calle libre CCD 165 Los juegos corporales en la educación física del siglo XIX como preludio al deporte moderno en España Corporal games in 19th century physical education as a prelude to modern sports in Spain Xavier Torrebadella-Flix1, Jordi Brasó Rius2 1 Universidad Autónoma de Barcelona. España. 2 Universidad de Barcelona. España. CORRESPONDENCIA: Xavier Torrebadella-Flix Recepción: junio 2017 • Aceptación: marzo 2018 xtorreba@gmail.com Resumen Abstract La configuración de la educación física escolar en Es- School physical education in Spain was developed paña se desarrolló durante el siglo XIX coincidiendo con in the 19th century, coinciding with the establishment la constitución y expansión de los sistemas gimnásticos and expansion of the European gymnastic systems of de educación física europeos. En esta coyuntura, los physical education. In that scenario, physical-education contenidos de la educación física estuvieron sujetos a content was subject to European influences, as las influencias europeas, realidad que se aprecia en las evidenced by documentary sources from the period. fuentes documentales de la época. El objetivo de este The main aim of this study is to highlight the influence estudio se centra en destacar la influencia que ejerció la exerted by physical education on the process of social educación física en el proceso de aceptación social del acceptance of sport in Spain. A methodology based deporte en España. Una metodología fundamentada en on documentary heuristics in physical education and a la heurística documental en torno a la educación física positivistic analysis of the texts selected has allowed a y el análisis positivista de los textos seleccionados ha descriptive, hermeneutic discourse to be constructed permitido construir un discurso descriptivo y hermenéu- regarding the beginnings of sportification in physical tico de los inicios de la deportivización en la educación education. The latter process is shown to have física. Se aprecia en este cometido la influencia de una been influenced by a specialised bibliography that bibliografía especializada que enfatizó una crecien- emphasised a growing presence of corporal games as te presencia de los juegos corporales como contenido content in physical education. This influence stemmed de la educación física. Esta influencia se desarrolló al from the international projection of the English- compás de un contexto internacional de proyección del speaking world’s conception of sport at that time, sport anglosajón, que vino a rebajar los beneficios de las which tended to minimise the benefits of gymnastic prácticas gimnásticas. En este contexto circunstancial, se practices. It is suggested that physical education sostiene que la educación física contribuyó al proceso contributed to that process of sportification, thus de deportivización, un aspecto que consecuentemente impacting traditional national games, which fell in afectó a los juegos tradicionales y nacionales, que per- popularity. dieron una parte de su popularidad. Key words: history of physical education, corporal Palabras clave: historia de la educación física, juegos games, popular and traditional games, history of sport corporales, juegos populares y tradicionales, historia del deporte CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN CCD X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS 166 Introducción militar o la higiénica (Hernández, 1990; Pastor, 1997). Ello fue debido al éxito que el sistema gimnástico de La conformación social del deporte contemporáneo Amorós alcanzó en Francia y su reconocimiento oficial tiene sus bases institucionales en las encrucijadas eu- en el ejército y en los establecimientos educativos (De ropeas de los movimientos gimnásticos o de educación los Reyes, 1961; Fernández, 2005; Piernavieja, 1960). física del siglo XIX. En una coyuntura internacional de Este hecho y la eminente influencia de la gimnástica enfrentamientos territoriales y de pugnas en las ex- de Amorós en Europa hicieron que en España algunos pansiones coloniales, los conocidos sistemas gimnás- colegios privados incorporasen gimnasios para aten- ticos dibujaron la cartografía de la educación física eu- der la educación física (Torrebadella, 2013d; Torreba- ropea del siglo XIX (Diem, 1966; Valserra, 1944). Hay della-Flix & Vicente-Pedraz, 2016), y que a su efecto que señalar en esta conformación las influencias y las se publicasen algunos tratados de gimnástica (Torre- disputas doctrinales entre el sistema gimnástico fran- badella, 2011a). Sin embargo, como veremos, en el cés, fundado por el valenciano Francisco Amorós y On- entorno educativo, la gimnástica propiamente dicha, deano (1770-1848), el sistema gimnástico alemán, re- ya fuese con aparatos o sin ellos, fue cuestionada y se presentado por Ludwig Jahn (1778-1852), el sistema generó una progresiva tendencia higiénica y pedagó- gimnástico sueco, creado por Pehr Henrik Ling (1776- gica adversa. 1839); y también, el sistema deportivo inglés, que es Como se percibe al revisar los contenidos de los sis- atribuido generalmente al reverendo Thomas Arnold temas de educación física escolares, los juegos corpo- (1795-1842). En la historiografía de la educación física rales al aire libre se configuraron como una elección y el deporte estos cuatro representantes han sido reco- pedagógica de incuestionable valor higiénico, moral nocidos como los fundadores de la cultura física con- y social. No obstante, la opinión y la aplicación me- temporánea. No obstante, las realizaciones prácticas todológica del juego libre, entendido como la mejor de estos modelos de educación corporal tienen sus ba- “gimnástica” posible, no estuvo alejada de cierta con- ses epistemológicas, tanto en las inspiraciones doctri- troversia en los debates técnicos y doctrinales de los nales humanistas, como en las posturas racionalistas y principales portavoces del movimiento gimnástico. médicas de finales del siglo XVIII. Podemos decir que Los tratados de juegos al aire libre sirvieron como la invención de los sistemas de educación física estuvo complemento necesario al contenido de los tratados y afectada, tanto por los ideales educativos, higiénicos manuales de texto gimnásticos o de ejercicios corpora- y patrióticos de sus creadores, como por los procesos les. Los juegos corporales, ya fuesen los tradicionales, internos y externos de la coyuntura internacional que los populares o los nuevos sports, prestaron alicientes condicionaron su reconocimiento social y expansión. pedagógicos para proporcionar una educación física de Por lo tanto, las divergencias internas –configuracio- fácil alcance para el profesorado. Así, podemos adver- nes técnicas– de estos sistemas fueron tejiendo un es- tir como toda aquella actividad física que se preconizó cenario crítico en el que las discusiones provocaron un al aire libre, de por sí, fue representativa de las doc- originalísimo episodio para el estudio histórico de la trinas higiénico-naturistas, del que la educación física educación física, cuyo punto álgido alcanzó el primer no se logró separar. Las primeras