16 Jora Becker. Universidad de Marbur~. Alemania Federal La comunicación internacional ha cobrado importancia debido a los 1 cambios económicos objetivos producidos en el papel y en la función desempeñada por las tecnologías de la información (la denominada ((revo- lución de la informática))). 2 amplio campo de sobre comunicación seracadémica.comoembargo,e son un La investigación intereses que deben en los ámbitos nacional in- ternacional no constituye una disciplina tratados Sin una ciencia social interdisciplinaria. Por tanto, la investigación sobre la comunicación no puede ser sistemática, no tiene legitimidad ni objeto por sí misma. Los marcos teóricos más avanzados descansan en su dependencia 3 disciplinaria. Pero estas teorías derivan de la ciencia política y la sociología, y no del estudio de la comunicación. Por otra parte, la mayoría de los estudiosos de la comunicación que trabajan con estos modelos no son en absoluto originales. La principal deficiencia de estas teorías es que son demasiado unidi- mensionales y lineales. Además tienen un prejuicio cultural: sólo pueden aplicarse en América Latina, Norteamérica y Europa Occidental. Para un estudio de la comunicación en África y Asia inducen a engaño. 5 Noentornos del Tercer Mundo.el impacto de los mediospositivistas) y soy profeta. Necesitamos estudios cualitativos (no mucho más detallados sobre rentes en los dife- 6 un punto crítica. político ayudan a conseguir son irrelevantes.para la Desde una perspectiva teórica estos informes investigación de vista apoyo nacional Desde José Enrique Finol. Universidad de Zulia, Venezuela 1 Lasde este tipo tantoinvestigaciones, y han determinadoteórico. Creo, ciente razones son de de orden político como de orden sin embargo, que las razones políticas el auge cre- ello me parece evidente -y saludable- si se parte de una perspectiva tercermundista. Es un hecho que el Tercer Mundo es el sector mundial que más sufre la desproporción enorme en la circulación inter-naciones, no sólo de la información y el 17 entretenimiento, sino también de la tecnología que se exporta hacia el mundo periférico. Un cierto desarrollo de la conciencia política, tanto en América Latina como en África, ha conducido al desarrollo de investiga- ciones que no sólo permiten diagnosticar qué ocurre, sino también propo- ner algunas alternativas. 2menos ciertosiempreladifícil -en particular comunicacióndeinternacional es Si bien es en el campo las ciencias sociales- establecer el objeto específico de disciplinas nuevas, no que investigación de la construye su objeto de estudio a partir de una realidad particular: los procesos de transmisión de información, en sentido general, entre nacio- nes distintas. Detrás de su aparente simplicidad ese proceso oculta una diversa gama de aspectos -culturales, tecnológicos, políticos, etc.- que interesan al investigador y que constituyen factores hoy determinantes en la relación entre naciones, sean éstas de orígenes políticos similares o dife- rentes. Los estudios, numerosos si se toma en cuenta la novedad de este campo de estudio, configuran ya una sistematización que crece en calidad y cantidad y que permite pre-figurar un acelerado aumento en esta década. 3 nicación internacionalque hamenos en losla trabajos que endeaproxima- El marco conceptual -al delimitado investigación apoya en una perspectiva dialéctico-cultural, por un lado, y la comu- conozco- se ciones de orden económico-tecnológico, por otro. Los enfoques de los trabajos de la UNESCO se inscriben sobre todo en la primera pers- pectiva. Los aportes teóricos fundamentales se originan en la vinculación dialéc- tica que algunos autores establecen entre comunicación y cultura, lo que permite oponerse, ahora en el terreno político, a esa uniformización planetaria -la aldea que proponía McLuhan- que las trasnacionales de la información vienen ejecutando sistemáticamente ddesde hace mucho tiempo. 4 La principalladificultadEse enfoque debeensuperar los productivos,de la comunicación y cultura. metodológica es la ausencia de un enfoque multi-interdisciplinario tan necesario el campo específico pero aun limitados, encuentros de especialistas diversos que intentan «suman> puntos de vista. En este sentido también la UNESCO nos ha dado aportes estimulantes. 5 tivas dos líneas importantes.evaluaciónladeinvestigación sobre alteriia- Hay comunicacionales y la Primero, las que hasta ahora se han 18 ensayado en el Tercer Mundo. Segundo, los posibles efectos, en la comuni- cación internacional, de la nueva generación tecnológica resultante -y ya en vigencia- del matrimonio entre la informática, la televisión y el teléfo- no: la telemática. 6 consiste eninternacional.sistemático decientífico los resultados deenesas En primer término, hay un papel comunicación el análisis muy importante que los procesos implicados En segundo término, la investigaciones permitirán que las instancias políticas puedan tomar me- didas que contribuyan al establecimiento de ese Nuevo Orden Internacio- nal de la Información que los países del Tercer Mundo desean. Roma Gubern. Universitat Autonoma de Barcelona 1 paísespotentes tecnologías deadquirido en la(satélites,internacional los El relieve político que han nuevas y escena del llamado Tercer Mundo, combinado con la emergencia de comunicación bases de datos, redes telemáticas, etc.), en manos de concentraciones industriales oligopo- lísticas, ha hecho muy patente la situación de desequilibrio o de depen- dencia entre los centros de poder comunicacional de las sociedades desa- rrolladas y las que están en vías de desarrollo. Este desequilibrio tan evidente ha sido valorado correctamente en términos políticos, y el debate en torno a tal cuestión se ha instalado en los foros internacionales institu- cionales, tales como la UNESCO, Movimiento de Países No Alineados, etc. Pero también en el seno de las sociedades económicamente desarrolla- das ha comenzado a preocupar la incidencia de los flujos informativos y de las nuevas tecnologías de comunicación, tanto en el desarrollo econó- mico como en el mercado laboral (cronificación del desempleo), en la vida cultural (nuevas técnicas pedagógicas y de producción o acceso a la información) y en la vida cotidiana de los ciudadanos (problemática del ocio). De ahí han surgido también investigaciones e informes instituciona- les, como los de la CEE y del Consejo de Europa (cf:respuesta núm. 6). Y, finalmente, en la cúspide del poder industrial capitalista (trilateral) existen también contradicciones económico-industriales de relieve, que afectan muy especialmente a los sectores punteros de la electrónica y la informáti- ca, que son centrales en el campo de las comunicaciones y en el del poder militar. El relieve público adquirido por estos problemas económicos y sociocul- turales, de fuerte impregnación política, se ha producido en el marco de una época de gran desarrollo de la reflexión teórica en el campo de las ciencias sociales, que se inició hace más de tres décadas en las sociedades 19 industrializadas, y en el que las diferentes disciplinas se han estimulado o fecundado mutuamente: psicología social, antropología cultural, etc. 2 LosdeestudiososEldeáreascomunicaciónpuede formulado yaporestemenos, mas, o grandes campo estudio. la informe McBride han problemáticas, que pertenecen a considerarse, los macrote- lo vasto como un buen repertorio o catálogo (aunque no exhaustivo) de ítems o contenidos pertinentes al área de las ciencias de la comunicación. Sin embargo, el acelerado cambio tecnológico en este campo (piénsese en la revolución telemática, en las telecomunicaciones por satélites, o en el ordenador personal) impide la formación de un panorama de estudio estable y de una visión de conjunto que pueda considerarse perdurable y satisfactoria. Desde hace años, hemos aprendido que la introducción de nuevas tecnologías genera efectos inesperados, o cambios imprevistos, en el cuerpo social. La problemática tiende, por consiguiente, a dilatarse cada día más, debido al dinamismo de la innovación tecnológica en este campo. También son imprevisibles a medio y a largo plazo los resultados de la aguda contradicción -señalada en la respuesta anterior- entre la hegemo- nía comunicativa de las sociedades desarrolladas sobre la periferia depen- diente formada por los países en vías de desarrollo. Las contribuciones teóricas fundamentales a las ciencias de la co- 3 municación proceden de escuelas de pensamiento y de intereses muy diversos. En primer lugar, de las investigaciones empíricas o de campo, de origen estadounidense, en torno a las audiencias, de las que ha derivado la teorización tradicional sobre los efectos de los medios. En segundo lugar, y desde las contribuciones críticas de la Escuela de Frankfurt, el gran caudal de las formulaciones de origen marxiano (más o menos ortodoxo), como la teoría de los Aparatos Ideológicos del Estado de Althusser, las contribu- ciones de Poulantzas a la ciencia política y, más específicamente en el campo de la dominación cultural, las aportaciones de Mattelart, de Schi- ller. etc. Y, finalmente, las aportaciones más teoréticas (o menos directa- mente utilitarias) de inspiración semiótica, sociosemiótica, de la psicolo- gía social, del psicoanálisis, de la antropología, etc. Está claro que la complejidad y heterogeneidad científica de este pano- rama requiere grandes esfuerzos en dirección hacia nuevas síntesis que superen tanto el simplismo utilitarista de los trabajos empíricos de campo, como el esquematismo teórico marxiano puesto al desnudo en las crisis de la sociedad post-industrial, como la especialización exclusivista de otras disciplinas, afrontando la formulación de modelos complejos asentados en metodologías decididamente transdisciplinarias. 4 investigación en estesuperaciónpueden colegirteóricosresumen, lascomo De la respuesta anterior se pias de todo intento de de modelos las dificultades de la campo tan complejo. Son, en revelados pro- insuficientes o insatisfactorios; proyecto impulsado por una voluntad de síntesis transdisciplinaria. Por otra parte, las ciencias de la comunicación están revelando cada vez más acusadamente que su espacio propio es un espacio de convergencia o de solapamiento de lo que, en una denominación tradicional derivada de la teoría de las «dos culturas», procede del saber de los «tecnólogos» (saberes muy específicos y en acelerada mutación) y del de los «sociólo- gos» (ligados a una tradición de pensamiento humanista). El peso de la microelectrónica, de las telecomunicaciones, de la informática, etc., en los nuevos modelos tecnoculturales, obliga al sociólogo de la comunicación a armarse de nuevos conocimientos muy específicos (acerca del nuevo hardware y software) para afrontar la comprensión de las instituciones y procesos de la comunicación en las postrimerías de este siglo. Las ciencias de la comunicación ejemplifican hoy, acaso mejor que las restantes ramas del saber, la complejidad de la intersección de las «dos culturas» tradicio- nales divorciadas en la historia occidental. 5 Creoescalalossinfenómenos mutuamente)deenbloquessobre todomacroscó- picas (a que mente (pero de estudios futuros se especializarán ignorarse planetarios, investigaciones bipolar- políticos, de redes trasnacionales, de regiones, o de interacciones entre áreas culturales hete- rogéneas) y en estudios microscópicos acerca de efectos individuales, de comportamientos cotidianos, de la privacidad, del ocio, de la sexualidad, etcétera. Del diálogo entre ambas escalas de observación puede surgir una mejor comprensión de los fenómenos comunicativos. 6 Las cienciasello las carencias derivadashistóricamentedemuyprogramasy acusan por de la comunicación son de una falta jóvenes tradición. Los esfuerzos institucionales para articular reflexiones colectivas (y de acción) en torno a su objeto de estudio son, en principio, positivos. Es revelador y elocuente el gran número de informes e investigaciones pro- movidos recientemente en este campo por organismos gubernamentales, por organismos supranacionales, así como por instituciones no guberna- mentales pero de gran prestigio político. Sin ánimo de exhaustividad, citemos por orden cronológico: el informe Nora-Minc sobre la informati- zación de la sociedad ( 1 978), encargado por el presidente de la República Francesa, Giscard d'Estaign; el informe McBride de la UNESCO (1980); el informe de Mattelart y Stourdze (Technologie, culture et communica- tion), encargado en 1982 por el ministro de Investigación y Tecnología francés, Jean-Pierre Chevenement; el informe del Club de Roma Microe- lectronics and Society (4982), bajo la dirección de G. Friedrichs y A. Schaff; el estudio colectivo promovido por FUNDESCO (dependiente de la Compañía Telefónica Nacional de España) acerca de la sociedad de la información (1981) y publicado en tres volúmenes; el informe sobre la condición posmoderna, encargado a Jean-Francois Lyotard por el Consejo de Universidades del gobierno de Quebec; diversos estudios monográficos de la UNESCO (como El impacto cultural, social y económico de las nuevas tecnologías de comunicación y Los medios de comunicación en el contexto urbano, ambos de 1984); el informe del Consejo de Europa titulado Cultura y tecnologias de comunicación ( 1 984); el Llibre Blanc de 11Electr6nicai la Informatica a Catalunya, publicado por la Generalitat catalana (1984), etc. Salvo error, el último esfuerzo colectivo de este tipo (en el momento de redactar estas líneas) lo constituye el Libro Blanco del Ministerio de Cultura Español (en prensa) acerca del impacto de las nuevas tecnologías en la vida cultural española, cuya coordinación fue encargada por el ministro de Cultura, Javier Solana, al autor de estas líneas. Otra cuestión bien diversa es la incidencia real y la eficacia práctica de tales estudios, informes o propuestas institucionales elaboradas por exper- tos. El divorcio entre la teoría (o las propuestas) y las prácticas comunica- tivas dependientes del poder de las industrias culturales es bien conocido. En las sociedades capitalistas, la libertad de empresa y de comercio limitan enormemente el ámbito de las políticas culturales, regidas de facto por las industrias privadas del sector, gobernadas por la ley del beneficio económico, lo que reduce el producto cultural a mera mercancía. Mientras que en aquellas que pertenecen al socialismo real, la cultura suele ser una mera emanación burocrática de una casta funcionaria1 del Estado- Providencia. George Gerbner. Universidad de Pensilvania Sean McBride ha observado el cambio producido en el centro de grave- dad del poder. Tal cambio ha sido dirigido hacia el poder cultural, impulsado por las nuevas tecnologías de la comunicación y debido a la decepción del público con respecto a otras instituciones, a lo que han contribuido los medios de comunicación de manera considerable. Una relación más extensa de los estudios y análisis de estas fuerzas en acción puede encontrarse en el libro World Communication: a handbook, publi- cado por George Gerbner y Marta Siefert (Longman, 1984). Las fuerzas en acción han sido desencadenadas por la virtual abolición de las restricciones espaciales y temporales en la información. Estas fuer- zas tienden a integrar diferentes procesos de información en distintos estilos de vida, y de este modo contribuyen a aumentar el vacío de conocimiento dentro y entre las naciones. Los procesos de información (denominados también cultura o civiliza- ción) desarrollan y regulan el orden social. La perspectiva que estoy trazando divide la civilización en tres amplias eras: la pre-industrial, la impresión industrial y la era de las telecomunicaciones. El sistema de cultura pre-industrial se caracteriza por la narración ritual e institucionalizada, por unas estructuras míticas orgánicas que implican a comunidades enteras, y por un proceso de socialización (p. e., tribal) cen- tralizado. El sistema de cultura industrial impreso destruye el ritual, descentraliza la narración, legitimiza la pluralidad de narradores, de grupos y públicos, establece formas diferentes de información y diversión, y crea múltiples y competitivas corrientes de socialización, como la familia, la escuela, la iglesia, los grupos sociales, etc. El sistema cultural de telecomunicaciones presenta diferentes tenden- cias entrelazadas. La primera prolonga las características del sistema industrial (a través del teléfono, los bancos de datos, los cables, los casetes y los vídeo-discos). La segunda superpone rasgos de la religión pre-industrial a través de la radiodifusión. La radiodifusión, y en particular la televisión, es un ritual de uso no-selectivo. Está sumamente institucionalizado y muy centraliza- do. Presenta sistemas de información tanto nacionales como internaciona- les a todas las comunidades, que por otra parte son heterogéneas, en formas impuestas (conocidas como «entretenimiento»). De esta forma la difusión de la televisión aporta a la cultura de las telecomunicaciones un sistema de socialización de masas extendido y estandarizado. La primera tendencia, que podemos denominar informática, provoca una lucha por el dominio de la información que controla la segunda de las tendencias, el ritual masivo, que a su vez confiere una gran capacidad de control social. El estudio de la comunicación internacional puede y deberá ser una operación social inteligente para informar a los simples ciudadanos y legisladores, así como a los directivos de las industrias culturales, y para ayudar a planificar estrategias de acción alternativas. Esto sólo es posible a través de la realización de estudios comparativos entre culturas, respalda- dos empíricamente y cuidadosamente proyectados, que valoren las dife- rentes políticas nacionales en lo que a comunicación y cultura se refiere, y que juzguen la influencia de éstas en la distribución de los recursos y el poder, tanto en el plano nacional como en el internacional. Los problemas fundamentales para llevar a cabo esta investigación no son metodológicos, sino políticos y financieros. Una investigación que 23 enjuicia públicamente las consecuencias de las diferentes políticas de los gobiernos es políticamente delicada. En consecuencia, ha habido poco dinero disponible para llevarla a cabo. La metodología de la investigación se ha clarificado en nuestro proyecto de los ((indicadores culturales)), que consiste en el estudio del contenido de los medios de comunicación mediante el ((análisis del sistema de mensa- jes». La investigación se realiza por medio de extensos sondeos sobre las ideas y comportamientos que generan los sistemas de mensaje recibidos a través de los medios de comunicación. Estos análisis son denominados ((análisis de cultivo». Para su descripción se puede consultar ((Corporative Cultural Indicators)) (en el libro Mass Media Policies in Changing Cullzi- res, publicado por George Gerbner, Nueva York, John Wiley and Sons, 1977). Se han organizado encuentros de planificación con estudiosos de varios países interesados por los ((indicadores culturales comparados)), que han tenido lugar en Inglaterra, en 1971 y 1976, en Berlín Oeste, en 1977, en Varsovia, en 1978, y en Filadelfia, en 1979 y 1980. En febrero de 1982 se celebró en Viena un Simposio Internacional sobre los Indicadores Culturales, y el más reciente ha sido el de Praga, en 1984. El estudio comparado intenta demostrar que las relaciones entre ver la televisión y las concepciones de la realidad social son universales y deter- minar cuáles de ellas son específicas, dependiendo de las diferentes políti- cas de programación, estructuras y audiencias. Las comparaciones inter- culturales permitirán a los países interesados entender las características espaciales de sus propios sistemas comparándolos con otros países. Cees J. Hamelink, Institute of Social Studies. La Haya 1 Las principales razones son: a) La sustitución del colonialismo territorial por el cultural. 6 El relevo de la diplomacia tradicional por la de los medios de comu- ) nicación. c) La progresiva centralización de la información y la dependencia de los datos de la economía internacional. d) La contribución cada vez mayor de los productos y servicios de la información en el mundo comercial. e) El reconocimiento de la comunicación como dimensión clave de las relaciones Norte-Sur. 24 2 estudio sistemático de la estructura, función puede definirsetráfico de El campo de la comunicación internacional datos, información y conocimiento. e impacto del como el 3 perspectivas teóricas que estudioenen absolutosesatisfactorias. El marco Los modelos teóricos aplicados el análisis tomaron prestados de teórico inadecuado para el no eran de la comunicación internacional todavía no ha sido desarrollado y en consecuencia hay una continua dependencia de las teorias de los medios de comunicación de masas (en general fragmentarias y basadas en nociones psicológicas y sociológicas obsoletas); de las teorias de la ciencia política, sobre las relaciones interna- cionales (normalmente descripciones inadecuadas de situaciones de statu quo); del imperialismo y de las teorías sobre la dependencia (demasiado limitadas por las transferencias mecánicas). 4 tuales Ejemplossufrido también de una siguientes:debilidades concep- El análisis ha múltiples. serie de y por lo tanto de operacionalizaciones de interpretaciones de ello pueden ser los -El concepto de poder, restringido fundamentalmente a la posible in- fluencia en el receptor del mensaje y no en su conjunto, abarcando todos los atributos sustanciales y de relación que constituyen el acceso a los recursos sociales decisivos. -La falta de claridad del concepto información en su relación con el supuesto fomento versus la interferencia de los procesos de desarrollo so- cial. -La poca operatividad de conceptos clave como desarrollo, progreso, independencia, cultura nacional, etc. -La ausencia de especificidad en conceptos como equilibrio y suficiencia (en el debate sobre la circulación equilibrada de la información internacio- nal); interdependencia y disociación (en el debate sobre emancipación político-económica y socio-cultural); cultura nacional y diversidad cultural (en el debate sobre el estado-nación y las minorías culturales). -El concepto de estado-nación, al cual se hace referencia como una noción arcaica o como una entidad homogénea. 5 Las líneas futuras pueden ser: a) Un trabajo sobre el desarrollo de un marco teórico específico. b) El análisis político-económico de la propiedad, la producción, la distribución y las estructuras de marketing. c) El diseño de sistemas alternativos. 6creación dede una legitimidad política el ellossignificado comunicacióndey la La contribución fundamental hasta cimiento en una conciencia pública sobre momento ha sido el estable- temas de y la urgencia 25 estos temas. John A. Lent. Universidad de Temvle. Filadelfia 1 Creohemisferiotenido unlaogran impactoenenella Movimiento de del campo del que la aparición, mejor todavía, organización de los países Alineados, etc., ha sur en UNESCO, la transformación Países No de estudio de las comunicaciones internacionales. Estos países han sido capaces de airear de modo definitivo una gran cantidad de problemas que habían estado presentes durante años, pero que no habían sido discutidos seriamente a causa del control ejercido por las grandes naciones sobre las posibilidades de diálogo. Segundo, la revolución tecnológica ha colocado en vanguardia una serie de temas. Conforme se ha hecho evidente que la comunicación y la información son temas decisivos para el futuro, los países y los estudiosos se han adherido a esta corriente. Creo que esa es la razón de que hayan surgido un número considerable de ((expertos del momento)) en la comunicación internacional. 2científica. y en muchos El conocimiento sesin la suficiente base teórica o En realidad no es así. mentado, casos es polémico, encuentra disperso y frag- Hace aproximadamente quince años un grupo de profesores de comuni- cación se reunieron en Winspread (Wisconsin) para tratar el tema de la comunicación internacional. Su conclusión fue que quedaba mucho por hacer hasta que este campo pudiera ser considerado como verdadera especialidad. Durante los pasados años he considerado estos comentarios y me sorprende lo poco que se ha avanzado en el tema. No creo que esta especialidad se haya definido lo suficiente como para saber las materias que debería incluir. Algunos consideran la comunicación internacional como el estudio de los sistemas de comunicación. Otros, como si fuera un proceso de comunicación entre naciones. Pero, específicamente, ¿de qué estamos hablando? Personalmente creo que debería convocarse otra con- ferencia como la aludida de Winspread, a la que esta vez fueran invitados los estudiosos de demostrada valía de los diferentes países del mundo. 3 nesespecialidad mucho valor. Yo diría quehanconcepto decontribucio- La teóricas de adolece de teoría. Aun no el aparecido imperialis- mo de los medios es probablemente el mas significativo, aunque de 26 manera ambigua -como conocimiento que nos muestra lo que hay que evitar-, pero quizá podría considerarse que las teorias sobre la comunica- ción y el desarrollo también fueron importantes. Pienso que se malgastó una gran cantidad de energía y tiempo desde los años cincuenta hasta los setenta intentando encajar los diferentes países y culturas en modelos y paradigmas, cuando este tiempo podría haberse dedicado a estudiar los países y las culturas individualmente. No creo que necesitemos grandes teorías que incluyan las comunicaciones de masas y la información del mundo entero, ni tampoco que tales modelos, paradigmas y teorías sirvan para una finalidad real excepto la de realzar las carreras académicas de los que las exponen. 4 Entreestadísticos; la faltadel recuento máspara considerarselaspueden in- métodos los problemas metodológicos cluir: la sobrevaloración importantes y la cuantificación por medio de de disposición limitacio- nes de los métodos científicos de orientación social adoptados por Occi- dente cuando se aplican a culturas del Tercer Mundo: un punto de vista miope por parte de muchos investigadores, especialmente entre los nortea- mericanos, que creen que sus métodos son los mejores; y la falta de atención a la investigación histórica. En los años sesenta y setenta la cuantificación se consideró tan impor- tante que a los que creíamos que había otras formas de investigar se nos tachaba de tradicionalistas, término que se usaba con sorna en los colegios de licenciados de Estados Unidos. Con esto quiero decir, no que condeno todos los métodos cuantitativos, ni siquiera a la mayoría de ellos, sino que me preocupa la necesidad de los investigadores norteamericanos de im- presionar con estadísticas y su incapacidad de expresar cuáles son sus teorias fundamentales y los descubrimientos metodológicos a los que han llegado. Gran parte de la investigación consiste en la revisión de una corta bibliografía, una larga exposición del método y una breve conclusión, y casi como apéndice los hallazgos y la discusión de los mismos. Hasta hace muy poco se trataba de locos a los que hablábamos de imperialismo y de otras metodologías occidentales. El problema es aún más serio porque una gran cantidad de esta metodo- logía de estudio occidental está siendo aplicada y exportada al Tercer Mundo y a otras culturas sin tener en cuenta sus posibilidades de adapta- ción. Es una cuestión que me ha venido preocupando desde la década de los sesenta. La mayor parte de la literatura sobre el tema no cita los trabajos de estudiosos de otras culturas. Los investigadores norteamerica- nos se citan mutuamente casi como si formaran una camarilla (y algunos la forman; por ejemplo, la división teórica y metodológica de la Asocia- ción para la Enseñanza del Periodismo y la Comunicación de Masas, el personal de Stanford, de North-Carolina o del MIT), y lo mismo ocurre entre los estudiosos de Europa del Este, etc. En la mayoría de los casos 27 estos investigadores no consideran el amplio repertorio de descubrimien- tos aprovechables disponible. El resultado es que hay un sinfín de redescu- bridores de la rueda. Parte del problema se debe a la gran cantidad de ((expertos del momento)) en la esfera de la comunicación internacional, individuos que no se molestan en estudiar con seriedad las aportaciones anteriores. Este es el motivo por el que creen que lo que es nuevo para ellos debe serlo para todos. Y por último, no existe la suficiente investigación histórica. Los proble- mas internacionales de la comunicación identificados durante el período del Nuevo Orden Internacional de la Información no eran nuevos en los años sesenta y setenta; algunos de esos problemas se remontan varias generaciones y decenas de años, pero a algunos investigadores les sonaban a nuevos por su carencia de la necesaria perspectiva histórica. 5 realidad no lo sé. Supongo que quequelos individuoses decirlas institu- Si se me pregunta qué pienso ciones continuarán haciendo lo mismo ocurrirá, tengo que decir que en tanto hasta ahora, como el tipo de cosas que pueda suponerles méritos y reconocimiento, tanto si son de utilidad para la comunidad como si no lo son. Sin embargo, si la cuestión es qué debería hacerse, creo que habría que prestar más atención a los procesos de comunicación interpersonales y tradicionales, en especial en el Tercer Mundo; hacer más experimentos con los medios tradicionales en tanto que portadores de mensajes de autorrealización; llevar a cabo más estudios históricos; realizar más investigación sobre la efectividad de la comunicación en el desarrollo; estimular la participación en los descubri- mientos de los diferentes paises y regiones; efectuar estudios más serios sobre el perjuicio social que la telemática y los ordenadores son capaces de hacer; prestar mayor atención a los estudios por la paz; realizar estudios sobre la adaptabilidad de los métodos de investigación a otras culturas; ampliar los estudios a las culturas individuales o subculturas; considerar más seriamente las actuales tendencias en la propiedad de la comunica- ción y la información, y en especial las de las multinacionales. Quizá lo mejor que podría ocurrir es que guardásemos silencio y nos dedicáramos durante cierto tiempo a escuchar y aprender. 