Revista Española de Sociología (RES) 2019 © Federación Española de Sociología doi:10.22325/fes/res.2019.05 Artículos / Articles Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte / Young people in perpetual transit to nowhere *Vicent Borràs Català Centre d’Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana i el Treball. Institut d’Estudis del Treball. Universitat Autònoma de Barcelona. España / Spain vicent.borras@uab.cat Sara Moreno Colom Centre d’Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana i el Treball. Institut d’Estudis del Treball. Universitat Autònoma de Barcelona. España / Spain sara.moreno@uab.cat Paloma Candela Soto Grupo de Investigación Educación, Género, Trabajo y Sociedad. Universidad de Castilla-La Mancha. España / Spain paloma.candela@uclm.es Matxalen Legarreta Iza AFIT-Grupo de Investigación de Antropología Feminista. Universidad del País Vasco UPV/EHU. España / Spain matxalen.legarreta@ehu.es Recibido / Received: 17/04/2018 Aceptado / Accepted: 22/11/2018 RESUMEN ABSTRACT Este articulo analiza cómo las consecuencias de- The aim of this article is to analyze the extent to rivadas de la crisis ocupacional están sustrayendo which the consequences of the occupational crisis peso al empleo en el proyecto vital de los y las jóve- are diminishing the role of employment in the life nes en transición a la vida adulta. Se basa en una project of young people in transition to adult life. investigación realizada en el País Vasco, Cataluña It is based on research carried out in three territo- y Castilla-La Mancha mediante una metodología ries (the Basque Country, Catalonia and Castilla- cualitativa, desarrollando grupos de discusión con La Mancha) using a qualitative method, develop- jóvenes entre 18 y 24 años. Entre los principales ing focus groups with 18-24 year old people. The resultados se destaca cómo el género juega un pa- results highlight how gender plays a key role in pel clave en las decisiones, patrones, expectativas decisions, patterns, expectations and practices in y prácticas en relación a los itinerarios formativos y relation to the educational and occupational tracks ocupacionales de los y las jóvenes; así como la im- of young people; as well as the importance of the portancia de las tradiciones y el contraste entre los traditions and productive structures in the different diferentes contextos y las estructuras productivas territories. que caracterizan los territorios de origen. Palabras clave: jóvenes, masculinidad, territorio, Keywords: youth, masculinity, territory, formative trayectoria formativa, empleo. trajectory, employment. *Autor para correspondencia / Corresponding author: Vicent Borràs Català. Facultat de Ciències Polítiques i Sociologia. Universitat Autonòma de Barcelona. Av, de l’Eix Central Edifici B, Campus UAB. 08193 Bellaterra (Cerdanyola del Valles) Barcelona. Sugerencia de cita / Suggested citation: Borràs Català, V., Moreno Colom, S., Candela Soto, P., Legarreta Iza, M. (2019). Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte. Revista Española de Sociología, 28 (2), 365-380. (Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2019.05) RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 365 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte INTRODUCCIÓN1 el 33,4 % de los hombres frente a 46,6 % de las mujeres cuenta con estudios superiores (MECD, En España, como consecuencia de la última 2018). Esta situación se refleja en diferentes es- crisis, la dificultad de empleabilidad de los y tudios y por diversas instituciones (Gómez Bueno las jóvenes ha cobrado relevancia. Por un lado, et al., 2011; OCDE, 2015; INJUVE, 2017; Candela, debido al gran volumen de jóvenes afectados, 2018). pues sus tasas de desempleo duplican a las de Todo ello lleva a plantearnos las siguientes la población adulta y afectan a más de la mitad preguntas de investigación: ¿qué está sucediendo del colectivo: la tasa de desempleo de la pobla- con la juventud, en especial los varones?; la falta ción de entre 20-24 años es de 33,95 % mientras de oportunidades en el mercado laboral y/o el poco que la de la población de 35 a 55 años no llega atractivo de las ofertas formativas, ¿en qué lugar a 15 % (4.º trimestre 2017, INE, 2018). Por otro los deja?; ¿cómo se reconfigura su identidad, sobre lado, no parece que esto se esté solucionando con todo la masculina?; ¿qué lugar ocupa el tiempo li- el paso de los años, sino lo contrario, se extiende bre y de ocio?, ¿se constituye como alternativa y/o el modelo de empleo juvenil más allá de los 30 como ámbito para la adquisición de capacidades años. Esto es especialmente grave para aquellos que son útiles en el mercado laboral? Fundamen- que no alcanzaron niveles postobligatorios de talmente, se trata de ver cómo incide la pérdida formación: el grupo de edad entre 30-44 años de centralidad de lo formativo y lo laboral en la tiene una tasa de paro del 30 % (4.º Trimestre constitución de la identidad de estos jóvenes. En 2017, INE 2018). particular, focalizamos nuestro interés en los jó- Si bien el desempleo juvenil tiene lugar desde venes de clase trabajadora con perfiles formativos hace más de 30 años, los últimos datos muestran vulnerables, para quienes estas situaciones se cómo la actual crisis de la ocupación aporta cier- presentan con mayor crudeza. Para ello, analiza- tas novedades, o las muestra de manera más ní- remos el discurso de los y las jóvenes en torno a tida. Las tasas de desempleo masculino se acer- la formación, al trabajo y al tiempo de ocio, para can a las del femenino: la tasa de desempleo de interpretar las experiencias y significados de los los hombres de 16 a 19 años es de 53,79 % y la hombres jóvenes en relación con las de las mujeres de aquellos de 20 a 24 años de 34,14 %, mientras jóvenes, haciendo referencia a estas últimas prin- la de las mujeres de 16 a 19 años es de 54,74 % cipalmente en aquellos casos en los que difieren y la de aquellas de 20 a 24 años de 33,74 % de los de ellos. (4.º Trimestre 2017, INE, 2018). El mal llamado El artículo se estructura en cuatro apartados. fracaso escolar, o el abandono de los estudios El primero presenta las principales aportaciones obligatorios, así como la no continuidad en las teóricas que, desde los estudios de masculini- diferentes ofertas formativas postobligatorias, es dad, juventud, trabajo y formación, han abordado más propia de ellos. Por el contrario, los mejores esta temática e inspiran nuestras preocupa- resultados académicos son protagonizados por ciones de análisis. El segundo expone la meto- las mujeres, tanto en la enseñanza obligatoria dología empleada para la producción de datos: como en la postobligatoria. En este sentido, entre concretamente, se ha seguido una estrategia la población de 18 a 24 años, el 22,7 % de los metodológica cualitativa utilizando como técnica hombres, frente al 15,1 % de mujeres, no ha com- de investigación el grupo de discusión. El terce- pletado el nivel de Educación Secundaria en se- ro muestra el análisis del material producido a gunda etapa y no sigue ningún tipo de formación, través de los grupos de discusión, en relación al tiempo que, entre la población de 30 a 34 años, con tres campos temáticos: formación, trabajo- empleo y ocio-tiempo libre. Finalmente, el cuarto ofrece