experiencias provi- tercio del siglo XX (Torrebadella, 2011a). En este asun- nieron de los arraigados juegos nacionales y de otros to, la literatura especializada de la época era receptiva juegos gimnásticos, cuya verificación necesariamente a todo tipo de discusiones y posiciones, en las cuales era la práctica del ejercicio corporal al aire libre y en tomaban parte un significativo elenco de campos afi- plena naturaleza, en el sentido de las tesis propagadas nes a la cultura física. Así, pedagogos, militares, médi- sobre el endurecimiento de la educación corporal de cos, profesores de gimnástica, higienistas, eclesiásti- Montaigne, Locke, Rousseau o Spencer. Como trata cos o juristas, como cita Varela (1991), se disputaban Pastor (2005), muchos educadores hicieron del juego los dominios del poder sobre el cuerpo. el principal recurso didáctico de la educación física. Como vamos a desarrollar en este trabajo, en el caso Así pues, a partir del referido contexto, el objeti- de España las diferentes posiciones académicas e ideo- vo de este artículo viene a señalar la influencia que lógicas que se sostienen en los debates de estas escue- ejerció la educación física en los albores del llamado las de educación física y de la llamada “guerra de siste- “proceso de institucionalización y legitimación del de- mas” (Cecchini, 1998) no se mantuvieron al margen de porte en España” (Torrebadella-Flix, Olivera-Betrán & ciertos discursos ideológicos subyacentes. M-Bou, 2015, p. 32). Por lo tanto, el estudio revela la En España, la gimnástica de Amorós fue práctica- consistencia de un proceso de deportivización de los mente omnipresente a lo largo de todo el siglo XIX, ya juegos corporales, que se plasmó a través de los textos fuese para atender la educación física escolar, la civil, la pedagógicos –en torno a la recreación y la educación calle libre CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS CCD 167 física– más relevantes de la época. Estos textos, tra- de Olavide o Manuel Rosell se hicieron eco del aspec- tados de recreación, manuales de gimnástica y otras to público y educativo de las recreaciones corporales obras afines coadyuvaron, como fuente de comunica- como medio para atender la educación física (Bantulà, ción social, a propagar los juegos corporales y el depor- 2005; Hernández, 2004; Navarro-Adelantado & La- te en el ámbito escolar del siglo XIX. vega, 2017; Payà, 2006; Pelegrín, 2000; Torrebadella, 2011c; Varela, 1988). Tanto en el ámbito escolar o público, como en el Material y métodos doméstico o privado, desde principios del siglo XIX se fueron recomendando los beneficios higiénicos y Para abordar una aproximación decimonónica de los educativos de los juegos gimnásticos o corporales. Así, contenidos sobre los juegos corporales en la educación por ejemplo, en el Real Colegio Académico de primeras física se inició una primera fase de búsqueda y selec- letras de Barcelona, que funcionaba a modo de escue- ción de los materiales documentales susceptibles de la normal de maestros, se consideraba que eran bene- estudio. Esta fase tuvo como punto de partida varios ficiosos “los ejercicios corporales y los juegos de des- trabajos anteriores de Torrebadella (2011a, 2011b, treza” (Copin, 1802, p. 9). En la prensa también había 2011c) centrados en los estudios bibliográficos e his- quien se ocupaba de aconsejar lo útiles que serían en tóricos de la educación física en España. La revisión de las escuelas los “ejercicios gimnásticos de la niñez y la los documentos más relevantes tratados por el citado juventud, y un sistema ordenado de juegos y ejercicios autor y el análisis hermenéutico de contenido de estos proporcionados a cada edad” (Q., [anónimo] 1804, p. ha permitido seleccionar los textos y argumentos más 809). En cuanto a la educación doméstica, en obras significativos que, en cada época, posicionan y trataron como El tesoro de los niños se mencionaba: “Si la elección de propagar los juegos corporales y el deporte en el en- de los juegos os es permitida, preferid aquellos en que torno escolar. Por tanto, la fundamentación metodo- se hace ejercicio como la pelota, los bolos, el volante, lógica parte de la revisión de las fuentes documentales etc. porque en ellos se consigue mejor el fin de distraer originales, pero también de una selección de estudios el ánimo y fortificar la salud” (Ataide, 1816, p. 154). colaterales como los de Bantulà (2005, 2006, 2008), La primera aportación pedagógica-gimnástica y na- Bantulà y Vilanou (2009), Hernández (2004), Mayor turista que se presentó para contribuir a la educación (2002), Payà (2004, 2006, 2007) y Pelegrín (2000), que física en España coincidió con el desarrollo del Real presentan textos susceptibles a la interpretación dada Instituto Militar Pestalozziano (Madrid, 1806-1808), a través de las hemerotecas. Asimismo, hemos busca- creado a instancias del Generalísimo Manuel Godoy do otras fuentes de información para complementar –el primer Ministro de Carlos IV– (Fernández, 2005; y reforzar el objeto de estudio. Para ello, se procedió Piernavieja, 1960; Valserra, 1944). Fue allí donde al vaciado de las hemerotecas históricas digitalizadas, Francisco Amorós ensayó los primeros pasos de su mé- destacando las siguientes: la Hemeroteca digital de la todo gimnástico y de natación, seguramente ponien- Biblioteca Nacional, la Biblioteca Virtual Andaluza y la do también en práctica los preceptos educativos de La Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Desde estas ba- gimnástica o escuela de la juventud (Durivier & Jauffret, ses documentales, directas e indirectas, abordamos un 1807), obra que Miguel Piernavieja (1962) señaló análisis positivista y presentamos un relato descripti- como la primera impresión bibliográfica decimonónica vo y cronológico, en el que también ubicamos una in- sobre gimnástica en lengua castellana (Llorens & To- terpretación circunstancial de las obras y los autores rrebadella, 2017; Torrebadella, 2013d; Torrebadella- en una base histórica de contextualización. Flix, 2015). Esta obra tiene además importancia por ser la primera aportación publicada que consideró la gimnástica a modo de juegos corporales al aire libre Resultados y discusión bajo la percepción pedagógica de la educación física moderna y, por lo tanto, de aplicación en el ámbito Como apunta Hernández (2004), durante los siglos escolar (Llorens & Torrebadella, 2017; Torrebadella & XVII y XVIII las ideas matrices de la Ilustración susten- Olivera, 2012; Torrebadella, 2013d). Podemos preci- taron un marco ideológico propicio para fomentar el sar que con esta publicación, dedicada al Real Semina- auge en el desarrollo de las recreaciones lúdico-depor- rio de Nobles de Madrid, llegó a España la influencia tivas populares en España. Autores como Alonso Re- pedagógico-gimnástica de Guts Muths (1759-1839), món, Martín Sarmiento, Rodrigo Caro, Baldiri Reixac, puesto que se trataba de una traducción de la versión Pedro Rodríguez Campomanes, el Conde de Cabarrús, francesa de Gymnastik für die Jugend (1793). Los auto- Lorenzo Hervás, Melchor Gaspar de Jovellanos, Pablo res partían de la