nombres. Ninguna justificación tiene, Edgar Morin, Ciencia con consciencia. 325 en cambio, que esta primera aproxima- Anthropos, Barcelona 1984. ción al tema que se ha articulado me- diante un viaje por siete países de Amé- «La enorme masa de saber cuantifi- rica Latina (p. 15) no identifique a esos cable y técnicamente utilizable no es «siete» dentro de los diez citados: Ar- más que veneno si se le priva de la gentina, Brasil, Chile, Colombia, Haití, fuerza liberadora de la reflexión.)) Esta México, Panamá, Perú, República Do- frase, tomada de las primeras páginas minicana y Venezuela. Tampoco pare- del libro de E. Morin, encierra todo un ce pertinente el escaso tratamiento que programa: el proyecto del libro en cues- los autores dan a una de las tres poten- tión, en primer lugar, pero también el cias regionales, Argentina, ni el ostensi- proyecto, solamente esbozado, de una ble desnivel existente entre el enfoque metateoría de la ciencia, la visión de puramente coyuntural otorgado a algu- una nueva etapa filosófica, y, en fin, la nos países y el análisis histórico con reforma de la identidad cultural moder- que se privilegia a otros. na. Dos son, por consiguiente, los as- A titulo de conclusión, Mattelart y pectos exteriores que cabe destacar en Schmucler mencionan lo que en reali- este libro: una visión crítica, o, mejor dad ha sido su punto de arranque e dicho, negativa, del mundo actual, y al hipótesis inicial: «si los cambios tecno- mismo tiempo la perspectiva abierta a lógicos tienden a modificar radicalmen- un futuro. Morin nos abre las paginas a te el horizonte de la vida política. es un pensamiento utópico radical nacido lógico que sea a partir de la política bajo el signo de la desesperanza. En desde donde se rastree el significado eso, en esta tensión, reside su moderni- final de esas innovaciones y desde don- dad y la profundidad de su obra. Pero de se tomen decisiones. Esto impediría vayamos al principio. que la expansión tecnológica aparezca, La «Scienza Nuova» ya fue, en su y se la acepte, como determinada por formulación primera en el siglo XVII, un fatalismo histórico)) (p. 123). Nos un intento renovador de signo a la vez encontramos. pues, ante un ejercicio de critico y humanista, frente al reduccio- política comparada. Buena falta que nismo que en la esfera de la cultura, de hacen trabajos de este tipo en los estu- la memoria histórica, del arte y de la dios sobre América Latina. sólitamente vida suponía el racionalismo cartesia- polarizados (cuando se producen fuera no, y ha supuesto el imperativo de una del ámbito académico de la metrópolis ciencia racionalista en la historia mo- norteamericana) en el enfoque global, derna. Edgar Morin extrae de esta tra- referido a todo el continente, o la parti- dición humanista, la de Vico, pero tam- cularización en un solo país, o la mera bién la de la Ilustración y el agregación, no interrelacionada, de dos Romanticismo, la energía impulsora de o más países. Cabe esperar que Matte- su proyecto filosófico. Y, sin embargo, lart y Schmucler perseveren en esta su pensamiento no tiene las malas con- ruta. precisando el marco teórico que notaciones ideológicas propias del hu- aquí insinúan y afinando en la comuni- manismo moderno. cación de los resultados y de las grandes El motivo es muy claro: Edgar Morin cuestiones abiertas. no parte de la tradición retórica de la que parten los Gadamer y los Ricoeur, de la que partían nuestros humanistas 326 como Maeztu u Ortega. Su punto de contradicción de la tradición de la lógi- partida es el único fundamento válido ca aristotélica. La nueva ciencia conci- para toda reflexión sobre el mundo his- be la realidad desde un punto de vista tórico contemporáneo que pretenda no-determinista, avanza hacia una teo- una objetividad: las ciencias particula- ría de la organización autónoma de las res y la teoría de la