algunas conclusiones, retomando las prin- 1 U na primera versión de este artículo se presentó en el Grupo de Sociología del Trabajo del XII Congreso Espa- cipales cuestiones sobre las que se asienta la ñol de Sociología, 30 de junio-2 de julio de 2016, Gijón, investigación. España. RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 366 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte Marco de análisis y preocupaciones Los trabajos de Revilla et al. (2013) señalan teóricas cómo intervienen muchos factores en la construc- ción de las identidades actuales en entornos con Crisis de la ocupación masculina: tradición industrial, rompiendo o cuestionando la ¿crisis de la masculinidad? pretendida homogeneidad de épocas pasadas y conduciendo a la fragmentación de las mismas. Desde finales de 1980, y sobre todo en la dé- Todo ello relacionado con tradiciones locales que cada de 1990, se han producido cambios en los pueden incidir y dificultar acciones colectivas en sistemas de producción: el paso de sistemas de términos de clase, y que al mismo tiempo favo- producción fordista a postfordista o, en términos recen los procesos de individualización. Para el más generalistas, de una sociedad industrial a una caso español, concretamente en zonas con tradi- postindustrial. Estos cambios van más allá de las ción industrial (Alcoy y Elda) Tovar et al. (2011), formas de organizar la producción, afectando de nos muestran el papel que juegan dentro del en- pleno a las condiciones laborales y a las perspecti- tramado identitario y comunitario los ámbitos de vas de ocupación. El hecho más relevante ha sido ocio, como son las fiestas populares. En la misma el cambio experimentado en la norma de ocupación línea se encuentran los trabajos, más recientes, de masculina industrial, de manera que los trabajos Risman (2018), que señalan una mayor diversidad remunerados estables y los empleos para buena de modelos de jóvenes y su posición respecto a los parte, o casi toda la vida laboral, se caracterizan cambios en relación al género, donde ciertas homo- ahora por el perpetuo cambio, la inestabilidad y la geneidades del pasado se están rompiendo, dando precariedad (Sennett, 2000; Standing, 2011). paso a una mayor pluralidad. Para los hombres la realidad laboral ha cam- La mayor pluralidad entre jóvenes, a nuestro biado desde 1980: se caracteriza por una menor modo de ver, está influenciada por los cambios estabilidad en los puestos de trabajo, aumento producidos en los trabajos, puesto que los sectores de los periodos sin empleo, mayor precariedad y industriales ya no son los que ofrecen mayores opor- menores posibilidades de promoción (Recio, 2007; tunidades de empleo para los jóvenes, sino el sector Marsden, 2009; Cano, 2007), atributos todos ellos servicios. En él se valoran aptitudes y actitudes que que, hasta el momento, ejemplificaban la realidad se encuentran en oposición, o lejanas, a los procesos laboral de las mujeres. Esta situación se agrava de socialización y a su identidad como chicos. Se entre los jóvenes masculinos de clase trabajado- valora, entre otras, la atención al cliente, las con- ra, con escasas o bajas credenciales educativas. ductas educadas, la limpieza, la buena presencia, la Los estudios realizados en los años 1990 por Linda actitud corporal y las habilidades sociales, aspectos McDowell (2000, 2002, 2003), ya se preguntaban que distan de los atributos requeridos en los trabajos sobre si se estaban produciendo cambios en la industriales y que son más propios de las personas masculinidad de los jóvenes de clase trabajadora socializadas desde mandatos de género femenino. tras y como consecuencia de las crisis de la ocu- Estos cambios se incorporan a las nuevas lógicas y pación. Connell (2005) señala cómo el eje funda- exigencias laborales por parte de los empleadores. mental sobre el que se construye la masculinidad Como señalan De Castro y Pedreño (2015), en la ac- es el trabajo remunerado. Paralelamente, apunta tualidad se demandan competencias comunicativas cómo para muchos jóvenes de clases trabajadoras y sociales: “el trabajo con sonrisa”. Con todo y si- esta masculinidad se construye lejos de la escuela guiendo a McDowell (2003), consideramos que estos y de las universidades y más próxima a la calle, a jóvenes poseen personal y socialmente muchas más las pandillas y a las actividades y prácticas que se habilidades no reconocidas ni por el sistema educa- realizan en dichos ámbitos. Holter (2007), a su vez, tivo ni por el mercado laboral. Es decir, son jóvenes explora cómo una mayor presencia y dedicación de con más conocimientos que los reconocidos por sus los hombres al hogar y los cuidados puede resituar credenciales educativas y con unas competencias la centralidad de los mismos en su esfera producti- que no son ni buscadas ni valoradas en las ocupa- va o de trabajo remunerado. ciones a las que pueden acceder. RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 367 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte Asimismo, en los estudios actuales, más allá histórico-culturales, en los que los territorios jue- de los cambios y las fragmentaciones (Revilla gan un papel importante. Segundo, porque tampoco et al., 2013) o de la pluralidad (Riesman, 2018), las exigencias por parte de las estructuras produc- se ha producido un proceso de individualización tivas van ligadas a una demanda clara respecto en relación con el empleo, como se señala en los a las credenciales formativas requeridas para una trabajos de Porta et al. (2015) sobre la precariza- determinada ocupación. Solo cabe pensar en dos ción y sus consecuencias en términos de estructura de los sectores que tradicionalmente han creado social. En la misma línea apunta también Lorey más ocupación en nuestro país (construcción y tu- (2015) que muestra cómo la formación del trabajo rismo), para ver la falta de adecuación entre las por cuenta propia se vuelve preformativa y afecti- ofertas formativas y las exigencias de las mismas va, así como Allan (2018) que pone de manifiesto por parte de las empresas dedicadas a ellos (Gar- cómo los jóvenes cualificados aceptan pagar por cía y Hernanz, 2014). las prácticas profesionales con tal de mejorar su A todo ello debemos añadir otros aspectos vin- ocupabilidad. Todos coinciden en que la realidad culados a la clase social y el género. Los trabajos laboral está marcada por una fuerte precarización de Paul Willis en los años 1970, aportan ciertas que conduce a una mayor individualización, que claves para entender el fracaso escolar de los jó- afecta a las expectativas laborales y con ello a la venes de clases trabajadoras de Gran Bretaña. La idea de trabajo, sobre la que cobra un mayor peso falta de correlación entre la cultura del sistema for- el valor instrumental (Borràs et al., 2012). mativo (vocabulario, formas, actitudes, valores...) y las tradiciones familiares y de socialización de los jóvenes de clases trabajadoras, explicaban la falta Los límites de la formación de interés de muchos de ellos por mantenerse en, o retornar a, los sistemas formativos. En esta línea, Más allá de las teorías del capital humano, cabe apuntar la revisión de Feito (2014) sobre el mediante el análisis de diferentes bases de datos trabajo de Willis treinta años después. En