sentencia de que la “mayor parte de CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 calle libre LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN CCD X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS 168 los maestros particulares no tienen la mejor idea de la En Barcelona, Bonaventura Carles Aribau (1798- educación física, y son muy pocos los que no la miran 1862), siguiendo la estela discursiva de Jovellanos, con desprecio de sus principales deberes” (Durivier & manifestó sus preocupaciones por encauzar un siste- Jauffret, 1807, p. 45). ma educativo en el que se tuviesen en cuenta los juegos Como cita Bantulà (2006), en el primer tercio del gimnásticos a semejanza de la antigua Grecia (Aribau, siglo XIX prácticamente todos los libros de gimnásti- 1820b, 1820b). Asimismo, en un artículo sobre educa- ca publicados en Europa estuvieron influenciados por ción valoraba el juego “como un medio de desarrollar Guts Muths. nuestras facultades físicas e intelectuales y hacernos En esta época, Melchor Gaspar de Jovellanos ejer- contraer desde la infancia hábitos útiles a nuestro bien ció una gran influencia mediante la aportación de las estar” (Aribau, 1823, p. 10). Además, conceptuó el jue- Bases para la formación de un plan general de Instrucción go físico como un aprendizaje natural, instintivo y ne- Pública, que presentó en Sevilla el 16 de noviembre de cesario para el desarrollo de la infancia y del hombre. 1809 (Hernández, 2004). En una coyuntura político- En este sentido, entendió los juegos corporales como militar de defensa nacional (Torrebadella, 2013c), un descanso a la fatiga intelectual; una argumentación Jovellanos pedía complementar la enseñanza de la que fue reiterada a lo largo del siglo XIX por muchos educación física con la recuperación de los antiguos autores. juegos gimnásticos: “en días y lugares señalados, y Atendiendo a la inseparable concatenación entre animados con algunos premios de más honor que in- ejercicio físico y aire libre, las propuestas gimnásticas y terés, harán necesariamente que el fruto de la educa- recreativas de Amorós también debieran ser adscritas ción pública sea más seguro y colmado” (Jovellanos, a la fundamentación de las tesis naturistas. El gimna- 1811, p. 174). siarca y pedagogo valenciano insistió que el ejercicio En tiempos de Fernando VII, La gimnástica o escuela gimnástico debía ser practicado preferiblemente en es- de la juventud sirvió de inspiración a Vicente Naharro pacios abiertos. Amorós dispuso de gimnasios al aire (1750-1823), para presentar la Descripción de los juegos libre con ingeniosos aparatos a propósito de emular de la infancia (1818). Con esta obra, el referido maestro gimnásticamente aquellos movimientos naturales que aragonés de primeras letras aportó la primera publica- requerían una acción en plena naturaleza (Hernández, ción que trató la enseñanza de la educación física bajo 1990, 2000). Así, los famosos pórticos de Amorós y el concepto gimnástico del juego en el marco escolar. otros aparatos cumplieron dicha finalidad, pero la En el prólogo, el autor decía incorporar, por primera gimnástica también se enclaustró en los espacios ce- vez en España, un tratado de gimnástica, con la in- rrados del gimnasio (Torrebadella, 2013a). No obstan- tención de acercar la educación intelectual, física y del te, la predominancia en el interior de los gimnasios del espíritu: “Es la primera vez que se presenta a los niños uso de ciertos aparatos como anillas, trapecios o ba- españoles un tratado elemental de Gimnástica; ojalá rras paralelas terminó por desacreditar la gimnástica que nuestros desvelos no queden infructuosos” (Na- de Amorós, que fue calificada de acrobática, peligrosa, harro, 1818, p. 1). Así, aparte de incorporar algunos antihigiénica y poco natural para el dominio escolar juegos tradicionales ya conocidos como la peonza, el (Vicente-Pedraz & Brozas-Polo, 2017). columpio, la cometa, la rayuela, el salto del carnero o En cierta manera, la práctica de la educación física la gallina ciega, Naharro presentó ejercitaciones gim- en el sistema educativo español, cuando esta pudo rea- násticas que, con el tiempo, se vieron inmersas en el lizarse, tuvo que conformarse perentoriamente con la proceso de institucionalización deportiva de finales ejercitación al aire libre. La mayoría de las escuelas o del siglo XIX: el salto, la lucha, el balón, los bolos, el colegios no dispusieron nunca de gimnasios, añadien- tiro con arco, el mayo, el patinaje, la esgrima, la carre- do, además, el lamentable estado de los edificios es- ra, la natación, el volante o la pelota. colares, faltos de las mínimas condiciones higiénicas. El manual de Naharro coincidió con uno de los pe- Por lo tanto, no quedaba más remedio, que realizar las ríodos culturales más oscuros de la historia de Espa- clases al aire libre, en un patio o corral e incluso en la ña. La represión sobre la imprenta del absolutismo misma aula. En este marco educativo, la aplicación pe- fernandino (1814-1833) no facilitó la publicación de dagógica de los juegos corporales fue, sin duda alguna, obras gimnásticas y apenas existieron publicaciones uno de los recursos más utilizados para contrarrestar que sirviesen de guía para la educación física escolar. el sedentarismo y mejorar la salud y el estado anímico No obstante, la aprobación de la obra de Naharro fue de los alumnos. largamente reconocida, puesto que en 1856 todavía A excepción de las obras de Amar y Jauffret (1807) era considerada una excelente lectura para las escuelas y Naharro (1818), los primeros tratados de juegos cor- de instrucción primaria (Torrebadella, 2011c). porales publicados cumplían la misión de facilitar un calle libre CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS CCD 169 compendio de ejercicios recreativos, más que una apli- manifiesto el cerco higiénico-pedagógico contra la mas- cación educativa. Sin embargo, no debiera incurrirse turbación, a través de la tenaz vigilancia de los adultos en el error de pensar que los tratados de juegos cum- hacia los jóvenes para impedir unas reprobadas tenden- plieran, únicamente, finalidades recreativas. Muchas cias morbosas –masturbación y homosexualidad– que de estas obras fueron utilizadas con finalidades educa- socavaban el imaginario concepto de la masculinidad tivas y buscaron un mejor desarrollo de las cualidades (Arranz, 2015; Cercós, 2010). Este asentimiento hi- higiénicas, morales, intelectuales y físicas. Los juegos giénico-pedagógico quedó explícito en un programa también fueron incluidos en el contexto escolar, pues- educativo oculto que se reflejaba en el modo de organi- to que con ellos se deseaba ofrecer a los maestros un zar los juegos corporales y la gimnástica como eficaces compendio de ejercicios corporales, con el objetivo de dispositivos para el buen gobierno corporal y de la mo- compensar el sobreesfuerzo intelectual del alumnado, ral (Vicente-Pedraz & Torrebadella-Flix, 2015, 2017; a la vez que proporcionar un descanso tras el fatigoso Torrebadella-Flix & Vicente-Pedraz, 2016). estudio, y así poder recuperar las fuerzas de nuevo. Pedro Felipe