ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513 | ISSN-L: 0210-1963 https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3001 LA CRISIS HIPOTECARIA: IMPACTOS Y RESPUESTAS SOCIALES EN CATALUÑA / MORTGAGE CRISIS: SOCIAL IMPACTS AND RESPONSES IN CATALONIA LA CRISIS HIPOTECARIA: MORTGAGE CRISIS: SOCIAL IMPACTOS Y RESPUESTAS IMPACTS AND RESPONSES IN SOCIALES EN CATALUÑA CATALONIA Bálint Ábel Bereményi Universitat Autònoma de Barcelona ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-2293-3923 abel.beremenyi@uab.cat Irene Sabaté Muriel Universitat de Barcelona ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-8470-0765 sabate.irene@gmail.com Cómo citar este artículo/Citation: Bereményi, B. A. y Sabaté Copyright: © 2019 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto Muriel, I. (2019). La crisis hipotecaria: impactos y respuestas distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución sociales en Cataluña. Arbor, 195 (793): a513. https://doi. Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0). org/10.3989/arbor.2019.793n3001 Recibido: 12 febrero 2016. Aceptado: 31 marzo 2016. RESUMEN: Desde el estallido en 2008 de la burbuja inmobiliaria ABSTRACT: Since 2008, when the housing and financial bubble y financiera, el sobreendeudamiento hipotecario representa una gave way to the current economic crisis, mortgage over- preocupación para muchas familias españolas y catalanas, en un indebtedness has been a major concern for many Spanish and contexto de «nueva pobreza» caracterizada por el desempleo Catalan households. Arising in a context of «new poverty», with masivo y por unas políticas de austeridad que han conducido a mass unemployment and austerity policies, this resulted in large- muchas personas a la exclusión social. La pérdida de la vivienda scale social exclusion. Loss of one’s home impacts people’s social tiene impacto sobre las relaciones sociales y condiciona tanto las relations and constrains their economic strategies. There is also estrategias socioeconómicas como las interpretaciones cultura- the cultural interpretation of indebtedness, or the related stigma, les del endeudamiento, en términos de estigma y de negación and the denial of a second chance. The realities analyzed in this de una segunda oportunidad vital. Las realidades analizadas en special issue, within the context of this housing emergency, el contexto de esta emergencia habitacional están marcadas por include the threat of homelessness, but also offer debtors an la amenaza del sinhogarismo, pero también por la oportunidad opportunity for participation in a collective movement. With an de la participación en un movimiento colectivo. Desde una apro- ethnographic approach, the articles explore, on the one hand, ximación etnográfica, los textos exploran, por una parte, la con- the indebted condition and its impacts on people, and, on the dición del endeudamiento y su impacto en las personas, y, por other, the ideological, political and socio-affective functions of an otra, las funciones ideológicas, políticas y socio-afectivas de un emerging social movement. movimiento social en desarrollo. PALABRAS CLAVE: Ejecuciones hipotecarias; sobreendeuda- KEYWORDS: Home repossessions; (over)indebtedness; evic- miento; desahucios; vivienda; crisis económica; movimientos tions; housing; economic crisis; social movements; social capi- sociales; capital social; empoderamiento; cotidianeidad; des- tal; empowerment; everyday life; civil disobedience; financiali- obediencia civil; financiarización; método etnográfico. zation; ethnographic method. En julio de 2015, el Primer Congreso Internacional sólida (Castel, 1997). Si bien el boom económico abrió de la Asociación de Antropólogos Iberoamericanos en oportunidades sin precedentes y la posibilidad perci- Red (AIBR) acogió en Madrid un doble panel dedicado bida de una movilidad social ascendente, la debilidad a513 a la crisis hipotecaria en el Estado español, dando pie del sistema de protección social ya en esas épocas se a lo que constituyó un primer foro de debate científico mostró insuficiente para combatir sus imperfecciones La crisis hipotecaria: impactos y respuestas sociales en Cataluña. sobre los impactos de la crisis hipotecaria y las respues- que se manifestaron en diversas formas de exclusión tas sociales ante ella. En el