ARTículos Revista Complutense de Educación ISSNe: 1988-2793 http://dx.doi.org/10.5209/RCED.57443 Los y las jóvenes hablan: Discursos sobre la emergencia y la gestión de las relaciones de pareja adolescentes Sara Rodríguez Pérez1, María Carmen Rodríguez Menéndez2; María Mercedes Inda-Caro3 Recibido: Octubre 2017 / Evaluado: Junio 2018 / Aceptado: Octubre 2018 Resumen. En el presente artículo se presentan los discursos de chicas y chicos respecto a la emergencia y gestión de las relaciones de pareja en la adolescencia. Para ello se ha utilizado una metodología cualitativa, obteniendo la información a través de siete grupos de discusión realizados en segundo ciclo de E.S.O y bachillerato de centros educativos [lugar omitido para el proceso de revisión]. Los resultados más importantes indican que chicos y chicas tienen sus primeras parejas en torno a los 14 años, resultando este vínculo de gran relevancia en sus biografías. Señalan que, teniendo pareja, en ocasiones, se dejan un tanto de lado las amistades, sobre todo en el caso de las chicas. Además, como conflictos patentes en sus relaciones declaran las dificultades derivadas de los celos y las infidelidades. Los celos aparecen, en gran medida, entendidos como una muestra de amor. El artículo concluye reclamando una educación sexual de calidad que fomente el conocimiento de la propia persona, de las demás personas y de las interacciones que desarrollamos, para una convivencia cooperativa y sinérgica entre los sexos. Palabras clave: Adolescentes, Celos, Emergencia de las relaciones, Gestión de la pareja, Educación Sexual. [en] Adolescent speak: Speeches on the emergence and management of teenage couple relationships Abstract. This article presents the discourses of girls and boys with regard to the emergence and management of relationships in adolescence. For this purpose a qualitative methodology has been used, obtaining the information through seven discussion groups realized high schools of [place omitted for the process of revision]. The most important results indicate that boys and girls have their first partners around the age of 14, resulting in this emotional attachment of great relevance in their biographies. They point out that having a couple, sometimes, they leave their friendships a bit aside, especially in the case of girls. In addition, as conflicts in their relations reveal the difficulties arising from jealousy and infidelity. Jealousy appears, to a large extent, understood as a sign of love. The article concludes by calling for a quality sexual education that promotes the knowledge of the person, the other people and the interactions we develop, for a co-operative and synergistic coexistence between the sexes. Keywords: Adolescent, Jealousy, Relationships emergence, Infidelity, Partner Management. Sumario. 1. Introducción. 2. Método. 3. Resultados. 4. Conclusiones. 5. Referencias bibliográficas. 1 Universidad Autónoma de Barcelona (España). E-mail: rodriguezpsara@outlook.es 2 Universidad de Oviedo (España). E-mail: carmenrm@uniovi.es 3 Universidad de Oviedo (España). E-mail: indamaria@uniovi.es Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 365 366 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 Cómo citar: Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. (2019). Los y las jóvenes hablan: Discursos sobre la emergencia y la gestión de las relaciones de pareja adolescentes. Revista Complutense de Educación, 30 (2), 365-379. 1. Introducción El amor es una experiencia universal que puede tomar diferentes formas, es decir, aunque en muchas ocasiones el amor se ha asociado a las relaciones sentimentales, ese no sería más que uno de los amores, un amor particular (Sanz, 1995). El desarro- llo de los afectos y el amor puede enmarcarse en las relaciones familiares, en las de amistad, con el resto de la comunidad en nuestras interacciones diarias y, como se ha dicho, en el marco de las relaciones sentimentales. La necesidad de pertenencia, es decir, de comprensión y conexión con las demás personas se presenta como una de las más relevantes en aquellos ámbitos científicos que se han interesado por las emociones, los sentimientos y las interacciones humanas (López, 2009; Steverink y Lindenberg, 2006). La adolescencia se configura como un período crucial en cuanto al desarrollo de los vínculos amorosos y los vínculos de apego. En referencia a este último, la adolescencia resulta el momento en el que se produce una disminución de la proximidad emocional y las expresiones de afecto con respecto a los progenitores (Collins y Repinski, 1994), a la vez que también es menor el tiempo que se pasa en familia (Larson, Richards, Moneta, Holmbeck, y Duckett, 1996) y aumenta la necesidad de privacidad (Steinberg y Silk, 