Monlau (1840, p. 66), después de visi- Sorprende que desde La gimnástica del bello sexo o en- tar el gimnasio de Amorós en París y de inspeccionar sayo sobre la educación física de las jóvenes (1827), nada varios centros educativos de esta ciudad, concretó que más se escribiera al respecto. Anótese que esta obra la gimnástica, “o sea la educación física aplicada a los del literato José Joaquín de Mora (1783-1864) apenas colegios, se puede decir que no consiste más que en la ha sido referenciada en la bibliografía de la educación organización metódica de los juegos y diversiones á que física decimonónica. No obstante, puede ser conside- se entrega la niñez y la mocedad en las horas de recreo rada como la primera y única publicación de alcance [sic]”. Esta observación fue la que se presentó en la ma- editorial que trató de forma específica y monográfica yoría de las obras pedagógicas de la primera mitad del sobre la educación física de la mujer en el siglo XIX. siglo XIX. Por consiguiente, las valoraciones que trata- El autor de la citada obra criticaba la educación tradi- ron sobre la función educativa del juego se concretaron cional de la mujer, que consideraba poco activa y lán- en obras tan influyentes como las de Rendu (1845), guida. Por ello, la obra tenía el propósito de inspirar Schwarz (1846) o Gerando (1847). Estos autores con- en las jóvenes la práctica de los ejercicios físicos y así ceptuaron los juegos gimnásticos como el principal mejorar su aspecto, adquirir vigor, destreza y salud recurso para incentivar la educación física. Proponían (Gutiérrez, 1994). Con esta intención, el autor presen- que el maestro dejara libertad a los alumnos para el taba diecinueve juegos corporales –como la gallina cie- desarrollo de sus juegos, pero al mismo tiempo pedían ga, el columpio, el volante, la danza o la equitación–, que se observase y que se investigara el modo en que acompañados de estampas ilustrativas y de algunas jugaban. Tal actitud no tenía otro propósito que el de reflexiones, consejos y anécdotas. La obra también in- poder crear e inventar otros juegos, afín de enriquecer cluía consideraciones morales, con el objeto de no per- las necesidades instructivas y de diversión de los alum- der el decoro y la gracia que caracterizaba la naturaleza nos. El barón de Gerando (1847, p. 158) imperaba al femenina. Como citaba Mariano de Rementería (1831, maestro diciéndole: “Sed un inventor de juegos”. p. 197), practicamente “todos los juegos de niñas son Hay que destacar también la influencia en las ma- unos preludios de su destino futuro”, es decir, forma- nifestaciones pedagógicas de Joaquín Avendaño y ban parte importante del entramado de “dispositivos Mariano Carderera (1850), inspectores de primera y de feminización” decimonónicos (Varela, 1997). De segunda enseñanza, que recomendaron los juegos en ahí viene que, a lo largo del siglo XIX, generalmen- educación física. Así lo indica Mayor (2002) al compro- te se apartase a la mujer de las recreaciones y juegos bar que los juegos corporales fueron utilizados como corporales que pudieran masculinizar o robustecer el un excelente medio para contribuir a la educación fí- cuerpo, señalando que su constitución física y moral sica escolar. Metodológicamente, los juegos suplanta- no debía “traspasar los límites que el Creador le ha se- ron la falta de la asignatura en la enseñanza primaria, ñalado” (Lladó, 1868, p. 124), ya que su destino no era hasta que la gimnástica o los llamados ejercicios cor- otro que el de ocupar el puesto de ángel del hogar. Esta porales no fueron prescritos oficialmente. Es suscep- posición percibida en la poca literaria que atendió la tible de percibir que la educación física se impartió de educación física de la mujer es bien presente; y si bien forma extracurricular, frecuentemente ocupando las para algunos la educación física de la mujer se presen- horas de recreo –o antes de entrar y al salir de la es- taba como un problema de regeneración, por otros era cuela (Carderera, 1850)– en aquellos centros que dis- mirada con prevención (Torrebadella, 2011b). pusieron de espacios propicios, de tiempo e inclusive Como tratan Varela y Álvarez-Uría (1986) o Vázquez de algún hábil maestro dispuesto a dirigir, vigilar y y Seoane (2004), en estos años es cuando se puso de animar los juegos. CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 calle libre LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN CCD X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS 170 En 1847 se publicaron dos obras anónimas (R. C., Hacia mediados del siglo XIX algunos colegios de [anónimo] 1847a, 1847b), Juegos de los niños y Juegos primera y segunda enseñanza dispusieron la habilita- de Jardín o campo, que pudieron servir de guía docen- ción de gimnasios en espacios cerrados o al aire libre te para proceder a las recreaciones y ejercitaciones (Torrebadella, 2013a, 2013b, 2013d). Ello permitió corporales escolares. Asimismo, Francisco Fernández que el alumnado pudiera ejercitarse en la práctica gim- Villabrille (1811-1864) aportó Los juegos de la primera nástica completando la educación física y la formación edad (1847), un compendio de treinta y nueve juegos integral que pretendían ofrecer estos centros educati- recreativos de la infancia, con el objeto de atender las vos. Aunque en ocasiones la materia de gimnástica no necesidades de recreo del “espíritu” y permitir el desa- fuera contemplada como asignatura propia del progra- rrollo y fortalecimiento del cuerpo al aire libre. ma académico, sí que fue incluida de forma particular Otro excelente tratado apareció en la revista Museo o de adorno. Obligatoria o voluntaria, la presencia de de los Niños (Rabaté, 1993-94). En la sección “Costum- la gimnástica significó un valor añadido a la reputa- bres españolas” se presentó “De los juegos infantiles ción educativa de los Institutos o Colegios, al procurar de los niños, y de su origen”, una excepcional recopi- alcanzar los últimos adelantos en pedagogía moderna lación de artículos del historiador y arqueólogo Basilio y demostrar la intención de preservar y mejorar la sa- Sebastián Castellanos de Losada (1807-1891), mece- lud del alumnado. Esta aceptación también se requería nas del Instituto Español, lugar en el que se estableció como solución urbanística a la falta de espacios para uno de los primeros gimnasios de Madrid (Torrebade- la recreación de la infancia. En 1860, desde la pren- lla, 2013d). Castellanos (1848) describió el origen de sa madrileña se demandaba la construcción de jardi- los juegos sobre las bases filosóficas, educativas e hi- nes y zonas de recreo y esparcimiento al aire libre “en giénicas de la cultura clásica. Este compendio histórico donde sin peligro para los niños ni incomodidad para es un completo tratado en el que se recogen los orí- los adultos, pudieran aquellos solazarse teniendo a su genes y las ventajas educativas de numerosos juegos disposición determinados juegos que sirviesen de una populares: el escondite, la gallina ciega, el columpio, a especie de gimnasio para favorecer el desarrollo de sus la pata coja, el aro, la