ressenyes 167 complejidad, la que posibilita el uso de do- bre los métodos o los resultados, sí sobre los cumentación histórica, muchas veces con- temas de estudio elegidos. siderada irrelevante por los estudios andro- ¿Otro libro sobre la guerra civil y el céntricos, contaminada de la subalternidad franquismo? ¿No se ha estudiado ya todo, de sus protagonistas, y la que permite un o prácticamente todo, sobre estos temas? trabajo colaborativo, como el de este libro, Algunos así parecen afirmarlo. Recien- que nos conecta con las experiencias indi- temente nos recordaba, sin embargo, José viduales y colectivas de las mujeres que nos Luis Ledesma que la pregunta era absurda, precedieron en la disidencia. por la impertinencia de la premisa: la de que una generación determinada de histo- Pura Sánchez riadores haya podido agotar el tema. Decía Investigadora y escritora Ledesma que cada nueva generación de historiadores produce su propio proyecto interpretativo propio y distinto, necesaria- Verónica Sierra Blas, Cartas presas. La mente construido a partir de los anteriores. correspondencia carcelaria en la Guerra Civil y Cada generación aporta una nueva mirada el Franquismo, Marcial Pons, Madrid, 2016, que “ve cosas” que no se habían visto antes, pp. 361. como la que propone Verónica Sierra en su libro Cartas Presas: para el caso, una historia Mucho está cambiando el panorama social de la cultura escrita de raíz popular de los estudios históricos sobre la Guerra de los presos y presas (y sus familias) de la Civil y el franquismo. Constantemente guerra civil y de la dictadura. surgen trabajos que añaden nuevas mira- Es en este marco de estudios particular das, con nuevas catas en la documentación donde se inserta Cartas presas: al lado de los conservada -pese a que la política institu- nuevos trabajos de historia social y cultu- cional para con los archivos públicos con- ral sobre “violencia política”, “control so- tinúa presidida por la mayor desidia, una cial” o “resistencias” a la dictadura; de los realidad, ésta sí, impermeable al cambio- y estudios de todo tipo sobre las políticas del nuevas interpretaciones. Casi pareciera franquismo -progaganda, adoctrinamien- como si tras la eclosión a principios de este to, cárceles y campos, trabajo forzado, pa- siglo de estudios diversos sobre la temática, trimonio simbólico y memorial, política consecuencia necesaria y deseable de situa- reconstructiva-; o de los trabajos de enfo- ciones anteriores, el nuevo paisaje historio- que feminista sobre identidades de género gráfico se estuviera ampliando y enrique- y culturas políticas durante la República ciendo mediante una complejidad liberada y la dictadura, para no hablar de los estu- ya de sesgos ideológicos o partidarios más dios culturales sobre la literatura carcelaria o menos sutiles, de planteamientos exce- antifranquista o las aportaciones de la ar- sivamente simplistas. O de connotaciones queología fruto de las campañas de la úl- abiertamente vindicativas -en la acepción tima década (véase al respecto la excelente latina de “reclamación”, más que de “ven- síntesis de González Ruibal, 2016).Y todo ganza”- que, aunque necesarias, han veni- ello aderezado con el recurso a las fuentes do pesando quizá excesivamente, si no so- orales y a fuentes escritas hasta ahora cerra- das o poco trabajadas, o incluso tradicional- mente ninguneadas en este país, como la Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7 168 SEGLE XX. REVISTA CATALANA D’HISTÒRIA correspondencia carcelaria precariamente relevantes, gracias en buena medida al pre- conservada de este periodo, en la que de sente trabajo. manera fundamental se apoya este libro. El libro se estructura en cuatro capítulos, Cartas Presas viene a ser la culminación tras una introducción dedicada a asentar de los estudios sobre Historia Social de las premisas metodológicas y justificar el la Cultura Escrita que Verónica Sierra ha ámbito de estudio: aquellas “huellas de la venido emprendiendo desde hace más de gente común”, tenidas durante demasiado una década, con especial atención a la pro- tiempo como “algo anecdótico, tangencial ducción epistolar. La autora se inserta en la o incluso exótico en el ámbito académico” tradición ya asentada de esta disciplina en (p. 20): para el caso, las escrituras personales