TRABAJOS DE PREHISTORIA 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona). Datos para una reinterpretación The severed heads from the Iberian settlement of Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona). Data for a new interpretation M. Eulàlia Subiràa y M. Carme Rovira Hortalàb RESUMEN of skinning, and several skull and jaw fragments with signs of stab wounds. Finally, an appraisal is made of how the En 1904 se realizaron los primeros hallazgos de “cabezas skulls were prepared for display. Significant new results are cortadas” en el oppidum ibérico de El Puig Castellar de presented that help define the physical characteristic of the Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) y se interpretaron hitherto little known Iberian population. Objections are made como trofeos bélicos, sin embargo, solo una mínima parte to the theory , based on episodes in the Celtic domain des- de los mismos había sido dada a conocer sucintamente has- cribed in Greek and Latin written sources (e.g., Posidonius ta ahora. Este estudio presenta los resultados del estudio of Apamea), that the severed heads belonged exclusively to antropológico basado en su descripción, determinación de warriors defeated in battle. edad y sexo, estudio patológico y de marcas. Los resultados amplían el número de individuos inicial de 5 a 12. Se trata Palabras clave: Íberos; Edad del Hierro; Paleoantropología; de dos cráneos enclavados, tres con signos de desollamien- Cabezas cortadas; Trofeos; Violencia; Cráneos; Rituales de to y diversos fragmentos craneales y mandibulares con evi- exhibición; Cataluña; Península ibérica. dencias de lesiones por arma blanca. Finalmente se valora el tratamiento que sufrieron dichos cráneos para su exhibi- Key words: Iberian; Iron Age; Paleoanthropology; Severed ción aportando nuevos resultados significativos que contri- heads; Trophie; Violence; Skulls; Exhibitions rituals; Human buyen a caracterizar, desde el punto de vista físico, a las tan remains; Catalonia; Iberia. desconocidas poblaciones iberas, además se cuestiona la teoría que asigna las “cabezas cortadas” exclusivamente a guerreros vencidos en batalla sobre la base de episodios del ámbito céltico descritos por las fuentes escritas grecolatinas 1. EL DESCUBRIMIENTO DE RESTOS (Posidonio de Apamea). HUMANOS EN EL PUIG CASTELLAR Uno de los primeros hallazgos significativos de ABSTRACT restos humanos ibéricos tuvo lugar en 1904 y no fue en una necrópolis, como podría esperarse, sino duran- The severed heads first discovered in 1904 in the Iberian te las excavaciones del poblado del Puig Castellar en oppidum of El Puig Castellar, in Santa Coloma de Gramenet Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) (Fig. 1). Fe- (Barcelona), were assumed to be trophies of war, but until now only a few of them received brief publication. This pa- rran de Sagarra y de Císcar (1853-1939), abogado, per presents the results of an anthropological study based historiador y propietario de los terrenos del cerro epó- on their description, determination of age and sex, signs of nimo ‒también denominado popularmente Turó del pathology, and cut marks. These results serve to raise the Pollo‒, en cuya cima se ubicaba el yacimiento, había number of individuals from the initial count of five to twel- emprendido el año anterior unos trabajos que tendrían ve. The find consists of two nailed skulls, three with signs continuidad hasta nuestros días (Ferrer y Rigo 2003) a Grup de Recerca Aplicada al Patrimoni Cultural (GRAPAC). Unitat d’Antropologia Biològica, Dept. de Biologia Animal, Biologia Vegetal i Ecologia, Universitat Autònoma de Barcelona. 08193 Bellaterra. Correo e.: eulalia.subira@uab.cat https://orcid.org/0000-0001-5315-0051 b Museu d’Arqueologia de Catalunya. Passeig Santa Madrona, 39-41. 08038 Barcelona. Correo e.: crovirah@gencat.cat http://orcid.org/0000-0002-6053-9361 Recibido 30-XI-2018; aceptado 4-II-2019. Copyright: © 2019 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución “Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional” (CC BY 4.0) 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 286 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 287 y su aparición en la entrada del poblado también de- dujo que el cráneo principal se habría expuesto públi- camente cerca de la puerta, y más concretamente, encajado en la muralla, donde había podido apreciar otro enorme clavo aún insertado en su paramento. Su exhaustivo conocimiento de los textos clásicos fue decisivo en su interpretación. Apoyándose en pasajes de la Biblioteca Histórica de Posidonio (V,29 1) afirmó que se trataba de evidencias de un ritual guerrero prac- ticado por las poblaciones celtas. Se adelantó así a arqueólogos como Reinach que, en otros puntos de Europa, interpretarían restos similares, conocidos como têtes coupées bajo el mismo prisma. Esta deno- minación es la que en la bibliografía de la península ibérica corresponde esencialmente a las “cabezas cor- Fig. 1. Localización de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramanet), tadas” aunque en Catalunya también se utilice la de cercano a Barcelona. “cabezas clavadas” o “enclavadas” (sic). A nuestro parecer resulta más conveniente hablar de “cabezas y que han contribuido de manera significativa al co- cortadas” en genérico porque lo esencial es el hecho nocimiento del mundo ibérico septentrional. de separar las cabezas de los cuerpos de las víctimas Este asentamiento fortificado, uno de los principales para exhibirlas, no el sistema de fijación de las mismas. del área layetana, controlaba visualmente un amplio, Además, dado que este tipo de restos frágiles raramen- fértil y bien comunicado territorio que abarca la desem- te se conservan completos, no siempre resulta posible bocadura del río Besós, el llano de Barcelona y parte documentar los clavos in situ o las perforaciones. de las actuales comarcas del Maresme y el Vallès gracias En 1917 Sagarra legó al Institut d’Estudis Catalans a su posición privilegiada en la Cordillera Litoral. Ocu- las tierras del Puig Castellar que incluían el yacimien- pado desde el siglo V a. C., sería finalmente abandona- to, así como los materiales arqueológicos. Con el tiem- do repentinamente en torno al 200 a. C., en el contexto po estos últimos han acabado integrando los fondos de la Segunda Guerra Púnica. de la sede central del MAC, en Barcelona 2. siendo Las tareas desarrolladas por Sagarra en la vertien- objeto de sucesivos estudios y publicaciones. En cam- te sur dejaron al descubierto construcciones y una se- bio los restos antropológicos craneales (que no han rie de materiales arqueológicos que en la actualidad vuelto a aparecer tras las campañas de Sagarra), a pe- forman parte de las colecciones del Museu sar de ser un referente ineludible del yacimiento y por d’Arqueologia de Catalunya (MAC) y entre los que extensión, de la cultura ibérica septentrional, paradó- destaca la impactante visión de un cráneo humano jicamente hasta ahora carecían de un estudio específi- atravesado por un enorme clavo de hierro de más de co y exhaustivo. 20 cm de longitud. Debido a su singularidad, el exca- La atención científica y museística se había man- vador quiso dejar constancia gráfica de su lugar pre- tenido focalizada en el cráneo atravesado por el gran ciso de aparición, en un croquis, fechado en septiem- clavo (MAC-B 39986) expuesto en el MAC. Del res- bre de 1904, recientemente descubierto (Rovira y to ‒en los fondos de la institución‒ disponíamos solo Codina 2015). En él se reconoce fácilmente tanto este de escuetas y vagas menciones bibliográficas, que en cráneo como un segundo que no conservaba el clavo in situ y se señala la posición de otros fragmentos 1 Refieréndose a los galos: “...A los enemigos caídos les Cortan la recuperados al mismo tiempo en sus inmediaciones. cabeza y la atan al cuello de sus Caballos para llevársela. Dan a sus Sagarra (1905a, 1905b, 1905c) los dió a conocer de siervos los despojos manchados de sangre y cantan el himno de la vic- toria. Clavan estos trofeus en sus cases, como otros hacen con los ani- inmediato como parte de los resultados obtenidos en males cazados. Las cabezas de los enemigos más célebres las embalsa- las excavaciones llevadas a cabo hasta octubre de 1904, man con aceite de cedro y las guardan cuidadosamente en una caja. Las mediante una conferencia y diversas publicaciones, muestran a los extranjeros, enorgulleciéndose porque sus propios padres tampoco quisieran entregar estos trofeos a cambio de una gran cantidad cuando la cultura ibérica, recordemos, aún era prácti- de riquezas. Se dice que algunos de ellos, mostrando un orgullo salvaje, camente desconocida. se jactaron de no haber querido vender una cabeza por su peso en oro...” Al hablar del conjunto óseo se centró en ese cráneo (Aguilera 2012: 104-105). por ser el mejor conservado e impactante, pero siem- 2 En el museo local de Torre Balldovina - Santa Coloma de Gra- menet, se expone también una parte de los mismos, cedida por el MAC pre dejó claro que en total había recuperado los restos junto a otros de las excavaciones más recientes efectuadas bajo la di- de, al menos, 5 individuos. Dadas sus características rección científica de la Universitat de Barcelona (Ferrer y Rigo 2003). Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 287 29/11/19 10:36 288 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà ocasiones ni siquiera concordaban entre sí. Arqueólo- la descripción del grupo se han usado las característi- gos como Pijoan (1906) y Bosch Gimpera (1920) tam- cas descritas por Acsádi y Nemeskéri (1970), Martin bién insistieron en la excepcionalidad de ese primer y Saller (1957) o Buikstra y Ubelaker (1994) y las cráneo y en considerarlo un trofeo bélico. Su imagen medidas descritas por Martin y Saller (1957) y Olivier ha quedado como icono del fenómeno de las “cabezas (1960), todos ellos recogidos en Campillo y Subirà cortadas” ibéricas, tal como se aprecia en las síntesis (2004). que hemos ido presentando (Rovira 1998; Prado y Rovira 2015), y como tal, se le ha reservado también un papel relevante en diversas exposiciones tempora- 3. RESULTADOS les 3. Sin embargo, no se avanzó en su caracterización paleoantropológica hasta la publicación de Campillo y Agustí (2005). Fue considerado femenino por sus ca- 3.1. Descripción de los restos humanos racterísticas morfológicas y comparado con los otros escasos cráneos ibéricos atravesados por clavos de los Los restos humanos exhumados por Sagarra fueron núcleos de l’Illa d’en Reixac y el Puig de Sant Andreu inventariados y siglados a principios del siglo XX en (Ullastret), aunque estos fueran masculinos. Precisa- el Institut d’Estudis Catalans. Las piezas se han des- mente los nuevos descubrimientos de 2012 en el últi- crito a partir de esa numeración original, que va pre- mo lugar han impulsado un estudio específico para cedida de las iniciales del yacimiento (PC). También este tipo de restos que combina análisis osteológicos se indica el número actual de registro museístico del de DNA e isotópicos (Subirà 2015) que ha supuesto Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC). El único también la revisión de todo el conjunto antropológico elemento sin numeración específica se referencia como de Puig Castellar para comparar ambas poblaciones 4. “PC-s.n.”. Las medidas de cada elemento se recogen El estudio que sigue representa la primera fase de tra- en las tablas 1, 2 y 3. bajo en el yacimiento layetano con los resultados os- PC-388 (MAC BCN-39.986) es el cráneo mejor teológicos. conocido y más completo de todo el conjunto de res- tos humanos procedentes de la campaña de excavación de 1904, cuyos detalles de contexto y significación se 2. MATERIAL Y MÉTODOS han descrito en el apartado anterior. Está deteriorado en la base del cráneo y le faltan piezas dentales y la Todos los restos humanos exhumados por Ferran mandíbula (Fig. 2). Un clavo de hierro lo atraviesa, de Sagarra en Puig Castellar durante 1904 proceden con la entrada a nivel de bregma (punto situado en el del esqueleto craneal. El número mínimo de individuos cruce de la sutura coronal, la sagital y en este caso se ha determinado tomando en consideración aspectos también la metópica) y la salida por la parte inferior como la repetición de partes óseas, incompatibilidades del cráneo, en el extremo del cono del vértice del pe- osteológicas debidas a variaciones en el grado de de- ñasco del temporal izquierdo. Una tomografía axial sarrollo del hueso, diferencias de talla o robustez, o computarizada (TAC) ha permitido observar que parte diferencias patológicas tal como sugieren Duday y del vástago ha sufrido un desplazamiento respecto a Masset (1987) o Villena (2015). El diagnóstico del la posición original durante una antigua restauración sexo se ha basado en los criterios de Ferembach y poco rigurosa 6. También se ha verificado que la parte colaboradores (1980) y de Buikstra y Ubelaker (1994). superior del hierro está muy alterada y ha perdido bue- La atribución de la edad de los individuos se ha ba- na parte de su materia original, especialmente en la sado en la obliteración de las suturas craneales 5 y el zona del remate. trabajo de Meindl y Lovejoy (1985). Finalmente, para Con probabilidad, la salida del clavo por la base del cráneo comportó que se destruyera parte de ella, a nivel del agujero occipital y su entorno. La pérdida 3 “Esquelets malalts”. Fundació Clos - Museu Egipci de Barcelona se ha producido mayoritariamente a nivel de hueso (04-12-2008 a 30-09-2009), “Els caps Tallats d’Ullastret. Violencia y ritual en el món iber” (MAC-Ullastret 15/11/2014-31/9/2015), “Caps occipital, si bien también carece de parte del hueso Tallats. Símbols de poder” (MAC-Barcelona 30/09/2015-9-1-2016, Mu- esfenoides y de los dos peñascos ‒derecho e izquier- seo de Prehistoria de Valencia 26/9/2018-3/3/2019 y Museo Arqueoló- do‒. Se trata de un cráneo de contorno ovoide con gico Nacional. Madrid 2/4/2019-30/) y “El poder del pasado 150 años de arqueología en España” abierta al público en el MAN entre 11/10/2017 y 1/4/ 2018. 4 Subirà, M. E. 2014: Estudi antropològic de les restes de Puig 6 No se ha encontrado información de archivo que determinara Castellar dipositades al Museu d’Arqueologia de Catalunya. Informe cuándo y por qué se realizó, aunque la intuimos motivada por la degra- realizado por encargo del Museu d’Arqueologia de Catalunya. Inédito. dación del hierro. Al no poder recomponer correctamente el vástago se 5 Masset, C. 1982: Estimation de l’age au décés par les sutures adhirió en el punto más conveniente para que el cráneo se mantuviera craniennes. Thèse, Université Paris VII. estable. Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 288 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 289 Fig. 2. Cráneo del individuo PC-388 de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramanet). Arriba a la izquierda norma lateral en la que se obser- van las marcas en el frontal y la preparación del agujero. A la derecha norma anterior en la que se aprecia la sutura metópica. En la parte inferior, a la izquierda norma inferior del cráneo en la que se observa la rotura de la base. A la derecha TAC donde se observa la fragmen- tación del clavo y la no emergencia de los caninos (en color en la versión electrónica). bolsas frontales y parietales, medianamente marcadas aspecto más redondeado al cráneo. La norma posterior por la norma superior. La norma lateral permite ob- ofrece una visión domiforme con las líneas nucales servar una glabela tipo 2 de Martin y Saller (1957) débilmente marcadas. No se puede describir la norma que continúa con un frontal vertical de perfil ortogna- inferior por su mal estado de conservación. La mor- to, espina nasal del tipo 2 e incio tipo 2 según Martin fología de las diversas regiones craneales basándose y Saller (1957) y la forma 3 del occipital según Ac- en los criterios de Ferembach y colaboradores (1980) sádi y Nemeskéri (1970) con las líneas temporales permite atribuirlo a un individuo de sexo femenino. poco marcadas. Las apófisis mastoides presentan los Esta mujer, según los criterios de edad de Meindl y extremos fragmentados por lo que no resulta factible Lovejoy (1985), murió en torno a los 30-40 años. precisar su morfología. Las medidas y los índices calculados (Tabs. 1 y 2) La norma frontal muestra unas órbitas circulares permiten describir este cráneo