él replan- se ha mostrado que las personas con mayores nive- tea el lugar desde donde los analizamos: una posi- les de formación obtienen una ocupación con mayor ción de clases medias sobre la que resituamos a los facilidad (García et al., 2011). A partir de esta evi- jóvenes de clases trabajadoras. Esta revisión abre dencia se han construido diversas conjeturas que nuevos interrogantes y retos como, por ejemplo, la la realidad no ha hecho más que desmentir. necesidad de indagar hasta qué punto las salidas Por un lado, estudios realizados en la década del sistema educativo formal, o los fracasos en el de 1990 (Lope et al., 1997) muestran que es un mismo, están siendo funcionales para un merca- error pensar que el problema de la ocupación de do laboral con ocupaciones precarias. Este hecho la juventud recae, entre otros, en aumentar sus cobra especial relevancia para los jóvenes mascu- niveles de formación. En la actualidad, los y las jó- linos con mayores niveles de abandono escolar, que venes tienen los mayores niveles de formación (en- pueden buscar en otros ámbitos el reconocimiento tendida como credenciales educativas que aportan y la posición que no les ofrece el sistema formativo. los sistemas públicos y privados en su oferta de Asimismo, Willis en algunos de sus trabajos titulaciones), pero protagonizan también los ma- posteriores (1990 y 2004 junto a Dolby y Dimitria- yores niveles de desempleo (Serracant, 2013). Por dis) muestra cómo las relaciones informales de los otro, las transiciones escuela-trabajo se pensaron jóvenes juegan un papel clave para entender las antaño como etapas consecutivas, aunque la rea- apropiaciones y las formas que sirven para integrar lidad actual las sitúa como etapas en constante o reconvertir en sus prácticas los patrones cultura- superposición, de idas y venidas. Primero, porque les dominantes. Esto nos ayuda a analizar y com- las distintas titulaciones u ofertas formativas no prender los discursos de los jóvenes y ver cómo sus responden directamente a las exigencias o nece- percepciones sobre la formación recibida, así como sidades del mercado laboral, ni a los vaivenes de las experiencias laborales, son reinterpretadas y la economía productiva, sino más bien a procesos asimiladas. Todo ello cobra especial relevancia, en RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 368 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte un contexto en el que, como se ha señalado ante- dicho trabajo en función del género y, por último, el riormente, los empleos actuales, o más concreta- lugar que ocupa el tiempo libre, bien como sustitu- mente las ofertas laborales, se encuentran en el to del trabajo, o más bien como elemento funcional sector servicios en mayor medida que en los sec- de su centralidad. Todo ello, en relación con las tra- tores industriales, donde las aptitudes y actitudes diciones productivas de los territorios en los que se más valoradas se han asociado tradicionalmente a sitúan dichos procesos. la feminidad. De esta forma, las situaciones territoriales se Teniendo en cuenta todo ello, nuestro propósito, han seleccionado en tres zonas geográficas concre- en relación con la formación, es explorar el papel tas dentro de las autonomías de Cataluña, Casti- que juegan las expectativas de los y las jóvenes lla-La Mancha y País Vasco, sin pretender con ello respecto a la educación recibida, qué deficiencias realizar sistemáticamente un análisis comparativo. y limitaciones identifican desde su propio punto de Entendemos que el desarrollo y la quiebra de los vista. Siguiendo la misma línea de los trabajos de modelos productivos pueden estar condicionando Santos y Martín (2012), Martínez (2013) y Casti- los imaginarios, las expectativas y las posibili- llo y López (2018) se trata de ver cómo resitúan la dades laborales de los y las jóvenes y, con ello, la formación dentro de un esquema no continuo, don- construcción social de su identidad. El contraste y de la norma son las idas y venidas, los tránsitos particularidades de los tres escenarios territoriales constantes entre el mercado laboral y el sistema que acogen a los y las jóvenes participantes en los formativo. grupos de discusión de la investigación se resume en las siguientes situaciones: a) ámbito metropoli- tano de Barcelona; b) ámbito del Gran Bilbao, que Metodología engloba Bilbao y su entorno periférico de tradición industrial, y c) ámbito periférico rural y semirrural Con el objetivo de explorar las experiencias for- de la comarca manchega (provincia de Ciudad Real mativas y laborales de los y las jóvenes, así como y Albacete). conocer sus prácticas respecto al tiempo libre, se Por su parte, el género sitúa a hombres y mu- ha seguido una estrategia metodológica cualitati- jeres jóvenes de manera diferente y desigual tanto va a través de grupos de discusión. en el ámbito formativo como en el mercado laboral. Concretamente, mediante la mirada cualitati- Los cambios en las oportunidades, en los contextos va se pretenden estudiar los sistemas de valores, y en las condiciones laborales durante las últimas los significados y las representaciones sociales, así décadas hacen que aquello que era propio de los como las ideas y prácticas concretas y contextua- puestos ocupados por mujeres (mayor temporali- lizadas de los y las jóvenes. De esta forma, se opta dad, precariedad, inestabilidad) se generalice para por el grupo de discusión como técnica de investi- los jóvenes hombres. gación porque el objetivo no es conocer las trayec- La desigualdad de oportunidades formativas y torias específicas de los y las jóvenes en torno la laborales en relación con el origen o clase social de formación, al empleo y al ocio, sino dar cuenta de los y las jóvenes representa otro elemento crucial, la subjetividad colectiva y de los discursos grupa- sobre todo, en su intersección analítica con el gé- les: esto es, de “la construcción de una identidad nero. Precisamente, la influencia de la clase social colectiva” (Callejo, 2001: 24). sobre las oportunidades de acceso a la formación y Los criterios utilizados para definir el número al empleo nos llevan a centrarnos en jóvenes de cla- y la composición de los grupos han sido el territo- se trabajadora, como grupo vulnerable marcado por rio, el género y la clase social. Su elección se jus- su posición de origen, donde la crisis de la ocupa- tifica en función de las principales cuestiones que ción ha incidido con mayor fuerza y, por tanto, donde plantea investigación, que trata de mostrar: por un se pueden observar más claramente algunos de los lado, el lugar que ocupa el trabajo (entendido como cambios y las consecuencias de los mismos. Se defi- empleo) en el proyecto vital de los y las jóvenes; por ne como perteneciente a la clase trabajadora a los y otro, el modo en el que se configura o reconfigura las jóvenes cuyos progenitores no hayan ido a la uni- RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 369 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte versidad, pues se entiende que “el principal factor discursos autoexcluyentes y para que las compli- del éxito escolar es el nivel escolar parental” (Martín cidades necesarias para los consensos grupales Criado, 2018). Así, siguiendo otros trabajos, se ha fueran más fáciles de