2002). Todo esto tiene su base en la necesidad de la búsqueda de autonomía y de la configuración de la propia identi- dad. Este distanciamiento de la figura paterna y materna suele acompañarse con el establecimiento de los vínculos de apego con sus pares y sus posibles parejas. Este cambio supone la modificación de la relación jerárquica que se establecía con los padres, pasando a una relación simétrica u horizontal con sus iguales y/o parejas (Hartup, 1993). Según el sondeo sobre juventud y sexualidad del INJUVE (2008) el 93% de los chicos y el 87% de las chicas considera que la sexualidad juega un papel importante en sus vidas, independientemente de las creencias religiosas y del lugar donde viven. Por otro lado, las parejas resultan un vínculo importante en la adolescencia, quedan- do esto patente si tenemos que cuenta que la edad media de inicio de las relaciones sentimentales se sitúa en torno a los 14 años (Muñoz et al. 2007; Rodríguez, 2015), y la edad de primera relación erótica con penetración se aproxima a los 16 (Instituto de la Juventud, 2008; Rodríguez, 2015; Sociedad Española de Contracepción, 2014). Un elevado número de chicos y chicas considera sus relaciones como estables, y la duración media de las parejas se sitúa en torno a los siete meses, lo que hace impres- cindible tomar decisiones y saber comunicarse (Collins, 2003). Si bien en la adolescencia pueden desearse y establecerse relaciones de pareja, éstas no están exentas de conflictos, a veces acentuados por la inexperiencia y la idealización del vínculo de pareja. Entre las cuestiones que más dificultades pueden conllevar en las parejas adolescentes encontramos la gestión de los celos (Muñoz et al., 2007; Rodríguez, 2012; Ruiz, 2009; Torres, 2013). Si bien los celos en sí mismos no son buenos o malos, sí hemos de considerar cómo se gestiona esta emoción. En Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 367 este sentido, Echeburúa y Fernández-Montalvo (2010) diferencian lo que serían los celos como emoción de los celos patológicos, concluyendo que la diferenciación entre unos y otros es realmente complicada de establecer. En cuanto a los celos como emoción destacan que, como cualquier otro sentimiento, aparece ante una situación de temor por la posible pérdida de una persona querida. Por el contrario, los celos patológicos surgen como resultado de una exagerada necesidad de tener algo sólo para sí, es decir, en este caso irían unidos a la idea de posesión, y en ningún caso expresarían amor. Esta última tipología de celos, los patológicos o posesivos, son, principalmente, los que podrían dar lugar a patrones de relaciones abusivas a través de conductas de control y manipulación. En estrecha relación a la idea de celos aparece la noción de fidelidad, o si se quiere de infidelidad. Así, por ejemplo, Blais, Hébert-Ratté, Hébert y Lavoie (2014) con una muestra de 6.961 estudiantes de educación secundaria abordan las ideas sobre el amor a partir de las expresiones que utilizan para definirlo, encontrando en décimo lugar la categoría “fidelidad”. Otra cuestión sería definir qué entendemos por fidelidad, puesto que, culturalmente, la fidelidad ha ido muy ligada a la exclu- sividad sexual, o como señalan Pérez et. al (2014) al monopolio del cuerpo del otro/a. En este sentido, todas las parejas parten de acuerdos, bien sean explícitos o implícitos, y este ámbito es uno de los que más tácitamente se han desarrollado. Es decir, la idea de pareja monógama, heterosexual y en matrimonio no daba lugar a la necesidad de ningún pacto pues estos se presuponían (al menos hacia afuera de la pareja), sin embargo, las nuevas formas de relación han puesto de manifiesto la necesidad de llegar a acuerdos y negociar las lealtades (más que infidelidades) en las parejas. El mito de los celos vendría a considerar que el amor y los celos son indisolubles, han de ir unidos, los celos serían una muestra de amor. Este mito, en el caso de las mujeres, toma especial relevancia, presentándose el amor con particular fuerza en su socialización y convirtiéndose en parte importante de su proyecto de vida. (Bosh, Ferrer, Ferreiro y Navarro, 2013). Por último, cabe señalar que los celos se configu- ran como uno de los factores más estudiados en cuanto a violencia de género y/o en la violencia en la pareja, siendo incluso incluidos en los modelos explicativos, bien como factor de riesgo o como precipitantes de la violencia de género (Bosh et al. 2007; Corral, 2004; González y Santana, 2001); Lavoie, Robitaille, y Hébert, 2000; Echeburúa, Corral y Amor, 1999; Stith y Rosen, 1992). En este contexto, el objetivo de la investigación ha sido ampliar el conocimiento sobre el modo en que las parejas adolescentes comienzan y gestionan sus relaciones de pareja. Este objetivo se concreta en: 1. Descubrir los procesos y formas de emergencia de las relaciones de pareja adolescentes. 