marco del panel se hicieron social. Los datos del VI Informe de la Fundación Foes- aportaciones que abordaron el objeto de estudio des- sa (Laparra Navarro y Pérez Eransus, 2008) afirman de distintos enfoques conceptuales y teóricos pero con que las prestaciones sociales durante los años de la el denominador común de una aproximación empírica bonanza económica fueron eficaces en la reducción basada fundamentalmente en el método etnográfico. de la pobreza severa (87%), pero en cambio solo re- dujeron un 47% la pobreza moderada. Entre 1997 y El tema de los desahucios y el impacto sobre la po- 2006, a pesar del crecimiento sin precedentes del PIB blación afectada se ha abarcado hasta el momento (> 3%), el poder adquisitivo medio prácticamente no desde dos perspectivas de análisis en España. Por un creció y se generó más desigualdad entre los segmen- lado se ha tratado como parte de los estudios más ge- tos más ricos y más pobres de la población española néricos sobre pobreza, sinhogarismo y exclusión so- (Lorenzo Gilsanz, 2014, p. 44). El desempleo no ha cial y como el análisis de las políticas públicas y de las afectado a todos los sectores sociales de la misma estructuras que se proponen responder a las dificulta- manera (Laparra Navarro y Pérez Eransus, 2012, p. des que se derivan de esa situación. Por otra parte se 20). En la construcción y los servicios relacionados el ha desarrollado una línea de investigación sobre los impacto ha sido extremadamente grande, afectando movimientos sociales que defienden el derecho cons- principalmente a los hombres, a los más jóvenes y a titucional a la vivienda digna y asequible y su vulnera- aquellos que menos estudios tenían. En el sector ser- ción por parte de las instituciones financieras. vicios el desempleo de las mujeres ha llegado a nive- Como complemento a estas dos perspectivas, este les superiores a los de los hombres (Maier, 2011, cita- monográfico de Arbor pretende abrir un debate so- do en Laparra Navarro y Pérez Eransus, 2012). El paro bre el fenómeno complejo y multifacético de los mo- entre los jóvenes menores de 25 años alcanzó niveles vimientos anti-desahucios desde las ciencias sociales nunca vistos antes (en 2013, primer trimestre (T1), de corte cualitativo. El objetivo perseguido es dar vi- superó el 56% según la Encuesta de Población Acti- sibilidad a las experiencias e interpretaciones de los va (http://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=4247)). propios individuos que han participado en los movi- Por otra parte, las familias inmigrantes y miembros mientos, así como a los rituales y símbolos manejados de minorías, principalmente la etnia gitana (Laparra desde la movilización colectiva. Navarro, 2008), que en años anteriores se incorpora- ban al mercado laboral en una proporción creciente, A continuación pasamos a describir el contexto so- se vieron como los principales perdedores de la crisis cioeconómico en el que se ubica el fenómeno de las debido a sus peores condiciones contractuales y a los ejecuciones hipotecarias y las aproximaciones que sectores donde encontraron empleo (véase Pajares, se han propuesto para analizarlo desde las ciencias Inmigración y mercado de trabajo. Informe 2010). sociales. Finalmente detallaremos en qué consiste la aportación específica de este monográfico. El “tardío” estado del bienestar español (Moreno, 2007), o “régimen mediterráneo de protección social” (Moreno y Serrano, 2009), fundamenta el acceso a la CONTEXTO: CRISIS, EXCLUSIÓN SOCIAL, SINHOGA- protección de rentas principalmente en la participación RISMO Y POLÍTICAS PÚBLICAS o no en el mercado laboral (actual y pasada). Conse- El largo periodo de desarrollo socioeconómico neo- cuentemente, la pérdida del empleo o la inclusión en liberal que precede a la actual crisis se caracterizó por la economía informal puede conducir a la gradual ex- el aumento del consumo, así como por la reducción clusión de la “última red de protección social” (Arriba general de los salarios reales bajos y medios y por el González de Durana y Pérez Eransus, 2007). Este régi- endeudamiento masivo en amplias capas de la pobla- men considera a la familia como un factor esencial de ción (Lorenzo Gilsanz, 2014). Sin embargo, las crisis “microsolidaridad”, y en este sentido su presencia com- previas ya habían revelado la debilidad de