EL FUTURO DE
EUROPA
Un nuevo reto para la Unión
Europea
PEDRO SOLBES
EL PAÍS
- Internacional - 15-12-2005
La negociación del presupuesto comunitario para el periodo 2007- 2013
sitúa a la Unión Europea ante un momento decisivo para el propio proceso de
integración comunitaria. La ampliación a 10 nuevos países, culminada en mayo
del año pasado, supuso un aumento considerable de las disparidades
regionales en la Unión y ahora es preciso lograr un acuerdo presupuestario
que nos dote de los recursos suficientes para integrar a los nuevos Estados
miembros en las políticas de solidaridad europeas. Al mismo tiempo, el nuevo
marco financiero que se va a discutir estos días en el Consejo Europeo debe
garantizar un reparto equitativo del esfuerzo financiero asociado al proceso
de ampliación.
Para España, la negociación ha venido condicionada por dos
decisiones que se adoptaron durante la anterior legislatura. La primera fue
aprobar la ampliación de la Unión sin una cláusula de salvaguardia que
asegurase a nuestro país un escenario financiero razonable una vez que los
países del centro y el este de Europa se convirtieran en Estados miembros de
pleno derecho. La segunda fue aceptar en el año 1999, cuando se negociaron
las Perspectivas Financieras hoy en vigor, un aumento muy considerable de la
contribución española al denominado cheque británico, en un momento
en que países como Alemania, Países Bajos, Suecia o Austria reducían la suya
considerablemente.
Como era de esperar con estos antecedentes, la propuesta inicial de
la Comisión, presentada en febrero de 2004, no resultó precisamente
favorable para los intereses españoles, toda vez que incluía una caída
demasiado rápida y pronunciada de los recursos procedentes de Europa. Se
trataba de una propuesta que exigía de nuestro país un esfuerzo excesivo a
la hora de colaborar a la financiación de la ampliación.
¿De dónde surgían las dificultades para nuestro país?
Fundamentalmente, de dos fuentes. La primera, el no reconocimiento del
denominado "efecto estadístico" en el ámbito nacional. Pese a que España
continuaba estando por debajo del 90% de la renta per cápita de la UE
de los Quince, la incorporación de nuevos países con niveles reducidos de
bienestar hacía que nuestro país superase artificialmente esa cifra, con la
consiguiente pérdida del Fondo de Cohesión.
La segunda fuente del problema era el mantenimiento del cheque
británico tal y como quedó configurado en 2000. Dado que el cheque cubre
una parte del saldo negativo del Reino Unido con el presupuesto comunitario
y que este saldo negativo aumenta como consecuencia de la ampliación, el
resultado de la incorporación de 10 nuevos países a la Unión es un aumento
considerable de la cuantía de ese cheque, circunstancia que perjudica
especialmente a nuestro país en la medida en que financiamos una parte
excesiva de esa compensación al Reino Unido.
Teniendo en cuenta las circunstancias anteriores, el Gobierno ha
construido su posición negociadora sobre dos pilares esenciales. Nuestro
país defiende una política estructural fuerte, como elemento clave para
asegurar un nivel suficiente de cohesión económica y social en la Unión
Europea. Al mismo tiempo, este objetivo tiene que ser compatible con un
reparto equilibrado de la mayor carga financiera que inevitablemente surge
como consecuencia de la incorporación de nuevos países al proceso de
integración comunitaria.
España es consciente de que su situación económica relativa es hoy
mucho mejor que en el año 2000 y que esta circunstancia debe reflejarse en
una disminución sensible de nuestro saldo con el presupuesto comunitario. No
nos encontramos ante un fenómeno nuevo: la diferencia entre lo que recibimos
y aportamos al presupuesto de la Unión viene ya estrechándose de manera muy
importante desde 2003. Lo que no es equilibrado es que el deterioro del
saldo se produzca de forma demasiado abrupta y que nuestro país soporte una
parte no equitativa del esfuerzo financiero asociado al proceso de
ampliación de la Unión Europea.
Debíamos pues avanzar en los dos elementos que ya se han mencionado y
que eran los que estaban detrás de lo que en Europa pasó a conocerse como
problema español. El objetivo del Gobierno fue intentar mantener el Fondo de
Cohesión durante un periodo adicional y conseguir algún resultado positivo
en relación con el cheque británico.
Fruto de intensas negociaciones, España logró que la última propuesta
presentada por la Presidencia luxemburguesa en el Consejo Europeo de junio
de este año reflejara resultados importantes para nuestro país, que
mejoraban la propuesta inicial de la Comisión. Nuestro país consiguió por
primera vez que la Unión reconociera el efecto estadístico en el ámbito
nacional, garantizando así que España continuaría recibiendo recursos del
Fondo de Cohesión durante varios años después de 2007. En un contexto
complicado por las presiones de los países más ricos, se mantuvieron además
los regímenes transitorios para nuestras regiones y se garantizó, asimismo,
que la Política Agraria Común no sufriría modificaciones de importancia
durante el periodo 2007-2013.
Fueron logros significativos, sin duda, pero todavía insuficientes
para resolver completamente el problema español. Por esta razón España no
aceptó la propuesta de la Presidencia luxemburguesa y considera claramente
mejorable el último documento presentado por la actual Presidencia
británica, a pesar de que incluye una extensión del periodo transitorio del
Fondo de Cohesión hasta el final de las próximas Perspectivas Financieras.
España está convencida de la necesidad de llegar a un acuerdo que
fortalezca a Europa y que permita extender la solidaridad a los nuevos
Estados miembros. Pero estamos también plenamente legitimados para exigir un
acuerdo equitativo, que asegure que nuestro país va a seguir siendo receptor
neto de fondos durante las próximas Perspectivas Financieras.
Si se logra un acuerdo razonable en relación con el cheque
británico, el resultado final de la negociación será positivo para
España. Y, a diferencia de lo que ocurrió en el año 2000, estaremos ante un
acuerdo que no sólo será bueno para nuestros intereses durante el periodo
2007-2013 sino que nos situará en una posición favorable cuando tengamos que
negociar las siguientes Perspectivas Financieras a partir del año 2014.
En primer lugar, porque se reducirá la cuantía del cheque y,
con ello, se controlarán las aportaciones a realizar por España al
presupuesto comunitario. En segundo lugar, porque el peso que se da en estas
Perspectivas Financieras a todo lo relacionado con la innovación tecnológica
es completamente coherente con la necesidad que tiene nuestro país de
reducir nuestro retraso en este campo.
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