2. Analizar las dificultades y posibilidades que los chicos y chicas encuentran en la gestión de las relaciones de pareja. 2. Método Coincidiendo con el carácter eminentemente comprensivo de los objetivos de inves- tigación, se adoptó un enfoque cualitativo. El interés, por tanto, será comprender la 368 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 realidad a partir de las interpretaciones subjetivas y los significados que los chicos y chicas le otorgan, es decir, describir el fenómeno objeto de estudio a partir de los discursos de quiénes son protagonistas de los mismos, no pretendiendo encontrar regularidades, ni hacer generalizaciones o inferencias (Sánchez, 2013). Para esto, se tomó como método la fenomenología, centrándonos, por tanto, en cómo las personas comprenden los significados de los eventos que viven. 2.1. Instrumento de medida La técnica utilizada para la recogida de información ha sido el grupo de discusión puesto que lo que buscamos es la comprensión del fenómeno estudiado a partir de la abstracción de la información proporcionada en los diálogos establecidos entre las personas protagonistas de la vivencia objeto de estudio. Asimismo, es una técnica que permite obtener información acerca de percepciones, sentimientos, creencias y actitudes de las personas participantes en la investigación. La validación del instrumento de medida pasó por las siguientes fases: 1. Revisión sistemática de la bibliografía referente a la temática abordada, 2. Análisis de los datos del cuestionario utilizado en la fase previa de la investi- gación: estos resultados nos ofrecen preguntas a desarrollar para profundizar durante la fase cualitativa aquí explicada, 3. Validación del guion de la entrevista mediante un grupo de expertos a partir de los criterios de pertinencia, univocidad e importancia (Gairín, 1993). De igual modo, se solicitó a las personas expertas que aportaran sugerencias en cuanto a la redacción de las preguntas, de considerarlo necesario. 4. Previamente a dar comienzo el desarrollo del grupo de discusión se pidió la edad de los chicos y las chicas participantes, anotándola la moderadora, junto al sexo y el centro educativo. 2.2. Participantes Definimos la población objeto de estudio como estudiantes de 3º y 4º de ESO y 1º y 2º de Bachillerato. Para definir la muestra atendimos a los siguientes criterios. –– Un número total de participantes de entre 5 y 10. –– Puesto que el tema central del grupo de discusión serían las relaciones de pareja, se valoró en la selección aquellos chicos y chicas que habían tenido o tenían actualmente una relación sentimental. –– Alumnado que mostrase disposición a participar en el debate. La realización de un estudio previo de carácter cuantitativo nos inclinó a elegir centros educativos que hubieran participado en este, añadiendo algunos otros con los que se tenía vinculación por diversos proyectos. El primer paso en este proceso fue contactar con el equipo directivo o la persona responsable del servicio de orientación educativa, en función de cual fuese nuestro contacto. Tras esto, se elaboró el calen- dario de realización de los grupos de discusión para aquellos centros que accedieron a participar. Finalmente, fueron los propios centros educativos quienes elegían la composición de los grupos de discusión fomentando que cada grupo de discusión Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 369 fuese lo más variado posible en cuanto a edades, y se cumpliese el criterio de grupo de discusión mixto, de chicos o de chicas según habíamos decidido. Se organizaron 7 grupos de discusión, en 7 centros educativos durante el curso académico 2013-2014. Concretamente, participaron un total de 56 estudiantes, de los cuales el 35.7% son chicos y el 64.3% son chicas. La edad media fue de 15.89 años (SD=1,25). En cuanto a las zonas educativas, los centros se distribuyeron en un total de seis de las ocho comarcas, con representación de alumnado de la siguiente forma: Oviedo (25%), Gijón (23.2%), Nalón (16.1%), Avilés (14.4%), Caudal (12.5%), Eo-Navia (8.9%). Por último, cabe señalar que 4 centros estaban ubicados en zonas urbanas (57%), mientras los 3 restantes estaban situados en el ámbito rural (43%). De los grupos de discusión que se llevaron a cabo, dos esta- ban compuestos solo por chicas, uno solo por chicos y los cuatro restantes fueron mixtos (Tabla 1). Tabla 1. Composición de la muestra 2.3. Procedimiento de recogida de información Durante las sesiones de grupo se utilizó el guion de preguntas, reelaborado después de la primera sesión, que facilitó la organización de la información y el análisis de