este mode- plementa algunas funciones de provisión del Estado. Sin lo, en el que la precariedad de la actividad productiva embargo, en un número creciente de hogares el desem- se relaciona con la pérdida de una inserción relacional pleo de varios o de todos los miembros activos ha im- 2 ARBOR Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513. ISSN-L: 0210-1963 https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3001 pedido a la familia cumplir esa función protectora. Entre diversas situaciones de exclusión residencial (Cabrera 2005 y 2012 la proporción de hogares donde todos sus Cabrera, 2009, p. 188). La tercera categoría de la tipo- miembros activos se encontraban desempleados pasó logía ETHOS (European Typology on Homelessness) se a513 del 3,1% al 9,9% (Carbonero Muñoz y Ruíz Vega, 2016, refiere a la “vivienda insegura” como una de las formas p. 42). Al mantenerse con los años los altos niveles de de sinhogarismo, consistente en “vivir en una vivienda Bálint Ábel Bereményi e Irene Sabaté Muriel desempleo, las prestaciones asistenciales han ido sus- sin título legal (vivir temporalmente con familiares o tituyendo a las prestaciones de carácter contributivo. amigos de forma involuntaria, vivir en una vivienda sin Puesto que el crecimiento económico de la etapa ante- contrato de arrendamiento)” y haber recibido “notifi- rior no se había aprovechado para consolidar un mode- cación legal de abandono de la vivienda”. También se lo más coherente de protección social, la precariedad se mencionan en esta categoría las “personas viviendo ha consolidado como un “rasgo de la estructura social” bajo amenaza de desahucio” (Cabrera y Cabrera, 2009; a raíz la crisis (Lorenzo Gilsanz, 2014, p. 44). Cabrera, Rubio y Blasco, 2008, p. 18). En efecto, entre 2007 y el tercer trimestre de 2015 se PERSPECTIVAS PARA EL ANÁLISIS DE LA CRISIS HI- POTECARIA Y LA EMERGENCIA HABITACIONAL EN EL iniciaron en España 656.839 procesos de ejecución hi- ESTADO ESPAÑOL potecaria, según el Consejo General del Poder Judicial (Figura 1). Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria y finan- ciera el sobreendeudamiento hipotecario representa Desde la perspectiva de los propietarios la amenaza una preocupación para muchos grupos domésticos en de la pérdida de la vivienda habitual, con la consiguien- tiempos de desempleo masivo y de austeridad presu- te negación de la satisfacción de una necesidad bási- puestaria (Laparra Navarro y Pérez Eransus, 2012). Las ca como es el cobijo, se suma a la experiencia de los condiciones de habitabilidad han sufrido un empeora- deudores de ser culpados de su propia situación y es- miento para amplias capas de la población, especial- tigmatizados por su fracaso vital, tanto por su entorno mente para las familias más vulnerables (Laparra Na- próximo como en las narrativas públicas establecidas. varro y Pérez Eransus, 2012), para las cuales los años Un fracaso que supone el abandono de unos proyec- anteriores de bonanza económica ofrecían la posibili- tos vitales y de unas expectativas de movilidad social dad de obtener un inmueble de propiedad asumiendo ascendente que hoy se revelan inviables (Bereményi la carga de una hipoteca. Sastre y Fernández-Sánchez y Carrasco, 2018). La realidad de la “generación de las (2011) ofrecen datos sobre la reducción significativa ejecuciones hipotecarias” (Bowdler, Quercia y Smith, del gasto en los hogares en estos años de crisis, lo que 2010), ampliamente discutida en los Estados Unidos, en muchos casos dificulta cubrir las necesidades bási- se enmarca de unas condiciones estructurales peculia- cas de la familia, e implica a menudo el deterioro de la res en el Estado español y concretamente en Catalu- calidad de la vivienda como una forma de privación re- ña, debido al alto nivel de movilidad social ascendente levante. La reducción de gastos ha obligado a muchas anterior a la crisis y a la subsecuente movilidad des- familias a acumular impagos de facturas, sumiéndo- cendente, sobre todo económica, de una parte signi- les en una espiral que para muchos ha desembocado ficativa de las clases medias y bajas (Peláez-Paz, 2014; en la pérdida de la vivienda. El mayor aumento de la Requena y Stanek, 2015). La pérdida de la tenencia de morosidad entre 2007 y 2010 se observó en relación la vivienda es una prueba fehaciente de esa