El Parlamento Europeo acordó ayer crear una comisión para investigar la
supuesta existencia de cárceles secretas de la CIA en suelo europeo y el
sobrevuelo de aviones estadounidenses cargados de presuntos terroristas,
según decidió ayer la conferencia de presidentes de la Eurocámara. En
Alemania, el ministro de Asuntos Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter
Steinmeier, calificó de "infame" la acusación de que organismos alemanes
hayan estado implicados en el secuestro del ciudadano alemán de origen
libanés Khaled Al Masri. El presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, y
los de los grupos políticos defendieron la creación de una comisión
temporal, con menos atribuciones que la ordinaria y de menor duración. En
cualquier caso, habrá que esperar hasta enero, mes en el que los presidentes
deberán presentar en enero una propuesta sobre la composición y el mandato
de la comisión que investigará las supuestas cárceles de la CIA.
El pleno
del Parlamento votará mañana una resolución que expresa "la preocupación por
lo que está pasando" y se pide la puesta en marcha de una investigación
temporal, según fuentes parlamentarias. El vicepresidente de la Comisión,
Franco Frattini, que participó ayer en el debate, dijo que en primer lugar
hay que encontrar pruebas de esas actividades.
El caso del ciudadano alemán Al Masri es uno de los más emblemáticos:
policías macedonios le detuvieron la Nochevieja de 2003 en la frontera con
Serbia, lo retuvieron 23 días en un hotel en la capital Skopje y después lo
entregaron a la CIA, que lo transportó y mantuvo preso hasta finales de mayo
en Afganistán. Al Masri demandó a la CIA por el secuestro y denunció haber
sido interrogado en Afganistán por un alemán que se ocultaba bajo el nombre
de Sam.
Berlín vivió ayer un día de intensa actividad parlamentaria. Sesiones
a puerta cerrada de las comisiones de Justicia, Interior y Asuntos
Exteriores, más la de Control de los servicios secretos y un debate plenario
de dos horas de duración. En el ojo del huracán se encuentra Steinmeier, por
su anterior trabajo de jefe de la cancillería federal encargado de coordinar
los servicios secretos y el ex ministro del Interior, Otto Schily.
Steinmeier negó ayer que el anterior Gobierno alemán hubiese comprado
con complicidad en la lucha sucia antiterrorista la benevolencia de
Washington indignado por su postura en la guerra de Irak. No obstante, dejó
claro que la cooperación entre los servicios secretos es imprescindible para
combatir el terrorismo y declaró que continuará la observación de "la escena
islamista" con identificación de sus figuras y control de los movimientos y
de sus redes de apoyo.