contenido realizado con posterioridad. Para la dinamización de los grupos de discusión se construyó un guion dividido en dos áreas fundamentales: 1) Emergencia de las relaciones de pareja en la adoles- cencia; 2) Gestión de las relaciones de pareja adolescentes. Dado que nos interesaba explorar las biografías de pareja de los chicos y chicas, el guion de preguntas pre- sentó una estructura semi-estructurada, ofreciendo la posibilidad de adaptarnos a los discursos que iban surgiendo. Algunas de las preguntas que orientaron la discusión fueron las siguientes: ¿A qué edad creéis que los chicos y chicas comienzan a tener algún tipo de relación sentimental/amorosa (“rollos”, novio/a…)?, ¿Qué diferencia hay entre tener novio/a o tener un “rollo”?, ¿Creéis que es importante para las chicas tener pareja?, ¿Puede haber celos en una pareja?, ¿Cómo sabemos que sentimos celos?, ¿Qué hacemos cuando sentimos celos?, ¿Qué otras cosas podríamos hacer?, et- cétera. Las personas que participaron en el grupo de discusión desconocían las pregun- tas que se les iban a formular. En este sentido, la información que se proporcionaba 370 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 por parte de los centros educativos a los estudiantes era que se reunirían para llevar a cabo un debate abierto sobre relaciones de pareja entre personas de sus edades. De este modo, garantizamos la mayor espontaneidad posible. Las preguntas fueron formuladas de forma abierta, esto es, como cuestiones generales de modo que se favoreciera que los chicos y chicas respondieran desde su punto de vista, y no desde lo que creían que debían contestar o influenciadas por el punto de vista reflexivo de la persona que moderaba el grupo. Creemos haber conseguido una relación de confianza y respeto mutuo con los chicos y chicas participantes. Repetimos reiteradas veces que no buscábamos res- puestas buenas o malas ya que no las había, sino que nuestra pretensión era cono- cer sus vivencias, aumentando así el conocimiento sobre las relaciones de pareja adolescentes, para poder ayudar a personas de su misma edad en las dificultades relacionales que pudiesen surgir. Todas las sesiones fueron grabadas, contando con la aprobación de los participantes. Con posterioridad, estas conversaciones fueron transcritas en papel. 2.4. Análisis de datos Puesto que la información recabada es esencialmente narrativa, se ha utilizado una aproximación analítica basándonos en el análisis de contenido (Valles, 2009). En este sentido se han establecido tres niveles de análisis. 1. Clasificación temática (Tabla 2) de las distintas ideas que son verbalizadas a partir de la elaboración de un sistema de categorías. Este proceso consta de una serie de tareas que se describen a continuación: –– Se identificaron los aspectos más relevantes de la información dis- ponible. En varias ocasiones se leyó toda la información, y esta tarea se repitió en diversos momentos del proceso de análisis de conteni- do. También se descartó parte del material recogido por su escasa re- levancia en el proceso de construcción de categorías. En este paso, distinguimos los datos relevantes y llamativos de acuerdo al tópico estudiado. –– Se comparó la información obtenida en los distintos grupos de discu- sión, tratando de conseguir fragmentos de discurso compartidos. Para ello se optó por el uso de anotaciones en los márgenes de las transcrip- ciones y el uso de diferentes indicadores (ej. colores) para identificar las distintas categorías y subcategorías. 2. Descripción del contenido de las transcripciones, incluyendo comentarios de las personas participantes en relación con los tópicos específicos que se trata- ban en cada momento. Se seleccionaron aquellas citas que, por su claridad y significatividad, ilustraban el tópico estudiado de forma pertinente. 3. Interpretación teórica del contenido de las transcripciones descrito con ante- rioridad. Llegados este punto volveremos a los desarrollos teóricos de partida para interpretar el contenido y elaborar las conclusiones. Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 371 Tabla 2. Sistema de categorías: Emergencia y gestión de las relaciones de pareja en la adolescencia 3. Resultados4 En la presentación de los resultados se van narrando las posiciones de las personas entrevistadas, de modo que se señalan los diferentes discursos del tópico de estudio. A esto cabe añadir que, dada la naturaleza cualitativa de la investigación, a la vez que se explicitan las posiciones discursivas de las personas participantes se interpreta el sentido de éstas en relación a la temática que se presenta (Matthews, 2005). 