alcanzar. La “heterogeneidad utilizado el nivel de estudios filial como indicador del parcial y controlada” (Alonso, 1999: 103) dentro de origen social porque es el que muestra mayor corre- los grupos se ha buscado a partir de tres criterios: lación con el éxito escolar (Martín Criado y Gómez nivel formativo, origen sociocultural o étnico y ex- Bueno, 2017). Asimismo, otros estudios ponen de periencia laboral. Los y las jóvenes participantes en manifiesto que el nivel educativo de padres y madres los grupos no cuentan con estudios universitarios. influye en la inserción laboral de los y las jóvenes: el Asimismo, los y las participantes debían tener ex- porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan es periencia laboral (formal o informal) y, en algunos mayor entre aquellos cuyos padre y madre no han ido casos, sus familias o ellos/as mismos/as debían a la universidad (Martínez García, 2013). haber nacido en algún país extracomunitario. La Teniendo en cuenta estos criterios, se han reali- dinámica seguida en los grupos se estructura en zado seis grupos de discusión, dos por cada uno de tres bloques de contenido: formación, trabajo-em- los territorios, uno de hombres y otro de mujeres. No pleo y tiempo libre. En la siguiente tabla se resu- se ha considerado oportuno mezclar hombres y mu- men los perfiles de los y las participantes de los jeres en un mismo grupo para que no se produjeran grupos de discusión: Tabla 1. Perfiles de los y las jóvenes que han participado en los grupos de discusión (GD). GD1. Hombres jóvenes. Zona metropolitana de Barcelona (Cataluña). Nueve participantes. Hombres entre 18-23 años de diferentes niveles formativos, con experiencia laboral y algunos con empleo actual, en ambos casos en el sector servicios (cajero de supermercado, seguridad, limpieza...) y hostelería (camarero, catering). Padres y madres sin estudios universitarios. Dos de ellos con padres de origen extracomunitario. GD2. Mujeres jóvenes. Zona metropolitana de Barcelona (Cataluña). Nueve participantes. Mujeres entre 19 y 24 años de diferentes niveles formativos, con experiencia laboral en el sector servicios (auxiliar de servicios, pescadera...) y en hostelería (relaciones públicas, camarera...) y algunas con empleo actual en el mismo ámbito. Padres y madres sin estudios universitarios. Dos de ellas con padres de origen extracomunitario. GD3. Hombres jóvenes. Zona industrial de Gran Bilbao (País Vasco). Ocho participantes. Hombres de entre 19 y 23 años de diferentes niveles formativos, la mayoría con experiencia laboral en el sector servicios (empresas multideporte) y en hostelería (camarero, cocinero) y la mayoría sin empleo actual (uno trabaja como camarero y dos como entrenadores o árbitros, pero sin remuneración). Padres y madres sin estudios universitarios (uno con padre con Diplomatura). Dos con padres de origen extracomunitario. GD4. Mujeres jóvenes Zona industrial de Gran Bilbao (País Vasco). Siete participantes. Mujeres de entre 18 y 22 años de diferentes niveles formativos, la mayoría con experiencia laboral en cuidado de criaturas y en hostelería (relaciones públicas, camarera) y sin empleo actual. Padres y madres sin estudios universitarios. Dos con padres de origen extracomunitario. GD5. Hombres jóvenes. Zona rural comarca manchega y periferia semirrural de Ciudad Real (Castilla-La Mancha). Nueve participantes entre 19 y 23 años, todos cursando diferentes niveles y ciclos de Formación Profesional. Han trabajado en el campo, la hostelería y el sector servicios. Padres y madres sin estudios universitarios y sus familias de origen son, en todos los casos, de Castilla-La Mancha. GD6. Mujeres jóvenes. Periferia urbana y semirrural de Albacete (Castilla-La Mancha). Nueve participantes con limitados niveles formativos (tres de ellas sin la ESO y solo una terminando ciclo superior de FP) y experiencias de trabajo afines en el sector agrícola, limpieza y cuidados. Solo dos de ellas han trabajado en hostelería y comercio. Tres participantes son de minoría étnica. RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 370 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte A continuación, se presentan los principales Porque no quería verme con 40 tacos y sin resultados del análisis del material producido me- nada... Y si no tienes formación, luego te ves en la diante los grupos de discusión. En concreto, se ha calle y ¿qué haces? Con 30 o 40 años ya no te quie- realizado un análisis que trata fundamentalmente ren para nada (GD3. Hombres jóvenes, Zona indus- de reconstruir el sentido de los discursos en su si- trial de Bilbao). tuación de enunciado, teniendo en cuenta el con- Esta expectativa se sostiene en dos exigencias texto social, histórico y cultural de su planteamien- básicas. En primer lugar, debe de ser una forma- to, así como los intereses de los actores implicados ción que tenga como eje principal el aprendizaje en los mismos. Se entiende, siguiendo a Potter encarado hacia el empleo. La formación profesional (2011), que el discurso está orientado a la acción, debe enseñar sobre todo a trabajar, eso es lo que situado secuencialmente, institucionalmente y re- esperan y demandan. Se trata de dotar de sentido tóricamente y que es construido y constructivo. y utilidad a la formación, como coinciden algunos entrevistados: Reconstrucción de los discursos juveniles Te da conocimientos a la hora de trabajar... te sobre la formación, el trabajo y el tiempo mete en el mundillo del trabajo... el grado medio te libre enseña a trabajar (GD1. Hombres jóvenes, Área me- tropolitana de Barcelona). La exposición de los resultados se realiza a Volver a estudiar, si, me lo he planteado muchas partir de tres ámbitos en los que se estructura el veces, empezar una FP porque es más práctico y te discurso de los jóvenes. En primer lugar, la forma- enseñan la parte el oficio para encontrar trabajo, eso ción, como espacio que, siendo tradicionalmente me gustaría (GD5. Hombres jóvenes, Zona semirrural el punto de partida en la transición a la vida adul- de Ciudad Real). ta, se ha convertido en un lugar de tránsito. En segundo lugar, el trabajo remunerado, en el que En segundo lugar, aspiran a una formación analizamos sus expectativas, experiencias e ima- que les guste, porque es la que les podrá permitir ginarios. Y, por último, el tiempo libre, para tratar realizar, en el futuro, un trabajo que les motive. de ver si se presenta como alternativa al tiempo Aunque esta es una expectativa compartida, exis- de trabajo, o/y como lugar donde se adquieren ap- ten ciertas diferencias por territorios y situaciones titudes y competencias que son de utilidad en el exploradas. Entre los jóvenes metropolitanos de ámbito laboral. Barcelona hay un mayor consenso, lo que nos lleva a pensar que asumen el discurso social dominan- te de las clases medias en torno al trabajo y a la Formarse para trabajar formación como ámbitos de realización personal. En cambio, para los jóvenes informantes de esce- El discurso de los jóvenes de clase trabajadora narios rurales manchegos y de la zona industrial sobre la formación se sitúa en dos niveles: sobre de Bilbao, pesa tanto el factor del interés y gusto las expectativas y su valor, y sobre la formación personal, como una visión más instrumental y, en recibida. Estos