Lecturas David Ginard y sus historias sobre el movimiento obrero* Pere Gabriel Universitat Autònoma de Barcelona No hace mucho se presentó el volumen tercero de las historias orales del movi- miento obrero que ha ido recopilando el historiador David Ginard Feron, profesor de la Universitat de les Illes Balears (UIB). Creo que en primer lugar debemos fijar- nos no sólo en el título común, Treballa- dors, sindicalistes i clandestins, sino en las pequeñas variaciones que el amigo David Ginard ha introducido en los subtítulos: Històries orals del Moviment obrer a les Ba- lears (1930 a 1950). Vol. I (se publicó en 2012); Històries orals del Moviment obrer (1930-1950). Vol. II (se publicó en 2014); y, en el último caso, Històries orals de Re- pública, guerra i resistència. Vol. III (apare- ció muy a finales del 2018). De manera, si se quiere, sólo aproximada, la secuencia es clara: mientras en el caso de los dos prime- ros volúmenes estamos ante unos testigos abocados a la historia obrera, el último, tal vez más complejo, asume la historia polí- tica de la izquierda y por tanto trasciende la consideración estrictamente militante obrera. Por otra parte, sin perder en ningún caso la referencia balear (mallorquina, pero * Es reseña de David GInard, Treballadors, sindicalistes i clan- también menorquina e ibicenca) en ocasio- destins. Històries orals de República, guerra i resistència. Vol. III. Palma, 2018, 424 pp, Ed Documenta Balear (Col.lecció nes las incursiones en las situaciones fuera Menjavents, 134). Para la redacción de esta reseña he usa- de las islas son significativas y relevantes. do mis apuntes y notas de las presentaciones, originaria- En conjunto, lo que ha hecho David Gi- mente en catalán, que tuve el placer de hacer de los dis- nard es aprovechar todo un inmenso mate- tintos volúmenes en el momento de su publicación, tanto en Palma como en Barcelona. He conservado en cualquier rial reunido por él mismo en su momento, caso el tono oral de las mismas. hace ya bastantes años, con el fin de cons- Nuestra Historia, 8 (2019), ISSN 2529-9808, pp. 139-144 139 Lecturas truir su primer gran y ambicioso estudio timo volumen. No estamos ante unas pocas sobre el movimiento obrero mallorquín de entrevistas de unos cuantos y destacados los años de la Segunda República, la Gue- militantes. En este caso, el número tam- rra civil, el Exilio y el antifranquismo, que bién es relevante, en la medida que permi- constituyó la temática de su inicial tesis te al lector moverse dentro de un material doctoral y que, sucesivamente, dio lugar representativo e indicativo no sólo de las a la elaboración y publicación de cinco li- grandes estrategias y consideraciones doc- bros, sin duda de ineludible referencia, en trinales de los principales dirigentes, sino, 1991 (La resistència antifranquista a Ma- con mayor ambición y complejidad, tener llorca, 1939-1948), 1994 (L’esquerra mallor- en cuenta los valores, la moral y las cosmo- quina i el franquisme ), 1997 (L’oposició al visiones de cuadros y militantes más a ras franquisme a les Balears,1936-1975), 1998 del suelo. Acercarse, en definitiva, a la vida (L’oposició antifranquista i els comunistes más cotidiana, las costumbres y los apren- mallorquins, 1939-1977) i 1999 (El moviment dizajes de sus familias, hijos y miembros obrer de Mallorca i la Guerra Civil). He dicho más jóvenes, también qué recibieron de los aprovechar, pero no deberíamos llamarnos padres, cuál era el papel de las mujeres, etc. a engaño. No se trata en absoluto de una Asimismo, y no menos importante, cuáles simple transcripción y suma de entrevistas. eran sus recuerdos y qué mitificaciones y La recopilación de estos tres volúmenes es- símbolos del movimiento obrero y de las conde mucho trabajo de revisión cuidadosa izquierdas compartían. de los textos, así como un esfuerzo con muy Como he dicho, la recopilación es el pro- buenos resultados para fijar una verdadera ducto de una tarea muy esforzada y pacien- estructura de las aportaciones, respetando te. Si nos situamos en su momento, no era la literalidad de los varios relatos. No se nada fácil localizar y acordar la grabación, o trata, como acabo de decir, de una recopila- la anotación escrita cuando ésta era recha- ción indiscriminada. En realidad, como nos zada por el entrevistado. Era una tarea, por indican los subtítulos, el autor ha querido decirlo así, alejada del trabajo periodístico, construir lo que se podría llamar una histo- donde lo que importa es la inmediatez, a ria oral de la militancia obrera de la izquier- menudo excesivamente pendiente de la pre- da mallorquina y balear de las décadas cen- sión del presentismo y la novedad. En este trales y básicas del siglo XX. Globalmente sentido, el mismo tiempo transcurrido en- constituye, por decirlo así, una impactante tre la fecha de la entrevista y la publicación historia oral de la generación de nuestros actual da al material, y nos da a todos, una abuelos. Los textos reunidos son buenos, perspectiva reflexiva y poco escandalosa. atractivos, legibles y llenos de interés, que, Acabemos este primer repaso, con una re- a menudo, nos enganchan, hasta el punto comendación. Fijémonos en el epílogo con de que nos vemos obligados a hacer esfuer- que David Ginard pone punto y final a la zos para no confundirnos y pensar que es- serie. Con prudencia y modestia, el epílo- tamos ante hechos y episodios novelados. go lleva por título «Hacia una caracteriza- Otro hecho muy notable y significativo ción del movimiento obrero balear (1930- es el gran número de testimonios reunidos. 