carrera, la rayuela, el soldado, los fuerzas físicas” (En Londres se ha creado una sociedad, bolos, el bolillo, las cuatro esquinas, la lucha, el tejo, 1860, p. 4). los saltos, etc. El autor realzó la importancia educati- Esta predilección educativa y recreativa del juego va y social del juego y recomendó un mayor estudio y quedó también subscrita en la obra de Antonio Ma- consideración, que no dejaba dudas sobre la intención ría Claret (1807-1870) –confesor personal de Isabel perseguida. A la vez, exponía que las prácticas lúdicas II– El Colegial o Seminarista (1865), que observó el desarrollaban las facultades físicas e intelectuales, y ejemplo de prestigiosos colegios –como el Queens Co- eran valoradas como el mejor medio para conocer: llege de Inglaterra, el Real Gimnasium de Federico de […] la índole natural de un niño, su complexión y Prusia y el College Chaptal de Francia– que concedían carácter, y hasta sus inclinaciones; esta es la razón una significación a la educación física. El padre Claret por lo que debería estudiarse bien en los niños en sus (1865, p. 242) manifestaba que el ejercicio gimnástico juegos, porque de esta observación podría emanar la del alumno debía “ser agradable; es decir, que inter- buena dirección con que, mejorando o moderando sus vengan en la voluntad, que el alma se interese, y haya instintos naturales se les eduque sucesivamente para estímulo nervioso proporcionado a la acción muscu- hacerlos honrados ciudadanos y pudiera señalárseles lar”. Entre los ejercicios, Claret clasificaba los juegos con acierto la carrera en que pudieran servir con éxito. sin y con instrumentos. En la primera sección se ci- (Castellanos, 1850, p. 132). tan: las cuatro esquinas, la gallina ciega, los tirios, los Como vamos comprobando, la utilización de los troyanos, el rey vencedor, el salto del carnero, el pase, juegos, como solución para atender la educación físi- el vena, el escondite. En la segunda sección o con ins- ca, fue recurrente en la tradición pedagógica del siglo trumentos se citan: las bochas, el boliche, el chito, la XIX. Así se aprecia en los tratados que se publicaron en pirámide, la pelota, la cuerda para saltar, el columpio la segunda mitad de siglo, cuya inspiración venía pro- y las cometas. porcionada por obras francesas, que no eran más que Como se podrá comprobar al revisar los contenidos meras traducciones. Entre estas obras, se encuentran de la educación física escolar de la época, las prefe- las escritas por Ángel Fernández de los Ríos (1852), rencias se encaminaron hacia los juegos libres. Estos Fausto López (1855), Francisco Fernández (1864), configuraron una clara alternativa a la gimnástica y se Francecs Maspons (1874), Julián Bastinos (1896), presentaron, también, por una consideración pedagó- Luis de Marco y Eugenio Ochoa (1896) y Hernández gica de efectivo valor higiénico y moral. No obstante, (ca. 1900). la opinión y la aplicación metodológica del juego libre, calle libre CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS CCD 171 entendido como la mejor “gimnástica” posible, no es- pando el lugar que en los programas escolares se había tuvo alejada de cierta controversia en los debates doc- empezado a hacer con la gimnasia”. trinales (Mayor, 2002; Pastor, 2005). Como apunta Barbero (1990), en Inglaterra, con el En los años sesenta y setenta existió una poderosa Report Public Schools Commission de 1864, el gobierno influencia higiénico-médica que repercutió en los pro- ya había justificado el beneplácito educativo de los jue- gramas educativos de la primera y segunda enseñanza gos corporales, aconsejando a los directores de los co- de las escuelas privadas. En este período, la gimnásti- legios la dotación de campos de juego apropiados. Sin- ca de sala del Dr. Schreber y la gimnástica de aparatos gularmente, para las escuelas municipales o populares de influencia amorosiana se extendió en numerosos se indicaba una mayor preferencia hacia los ejercicios colegios (Torrebadella, 2012, 2013b, 2014). Inclusive gimnásticos individuales y dirigidos (Almeida, 2003). había quien argumentaba que “la gimnasia reemplaza Aquí hay que destacar que el impacto de la novela de con ventaja a todos los juegos infantiles” (Fabregues, Tomas Hughes (1857, 1923), Tom Brown’s school days, 1868, p. 337). La gimnasia de aparatos fue incorpo- fue el verdadero detonante que influenció en el mo- rada hasta en las escuelas de párvulos y, además, se delo deportivo de la escuela de Rugby al resto de las esquivó totalmente la opción a los juegos corporales, escuelas de Inglaterra (Almeida, 2003; Cercós, 2007, como así sucedía en el tratado de Lladó (1868). El ex- 2010; Otero, 2003; Vilanou & Bolòs, 2005), y no fue tremo llegaba hasta el punto de que se recomendaba menor el interés que destacó Herbert Spencer (1820- la instalación de gimnasios infantiles en las escuelas 1903), el cual concedió todo el apoyo a la línea peda- de párvulos, como el que dispuso López Catalán en gógica de Thomas Arnold y al programa de educación Barcelona (López, 1864; Lladó, 1868). Esta percepción física en las Public Schools (Valserra, 1944). de la gimnástica empezó a cambiar con la influencia Por su parte, Spencer, en Educación intelectual, moral que ejerció la obra de Herbert Spencer (1879), por la y física (1879), propició el punto de inflexión del po- propaganda de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) sitivismo en las ciencias pedagógicas. Así depositó en y la insistente labor de acreditados pedagogos como los juegos deportivos un alto rango de sociabilización Pedro de Alcántara García (1842-1906) (López, 1998a, para contribuir a la educación integral individual, pero 1998b; Payà, 2004, 2007). Estos cambios metodoló- también para consumar el liderazgo político, económi- gicos en la educación física provocaron cierta confu- co y militar de un país que competía en el mundo (Bar- sión. Al respecto, los doctores Pons y Martínez (1885) bero, 1991; Valserra, 1944). Spencer consideró muy subrayaban que existía una falta de criterio técnico y preferibles los deportes antes que la rutinaria gimnás- científico al determinar cuáles eran los ejercicios más tica metódica, analítica y aburrida. acordes y menos perjudiciales al desarrollo infantil. Asimismo, en Prusia, cuna de la gimnástica atlética Estos doctores reprobaban los ejercicios gimnásticos y militar, las reformas educativas propiciadas por el en los niños, puesto que provocaban el aburrimiento y ministro Gustav von Gossler, en 1882, restablecieron el cansancio, y preferían los juegos con “la alegría que la credibilidad técnica y pedagógica hacia los juegos acompaña a todos sus movimientos cuando estos son corporales. Gossler indicó que los deportes o juegos ejecutados libremente y sin ningún trabajo son estí- eran tanto o más beneficiosos como la misma gim- mulos morales que contribuyen poderosamente al de- nasia clásica, tan prodigada en las escuelas alemanas sarrollo y robustez de su cuerpo” (Pons & Martínez, (García-Fraguas, 1896; Mosso, 1894). Asimismo, en 1885, pp. 83-84). Francia, por las propagandas de Pierre de Coubertin Las aportaciones