jóvenes han interiorizado que sin cierto modo, más realista. Estos últimos parecen formación o sin ningún tipo de estudios, las opor- más conscientes de que la formación que les pue- tunidades laborales son escasas, que incluso para de gustar tal vez no sea la que les ofrezca oportu- desenvolverse en la vida necesitan un cierto nivel nidades laborales, y que la posibilidad de encon- de formación. Sin estudios el futuro se vislumbra trar trabajo en sus entornos concretos impactados más oscuro. La formación es tanto una necesidad, por la crisis es un factor que incide en la elección como una tabla de salvación que les puede situar del tipo de formación. En este sentido, como vere- en una mejor posición dada la realidad del mercado mos más adelante, su discurso está lleno de pa- laboral actual. Se trata de una muestra de asun- radojas. Por un lado, opera fundamentalmente la ción del discurso dominante. necesidad: la visión instrumental de la formación, RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 371 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte en tanto que permita encontrar trabajo. Por otro, Aunque parezca mentira, los videojuegos tam- opera el deseo: la formación debe gustar y debe bién han hecho mucho, para jugar necesitas saber permitir tener un trabajo donde se realicen, que inglés (GD1. Hombres jóvenes, Área metropolitana les satisfaga. de Barcelona). Si estudias vas a encontrar un trabajo que sea Otro elemento que aparece especialmente algo que realmente te guste porque si no vas a estar en el discurso femenino está relacionado con la amargado (GD1. Hombres jóvenes, Área metropolita- utilidad de la formación como “tiempo de espe- na de Barcelona). ra”, es la opción de los estudios antes que es- Igual la gente tira más por el hecho de que ase- tar sin hacer nada, una estrategia de reacción guro un mínimo que me va a dar a mí ingresos. ante la crisis que observamos en otros entornos Yo me he sacado un título de entrenador de pi- juveniles feminizados2. No estar estudiando ni ragua, y de eso no voy a trabajar en la vida. Y me lo trabajando se asocia con “perder el tiempo” y he sacado porque me gusta (GD3. Hombres jóvenes, el trabajo doméstico tampoco se identifica como Zona industrial de Bilbao). una tarea valorada. El tiempo dedicado a los es- tudios y/o al trabajo remunerado es lo que tiene Los jóvenes consultados son críticos con la significado. formación recibida. Dos son los factores clave a su modo de ver. El primero, la poca utilidad que Sí, pues muchos años en casa sin hacer nada, le encuentran. Su demanda es clara al respecto: pues al final empecé otra vez a salir con amigos, y los estudios deben ser aplicados. No encuentran [...] pues a hacer algo en la vida, porque no hacía relación entre lo que les enseñan y dónde se puede nada. Y dije: “Pues me voy a poner a estudiar”. Por aplicar el conocimiento recibido, más allá de la po- lo menos tener el grado de momento y si surge algo sesión del mismo o la continuidad en los estudios. más pues hacer algo más (GD5. Mujeres jóvenes, El segundo se dirige al profesorado y a la poca mo- Zona industrial de Bilbao). tivación que muestra. Se trata, aunque con excep- En buena parte, estas estrategias de las chicas ciones, de unos docentes que no realizan esfuerzos responden también a lo que sucede en el mercado por incentivar el interés hacia las materias que laboral. Las mujeres son conscientes de las discri- explican. Siendo conscientes de ello, los jóvenes de minaciones que sufren y conocen desde temprano, nuestra investigación consideran que han adquiri- ya en el Instituto, las dificultades de entrar, per- do determinados conocimientos en otros ámbitos, manecer y promocionarse en ciertos espacios y donde han visto su aplicación, donde visualizan su puestos de trabajo. Esta realidad, además de de- sentido y utilidad. Es precisamente en los espacios terminar las decisiones y orientar muchas veces los y en las actividades de tiempo libre donde han en- itinerarios formativos de las chicas, condiciona su contrado la motivación y el interés para abordar disposición (naturalización) a seguir estudiando, ciertos aprendizajes. Su discurso está marcado por desde esa necesidad de garantizarse la acredita- una posición de resignación o, mejor dicho, por una ción académica y autonomía laboral en ámbitos falta de participación en los procesos de aprendi- profesionales y familiares. zaje. Su autopercepción es la de actores pasivos del proceso formativo, donde principalmente reciben aquello que les dan, una situación que es distinta 2 Como se señala en otros trabajos: “En la experiencia del respecto a los aprendizajes que realizan y/u obtie- retorno, nos encontramos con muchas jóvenes desem- nen a través de las actividades desempeñadas en pleadas, algunas universitarias, que deciden volver al el tiempo libre o en espacios no formales. Instituto a ampliar o diversificar su capital académico, lo que identificamos como ‘estrategias de espera’ de [...] Sinceramente hay materias que no sirven mujeres que consiguieron itinerarios escolares exitosos para nada. pero la crisis ha truncado sus expectativas de encon- trar trabajo: un empleo acorde con mi nivel de estudios Yo he aprendido más inglés con los guiris de es un sueño, algo imposible hoy por hoy” (Candela, fiesta que estando en clase. 2016: 107). RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 372 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte El trabajo sigue estando en el centro tativas que parten en buena medida de la forma- ción que están realizando, o que esperan poder Los jóvenes siguen pensando que el trabajo realizar, que les permitirá encontrar un trabajo que tiene un valor fundamental en la vida. Tener un les guste. Es decir, por un lado, son conscientes de trabajo, la búsqueda del mismo, la formación que la realidad en la que viven, pero, por otro, confían reciben o que están dispuestos a recibir tiene senti- y tienen unas expectativas optimistas, en las que do para realizar un trabajo. La madurez, situarse en la formación juega un papel importante para en- el mundo, conocer qué es la vida, pasa según ellos contrar un trabajo mejor, con mejores condiciones por el trabajo. Este discurso también es propio de laborales que las que han tenido hasta ahora. Una las chicas, su futuro pasa por encontrar un traba- contradicción que se manifiesta menos en el dis- jo, muy probablemente por su origen de clase (sus curso de las chicas. Son más conscientes de su madres han estado presentes en el mercado labo- situación que los chicos, de las necesidades ma- ral), o porque también han interiorizado el valor del teriales que conlleva la vida adulta, y su discur- trabajo y el de poseer recursos propios como un ele- so está más centrado en el valor instrumental del mento clave de emancipación respecto al modelo trabajo. Todo ello resulta más patente en contextos tradicional de ama de casa. Chicos y chicas hacen de escasez de oportunidades, como el que carac- referencia a un trabajo que tiene varias dimensio- teriza a los jóvenes participantes de Ciudad Real nes y que en muchos casos presenta discursos que y Albacete. resultan paradójicos. [...] prefiero estar ganando al mes 500 euros media Pienso que para ser feliz pues tienes tu familia, jornada o