LA SITUACIÓN DEL CATALÁN La UE acepta el uso del catalán sin darle carta de lengua oficial Madrid celebra "el mejor regalo a España" tras 20 años en la Unión La lucha por el reconocimiento del catalán se ha visto recompensada con un acuerdo que permitirá a políticos y ciudadanos utilizar ante la UE las tres lenguas cooficiales de España. El catalán no será oficial en Europa, pero sus hablantes ganan derechos. | Catalán, euskera y gallego serán lenguas de "uso oficial" en el Consejo de la UE y, salvo reparos, en la Comisión y el Parlamento | |  | | Los gastos de aplicación del acuerdo suman 1,5 millones de euros al año, según Miguel Ángel Moratinos
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FERNANDO GARCÍA | BEATRIZ NAVARRO - 14/06/2005 Corresponsal y servicio especial
Políticos y ciudadanos podrán dirigirse en catalán, así como en euskera o gallego, a las instituciones y órganos de la Unión Europea. Después de más de medio año de peliagudas negociaciones entre el Gobierno de Zapatero y sus socios comunitarios, los ministros de Exteriores de los Veinticinco aceptaron ayer el "uso oficial" de estas lenguas, que llamaron "adicionales", primero en el seno del Consejo de la UE y, si no ponen impedimentos, en la Comisión y el Parlamento.
La resistencia de los servicios jurídicos de la UE impidió que Madrid colmara sus deseos mediante el reconocimiento de la oficialidad europea de las lenguas cooficiales: para cambiar el reglamento sobre lenguas oficiales en la Unión habría que modificar los tratados, dijeron los juristas. Pero el Gobierno llegó todo lo lejos que cabía esperar a la vista de las reticencias de algunos socios como Francia, Austria y, últimamente, Países Bajos.
Cuando, aproximadamente en octubre, el Gobierno tenga a punto los correspondientes acuerdos administrativos con las instituciones de la UEy el real decreto estatal que regulará el operativo de las traducciones e interpretaciones, los hablantes de estas lenguas podrán consultar y obtener respuesta escrita de las instituciones. Previo aviso con siete días de antelación a los servicios de la UE para preparar las interpretaciones, los consejeros autonómicos que participen en reuniones del Consejo de la UE tendrán la posibilidad de intervenir en sus lenguas. Lo mismo podrán hacer, si la Eurocámara no pone trabas, los eurodiputados hablantes de dichas lenguas y los políticos que intervengan ante órganos consultivos como el Comité de las Regiones y el Consejo Económico y Social.
El Consejo publicará en estos idiomas, a través de Internet, todas las leyes aprobadas en codecisión (Estados y Eurocámara), que siendo de las más importantes sólo ocupan unos 2.000 de los 40.000 folios de legislación anual europea. Estas traducciones no tendrán valor jurídico a efectos de pleito. Por último, la Comisión Europea formulará una propuesta para incorporar dichos idiomas al programa de promoción Lingua.
Aunque en Europa se hablan 250 lenguas, el acuerdo de ayer sólo afecta -dadas las condiciones requeridas en el texto- al catalán, el euskera y el gallego, aunque puede extenderse al luxemburgués. Irlanda obtuvo ayer su propio premio al ganar nuevos derechos para el gaélico.
Los gastos de traducciones a y de las lenguas cooficiales de España correrán a cargo del Estado y las autonomías. Según el ministro Miguel Ángel Moratinos, dichos gastos se limitan a 1,5 millones de euros al año, cantidad equivalente al coste diario de todas las traducciones en la UE.
Moratinos valoró el acuerdo de los Veinticinco como el mejor presente que la UE podía ofrecer a España en el 20.º aniversario de la firma del tratado de adhesión. "Es un buen regalo para todos los españoles, pero sobre todo para todos aquellos ciudadanos que a partir de ahora van a poder dirigirse en su lengua a las instituciones europeas", dijo. "Hemos conseguido un buen resultado y así lo demuestran las primeras reacciones de los distintos líderes y responsables políticos, que reconocen el paso importante que se ha dado en el reconocimiento de la multiculturalidad y de la diversidad lingüística", recalcó. El ministro destacó que la negociación ha sido "intensa y complicada", ya que se produjo en el contexto de la ampliación y el paso de 11 a 20 lenguas.
Menos optimista, el presidente del PP catalán, Josep Piqué, valoró que la decisión de la UE de aceptar el catalán como lengua de uso, pero no oficializarla, demuestra "cómo Maragall y Zapatero engañan a los ciudadanos prometiendo cosas que después no salen". Además, constató "cómo han vuelto a hacer el ridículo algunos que buscaban excusas para cambiar su voto en el referéndum de la UE, como CiU".
El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, valoró el acuerdo como "una buena noticia, pero no todo lo buena que queríamos". Precisó que "habría sido mejor que el catalán hubiera constado en el reglamento de usos lingüísticos como lengua de trabajo", aunque "todo lo que sea avanzar en el reconocimiento del catalán es positivo".
También el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, consideró insuficiente el acuerdo, aunque destacó que es positivo e histórico. "Por primera vez el catalán tiene un estatuto jurídico en la UE y, además, queda cerrado el asunto de la unidad de nuestra lengua", por lo que "representa un avance".
Para ICV, el acuerdo es una solución intermedia y pidió al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que también apueste por el uso del catalán en las Cortes.
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