de Alcántara García (1878, 1882a, y Ph. Daryl –pseudónimo de Pascal Grousset–, que 1882b, 1886) argumentaron una educación positivista tenían como objetivo estimular el modelo de educa- e integral que insistía en las metodologías a favor de ción física inglés entre las escuelas, los juegos corpo- la restitución del juego en sustitución a los ejercicios rales y deportes ya recibían un amplio sector de apoyo gimnásticos. En esta formulación, la educación física (García, 1896). El cambio a favor de los juegos surgió adquiría una destacada función, ya que permitía pre- a partir de 1887 con el informe de Jules Marey, que sentar el juego corporal más allá de los simples ejerci- concedió una mayor importancia al modelo deportivo cios gimnásticos: “En su virtud, el juego es no solo una anglosajón que planteaba Coubertin, provocando el gimnástica física, sino también una gimnástica inte- descrédito a la gimnástica militarizada del método de lectual, estética y moral: en tal sentido está obligada Amorós y la popularidad que estaban alcanzando los a considerarlo y a aprovecharlo una buena educación” batallones escolares. En cuanto a España, citaba San (García, 1878, p. 98). Alcántara García (1896, p. 426) Martín (1889) que en la coyuntura europea de propa- señalaba que la gimnasia de aparatos perdía terreno y ganda hacia los juegos corporales existía en este país el manifestaba que los “juegos corporales han ido ocu- exponente de la ILE (López, 1998a, 1998b). CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 calle libre LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN CCD X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS 172 Por otro lado, ante la popularidad del deporte ex- (López, 1998a; Payà, 2004). No obstante, Giner pedía tranjero, algunos artículos de opinión se ocuparon de no olvidar otros juegos nacionales como el lanzamiento poner en evidencia la falta de un sistema de educa- barra, el juego de pelota con pala o el marro. Así pe- ción física en España (Torrebadella & Olivera, 2013). día la habilitación de campos de juego y recomendaba Así, por ejemplo, Federico Rahola (1883) proponía la que estos ejercicios fueran atendidos en las escuelas de adopción de los ejercicios y juegos corporales ingleses, magisterio para que en su día los maestros también los ya que había demostrado ser un perfecto sistema de pudieran fomentar (X., [anónimo] 1886). En este sen- educación física. Sobre esta predilección, las primeras tido, la ILE influenció y sufragó, sobre todo intelectual- propuestas de la ILE fueron presentadas en el último mente, la incorporación del modelo deportivo inglés en cuarto de siglo XIX y, especialmente, en el Boletín de la España (Torrebadella & Olivera, 2013). Institución Libre de Enseñanza. En el artículo “De los juegos corporales más conve- La ILE sobresalió en un sinfín de argumentaciones nientes en España” (1889), el doctor Alejandro San higiénico-pedagógicas para mejorar las condiciones Martín (1847-1908), director de la Escuela Central de de capacidad, seguridad e higiene, tanto de los edi- Gimnástica (ECG, 1887-1892), expuso la supremacía ficios escolares como de sus alrededores. Sobre esta de los juegos corporales sobre la reglada gimnástica. cuestión, la ILE demandó campos de juego al aire libre Consideraba que los juegos corporales eran ejercicios y cubiertos adecuados para la práctica de los ejercicios más naturales, más proporcionados y de una mayor corporales. Esta preocupación surgió a partir de Cam- eficacia en el desarrollo general, aparte de ser más pos escolares (1884), en donde Francisco Giner de los agradables. Esta opinión representó una crítica al aco- Ríos (1839-1915) llamó la atención de los maestros, modado sistema de enseñanza que profesaba la citada los arquitectos, los médicos, las corporaciones popu- ECG. Esta misma posición fue declarada por el pro- lares, el Estado y a todas las personas preocupadas por fesor de gimnástica José Esteban García (1893), que el bien público para reparar la grave situación de los reprobó la excesiva dominancia que el sistema de gim- locales escolares. El mismo Giner presentó en 1885, nástica amorosiano ejercía en la ECG, así como la falta en el Congreso de Profesores de Gimnasia de Zurich, de una asignatura de juegos corporales. una comunicación con el título “Juegos corporales” Alcántara García (1891) subscribió la afiliación edu- –posteriormente publicada en el BILE firmada por X. cativa del juego corporal al aire libre al llamado “método (Cambeiro, 1997)–, que marcó un punto de inflexión activo” de enseñanza. El juego era preferible a la gim- en el seno de la ILE. nástica, puesto que proporciona el movimiento libre, En 1888 Giner abrió el debate sobre Los problemas de espontáneo y atractivo que necesitan los niños para la educación física, estableciendo las bases pedagógicas estimular su desarrollo físico, intelectual, moral y esté- y doctrinales de esta materia en la ILE (García-Fraguas, tico. Este nuevo enfoque pedagógico hizo retroceder la 1896; Giner, 1933). El compromiso explícito en solucio- opinión favorable que hasta el momento se tenía de la nar los citados problemas permaneció en las máximas llamada gimnasia de sala, que era indicada solamente preocupaciones de la ILE y se presentó entre las prin- para aquellas ocasiones en que fuese imposible la apli- cipales tesis regeneracionistas de la época (García-Fra- cación de los juegos en la escuela por la falta de espacios guas, 1896). La ILE promovió una educación integral y a propósito. En esta dirección se descubren los ensayos propagó los beneficios del ejercicio como contrapeso al pedagógicos del padre Andrés Manjón (1846-1923) y la llamado surmenage –sobrecarga de fatiga intelectual–. preocupación por la “regeneración de la raza degenera- En el periodo de la Restauración el sistema de educa- da” (Gálvez, 1940, p. 360). Manjón prefería atender la ción física utilizado por la ILE llamó poderosamente la educación física a través de los juegos en libertad al aire atención en el campo educativo (López, 1998a; Martí- libre, y no “la gimnasia oficial y artificiosa, peligrosa, nez, 1997). Este sistema consistía en procurar un ejer- cara e inútil para mejorar las razas y pueblos. Doy yo cicio físico –que no gimnástica– a través de los juegos por un día al aire libre todos los gimnasios del mundo” corporales y las excursiones, procurando ofrecer a los (Gálvez, 1940, p. 370). Sin embargo, el abuso empírico alumnos un ambiente natural y sano al aire libre. Es co- de la gimnástica de aparatos por muchos de los profeso- nocido que todos los miércoles por la tarde los alumnos res de Gimnástica que accedieron a las primeras plazas salían hacia las afueras de Madrid para ejercitarse con oficiales en los Institutos de Segunda Enseñanza llevó juegos corporales como el marro, la pelota, el tenis o el a regular las condiciones de impartir una asignatura, fútbol (Rubio, 1893; X., [anónimo] 1886). Este siste- que también se había convertido en libresca, concedien- ma estuvo influenciado por el valor educativo propio do absurdamente más importancia a la teoría que a la que se