3.1. Emergencia de las relaciones de pareja adolescentes: rollos, parejas y grupo de iguales Las primeras vinculaciones sentimentales tienen lugar al inicio de la adolescencia, en general se sitúan en torno a los 13 o 14 años. Se considera que, actualmente, esa edad ha descendido y que suelen ser las chicas frente a los chicos quienes comienzan a tener relaciones desde más jóvenes: –– Chica: ¿hoy en día? –– Moderadora: sí. –– Chico: 14. –– Chica: yo creo que hoy en día se empieza… –– Chica: no, 12… –– Chico: 14, 14. –– Chico: con 13 años. –– Chica: yo creo que con 13 ahora –– Chica: no, las chicas antes yo creo… (GD 3). De las verbalizaciones realizadas en los grupos de discusión concluimos que las formas de relacionarse pueden tomar distintos formatos, diferenciando principal- mente “tener un rollo” de “tener pareja”. Así, en la implicación y/o el compromiso con la otra persona distinguen lo uno de lo otro, y esto, a su vez, repercute en las 4 Cuando se inserten citas textuales de los discursos de los participantes se incluirá, entre paréntesis, una anota- ción sobre el grupo de discusión en el que participó. Se mantienen las expresiones y modismos del habla local, [omitida para el proceso de revisión]. 372 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 expectativas respecto a la vinculación. Un “rollo” carece de compromiso, simple- mente existe el deseo de compartir el presente y la libertad para desvincularte cuando desees sin dar explicaciones. Sin embargo, la pareja es definida como algo a largo plazo, de la que se espera complicidad, apoyo y fidelidad. La pareja va unida a la ex- clusividad, esto es, solo hay una pareja y, además, es alguien por quien sientes amor de una forma especial y diferente. De este modo, aparece el sentimiento de enamo- ramiento y el deseo exclusivo hacia el otro/a. En gran medida, esta diferenciación viene construida a partir del imaginario social que existe en torno a qué es y cómo debe sentirse el amor: con gran intensidad, hacía una única persona, incontrolable, para siempre, etc: –– Chica: pero es que un rollo para mí es una persona con la que tú estás, tú estás bien con ella, pero no tienes esa necesidad de estar todo el tiempo con ella, entonces no te encuentras en una relación, entonces haces tu vida igual, estás con otros chicos a la vez que con él. Es así, luego si quieres que una relación dure 1 mes, dure 2 meses, dure 3 meses, si estás en una relación seria con esa persona sólo hablas con esa persona y sólo quedas con esa persona es porque tienes un sentimiento fuerte hacia esa persona. Y si se acaba, aunque se acabe al mes, aunque se acabe a los 3 meses, no es un rollo es una relación porque tú lo consideraste así, si fuera un rollo habrías podido hacer lo que te diera la gana. Y es que el tiempo no se decide en plan es un rollo, es una relación, si se acaba se acabó y tú no puedes decir… –– Chica: pero puedes decir…yo creo que para tener pareja hay que estar, por lo menos sentir un enamoramiento… (GD 3). Aparece aquí un sesgo de género. Esto es, se describe que los chicos son valora- dos positivamente si tienen multitud de relaciones (rollos), mientras que en el caso de las chicas éstas serían penalizadas. Por ello, consideran que las chicas tienden a evitar los “rollos”. Es decir, las relaciones esporádicas por parte de una chica podrían suponer para ella ser criticada, lo cual influye en que decida no establecer este tipo de vinculaciones: –– Chico: …se le considera como un chico muy ligón, o sea que liga mucho, que tiene mucho éxito; pero por ejemplo a una chica que está con muchos chicos no se le considera así, sino que se le considera como una, voy a decir, una guarra, una zorra. Es como es, es verdad, es como la sociedad lo considera. –– Chica: sí, es verdad –– (…) –– Chica: sí, yo creo que es más bien por la influencia por lo que nos viene puesto, o sea nosotras al principio imagínate que no, o sea cuando empiezas a una edad a tener relaciones con chicos tú ya ves que cuando una chica está con muchos chicos la consideran lo peor y cuando un chico está con muchas chicas es como lo más guay. Entonces yo creo que más bien nos comportamos de una manera también porque tenemos influencia de lo que nos dan y no queremos cambiarlo (GD 2). La decisión de tener pareja es tomada en base a dos cuestiones: 1) la pareja es una fuente de apoyo y cariño; 2) la presión del grupo de amistades para que establezcan Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 373 relaciones de noviazgo. En este sentido, podríamos decir que la identidad de los chi- cos y chicas, el cómo se perciben respecto al resto y lo que se espera de ellos y ellas, influye en las vinculaciones que establecen: –– Moderadora: para la gente de vuestras edades, entre 15 y 18 por ejemplo, para los que sí que creen o sí que creéis que es importante tener pareja, ¿por qué creéis que es importante tener pareja para esas personas? –– Chica: porque necesitan cariño… –– Chica: … también es así un poco presión de grupo, por decir, yo qué sé. Tie- nes un grupo de amigos y todos tienen novio menos tú, te sientes un poco con presión de “yo soy diferente”, tal, no sé esas cosas… –– Chica: … ¿por qué estoy sola?... –– Chica: de sujeta-velas. –– Moderadora: ¿y estar sin pareja significa estar sola o solo? –– Chicas: nooo. –– Chica: pero si los demás tienen te sientes un poco mal (GD 1). 