que inclou una sintesi historica, majori- La traducció castellana que ara ens 323 tariament dedicada al teatre modern, ha ofert Paidós de Barcelona ve prolon- de Schiller fins a nosaltres. gada pel revisor de la traducció, Kim De la mateixa manera que defini- Vilar, el qual ens explica com hi ha cions dels derivats del t e m e tragedia hagut necessitat de reformar certs trets (tragicomedia, etc.) acostumen a man- peculiarment propis del context socio- car de les referencies possibles a obres o cultural frances, que no sempre permet exemples concrets que donarien una vi- una transposició directa o literal al ter- sió estetica o teatristica mes a m ~ l i a del me hispanic. En una paraula, no es concepte. No es just escapcar una en- tracta simplement d'una traducció, sinó trada com la de tragicomedia ometent d'una adaptació, amb les corresponents exemples contemporanis com el de «Es- dades d'informació bibliografiques es- perant Godott)), que el seu mateix au- pecífiques del món cultural hispanic, tor, Beckett, va definir com a mostra de cosa que és molt d'agrair per la poca tragicomedia. Pero, en conjunt, el con- freqüencia en que aixo succeeix. En tingut informatiu de les entrades del conjunt es pot dir, doncs, que l'aparició Diccionario de Pavis resulta forca satis- d'aquesta versió castellana del Diccio- factori. És innegable que la abundosa nario del teatro de Pavis constitueix un quantitat de referencies bibliografiques esdeveniment veritablement digne de que cada entrada inclou és, a mes a lloanca dins el món dels estudiosos de més, un instrumental valuosíssim per a la teatrística i de la comunicació. l'investigador. Des de Diderot fins al F. Huerta darrer semioleg, Pavis enumera escru- polosament tots els encreuaments pos- sibles de relacions sobre un terme de- terminat, de forma metodica, organit- zada i modelica; i, ja no cal practica- ment afegir-ho, la bibliografía final és coherent amb aquesta riquesa de cita- cions de les entrades al llarg del llibre. Cal insistir, doncs, que la tasca realitza- Armand Mattelart y Héctor Schmucler, da per Pavis satisfara l'estudiós del América Latina en la encrucijada tele- tema en la mesura que aquest no hi mática. Paidós comunicación Buenos vagi a cercar solucions innovadores a Aires-Barcelona, 1983. punts cabdals de la investigació semio- tica o semiologica del teatre. Per exem- Recordando que el concepto «tele- ple, es pot citar l'article dedicat a la mática)) procede de la contracción de «comunicaciÓ teatral)), on l'autor es telecomunicaciones e informática, Mat- veu forcat a citar De Marinis o qualse- telart y Schmucler niegan la posibilidad vol altre dels semiolegs que es veuen en de seguir aislando hoy por hoy los cam- l'impasse d'intentar delimitar exacta- pos hasta hace poco disociados de la ment allo en que consisteix la «semioti- información-noticia, la información- zación del espectáculo», sense que el control social. Consideran la informa- mateix Pavis pugui afegir-hi res de nou. ción como una presencia dominante en Pero, ho deiem abans, no era aquest un campos amplísimos que van desde los dels objectius esperables d'un autentic procesos productivos económicos hasta «diccionario». los mecanismos de regulación social, 324 funcionando como un elemento básico como una tendencia a desdibujar su del reordenamiento d e las relaciones propia fisonomía (p. 17). En América sociales d e grupos y clases, d e los apara- Latina, el «contagio» del modelo de tos políticos, económicos, culturales y matriz estadounidense y realización eu- militares de casi todas las formaciones ropea occidental y japonesa se ve facili- sociales existentes y d e las relaciones tado por la desnacionalización y por las entre los diversos países. Reclaman, en- necesidades de un modelo de desarrollo tonces, una imaginación política que que tenía como sustentación los intere- sea capaz d e producir ((respuestas his- ses d e las empresas extranjeras y la con- tóricamente adecuadas a la polisemia centración monopólica de capital. Las tentacular de la información, concebida zonas francas y el contrabando de gran como materia prima estructurante del número d e artefactos pueden ser vistos nuevo esquema de ordenamiento pla- como parte d e una trama novedosa netario)) (p. 16). donde el poder trasnacional se instala C o m o los antecedentes d e ambos au- sobre la ruina d e un derecho que la tores hacían esperar, apuntan en estas vieja burguesía liberal había imaginado páginas intuiciones y observaciones como eterno. La tecnología informática que invitan a la reflexión ulterior; un manifiesta, en ese contexto, su natura- rico elenco de propuestas y provocacio- leza integradora: «aparece como una nes. «A partir del desarrollo d e sistemas nueva locomotora que arrastra tras sí al como el ferrocarril, el telégrafo o el telé- conjunto de elementos del sistema, im- fono)), hay que escribir, dicen, una his- pone un reacomodo d e todos los apara- toria ((verdaderamente materialista)) d e tos de comunicación y de información América Latina, mostrando cómo las y redefine la función que cumple cada actuales tecnologías pondrán claramen- uno de ellos en la producción del con- te