una jornada entera [...], si me sacara una tienes tu casa, tu coche, tu trabajo... carrera, por ejemplo, y fuera a tener un trabajo se- Un trabajo que te guste, tiempo libre para guro, diría, bueno, pues entonces puedo invertir todo dedicar a tu pareja y/o tus hijos, tus colegas... el tiempo del mundo para sacarme una carrera. Lo (GD1. Hombres jóvenes, Área metropolitana de Bar­ que pasa es que ahora mismo, tal y como están las celona). cosas, yo sinceramente no seguiré estudiando, voy Podemos rechazar ofertas de muchas horas, a ponerme a trabajar (GD6. Mujeres jóvenes, Zona pero si el día de mañana tengo mi casa y mis hijos urbana y semirrural de Albacete). y mi trabajo veo que no llego [e ...] que de ahí tengo que sacar colegio, comida (GD2. Mujeres jóvenes, En muchos casos las opiniones de los y las Área metropolitana de Barcelona). jóvenes de Ciudad Real y Albacete transmiten poca identificación expresiva con el trabajo, una Algunos jóvenes son conscientes de que sus especie de ausencia de valor tanto por el tipo de condiciones laborales serán peores que las de sus trabajo que realizan, como por la falta de recono- padres, exceptuando aquellos de origen extraco- cimiento de las horas que le dedican. Probable- munitario, que confían en mejorar su situación de mente en su imaginario del trabajo sigue pesando partida. Esta es una expectativa que han podido la tradición laboral agraria propia de la zona don- experimentar en primera persona, puesto que las de los trabajos del campo han sido temporales, condiciones laborales de los trabajos realizados les sacrificados y mal pagados, sobre todo, en sus han situado de pleno en una realidad donde los ba- referentes laborales está muy presente el impacto jos salarios, las largas jornadas, la imposibilidad de la experiencia del desempleo y la incertidum- de la promoción y la temporalidad son la norma. bre vivida tras la última crisis, particularmente Esta situación les hace sentir como peonzas, que en hogares con jóvenes que soñaron con el ladrillo van de aquí para allá, sin rumbo fijo. La experien- (Candela, 2016). Todo ello está unido al arraigo de cia tampoco resulta una garantía clara, porque en una cultura de acceso al trabajo mediante redes muchos casos no acaba siendo reconocida para informales, familiares, de influencias locales..., mejorar su posición laboral. que perpetúan dinámicas de inserción y manteni- Esta consciencia sobre la precaria situación miento del empleo en los “bordes” y la normaliza- laboral convive conjuntamente con ciertas expec- ción de la economía sumergida. RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 373 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte [...] he estado en la aceituna hace poco y me dieron giran alrededor de tres aspectos: estabilidad, ho- de alta, y me chocó un poquillo, porque en mi pueblo rario decente y trabajo digno. Quieren estabilidad, nunca me han dado de alta (GD5. Hombres jóvenes, un trabajo seguro, que les quite la ansiedad y el Zona semirrural de Ciudad Real). miedo de la pérdida inmediata. Un horario decente, con la confiabilidad de las horas que trabajarán, En relación con las expectativas de encontrar sin largas jornadas y que les permita poder tener trabajo y de qué sectores de actividad les ofrecen tiempo libre. Y un salario digno, que les permita mayores oportunidades, los discursos de los jóvenes poder vivir. A ello cabría añadir la necesidad de un de la comarca manchega y del Gran Bilbao están buen ambiente, donde se les trate adecuadamente. mediatizados por la situación de sus contextos lo- Este buen ambiente de trabajo cobra especial rele- cales, por los cambios y fracasos de modelos eco- vancia en su discurso, de manera que estarían dis- nómicos que predominaron en el territorio. Tienen puestos a aceptar jornadas laborales más extensas asumido que la situación y la estructura productiva y peores salarios si gozasen de un buen ambiente donde encontraron trabajo sus padres (la gran in- de trabajo. De esta manera, para algunos de ellos dustria, el campo, la construcción...) han cambiado hablar de condiciones laborales significa hablar de y que ellos tendrán que encontrar trabajo en el sector buen ambiente con los/as compañeros/as y buena servicios. Para ellos, la formación es la salida que relación con los/as jefes, sin hacer referencia a sa- hay que tomar, puesto que sin formación no se puede larios y jornada. encontrar trabajo, ya que las ocupaciones en las que trabajaban sus padres han desaparecido como con- Había buen rollo que te motivaba a ir y pasar secuencia de la mecanización de este tipo de tareas. todas las horas que fuese y estaba 12 o 13 horas ha- ciendo cosas y más cosas y lo pasaba de puta madre. Principalmente nos tenemos que ir al sector [...] cobrando más o menos normal, con un horario servicios, porque el primario y el secundario ya es- normal, pero teniendo la seguridad que lo vas a tán robotizados casi completamente (GD5. Hombres tener y que te van a pagar (GD5. Hombres jóvenes, jóvenes, Zona semirrural de Ciudad Real). Zona semirrural de Ciudad Real). Esta realidad es más dura de asumir para los jóvenes de Gran Bilbao, puesto que provienen de Por su parte, los discursos de las mujeres jó- un pasado industrial de mejores condiciones y más venes incluyen otros matices en el significado que facilidad para encontrar trabajo. Lo viven como una adquiere el ambiente de trabajo como se muestra pérdida en relación con las condiciones laborales y en las opiniones sobre la competitividad femenina. de trabajo de las que habían disfrutado sus padres. [...] casi todas éramos mujeres y había mucha com- Sus referentes son deudores de una estructura pro- petitividad, porque, a ver, como todo iba por kilos ductiva industrial, de gran fábrica, donde los sin- [...], todo chicas, con lo que somos [...] no había dicatos han tenido una fuerte presencia, y donde compañerismo [...] nos gusta picarnos entre noso- se experimenta la perdida y empeoramiento de la tras (GD6. Mujeres jóvenes, Zona urbana y semirru- situación laboral. ral de Albacete). Y al final los sindicatos y esto va a desaparecer Nos sorprende, en este punto del análisis, la [...] eso no va a existir, porque son todo pymes. Ya recurrencia a esta idea imaginaria que tiene su no es como antes que había estas de 400 trabaja- dores... explicación en la eficacia de los dispositivos de la socialización diferencial de género más que en una Que Euskadi era todo fábricas y demás y en diez años ha cambiado todo el tema de fábricas y diri- actitud natural de las mujeres, como ha demos- giéndolo hacia el turismo, hostelería y demás (GD3. trado con solvencia la investigación feminista (De Hombres jóvenes, Zona industrial de Bilbao). Miguel, 2015; Arenas, 2006; Subirats, 2016, entre otras). Desde la infancia, los mandatos tradicio- Para todos estos jóvenes hablar de su trabajo nales de género favorecen en las chicas relaciones ideal es hablar de condiciones de trabajo y estas y prácticas insolidarias y competitivas entre ellas RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 374 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte que, primero, aprenden en la escuela y en las rela- [...] es por el sexo, se les dan mejor unas cosas. ciones personales y de pareja, y luego reproducen y [...] tienes que tener don de gentes y nosotros no so- refuerzan en los espacios y ambientes de trabajo. lemos tener (GD5. Hombres jóvenes, Zona semirrural En este sentido, observamos el arraigo de este dis- de Ciudad Real). curso en los y las jóvenes participantes que justifi- ca, casi como una característica “innata”, la com- El reverso de esta ventaja en clave femenina es petitividad femenina retroalimentando una de las la percepción que poseen las propias mujeres sobre más sólidas alianzas del capitalismo patriarcal. la importancia de la imagen como un requisito fun- Por otra parte, en relación con los horarios, ve- damental para encontrar trabajo. Les priva o las en- mos que tanto en su plasmación en cuanto a distri- corseta en ella y perciben que la imagen es mucho bución de tiempos, así como en el valor de los mis- más importante que otras capacidades y/o saberes. mos, el patrón masculino sigue vigente. Solo existen Los estudios te pueden ayudar a tener buen fu- dos tipos de tiempo: tiempo de trabajo y tiempo turo, pero me he dado cuenta que en mi trabajo solo libre o de ocio. No aparece el tiempo de dedicación a se tiene en cuenta la imagen. las actividades domésticas, solamente aparece en He trabajado en hoteles de 4 y 5 estrellas, pedían aquellos jóvenes manchegos que se han tenido que inglés y cuando ves y te ven mona y bien arreglada [...]. marchar de su hogar familiar, para poder formar- — Pero luego te tienes que apañar tú si te vie- se, y al que le dan un valor negativo, de carga. El nen hablando inglés. tiempo de trabajo remunerado sigue siendo el tiem- — Pero piden buena imagen (GD2. Mujeres jó- po central, al que no importa dedicar más horas, venes, Área metropolitana de Barcelona). siempre que se reciba un salario por las mismas, que sean pagadas. Y cuando ese tiempo laboral lo Esta dimensión cobra especial relevancia permite, dejar espacio para actividades de ocio. porque sitúa el género, y la naturalización de las exigencias del mercado laboral respecto al mismo, [...] la gente que trabaja de 8 a 3 y de 5 a 9 luego libra como un elemento clave que marca las expectati- los fines de semana [...] está muy bien que trabajes vas y las prácticas de las jóvenes en relación con diez horas al día, las que sean [...] si te las pagan sus posibilidades de empleabilidad. Esta situación conforme, pero un día libre o dos es necesario (GD5. que se plasma en el relato acerca de las trayecto- Hombres jóvenes, Zona semirrural de Ciudad Real). rias y experiencias laborales que ilustra las claras diferencias de género relacionadas con la segre- Donde se puede percibir cierto cambio, si pensa- gación horizontal de un mercado de trabajo que mos en generaciones anteriores, es en la percepción emplea a las chicas en trabajos relacionados con que poseen los chicos sobre las capacidades de las la atención y cuidado a las personas reforzando la mujeres en referencia al trabajo remunerado. Los jó- naturalización de determinadas habilidades y com- venes masculinos son conscientes de las peores con- petencias, tal y como hemos comentado. diciones laborales y de las mayores dificultades que tienen las chicas en el mercado laboral, pero tam- Pues yo me llamo Olatz, estudio grado medio de bién consideran que poseen ciertas ventajas, que les peluquería. He estudiado la ESO. Y he trabajado de confieren una mejor y más fácil entrada a él. Creen bastantes cosas, de camarera, limpiando una casa, que sus aptitudes y habilidades son más funcionales y cuidando niños y eso (GD4. Mujeres jóvenes, Zona para determinados sectores productivos —el “tra- industrial de Bilbao). bajo con sonrisa” que señalan De Castro y Pedreño (2015)—, aunque no las vinculan a sus estudios o a la mejor preparación, sino que las naturalizan. Es Las fronteras difusas entre trabajo y ocio: decir, consideran que son mejores que ellos en algu- fluidez y límites nos aspectos, por el simple hecho de ser mujeres. Los discursos sobre el tiempo libre versan fun- [...] encuentran trabajo antes que nosotros, aun- damentalmente sobre un tiempo sobrante, entre lo que dentro del trabajo estén en peores condiciones. que no es formación y lo que no es trabajo. Es un RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 375 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte tiempo que tiene entidad propia cuando se llena de de clases medias, no contemplamos resistencias cierto contenido lúdico y festivo. No obstante, de socioculturales, tal y como advierte Feito (2014), no forma general, es un tiempo vacío y con poco sen- problematizamos el lugar desde donde analizamos tido, de manera que solo se consigue identificarse a los jóvenes de clases trabajadoras, sino que los con él cuando está lleno de actividades de ocio. Los resituamos desde nuestra propia posición de clase. jóvenes masculinos siguen un patrón tradicional, En nuestro planteamiento inicial, habíamos consi- con pocos cambios, más allá de la introducción de derado que estos actores no eran del todo conscien- las nuevas tecnologías. Consideran que el tiempo tes de las potencialidades de sus competencias y libre es un tiempo de fiesta, de estar con los amigos habilidades, de ahí su dificultad para incorporarlas o con la pareja, de salidas. Ahí cabe en cierto sen- a sus prácticas laborales. No sospechamos las re- tido dotar a este tiempo de su dimensión más fes- sistencias que manifiestan sin ambages: tiva y disipativa, pero también entenderla como un espacio social donde situar la identidad masculina Son dibujos para casa y ya está. Mi madre me dice que los venda. Yo los hago para mí. Si los hago asociada, en nuestro caso, a un patrón de compor- para otros no disfruto de ellos, digamos. Pues por- tamiento que muestra pocas novedades respecto a que los veo más como una obligación o no sé (GD3. la masculinidad tradicional. Hombres jóvenes, Zona industrial de Bilbao). Salir de bares, discotecas [...] también sitios Asimismo, el tiempo libre juega un papel im- donde ponen jazz y cosas así, o sitios un poco más portante como espacio donde las identidades de alternativos, rock, yo qué sé, y ahí nos tiramos la género se refuerzan y retroalimentan, porque lo im- noche, hablando siempre, y mirando chicas también portante no solo son las actividades que se reali- (GD5. Hombres jóvenes, Zona semirrural de Ciudad Real). zan, sino también con quién se realizan y qué espa- Enciendo la play, pongo internet, me descargo cios ocupan. Esta percepción de disposición de un películas... tiempo de uso exclusivo con otros chicos, donde se Yo en mi tiempo libre, la verdad es que no me realizan actividades propias de ellos, contrasta con gusta mucho estar en casa. Me cojo y me voy con algunas prácticas propias de chicas, más íntimas mis amigos (GD3. Hombres jóvenes, Zona industrial y en espacios cerrados. Son las imágenes tradicio- de Bilbao). nales de los lugares donde se sitúan, en contraste con el rechazo y resistencias mencionadas más Asimismo, su visión del trabajo, avalada por arriba, la práctica del futbol para ellos y estar en sus experiencias laborales, les aleja de la posibi- casa para ellas. lidad de pensar o repensar en las actividades de ocio como una posible ocupación. Esas actividades Entonces yo creo que a las chicas nos cuesta más salir, yo creo que para ellos es más fácil porque y esos tiempos que les proporcionan satisfacción llegan, hacen pum y te abren esta puerta de repente, no pueden convertirse en trabajo, ya que le resta- como dice ella, a jugar al futbol, de repente se co- ría sentido y se convertirían en una obligación, los munican en un plis-plas, salen todos [...]