movilidad con la hipoteca y el alquiler, afectando a un 4,5% de descendente. Las consecuencias del fracaso personal y los hogares en el Estado español (Laparra Navarro y colectivo de amplias capas sociales se agrava todavía Pérez Eransus, 2012, p. 113). Asimismo, en el periodo más por las peculiaridades de la legislación hipotecaria 2007-2013 se multiplicó el número de hogares que, española, que niega a los deudores una segunda opor- una vez sufragados los gastos de vivienda, se situaban tunidad vital al relegarles a la condición de morosos en condiciones de pobreza severa (Laparra Navarro, de forma indefinida (Colau y Alemany, 2012), y por la 2014, p. 161). Desde una perspectiva estructural, la ineficacia de las políticas de protección social, que han pérdida masiva del hogar familiar no es más que un tardado en responder a la emergencia habitacional y indicador de la “nueva pobreza” emergente (Paugam y al desencadenamiento de procesos de exclusión social Hernández Díaz, 2007) en un contexto de inestabilidad (Arriba González de Durana y Pérez Eransus, 2007). laboral, recesión económica y desempleo estructural Junto a los avatares del procedimiento de ejecución que conduce a formas diversas de exclusión social. del inmueble que es garantía del préstamo hipotecario, De hecho, perder la propiedad del hogar familiar o el proceso de pérdida de la vivienda provoca cambios estar en riesgo de hacerlo representa una de las muy fundamentales tanto en las estrategias socioeconómi- 3 ARBOR Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513. ISSN-L: 0210-1963 https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3001 Figura 1. Evolución de las ejecuciones hipotecarias presentadas por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Período 2007-2015 a513 La crisis hipotecaria: impactos y respuestas sociales en Cataluña. Fuente: Consejo General del Poder Judicial. Sección de Estadística Judicial. Datos sobre el efecto de la crisis en los órganos judiciales (http:// www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Estadistica-Judicial/Informes-estadisticos-periodicos/Datos-sobre-el-efecto-de-la-crisis-en-los-orga- nos-judiciales---Datos-desde-2007-hasta-tercer-trimestre-de-2015). cas de las personas y de los grupos domésticos como Por otra parte, la emergencia de movimientos socia- en sus relaciones sociales y en sus oportunidades de les en respuesta a la proliferación de las ejecuciones reproducción social, sobre las que se produce una pre- hipotecarias, entre los que destaca el caso de la Pla- sión que amenaza con dislocarlas. En tal contexto se taforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), vehicula crean y recrean interpretaciones y significados cultu- la búsqueda de salidas para el sobreendeudamiento rales en el intento de dar sentido a una cotidianeidad hipotecario. Los movimientos exigen soluciones a la marcada por el estrés y la incertidumbre (Castel, 1997). clase política y a las élites bancarias, que son identi- En muchos casos la pérdida de la vivienda, o la amena- ficadas como responsables de la crisis por parte de za de esta, repercute negativamente en la salud mental amplios sectores de la sociedad española. y física de los afectados, así como en sus oportunida- Diversos investigadores se plantean en qué sentido des presentes y futuras de bienestar e inserción social la PAH y otros movimientos sociales en el ámbito de (Laparra Navarro, 2014). Basta mencionar tan solo un la vivienda han cambiado la experiencia de ciudadanía dato del Informe del observatorio DESC publicado en de las personas. La concepción de ‘ciudadanía’ acuña- 2015 (Emergència habitacional a Catalunya. Impacte da por Lefèbvre (1968) y desarrollada por diferentes de la crisi hipotecària en el dret a la salut i els drets dels autores se formula en tres niveles. Primero, la ciuda- infants), que señala cómo detrás de cada diez ejecucio- danía como modelo social ideal; segundo, como una nes hipotecarias hay nueve menores (p. 22). El Informe reclamación al sistema del ejercicio de derechos ciu- sobre España 2016 de la Comisión Europea menciona dadanos; y por último, como la participación activa de las consecuencias sociales de las ejecuciones hipoteca- una masa crítica para cambiar el sistema. Para algunos rias como uno de los efectos más importantes de la cri- (Swyngedouw, 