al desnudo problemas que comenza- senso)) (p. 63). Pero el mayor o menor ron a manifestarse desde la aparición control autoritario d e la sociedad no del «modo capitalista d e comunicación, depende necesariamente -puntualizan que implica un modo específico d e pro- los autores- d e la privatización o no d e ducción y d e circulación d e mercancías, los sistemas de comunicación. mensajes y personas)) (p. 58). Mientras Puede encontrarse un conjunto con- la radio y el teléfono fueron transferi- siderable d e datos y citas a lo largo de dos a América Latina después d e haber- los cuatro capítulos centrales, cuyos tí- se constituido como modelos acabados tulos jalonan significativamente las en los países d e origen, los nuevos siste- principales cuestiones abiertas: «La pri- mas para el manejo de la información vatización del consenso)), «La excep- se establecen en cambio al mismo tiem- ción como nueva regla económica)). po que en los paises, que los producen: ((Inventario para el futuro telemático)) para su buen funcionamiento, la lógica y «Estado e institucionalización infor- del sistema exige su planetarización mática)). En muchos casos el lector no (p. 63). La producción de la informa- esta en condiciones de identificar -ni, ción aparece así como el más notable por tanto, de evaluar- las numerosas ejemplo d e la «diversificación concen- fuentes orales: los autores se limitan a trada)) que caracteriza a la etapa actual presentarlas como «funcionarios, inves- del capitalismo trasnacional (p. 20). La tigadores, dirigentes gremiales, políti- multiplicación de los rostros del poder cos y periodistas)), explicando que es trasnacional puede explicarse entonces «por discreción)) que han omitido sus nombres. Ninguna justificación tiene, Edgar Morin, Ciencia con consciencia. 325 en cambio, que esta primera aproxima- Anthropos, Barcelona 1984. ción al tema que se ha articulado me- diante un viaje por siete países de Amé- «La enorme masa de saber cuantifi- rica Latina (p. 15) no identifique a esos cable y técnicamente utilizable no es «siete» dentro de los diez citados: Ar- más que veneno si se le priva de la gentina, Brasil, Chile, Colombia, Haití, fuerza liberadora de la reflexión.)) Esta México, Panamá, Perú, República Do- frase, tomada de las primeras páginas minicana y Venezuela. Tampoco pare- del libro de E. Morin, encierra todo un ce pertinente el escaso tratamiento que programa: el proyecto del libro en cues- los autores dan a una de las tres poten- tión, en primer lugar, pero también el cias regionales, Argentina, ni el ostensi- proyecto, solamente esbozado, de una ble desnivel existente entre el enfoque metateoría de la ciencia, la visión de puramente coyuntural otorgado a algu- una nueva etapa filosófica, y, en fin, la nos países y el análisis histórico con reforma de la identidad cultural moder- que se privilegia a otros. na. Dos son, por consiguiente, los as- A titulo de conclusión, Mattelart y pectos exteriores que cabe destacar en Schmucler mencionan lo que en reali- este libro: una visión crítica, o, mejor dad ha sido su punto de arranque e dicho, negativa, del mundo actual, y al hipótesis inicial: «si los cambios tecno- mismo tiempo la perspectiva abierta a lógicos tienden a modificar radicalmen- un futuro. Morin nos abre las paginas a te el horizonte de la vida política. es un pensamiento utópico radical nacido lógico que sea a partir de la política bajo el signo de la desesperanza. En desde donde se rastree el significado eso, en esta tensión, reside su moderni- final de esas innovaciones y desde don- dad y la profundidad de su obra. Pero de se tomen decisiones. Esto impediría vayamos al principio. que la expansión tecnológica aparezca, La «Scienza Nuova» ya fue, en su y se la acepte, como determinada por formulación primera en el siglo XVII, un fatalismo histórico)) (p. 123). Nos un intento renovador de signo a la vez encontramos. pues, ante un ejercicio de critico y humanista, frente al reduccio- política comparada. Buena falta que nismo que en la esfera de la cultura, de hacen trabajos de este tipo en los estu- la memoria histórica, del arte y de la dios sobre América Latina. sólitamente vida suponía el racionalismo cartesia- polarizados (cuando se producen fuera no, y ha supuesto el imperativo de una del ámbito académico de la metrópolis ciencia racionalista en la historia mo- norteamericana) en el enfoque global, derna. Edgar Morin extrae de esta tra- referido a todo el continente, o la parti- dición humanista, la de Vico, pero tam- cularización en un solo país, o la mera bién la de la Ilustración y el agregación, no interrelacionada, de dos Romanticismo, la energía impulsora de o más países. Cabe esperar que Matte- su proyecto filosófico. Y, sin embargo, lart y Schmucler perseveren en esta su pensamiento no tiene las malas con- ruta. precisando el marco teórico que notaciones ideológicas propias del hu- aquí insinúan y afinando en la comuni- manismo moderno. cación de los resultados y de las grandes El motivo es muy claro: Edgar Morin cuestiones abiertas. no parte de la tradición retórica de la que parten los Gadamer y los Ricoeur, de la que partían nuestros humanistas