3.2. La gestión de las relaciones de pareja adolescentes: experiencias compartidas y dificultades en las parejas adolescentes Una vez comenzamos una relación, una de las cuestiones que hemos de gestionar es el tiempo que se va a compartir, bien sea solos o con amistades u otras personas. Ésta es una de las primeras dificultades que señalan los chicos y chicas, es decir, el inicio de una relación ¿implica dejar de hacer aquello que te gusta? ¿Dónde quedan las amistades?: –– Chico: yo de las dos. Gente que hacía deporte, pero deportes que tienes que, que no es el típico deporte que quedas un día a la semana para entrenar, o sea que son más. Y que aun así se liaban y duraban… –– Chico: yo a parte, puedes tener novia y salir con los amigos igual, y hay gente que eso lo hace mal porque conozco mucha gente que cuando queda con la novia o con el novio se quedan solos y no aparecen, entonces es eso… –– Moderadora: vale, ¿chicas vosotras qué pensáis? –– Chica: que hay gente que deja todo de lado por la pareja, pero es que también hay mucha gente que lo sabe compaginar. Entonces depende mucho… (GD 7) Destaca, además, que algunas personas establecen distancia con sus amistades una vez inician una relación de pareja. En este caso, refieren claramente a que son las chicas quienes más se alejan de sus amigas para estar con sus novios: –– Chica: ah, eso. Que yo soy de las personas que piensan que hay muchas chi- cas, y a mí me pasó de muchas amigas mías, que les ciega totalmente el amor, porque ya no es ni amor, empieza a ser obsesión… –– Moderadora: ¿y a los chicos no les pasa eso? –– Chico: no. –– Chica: a los chicos muchísimo menos que a las chicas, pero es que las chicas dejan totalmente de lado todo, porque yo tengo amigas que han empezado con 374 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 un novio y que al principio dijeran lo mítico de: “no, yo a mis amigos no los voy a dejar de lado, para nada, nunca, jamás, o sea, mis amigas serán siempre lo primero tal” y después de repente empieza la obsesión, el chico, chico, chico, chico, sólo quedan con el chico, sólo hablan con el chico y a las amigas nada y a mí eso me da rabia porque yo pienso, las relaciones con la edad que tenemos sinceramente no vamos a encontrar el chico con el que nos vamos a casar… (GD 3). Por otro lado, al hablar de dificultades en las relaciones adolescentes, no dudan en señalar los celos. Cuando nos referimos al por qué de los celos las respuestas son varias. Así, por ejemplo, describen que los celos surgen por falta de confianza en la pareja, pero también por miedo e, incluso, por una necesidad de posesión: –– Chica: yo creo que los celos muchas veces salen, sí, salen por lo de la confian- za, porque no hay suficiente confianza, pero otras veces salen porque hay falta de confianza en ti mismo, en pensar, “es que mi novio va a salir y va igual le saluda una chica que es más guapa que yo…”. –– Chica: miedo. –– Chica: …exacto miedo, te apodera el miedo pero te apodera que la falta de confianza en ti mismo, igual tú tienes una confianza impresionante con tu pa- reja y tu pareja te dice que te quiere y que le da igual que se le ponga un pibón encima, que está contigo y que te quiere a ti, pero tu empiezas a pensar: “¡ay!, eso, si es más guapa que yo, si es más maja que yo, si le…si tal” (GD 3). –– Chico: si confías en la otra persona y tienes amor hacia la otra persona tienes que confiar en ella –– Chico: claro. –– Chico: ¿y si confías en ella no tienes celos? –– Chico: sí tienes celos, tienes miedo a perderla. –– Chico: claro. –– Chico: pero es que entonces no confías en ella. –– Chico: primero hay que aprender a confiar en uno mismo (GD 6). Declaran que los celos no son un sentimiento agradable, y mucho menos son fáci- les de manejar. En este sentido, la situación que se genera como consecuencia de los celos repercute negativamente en quien siente los celos y, también, en la persona de la que siente celos. Es decir, se configura un ciclo donde el celoso presiona y el “celado” intenta convencerle de que no tiene nada que temer, generando aún más desconfianza e, incluso, culpa: –– Chica: quizás que desconfía. Quizás le plantea “es que desconfías de mí “sa- bes que te quiero a tí” –– Chico: en el momento, yo creo que en el momento que hace una cosa que en otra persona te pone celoso no se da cuenta. Tú si le das celos a tu pareja no te das cuenta, a no ser que lo hagas a posta pero, no te das cuenta de que jolín si te, si tu pareja te dice “no sé qué y claro me pongo celoso y tal”, no solo dices me pongo celoso, pero bueno, o sea tú, no, no me doy cuenta, no me doy cuenta, no lo hago a posta. Luego te sientes mal o te sientes (-) de que tu pareja desconfía de ti o… (GD 5). Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 375 Ese miedo o desconfianza respecto a la pareja puede originarse por pensar en in- fidelidades y porque “hay personas muy celosas”. En este sentido, los celos parecen más un rasgo de personalidad que no se puede controlar que una cuestión a gestionar mediante el diálogo. Por otro lado, los celos se justifican cuando se observa cierta cercanía con otras personas, sobre todo si esa persona es una expareja: –– Chica: es que hay gente muy celosa. Entonces porque te vean siquiera con un amigo, pues ya lo pueden…tomar por otra idea… –– Chico: y también yo creo que depende mucho de la reputación del chico o de la chica. Depende de cómo haya sido, o sea, pues yo creo que depende mucho –– Chica: a ver tampoco hay que ver a la gente como era porque podrían cambiar –– Chico: si, a ver…si, no, si tiene razón, pero tú siempre vas a tener un recuer- do bueno o malo de una persona y siempre lo vas a asociar con ello…eso es verdad pero pasa (GD 2). –– Moderadora: que todavía se sigue llevando bien con sus ex. ¿Eso no es posi- ble, o no lo veríais posible? –– Chica: no –– Moderadora: ¿no? –– Chica: no, bajo mi punto de vista…. –– Chica: claro, donde hubo fuego, cenizas quedan. Así que es mejor echar agua y hala… (GD 1). Aparece en los discursos la diferenciación entre “amigas” y “amiguitas”, donde las “amiguitas” juegan el papel de “malas”, justificando los celos hacia ellas. Obvia- mente la situación se vive diferente desde el rol de amiga que desde el rol de novia. Además, los chicos y chicas señalan límites en las relaciones entre sus parejas y las amistades de éstas, límites ligados sobre todo a la cercanía física, la implicación emocional y los tiempos compartidos: –– Moderadora: ¿siempre es por algo? –– Chica: sí, ya sea por una amistad o lo que sea, pero ¡yo qué sé!, que si es amiga de él o algo, pero a ver, amistad hasta cierto punto en plan de “tranquila, no te arrimes tanto… guapa” (GD 1). Cabe destacar que no existe un consenso sobre qué es la infidelidad. Así, en algu- nos casos ser infiel tiene que ver con tener implicación física con una tercera perso- na, pero otras personas valoran igualmente como infidelidad el contacto a través de una red social que puede ir generando una cercanía emocional. Y, en este sentido, se fijan en los emojis utilizados en las conversaciones: –– Moderadora: ¿y qué significa que te sea fiel?, ¿qué no te ponga los cuernos es? –– Chica: que no esté con otras. –– Chica: que no se líe… Anna: …que no se la tire. (…) –– Chica: cuernos son cuernos, ya sea por poco o por mucho son cuernos (GD 1). –– Chica: sí, porque detrás de la red o de donde se estén comunicando que no sea contacto, hay un sentimiento. Yo casi veo peor que estés con un chico y veo peor que esté hablando con una chica, no tenga contacto por respeto a ti, pero que le guste ella, a que de repente un día coja y se vaya con una (GD 2). 376 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 –– Chico: tontear. –– Chico: hombre, depende de qué manera. –– Chico: yo creo que por WhatsApp… (-) con otra persona y ponerle besos y corazones… (GD 6). Por otro lado, manifiestan que “no hay persona que no sea celosa” (chica, GD 5), incluso que si no se sienten celos es que la otra persona no te importa. Así, los celos son una muestra de amor, una forma de saber que tu pareja te quiere. Incluso, en algunos casos, señalan que algunas personas necesitan y valoran que sus parejas sientan celos, llegando a percibir como algo normal que les controlen: –– Moderadora: ¿creéis que alguien se puede sentir bien o que hay casos en lo que algui- en se siente bien porque su pareja sienta celos de ella o de él? –– Chico: sí –– Chica: es una…sabes que te quiere… –– Chico: es una forma de comprobar que te quiere y que se interesa por ti y que le importa lo que haces –– Moderadora: ¿vosotros creéis que es necesario tener celos si quieres a una persona? –– Chica: no, no –– Chico: no –– Chica: es una manera por así decirlo, de demostrarlo un poco pero no tiene por qué (GD 2). Un aspecto reseñable de los discursos son las venganzas en situaciones donde sienten celos. Así, por ejemplo, declaran que, en ocasiones, si creen que sus parejas están “tonteando” con otras personas optan por hacer lo mismo. Esto es, se usan los celos o se