España -tan deudora de autores franceses e -que no producciones literarias, tan ricas en italianos, como Chartier y Petrucci- y muy las cárceles de todo tiempo y lugar- gene- concretamente en la universidad a la que radas en prisión durante el periodo de la pertenece, la de Alcalá de Henares, con la guerra civil y parte de la época franquista. creación del grupo LEA (Lectura, Escri- El objetivo es ambicioso, pero la cata do- tura y Alfabetización)-SIECE (Seminario cumental que realiza la autora es extensa: Interdisciplinar de Estudios sobre la Cul- unas 1.500 cartas y numerosos documen- tura Escrita), gracias al decisivo impulso de tos oficiales y personales procedentes de Antonio Castillo Gómez, su actual presi- una gran variedad de fondos: desde las dente. De la riqueza metodológica de esta misivas de 1936-1937 interceptadas por tradición da buena cuenta la variedad de las autoridades de diferentes prisiones -las disciplinas implicadas: la Antropología, la del penal de El Dueso, depositadas en el Literatura, la Lingüística, la Sociología o la CMDH- hasta las conservadas en la Causa Historia de la Educación, entre otras. General, también de tiempo de guerra, pa- Una historia “desde abajo y desde den- sando por las contenidas en los expedientes tro” (p. 19) del fenómeno represivo español de guerra depositados en el Archivo Militar durante la guerra y la dictadura, median- de Guadalajara. No debe escaparse la gran te el estudio de los usos y funciones de la cantidad de archivos consultados, aparte los escritura en reclusión: esa es la nueva mi- mencionados: de alcance local y municipal rada que aporta la autora a la batería de muchos de ellos, pero, sobre todo, los jó- trabajos existentes sobre el tema, a partir venes archivos de escrituras populares y las del análisis de los documentos epistolares numerosas colecciones particulares. producidos por los propios presos y presas Es de ese modo que la cata realizada por durante y después de su cautiverio. Unos la autora, lejos de agotarse en los conjuntos documentos que, al mismo tiempo, cons- epistolares extraídos de los archivos públi- tituyen fuentes cuya importancia se halla cos, se adentra -y este es uno de los mayo- en proporción inversa al desprecio -oficial- res méritos del estudio, por la complejidad que tradicionalmente han sufrido y siguen de la labor- en los numerosos archivos per- sufriendo como documentos de archivo. sonales, a través de la consulta de coleccio- Una de aquellas “cosas” que antes no se nes epistolares particulares, rastreando al veían -en el campo de los estudios concre- mismo tiempo toda clase de cartas recogi- tos sobre la represión franquista, que no en das en diarios publicados o no, en autobio- otros- y que solo ahora resultan visibles, y grafías y en memorias carcelarias. La autora aprovecha para recordarnos, por cierto, el Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7 ressenyes 169 origen -y el destino- opuesto de unas y de lecciones privadas, verdaderos depositarios otras misivas: las depositadas en los archivos de esa “cotidianeidad” vivida por los presos públicos oficiales y aquellas otras conserva- y presas de la que la documentación oficial das en los privados, en muchos casos repro- generada por la cárcel -la “máquina grafó- ducidas en obras de vocación testimonial, mana”, siguiendo a Artières- nos da cuenta de memorialismo militante. Las primeras escasa, falsa o incluso nula. se conservaron -no siempre- precisamente Escritura del poder -la “máquina grafó- porque fueron interceptadas y no llegaron mana” de la institución carcelaria- y escri- nunca a su destino, mientras que las segun- tura contra el poder en forma de diarios, das sí que lo consiguieron. Aunque el pro- memorias y boletines clandestinos como blema de estas últimas ha sido otro: el de forma de supervivencia individual y colec- trascender el ámbito privado para pasar al tiva, de escape al orden impuesto: ese es el público, en algunas ocasiones mediante su paisaje gráfico general explorado por la au- publicación en lo que la autora, con gran tora, en la que los ejemplos mixtos o mes- acierto, ha denominado “libros-archivo”, tizos son múltiples, como aquellas “memo- promovidos muchos de ellos de manera rias impuestas”, habituales en los campos militante por colectivos ciudadanos ya en