como muy alargado con bolsas frontales marcadas y una nariz de morfo- (hiperdolicocráneo), alto (hipsicefálico) con la cara logía piriforme. La sutura metópica sin obliterar da un mediana (meseno), los arcos cigomáticos muy visibles Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 289 29/11/19 10:36 290 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà (fenózigo), las crestas temporales intermedias, la fren- Cefálico 68,45 te ancha (eurimetopo), las órbitas altas (hipsiconcas), la nariz estrecha (leptorrino) y el paladar ancho y cor- Auriculolongitudinal D 65,78 to (braquistafilino) y con la capacidad craneal pequeña. Auriculolongitudinal I 67,91 Todas estas se corresponden con la descripción tipo- Auriculotransversal D 96,09 lógica de la población mediterránea. Auriculotransversal I 99,22 El estudio dental, a pesar de conservar los alvéolos maxilares en buen estado, se ha realizado sobre las Frontal transverso 81,36 Frontoparietal transverso 75,00 Sagital frontal 83,59 Longitud máxima 187 Sagital parietal 92,00 Anchura máxima 128 Sagital de la escama occipital 94,20 Anchura frontal mínima 96 Facial superior 54,47 Anchura frontal máxima 118 Orbitario D 86,49 Anchura biastérica 106 Orbitario I 94,29 Longitud po-ast D 37 Interorbitario 22,99 Longitud po-ast I 50 Nasal 44,90 Altura auricular D 123 Palatino 89,19 Altura auricular I 127 Fronto-zigomatico 78,05 Altura de la vuelta 113 Craneofacial transverso 96,09 Circunferencia horizontal 514 Capacidad craneana 1310,69 Arco transversal 299 Arco sagital frontal 128 Tab. 2.- Índices craneales del individuo 388 de Puig Castellar. D- lado derecho, I- Lado izquierdo. Arco sagital parietal 125 Arco sagital escama occipital 69 Cuerda sagital frontal 107 cuatro piezas dentales in situ que el individuo retiene: el primer molar derecho con una caries a nivel de la Cuerda sagital parietal 115 línea amelocementaria (LAC) que afecta la dentina, el Cuerda sagital escama occipital 65 primer premolar y el primero y segundo molares iz- Cuerda transversal 116 quierdos. La hipoplasia ‒en banda‒ solo aparece en el primer premolar. La edad establecida por las suturas Anchura de la cara 123 craneales contrasta con un fuerte desgaste de los dien- Altura de la cara superior 67 tes lo que sugiere que pudieron ser empleados para Anchura de la órbita D 37 tareas extraalimentarias. La tomografía axial compu- Anchura de la órbita I 35 tarizada también ha puesto de manifiesto la presencia de los dos caninos que no emergieron por su orienta- Altura de la órbita D 32 ción en el maxilar, y la falta de alvéolos. Altura de la órbita I 33 No se identificó ninguna patología ósea. El osteo- Anchura interorbitaria 20 ma sésil de 9 mm de diámetro en el parietal izquierdo cerca de la línea sagital, en la región obélica, es un Anchura biorbitaria 87 tipo de tumor asintomático. Altura nasal 49 El agujero de entrada del hierro en el cráneo mues- Anchura nasal 22 tra un diámetro mayor por la cara endocraneal que por la cara exocraneal como consecuencia de la presión Longitud máxiloalveolar 48 ejercida en el hueso desde el exterior. Aún y así, el Anchura máxiloalveolar 55 contorno externo se ve agrandado por la intervención Longitud paladar 37 previa sobre la zona para facilitar la inserción del cla- Anchura paladar 33 vo y evitar la rotura del cráneo durante la misma (Fig. 2). Aunque el clavo se conserva in situ se puede Tab. 1. Medidas craneales de Puig Castellar 388 (expresadas en apreciar que la perforación es cuadrangular (con los mm.). D. lado derecho, I. lado izquierdo. ángulos redondeados). La diagonal sagital del agujero Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 290 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 291 mide 25 mm mientras que la diagonal coronal mide sar el clavo (Fig. 2), evidenciando de nuevo que la 17 mm. El cráneo también presenta dos marcas cua- ejecución de todo el proceso la realizó una mano ex- drangulares de unos 4 mm de lado en el propio hueco perta. y en el parietal derecho. Se intuye que fueron realiza- PC-389 (MAC BCN-49221) corresponde a gran das por un utensilio de dos puntas o por una grapa, parte de la bóveda craneal: conserva casi la totalidad para sujetarlo mientras se fijaba el clavo y facilitar así del hueso frontal, de los dos huesos parietales (parte su manipulación sin romperlo. del izquierdo y el derecho entero) y parte del occipital La manipulación del cráneo produjo la pérdida de (Fig. 3). En norma lateral se intuye una glabela tipo 2 parte de la base como ya se ha comentado (quizás y un occipital de tipo 2 según Acsádi y Nemeskéri durante el clavado o con intención de vaciar su con- (1970). También presenta unas leves protuberancias tenido). En cambio, en la zona de la entrada del hierro frontales. Por la norma superior tiene forma ovoide y no hay ninguna fisura, porque se había preparado pre- se intuye una bolsa parietal en el lado conservado, el viamente el hueso con habilidad; el punto escogido derecho. Por la norma posterior la morfología es es- para la perforación (bregma) ‒en el cruce de las dis- feroide. El hueso no ha permitido la toma de medidas tintas suturas‒ resulta idóneo porque es frágil y se y por tanto tampoco el cálculo de índices que hubiesen atravesaría con facilidad. La ausencia de líneas de fi- facilitado su descripción tipológica. Al carecer del es- sura demuestra además los conocimientos anatómicos placnocráneo tampoco se ha podido describir los ras- de quien practicó la operación y la plasticidad del gos de la cara. La falta de elementos diagnósticos de hueso en el momento del clavado (debida a la presen- sexo no ha permitido determinarlo. cia de colágeno). Se trata pues de un acto hecho ne- El estudio de su edad se ha basado en el análisis cesariamente poco después de la muerte del individuo de las suturas craneales conservadas (coronal, sagital y antes de haberse iniciado el proceso de esqueletiza- y lambdática). Todas ellas se hallan abiertas ‒la ción. lambdática incluso en un grado 0‒, criterio que evi- También se relaciona una serie de marcas del hue- dencia la juventud del individuo, que tendría entre 20- so frontal (paralelas y orientadas en diagonal desde la 25 años al morir. El fragmento también presenta una sutura coronal ‒cerca de bregma‒ hacia la parte ante- leve cribra orbitalia y en la cara endocraneal se iden- rior del frontal) con el proceso de manipulación, pre- tifican dos cavidades de Paccioni en torno a la sutura via al clavado. La dirección de las incisiones indica sagital (una en cada parietal). Ambas son observacio- que se realizaron precisamente para levantar los tejidos nes asintomáticas y ajenas a la muerte del individuo. blandos de la cabeza y visualizar directamente la zona En la cara exocraneal del hueso frontal, en el eje del hueso donde convenía perforar antes de hacer pa- sagital, a unos 6 cm de la glabela y a unos 4 cm de Fig. 3. Cráneo del individuo PC-389 de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramanet). A la izquierda de la imagen norma superior del cráneo en la que se observan las líneas de fractura y la fisura. A la derecha arriba detalle del agujero y de las marcas del elemento de soporte. De- bajo detalle del corte en el occipital (en color en la versión electrónica). Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 291 29/11/19 10:36 292 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà bregma, se observa un agujero de 8,7 mm de diámetro. izquierdo y derecho (Fig. 4). En la norma anterior se Su parecido con el del ejemplar PC-388/MAC BCN- ven unas órbitas de bordes redondeados y con unas 39986 evidencia que, en origen, el cráneo estuvo cla- fosas frontales débiles. La norma lateral derecha mues- vado. De dicha perforación salen hacia la región pos- tra una glabela tipo 4 de Acsádi y Nemeskéri (1970), terior dos fracturas radiales. La primera rompió el mientras que la norma lateral izquierda deja ver unas cráneo en dos grandes fragmentos (se conservan sin líneas temporales poco marcadas y con un hueso nasal reconstituir), y la segunda hacia el parietal izquierdo derecho que sobresale. La norma superior del cráneo comportó la pérdida de parte de esta región (Fig. 3). muestra una cierta asimetría, lo que al estar incomple- Asimismo, existe una fisura sinuosa en la región an- to hace suponer que fuera un cráneo estrecho. En la terior que se dirige hacia la glabela. La morfología de ambas fracturas y de la fisura, nada lineales, indica que se produjeron en el momento de introducir o de remachar el clavo con fuerza. El aspecto de las frac- turas también indica que el hueso todavía conservaba colágeno, es decir que se rompió poco tiempo después de la muerte del individuo. La apertura del entorno posterior del agujero es ligeramente mayor que la del anterior. Esta adecuación de la superficie ósea estaría destinada a evitar la rotu- ra del cráneo cuando se sujetara al soporte (Fig. 3), aunque ya se ha comentado que no fue suficiente. Pa- ralelamente, la morfología del agujero en el exocráneo es poligonal, mientras que la sección endocraneal es totalmente circular, lo que apoya la tesis de la prepa- ración previa del hueso antes de fijar el clavo. El diá- metro de la superficie endocraneal de la perforación también es mayor que el de la exocraneal, demostran- do que se trata del punto de entrada del hierro. La falta de la base del cráneo impide valorar por donde salió. Justo en la porción anterior del orificio, también en la misma línea sagital, se detecta una impresión cuadrada de unos 3 mm de lado. Podría tratarse, de nuevo, de la marca dejada por un elemento que suje- tara el cráneo mientras se manipulaba, quizás en el momento de introducirle el clavo. Otro tipo de marcas del individuo corresponderían a una etapa anterior. Se trata de lesiones causadas por actos violentos relacionados con la etapa final de su vida: el extremo inferior del hueso occipital presenta una fractura ‒a consecuencia de un corte de 33,25 mm de longitud y 12,5 mm de anchura máxima‒ (Fig. 3). La morfología y profundidad del corte, ma- yor en el lado derecho que en el izquierdo, indican que un individuo diestro le atacó por el lado derecho. El agresor actuó por la espalda impactando un arma cortante en la región occipital. El agredido estaba de pie por lo que probablemente no se trataría de un ajusticiado. De haberlo mantenido arrodillado o aga- chado para ser decapitado, el corte hubiera afectado la región posterior que incluiría también las vértebras. Sin embargo, por su gravedad, queda claro que la intención de tal ataque era causarle la muerte que Fig. 4. Cráneo del individuo PC-390 de Puig Castellar (Santa Co- loma de Gramenet). En la parte central norma superior del fragmen- probablemente ocurrió. to craneal conservado. En la parte inferior detalle del corte del PC-390 (MAC BCN-49222) incluye la práctica parietal izquierdo. En la parte superior detalle de las marcas de la totalidad del hueso frontal y partes de los parietales región frontotemporal (en color en la versión electrónica). Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 292 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 293 región de bregma se encuentra un hueso wormiano. PC-s.n. es un fragmento de hueso frontal derecho En general el hueso es grueso: 7,8 mm en el parietal de 93 mm de anchura y longitud comprendida entre derecho. Pertenecería a un individuo de sexo mascu- los 38 mm en la región central y los 52 mm en el lado lino (por la morfología) y de una edad ‒teniendo en opuesto (Fig. 5). Su cara endocraneal conserva parte cuenta que tan solo se observa parte de la sutura co- del canal del seno longitudinal superior. Al estudiar la ronal‒ en torno a los 50-60 años. La cara endocraneal cara exocraneal de la carilla temporal del frontal, bajo del hueso no evidencia ninguna alteración vascular ni la línea temporal inferior, se observan un conjunto de patológica. El estudio exocraneal permite reconocer marcas realizadas con algún elemento cortante o pun- una cribra orbitalia bilateral en las cavidades oculares zante, orientadas desde la parte superior hacia la su- y un corte de 22 mm de longitud y 12 mm de sección tura frontoesfenoidal. Su longitud oscila entre 4 y 6 en el parietal izquierdo del cráneo. Se debe a un ele- mm aproximadamente. Asimismo, un corte de 16 mm mento cortante que golpeó al individuo de arriba aba- de longitud secciona de arriba a abajo el extremo su- jo de forma tangencial, como muestra la impronta de perior derecho de la órbita (Fig. 5). No se observa la escama extraída (Fig. 4). El ataque debió producir- regeneración de la herida por lo que se deduce que se frontalmente. esta se produjo poco antes de la muerte del individuo. PC-391 es un fragmento de calvaria formado por La morfología del borde de la órbita y la inclinación parte del hueso frontal izquierdo que incluye una frac- del hueso frontal permiten atribuir este fragmento al ción del techo de la órbita ‒con evidencias de cribra sexo masculino. No hay ningún elemento que facilite orbitalia‒ y la práctica totalidad del parietal derecho el diagnóstico de la edad, aunque se descarta que se (Fig. 5). Ambos huesos, siempre en sus bordes, mues- trate de un niño. tran parte de las suturas coronal, sagital y lambdática. PC-392-397 está representado por un fragmento de Su trazado perfecto evidencia que solo habían iniciado hueso frontal (PC-392) y otro de mandíbula (PC-397). su obliteración a nivel del segmento S3 de la sutura El primero pertenece al lado derecho, conserva toda sagital, facilitando la rotura a este nivel. Se trataría su longitud y una anchura máxima de 86 mm pues de un individuo de unos 20 años como máximo. (Fig. 6A1). El grosor del hueso, la morfología de la El borde de la órbita, gruesa, y la morfología general región de sutura coronal que ha perdurado y el frag- del parietal, sin protuberancia, permitirían atribuirle mento de borde de la órbita ‒con presencia de cribra sexo masculino. En norma lateral derecha y por deba- orbitalia‒ permiten asignarlo a un individuo de edad jo de las líneas temporales de la careta temporal del subadulta. No hay otra evidencia de patología ni de frontal, se observa un conjunto de marcas de entre 4 ningún traumatismo. El otro fragmento (Fig. 6A2) co- y 8 mm de longitud, realizadas con algún elemento rresponde a la hemimandíbula izquierda completa, cortante o punzante. Están orientadas de arriba abajo fracturada a nivel del segundo premolar derecho. El hacia la sutura frontoesfenoidal (Fig. 5). fragmento incluye todos los alvéolos desde el segundo molar izquierdo hasta el segundo premolar derecho. Las piezas presentes en los alvéolos corresponden a dentición definitiva del lado izquierdo: primer incisivo, canino, primer y segundo premolar y primero y segun- do molar. En ninguna se ha podido observar patología dental ni caries ni hipoplasia, y solo el incisivo pre- senta acumulación de cálculo dental. El cóndilo man- dibular no ha finalizado su desarrollo denotando que no ha alcanzado la edad adulta. Este dato junto al desgaste y desarrollo dental permiten relacionarlo con el fragmento de cráneo y asignar al individuo unos 15 años de edad. Las dimensiones de la mandíbula que se han podido tomar (Tab. 3) son meramente descrip- tivas debido a su juventud. La morfología de las piezas óseas y dicha juventud no permiten atribuirle el sexo. La morfología y características del fragmento craneal y mandibular y la falta de incompatibilidades óseas, patológicas o de diagnóstico (tanto de edad como de sexo) entre ambos, han permitido asignarlos al mismo Fig. 5. Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet): en la parte individuo. superior los dos fragmentos craneales del individuo PC 391. En la PC-393/PC-394 comprende dos fragmentos de hue- parte inferior del individuo s. n. (en color en la versión electrónica). so frontal (Fig. 6B). El mayor (PC-393) pertenece al Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 293 29/11/19 10:36 294 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà Fig. 6. Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet): A1 y A2. fragmento craneal PC 392 y mandíbula PC 397 del mismo individuo; B. fragmentos frontales PC 393 y 394 de un mismo individuo; C. mandíbula PC396; D1 y D2. mandíbula PC 398 y un detalle del corte a nivel de sínfisis mandibular; E. mandíbula quemada PC 402; F. mandíbula quemada PC 403 (en color en la versión electrónica). Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 294 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 295 lado derecho. Mide 88 mm de anchura y 65 mm de mandibular‒ permiten asignarle sexo masculino. La longitud máxima, e incluye la parte anterior del hueso región mentoniana presenta un corte resultado de un frontal con el techo de la órbita derecha y la articula- golpe frontal con un arma cortante, realizado por una ción con los huesos nasales. El segundo (PC-394) co- persona diestra, que comportó la pérdida de más de 4 rresponde a la parte más externa de la órbita izquierda cm de longitud de hueso (Fig. 6). La agresión se pro- (cavidad casi entera con anchura de 30 30 mm). Se dujo mientras la víctima estaba de pie. han asociado ambos fragmentos por la morfología y PC-402 es una mandíbula, reconstruida en el pa- similitud de las órbitas, profundas y con bordes redon- sado a partir de dos fragmentos que se han separado deados. Tipológicamente el cráneo presenta una gla- de nuevo para facilitar el estudio de esta región. In- bela pronunciada ‒tipo 3 de Acsádi y Nemeskéri cluye desde la rama derecha ‒incompleta puesto que (1970)‒ y no se observan bolsas frontales. Por ambos le falta el cóndilo y la apófisis coronoide‒ hasta el caracteres podría asociarse a un individuo de sexo alvéolo del segundo premolar izquierdo. Está fractu- masculino, pero con reservas. Ningún elemento óseo rada a nivel del segundo incisivo derecho. Se conser- permite asignarle una edad concreta, aunque su textu- van los alvéolos desde el segundo molar derecho has- ra y robustez sugieren un adulto. De nuevo los frag- ta el segundo premolar izquierdo. A excepción del mentos, a pesar de sus pequeñas dimensiones, permi- alvéolo del segundo incisivo derecho, el resto incluye ten reconocer en las caretas temporales de ambos las raíces de los dientes y las coronas del primer y frontales un conjunto de marcas realizadas con algún segundo molar derecho, con el esmalte dañado. Mues- elemento cortante o punzante, efectuadas de arriba tra evidencias de haber sido quemada (Fig. 6E) a una hacia la sutura frontoesfenoidal. temperatura insuficiente para deformarla por lo que se PC-396 es una de las mandíbulas más completas han podido tomar varias medidas (Tab. 3). Por la cara halladas en la campaña de excavación (Fig. 6C). In- bucal el lado izquierdo presenta una coloración blan- cluye todo el lado derecho y está fracturada en el lado quecina y el derecho negruzca. Esta desigual colora- izquierdo a nivel del tercer molar. También conserva ción indica que el lateral izquierdo sufrió las tempe- una fractura a nivel de la sínfisis mandibular, por don- raturas más elevadas porque la pieza reposaría sobre de se reconstituyó antiguamente. Los alvéolos están este lado. La conservación de las coronas dentales en buen estado, desde el tercer molar derecho al tercer enteras o parciales corrobora la menor afectación del molar izquierdo. Las piezas están insertadas salvo los lado derecho. Del resto de piezas tan solo se han pre- primeros incisivos y el segundo izquierdo. El estudio servado las raíces por lo que la única patología dental patológico de los dientes identifica cálculo dental en valorable es la ausencia de caries. El cambio tan claro todos, ausencia de caries y evidencias de hipoplasia de coloración entre ambos lados de un elemento tan tan solo a nivel de canino y segundo premolar. El tridimensional como una mandíbula implica que la primer molar derecho y segundo izquierdo presentan esqueletización de la pieza era incompleta. Llama la un ligero retroceso alveolar insuficiente para conside- atención el doble agujero mentoniano del lado derecho rarse patológico. La morfología de la mandíbula ‒un por su baja incidencia en la población actual. A nivel mentón marcado, un borde grueso y un ángulo man- del cuerpo mandibular se observa un corte. El arma dibular con eversión goníaca pronunciada‒ permiten cortante impactó por la parte anteroinferior del indivi- asignarla a un individuo de sexo masculino. La edad duo dirigiéndose hacia atrás y provocó la extracción de muerte ‒entre 18 y 25 años‒ se ha atribuido a par- de una lasca de unos 17 mm de longitud y 17 mm de tir del grado de desgaste dental (Brothwell 1987). No altura. El aspecto general, las pequeñas dimensiones, hay evidencias de ninguna fractura o marcas atribuibles el mentón pequeño y un ángulo mandibular práctica- a la causa de deceso ni a un proceso de tratamiento mente recto permiten asignarla a un individuo de sexo del cuerpo post mortem. femenino. Se encuadra entre los 17-25 años de edad PC-398 (MAC BCN-49223) es un fragmento de por el grado de desgaste de los dos molares (Brothwell mandíbula que incluye la hemimandíbula derecha has- 1987). ta la mitad del alvéolo del segundo incisivo izquierdo PC-403 consta de dos fragmentos de mandíbula, (Fig. 6D1, D2). Conserva los alvéolos y las piezas consolidados por una antigua restauración (Fig. 6F), desde el tercer molar derecho hasta el segundo incisi- con algunas concreciones calcáreas en el lado izquier- vo izquierdo, salvo el canino derecho y el segundo do. La pieza incluye desde el alvéolo del segundo incisivo izquierdo. Los dientes se conservan en buen molar derecho hasta la base de la rama ascendente estado, observándose hipoplasia en bandas en el cani- izquierda. Los alvéolos conservados van del segundo no, caries en el tercer molar y cálculo en los incisivos molar derecho hasta el alvéolo del tercer molar izquier- y premolares. A partir del desgaste dental la edad de do. También presenta evidencias de haber sido quema- muerte del individuo estaría en 18-25 años. La mor- da: la parte bucal anterior tiene un color negro, mien- fología de la pieza ‒mentón, borde inferior, ángulo tras que el resto es de color más blanquecino, sobre Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 295 29/11/19 10:36 296 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà 396 397 398 399 402 403 D I D I D I D I Altura rama 57 - - 48 68 - - - Anchura rama - - - 30 31 - - - Altura sínfisis - - 25 - 35 24 - Anchura sínfisis - - 13 - 15 14 15 Altura agujero 34 34 - 22 30 - - - mentoniano Anchura agujero 12 12 - 12 13 13 - - mentoniano Altura a M1 29 - 20 27 - 22 29 Anchura a M1 13 13 - 14 15 - 14 14 Altura a M2-M3 27 27 - 21 26 - 24 30 Anchura a M2-M3 16 15 - 15 17 - 15 15 Tab. 3.- Medidas de las mandíbulas recuperadas en Puig Castellar (expresadas en mm.). D. lado derecho; I. lado izquierdo. todo a nivel del borde inferior. La cremación produjo unos 25 mm de longitud de hueso en el borde inferior la rotura de las piezas dentales. Las que se conservan (Fig. 7). Por la cara interna se observa otro corte que están fragmentadas desde las raíces (canino y segundo extrajo una lasca de hueso de 18 mm de longitud y 6 incisivo derechos y primer premolar izquierdo) y da- mm de altura a nivel de la línea oblicua interna ñadas a nivel de las coronas (segundo premolar, se- (Fig. 7). Dicho corte se produjo por la parte inferior gundo y tercer molares izquierdos). Las demás cavi- de la mandíbula y probablemente de atrás hacia ade- dades están vacías por la acción del fuego. La fina lante. Correspondería al segundo impacto. Finalmen- capa de concreción impide precisar la coloración de te la mandíbula fue seccionada a nivel de la sínfisis la pieza y por tanto decidir si el fuego actuó en la mandibular (Fig. 7). El impacto cortante debió ser mandíbula cadavérica o esqueletizada. Se han podido contundente y se imprimió frontalmente, produciendo tomar algunas medidas del lado izquierdo (Tab. 3). Su una fractura totalmente rectilínea que secciona el hue- mentón es pronunciado, relativamente grande, y por so. Corresponde al último ataque, efectuado cuando la morfología y el grosor del borde inferior mandibu- el individuo ya estaría abatido en el suelo. La morfo- lar puede asignarse a un individuo de sexo masculino. logía de la pieza, con un mentón y un borde inferior Se aprecia el tercer molar izquierdo que emerge a par- muy robustos, permiten la atribución a un individuo tir de los 18 años. La fragmentación del primer molar de sexo masculino. El desgaste dental indica una edad impidió observar su grado de desgaste. Tampoco hay de unos 25-35 años en el momento de su muerte otros elementos