La normativa REACH (Registro, Evaluación y Autorización de Sustancias
Químicas), promovida por la UE, pretende evaluar con rigor la peligrosidad
de las sustancias químicas sobre la salud humana y limitar el uso de
determinados productos nocivos que están afectando de forma masiva a los
trabajadores. Un estudio encargado por el Instituto Sindical Trabajo
Ambiente y Salud (ISTAS) del sindicato CC OO ha evaluado la mejora que la
nueva normativa puede tener sobre la salud y productividad de la fuerza
laboral con relación a algunas de las afecciones más frecuentes. Según este
informe, elaborado por la Universidad de Sheffield y el Instituto de
Investigación ETUI-REHS, en España se puede producir un ahorro de más de 160
millones de euros por la reducción de la incidencia de enfermedades
profesionales respiratorias y de la piel no mortales. Es una estimación para
un plazo de 10 años, por lo que el ahorro anual sería de 16 millones de
euros.
Esta previsión se ha realizado a partir de los datos que manejan
las aseguradoras y los estudios epidemiológicos. Las incidencias se calculan
en 2.265 nuevos casos de asma laboral al año en España, 855 casos anuales
para la enfermedad obstructiva crónica y 3.420 para la dermatitis. El
estudio ha traducido estas enfermedades a valor económico a base de sumar el
coste de la pérdida de productividad y el coste sanitario. A partir de aquí,
se considera que REACH no tiene impacto en la incidencia en un periodo de
seis años, pero a continuación se produciría un descenso constante en el
número de nuevos casos (20% al año en dermatitis y 12,5% en EPOC y asma).
Como resultado, en los primeros 10 años el sistema productivo y sanitario se
podría ahorrar unos 160 millones de euros. En un periodo posterior, cuando
la normativa REACH se haya aplicado totalmente, el ahorro será de casi 5.000
millones de euros, la mitad de los cuales se derivan de reducciones en la
incidencia del asma de origen laboral.
El formaldehído es una de las sustancias que se verá afectada por el
programa REACH, por ser un compuesto de alta producción (más de 1.000
toneladas anuales). En España, más de 100.000 trabajadores están expuestos a
esta sustancia que se utiliza como desinfectante en el acabado de textiles y
de metales, la fabricación de abonos o de resinas para madera. El
formaldehído no es inocuo, sino que ocasiona dermatitis alérgica de contacto
y asma irritativo, y puede ser cancerígeno. Sin embargo, existen
alternativas en el mercado a algunos de sus principales usos. Sólo en España
se produjeron 442.000 toneladas en 2003.
La propuesta del Parlamento Europeo con relación al programa REACH
establece que no se autoricen sustancias que tienen alternativas seguras en
el mercado. Si esta propuesta se mantiene, se eliminará el uso del
formaldehído en desinfección y como adhesivo de maderas contrachapadas, por
ejemplo, reduciéndose así la exposición de miles de trabajadores de los
sectores de limpieza, sanitario o de fabricación de productos de madera.