa que antes", apunta el embajador español para Asuntos Mediterráneos, Juan Prat, que añade que "en los últimos tiempos ha presentado propuestas tanto para la profundización institucional del diálogo euromediterráneo como para incorporar nuevos socios".
No obstante, la visión de Juan Prat contrasta con la realidad de la sociedad turca. El rector de la Middle East University de Ankara, Ural Akbulut, se queda sorprendido ante la pregunta de este periodista acerca del protagonismo de Turquía en el proceso de Barcelona y afirma que "Turquía, y en particular su universidad, colabora estrechamente en la formación e intercambio de estudiantes en el Mediterráneo".
El representante de la patronal turca Tusiad en Bruselas, Bahadir Kaleagasi, justifica con un frío análisis la posición de socio impasible que hasta ahora ha mantenido Turquía respecto a la cooperación euromediterránea. Tras denunciar que "hay un proteccionismo europeo que frena el proyecto" y que "hace falta más liberalismo, económico y político", reconoce que "la posición de Turquía es históricamente injustificable".
Pero Kaleagasi avisa que "hay un problema grave de liderazgo". Califica de ambicioso el proceso de Barcelona, aunque precisa que "sin ambición ningún proyecto es serio, y en éste hay un problema de diagnóstico, de prioridades y de liderazgo". Opina que "el mundo mediterráneo está muy atento a la evolución de las relaciones UE-Turquía y de su marcha dependerá mucho la revitalización del proyecto, ya que Turquía puede ser un puente entre Europa y el mundo mediterráneo".
Para Cem Özdemir, eurodiputado alemán de origen turco, del grupo de Los Verdes-Alianza Libre Europea, la postura de Turquía tiene su lógica "porque no es ni árabe ni europea, y esto ha sido un problema. Ankara, sin embargo, ahora que es candidata a la UE, desempeñará un papel mucho más activo".
Lo mismo piensa el vicepresidente de la opositora fuerza de izquierdas Partido Republicano Popular, Onur Öymen, para quien "Turquía tiene un gran papel que desempeñar en el proyecto euromediterráneo, lo que pasa es que los países del sur de la UE todavía ven a Turquía como un país tercero". Pero reconoce: "No veo una gran actividad del Gobierno respecto al Mediterráneo. Creo que debe dedicar más esfuerzos a la cooperación en el Mare Nostrum y no concentrarse sólo en los problemas de Oriente Medio".
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