que permitan una atribución más pre- (Brothwell 1987). cisa de la edad más allá de reconocer que se trata de un adulto. PC-399 es un fragmento de mandíbula que inclu- 3.2. Interpretación de los resultados ye desde la sínfisis mandibular hasta el segundo mo- paleoantropológicos lar derecho. Contiene los alvéolos desde el segundo molar derecho hasta el primer incisivo izquierdo. Las La colección de restos humanos de Puig Castellar piezas dentales están in situ salvo el tercer molar de- está constituida por 7 fragmentos craneales (dos de recho (Fig. 7). Todos los incisivos y el canino presen- ellos bastante completos PC-388 / MAC- BCN 39986 tan acumulaciones de cálculo. La pérdida del esmalte y PC-389 / MAC- BCN 49221) y 6 fragmentos man- dental post mortem en los incisivos impide ver las dibulares depositados en el MAC-Barcelona. Dos frag- líneas de hipoplasia del esmalte que sí aparece a nivel mentos han podido atribuirse a un mismo individuo. de canino y de los dos premolares. No hay evidencias Se trata de una mandíbula y un fragmento craneal, de caries, de retroceso alveolar o de fístulas en el atribuibles por sus rasgos a un joven de unos 15 años, cuerpo mandibular. Un corte en el borde inferior po- y de otro, sin edad reconocible, al que se han asigna- dría corresponder al primero de varios impactos para do dos fragmentos craneales por la morfología de las decapitar al individuo, que le produjo la pérdida de órbitas oculares. El estudio del material ha permitido Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 296 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 297 El cráneo más completo presenta además multitud de marcas en el hueso frontal que habían pasado des- apercibidas hasta el momento y que asociamos igual- mente a la preparación de las cabezas para su exhibi- ción. Son trazos incisos que se extienden desde el bregma hacia delante, en dirección a las sienes, y cuya localización difiere de las anteriores. Estarían relacio- nados con el levantamiento del cuero cabelludo, rea- lizado ex professo con ayuda de algún instrumento. Sus características y ubicación muestran que el fin de esa operación era permitir la localización del punto anatómico más favorable para practicar la perforación por donde pasaría el clavo. Su trayectoria vertical in- dica que la cabeza se presentaría sobre una base (pro- bablemente un poste) de madera. Todas las marcas identificadas sobre los restos hu- manos, consecuencia de esas manipulaciones durante la fase de preparación, debieron producirse sobre ca- bezas previamente separadas de los respectivos cuer- pos pero, como la base del cráneo o bien ha desapa- recido o se encuentra muy maltrecha, ya es imposible observar cualquier corte a nivel del agujero occipital asociable a la maniobra de decapitación. En todo caso, las operaciones mencionadas, destinadas a levantar el cuero cabelludo o a perforar los cráneos, se hicieron poco después del fallecimiento de las víctimas y tras la separación de sus cabezas que todavía conservaban Fig. 7. Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet): mandíbula del individuo PC 399 y detalles de los cortes recibidos (en color en la suficiente plasticidad. versión electrónica). Los seis restos mandibulares aislados evidencian otras particularidades. Tres engloban más de la mitad de la mandíbula y otras tres solo una hemimandíbula. ir más allá de los cinco cráneos enumerados por el Esta división sería intencional, pero no se manifiesta descubridor para hablar de un total de 12 individuos, una clara preferencia por conservar uno u otro lado de ambos sexos. (cuatro son derechas y dos izquierdas). Tres mandíbulas Los dos cráneos más completos presentan claras presentan cortes contundentes, a veces con eliminación muestras de haber sido atravesados por clavos para de material óseo, evidencias de agresiones previas por unirlos a un soporte de madera. El hierro del más re- arma blanca. Todas las lesiones pueden considerarse levante, aunque está alterado e incompleto, se conser- peri mortem porque los cortes se produjeron cuando los va aún in situ. Ambos cráneos, además de la perfora- huesos todavía conservaban colágeno. La trayectoria de ción de entrada del clavo tienen otras marcas algunos demuestra incluso que el individuo estaba de cuadrangulares, mucho más pequeñas que no atravie- pie cuando se produjo la agresión y que no se trató de san la pared ósea. Sus características y posición hacen una ejecución. Destacan las tres lesiones consecutivas más plausible relacionarlas con los anclajes necesarios de PC-399: el individuo estaba de pie al recibir la pri- para sujetar las cabezas temporalmente en el proceso mera pero cuando sufrió la última –que probablemente de manipulación antes de clavarlas al soporte definiti- le causó la muerte– se encontraba ya abatido. La man- vo que con puntos de anclaje secundarios. Estos crá- díbula PC-399 es especial (Fig. 7) ya que la lesión por neos no muestran marcas antrópicas en el área de arma blanca de la cara interna se puede relacionar con inserción del músculo temporal. En cambio aparecen la ablación de la lengua, como se ha sugerido en otros en algunos de los fragmentos craneales, localizados en casos (Ciesielski et al. 2011: 141). la carilla temporal del hueso frontal, pudiendo incluir La coloración ennegrecida de dos de las mandíbu- parte del hueso parietal, y se caracterizan por ser cor- las estudiadas indica su exposición al fuego 7. Las to- tas, poco profundas y numerosas. Su orientación y localización resultan de acciones destinadas a liberar 7 Resulta imposible precisar cuándo se quemaron estos restos hu- las fibras verticales anteriores del músculo temporal manos localizados en el nivel de abandono de la entrada del Puig Cas- del hueso. tellar. Como no se han registrado niveles de incendio en el yacimiento Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 297 29/11/19 10:36 298 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà nalidades ‒de negro a blanquecino‒ y la ausencia de una intención muy distinta. Incluso podían emprender- deformaciones se relacionan con una temperatura se acciones específicas para ello, como las expedicio- máxima de 550ºC y, probablemente también, sobre nes de los denominados “cazadores de cabezas” del restos cadavéricos. Además una de ellas ya habría su- sudeste asiático. Las cabezas conseguidas en este úl- frido lesiones por arma blanca. timo contexto adquirían la categoría de trofeo y quie- El maxilar del cráneo PC-388 y los fragmentos nes las atesoraban en la antigüedad, a menudo creían mandibulares independientes también aportan informa- estar apropiándose también de la energía vital de las ción relevante del estado de salud de los individuos. víctimas (Sterckx 2005; Dedet 2011; Armit 2012; Gra- No hay evidencias de procesos infecciosos, ya sea cia 2015). como caries, formación de fístulas o retroceso alveolar, Las cabezas cortadas, elementos preciados desde resultante de una enfermedad periodontal. Alguno pre- el punto de vista ideológico, a menudo han sido utili- senta cálculo dental en la mayoría de las piezas rela- zadas, pues, en un contexto competitivo entre indivi- cionable con la ingesta de alimentos blandos. En ge- duos y/o grupos. Por ello a la primera fase de captura neral se aprecia un fuerte desgaste dental, bastante más seguía necesariamente otra de exhibición, ante toda la acentuado en el cráneo PC-388, atribuible al uso de la comunidad o bien restringida a solo un segmento pri- dentición en actividades productivas, como el trabajo vilegiado. Esto implicaba la instrumentalización de de las fibras vegetales o el curtido de la piel. unos restos humanos a los que se privaba del trata- Todos los cráneos, completos o fragmentados, con- miento funerario convencional propio de cada contex- servan como mínimo parte de una órbita ocular y cri- to cultural. Se les cosificaba, se les negaba el respeto bra orbitalia en cuatro de los 7 individuos. Solo es inherente a cualquier difunto humano, convirtiéndolos bilateral en uno de los que tienen ambas órbitas. La en un medio para reafirmar la identidad de un grupo elevada frecuencia de dicha cribra es consecuencia o y cohesionarlo alrededor de quienes ejercían o