de clasificación y concentración y en los democracia,. batallones disciplinarios de soldados tra- Se ocupa el primer capítulo -”Escrito bajadores durante la guerra y la posguerra en prisión”- de bosquejar el complejo pa- -que no en las cárceles- donde los prisio- norama de las escrituras personales del me- neros se veían obligados a redactar curio- dio carcelario, que abarcan modalidades tan sas “autobiografías”, un fondo documental diversas como los diarios o memorias de poco explorado y de grandes posibilidades, cárcel, los avales y las denuncias, las cartas uno de los muchos apuntados por la autora. de súplica, los periódicos y boletines clan- La escritura estrictamente epistolar con- destinos manuscritos o los grafitos, terreno centra los tres capítulos siguientes y cen- este último abordado también desde la ar- trales del libro, en sus diversas modalidades, queología, como parte de esa reciente hor- analizando siempre las condiciones de pro- neada de estudios a los que me refería más ducción, envío y recepción, mediatizadas arriba. No es ociosa la reflexión que hace por censuras y normativas, burladas o no: aquí la autora sobre la escasez de escritos la red de relaciones, en suma, que unía a personales conservados en archivos públi- emisores y receptores en verdaderas comu- cos, tal que los carcelarios, en comparación nidades lecto-escritoras que trascendían con la documentación oficial (también, por los muros de la cárcel, del campo de con- cierto, precariamente conservada o inclu- centración o del batallón de trabajo forza- so desaparecida). Los escritos personales, do. La autora utiliza con gran aprovecha- cuando se han conservado en archivos ofi- miento sus conocimientos sobre su campo ciales, lo han sido siempre en función de su especializado de estudio, la Historia social utilidad para fines represivos, como en el de la Cultura Escrita: los manuales episto- caso de aquellas cartas escritas por presos a lares y su huella en las cartas conservadas; sus familias que jamás llegaron a su destino las “escrituras populares” tan contagiadas por haber sido interceptadas y utilizadas a por la cultura oral; o los propios conceptos veces en su contra. De ahí precisamente la de “comunidad epistolar”, “comunidad de importancia otorgada a los archivos y co- Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7 170 SEGLE XX. REVISTA CATALANA D’HISTÒRIA escribientes” o “microcosmos gráfico” (Pe- sino sociológico o antropológico, ese en- trucci). foque presidido por lo “colectivo” (familias, La aplicación al ámbito de la prisión comunidades, redes) recuerda asimismo de este último concepto, entendido como aquella tradición reflexiva que ha venido “lugar privilegiado de producción, uso y priorizando el concepto de “memoria co- conservación de la escritura”, queda per- lectiva” -siguiendo la línea de pensamiento fectamente justificada y abre un nuevo de un Halbawchs- al de “memoria indivi- horizonte interpretativo en los estudios dual”, tan defendido en el reciente debate carcelarios. Concretamente en el segundo sobre el tan traído y llevado concepto de capítulo -”¿Cartas cautivas?”- se aplican “memoria histórica” (Juliá, Moradiellos). asimismo conceptos ya clásicos de la histo- Hablamos aquí de comunidades epistola- ria epistolar como los de “delegación grá- res que han construido precisamente una fica” o “escritores vicarios” -aquellos indi- memoria colectiva a través del tiempo, en viduos que de manera oficial o informal la que se mezclan, fusionan y acaban por redactaban por encargo cartas dictadas por diluirse esas presuntas memorias “indivi- otros que carecían de las condiciones para duales” que, en la práctica, solo tienen exis- hacerlo- cuyo abordaje en el libro, debido tencia en un análisis asépticamente descon- precisamente a su gran riqueza de posibili- textualizado. dades, nos sabe a poco. Darían seguro para El tercer capítulo -”Suplicar o morir”- una monografía específica que me permito está dedicado a una tipología de cartas a sugerir aquí, si pensamos en la tradición caballo entre lo público y lo privado: las solidaria de tantos presos y presas políti- cartas de súplica a las autoridades por par- cas de redactar cartas para sus compañeros te de los presos y sus familias en demanda iletrados de prisión -generalmente presos de todo tipo