6 Creointernacional.los problemas yladificultadesMcBride, el Movimien- nicación que el papel más destacado ha sido la concienciación en indivi- duos y países de Grupos como Comisión inherentes a la comu- to de los Países No Alineados, lo han conseguido, aunque no hayan llevado a cabo una investigación propiamente dicha. 28 J. Martin Barbero. Universidad de Calí, Colombia 1 La está exigirtrasnacional dinamizadoradenomina en Américateóricas y se cuestión nicación al convirtiendo en -como se la Latina- de la investigación en comu- un serio replanteamiento de las coordenadas una profunda revisión del sentido de la articulación entre lo político y lo teórico. En América Latina la trasnacionalización de las comunicaciones aparece ligada a dos cuestiones hoy estratégicas: la de la democracia y la de lo nacional. No hay más que ojear los títulos de algunos de los más importantes congresos y seminarios de científicos sociales de los años ochenta para constatar la obsesiva presencia de los términos democracia, movimiento popular, cultura, que nos remiten a la percepción cada día más nítida de que «lo trasnacional)) señala, nombra una nueva fase de desarrollo del capitalismo y no la mera sofisticación del viejo imperialis- mo. Lo que ahora se ve en juego no es la imposición de un modelo económico, sino el «salto» a la internacionalización de un modelo político de producción con el que hacer frente a la crisis de hegemonía. Dos citas esclarecedoras. Dice R. Roncagliolo: «Lo que permite hablar de una nueva fase, trasnacional, es la naturaleza política: la ruptura del dique que las fronteras nacionales ofrecían antes a la concentración capitalista altera radicalmente la naturaleza y las funciones de los Estados (tanto en el centro como en la periferia), al disminuir la capacidad que éstos tenían para intervenir en la economía y en el desarrollo histórico)). Ello obliga a abandonar la concepción sostenida acerca de los modos de lucha contra la dependencia, puesto que, como dice García Canckini, «es muy distinto luchar por independizarse de un país colonialista en el combate frontal con ese poder geográficamente definido, a luchar por una identidad propia dentro de un sistema trasnacional, difuso, complejamente interrelaciona- do e interpenetrado*. Quedan así nombradas las dos claves: los procesos de trasnacionalización convierten el campo de la comunicación en un espacio estratégico de la lucha por una identidad política y cultural, ya que lo que ahí está en juego es la nación, transformada en un foco de contra- dicciones y conflictos inéditos, y la democracia, que pasa de ser una estratagema táctica para la toma del poder a convertirse en enclave estratégico de la transformación social. Aunque la etapa trasnacional haga tiempo que está en marcha, la 2?4 percepción de su «novedad» y su tematización desde el campo de a comunicación son recientes, y creo que apenas comienzan a delinear- se los parámetros que permiten definirla teóricamente y abordarla meto- dológicamente. Hay en América latina hechos sin duda muy significativos a este respecto, como lo es la existencia del ILET -Instituto Latinoameri- cano de Estudios Trasnacionales-, que ha priorizado las investigaciones sobre comunicación y a través de ellas ha llevado a cabo una labor pionera 29 de desbroce del terreno, de señalamiento de articulaciones nuevas y de mentalización hacia la tematización de esa problemática. También lo es la apertura del IPAL el año pasado en Lima con un centro de estudios por primera vez explícitamente dedicado a la investigación de la cultura trasnacional. Existen también otros dos centros que como el CEESTEM en México, y CLACSO desde Buenos Aires, han venido prestando una atención creciente al estudio de lo trasnacional en el plano político y cultural. Pero, como lo reconocen los mismos impulsadores del estudio sobre el orden internacional de la información -campo en el que las investigaciones latinoamericanas aportaron decisivamente no sólo en la formulación de los problemas sino en el diseño de alternativas-, falta aún no poco camino por recorrer en la producción de los conceptos y las herramientas que nos permitan abordar la relación entre trasnacionaliza- ción de la economía y de la comunicación, superando la amalgama de economicismo más denuncia y la reducción de los procesos de trasnacio- nalización a los de la división internacional del trabajo o del comercio. Pienso que existen aún fuertes prejuicios y presupuestos ideológicos que obstaculizan la formulación de los nuevos problemas. Y no estoy recla- mando una idealista resolución previa, en el terreno teórico, de problemas que sólo el proceso social mismo en su conflictividad y por tanto en su dinámica puede hacernos posible formular. Lo que trato de señalar es el desfase, la anacronía que vislumbramos entre el nivel, el grado de comple- jidad en que «sentimos» se mueven los procesos y las herramientas-marco con que intentamos abordarlos. En América Latina ese desfase afecta de modo especial a la complejidad que carga hoy el campo de comunicación en su rol de suscitador de la cuestión nacional, no sólo en el cuadro de las relaciones de clases, sino en el de las relaciones entre pueblos y etnias. Y desde ahí la emergencia de conflictos cuyo sentido está ligado a procesos de desapropiación económica y cultural de raíz trasnacional y cuya vali- dez social no pasa ya ni por las formas «tradicionales» de lucha ni por las fórmulas partidarias; la constitución de nuevos sujetos políticos que cues- tionan la cultura política a partir de la cual los nuevos problemas tienden a ser permanentemente reducidos a los viejos esquemas del desarrollo. En el terreno específicamente teórico la cuestión trasnacional en 395 comunicación está implicando, en primer lugar, una reconceptua- lización de la problemática de las ((políticas nacionales de comunicación». Y ello a partir del redescubrimiento y valoración de las mediaciones y articulaciones de la sociedad civil, frente a una sobrevaloración del Estado que las «políticas» trasnacionales ponen en crisis, y de la superación de una concepción de la dependencia que impedía plantearse la cuestión nacional en términos de clases sociales, y cuyo economicismo, por más 30 refinado que fuese, impedía la valoración del papel creciente que lo cultural juega en la transformación de los modos de dependencia. En segundo lugar, es precisamente la nueva valoración del espacio cultural una de las líneas fundamentales de renovación del estudio de las comunicaciones. Los procesos de trasnacionalización son percibidos cada día más claramente ya no como la presencia de un mayor número de productos que nos vienen de fuera, sino como la remodelación de las estructuras mismas de producción, que es desde donde puede compren- derse el sentido de la compulsiva y generalizada homogenización de la vida borrando a la vez las diferencias conflictivas y funcionalizando las otras, las diferencias que sirven a la renovación de la hegemonía y del mercado en su lucha contra la entropía cultural que la homogenización misma produce. Pero la remodelación de las estructuras productivas y la homogeniza- ción cultural ponen en marcha al mismo tiempo una multipicidad de conflictos nuevos. No sólo aquellos obvios que aparecen como parte del costo social que acarrea la pauperización de las economías nacionales y el desnivel por tanto siempre mayor de las relaciones económicas internacio- nales, sino aquellos otros conflictos que la nueva situación produce o saca a flote y que se ubican en la intersección de la política económica y las políticas culturales. Se trata de una percepción nueva del problema de la identidad -por más ambiguo y peligroso que el término parezca hoy- de estos países y sobre todo de los pueblos que forman estos países y este subcontinente, pues no se trata sólo de hacer frente a la homogenización descarada que viene de lo trasnacional, sino a aquella otra, enmascarada, que viene de lo nacional en su negación, relegación, deformación de la pluralidad cultural que constituye a la mayoría de estos países y su conversión en correa de trasmisión de los intereses trasnacionales. L o nacional se configura así como un enclave de contradicciones nuevas a partir de la presión convergente sobre ello de lo trasnacional y de lo popular, entendido esto último como lugar de constitución de un nuevo sujeto político que articula conflictos de clase y conflictos étnicos y regionales. L o popular no sólo en el sentido de aquellos otros modos de comunicación que desafían y horadan la eficacia de los modos hegemóni- cos. Sino lo popular nombrando el sentido nuevo que adquieren las culturas populares -indígenas, campesinas, urbanas- al dejar de remitir únicamente al pasado y por tanto a su incapacidad para producir hoy, y descubrirnos su conflictividad y su creatividad: el ahora de una no- contemporaneidad en positivo, que no es mero atraso, sino brecha abierta en la modernidad y en la lógica que dota al capitalismo de la capacidad de agotar la realidad de lo actual. Otra dirección es la que señala la reflexión sobre la entrada de estos países en la «onda» de las nuevas tecnologías de comunicación, que será sin duda una de las líneas principales de desarrollo de los estudios sobre 31 comunicación internacional. Lo que está aquí en juego no es la aceptación o el rechazo, sino los modos de inserción de esas tecnologías en la estructura productiva de estos países y los modos de uso en cuanto posibilidades de apropiación y rediseño. Sin maniqueísmos, que sólo sirven para encubrir posiciones voluntaristas, el estudio de las nuevas tecnologías desde América Latina no puede limitarse a investigar los efectos de esas tecnologías sobre tal o cual sector de la vida social, sino que deberá abordar el análisis de la racionalidad que materializan y el modelo tendencia1 de comunicación que las sustenta. Y ello para poder hacer frente tanto a la mitificación de su eficacia fetiche como al rechazo fatalista y suicida. De lo que se trata es de un análisis que ponga al descubierto las virtualidades de transformación, las contradicciones y las posibilidades de acción y de lucha que inauguran. Por lo pronto a este respecto se ha iniciado ya un debate que comienza a pensar la relación tecnología-política en la línea que apunto: la configuración en la racionali- dad informática de un modelo de sociedad que conlleva la progresiva abolición de lo político, acerca de lo cual escribe N. Lechner: «si los problemas sociales son transformados en problemas técnicos (y el proble- ma de la información necesaria resulta ser un problema técnico de acumu- lación más clasificación), habría una y sólo una solución (la óptima). En lugar de una decisión política entre distintos objetivos sociales posibles, se trataría de una solución técnico-científica acerca de los medios correctos para lograr una finalidad prefijada. Para ello es posible prescindir del debate público; no cabe someter un hecho técnico o una verdad científica a votación. El ciudadano termina reemplazado por el experto)). Es todo el culturalismo sociológico de la llamada teoría de las ((relaciones intercultu- rales)) -en que se enmarca desde hace algunos años buena parte de los estudios de comunicación en el país del norte- el que estalla a la luz de los procesos de trasnacionalización de las comunicaciones vía tecnologías electrónicas e informática, y lo que nos obliga a los latinoamericanos a situar en el estudio de la comunicación internacional la pregunta por el filtzlro de la memoria cultural de estos pueblos en el desafío global que representa la memoria electrónica. Jerzy Mikulowski-Pomorski. Academia Económica de Craco- via. Polonia 1 Los estudios fundamentalmente eninternacional Hamid Mowlana en hasta ahora sobre comunicación se han concentrado la circulación de la información internacional. Subscribo plenamente la opinión de 32 este sentido. Se podría decir también que estos estudios son un fruto teórico y empírico del problema de la libre circulación. Surgen con su nombre actual de los estudios sobre la libre circulación de la información sin tener en cuenta todos los hechos significativos relativos a las relaciones culturales, realizados en el período de entreguerras, durante la época en que los Estados Unidos ya no eran discriminados por los europeos en el terreno de la circulación de la información y cuando los norteamericanos estaban en camino de asumir el papel dirigente en la información interna- cional y las actividades comunicativas. El liderazgo norteamericano empe- zó en los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra mundial, cuando «la libre circulación» se convirtió en la consigna de la política de la información. Fueron en realidad los factores políticos los primeros responsables de la popularidad de estos temas. Mowlana ' distingue varias fases en el desa- rrollo de la investigación: en la primera etapa se estudiaron y presentaron -bajo un punto de vista muy parcial- las limitaciones de la circulación desde los centros mundiales hasta alcanzar la periferia. La investigación sobre la prensa de elite proporciona uno de los ejem- plos de estos estudios: la comunicación política era el foco de interés casi de manera exclusiva. La disputa Este-Oeste era la fuente básica de los problemas que surgían, así como la justificación de los mismos. Los fundamentos teóricos de la posición occidental los proporcionaba la teoría liberal sobre la prensa, que proclamaba la necesidad de no coartar la circulación de la información en la dirección escogida y considerar como un derecho inalienable de todos los individuos, de todos los habitantes del globo, la posibilidad de recibir la información que deseen. En consecuen- cia, la principal fuente de independencia política se consideraba más como una cuestión de conocimiento que como la capacidad de tomar deci- siones. A esta concepción se oponía la doctrina adoptada por los países socialis- tas. La suya asumía en esencia mecanismos similares pero divergentes en cuanto a la determinación de actores. Proclamaba que no eran los indivi- duos sino los estados los actores en lo referente a la circulación de la información internacional. Estos fenómenos deberían ser incluidos en el terreno de las relaciones internacionales, en las que los estados soberanos se comportan más como aliados que como individuos. Los estados reciben sólo aquello que desean recibir y piden a los estados vecinos reciprocidad en la observación del derecho a transferir sus propias noticias. De esta forma el estado hegeliano reemplaza al individualismo miltoniano. Hasta hace muy poco esta doctrina no aceptaba el término de comunicación internacional. Tradicionalmente se creía que la información y las activida- des de propaganda consistían en: l.") las noticias de informaciór acepta- das, sujetas a la reciprocidad; 2.") la información impuesta