Los Veinticinco aprobaron ayer el nuevo Programa Marco de Investigación
Científica y Desarrollo Tecnológico, el séptimo en la historia de la UE, que
fija las líneas maestras para los próximos siete años. Aunque los países de
la UE lo consideran crucial para paliar los problemas económicos, ayer no
fijaron los fondos debido a la falta de acuerdo sobre los presupuestos
totales. La principal novedad es la creación de un Consejo Europeo de
Investigación. El acuerdo de ayer sobre las líneas maestras del nuevo
programa marco quedó descafeinado, al no fijar el dinero que la UE destinará
a este programa. La asignación -en principio unos 11.000 millones de euros
al año, el doble que en el programa anterior- deberá esperar a que los
Veinticinco se pongan de acuerdo sobre las perspectivas financieras, el
marco presupuestario de la UE para 2007-2013. El programa de investigación
deberá además pasar por el Parlamento europeo, previsiblemente en el próximo
mes de marzo.
El Consejo Europeo de Investigación, cuya estructura
administrativa tampoco se definió, financiará proyectos de ciencia básica de
instituciones públicas o privadas de los países de la UE. Los españoles
Manuel Castells, sociólogo, y el experto en neurobiología Oscar Marín
formarán parte del comité científico encargado de evaluar y diseñar los
concursos. La idea es crear un organismo "creado por científicos y para los
científicos" y ajeno a presiones políticas, según fuentes comunitarias.
El Gobierno español valoró "positivamente" el acuerdo adoptado ayer
en Bruselas, por considerar que contribuirá a que la UE avance "en sectores
clave como la industria farmacéutica, la economía del hidrógeno, la
aeronáutica y el control del tráfico aéreo", indicó el Ejecutivo en un
comunicado. España vio además colmadas sus expectativas al incluirse en el
acuerdo que al menos el 15% de los fondos de investigación se dedicarán a
las pequeñas y medianas empresas.
Empresas
Los Veinticinco insistieron en la necesidad de que las
empresas participen en el proceso investigador. El objetivo de la Comisión
es que las compañías europeas acaben financiando al menos dos tercios del
I+D de la UE, porcentaje que ronda EEUU y sobrepasa Japón.
El consenso europeo en investigación se rompió, sin embargo, con la
cuestión de las células madre. Un grupo de seis países -Austria, Alemania,
Italia, Malta, Polonia y Eslovaquia- mostraron su oposición a la
financiación comunitaria de investigaciones con células madre. A pesar de
que el programa marco no es lo suficientemente detallado como para entrar a
abordar esta cuestión, los seis países hicieron pública una declaración en
la que indican que rechazan que "actividades que incluyan la utilización de
embriones humanos puedan beneficiarse de fondos del séptimo programa".
Esta declaración no afectó a la adopción del acuerdo del programa de
investigación 2007-2013. En círculos comunitarios, se interpretaba sin
embargo, como una amenaza segura de que estos países están dispuestos a
vetar los programas específicos que se deriven del marco general y que se
negociarán a partir del año próximo.