preten- de una alimentación deficitaria, o de un mismo origen dían ejercer el liderazgo social. Existiría una ideología geográfico donde la prevalencia de enfermedades como sobre la cual se sustentaban dichas prácticas simbólicas la malaria o la talasemia se asociaría a las condiciones y unos agentes que controlaban su materialización de ambientales, o al mismo origen genético. Como los acuerdo con unas pautas premeditadas. datos dentales parecen indicar que no sufrieron déficit Para presentar las cabezas de modo estable (y no nutricional, el factor alimentario podría descartarse solo depositarlas en un lugar convenido) se podrían como causa de la cribra. La causa de su etiología debe colgar, introducir en un receptáculo, encajarlas en otro buscarse en la estrecha relación entre todos los indi- elemento a través del foramen magnum (p.ej. empa- viduos, propia de una misma población, ya sea a nivel lándolas) o incluso unirlas a un soporte mediante una cultural, geográfico o genético o por su combinación. pieza de hierro, para mantenerlas fijas en una determi- Finalmente, recordamos que solo el cráneo PC-388 / nada posición, como ocurre en el mundo ibérico sep- MAC-BCN 39986 del conjunto estudiado presenta un tentrional. Allí, tal como hemos descrito, el ejemplar tumor sésil u osteoma de carácter asintomático y la más íntegro del poblado de Puig Castellar conservaba agenesia alveolar de los caninos incluidos. un clavo que lo atravesaba prácticamente en vertical, lo que nos permite deducir que en origen se colocó rematando el extremo de una estaca o de un elemento 4. CONCLUSIONES de madera. También se ha documentado en este y otros restos craneales del yacimiento un tratamiento previo Múltiples culturas han considerado a lo largo del de las partes blandas y el hueso, que coincide con el tiempo que la cabeza humana concentra los valores observado en otras cabezas cortadas del territorio íbe- esenciales del individuo. Por ello, desde el Neolítico, ro septentrional, en el área de Ullastret (Agustí y Díaz se constata una dualidad: las cabezas de ciertas perso- 2015; Agustí y Martín 2006). nas destacadas han sido conservadas como reliquias En el continente europeo, la instalación de cabezas protectoras, mientras que, en ocasiones, a los miem- sobre postes se documenta ya en el Mesolítico, en la bros de otros grupos (enemigos o simplemente forá- zona escandinava (Hallgren y Fornander 2016). Gra- neos), después de darles muerte se les arrebataban con cias a las fuentes escritas griegas y latinas también conocemos para épocas posteriores costumbres pare- cidas como la exhibición en la parte superior de palos (comunicación personal de C. Ferrer, actual directora de las excavacio- y estructuras antropomorfas a veces acompañadas de nes), la termoalteración tendría otros motivos. Considerando hallazgos armamento, formando trofeos (Gabaldón 2004). Otro similares en yacimientos del sudeste francés (Entremont y Roquepertu- paralelo sería el de los conjuntos de cabezas y armas se) en curso de estudio (comunicación personal de Patrice Courtaud, CNRS, PACEA) planteamos que los restos sufrieran una cremación clavadas en puertas y fachadas de edificios de la Galia parcial –voluntaria o accidental– antes de ser expuestos. meridional a quienes se refieren diversos autores clá- Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 298 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 299 sicos basándose en el testimonio presencial de Diodo- nos yacimientos levantinos (Oliver 1995) pero ningu- ro de Apamea a finales del siglo II a. C. Por ello se no perforado o clavado. les ha convertido en una imagen indisociable de las En resumen, las cabezas cortadas del ámbito ibé- cabezas cortadas de la Segunda Edad del Hierro, tal rico catalán como las del Puig Castellar caracterizan como resumen por ejemplo Armit (2012) o Dedet momentos de abandono de yacimientos urbanos de los (2011) y analiza críticamente Aguilera (2012, 2014). siglos III y II a. C. Se han hallado en depósitos pri- En cambio, las fuentes escritas no aportan infor- marios que corresponden a niveles de circulación de mación sobre los íberos o bien resulta demasiado calles y grandes edificios representativos denominados confusa e improbable tal como ha puesto de relieve “aristocráticos”, o bien en depósitos secundarios, cuan- Quesada (2014: 90). No queda claro si los textos que do algunos se trasladaron a fosas y silos para enterrar- describían originariamente a guerreros victoriosos los tras un periodo de exposición, a menudo en com- con haces de manos amputadas –como las represen- pañía de las armas con las que ya habían compartido tadas en las estelas del Bajo Aragón– colgando de antes un espacio como trofeos (Rovira 1998; Rovira sus cinturones o bien esgrimiendo cabezas clavadas y Codina 2015). en sus picas, exultantes tras la toma de Selinunte, se Los yacimientos más representativos de este fenó- referían realmente a mercenarios de íberos tal como meno son los de la dípolis de Ullastret (Puig de Sant se había pensado hasta ahora. En el ámbito icono- Andreu e l’Illa d’en Reixac) para la zona indiketa y el gráfico, sí parece que la estela ibérica de Camp de del Puig Castellar para la layetana. Son los únicos don- les Lloses (Tona, Barcelona) recoge una escena de de aparecieron cráneos muy completos ‒algunos con decapitación tras un combate entre dos guerreros los clavos in situ y otros solo con rastros de las perfo- (Rovira 2015: 47). Del mismo modo en un ámbito raciones‒ y numerosos fragmentos craneales, así como peninsular más alejado, existen pequeños bronces de mandíbulas. Estas últimas, completas o no, siempre celtibéricos (fíbulas y báculos) que reproducen a ji- superan en número a los cráneos propiamente dichos. netes portadores de cabezas cortadas, y que podrían La permanencia de los huesos a la intemperie se tradu- estar aludiendo a personajes míticos o antepasados ce en alteraciones y desgastes superficiales. También guerreros heroizados. coinciden en la posición de las perforaciones (parte El registro arqueológico indica que un importante superior del cráneo, en zonas fáciles de atravesar, pero número de hallazgos osteológicos e iconográficos de a la vez suficientemente resistentes) y en el procedi- finales de la Edad del Hierro, vinculados a las “cabe- miento (efectuadas sobre el hueso fresco, poco después zas cortadas”, se sitúa fundamentalmente en el Golfo de fallecer el individuo y tras ser decapitado). Se efec- de León. Los ejemplos proceden de los principales tuaba con cuidado, actuando desde la parte externa del hábitats de la Galia mediterránea (Provenza y Langue- cráneo, y dejando un hueco circular o cuadrangular de doc) (Dedet 2011; Pernet y Roure 2011), y los restos aproximadamente un centímetro de diámetro por donde humanos se concentran en los núcleos urbanos del luego se introduciría el clavo que los unía a un soporte extremo nororiental del mundo ibérico, es decir en la de material perecedero, presumiblemente de madera. A franja transpirenaica que se extiende entre en el actual veces también se han reconocido rastros de otras marcas Rosellón (en Le Cailar, Pech Maho, y probablemente menores (pocos milímetros y sección cuadrangular) so- Ruscino) y el área correspondiente a los antiguos in- bre los huesos parietales, resultantes de una sujeción diketes y layetanos, en las actuales provincias de Gi- mediante grapas o instrumentos apuntados. Parece pro- rona y Barcelona. El límite inferior de este fenómeno bable que su objetivo fuera mantenerlos estables duran- se sitúa en el río Besós, precisamente donde se halla te la fase de preparación más que la propia la exhibición el oppidum de Puig Castellar. A poca distancia de este según Agustí y colaboradores (2016) y Agustí y Díaz se encontraron también restos de alguna calota perfo- Carvajal (2015) sugieren para el núm. 4945 de Ullastret. rada en Ca n’Olivé (Francès et al. 2005). Aunque cer- La primera fase de preparación incluía además el deso- ca de allí se descubriera puntualmente también algún llado previo de las cabezas. Estas maniobras, destinadas otro cráneo en los poblados de Burriac y Turó de a separar los tejidos blandos del sustrato óseo para en- Montgat (Campillo y