Los problemas derivados de la inmigración ilegal y la integración en la
Unión Europea de las personas procedentes de otros países serán objeto de
una atención especial en la próxima cumbre europea que se celebrará en
Bruselas los próximos días 15 y 16. La UE dedicará más de 800 millones a ese
capítulo, promovido por el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Con fondos de esa partida se ampliará a toda la costa mediterránea el
sistema de vigilancia que hoy existe en el estrecho de Gibraltar, y habrá un
capítulo dedicado a la integración de inmigrantes. Los recientes conflictos
de Ceuta, Melilla y los registrados en varias ciudades francesas han
acentuado la sensibilización de varios líderes europeos sobre el tema.
Zapatero ya había planteado en octubre la necesidad de dedicar esfuerzos
económicos especiales de la UE a este problema. Lo transmitió al primer
ministro británico y actual presidente de la UE, Tony Blair, así como a la
canciller alemana, Angela Merkel, y al primer ministro italiano, Silvio
Berlusconi. Ahora los Veinticinco se proponen fijar fondos
específicos.
Las medidas en materia de inmigración pretenden "reducir los
flujos clandestinos de movimientos de personas, la pérdida de vidas humanas
y facilitar el retorno de inmigrantes irregulares", se indica en un
documento preparado para la cumbre.
Un primer paquete, de unos 400 millones de euros, se destinará a la
lucha contra la inmigración clandestina y a potenciar el diálogo entre
Europa y los países de tránsito y origen. Parte de ese dinero se usará para
lograr una mayor vigilancia de las costas mediterráneas con patrullas
costeras, pero, sobre todo, para ampliar a todo el Mediterráneo el Sistema
de Vigilancia Exterior (SIVE), hoy instalado en el Estrecho de Gibraltar y
desarrollado con tecnología española con una red de radar. También se prevé
la creación de equipos de intervención rápida, constituidos por expertos
nacionales, capaces de proporcionar una asistencia operacional de los
periodos de gran afluencia de inmigrantes. Igualmente está previsto
proporcionar ayudas y asistencia técnica tanto a los países de origen como a
los de tránsito para la repatriación de inmigrantes.
Un segundo paquete, también de unos 350 o 400 millones, se destinará
a paliar las causas profundas de la inmigración, estimulando el crecimiento
económico de los países más afectados.
Una tercera línea persigue desarrollar de integración de los
inmigrantes en la UE. Esta iniciativa del Gobierno español, todavía
pendiente de cuantificar, ha encontrado cierta resistencia en países reacios
a compartir sus políticas nacionales de integración.
La propuesta de dedicar especial atención a la inmigración fue
destacada también el pasado lunes por el presidente de la Comisión Europea,
José Manuel Durão Barroso, en una carta dirigida a Tony Blair, en la que
señaló la necesidad de dedicar "parte de los recursos de nuestras
importantes políticas externas, incluyendo una participación fija de nuestra
política de vecindad, dirigida directamente a la inmigración en las
fronteras europeas".
Algunas de estas medidas se acordaron en el consejo de ministros de
Exteriores del pasado lunes en Bruselas y su financiación deberá incluirse
en las Perspectivas Financieras 2007-2013 (el marco presupuestario de la
Unión) que los Veinticinco intentarán aprobar en la cumbre.
El Reino Unido presentará hoy una nueva propuesta para intentar
desatascar las negociaciones presupuestarias, bloqueadas por la negativa de
Londres a aportar más a fondos a la Unión y el rechazo de Francia, Italia,
España e Irlanda a revisar la Política Agraria Común. El dinero dedicado a
inmigración servirá también para que España lime parte de la fuerte pérdida
de ayudas europeas que sufrirá en los próximos años.