de favores o reconocimiento comunes- durante la época que nos ocupa, de derechos. Su análisis se inserta en una o en casos históricos muy concretos pero larga tradición de estudios, la de las lettere que generaron una gran actividad gráfica ai potenti, aplicados a casos de todo tiem- de esta clase en manos femeninas, como po y lugar, con las connnotaciones clásicas la llamada “oficina de penadas” creada en de una “escritura habitualmente empleada la cárcel de Ventas (1939-1940) gracias al por la gente sin historia para hacer sentir impulso de la dirigente comunista Matilde su propia voz” (Gibelli, p. 164), con mayor Landa Vaz (Ginard). motivo al tratarse del estudio específico de Precisamente la aplicación del concepto la población carcelaria de la guerra civil y de “comunidad epistolar” al análisis de nu- el franquismo. La autora defiende el carác- merosos casos mueve a la autora a sugerir ter mestizo de esta modalidad de cartas, a la hipótesis más que plausible de que las caballo entre la “retórica de la sumisión” cartas de la cárcel fueran “leídas de forma -evidenciada en las fórmulas y reglamenta- colectiva tanto en los domicilios particula- ciones formales de esta clase de escritura- res como en los patios y celdas de las pri- y su funcionalidad como medio -a veces siones” (p. 151), al igual que ocurría con único- de expresión por parte del preso -o los boletines manuscritos elaborados de familiar de preso- peticionario. El asunto manera clandestina por por las organiza- poco estudiado de los delegados gráficos, ciones políticas en el interior de la prisión. profesionales -secretarios de prisiones o Desde un punto de vista no ya histórico, juzgados- o no -compañeros de cautive- Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7 ressenyes 171 rio- asoma también en esta modalidad de causas de su muerte y el lugar de ejecución, escritura, junto con campos de estudio con vistas a lograr la recuperación de sus igualmente vírgenes como la participación cuerpos (p. 203). Ojalá el estado (malo) de femenina en la misma -escritura, envío, conservación de esta clase de fondos -esas mediación, recepción- de gran importan- cartas anejas a los expedientes, tan expues- cia a juzgar por los resultados de algunas tas al desdén y a la desidia oficial- pueda catas documentales. permitirlo. Como intercesoras de esta clase de car- El cuarto capítulo -”En capilla”- es sin tas, la autora sí que se ocupa de subrayar un duda el más estremecedor: el de las “escri- “mayor protagonismo” de las mujeres en turas últimas” (Petrucci) de los condenados esta actividad -esposas o familiares de los o condenadas a muerte de la guerra civil presos o prisioneros- que necesariamente y el franquismo. Una vez más la autora re- había de convivir con las cargas de trabajo laciona su análisis con aquellos otros que en el hogar y la familia -en las difíciles con- se han ocupado de la misma tipología de diciones de la posguerra- o con la asunción escritura pero referida a lugares y periodos de nuevas responsabilidades laborales tras la históricos bien diversos, como los conde- desaparición de sus hombres. Ilustrándolo nados por los tribunales revolucionarios en con evidencias documentales, se resalta así la Francia de 1793 o las cartas de despedida que... de los militantes de la Resistencia francesa “Las mujeres de las familias de los presos y sentenciados por el ocupante alemán. Su presas gestionaron en todo momento sus nece- estudio se enfrenta aquí con especiales di- sidades y lucharon sin descanso, fundamental- ficultades, debido a la absoluta falta de cen- mente por medio de la escritura, para detener tros oficiales en España que custodien esta ejecuciones inminentes, pedir la reducción de las clase de documentos, lo que ha derivado penas, conseguir abogados defensores competentes, en que la inmensa mayoría de los conser- (...) y solucionar determinados problemas o preo- vados se encuentren en manos particulares: cupaciones que los presos y presas pudieran tener un rasgo evidente, y así lo señala la autora o lograr algún trato de favor” (p. 196). (p. 217) de la inexistencia de “políticas pú- Una importante actividad femenina que blicas de la memoria” en este país, tan de- engarza con otros trabajos -como los de las nunciada desde hace años (Vinyes, Sánchez “mujeres de preso”, de