Agustí 2005: 983-984) su carác- contrar el punto a perforar, han dejado estrías paralelas ter difiere pues no se identificaron trazas de haber sido sobre él, especialmente numerosas y visibles en el fron- perforados. Otro caso especial sería el ejemplar de tal del cráneo MAC-B 39986 (PC-388) de Puig Caste- l’Illa d’en Reixac, con mutilaciones dentales y eviden- llar y apreciables en Ullastret solo en los cráneos núm. cias de desgaste desigual, que responderían a su ex- 4945 y 4948. posición en una hornacina hacia finales del siglo V o Uno de los principales rasgos diferenciales entre principios del IV a. C. (Codina y de Prado 2015: 18, Ullastret y Puig Castellar reside en la composición fig. 3; Rovira y Codina 2015). Más al sur, también se del grupo demográfico representado por los restos han localizado restos craneales fragmentarios en algu- craneales publicados en detalle hasta ahora. En Ullas- Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 299 29/11/19 10:36 300 M. Eulalia Subirà y M. Carme Rovira Hortalà tret (Prado y Rovira 2015) son hombres de entre 16- dina 2015), a diferencia de Puig Castellar, donde no 18 años y algo más de 50 y, en Puig Castellar, la pudo demostrarse su asociación a ningún elemento representación se amplía algo: hombres y mujeres bélico. adultas, pero en un rango de mayor juventud: el me- nor de Puig Castellar -PC-392-397- tenía unos 15 años cuando murió y solo había un individuo adulto de 5. EPÍLOGO edad avanzada (entre 50 y 60 años). Corresponden a mujeres el cráneo MAC-B 39986 (PC-388) (entre 30 La voluntad de entender el significado de las ca- y 40 años) y la mandíbula (PC-402) (entre 17 y 25 bezas cortadas en el sur de Europa durante la Segun- años) quemada y afectada por una lesión propia de da Edad del Hierro requiere implementar una investi- una agresión contundente con arma blanca. Oliver gación transversal que combine la antropología física (1995) ya indicó la presencia de individuos femeninos con análisis de laboratorio (ADN, isotópicos, resi- entre los restos humanos de yacimientos urbanos ibé- duos…), el estudio de las fuentes y la iconografía. Este ricos de Castellón y se cree probable que también lo trabajo contribuye a desvelar los rituales vinculados a sea otro individuo de Ca n’Oliver, hallado durante las la violencia en el nordeste de la península ibérica a excavaciones de la zona de entrada de este importan- partir del conjunto osteológico de El Puig Castellar te asentamiento layetano y actualmente en curso de según una línea metodológica que iniciamos en el área estudio 8. Por el contrario no consta ningún caso en el de Ullastret (Prado y Rovira 2015; Agustí et al. 2016), ámbito del sudeste francés, donde incluso Dedet pero con intención de ir más allá y contribuir al co- (2011) ha señalado que se trata exclusivamente de nocimiento de la población ibérica en general. Esta, adultos masculinos. debido al ritual de cremación de sus muertos, está El estado de salud de las poblaciones de Puig Cas- escasamente descrita y las inhumaciones son esencial- tellar y Ullastret se conoce por algunos ejemplos de mente infantiles por lo que el volumen de datos dis- hipoplasia del esmalte dental (relacionada con proble- ponibles es muy escaso. mas en la infancia por enfermedad o déficit alimenta- El estudio morfológico y métrico de los restos cra- rio) y por la cribra orbitalia generalizada en Puig neales exhumados en Puig Castellar aporta evidencias Castellar y solo ocasional en Ullastret (núm. 4944). de carácter no funerario correspondientes a individuos En ambos yacimientos las lesiones por arma blanca de distintas edades, aunque el pequeño tamaño de la son tan contundentes que parecen mortales en varios muestra no permite, por ahora, establecer una compa- casos: a diferencia de Ullastret, en Puig Castellar nin- ración exhaustiva con otros grupos humanos. En esta guno de los individuos afectados experimentó una primera fase de trabajo durante la cual se ha caracte- supervivencia prolongada. rizado el conjunto desde la óptica de la antropología Como modalidad de exposición de las cabezas, en física, se han podido detectar numerosas coincidencias ambos lugares se requirió ayuda de un gran clavo (unos con el área de Ullastret, en cuanto al modus operandi 20 cm de longitud) para fijarlas individualmente con de preparación de las cabezas. Este denota una meto- pequeñas variaciones en su ubicación. En Puig Caste- dología bien definida, con un buen conocimiento de llar todos los restos (12 individuos) se encontraron la anatomía humana y la existencia de “especialistas” junto la muralla, en la entrada al yacimiento, como en que empleaban un utillaje particular, como pequeños otros casos del sur de Francia (Dedet 2011), y la orien- elementos de sujeción y clavos que sobrepasan en ta- tación vertical del clavo mejor conservado hace pensar maño a los utilizados habitualmente en las construc- que remataba una estaca o un elemento arquitectónico ciones de la época. de madera. En Ullastret prevalecen otras zonas del eje Las diferencias más significativas entre los grupos viario y se reitera su conexión con grandes edificios de Ullastret y Puig Castellar por ahora se aprecian en vinculados a la aristocracia local como los de la Zona la gran incidencia de la cribra orbitalia y la presencia 14 del Puig de Sant Andreu y la 15 de l’Illa d’en femenina en el segundo. La identificación de mujeres Reixac. Allí aparecerían aplicados a maderas de las entre las víctimas halladas en Puig Castellar podría fachadas, con los clavos en posición inclinada. En es- sorprender dado que, de manera generalizada hasta tos lugares, y en el enclave también indiketa de Mas hoy, las “cabezas cortadas” de la Edad del Hierro han Castellar de Pontós, los restos suelen estar asociados sido atribuidas exclusivamente a guerreros caídos en a armas (las espadas amortizadas ritualmente también el campo de batalla por influencia de las fuentes es- pueden estar atravesadas por un clavo) (Rovira y Co- critas clásicas que sitúan acciones de este tipo en el ámbito céltico. Su posible atribución a “amazonas” no nos parece adecuada porque, entre las escasas fuentes 8 Comunicación personal de Joan Francès, director de las excava- que mencionan los episodios bélicos en el nordeste a ciones. raíz de la Segunda Guerra Púnica (Quesada 1996), las Trab. Prehist., 76, N.º 2, julio-diciembre 2019, pp. 286-302, ISSN: 0082-5638 https://doi.org/10.3989/tp.2019.12238 06-Prehistoria VOL76 N2-2019.indd 300 29/11/19 10:36 Las “cabezas cortadas” del poblado ibérico del Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)… 301 únicas menciones a mujeres se hacen en condición de rehenes (la mujer e hijas de Índibil) y jamás entre los Campillo, D. y Subirà, M. E. 2004: Antropología Física para arqueó- logos. Editorial Ariel. Barcelona. contingentes. Pensamos que su presencia se debería a Ciesielski, E.; Duday, H.; Girard, B.; Roure, R.; Martin, A. y Agustí, B. razias, el tipo de conflicto violento entre comunidades 2011: “La pratique des têtes coupées et les dépots d’armes en Gau- que se atribuye a los íberos: ataques rápidos por sor- le méditérranéenne et dans le nord-est de la Peninsule Ibérique”. En R. Roure y L. 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Dedet, B. 2011: “La tête coupée, symbole de mise à mort supreme en tre los individuos estudiados de Puig Castellar se cuen- Gaule méridionale? Des textes anciens aux données de l’archéologie”. ten dos mujeres y un joven de unos 15 años. Serían En Ph. Gruat y D. Garcia (eds.): Stèles et statues de l’àge du Fer. miembros de una o varias comunidades rivales asalta- Documents d’Archéologie Méridionale 34: 281-289. Duday H. y Masset C. L. 1987: Anthropologie Physique et Archéologie. das, mostrados como trofeos en una zona de acceso al Méthodes d’études de Sépultures (Actes du Colloque de Toulouse poblado. 1982). Paris. Ferembach D.; Schwidetzky I. y Stloukal M. 1980: “Recommendations for age and sex diagnoses of skeletons”. Journal of Human Evolution 9: 517-549. BIBLIOGRAFÍA Ferrer, C. y Rigo, A. 2003: Puig Castellar. Els ibers a Santa Coloma de Gramenet, 5 anys d’intervenció arqueológica (1998-2002). 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