2005; Swyngedouw, 2011, citado en sis (Baptista, 2016) y expresa su crítica a la ejecución de Rogers y Bailey, 2013, p. 5), el verdadero derecho a la la Estrategia Nacional Integral para Personas sin Hogar ciudad (Lefèbvre, 1968) corresponde a esta tercera for- 2015-2020 y su evaluación. ma de ciudadanía activa y performativa. Rogers y Bai- 4 ARBOR Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513. ISSN-L: 0210-1963 https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3001 ley (2013) destacan la importancia de identificar qué citado un enorme interés tanto dentro como fuera de actores (individuos o grupos), en qué espacios y de qué las fronteras del Estado (Cano y Etxezarreta, 2014; Gar- manera son autorizados a actuar, y hasta qué punto se cía Lamarca, 2017; Mangot, 2013; Mir García, França, a513 reconoce su actuación como legítima. En esta misma lí- Macías y Veciana, 2013; Parcerisa, 2014; Sabaté, 2014; nea, autores como Mouffe (2005) o Rancière (Rancière Sabaté, 2016; Suárez, 2014). La bibliografía específica- Bálint Ábel Bereményi e Irene Sabaté Muriel y Panagia, 2000) no ubican la ciudadanía en los espacios mente generada en torno a este movimiento ha contri- de la política institucional democrática sino que desta- buido en buena medida a desafiar los relatos promovi- can cómo la ciudadanía, lejos de ser normativa, incluye dos por el discurso público dominante y al mismo tiem- derechos, responsabilidades y acciones cívicas de esca- po ha conseguido sentar un canon para las aproxima- las variadas. Esta definición contrasta con la idea neoli- ciones alternativas a la problemática hipotecaria (Colau beral del ciudadano como consumidor responsable. Los y Alemany, 2012; Macías, 2013; véanse también los in- “consumidores deficitarios” (flawed citizens), como los formes Emergència habitacional a Catalunya. Impacte presenta Bauman (1998), son aquellos, típicamente la de la crisi hipotecària en el dret a la salut i els drets dels población de rentas bajas, que no son capaces de cum- infants de 2015, Emergencia habitacional en el Estado plir con sus responsabilidades económicas, y como ta- español. La crisis de las ejecuciones hipotecarias y los les ven cuestionada su responsabilidad. En el contexto desalojos desde una perspectiva de derechos humanos de la crisis financiera es justamente este último modelo de 2013 y Colau y Alemany (2013), Retrospectiva sobre de ciudadanía, la del derecho a elegir mediante el con- desahucios y ejecuciones hipotecarias en España, esta- sumo (Jubas, 2009), la que se niega a aquellas familias dísticas oficiales e indicadores). que primero pierden su trabajo y luego su capacidad de Sin embargo, todavía no podemos hablar de un cumplir con sus deberes como ciudadanos. Su culpabi- cuerpo coherente de aportaciones analíticas sobre la lización, humillación y expulsión se hace palpable en el morosidad, las ejecuciones hipotecarias y sus efectos proceso de ejecución hipotecaria, en que los servicios socioculturales en el Estado español. Por ello, el obje- públicos no protegen, o no suficientemente, la integri- tivo de este monográfico es abrir un debate en torno a dad de este “ciudadano”. La PAH, en este sentido, ha re- los marcos interpretativos y de referencia que permi- velado su capacidad para ofrecer, aparte de soluciones tan entender mejor las experiencias y respuestas de prácticas vitales, un modelo alternativo de ciudadanía a la población afectada y del resto de actores sociales través de la participación activa de una masa crítica con implicados. En última instancia, se trata tanto de visi- el objetivo común de repensar y reivindicar los funda- bilizar y analizar los conflictos y complejidades del fe- mentos mismos de una nueva ciudadanía. nómeno social como de identificar perfiles y tenden- La crisis hipotecaria y sus consecuencias, por su visi- cias que permitan abordar la problemática a través de bilidad y mediatización, han generado mucho interés cambios legislativos y mediante el diseño de políticas. entre los científicos sociales. En los últimos años se han multiplicado los trabajos académicos, las comu- CONTRIBUCIONES DE ESTE NÚMERO MONOGRÁFICO nicaciones en reuniones científicas y los proyectos de Los textos publicados en este monográfico propo- investigación que abordan este objeto de estudio, ya nen una aproximación