por el vecino, quien de esta forma estaba contraviniendo los principios de las relaciones 33 internacionales y era considerado como culpable de un delito. Las relacio- nes Este-Oeste forjaron la concepción de una circulación equilibrada. Los principios del equilibrio nunca fueron determinados, sino que más bien se esperaba que se desarrollarían como fruto de la cooperación entre los estados en otros terrenos. La segunda fase fue resultado de la articulación de los intereses de los nuevos actores que aparecieron en la escena internacional: los países del Tercer Mundo. Las experiencias de la primera década para el desarrollo de las Naciones Unidas -conocidas como el desarrollo a través de la modernización- ya ocasionaron muchos problemas que más tarde serían señalados como manifestaciones de la dependencia cultural. Esto también se reflejó en gran medida en los estudios que se publicaron en los años setenta y ochenta. Mientras se exigía una circulación más equilibrada según lo estipulado en los documentos internacionales, los países menos desarrolla- dos mantenían que sus problemas no eran conocidos ni comprendidos por los países centrales. Los estudiosos de la comunicación internacional dedicaron mucho tiempo y esfuerzo a refutar las tesis ideológicas según las cuales los países del centro sabían más sobre los de la periferia que los habitantes de la periferia sobre el centro. Es interesante observar la atención prestada a esta falsa tesis. Para probar su falsedad basta conocer los hechos que resultaron de las experiencias históricas del desarrollo; por ejemplo, el fenómeno evidente de que las naciones centrales habían estado sujetas a una constante y completa observación por parte del resto menos desarrollado del mundo deseoso de descubrir la causa de su éxito. Sin embargo, las experiencias históricas también han demostrado que consi- guen el éxito las naciones que aspiran al liderazgo y que han permanecido desconocidas e incomprendidas durante mucho tiempo. Las exigencias de una descolonización de la información han simplificado los postulados de que los países que aspiran a un mejor lugar en la jerarquía mundial llegan a ser mejor conocidos por sus rivales más potentes. Estos postulados y actividades tienen su base en la convicción ligeramente utópica de que existe una comunidad mundial de gente de buena voluntad esforzándose por conseguir la felicidad general y el bienestar de todo el planeta. Estas esperanzas son producidas por las organizaciones internacionales univer- sales. Numerosos estudios han demostrado que los países del centro conocen mucho menos a los de la periferia que al contrario. Se han hecho gran cantidad de interesantes explicaciones sobre este estado de cosas que han sido ofrecidas en relación con las teorías del neocolonialismo, la domina- ción política y económica, y, por último, con el colonialismo cultural. Los estudios de Johan Galtung y Holombe Ruge sobre los criterios de selec- 34 ción de las noticias internacionales, además de ser un ejemplo interesante sobre la importancia de las noticias, son la aportación más significativa de este período2. Sin embargo, parecía que las tesis que sostenían que en los países de la periferia se apreciaba una mayor apertura hacia el mundo en comparación con el centro eran más pobres que las primeras. Se demostró que la vida es más complicada. Durante esta fase se desarrolló también la tesis sobre la necesidad de soluciones globales, aunque éstas tienen más de una interpretación. Todo el mundo estará de acuerdo con la primera de ellas, que considera que los intentos destinados a resolver los problemas de la comunicación deberían llevarse a cabo con la participación de todos los países. Pero la segunda de las interpretaciones, que mantiene que debería adoptarse la misma estruc- tura de relaciones en todo el mundo, parece errónea y merece la pena considerar si favorece a los países menos desarrollados o bien intenta satisfacer los afanes de las corporaciones multinacionales que desearían operar en un mercado mundial integrado. Paralelamente a estas propuestas mundiales, se elaboraron criterios regionales. Las grandes áreas del mundo a escala continental o sus grandes zonas homogéneas fueron consideradas regiones. Sin embargo, pronto surgieron las divergencias entre los sistemas diferentes en escala. El esce- nario mundial presenta un gran número de desigualdades en lo que respecta a la comunicación internacional, en la que un marco regional excesivamente amplio es demasiado general para ser útil. Los estudios sobre las situaciones internas de varios países demostraron la existencia de sistemas de interdependencia divergentes en lo político, lo económico y lo cultural. Citemos, por ejemplo, Austria, en relación con la RFA, Cana- dá y EEUU, Sudan y Arabia Saudita, América Latina en relación con EEUU, Cuba, España y Francia. Así pues, ni la globalización ni la regiona- lización proporcionaban modelos suficientes para un análisis más profun- do. Hoy día hemos entrado en el período en que los estudios de comunica- ción internacional nos muestran que los problemas son mucho más complejos de lo que parecían y que no es posible hacer un análisis fructífero confiando en una teoría reduccionista. 2 tratados para unauna fuente sistemática Son estudios sobrepueden ser En el periodo actual los estudios sobre comunicación no fundamento como teoría general propia. de conocimientos ni como la circula- ción de la información que utilizan pobres generalizaciones, implicables más allá de la actual fase histórica de la comunicación. Las razones de su debilidad -aparte de las ya mencionadas- pueden verse en la superficiali- dad o, como dicen otros, en la fragmentariedad de los estudios. A menudo se justifica esta debilidad diciendo que la investigación sufre porque se basa en las teorías de la dominación política y económica, cuando la verdadera razón de los hechos esenciales se encuentra en el campo de la 35 cultura. Cuando Kaarle Nordenstreng dice que la clave para entender hoy el fenómeno de la comunicación internacional consiste en prestar atención a los aspectos cualitativos de la información más que a los cuantitativos3, y Hamid Mowlana sugiere que la investigación no ha llegado más allá de los medios de comunicación y que no se ha esforzado en averiguar las fuentes primarias de la información (afirmando también que se ha prestado ((menos atención a la dinámica de la comunicación social y humana interna y a la complejidad de la cultura» y que se ha insistido demasiado en los medios masivos, mucho más que en la comunicación interhumana, y, por ultimo, que la utilización de los paradigmas sobre el poder ocultan los principios que rigen el desarrollo de la cultura), se están oyendo afirmaciones loables y justificadas, aunque el abanico de problemas abier- to sea enorme. Intentar substituir los paradigmas políticos por los cultura- les podría ser un buen punto de partida, pero no constituye un foco de investigación satisfactorio. 3 entreyvistaproductos intelectuales desurgidas,tema.esPersonalmentecuál de A la los de las numerosas dudas no fácil explicar esta rama del saber son realmente valiosos hacen mejorar el conocimiento del tengo en un alto concepto los estudios sobre la identidad de las culturas y las civilizaciones que evitan la excesiva politización, llevados a cabo por estudiosos de las relaciones culturales internacionales en el período de entreguerras. Y aludiendo al tema me gustaría señalar la necesidad de aceptar definiciones y supuestos básicos en esta disciplina. Los estudios sobre comunicación internacional deberían adoptar un número de disposiciones esenciales que, a causa de la orientación cultural, habría que buscar en el conocimiento de la sociedad, en la sociología, en la situación en que los métodos económicos, politicológicos y legales se hayan desarrollado. Por supuesto esta sugerencia no significa el tener que prescindir de otros métodos complementarios. Para empezar existe el problema de los actores. La decisión de si los estados, las organizaciones, las comunidades y los individuos son parte en cada comunicación o no, indica el nivel de análisis más que la amplitud de los aspectos estudiados. Si asumimos que el fenómeno que nos ocupa da forma a la conciencia, debemos dirigir nuestra atención a las comunida- des, a los agentes de la cultura, y también a los individuos inmersos en determinadas culturas más que en las estructuras formales. Una vez definida la esfera de fenómenos que forman parte del ámbito del mismo estudio se producirá un nuevo avance. Si seleccionamos la circulación foránea de información, por ejemplo, la que es creada o emitida por un centro emisor fuera de las fronteras de un país, o las comunicaciones cuya 36 fuente de origen no es rechazada, pero sí identificada por el receptor como extranjera, tendremos que decidir si nuestro interés se basa en la circula- ción de información extranjera, que llega al receptor vía prensa extranjera, radio o televisión (el criterio de canal), o en la circulación de información que el receptor identifica como de origen extranjero independientemente de cómo le llega (el criterio de identificación). Y por último tenemos que decidir si nos interesamos por todos los tipos de circulación de información o sólo por aquellos ante los cuales el receptor asume el papel del miembro de una comunidad nacional con valores y objetivos definidos. Personalmente creo que el asumir un papel nacional hacia la información extranjera establece un criterio interesante que distingue hechos culturales significativos. Para terminar, este estudio plantea la necesidad de formular una pre- gunta básica que debería ser contestada por los estudiosos del tema desde el punto de vista cultural. Está relacionada con los problemas sociológicos tradicionales y las actitudes hacia lo desconocido. La pregunta debería formularse así: los individuos educados en una cultura determinada, ¿cómo perciben, evalúan e internalizan la información que se identifica como de origen extranjero y extraño a su esfera cultural? El análisis de este problema nos conducirá más tarde a intentar su clasificación entre otros grandes temas sociológicos. Sin entrar en detalle sobre las diversas posibilidades, los problemas culturales de la comunicación internacional deberían ser clasificados como problemas sobre la identidad nacional. Esto es así porque cada acto psíquico relacionado con la percepción y evaluación de la información de origen extranjero debe reflejar cómo yo y mi cultura resuelven el problema surgido por los temas de información extranjera. ¿Lo estoy resolviendo mejor o peor? ¿Estoy confirmando o negando mis propios valores cultura- les? Adoptar esta perspectiva permitirá a los investigadores concentrarse en las manifestaciones de la conciencia que la mayoría de las veces provoca la circulación de la información de origen extranjero. 4 la selección del método decomolapunto deapropiado. Los análisis cuan- No es necesario subrayar que adopción de tal perspectiva requiere titativos son inevitables, pues investigación partida permiten determinar la extensión del fenómeno en cuestión. Tendna que prestarse especial atención a los estudios de tipo etnológico con aplicación de técnicas de análisis cualitativas que penetran los procesos de conciencia. Es compren- sible que la investigación planeada de esta forma tiene mayor valor cualitativo y a la vez pierde su susceptibilidad para los procesos simples utilizando métodos del campo del conocimiento cultural. 37 5 ;Se enfocadas desde el sobre comunicaciónlaennecesidad de la que las dirigen los estudios Por las numerosas declaraciones relativas a gación este sentido concreto? punto de vista cultural, no parece investi- actuales sugerencias en este terreno representen el desarrollo de estudios culturales más profundos. Los investigadores no son lo suficientemente atrevidos como para abandonar las prácticas del recuento de respuestas obtenidas en numerosas poblaciones. Los estudios etnológicos en comuni- cación requieren una vuelta a métodos propios de las humanidades, mientras que los estudiosos de esta disciplina han descrito su ocupación como una ciencia. Los estudios de la comunicación internacional nece- sitan un cambio de paradigma, tal como hacen otras ramas del conoci- miento. 6 ¿Las comisiones de estudioformulaciónencabezadainternacional del que tienen influencia sobre la -como la por Sean McBride- de los métodos de comunica- ción nacional? Por supuesto que no, pero el prestigio goza esta comisión y otros organismos similares de ámbito internacional, así como su posición en el mundo de las organizaciones internacionales, parecen garantizar que ningún gobierno podrá ignorar totalmente sus su- gerencias. Estas comisiones tienen un fuerte poder reglamentador, y también, aunque indirectamente, debido a la investigación que llevan a cabo, cierto poder de control. Sin embargo, las decisiones que toman, basadas en el consenso entre gente de diferentes opiniones y conectada con distintas ideologías, no pueden ser consideradas como la solución óptima. En el mejor de los casos son opiniones de gente del centro, que debido a su incapacidad para ponerse de acuerdo en muchas cuestiones esenciales para resolver el tema, a menudo prefieren no decidir y de esta forma renunciar a reglamentar la más significativa esfera de relaciones. No obstante, sería un error subestimar su influencia sobre las relaciones nacionales e internacionales en el campo de la comunicación. Bibliografia l . MOWLANA, International Flow oflnformation. A Global Report and Analysis, IAMCR, H.. Conferencia de 1984. 2. GALTUNG, RUGE, H., «Structuring and Selecting News)), The Manufacture of News, J. M. S. Cohen y J. Young (eds.), Constable, Londres 1973. 3. NORDENSTRENG. K., «Three Theses on the Imbalance Debate)), 1. S. Yadava (ed.), Politics of N e w : Third World Perspective, New Delhi (en prensa). 38 Raque1 Salinas. FLACSO, Santiago de Chile 1plantearse comorazón es histórica conpolítica: la emergencia no podían a La principal Mundo, bloque político y del Tercer identidad y fuerza propia, llevó problemas de comunicación internacional que manifestarse en la época colonial. Son las naciones recientemente descolo- nizadas (la mayoría en las Naciones Unidas) las que, al cuestionar las amputaciones de su identidad cultural, hicieron explotar problemas nue- vos, que hoy van desde los planteamientos tradicionales sobre dominación cultural hasta problemas inéditos, como el de la distribución de recursos básicos de la comunicación (órbita geoestacionaria y espectro radioeléc- trico). En segundo lugar hay razones tecnológicas: la aparición de nuevas tecnologías, su abundancia y accesibilidad potencial, la transformación del planeta en una «aldea global)), creó promesas que se enfrentaron duramente con una realidad de concentración creciente del poder de las comunicaciones modernas. Así la tecnología, junto con la oferta de nuevas soluciones, agudizó la conciencia sobre las desigualdades y desequilibrios. Empeoró, también, esos desequilibrios, y por esta vía surgió una preocu- pación nueva con respecto a las comunicaciones internacionales. En tercer lugar hay razones teóricas: por un lado están las tesis del imperialismo y la dependencia cultural, que establecen un puente entre la sociología de la dependencia y el estudio de las comunicaciones. Por otro lado, las nuevas tendencias de concentración, conglomeración, convergen- cia tecnológica y la revolución de la microelectrónica ya no permiten hacer divisiones sectoriales tan estrictas entre medios masivos y otros recursos y formas de comunicación social. Del mismo modo, ha crecido la conciencia de que no es posible hacer una división compartimentada entre las comunicaciones nacionales e internacionales. Los sistemas nacionales de comunicación están tremendamente determinados por la inserción internacional de sus países, y ello también conlleva un auge del estudio de esas determinaciones internacionales. 