desprendía de los juegos corporales y que los práctica de los ejercicios (Cambeiro, 1997; Martínez, colegios ingleses habían desarrollado con los deportes 1997; Pajarón, 2000; Pastor, 1997). calle libre CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS CCD 173 La aplicación de los libros de texto fue siempre pedagógicas, introdujo un amplio capítulo de juegos controvertida, llegando incluso a su prohibición en corporales y deportes. Entre estos deportes destaca un 1894 –Real Orden de 31 de diciembre de 1894–, pues reglamento y descripción del Fut-bol (pelota de pie). muchos profesores de Gimnástica se aprovecharon de Por su parte, el profesor Marcelo Sanz Romo (1859- los contenidos teóricos, en detrimento de las clases 1942), en el Manual de gimnástica higiénica y juegos es- prácticas. En estos manuales de texto (García-Fra- colares (1895), se ocupaba del valor educativo de los guas, 1896, 1897; López, 1894; Pedregal, 1895; Sanz, juegos, e incorporó una descripción de veinte juegos 1895) se advertía la incorporación de los juegos es- corporales, la mayoría de ellos populares. Una parte colares y deportes siguiendo las prescripciones de la importante de estos juegos fueron tomados de la reco- Circular –de 18 de marzo de 1894– sobre “enseñanza pilación que hizo Ángel Fernández de los Ríos en Los de la gimnástica en los institutos” de Eduardo Vin- juegos en las diferentes edades (1852). centi (García-Fraguas, 1896, pp. 322-331), director El Dr. José Esteban García Fraguas (1870-1908), en general de Instrucción Pública y vinculado a la ILE. La el Tratado racional de gimnástica y de los ejercicios y jue- Circular citaba la necesidad de recuperar “los antiguos gos corporales… (1896) reunió una abundancia de jue- juegos nacionales de cada región […] e introducir los gos y deportes, que presentó más tarde en el Programa extranjeros ya acreditados, que no tardaran en adqui- ilustrado de advertencias y figuras de actitudes para las rir carta de naturaleza, porque los mismos niños es- prácticas de Gimnasia Higiénica-Sports, Juegos y ejer- pañoles se encargaran por necesidad de adaptarlos a cicios medicinales en los institutos y colegios (1897). El nuestro carácter nacional” (García-Fraguas, 1896, p. libro contiene numerosos juegos y sports cuyos textos 327). Efectivamente, esta Circular se ponía al costado están traducidos de otras obras francesas. Destaca una de la posición de Ángel Mosso (1846-1910), profesor descripción ilustrada del foot-ball rugby, lo suficiente- de la Universidad de Turín, que era partidario de los mente detallada y clara para que algún colegio ya pu- juegos corporales y del sistema de educación física in- diera ensayar este nuevo sport. glés (Mosso, 1894). Por otro lado, Alcántara García (1896, p. 423), ante Sin duda alguna, en los nuevos tratados surgidos a la falta de espacios recreativos apropiados para la en- partir de la Circular se observa una tendencia hacia la señanza de la educación física en las escuelas prima- influencia del modelo de educación física promovido rias públicas, también recomendaba la solución de las por la ILE y se percibe una evolución doctrinal y meto- excursiones semanales al campo. De este modo, los dológica del profesorado. Asimismo, con el objeto de maestros podían actuar de forma higiénica con el ob- recuperar los antiguos juegos nacionales se publicaron jeto de realizar los juegos corporales al aire libre. Es varios tratados (Bastinos, 1896; De Marco y Ochoa, precisamente en esta época cuando se institucionali- 1896; Hernández, ca. 1900; Un aficionado [anónimo], zan en la primera enseñanza, por influencia de la ILE, ca. 1900; Un papa [anónimo], 1897) y se presentaron los llamados paseos escolares (Guibert, 1990; Mayor, algunos manuales que posibilitaron la transición me- 2002). En este recurso higiénico y educativo, a los jue- todológica de los contenidos, dando lugar a un inci- gos corporales y tradicionales como el de pelota o el del piente proceso hacia la deportivización de la educación marro se les concedía un elevado protagonismo (Gui- física (García-Fraguas, 1896; López, 1894; Pedregal, bert, 1990). Es precisamente el juego del marro –un 1895; Sanz, 1895). juego que simulaba la guerra–, el primer y más popular La aportación del sevillano Salvador López Gómez de los juegos de oposición-colaboración entre bandos, (1852-1936) es significativa en el Manual de ejercicios el que mayor protagonismo alcanzó en la educación fí- gimnásticos: para uso de los Institutos y Escuelas Norma- sica escolar del siglo XIX (Brasó & Torrebadella, 2014, les (1894) al incluir varios juegos y sports como foot- 2015a, 2015b, 2017), el ejemplo más paradigmático ball, croquet, lanw-tennis, pelota o esgrima. Así, indica de este proceso hacia la deportivización, como bien ci- Castro (2012) que Salvador López, en su función de taba Tissié (1899). profesor de Gimnastica en el Instituto Provincial, se Sin embargo, hay que subrayar que el batallón infan- destacó por ser uno de los principales promotores del til también fue visto como un juego (Hernández, ca. fútbol en Sevilla. 1900), un juego de instrucción a la virilidad en el que En La educación gimnástica (1895) de Francisco Pe- los niños varones se divertían simulando las marchas dregal Prida (1852-1904), el exprofesor numerario de y maniobras militares de preparación a la guerra. Se la ECG abandonaba la gimnástica amorosiana que se trataba de una inventiva recreativa –juegos de la muer- adaptaba plenamente a las tendencias curriculares del te– de los adultos para inocular en la infancia y a través momento. Pedregal eliminaba toda opción de la gim- de la escuela la conciencia de una defensa nacional y de nástica de aparatos y, acorde con las recomendaciones sacrificio por la patria (Torrebadella, 2015). CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 calle libre LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN CCD X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS 174 De todos modos, el enfrentamiento doctrinal llegó a más se relacionaba con un medio poderoso de influjo discutirse en la 1ª Asamblea de la Federación Gimnás- socializante y moral. tica Española (1899, p. 592) con tema “Unificación de Fue la influencia de Spencer (1879) la que puso la la enseñanza gimnástica por un solo método”. Si bien, división de las prácticas corporales en dos esferas so- por un lado, el profesor del Instituto de Badajoz, Lu- ciales. Si los juegos deportivos fueron destinados para ciano Sampérez suplicaba que la Asamblea aceptase, los futuros líderes de la clase dirigente formados en las oficialmente, el método progresivo del coronel Amo- Public schools, en el lado opuesto y diferencial, la gim- rós, “como tributo a la memoria de un buen patriota”, nástica se constituyó como una intervención propicia por otro lado, David Ferrer, profesor del Instituto de para obreros y soldados; dirigida, metodizada, artifi- Barcelona, impugnaba por antiguo este método y se cial, mecanizada y disciplinada para los alumnos de las remitía a las prescripciones pedagógicas de la Circular, clases consideradas socialmente inferiores, y