etnográfica a la realidad so- sea de forma monográfica o situándolo en el contexto cial observada. Los autores, todos ellos con forma- más general de la exclusión y la fractura social (Laparra ción antropológica o en disciplinas afines, pretenden Navarro y Pérez Eransus, 2012; Lorenzo Gilsanz, 2014) y profundizar en el conocimiento sobre las personas de su expresión más extrema, el sinhogarismo (Cabrera integrantes de la PAH y sobre la dimensión colectiva Cabrera, 2009; Carbonero Muñoz y Ruiz Vega, 2016; Sa- de este movimiento centrándose en las interpreta- les i Campos, Diagnosis 2013. Las personas sin hogar en ciones emic de sus protagonistas. En consonancia la ciudad de Barcelona y la evolución de los recursos de con esto, los textos se basan principalmente en da- la Red de Atención a Personas sin Hogar), en el marco tos recogidos durante un dilatado trabajo de campo de la también creciente bibliografía sobre la crisis eco- etnográfico (Hammersley y Atkinson, 1994), asistien- nómica y las políticas de austeridad en el sur de Europa, do a asambleas y acciones colectivas de diferente ca- sobre sus repercusiones sociales y sobre las reacciones rácter, en algunos casos asumiendo activamente res- ante ella (Albertos y Sánchez Hernández, 2014; Knight ponsabilidades en el grupo observado. Las técnicas y Stewart, 2016; Narotzky, 2016). de recogida de datos más generalmente aplicadas En especial las particularidades de la PAH como un por los autores han sido la observación participante caso conspicuo de nuevo movimiento social han sus- (Bernard, 2011, p. 342; Guber, 2001), las entrevistas 5 ARBOR Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513. ISSN-L: 0210-1963 https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3001 individuales y grupales (Guber, 2001), así como la las economías domésticas y en sectores sociales como exploración documental (Valles, 1999). Los autores las clases populares, que hasta hace poco se sustraían toman partido por una aproximación empírica a la a esta influencia. El texto de Melissa García Lamarca ar- a513 realidad social que privilegia las experiencias direc- gumenta, en este sentido, que la financiarización de la tas y las trayectorias de los actores sociales. Para ello vivienda no puede entenderse sin analizar también la La crisis hipotecaria: impactos y respuestas sociales en Cataluña. aplican técnicas interpretativas de análisis, adoptan- financiarización de la vida misma, es decir, de las sub- do una perspectiva crítica. jetividades y los cuerpos de quienes se ven implicados Asimismo, conviene explicitar la pertinencia de la en el proceso. El fenómeno de la financiarización debe ubicación en Cataluña de los estudios etnográficos aquí entenderse según esto como una tecnología del poder reunidos. El caso catalán nos permite percibir de ma- (Foucault, 2008) que tiene la capacidad de “hipotecar nera particularmente nítida el trauma social provocado las vidas”, es decir, de disciplinar y proletarizar a los por el contraste entre un período anterior de bonanza sujetos que aspiran a convertirse en propietarios de económica -caracterizado entre otras cosas por el auge una vivienda, convirtiéndose en víctimas de una forma de la construcción, la burbuja de precios inmobiliarios y secundaria de explotación (Harvey, 1982). Ese proceso el acceso a la propiedad por una amplia mayoría social, de disciplina y proletarización es el que explica las cir- incluidas las capas de población en situaciones más cunstancias de las que, tras el fin del boom económico, precarias- y la actual crisis, durante la que el desem- parten los deudores que se ven incapaces de cumplir pleo y la falta de protección social han enviado a mu- con las cuotas hipotecarias. chas familias, a menudo deudoras de una hipoteca, a la El texto de Georgios Azis examina cómo, a partir del exclusión social y residencial. Es en Cataluña, además, impago, o ante su perspectiva cercana, se hace eviden- donde tuvo su origen la primera asamblea de la PAH, te de pronto una circunstancia que tendía a pasar des- creada en Barcelona en 2009, en continuidad con mo- apercibida durante los tiempos de bonanza: lo que el vimientos anteriores que ya venían reivindicando el de- autor propone denominar la subordinación financiera, recho a la vivienda en la coyuntura económica anterior entendida como la