busca provocar celos para que la otra persona reaccione, bien para que se dé cuenta de que tus miedos tienen sentido o para hacer que sienta que puede “per- derte”. Por último, debemos indicar los celos también aparecen como generadores de violencias, ya no solo en el marco de la pareja sino entre iguales: –– Chica: está después el plan vengativo (-) que sería que, si ves a tu novio ton- teando con otra, te pones tú a tontear con alguien. –– Chica: claro… –– Chica: aunque tú lo hagas, aunque no te interese esa persona tú ves que está tonteando mucho con alguien y tú pues, te dice “que no, que no estoy tontean- do, que es algo normal” y dices “pues sí, pues lo hago yo a ver si te parece normal”, aunque no te guste la otra persona pero dice “ahhh” y cuando te venga “es algo normal” (GD 1). 4. Discusión y conclusiones A partir de los resultados obtenidos, podemos decir que los jóvenes comienzan sus relaciones de pareja en torno a los 14 años. Estas primeras vinculaciones amorosas surgen del deseo de compartir, de experimentar, de sentir cariño; y, también, por presión del propio grupo de pares. En este sentido, se observa una gran influencia so- Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 377 ciocultural en la concepción de pareja: tener pareja heterosexual otorga una posición social de mayor prestigio. Los chicos y chicas se debaten en el reparto de tiempos entre sus amistades y sus parejas, siendo, en mayor medida, las chicas las que prio- rizan la pareja sobre las amistades. Por otro lado, elaboran una diferenciación entre los “rollos” y las “parejas esta- bles” en función del compromiso y la fidelidad que establecen. Así, los rollos im- plican muy poco o nulo compromiso o dedicación a la otra persona, mientras que una pareja estable aparece como aquella que estará contigo en un compromiso de fidelidad y perdurabilidad. Ante un vínculo de pareja, los chicos y chicas adolescentes entienden los celos como una de las principales dificultades en sus relaciones sentimentales, y a la vez los justifican como muestra de amor, entendiéndolos como un componente necesario de la relación de pareja. De forma específica, podríamos apuntar que los celos se vi- ven a través de emociones como el miedo, la rabia, la frustración, la ira, la ansiedad, etc. Estas emociones y sentimientos tienen gran relación con la construcción de la propia autoestima y el autoconcepto. Hemos visto, además, que se justifican los celos respecto a determinadas perso- nas como puede ser una expareja o si se observa “demasiada” cercanía con alguien. Entienden que los celos son parte del amor, son una muestra de cariño. Entienden, por tanto, que todas las persones son celosas, y si no es así significa que no se ama a la pareja. Estas conclusiones se han mostrado en estudios similares en nuestro país (Bosh, Ferrer, Ferreiro y Navarro, 2013; Muñoz et al., 2007; Rodríguez, 2012; Ruiz, 2009; Torres, 2013), en los que se hace hincapié en la necesidad de promover pro- puestas educativas en las cuales se reflexione sobre las conductas de maltrato en las relaciones de pareja adolescentes. Estas conclusiones nos permiten señalar la necesidad de apostar por una educa- ción sexual más allá de la concepción y las infecciones de transmisión sexual. La educación sexual ha de ser un espacio para la reflexión personal, para fomentar una autoestima ajustada, y para reflexionar sobre las incongruencias que nos podemos encontrar entre los mandatos sociales y las necesidades personales. En este senti- do, la gestión de las emociones, con especial relevancia de los celos, así como la reflexión sobre las ideas preconcebidas que tenemos en cuanto a las relaciones de pareja han de ser el eje central de la educación de los sexos. Sin lugar a dudas, la educación sexual proporciona un marco pedagógico de gran interés para abordar la promoción de los buenos tratos y, de este modo, incidir en la prevención de la vio- lencia de género. 5. Referencias bibliográficas Blais, M., Hébert-Ratté, R., Hébert, M., & Lavoie, F. (2014). Grammaire de l’expérience romantique adolescente au Québec: une analyse sociosémantique des idéaux amoureux. Sociologie et sociétés, 46(1), 203-223. doi: 10.7202/1024684ar Bosh, E.; Ferrer, V.A.; Ferreiro, V., & Navarro, C. (2013). La violencia contra las mujeres. El amor como coartada. Barcelona: Anthropos. Bosh, E.; Ferrer, V.A.; García, E.; Ramis, Mª.C.; Mas, Mª.C.; Navarro, C., & Torrens, G. (2007). Del mito del amor romántico a la violencia contra las mujeres en la pareja. Ma- drid: Estudios e Investigaciones, Instituto de la mujer. 378 Rodríguez Pérez, S.; Rodríguez Menéndez, M. C.; Inda-Caro, M. M. Rev. complut. educ. 30(2) 2019: 365-379 Collins, W. A. (2003). 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