2 duda tienecuerpoNo obstante, pese flujos de información quelacirculan Existe un de investigaciones que rodean un campo, que sin objeto propio: todos los internacionalmente. a que ese campo existe, mayor parte de las investigaciones que lo rodean no están hechas por investigado- res que se definan a sí mismos como estudiosos del mismo. Son personas específicas que, por una u otra razón, entran en esos temas, pero que normalmente no lo cultivan sistemáticamente ni lo toman como el centro de sus actividades. Personalmente creo que de entre todos los estudiosos de tal campo, sólo dos tienen esta dedicación y claridad con respecto a su objeto de estudio: Herbert Schiller y Cees Hamelink. En América Latina tal vez yo sea la única investigadora que se define a sí misma como 39 ocupada a tiempo completo en cuestiones de comunicación internacional. Hay otros que también incursionan y avanzan en este campo, pero, repito, dudo que ellos mismos se auto-definieran como especialistas en comuni- caciones internacionales. Esto implica, volviendo a la pregunta, que el campo existe -no cabe duda al respecto-, pero que no es posible conside- rarlo aún como una ((disciplina)). Hasta donde sé, ni siquiera existe como cátedra en las facultades latinoamericanas de comunicaciones. Y si exis- tieran, sería muy difícil llenarlas porque no hay un contingente de investi- gadores que se dediquen sistemáticamente a este campo. 3 Los sangre,con su uso, esteiniciales son,profundizando aportes,a puestoy carne y marcos conceptuales que junto a la vez, sus tipo de estudios ha contribuido darles precisando sus conceptos, sus aspectos ampliando enfoques. Me refiero a los conceptos centrales de imperialismo y dependencia cultural. Yo no los considero teorías propiamente tales, sino enfoques, pero aun así han demostrado tener una fecundidad y valor uso muy superior a la que tienen una gran cantidad de teorías en comuni- caciones, que, pese a su grado de formalización, nunca llevaron a ninguna parte. Por otro lado, hay aportes nuevos que se salen y superan conceptos tradicionales, solucionando nudos ciegos que otros conceptos no solucio- naban. Allí se ubica, por ejemplo, toda la conceptualización sobre la «sincronización» cultural esbozada por Hamelink. En la misma línea pueden ubicarse los aportes a una mejor comprensión de lo que podrían y deberían ser las políticas nacionales de comunicación, las cuales adquie- ren matices nuevos al mirarlas desde las perspectivas de la comunicación internacional. Y en tercer lugar, hay cuestionamientos nuevos que tam- bién surgen de los hallazgos de este campo y que desafían a las teorías tradicionales de la comunicación social, tanto funcionalistas como marxis- tas. Los conceptos de ((estructura y superestructura)), por ejemplo, quedan obsoletos a la luz de una visión de las comunicaciones como parte vital de la economía; los esquemas simplistas, de díadas ((emisor-recepton), que- dan también obsoletos a la luz del diagnóstico de redes de todo tipo, y definitivamente quedan fuera de la historia cuando se estudian los actua- les desarrollos tecnológicos. Estos nuevos cuestionamientos no han sido formalizados en una teoría alternativa, pero son ya suficientemente definidos como para constituir un enfoque propio. Yo diría que el campo tiene ya objetos bien definidos; no tiene teorías formalizadas, pero tiene enfoques que le son peculiares. 40 4 de laprincipales dificultades metodológicas surgenque lacasualidad que res Las enfocar el campo con recursos interdisciplinarios comunicación normalmente no tenemos. No es de obligación de los investigado- los estudios más coherentes y comprehensivos de los problemas de la comunicación internacional hayan salido de investigadores que se forma- ron primero como economistas. Los objetos clave de este campo requieren equipos que, idealmente, debieran estar formados por especialistas en comunicaciones, economistas e ingenieros. Hay cuestiones cruciales (redes digitales, transferencia tecnológica, etc.) que no se pueden tratar con la debida profundidad a menos que se cuente con esos recursos. Eso explica, en parte, por qué el campo ha producido tantos estudios sobre ciertos temas (circulación de noticias, por ejemplo) que no son necesariamente los principales ni los más determinantes en la dependencia: hay temas que están fuera del alcance de los investigadores de la comunicación, pese a ser temas cruciales de la comunicación internacional. En un nivel más práctico está el hecho de que, al no tener todavía el carácter de una disciplina reconocida, el campo de la comunicación inter- nacional no es un ítem presupuesto y por tanto los recursos que se le asignan a este tipo de investigación son pocos. Los presupuestos asignan fondos a items como ((comunicación rural)), pi comunicación grupal)), etc., pero nunca asignan fondos a «comunicación internacional)). UNESCO es el caso más claro: allí es posible encontrar un ítem de presupuesto para ((investigación sobre obstáculos al flujo de noticias)), por ejemplo, pero no hay ítem para ((implicaciones políticas y culturales de las redes digitales de servicios integrados)). Ambos temas son partes del mismo campo, pero en la medida que el campo no existe como tal para los efectos del presupues- to, la investigación queda obligada a ser recurrente, pisándose la cola en temas viejos e incapacitada para desarrollar temas nuevos. 5 cuanto parece serán sus líneas,loy,que está ocurriendotanqueeste campo En Yo distinguiría, por un lado, lo que con por otro, lo que creo a lo que está ocurriendo, creo que al seguir debería ser. estrechamente y los vaivenes de la política internacional es inevitable que el campo entre ahora en una fase de ((hibernación)). Sus principales avances se dieron junto a los principales impulsos históricos (No Alineados, debates en la UNESCO, en la UIT, etc.). En la medida que esos movimientos están reduciendo su dinamismo -cosa que depende de dinámicas históricas que no tienen nada que ver con los investigadores ...-, los estudios también están perdiendo dinamismo. Mirándolo de modo optimista, habría ahora una fase que, al exigir menos activismo político internacional de investiga- dores escasos, permitiría un tiempo de reflexión y decantación de ideas y hallazgos. Mirándolo de modo pesimista, personalmente creo que se trata de una fase de reiteración de fórmulas y temáticas. Esto se produce, a mi juicio, porque los investigadores no han ido renovando sus enfoques ni 41 avanzado al mismo ritmo que los fenómenos de la comunicación interna- cional. En este punto no mencionaré nombres, pero pienso que cualquier investigador bien informado en este campo podría notar que hay autores que se están repitiendo, desde hace unos tres o cuatro años, hasta el cansancio. Van surgiendo fenómenos y problemas nuevos, a ritmos verti- ginosos, pero es difícil que los investigadores puedan seguirlos con la misma velocidad. Hoy asistimos a una etapa de desconcierto y paralogización en el campo. Hay excepciones, pero sólo confirman la regla. Siendo así las cosas, creo que las líneas de investigación y las temáticas no cambiarán mucho en los próximos dos o tres años. Luego de ese período los impactos de las nuevas tecnologías y sus efectos sobre el Tercer Mundo serán tan evidentes que los investigadores reaccionarán y se producirá un nuevo «salto cuántico» en el desarrollo del campo. Eso espero ... Con respecto a mi actividad: trabajo desde hace un tiempo con la tesis de que el campo cumplió un papel crucial al destacar los flujos de informaciones para circulación masiva (programas de TV, noticias, etc.) y sus efectos culturales e ideológicos, pero que cometió un error al dedicarse exclusivamente a ellos, puesto que los principales mecanismos de la dependencia están más bien en los flujos internacionales de información especializada, en particular, la información financiera y científico-tecno- lógica. Si es que las limitaciones presupuestarias mencionadas antes me lo permiten, me dedicaré especialmente al estudio de estos últimos. Esto es ya parte importante de lo que estoy haciendo, y estoy convencida de que por ahí están las nuevas líneas que podrían ocasionar un salto cuántico en este tipo de investigación. 6 un impactoestán estascomisiones, enEnparticular las nacionales, Por no Creo que ese tipo de demás, ¿dónde ínfimo, o simplemente nulo, en la investigación. comisiones? América Latina, al menos, tienen lo existe ni una sola digna de mención en este sentido. A mediados de los setenta hubo una en Venezuela que tuvo un impacto en la investigación -y viceversa, su creación fue también resultado de la investigación-, pero desde entonces no se ha producido nada equivalente en la región. Con respecto a la Comisión McBride, creo que significó un estímulo en la época en que funcionaba, cuando la misma polémica en que la comisión estaba envuelta motivó a muchos investigadores a acumular datos para defender sus tesis, tanto conservadores como progresistas. Desde que la comisión emitió su informe y se creó el Programa Internacional para el Desarrollo de las Comunicaciones (PIDC), sin embargo, tanto el informe como el PIDC se transformaron en cosas muertas, que no constituyen ningún estímulo para la investigación. Al contrario, el PIDC es en sí 42 mismo un obstáculo para la investigación: hoy los debates están paraliza- dos y se asume que el PIDC está satisfaciendo las demandas del Tercer Mundo. Craso error, es un fiasco total (ni siquiera tiene fondos), pero sirve como pretexto para reducir presupuestos para este campo, ya que no hay soluciones y las pocas que existen (en el campo de la noticia, por ejemplo) son débiles. Se podría decir que los parches no curaron las enfermedades, pero sirven como pretexto para no profundizar en el diagnóstico. Herbert I. Schiller. Universidad de California, San Diego El estudio de la comunicación es un campo de trabajo estimulante y de grandes expectativas, a pesar de la predicción de Berelson de su inminente desaparición hace ya un cuarto de siglo. ¿A qué se debe su condición motivadora? A mi juicio, el estudio de la comunicación se ha beneficiado de que las fuerzas nacionales e internacionales ha catapultado el proceso de la comunicación, convirtiendo la información en el centro de atención, interés y preocupación tanto en los niveles nacionales como internacio- nales. Empezaremos con el internacional. El surgimiento de cien nuevas na- ciones desde el final de la segunda guerra mundial, que representan aproximadamente dos tercios de la raza humana, configura la -aunque poco conocida- realidad de la época en que vivimos. Aunque las naciones desarrolladas denominan a estos países como Tercer Mundo o Movimiento de los No Alineados, la constelación de los recién creados estados puede considerarse como un gran grupo de a.ctores históricos nuevos y vitales que están ocupando el lugar que les ha sido negado durante mucho tiempo, haciendo valer sus derechos y necesidades de expresión. Su impacto sobre el sistema de las comunicaciones y en general en todos los aspectos de la existencia y sobre todos los pueblos apenas puede imaginarse. Pero incluso en este momento esta nueva reali- dad sólo indica lo que puede ser en el futuro. Los movimientos anticoloniales de liberación nacional, en sus luchas armadas y sus esfuerzos por su posterior independencia política para conseguir su mejora económica, conceden una importancia cada vez mayor a los temas referidos a la comunicación y a la información. Se han dado cuenta de que durante el período de lucha -que continua- las definiciones y perspectivas del dominador externo son difundidas interna- cionalmente e incluso dentro de las propias organizaciones y movimientos de liberación. Los canales de comunicación y los mensajes forman parte 43 de la estructura de dominación en la misma medida que las fuerzas armadas y los rigores del sistema financiero internacional. En el período posterior a la independencia, cuando los esfuerzos se desplazan hacia temas económicos, la circulación de la información y los procesos de comunicación son de nuevo agentes poderosos que afectan al carácter del proceso del desarrollo interno y sirven también para explicar o distorsionar el proceso ante las audiencias internacionales. Por estos motivos, la reacción de estas cien nuevas naciones, debido a sus experien- cias comunicativas durante el período anterior a su independencia, ha contribuido a que se considere la comunicación internacional como un área de estudio de suma importancia. En los Estados Unidos, donde la maquinaria gubernamental intenta mantener el control y la influencia sobre un mundo cada vez más turbu- lento, la comunicación se convierte irremediablemente en un tema de gran importancia y preocupación política. Mark Fowler, presidente de la Comi- sión Federal de Comunicaciones, ha reconocido que: «Las comunicacio- nes internacionales ... se han convertido en una expresión importante de la postura de los Estados Unidos hacia el resto del mundo, un aspecto significativo de nuestra política exterior y una herramienta vital en la interdependencia económica que está llegando a ser un hecho cotidiano en toda la política internacional... La implicación de la Comisión en las telecomunicaciones internacionales refleja la importancia de este naciente y transcendente tema». Es la oposición cada vez más intensa de una significativa parte del mundo a las estructuras y ordenamiento actual de la información -domi- nados casi por completo por Occidente y los Estados Unidos-, la que justifica que la investigación sobre la comunicación internacional se consi- dere un asunto de interés primordial, bien para comprobar las acusaciones o bien para refutarlas, mientras se encuentra la forma de eludirlas. Merece la pena repetir que la transformación del escenario político mundial compuesto por un puñado de países dominantes, rodeados de una perife- ria silenciada y aparentemente aquiescente camina hacia la primera fase de una comunidad internacional verdadera, con una multitud de actores independientes que dejan oír sus intereses y expresan su creatividad, configurando