ciencia. Sus referen- individualidades físicas, y acepta el ca- cias son, pues, Tarski y Popper, Laka- rácter contradictorio de la realidad. tos, Kuhn y Feyerabend. Pero eso no es Pero, sobre todo, la nueva epistemolo- todo. Al otro lado de esta tradición gía científica introduce la realidad exis- epistemológica, Morin recoge la tradi- tencial del sujeto observador en la in- ción hegeliana e idealista de la concien- terpretación teórica de la realidad, lo cia, de una nueva figura filosófica e que significa: es reflexiva en cuanto a histórica de subjetividad reflectiva, crí- las condiciones reales de su investiga- tica y emancipatoria. Este segundo mo- ción y en cuanto a las condiciones obje- mento se apoya en una importante tra- tivas de su desarrollo y aplicación (una dición de la critica moderna: lo que posición que acerca a Morin a las con- podría llamarse y se ha llamado (Ha- cepciones más críticas de Mannheim y bermas a propósito de Adorno) huma- de Scheler). nismo antihumanista, es decir, una En definitiva, el titulo «ciencia con preocupación por la realidad humana consciencia)) alude directamente a esta que rompe epistemológicamente (y por dimensión reflexiva de las ciencias, tan- tanto cultural y políticamente) con el to respecto a su estructura lógica como aspecto conservador y tradicionalista a sus consecuencias éticas y materiales, del humanismo de nuestro siglo. que ya antes de la Última guerra mun- Pero vayamos al tema: la critica de la dial, en los planteamientos filosóficos cultura científico-técnica. Morin debe de Scheler y Mannheim, habían tratado mucho a la crítica sociológica y fisioló- de trazar una alternativa a la crisis de gica de la Escuela de Frankfurt, a las legitimidad de las ciencias modernas. visiones pesimistas de la destrucción de Este breve resumen deja entrever la naturaleza y la naturaleza humana, cuál es el sentido global y fundamental de la manipulación tecnológica con fi- de esta obra: una síntesis de la crítica nes totalitarios, de la liquidación del de la razón constitutiva de la moderni- arte y la filosofía, que, entre tanto, se dad que desde una perspectiva estricta- han vuelto cotidianas. En consonancia mente epistemológica, como estricta- con esta perspectiva, Monn parte de mente sociológica, se ha venido una crítica de la epistemología científi- haciendo desde comienzos de siglo. Y a ca y de sus postulados racionalistas en partir de esta reconstrucción sintética nombre de sus aspectos reductivos de la un panorama constructivo de cara al realidad humana y social. Pero en esta futuro de la filosofía y de nuestra cultu- perspectiva social y cultural este filóso- ra. Este panorama constructivo se basa fo introduce precisamente la nueva crí- en dos grandes ejes: lo que el autor tica científica o epistemológica de Pop- llama una «razón abierta)) y también per a Feyerabend. una «dialógica generativa)), y que defi- Morin traza un cuadro sintético de lo ne como «la racionalidad como actitud que llama «ciencia compleja)) y que, en critica y voluntad de control lógico, lo fundamental, supera los límites teóri- pero añadiéndole la autocrítica y el re- cos del determinismo y del principio de conocimiento de los limites de la lógi- ca»; y, en segundo lugar, una nueva que el psicoanálisis, la Escuela de 327 teoría, o más bien la reconstrucción re- Frankfurt o la obra de Foucault, han generativa de un sujeto cultural reflexi- aportado, no se remonta a un sujeto vo. previo a estas criticas como en las co- La teoría o la utopía de un nuevo rrientes neo-humanistas o neo-moral- sujeto concreta, sobre un plano a la vez istas que hoy buscan un predominio de epistemológico y ético, las dimensiones signo conservador en nuestro ambiente constructivas de la filosofía de Morin. filosófico. Esta teoría del sujeto, sin embargo, asu- me la crítica radical de la subjetividad E. Subirats