destina- anteriormente mencionada (Federación Gimnástica das a sufragar el trabajo en las fábricas y las luchas en Española 1899, p. 592). el campo de batalla (Barbero, 2005; Rodríguez, 2007). Hacia finales del siglo XIX, las declaraciones higié- En España, la prensa de noticias también evocó elo- nico-pedagógicas a favor de los deportes fueron suce- gios al sistema educativo inglés y al influjo que ejer- diéndose en contraposición a la rudimentaria gimnás- ció la lectura de la novela apológica Tom Brown’s school tica de aparatos y de sala. Ello coadyuvó a generar una days, aunque esta obra no fue traducida hasta mucho fortaleza social de base que propició que el deporte más tarde. Si bien el sistema educativo español estu- fuera rápidamente aceptado entre la juventud de las vo muy influenciado por el modelo francés, que basa- escuelas más elitistas del país. El doctor José Roviralta ba la educación física en los métodos gimnásticos de (1899), en uno de los certámenes de las escuelas Pías Amorós, desde la ILE se insistía hacia la orientación de Barcelona, planteó el abandono de la gimnasia pro- del modelo británico, que tomaba la línea positivista piamente dicha, puesto que los ejercicios regulares y de Spencer y cuya preferencia se centraba en el depor- ordenados de forma disciplinada, ruda y mecánica te. La ILE irrumpió con su crítica para denunciar la que se verificaban en los gimnasios cerrados con todo falta de educación física en el sistema de enseñanza tipo de aparatos no aportaban suficientes beneficios. español. Así, se mencionaba que la enseñanza estaba Como alternativa al sistema gimnástico educativo uti- contagiada por la influencia militarizada de la gimnás- lizado en España se exponía el modelo anglosajón de tica francesa, que trataba a los alumnos como reclusos. los deportes al aire libre, como el foot-ball, crikect, fi- En cambio, en Inglaterra, el sport sostenía el ideal de ves, rackets, lawn-tennis, el juego de pelota, el volante una educación viril para “desarrollar hombres inteli- y otros parecidos que también eran de la predilección gentes e ilustrados servidos por músculos”, tal y como de los niños y jóvenes. Esta misma observación fue se ejemplarizaba en la novela de Tom Brown (La vida atendida por Ricardo Becerro (1899) al censurar a los estudiantil. Inglaterra, 1891, p. 1). colegios particulares que por disponer de gimnasios Como atiende Bantulà (2006), a partir de las tesis de seguían el peligroso e inapropiado sistema francés. Be- Elschenbroich (1979), este entorno lúdico-pedagógico cerro aconsejaba la rica variedad de los juegos corpora- sirvió de receta para construir un vínculo de sociabili- les ingleses, pero sin olvidar la gran cantidad de juegos zación burguesa. Fue pues, a partir de las técnicas de tradicionales, como el de pelota. intervención higiénico-educativas forjadas en el siglo XVIII (Bolufer, 2000), que convergió la transmisión de valores y virtudes de la clase dominante a través del Conclusión adoctrinamiento (Varela, 1988). Mientras, las clases proletarias y campesinas eran privadas de este escena- Las primeras realizaciones higiénico-pedagógicas rio, puesto que se les exigía otra disciplina relacionada en la educación física escolar provinieron de los tra- con el aleccionamiento al esfuerzo y a la productivi- dicionales juegos gimnásticos, cuya verificación ne- dad del trabajo (Elschenbroich, 1979). Sobre todo, la cesariamente fue la práctica del ejercicio corporal al alta concentración de la población urbana venía por aire libre y, a poder ser, en plena naturaleza. En esta el incremento de las clases más desfavorecidas, que línea podemos rescatar, aparte de la herencia cultural buscaban en las ciudades el auxilio a su precaria sub- de la tradición lúdica española, los primeros tratados sistencia. La muchedumbre de niños vagabundos, con de la pedagogía moderna como los de Amar y Jauffret bajas tasas de escolarización, la alta delincuencia in- (1807) y Vicente Naharro (1818). En dichas obras, el fantil y todo tipo de corrupciones en la infancia, ya en juego fue puesto como recurso práctico y metodológi- la vida doméstica o en la precoz vida laboral, fue una co para atender la educación física escolar, pero ade- preocupación social (Monlau, 1847, 1856). No con calle libre CCD 41 I AÑO 15 I VOLUMEN 14 I MURCIA 2019 I PÁG. 165 A 177 I ISSN: 1696-5043 LOS JUEGOS CORPORALES EN LA EDUCACIÓN X. TORREBADELLA-FLIX, J. BRASÓ RIUS CCD 175 menos razón, Monlau (1856, p. 42) llegó a pedir zonas se conformó con los espacios apropiados de la calle, in- apropiadas donde los “hijos del jornalero puedan espa- salubres y peligrosos. No sin razón, hacia finales del ciarse y ejercitar sus fuerzas en los juegos infantiles o siglo XIX existió quien reclamaba espacios y campos de evoluciones gimnásticas sencillas”. juegos para los niños (Sojo, 1896). La receta de atender la educación física a través de Los juegos corporales fueron presentados como una los juegos corporales cumplía también la labor peda- alternativa psicopedagógica para contrarrestar la om- gógica de modelar y definir el prototipo del señorito nipresencia de la gimnástica de Amorós, caracterizada burgués, construida como ejercicio social dominante o por ser demasiado atlética y militar. Asimismo, hacia “microcirugía del poder”, que cita Foucault (2012). Así, finales del siglo XIX, la influencia en el currículo es- el maestro vigilaba e incluso participaba de los juegos colar que ejerció la ILE propició una fundamentación de sus alumnos para descubrir su carácter, sus incli- ideológica que llevó los juegos corporales y el depor- naciones, etc. y poder estrechar el cerco del programa te a formar parte del contenido de la educación física educativo “oculto”, con el fin de premiar o reprimir sus contemporánea. Con el tiempo, los juegos de origen comportamientos y pensamientos. anglosajón, llamados sport, tendieron a substituir a los Como indica Foucault (2007), durante el siglo XIX se juegos tradicionales nacionales, produciéndose un fe- ensanchó el proceso de pedagogización sexual infantil nómeno de deportivización en la educación física. Este iniciado en el siglo XVIII. La burguesía se encargó de cambio fue paralelo al emergente desarrollo del movi- trasladar dispositivos de intervención, propios de su miento asociativo deportivo que generaba la pujante domino, a las clases medias y obreras con el objeto de burguesía concentrada en las principales ciudades (To- ejercer una proyección del modelo educativo burgués, rrebadella-Flix, Olivera-Betrán, & M-Bou, 2015). Sin pero siempre en esferas separadas. Los hijos de las cla- embargo, esta coyuntural circunstancial afectó a los ses dominantes tuvieron sus juegos, sus zonas prote- juegos tradicionales nacionales que languidecieron po- gidas de recreo en los patios o jardines de los colegios o pularmente y que fueron alejados, al menos momentá- pensionados (Elschenbroich, 1979). Mientras, el resto neamente, de la educación física. BIBLIOGRAFÍA Almeida, A. S. (2003). Les Public Shools i la reforma educativa de Tho- Barbero, J. I. (2005). 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