Irene Abad- pero León, etc.). que sigue reclamando a gritos, insistimos, Precisamente esta realidad, con la su- investigaciones que se ocupen de todo ese pervivencia de lo que la autora denomina mundo de “cartas de súplica” escritas por “libros-archivo” -libros fruto de actividades mujeres, en el marco de la labor asisten- de memoria “militante” que se han ocupa- cial femenina de atención a presos y presas, do de difundir documentos privados pero plasmada en la escritura de misivas de toda a la vez de importancia pública fundamen- clase, en las visitas, en la ayuda material y tal, los cuales, de otra manera, seguramen- moral de todo tipo, incluida la actividad y te no habrían podido sobrevivir a la labor propaganda política. Una labor que, lejos del tiempo- le da pie a internarse en la re- de terminar con la ejecución del fami- flexión sobre los procesos de conservación liar varón, se prolongaba aún más allá en de los mismos, al lado de los de su produc- aquellas cartas enviadas para reclamar sus ción. Se apuntan aquí datos más que in- documentos y objetos, o indagar en las teresantes, como el empeño constatado de Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7 172 SEGLE XX. REVISTA CATALANA D’HISTÒRIA conservación de las “cartas en capilla” por sa aplicación del mismo análisis formal de parte de los familiares de los condenados, metodología comparada a esta modalidad tal y como se evidencia en las entrevistas específica epistolar. Ideologías aparte, sean realizadas por Corbalán Gil a los familiares los condenados de derechas o de izquierdas, de los fusilados en el Campo de la Bota religiosos o no, sentenciados por las auto- barcelonés, 1939-1957. O, por poner otro ridades republicanas o por las franquistas, ejemplo de naturaleza ideológica opuesta, estas “escrituras últimas” reproducen un la labor de conservación efectuada por los mismo patrón formal y de contenidos: la religiosos claretianos en Jaén o Barbastro noticia de la sentencia; la función de con- de las “escrituras últimas” de sus compañe- suelo a sus destinatarios; el alegato de de- ros, relevante documentación bien publici- fensa; la expresión ocasional del miedo, el tada durante el franquismo y utilizada para lamento o la venganza; la proclamación de su posterior beatificación (1992). la inocencia o la afirmación en el instante El propio caso de los 51 mártires de supremo de las propias ideas, sean estas la Barbastro del año 1936 ilustra la diferen- libertad o la justicia, la patria o las creencias cia que separa a unos y otros ejercicios de religiosas. memoria pública, o “panteones de papel”. Al lado de este análisis formal y rigu- Si el primero fue sostenido por la política roso, la autora busca empatizar -y logra oficial del franquismo y de la propia institi- conmover con sus numerosos ejemplos de ción eclesiástica con la aparición de diver- “cartas presas” por fin liberadas al mundo sas publicaciones a partir de los años cin- y a la historia, las que habían permaneci- cuenta y la creación incluso de un museo do encerradas hasta ahora en los archivos ad hoc en 1992, otros tuvieron que esperar o aisladas en una memoria estrictamente hasta la Transición e incluso después para familiar- con aquella humanidad encerrada, arrancar de manera mucho más modesta, y principalmente con aquellos condena- protagonizados en exclusiva por iniciativas dos y condenadas que, gracias a la escritura, ciudadanas. Fue ese el caso de la Asociación se “sintieron un poco menos solos en sus de Viudas de los Defensores de la Repúbli- últimos instantes de vida” (p. 299), corsés ca y del Frente Popular en Asturias a partir ideológicos aparte. Es imposible no re- de 1977, con la publicación en 1984 del cordar aquí, en perfecta sintonía con este “libro-memorial” Fosa común del Cementerio discurso explicitado en el epílogo del libro, Civil de Oviedo -que en posteriores edicio- el último poema del escritor Robert Bra- nes incluiría algunas cartas en capilla escri- sillach, condenado a muerte en 1945 por tas en 1938-, o el de la Asociación Héroes su colaboración con los nazis, a partir de la de la República y la Libertad en Cantabria, contemplación de los grafitos inscritos en con la publicación del libro Rescatados del los muros de su última cárcel, con los nom- Olvido (2003, 2004), que recogió más