la característica central del actual período histórico. Sin embargo, otra fuerza igualmente importante está provocando que la comunicación se convierta en uno de los temas prioritarios a tratar por los colectivos y gobiernos nacionales e internacionales. Esta segunda fuerza es habitualmente identificada como «la revolución de la información». En realidad lo que sucede es que el capitalismo, en su incompleta carrera de acumulación, esta sufriendo una transformación estructural. Un compo- nente de la información se está introduciendo, cuando no sustituyendo, en 44 el viejo sistema industrial, convirtiendo los procesos comunicativos en un elemento crítico del sistema global de producción. Las características visibles -aunque no maduradas por completo- de estos cambios decisivos son apreciables en todas partes. Primero el cam- bio se produce en la economía y en las fuerzas del trabajo, desde la producción a los servicios, en los que la información es un elemento destacado y todavía en expansión. A esto hay que añadir el crecimiento de la misma industria de la información: equipos, programación, procesos, transmisión, distribución, almacenamiento y recuperación. Todas estas actividades basadas o relacionadas con la informacibn son facilitadas y favorecen la transformación de la información en una mer- cancía. Esto en muchos sentidos es comparable a la mercantilización producida por el trabajo en sus primeros tiempos y con anterioridad a la parcelación de los campos comunes y a la mercantilización de la tierra. La privatización que acompaña este proceso, y que es un requisito para la venta de la información, es observable en todos los sectores de la sociedad. Se pone precio a la información. Se obliga a las bibliotecas a cobrar cuotas. La escuela pierde su carácter público. Las grandes empresas de electrónica, farmacia, y otras especialidades de alta tecnología llegan a acuerdos institucionales totalmente nuevos con las universidades más importantes para asegurarse el acceso a los últimos descubrimientos y a la información más reciente que sólo la investigación muy sistematizada puede suministrarles. Las empresas privadas se apropian también de la información gubernamental, producto de los cuantiosos gastos del dinero público. Incluso la denominada televisión libre, cuya programación es financiada a través de la publicidad, está siendo devorada por un nuevo y creciente sector privado mediante el pago a «la carta)) de los productos consumidos. Se pone precio a lo que hasta hace poco era gratis: las películas, las acontecimientos deportivos y los programas culturales. El capital se desplaza de las viejas industrias pesadas («el sector del ocaso») a las de alta tecnología electrónica («el sector del sol naciente»). La investigación en tecnologías punta y los gastos del progreso son muy elevados. Los consumidores individuales colaboran a este gasto con la adquisición de una amplia gama de ordenadores personales, magnetosco- pios y videojuegos, y con el pago de las transmisiones por cable y por satélite. Se está creando, prácticamente ante nuestros propios ojos, una nueva división del trabajo a nivel internacional tan injusta como la ante- rior. Esta transformación está proporcionando energía y expansión al capita- lismo en los niveles nacionales e internacionales, a pesar de que la expan- sión significa también estancamiento, desempleo y decadencia en las industrias y en los escenarios anticuados. Al mismo tiempo se están produciendo en el medio humano cambios apenas perceptibles pero fun- damentales. Las antiguas distinciones entre trabajo manual y mental, 45 entre trabajo, ocio y arte, entre la base (producción) y la superestructura (pensamiento e ideas), de una forma u otra están cambiando y siendo sustituidas. Y aunque estas distinciones persistirán mucho tiempo, la base se está erosionando. El marco en el que se suceden estas transformaciones parece ser neutral e inevitable, incluso positivo. Sin embargo, las consecuencias no son ni inevitables ni necesariamente progresivas. Los factores que decidirán si estas tendencias abren o bloquean la larga vía hacia la humanización vendrán determinados por el carácter y el grado de flexibilidad de las instituciones sociales establecidas. ¿Pueden los robots y los ordenadores reemplazar a las fuerzas del trabajo, por ejemplo, y permitir que los hombres sean destinados a realizar actividades significativas y compensa- doras? ¿Quién tomará estas decisiones de importancia vital? Ante estos transcendentales cambios son necesarias nuevas investigacio- nes y nuevos análisis. Algunas de las preguntas básicas, todavía sin respon- der, serían las siguientes: ¿Qué tipo de productos y servicios son necesa- rios y qué es lo que se fabricará? ¿Qué cantidad de fuerza laboral se necesita y cuál será su formación? ¿Cuál será la forma de gobierno en una sociedad electrónicamente organizada? evolucionará el sistema interna- cional hacia una comunidad mundial integrada por participantes en con- diciones de igualdad o acabará en un caos? Y por Último, aunque no sea de manera exhaustiva, ¿qué le ocurrirá al individuo confrontado por estas oportunidades inciertas y por estos riesgos desconocidos? Los estudios de comunicación tradicionales en Estados Unidos y en aquellas organizaciones internacionales que se hallan bajo su influencia -la UNESCO hasta 1969, por ejemplo- no han comprendido estas nuevas transformaciones. Halloran se inscribe en este marco cuando dice: «La principal atención del trabajo estaba dedicada a aumentar la eficacia . dentro del marco de valores aceptados e incuestionados. En general los proyectos de investigación anteriores (a 1969) subvencionados por la UNESCO (deficientes en teorías, modelos, conceptos y métodos) tendían a legitimar y reforzar el sistema existente y el orden establecido, y en el Tercer Mundo tendían a fortalecer la dependencia económica y cultural más que a promover la independencia». A excepción de esta posición, el trabajo de describir, explicar, analizar y criticar los cambios que transforman a los Estados Unidos y a las econo- mías mundiales ha sido asumido por un número relativamente pequeño de investigadores, que a falta de otro término más adecuado y consideran- do sus diferentes tendencias afirmaron que estaban realizando una ((inves- tigación crítica)). Teniendo en cuenta el eclecticismo notorio entre las posiciones de los investigadores denominados críticos, pueden establecerse algunas de las ca- 46 racterísticas principales que separan sus estudios de los efectuados por los investigadores tradicionales que ocupan la corriente principal. En primer lugar, en vez de centrarse en el consumo individual (e impacto) de los productos de los mass media, los investigadores críticos analizan la produc- ción de los outputs informacionales. Segundo, hacen un esfuerzo por com- prender las fuentes de información y el ejercicio del poder, especialmente porque están relacionados con los procesos de comunicación y con la circula- ción de la información. Esta preocupación es opuesta a la de la corriente tradicional, que asume la creencia de que la toma de decisiones en la sociedad es plural y que el poder del Estado se encuentra disperso y fraccio- nado. Y tercero, esta investigación demuestra una preocupación por el cambio continuo en los procesos sociales e instituciones, o, dicho de otra forma, un acusado sentido de la historia. Otros autores, naturalmente, seña- larían características diferentes en la investigación crítica actual que estarían en consonancia con el eclecticismo mencionado. La idea de la producción como herramienta conceptual básica es muy acertada y resulta muy prometedora para el estudio de la comunicación. El apresurado esfuerzo por transformar la información en un producto para la venta y no para el uso social se centra fundamentalmente en su producción, acumulación, recuperación y distribución. La información ya está totalmente incorporada al proceso productivo económico del princi- pio al fin. Su disponibilidad es señalada por los mecanismos del mercado: el precio. Y siendo así, el proceso productivo podría calificarse como el método más adecuado de abordar el nuevo origen de esta actividad siste- mática. A pesar de que la interacción cara a cara es todavía la relación de comunicación básica en todos los grupos sociales del mundo, en las sociedades desarrolladas, e incluso más en las regiones periféricas, una parte considerable, cada vez mayor, de las experiencias personales diarias de interacción es producto de sistemas de producción de mensajes y datos altamente organizados. La producción de un gran número de noticias de deportes, de diversión, de política y de políticos, de teatro y de cultura en general, se ha convertido en un proceso mensurable que ajustándose a las leyes de la iniciativa privada se produce generando beneficios. No es la fantasía lo que impulsa a la revista Fortune a incluir en su compilación anual a las empresas de información y de medios de comunicación entre las quinientas compañías productoras más importantes. Por lo tanto, las ventajas de estudiar el aspecto productivo del proceso comunicativo son que permiten a los investigadores tropezar con los detentadores del poder, examinar sus objetivos, controlar sus métodos y predecir, como es indis- pensable en cualquier esfuerzo científico, los progresos en el campo de la comunicación. Es sintomático en la investigación tradicional que, a pesar de que surgió del esfuerzo por hacer el marketing más eficaz -«científico» es la palabra 47 de código académico- estudiando audiencias y reacciones del consumi- dor, la institución que dio a conocer estos descubrimientos -la publici- dad- fue en general excluida del estudio pormenorizado. Esto es lo más enigmático, pues la publicidad -y es aceptado por todos- constituye el soporte fundamental de todo el sistema informativo y de los medios de comunicación en los Estados Unidos. Incluso los estudiantes se han dado cuenta de esta omisión y señalan la influencia de la publicidad en el desarrollo industrial de los Estados Unidos. Se ha demostrado que la creación/producción de consumidores y la cultura del consumidor están conectadas entre sí, y que han sido inspiradas por la necesidad apremiante de establecer un sistema productivo nacional para el mercado. Al mismo tiempo la publicidad cumple una función ideológica que los americanos internalizan, en especial los emigrantes recién llegados, que descansa en la noción de que el consumo es equivalente a la democracia y los sueños sociales pueden ser comprados como artículos de consumo. También han sido documentados algunos de los efectos sobre la esfera cultural ocasio- nados por la dependencia del sistema de los medios de comunicación de los aseguradores comerciales. En un extenso estudio realizado por Smythe, los medios de comunica- ción y su sistema en general son considerados como un proceso totalizador para transformar a los individuos en lo que denomina ((audiencia mercan- cía». Según este punto de vista los medios de comunicación no sólo producen consumidores, sino que la misma audiencia se convierte en mercancía que se vende a los anunciantes. En el plano internacional, la publicidad también permite el estableci- miento del sistema corporativo trasnacional produciendo no sólo mensa- jes e imágenes comerciales, sino también nuevos públicos que crecen y participan en el reino del consumidor. Si la publicidad es el soporte para los medios de comunicación, la tecnología proporciona las formas para hacer circular las imágenes, los mensajes y los datos. La tecnología como institución, como es fácil suponer, había sido un núcleo esencial en el estudio de la comunicación. Sin embargo, la línea tradicional de la investigación ha contemplado la tecnología como una variable independiente, una fuerza autónoma que crea nuevas condiciones de interés. En los trabajos de esta clase se ha prestado atención al impacto de la tecnología ((después de hecha realidad» su introducción. Este méto- do ha excluido, por supuesto, el estudio detallado de la tecnología. Por el contrario, los estudios críticos se han interesado por la concepción, dise- ño, financiación e instalación de la nueva tecnología y del proceso tecnoló- gico. Queda demostrado que la idea de que la tecnología es neutral es insostenible cuando se analiza institucionalmente y se examinan sus oríge- 48 nes. Se descubren sorprendentes relaciones, por ejemplo, entre los grupos organizados con intereses en el proyecto y la concepción iniciales, los diseñadores de los primeros bocetos y anteproyectos, los promotores y financiadores de las primeras iniciativas, los primeros compradores y usuarios y las primeras aplicaciones de la tecnología. La conexión umbilical de la tecnología con los centros de poder y decisión del sistema social no es tan evidente en ningún otro lugar como en la esfera de las comunicaciones. Durante al menos un siglo la historia económica y militar de los EEUU ha estado en la vanguardia de la investigación, desarrollo y aplicaciones de las comunicaciones. Sus cola- boradores más próximos han sido el grupo compuesto por el material eléctrico y de comunicaciones, las empresas electrónicas y aeroespaciales y el gobierno norteamericano, que ha prestado un soporte protector como financiador y comprador de las primeras producciones. Por otra parte, subyacente a toda la investigación tradicional se encuen- tra la aceptación indiscutible del pluralismo político. Esto le permite al investigador utilizar una variedad de técnicas científicas, métodos particu- larmente cuantitativos como sondeos y encuestas, determinar gustos indi- viduales, creencias, actitudes y opiniones. Los métodos pluralistas supo- nen que todos los grupos sociales se beneficiarán de la utilización de los descubrimientos tecnológicos. Sin embargo, ¿describe este pluralismo la realidad del poder en los EEUU y en las sociedades organizadas de modo similar? Si en realidad no lo hace, una interpretación alternativa que se encuentra avalada por los estudios críticos revela que los descubrimientos que proporciona la investigación son a menudo transformados en descu- brimientos que se aplican sobre los menos poderosos y que se hacen asequibles a los más poderosos debido a la naturaleza de la estructura social. En resumen, las fuerzas estructurales más profundas están convirtiendo la comunicación en el tema central de las organizaciones sociales de carácter local, nacional e internacional. Al mismo tiempo, los grupos de decisión más poderosos nacionales e internacionales están iniciando y desarrollando nuevas tecnologías de información para consolidar y am- pliar sus actuales posiciones. En consecuencia, el estudio de las comunica- ciones se ha convertido en una empresa en la que hay que apostar fuerte porque el mantenimiento de los sistemas de poder nacionales y trasnacio- nales está en juego. Tanto las empresas multinacionales como el aparato militar y los nive- les gubernamentales más altos se encuentran progresivamente involucra- dos en este