Reseñas bibliográficas Ahorita. Apuntes sobre el fin de la Era del Fuego Martín Caparrós Anagrama Barcelona, 2019 ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 96 pp. ISBN: 978-84-339-1634-1 “Todo venía del fuego”, apunta Martín. Por eso, vivimos en burguesas de plantas en un mundo que es un holocausto el lugar de las llamas: el hogar. El fuego se ha ido marchan- permanente de gallinas; coleccionamos olores mientras do. Ahora ese todo es electrónico, digital, binario, virtual y proliferan los trasplantes fecales; digerimos una hiperco- hasta inteligentemente artificial. Apenas queda fuego. Mu- municación que nos lleva a vivir en varios tiempos a la vez; chas cosas empiezan a desaparecer. También, los buenos viajamos obedeciendo las órdenes de un teléfono que evita libros. Aseguró Negroponte que esos “papeles” (los buenos que nos perdamos, preguntemos o exploremos… y los malos) tenían los días contados. Lo secundó Billl Gates. Ahorita es un recorrido por nuestra historia más reciente; Y Nielsen. Y muchos más. Sin embargo, perduran. Resiste por nuestra brillante capacidad de crear boludeces; por ese herido el que, para Borges, era el más asombroso de to- quilombo que desde siempre venimos armando con la ex- dos los instrumentos de la humanidad. Y la humanidad ha cusa de una tecnología y una sociedad de la información creado, sin duda, muchos instrumentos. Quizás, demasia- que son justamente lo contrario. La desinformación y rui- dos. Caparrós viaja en su libro Ahorita (nuevos cuadernos do digital están presentes también en este libro que habla anagrama, 2019) –con precisión e ironía– por esa caterva del tiempo y de lo complejo que resulta contar el presente. de inventos, re-inventos que durante años aparecieron para Nadie puede explicar con certeza qué significa la palabra mejorarnos la vida o para complicarla; para responder a un “ahora”. Ni siquiera la RAE: “Momento mismo en el que se problema o para crear varios más; para aumentar nuestro habla o se escribe”. “En este momento o en el tiempo ac- tiempo de ocio y rápidamente llenarlo de ofertas, servicios, tual”. “Hace poco tiempo”. “Dentro de poco tiempo”. “Unas productos y “cosas”. Inventamos –lo explica con maestría– veces…, otras veces…”. Caparrós, no obstante, lo hace con necesidades y modas. maestría. Capta el momento. Toma la instantánea. La ana- Escuchamos a los minimalistas que defienden que podría- liza. La describe. Navega en los porqués. Y, otra vez, como mos vivir sin “tanta basura” (aunque como apunta Capa- siempre, sale a cazar detalles. Y desde ellos nos lleva al argu- rrós, “el sistema económico mundial necesita que ‘necesi- mento perfecto. Así, edifica breves pero corrosivos ensayos temos’”); compramos cigarrillos electrónicos para fumar que consiguen desordenar y ordenar; aclarar y confundir; agua; aprendemos a posar en unos tiempos de “registro” en convertir las respuestas en preguntas (que nunca nos hici- los que la sonrisa es el gesto más valorado; comemos ham- mos). Todo al mismo tiempo. Y lo hace a partir de un ritmo y julio-diciembre de 2019 doxa.comunicación | nº 29, pp. 289-318 | 317 Reseñas bibliográficas una melodía que son creación exclusiva del autor, marca de y muchos otros…– para escoger y juntar con precisión las la casa, alquimia “periodística-literaria”. palabras, con la excusa (y el anhelo) de escribir. Paro de escribir. Y llamo a Jordi, un amigo músico. Le pre- “¿Qué es escribir?” –le preguntó un estudiante de Periodis- gunto cómo se “escribe” la música. “Lo más complicado mo. “Elegir las palabras adecuadas. 600 veces en un artículo es la conjunción exacta de tres ingredientes: ritmo, melo- de 600 palabras”. Algo así defendió Martín hace unas sema- ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 día y armonía”, me cuenta. Vuelvo a la pantalla. Delante, nas al recoger el Premio Ítaca 2019 en la UAB. Ahorita es una un ejemplar de Ahorita subrayado, marcado, garabateado. colección de apuntes y también una colección de decisio- Creo que no es certero (ni ecuánime) decir que Martín Ca- nes. Caparrós escoge cada palabra como quien diseña la parrós es un escritor, un periodista, un cronista o un repor- alineación titular de Boca en el partido de vuelta de la final tero. Es insuficiente. Sus textos no se leen, suenan. Tienen de la Libertadores tras un 0-0, con la Bombonera, rugiendo, música. Y más: poesía. En una charla –celebrada en la Casa casi estallando, llena a rebosar. O eso parece. El libro reúne América de Barcelona– encendió su portátil y ante una hoja unas 33.250 decisiones. Esto es: cada palabra, una “determi- en blanco, le escuché algo así: “Aquí me siento en mi mun- nación definitiva”. do, en mi territorio, en mi lugar”. Estaba sentado en uno de Dijo Borges que hay que tener cuidado al elegir a los enemi- los extremos y no podía verlo bien. Pero hoy creo que no era gos porque uno termina pareciéndose a ellos. Tal vez tam- un documento nuevo de un procesador de textos. Lo que bién uno acaba pareciéndose a sus palabras –las que escribe había allí era una partitura en blanco. Martín no es un es- y las que dice. Más quizás a las primeras que se quedan, que critor (ni ninguno de sus derivados). Entonces, ¿qué es? No no se van. Las otras, a veces, ni uno mismo las recuerda o las lo sé. Seguramente nadie lo sabe porque Caparrós supera quiere acordar. Escritas perduran. Muchas veces, lo que se esas categorías teóricas que a él –como su título de licen- dice de uno es lo que se escribe de uno. O lo que uno escribe ciado en Periodismo– le importan un carajo. Omar Rincón, de uno mismo o de cualquier otro asunto. Seguramente, el periodista y crítico televisivo, defiende que existe el “géne- consejo borgiano es cierto: uno termina pareciéndose a sus ro Caparrós”. Esto es: Caparrós es un género en sí mismo. enemigos. Y seguramente pasará lo mismo con las palabras. Seguramente, Martín ni se lo plantea. Le preocupa poco. Con las dichas y con las escritas. Con las que escogemos. Al O nada. Simplemente, va por ahí. Se mueve. Ve, mira, oye, final, nos parecemos a ellas. O quizás, al revés. Caparrós nos escucha, estudia, analiza. Y luego sigue vagando por este lo recuerda en cada uno de sus textos. Hoy, ahora, ahorita y mundo –que ya nos contó en La Historia, Los living, Lacró- nuncasiempre. nica, Postales, El Hambre, Contra el cambio, Larga distancia Santiago Tejedor Calvo Universidad Autónoma de Barcelona 318 | nº 29, pp. 289-318 | doxa.comunicación julio-diciembre de 2019