exposición directa de la cotidianei- (Colau y Alemany, 2012). La experiencia de Barcelona y dad, es decir, de las necesidades y aspiraciones repro- de otras poblaciones del área metropolitana resulta así ductivas de las personas y los grupos domésticos, a los especialmente significativa a la hora de palpar la ins- mecanismos de la expropiación y de la acumulación fi- piración, objetivos y logros de este movimiento social. nanciera (Lapavitsas, 2009). La violencia estructural im- Como es sabido, el modelo de la PAH de Barcelona ha plicada en esta relación asimétrica de deuda y crédito sido replicado, con las pertinentes adaptaciones, en el (Graeber, 2011) deviene súbitamente visible al desen- resto de la geografía española, hasta alcanzar las casi cadenarse el proceso de ejecución hipotecaria, un pro- dos centenares de asambleas en todo el Estado. ceso que puede completarse con la violencia abierta En lo referente al marco conceptual, la colección de del desahucio. Los deudores, en algunos casos, buscan textos aquí presentados se inspira en referentes y de- la intervención en su relación con la entidad bancaria bates procedentes de la sociología, la antropología, la de un movimiento social como la PAH, que cumple una geografía, la politología y otras disciplinas afines. El fe- función de defensa y reclamación de derechos me- nómeno de las ejecuciones hipotecarias se estudia, así, a diante la interposición entre las partes implicadas en la la luz de distintos conceptos y teorías. Entre ellos encon- relación crediticia. Esta interposición, no obstante, no tramos las nociones de capital social y movilidad social, estará libre de tensiones y conflictos, en buena medida el empoderamiento, los movimientos sociales, los regí- por implicar una reestructuración de la cotidianeidad menes de movilidad y los procesos migratorios, así como de los deudores que no en todos los casos será posible. las discusiones acerca de las tecnologías del poder y la El texto de Irene Sabaté retoma las nociones antropo- financiarización de la vida cotidiana y de las economías lógicas de la deuda y el crédito (Graeber, 2011; Gregory, domésticas bajo el capitalismo contemporáneo. 2012; Guyer, 2012; Mauss, 1923/1979) para analizar en En relación con esto último, diversos autores (Aal- qué medida el aumento de la morosidad hipotecaria y bers, 2008) han señalado el acceso a la vivienda de pro- la proliferación de las ejecuciones puede interpretarse piedad y su consiguiente participación en los mercados como una transgresión de la obligación de devolver a inmobiliarios e hipotecarios como uno de los principa- escala masiva. La autora analiza las implicaciones de tal les vectores de la financiarización, entendida como la transgresión, por un lado, como el resultado de unos creciente penetración, a lo largo de las últimas déca- constreñimientos estructurales que incluyen la dismi- das, de las dinámicas financieras en ámbitos como el de nución drástica de los ingresos y la falta de una legisla- 6 ARBOR Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513. ISSN-L: 0210-1963 https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3001 ción y unas políticas que amparen a los deudores en las uso de tales objetos, entre los que destacan los gran- nuevas circunstancias. Por otro lado, la transgresión de des círculos de cartón rojos y verdes utilizados durante la obligación de devolver va acompañada de una resig- la campaña de presión a los parlamentarios para que a513 nificación de la deuda como ilegítima, ya sea debido a apoyaran la Iniciativa Legislativa Popular impulsada por las condiciones en que se contrajo, ya sea por la asfixia la PAH entre otras entidades en 2013, es un aspecto Bálint Ábel Bereményi e Irene Sabaté Muriel que el sobreendeudamiento está produciendo en la clave de la puesta en escena de un descontento popu- actualidad, en el sentido de impedir la satisfacción de lar que se concreta en la reivindicación del derecho a la otras necesidades urgentes. vivienda y en un cuestionamiento de las bases sociales La articulación entre legalidad y legitimidad se ana- de la moralidad de la deuda (Graeber, 2011). liza también en el texto de Marina Pera, quien, sobre La diversidad de las inquietudes y aproximaciones la base de una investigación empírica entre los partici- aquí reunidas es reflejo de una