proceso. Las políticas de los organismos internacionales, los gobiernos nacionales y los investigadores individuales son tamizadas y dirigidas. Y si los grupos de poder los consideran censurables, son dura- mente combatidos. La UNESCO, por ejemplo, que desde finales de los años sesenta refleja (débilmente) los criterios culturales y de comunicación 49 del Tercer Mundo, ha sido ya calificada como una fuerza siniestra por una gran parte de los medios de comunicación occidentales y por los intereses a los que estos medios representan, y no sólo con el propósito de mostrar una imagen hostil. El gobierno de los EEUU amenaza continuamente con retirar su apoyo financiero, el 25% del presupuesto total, e interviene activamente oponiéndose a los trabajos de investigación que consideran censurables. El control llega hasta la torre de marfil. En el creciente agotamiento financiero, el sistema de universidades de los EEUU -una fuerza del sistema, pero que todavía permite un cierto espacio para mentes indepen- dientes- está siendo forzado a integrar sus actividades de investigación más avanzadas en la cadena de las corporaciones empresariales. Afortuna- damente las corrientes contradictorias en las actuales organizaciones in- ternacionales permiten al menos a corto plazo oportunidades para interve- nir. La era actual ya está y, sobre todo, continuará marcada por la inestabilidad general y las crisis de todo tipo. La aparición de un nuevo electorado internacional de naciones y pueblos, que progresivamente in- tentan hacer valer sus derechos, garantizará una presión más intensa en el status quo nacional e internacional. El cómo se filtrará en cada país dependerá de especificidades históricas y otras circunstancias. Sin embar- go, parece lógico que las crecientes inestabilidades proporcionarán tanto oportunidades como peligros a los investigadores críticos y a otras agrupa- ciones relacionadas. El vendaval del cambio tecnológico e industrial, estrechamente ligado a las condiciones de incertidumbre, inestabilidad y transitoriedad, está azo- tando a los EEUU y a otros países industrializados. No obstante, la presencia familiar de la revista Fortune 500 detecta las figuras que existen dentro de la organización de empresas -es una organización, no una comunidad-, apreciables tanto en el plano nacional como en el internacio- nal. El capital está compitiendo con el capital para hacer valer sus dere- chos de prioridad sobre los codiciados mercados y terrenos de la tecnolo- gía especializada. La ATT compite con la IBM mientras que la MCI quiere pisarle los talones a la primera. En esta guerrilla interempresarial y trasnacional en ocasiones se abre un hueco que permite a otros grupos con diferentes objetivos sacar adelante campañas diferentes. La inestabilidad, la guerra de guerrillas dentro y fuera de las salas de juntas de las multinacionales, y sobre todo la crisis, constituyen un terreno propicio para los investigadores críticos. Con todo, hay que tomar estas circunstancias como vienen. Las posibilidades son enormes y los peligros inmensos. Pero los asuntos prioritarios a tratar por los investigadores de la comunicación tienen que ser determinados por las necesidades articuladas por las naciones, clases, razas y pueblos oprimidos. En este marco ¿hay 50 mejor incentivo que ser de utilidad para aquellos que luchan por formas sociales nuevas y más humanas? Tran Van Dinh.Universidad de Temple, Filadelfia 1a)Las razones son ylasmilitarización de los sistemas internacionales por La dominación siguientes: las dos superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética. b) La interrelación entre las comunicaciones y los ordenadores. c) La aparición del Tercer Mundo que pretende resistir a la dominación y militarización de las grandes potencias por medio de organizaciones como el Movimiento de Países No Alineados. 2 Ensulaestudio debelasercomunicación internacionalinvestigación como ñanza actualidad disciplina académica, pero para sistematizar su multidisciplinar. es aceptada ense- y 3 Las principales contribuciones teóricas realizadas hasta el momento son: a) La relación entre cultura y comunicación. b) La militarización de las comunicaciones. c) El concepto de información como una mercancía vendible. 4 son principales dificultades metodológicas que encuentra la disciplina Las las siguientes: a) La carencia de análisis histórico. b) La mitificación de la ciencia y la tecnología. 5 Las líneas futuras de investigación son: a) La comunicación en relación con la guerra y la paz. b) La democratización y descentralización de las comunicaciones. 6 procesos educativosestudio desempeñan un papel explicativo como Las comisiones de que conducen al desarrollo de la autoconfianza nacional colectiva (internacional). y Tapio Varis. Tampere Peace Research Institute, Finlandia 51 1 contradicciones,los problemasque la comunicaciónlay carrera de arma- Sin disminuir la importancia mentos tienen para los graves conflictos de intereses, las las tensiones internacionales y de el entendimiento entre los países, hay factores que acentúan la importancia de la cultura y la comunicación. Primero, la guerra o el uso de la fuerza apenas ha producido resultados duraderos en política internacional desde la guerra de 1939-1945. La guerra como medio de resolver disputas internacionales es ahora cuestio- nable e incluso la carrera de armamentos apenas ha sido productiva para nadie. Si se reconoce esto, hay que admitir que la détente se hizo posible sólo después de que la Unión Soviética rompiera el monopolio de los Estados Unidos en términos de poderío militar. El peligro surge, como señalaba Rajni Kothari, cuando los grandes centros de poder tecnológico y militar como los EEUU son incapaces de enfrentarse y ajustarse a las nuevas realidades políticas, económicas, militares y culturales, y recurren a respuestas irracionales. Se ha hecho evidente que el clima de aceleración o retraso de procesos como la cooperación internacional, el desarme, la tensión mundial, el militarismo y el movimiento por la paz depende de los medios de comunicación y de la comunicación internacional. Los estudiosos de la comunicación moder- na coinciden en que en los últimos años el eslogan «crear realidad)) ha empezado a competir con el de «reflejar la sociedad)) como la frase que resume el papel de los medios de comunicación. De acuerdo con este criterio, estudiando los medios de comunicación y la opinión pública no sólo aprendemos lo que pasa en el mundo, sino que descubrimos a qué están dispuestas las sociedades. Segundo, el gran movimiento por la paz y el desarme y las fuerzas socio-económicas que lo apoyan forman un elemento creativo. Sin embar- go, los medios de comunicación dominantes no han reflejado las aspira- ciones de la gente. Algunos autores afirman que el movimiento por la paz ha usado con éxito medios pre-modernos de comunicación, para empezar, conduciendo el movimiento de abajo arriba, sin contar con la ayuda de la televisión y de los medios de comunicación. Es importante señalar que la percepcion de temas básicos como los de seguridad, amenaza y paz, son ante todo categorías culturales. Esto se ha demostrado claramente con la reciente reanimación de la autodeterminación de la cultura del Tercer Mundo. Un caso ilustrativo es la politización del Islam tal como la describe Ali A. Mazrui: «El resurgimiento político de la religión en general tiene lugar o cuando la religión está sujeta a nuevas formas de inseguridad o bien cuando sus partidarios están empezando a adquirir un nuevo nivel de seguridad en ellos mismos. En el caso del resurgimiento del Islam 52 ambos factores han contribuido: la inseguridad existía desde hace mucho tiempo, pero en última instancia es debido al liderazgo tecnológico del mundo occidental y a su hegemonía económica y cultural)). El factor cultural ha sido decisivo para la estrategia general de comuni- cación de la Revolución Islámica, que ha obtenido notables éxitos tanto nacional como internacionalmente. Ashok Kapur, cuando se discuten las políticas de poder y las culturas, señala que las relaciones interestatales están basadas en las comunicaciones y relaciones interculturales. También plantea el tema de las comunicaciones culturales hostiles en el escenario mundial para crear el marco que conduzca a un mejor entendimiento de los intereses del enemigo. Tercero, la tecnología e infraestructura de las comunicaciones mundia- les están hoy tan avanzadas que permiten la transmisión de información sobre otros países y pueblos de manera mucho más rápida que antes. Aunque parte del debate sobre el orden de la comunicación y la infor- mación internacional ha tenido lugar en el contexto del conflicto Norte- Sur, la televisión mundial, por ejemplo, ha sido durante mucho tiempo un medio para las audiencias de países industrializados. El número de apara- tos de televisión en el mundo es de más de quinientos millones, sin embargo están concentrados en pocas zonas; prácticamente la mitad de la audiencia mundial la constituyen los Estados Unidos y la Unión Soviéti- ca. La mayoría de las regiones, a excepción del Oeste de Europa, están dominadas por un solo país. Por lo tanto, aunque los acontecimientos mundiales más importantes pueden llegar a una audiencia de dos mil millones de personas, al menos la misma cantidad de gente está totalmen- te fuera del alcance de la televisión. El rápido desarrollo de la tecnología de la comunicación y la electrónica sólo tiende a aumentar el espacio existente entre los que tienen acceso a la información y medios para usarla influyendo en otros, y los que no tienen esta posibilidad. El acceso a la información se convierte en un factor de ingresos y riqueza. La revolución científico-tecnológica ha incrementado el papel de la información en las sociedades y las relaciones internacionales. La comuni- cación internacional se ha hecho muy eficaz, sin embargo la eficacia técnica puede en la práctica bloquear el intercambio entre culturas, len- guas y mensajes. Karl W. Deutsch señala que cuanto más eficaz se hace el sistema de comunicaciones, más se distancian los grupos de lenguas que no pueden incorporarse al sistema. Esta opinión cuestiona el papel inte- grador de las comunicaciones mundiales, pero quizá es más importante la tesis de Deutsch de una sociedad autodirigida y la creencia de que las sociedades son racionales: «Desde la aparición de las armas nucleares, las sociedades dependen de los subsistemas políticos. La cuestión de la vida y la muerte de las naciones se ha politizado. Los países dependen más que nunca de los subsistemas políticos para la tolerancia, el aprendizaje y la autoinformación viable. Si un determinado sistema político, incluido el 53 nuestro, no tiene esta cabida ahora, o si puede adquirirla a tiempo, es de nuevo una cuestión de hecho empírica...)). Uno de los subsistemas políticos de mayor importancia es el de los medios de comunicación; su capacidad de tolerar, aprender y adoptar nuevas formas de pensamiento son determinadas por los marcos cultura- les dentro de los cuales operan. 2 Bjorn Hettne halashecho la internacionales: «Primero debería hacerse conocido como relaciones una distinción entre siguiente descripción general del estudio aproximaciones monodisciplinares y transdiscipli- nares. En las ciencias sociales, economía, ciencia política y sociología, etc., ha existido siempre cierta especialización dedicada al entendimiento de lo que ocurre entre las diferentes naciones-estado: relaciones comerciales, transferencias de capital y tecnología, diplomacia, política exterior, gue- rras, etc. De manera que las diversas disciplinas de las ciencias sociales en el curso de sus actividades de investigación normales han desarrollado métodos que constituyen la mayor preocupación de las disciplinas respec- tivas, no sólo en los contextos nacionales sino también referidas al sistema internacional. De este modo si la ciencia económica es definida como el reparto de la escasez de recursos entre los fines alternativos, la economía internacional trata del proceso del reparto entre naciones. De la misma manera si la ciencia política trata de la lucha por el poder político, el aspecto internacional de ésta será la lucha por el poder entre naciones. Y si la sociología es el estudio de la estructura social, internacionalmente recalca la estructura del sistema en el plano internacional)). Si consideramos la comunicación internacional, en mi opinión hay suficientes razones para establecerla como un tema en sí misma, de la misma forma que el estudio de políticas internacionales ha sido separado de la ciencia política en general. Si consideramos el desarrollo de las disciplinas científicas u otros campos de estudio, hay que tener en cuenta dos pre-requisitos: una metodología propia y una esfera de problemas también propios. Y si comparamos el desarrollo en otras ramas de las ciencias, estas tendrán uno de estos dos requisitos, pero el resto lo toman prestado de otras ciencias. La comunicación internacional no tiene una metodología propia, pero tiene su propia esfera de problemas. Ya en 1959 Bernard Berelson observó «un aumento de la comunicación internacional en los últimos años que es bastante probable que aumente en los años venideros. Sin embargo, la mayor parte de este trabajo parece tener una naturaleza geográfica más que conceptual o de derivación intelec- tual...~. 