de bres y mensajes de sus enemigos políticos: cuarenta cartas en capilla. “Llegados de aquí, llegados de otras partes Pero al margen de constatar estas di- nuestros corazones no eran iguales, ferencias en la conservación y, sobre todo, nos dijeron. ¿Hay que creerlo? en la publicación de una documentación ¡Pero qué importa lo que fuimos! de carácter privado como la de las cartas Nuestros rostros ahogados en la bruma, en capilla, el mayor mérito de la autora se parecen en la noche negra. de Cartas presas no es otro que la riguro- Es en vosotros, hermanos desconocidos, Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7 ressenyes 173 en quienes pienso, cuando cae la noche, que va viure Catalunya, va ser tant intensa ¡Oh, mis fraternales adversarios! com en el període anterior. I, certament, fa El ayer está próximo al hoy, un estudi exhaustiu sobre la vida política, a nuestro pesar estamos unidos des de les dificultats per garantir una esta- por la esperanza y por la miseria.” bilitat en el govern de la Generalitat, fins a les crisis o discrepàncies que varen afectar Fernando Hernández Holgado a partits i organitzacions com la CNT o Universidad Complutense de Madrid l’Esquerra Republicana, passant per la nova hegemonia del PSUC o per l’establiment a Barcelona del govern de la República i José Luis Martín Ramos, Territori capital. les discrepàncies que va mantenir amb la La guerra civil a Catalunya, 1937-1939, Lli- Generalitat. Sense oblidar aspectes de les bres de L’Avenç, Barcelona, 2015, 504 pp. relacions internacionals, en un moment en què un sector vinculat a l’Esquerra Repu- Quan vaig començar a llegir el darrer blicana es va plantejar buscar un armistici llibre que ha publicat José Luis Martín Ra- per separat que portés a la independència mos sobre la guerra civil a Catalunya, des de Catalunya. L’estudi entra en l’anàlisi de del fets de maig de 1937 fins a la fi de la les reunions, dels articles de premsa, d’una guerra (José Luis Martín Ramos, Territori manera completa i exhaustiva. capital. La guerra civil a Catalunya, 1937- Més enllà de la política, però, la vida 1939. Llibres de L’Avenç, Barcelona, 2015), econòmica que va viure Catalunya també tenia la intuïció de que em trobava davant té en el llibre una presència significativa i d’un llibre molt treballat, en el que darre- José Luis Martín estudia tant l’actuació que ra hi havia molta recerca i nombrosa feina va portar a terme la Conselleria d’Econo- d’arxiu, però davant del qual globalment mia durant aquest període, com la munici- em costaria estar-hi d’acord en tot allò que palització de l’habitatge, que es va aprovar, es refereix a les interpretacions de l’autor. justament, el mes de juny de 1937, els de- No en va les vegades que hem coincidit bats a l’entorn de la propietat de la terra, en actes públics gairebé sempre hem dis- sense oblidar els problemes de subsistència crepat en aspectes fonamentals i sovint ja que va conèixer la societat catalana en la he manifestat el meu desacord amb altres mesura que la guerra s’apropava al territori. treballs –bàsicament centrats en la guerra Pocs són, -si bé n’hi ha alguns-, els temes civil- publicats per José Luis. que ha marginat José Luis Martín. Fins i tot Dit això, caldria, en primera instància, dedica un capítol al nou funcionament de destacar que ens trobem davant d’un llibre la justícia i de la repressió després dels fets de gairebé cinc-centes pàgines que té com de maig de 1937. Però, en canvi, a l’hora a objectiu centrar-se en un període relati- d’entrar en interpretacions dels esdeveni- vament curt de temps –poc més d’un any i ments i de jutjar actituds i interpretacions mig- que, com destaca el seu autor sovint diferents a la seva no es reprimeix en cap ha estat passat per alt per la historiografia, cas. D’entrada es fa evident una actitud en com si la guerra civil a Catalunya, pràctica- general favorable a la política que va de- ment, només hagués arribat fins el maig de senvolupar el Partit Socialista Unificat de 1937. José Luis Martín vol deixar clar que Catalunya i clarament contrària al Partit després dels fets de maig la vida política, so- Obrer d’Unificació Marxista i a la CNT. cial i econòmica en tots els seus aspectes, Segle XX. Revista catalana d’història, 9 (2016), 145-218 ISSN: 1889-1152. DOI: 10.1344/segleXX2016.9.7