. Nosotras vaciaría de libertad, los constreñiría. La dicotomía para quedar somos un poquito más complicadas entre libertad de elección y obligación forma parte [...]. Nos lo pensamos más (GD6. Mujeres jóvenes, del argumento principal. En el trasfondo se identi- Zona urbana y semirrural de Albacete). fica un imaginario que relaciona el trabajo con el sacrificio más allá de la supuesta realización a la que dicen aspirar cuando hablan en términos más Conclusión: Masculinidades redundantes vocacionales. Cuando se hace una actividad que gusta no se quiere convertir en trabajo porque se A la luz del análisis hasta aquí realizado, no convierte en sacrificio. podemos afirmar que la crisis de la ocupación, así Este discurso nos obliga a replantear, en parte, como los cambios de los sistemas productivos y las una de las cuestiones centrales de la investigación. consecuencias que ello ha tenido en el mercado la- En nuestra visión y análisis propio de una posición boral —afectando de lleno sobre todo a los jóvenes RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 376 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte y en especial a los jóvenes masculinos de clases boral pasa por largas jornadas y bajos salarios. Y, trabajadoras—, hayan conducido a un cambio tercero, en un discurso más propio de jóvenes de significativo en la masculinidad en relación con el clases medias, las expectativas de autorrealización trabajo remunerado. Más bien, todo apunta a que y la trayectoria formativa: las malas condiciones se esta continúa prácticamente inalterable, según las aceptan si permiten desempeñar una ocupación opiniones y percepciones que los jóvenes entrevis- que les guste, un ideal que se manifiesta con ma- tados expresan en relación con sus expectativas y yor claridad en los jóvenes de la zona metropolitana proyecciones de vida. Aunque con matices, los dis- de Barcelona. cursos coinciden en que el trabajo sigue siendo un El tiempo libre es considerado en relación con elemento fundamental, ya sea en su versión más sus actividades de ocio y en los aprendizajes a él instrumental y utilitaria, como expresan los jóvenes vinculados. Habrá que indagar más si este espacio de entornos con una reciente tradición industrial puede estar ocupando el lugar que deja libre la au- o aquellos más rurales o semirrurales periféricos sencia de trabajo y los vacíos de la formación. Dos (vascos y manchegos, respectivamente), o en su son los aspectos que los discursos de los jóvenes versión más autorrealizadora, como destacan los apuntan en la relación que el tiempo libre pueda jóvenes de la metrópoli urbana de Barcelona. Esta tener respecto a la formación y/o el empleo. Por un es una idea que va en la línea de los trabajos de lado, entre las actividades de tiempo libre, más otras autoras para otros contextos, como Connell allá de aquellas que poseen un componente lúdi- (2005) y, sobre todo, McDowell (2000, 2002, 2003). co, festivo, relacional y de descanso, hay otras a A partir de los hallazgos y revelaciones de la in- las que el placer de su realización, el desarrollo de vestigación, podemos afirmar que el empleo sigue ciertas aptitudes y habilidades les confiere entidad siendo un eje fundamental de la identidad mascu- propia. Tales actividades pueden estar vinculadas lina en los jóvenes, ya que es lo que les confiere su a la realización de un trabajo remunerado, aun- función principal como sujetos mantenedores de la que en algunos casos ni los propios protagonistas familia, para lo que necesitan dinero. Un empleo sean conscientes de ello, y aquellos que los son, que también forma parte del proyecto de vida de presentan una fuerte resistencia a convertir su ocio las jóvenes, estando interiorizada esta situación en trabajo. Esta resistencia se explica, en buena por sus compañeros masculinos, que son conscien- parte, por el significado que para ellos y ellas tiene tes de ciertas ventajas que puedan presentar en el trabajo, un ámbito donde la libertad, la satisfac- el mercado laboral actual las jóvenes en términos ción y la valoración no caben, fundamentalmente de aptitudes y habilidades, y que ocupa un lugar por sus experiencias laborales y la cultura laboral central a pesar de los procesos de fragmentación de sus padres. Por otro lado, en ese mismo tiempo y pluralidad señalados por Revilla et al. (2013) y libre, en muchos casos, encuentran la utilidad y la Risman (2018). aplicación de los conocimientos adquiridos en la El trabajo para la juventud estudiada tiene formación, así como la motivación para su apren- un valor fundamentalmente instrumental. Los jó- dizaje. venes participantes en nuestra investigación son Con todo, no podemos llegar a afirmar que el conscientes de que, si es necesario, aceptan malas lugar que pueden estar ocupando las actividades condiciones laborales. Su aceptación y asunción realizadas durante el tiempo libre signifiquen una parece estar explicada e interiorizada por tres ra- alternativa, ni un cambio esencial en el patrón zones. Primero, la necesidad: su posición de clase identitario de masculinidad centrada en el traba- de origen les ha hecho conocedores de realidades jo, puesto que el continuum ocio-trabajo, propio de donde se acepta todo si se necesita dinero, aunque la masculinidad tradicional, se ha manifestado de esta razón parece tener más peso en los discursos varias formas en función del contexto socio-eco- femeninos y en los territorios donde las posibilida- nómico y de la clase social: desde los periodos de des de ocupación son más limitadas (Castilla-La pluriempleo y las horas extras (cuando ha habido Mancha). Segundo, la asunción, corroborada por abundante oferta laboral y el trabajo remunerado sus experiencias laborales, de que la realidad la- era el centro de la vida), bajo el lema “mi ocio es RES n.º 28 (2) (2019) pp. 365-380. ISSN: 1578-2824 377 Jóvenes en perpetuo tránsito hacia ninguna parte mi trabajo”; hasta los arreglos y bricolajes hogare- Candela, P. (2016). Sobreviviendo a la crisis: tra- ños, las motos, los coches y su mecánica... o, más yectorias formativas y laborales de jóvenes recientemente, la utilización de las potencialida- castellano-manchegos que soñaron con el la- des de los aparatos tecnológicos como elementos drillo. Revista del Ministerio de Empleo y Segu- de distracción o los huertos urbanos, tan populares ridad Social, 120: 93-118. entre algunos jóvenes de clases medias y hombres Candela, P. (2018). El lastre de las desigualdades prejubilados. Este continuum ocio-trabajo, al que de género en la educación y el trabajo: jóvenes añadiríamos formación, parece perpetuarse en castellano-manchegas atrapadas en la preca- unos jóvenes entre los que el tránsito de una situa- riedad. Sociología del Trabajo, 92: 125-146. ción a otra es constante, si bien muchos de ellos Cano, E. (2007). La extensión de la precariedad se niegan a ver, o contribuir a ello, puesto que el laboral como norma social. 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