54 3 Tradicionalmentepública, atención selos medios deahalosexplorado áreas como la opinión el estudio de la comunicación tensión internacional. Menos la guerra, ha prestado comunicación y la problemas del moderno movimiento por la paz y a los medios o la estrategia de la comunicación para el desarme. Algunos de los estudios pioneros, como, por ejemplo, ((Manifestaciones y comunicación» de Halloran y su equipo, no han sido completados con las cuestiones relevantes del actual movi- miento por la paz. En la década de los sesenta, estudiosos importantes como Ithiel de Sola Pool, Karl W. Deutsch y J. David Singer realizaron estudios que trataban las comunicaciones, la seguridad y el control de ar- mamentos. En 1960, Pool presentó la tesis de que «un sistema efectivo de limita- ción del armamento debería expresar el uso consciente de la propaganda como instrumento de control)). Su tesis estaba basada en dos premisas: 1. el estado de la opinión pública en los ((poderes superiores)) (como Pool los denomina) puede afectar en gran medida al funcionamiento del sistema de control de armamento; 2. el estado de la opinión pública tanto a nivel nacional como interna- cional puede ser influido por una estrategia de acción bien planeada. El papel de los medios de comunicación se confunde por las teorizacio- nes simplificadas. Resumiendo la evidencia del análisis de contenido en la circulación de informaciones internacionales, Denis McQuail (198 1) descubrió que «en todas partes los medios siguen siendo nacionales en su organización y desarrollo» y que «los estudios de contenidos confirman claramente la existencia de una estructura nacional de sistemas de medios, en los que un dominio económico y político a través de la cultura se han convertido en los principales proveedores de la circulación de los productos, mensajes e imágenes de los medios de comunicación». También señala que incluso las sociedades ricas en información mantienen una pobreza relativa desde el punto de vista mundial de sus medios, y que la evidencia de la investigación tiende a ofrecer un punto de vista pesimista de los logros de la comunicación de masas, ((mitigando divisiones, discontinuidades e ignorancia)). McQuail concluye diciendo: «A la vista de esto no me sorprende que a nivel de política nacional e internacional se hable más de restricción que de liberalización». A mi entender no hubo en la década de los setenta ningún intento satisfactorio por parte de los estudiosos de la comunicación de manifestar el entendimiento teórico de estos temas. El trabajo de Karl W. Deutsch en los años ochenta es mucho más interesante en este sentido. Su opinión de que ((cuanto más efectivos son los sistemas de comunicaciones existe una mayor separación entre todos los grupos de lenguas que no pueden incor- pararlos)) es fundamental en el desafío a la creencia del papel integrador 55 de las comunicaciones mundiales. El sistema de comunicación nacional puede conseguir una autonomía cómoda y tranquilizadora, pero también hay que apuntar que la información de bloques desde el exterior depende de la posibilidad de adaptarse al sistema y de la supervivencia esencial. Esta opinión puede ayudar a interpretar las conclusiones de McQuail expuestas más arriba. Herbert Schiller ha mostrado con eficacia en varios de sus trabajos la existencia de centros trasnacionales de producción de información y difu- sión que controlan la circulación de la información mundial. Hamid Mowlana resume el estudio sobre la circulación de la informa- ción en tres etapas: la primera caracterizada por el análisis de la circula- ción de la información en las décadas de los años cincuenta y sesenta, que subrayaba el mensaje y los aspectos de la producción de los medios de comunicación, dando poca o ninguna importancia a los aspectos más amplios de la circulación de la información internacional que transcende- rían las fronteras de los medios y las telecomunicaciones para incluir tipos de canales informativos orientados desde una perspectiva humana. La segunda fase del estudio de la circulación de la información interna- cional se caracteriza, según el análisis de Mowlana, por los estudios llevados a cabo durante la década de los setenta. Este período tiene una perspectiva más amplia sobre la circulación de la información, y va más allá del periodismo convencional y del estudio de los medios de comunica- ción, relacionándolo con el proceso de la economía política y la estructura misma del sistema. La tercera etapa, que sólo está empezando, está relacionada con las nociones de la «era de la información*, en la que la comunicación interna- cional no sólo es contemplada como el desarrollo del hardware y del software, sino también como un desarrollo social y de comportamiento. El conocimiento actual en este terreno es criticado por Cees Hamelink de la forma siguiente: «El marco teórico pertinente para el estudio de la comu- nicación internacional no ha sido todavía desarrollado y como resultado hay una continua dependencia de: las teorías de los medios de comunica- ción (en general fragmentarias y basadas en nociones psicológicas y socio- lógicas obsoletas), las teorías de la ciencia política sobre las relaciones internacionales (en general descripciones inadecuadas de situaciones de statu quo) y de las teorías del imperialismo de la dependencia (normal- mente poco firmes para transferencias mecánicas)». La comunidad de investigadores por la paz ha analizado con amplitud el papel de la información y la comunicación en el proceso de construc- ción de la confianza y la seguridad. Algunas de estas conclusiones están resumidas a continuación. Tradicionalmente la principal estrategia de comunicación de los estados 56 ha sido la del secreto y la amenaza. Incluso en las sociedades que están abiertas a la información socialmente relevante, una atmósfera de reserva ha rodeado siempre la cuestión del armamento. Para facilitar el desarme es necesaria una nueva estrategia de comunica- ción en materia de defensa. Los tradicionales sistemas basados en el secreto no conllevan siempre implícita la seguridad. En realidad, la seguri- dad requiere incluso la adopción de una estrategia de comunicación diferente a la del secreto y a la de mantener oculta la información rele- vante. Para el público en general, los hechos relacionados con la destrucción y el sufrimiento causado por el uso de las armas, los futuros peligros del potencial destructivo y el enorme gasto que supone, no están muy difundi- dos. La conciencia de que hay alternativas constructivas a la locura armamentistica tiene que aumentar. El concepto de seguridad nacional tiene que ser ampliado y el de desarme discutido en términos de cómo se puede hacer frente mejor a las necesidades humanas. La falta de una información correcta procede de varios factores y podrían tomarse algunas medidas de emergencia para mejorar la situación en este aspecto. La cooperación con el programa de la UNESCO para la educación del desarme es un ejemplo. Otro ejemplo con precedente histó- rico sería el intercambio recíproco de la propia imagen de los estados, que podrían convenir en publicar informes íntegros sobre sus percepciones e intenciones relativas a la situación internacional, cubriendo los costos con publicidad en los informes de manera que permita alcanzar un porcentaje acordado de lectores. En algunos aspectos el método del secreto se ha quedado anticuado. Algunas informaciones concretas sobre números, calidad y despliegue de los sistemas de armas, unidades de fuerzas armadas etc., que hace un par de décadas eran sólo accesibles por medio del espionaje que operaba en el territorio de la nación interesada, son hoy de fácil acceso a través de una plétora de tecnologías: fotografías por satélite, nuevos tipos de sistemas de radar y sonar, telemonitores, calcos, seismografía etc. En conclusión, la promoción de la paz requiere reducir los riesgos de la guerra aumentando la comunicación y la predictibilidad en el sistema internacional. La comunicación puede reducir los riesgos de conflictos peligrosos que se precipitan debido a los malentendidos y a las falsas percepciones del comportamiento político y militar de los estados. Aun- que las guerras no son causadas por malentendidos, es necesario evitarlos mediante un debate democrático y un diálogo con los adversarios y los propios ciudadanos, porque los errores y la falsa información contribuyen al empeoramiento de la tensión internacional y al peligro de una guerra nuclear. Primero, no hay una teoría general que ofrezca una base para el 57 4 análisis de la comunicación internacional. Este problema también existe en otros campos de las ciencias sociales. El problema básico es epistemológico, es decir, la forma de entender el sistema o sistemas internacionales. También lo es el elemento normativo; por ejemplo, la ideología ha sido más obvia en el estudio de las relaciones internacionales en general que en muchos otros campos de la investigación social. Segundo, es muy difícil obtener dalos empíricos válidos relevantes y de confianza de un gran número de entidades como los estados independien- tes, diferentes sociedades, etc. Como consecuencia, las comparaciones internacionales a veces se reducen a áreas que pueden ser abordadas por medio de indicadores cuantitativos como el «producto nacional bruto», el gasto militar, el comercio, etc. Tercero, los métodos cualitativos son muy importantes en el estudio de la comunicación internacional, especialmente en las comparaciones entre culturas. Y cuarto, la cooperación internacional en estudio no es posible sin un clima político internacional que permita estos ejercicios a través de las naciones y de las fronteras ideológicas. 5 unadesarrollo social de los pasados cien años ha confirmado que hay El clara tendencia hacia: 1. la internacionalización de la vida en todas las esferas; 2. el aumento de la importancia de la información y la comunicación en la vida nacional e internacional desde la economía a la conciencia de las masas. Estas tendencias conducirán a un gran número de problemas que inclu- yen los siguientes puntos para que la investigación se ocupe de ellos: a) La igualdad internacional. ¿Quién tiene y quién no tiene acceso a la información, a la participación en la circulación de la información, y quién la controla? Los temas de la soberanía nacional, el equilibrio comu- nicativo, la unidireccionalidad, la autonomía, la identidad cultural, etc., serán fundamentales, y crecerá la influencia de las culturas, de las religio- nes, de las ideologías. b) Los problemas de la intimidad. Habrá una presión cada vez mayor hacia el control trasnacional de los individuos, de las organizaciones, etc. c) El exceso de la cantidad de información con la amenaza del secreto excesivo. Mientras la producción industrial de información conduce a un aumento cuantitativo de las comunicaciones masivas y de la comunica- ción personal, las áreas cruciales de la vida nacional e internacional (economía, seguridad, tecnología, investigación y desarrollo, etc.) se man- tendrán más secretas y el acceso a esta información no será público. 58 d) Los problemas de empleo que generan los robots industriales, ordena- dores y tecnología de la información. e) El empleo erróneo de la vigilancia electrónica, espionaje, y la sensori- zación remota a través del espacio. Jl El proceso de desestabilización militar como consecuencia de la mili- tarización del espacio (laser, armas lanza-partículas, etc). g) Los problemas de la tecnologia seguirán siendo fundamentales en el estudio de las comunicaciones internacionales. 6 Las recientes ydiscusionesdesobre los información,incluido lainforma- circulación libre y equilibrada de la ción internacional el orden sistemas de comunicación, la la comunicación han la nueva produc- ción trasnacional y la distribución de la información y la circulación del contenido de los medios de comunicación. Se ha sostenido repetidas veces que la circulación de la información actual está marcada por serias insufi- ciencias y desequilibrios, y la mayoría de los países están reducidos a ser meros receptores pasivos de la información difundida por otros. La nueva tecnología de la comunicación puede ofrecer algunas alternati- vas para el futuro, pero también puede ser que el rápido desarrollo de la tecnologia de la comunicación y de la electrónica sólo aumente el espacio existente entre los que tienen acceso a la información y a los medios para usarla, y los que no tienen esas posibilidades. Si el acceso a la información se convierte en el único factor de ingresos y riqueza no habrá nunca una circulación equilibrada de información antes de que haya un justo y equitativo orden económico nacional e internacional. A la mayoría de los países del mundo sólo les es posible tratar temas de comunicación en las organizaciones internacionales. Por lo tanto el papel de la ONU, UNES- CO, UIT, y otras comisiones internacionales, es crucial para el progreso en este campo y en la cooperación internacional. En mi análisis he dejado muy claro que las sociedades y el sistema internacional necesitan para sobrevivir subsistemas de comunicación que transmitan a la sociedad capacidad para la tolerancia, el aprendizaje y la adopción de nuevas formas de pensamiento. La estrategia de desarme y seguridad no puede ser completada sin una estrategia apropiada de comu- nicación. La finalidad del análisis práctico es crear un sistema permanente para controlar los medios de comunicación y un informe continuo de los temas relacionados con el desarme. Esto es especialmente urgente para continuar la campaña de desarme mundial y otros esfuerzos de la ONU para fomentar el desarme. Este tipo de estudio ayudaría a definir una estrategia de comunicación general sobre el desarme y podría también contribuir, por ejemplo, al desarrollo de la formación del periodista en temas de de- sarme. Aunque el análisis de todas las producciones culturales e industriales es 59 relevante, el impacto de los medios de comunicación es crucial para el clima de la opinión política internacional. Algunos de los aspectos rele- vantes ya fueron recogidos por la Comisión Internacional de la UNESCO para el Estudio de los Problemas de la Comunicación, denominada Comi- sión McBride. Estos problemas incluyen la propiedad y el control de los medios particularmente en relación con las industrias, fuerzas militares y esfuerzos de desarme. Uno de los documentos trata de los medios de comunicación y del programa nuclear de Sudáfrica, señalando que unos cuantos problemas relacionados con la distribución de la información están sujetos a la manipulación por un pequeño círculo de gobiernos. Otro de los documentos analizaba la publicidad y las relaciones públicas en las industrias de armamento y su papel en los medios de comunicación. Otro aspecto importante de interés práctico es la imagen del enemigo que no sólo es un problema del conflicto Este-Oeste, sino una preocupa- ción seria en conflictos en que la imagen del enemigo es producida por gente o países del Tercer Mundo. Las guerras más recientes y las revolu- ciones indican que los estereotipos simplificados son de fácil uso en los medios de comunicación mundiales en esas situaciones. En ese contexto la lengua y los conceptos utilizados merecen una especial atención. La información esencial sobre armamento y la investigación y el progre- so militar llegan a través de los medios de comunicación y la audiencia de sólo unos pocos canales. En consecuencia, debería prestarse una atención especial al origen de las fuentes de información. La confianza en estas fuentes debería ser abiertamente discutida y llamar la atención sobre la naturaleza polémica de la información y sus fuentes. La imagen y la percepción de las Naciones Unidas, sus agencias especia- lizadas y sus esfuerzos en pro del desarme, deberían analizarse y aplicarse métodos cuantitativos y cualitativos para evaluar el éxito de la campaña mundial por el desarme. Sin embargo, no es muy práctico pretender de forma cuantitativa un amplio análisis de contenido. Es más útil realizar un análisis de contenido cualitativo que está relativamente menos relaciona- do con los contenidos que con el contenido como «reflejo» de un fenóme- no más profundo (Berelson). El informe McBride afirma que «la carrera de armas es una realidad de nuestro tiempo y las medidas de la escalada militarmente son noticia, pero el esfuerzo para el desarme también es una realidad que conduce a interrumpir la carrera armamentística y también es notician. Merece la pena estudiar cómo los medios de comunicación dan publicidad a los esfuerzos de desarme de las Naciones Unidas y a las iniciativas similares por parte de otros estados y movimientos.