efervescencia investi- pantes en ocupaciones colectivas de edificios propie- gadora suscitada por una problemática especialmente dad de las entidades financieras por parte de personas grave y urgente que, si bien ha emergido también en ya desahuciadas, reflexiona sobre la valoración que los otros puntos del globo, como los Estados Unidos (Ag- protagonistas hacen de su propio acto de apropiación new, 2010; Bowdler et al., 2010; Crowley, 2003; Martin ilegal de un inmueble. En su mayoría personas sin expe- y Niedt, 2015; Schuetz, Been y Ellen, 2008; Stout, 2015, riencia activista previa, no identificadas con los idearios 30 de marzo) u otros estados europeos como Irlanda y reivindicaciones políticas del movimiento okupa, los (Waldron y Redmon, 2014), presenta en el caso español entrevistados justifican su comportamiento, entendido suficientes peculiaridades como para ser considerada de como un acto de desobediencia civil (Rawls, 1971), so- forma específica. Gran parte de estas particularidades bre la base de la necesidad perentoria de obtener un derivan, por un lado, de los modelos político, urbanístico cobijo y confían en la posibilidad de poder regularizar y productivo aplicados en España desde la transición a su situación mediante el pago de un alquiler que resul- la democracia o incluso desde antes (Coq-Huelva, 2013; te proporcional a su situación económica. López y Rodríguez, 2010; Naredo, 2009). Por otro lado, La participación de ocupaciones colectivas, y el con- la centralidad que la vivienda de propiedad ha adquirido siguiente acceso a una vivienda alternativa tras la eje- para las economías domésticas y los proyectos vitales de cución de la propia, es tan solo uno de los recursos los ciudadanos en la historia reciente (Allen, Barlow, Leal, puestos al alcance de los participantes en la PAH. En Maloutas y Padovani, 2004; Palomera, 2013) explican su artículo, Bálint Ábel Bereményi y Elena Montero se también la enorme repercusión social de las ejecuciones interrogan de manera más general acerca de la natu- hipotecarias. A ello se añade, sin duda, la enorme expec- raleza del capital social y de las oportunidades de mo- tación generada en el ámbito internacional en torno a vilidad social proporcionadas por la participación en un movimiento social, la Plataforma de Afectados por el movimiento. El encuentro con otras personas en la la Hipoteca, que, desde su creación en Barcelona en el misma situación permite el acceso a nuevas redes de año 2009, no ha dejado de exigir y proponer soluciones apoyo y solidaridad que permiten hacer frente a una para el sobreendeudamiento y la crisis hipotecaria, en- situación de emergencia socioeconómica y afectiva. tendidos como una grave amenaza para la reproducción Sin embargo, según los autores, la función de “ven- social de un amplio sector social cuyas oportunidades de taja” del capital social (de Souza Briggs, 1998) solo se futuro se encuentran en grave peligro. activará en los casos en que se produzca un auténtico empoderamiento, en el sentido de una toma de con- AGRADECIMIENTOS ciencia del carácter sistémico de la problemática y de La recopilación de este monográfico se ha realizado fortalecimiento de la identidad colectiva de los “afec- en el marco del proyecto I+D+i MOVIBAR (Ministerio de tados” como sujeto político. Educación, Cultura y Deporte, CSO 2012-34285), cuya Finalmente, Maka Suárez se interesa por la metodo- investigadora Principal es la doctora Sílvia Carrasco de la logía de la PAH a la hora de comunicar su discurso a Universitat Autònoma de Barcelona; con una beca Post- la opinión pública, a los medios de comunicación y a PhD Grant 2014 de la Wenner-Gren Foundation y con las élites políticas y bancarias. Concretamente la au- financiación de la Generalitat de Catalunya (ayudas para tora se centra en el uso de lo que denomina objetos Grupos de Investigación Consolidados – GRC 2014) con- desobedientes (Flood y Grindon, 2014), en referencia cedida al Grup d’Estudis sobre Reciprocitat de la Univer- a los elementos materiales utilizados durante moviliza- sitat de Barcelona, así como al Centre d’Estudis i Recerca ciones y acciones públicas de carácter performativo. El en Migracions de la Universitat Autònoma de Barcelona). 7 ARBOR Vol. 195-793, julio-septiembre 2019, a513. 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