1950)». Son cincuenta y cinco páginas. Yo he contado un total de ciento veinte en- Aquí, mediante un uso inteligente de múl- trevistas trabajadas y reproducidas: cua- tiples citaciones extraídas de los mismos renta en el primer volumen, treinta y seis entrevistados, el autor nos presenta un in- en el segundo y cuarenta y cuatro en el úl- cisivo resumen de la problemática en la que 140 Nuestra Historia, 8 (2019), ISSN 2529-9808, pp. 139-144 David Ginard y sus historias sobre el movimiento obrero Pere Gabriel se encontró inmerso el movimiento obrero ciones, sino de usar el recuerdo y el debate de las Islas, es decir sus hombres y mujeres sobre comportamientos y situaciones para de carne y hueso, con unas ajustadas carac- que directamente los protagonistas fijaran terizaciones y brillantes sugerencias inter- la interpretación popular y militante de la pretativas. izquierda. Otro referente, tal vez más general, fue Testimonios, Historia oral y Memoria el de la oral history, también anglosajona, y, en este caso, la introducción de la perspec- El autor no engaña: estamos ante una tiva del género fue pronto decisiva. No es fuente memorialista y testimonial, de his- ahora el momento ni éste el lugar de entrar torias orales del movimiento obrero, según en los matices y los muchos caminos de la se define en el subtítulo, como he hecho ya historia oral. Constatemos, simplemente, notar. Y eso me da pie a entrar en un ejer- que por este lado, forzosamente, la histo- cicio, espero que no demasiado retórico, ria deja de ser exclusivamente política y se acerca de unas denominaciones que han abre a la antropología y al debate sobre la evolucionado a lo largo del tiempo. importancia de los valores morales, la vida ¿Cuándo a los testimonios y las memo- cotidiana, las costumbres, la sociabilidad, rias empezamos a considerarlas piezas cla- etc. En nuestro ámbito, todo ello signifi- ves de la historia oral? ¿Cuándo se genera- có la puesta en marcha por la profesora lizó el uso de este nuevo concepto? Lo viví Mercedes Vilanova, en 1989, de la Revista en primera persona. Sin entrar ahora en de- Historia, Antropología y Fuentes Orales, re- talles eruditos y de detalle: fue una deno- lacionada con la Universitat de Barcelona y minación que llegó a Cataluña y España en el Instituto Municipal de Historia de la Ciu- los ochenta del siglo pasado. Tuvo que ver dad de Barcelona. con un debate intenso y, sin duda, en aque- ¿Qué pretendo decir? La denominación llos momentos iniciales, lleno de exagera- no es inocua: no es lo mismo hablar de tes- ciones y polémicas desgarradas. Una de las timonios o de entrevistas que de historia referencias era anglosajona y tenía que ver oral. Ésta, inevitablemente, tiene un signi- con los famosos workshops del marxismo ficado más militante y activo: los entrevis- más combativo del momento que reivindi- tados tienen un papel más decisivo e inclu- caba una verdadera historia popular donde so alguien ha podido pensar que son ellos, los protagonistas y artífices de la propia los entrevistados, los llamados a galvanizar historia fueran efectivamente los hombres la verdadera historia contemporánea, y no y las mujeres concretas de las clases traba- los historiadores profesionales a menudo jadoras y los sectores populares, que debían atrapados dentro de las redes del canon in- construir, activa y directamente, no de for- terpretativo más establecido y tradicional. ma pasiva, los nuevos relatos. Se trata del De todos modos, si bien nos fijamos, movimiento relacionado con Ralph Samuel ahora, en los momentos más actuales, ya y la revista History Workshop Journal (el pri- no se acostumbra a hablar de historia oral. mer número fue de 1976), que vino a reco- Ahora lo que está sobre la mesa es la me- ger la tradición de E. P. Thompson y otros moria, la memoria popular y democrática. marxistas de izquierda. Es importante: a di- Creo que se puede establecer una cierta ferencia de lo que solía suceder, no se tra- continuidad entre uno y otro concepto. Al taba sólo de que los historiadores «tuvieran menos en tanto que ambos pretenden dar en cuenta» sus recuerdos o sus informa- este protagonismo activo a los que han Nuestra Historia, 8 (2019), ISSN 2529-9808, pp. 139-144 141 Lecturas sido silenciados ya menudo no han «tenido sa en un mundo popular, que incorpora, voz». Pero tampoco estamos ante un signi- como no podía dejar de ser así, aspectos y ficado idéntico: la memoria, especialmente reflexiones a hacer desde la consideración si añadimos el calificativo de democrática, de la historia del género. Las mujeres aquí se mueve dentro de lo político, mucho más sí están presentes, y, como el lector puede que la historia oral, y lleva al primer pla- comprobar, en cantidad suficiente. Debe- no una clara idea de reparación y voluntad mos tener en cuenta, sin embargo, que no de afirmación de una determinada cultura estamos ante un grupo de gente anónima de futuro, que pretende discutir las impo- sino de militantes. Eso sí, como ya he hecho siciones dictadas por la hegemonía dere- constar, el volumen aportado nos permite chista y de las grandes élites económicas. una re-lectura y una aproximación más En este punto, por lo tanto, no es suficiente compleja, que no la usual, a los simples afi- reunir testimonios de derecha o izquierda, liados, cuadros o en su caso los dirigentes lo importante es el reconocimiento, el reco- más conocidos. nocimiento a los que fueron ignorados, un No quisiera obviar un hecho que podría reconocimiento a menudo negado por la parecer banal: Estas historias del movi- historia política más reciente y revisionis- miento obrero que nos presenta Ginard nos ta, una historia, ésta, que se esconde o bien ofrecen una cara que, hasta hace un cierto en el simple repintado de la vieja historia tiempo, parecía imposible que pudiera co- franquista de los años cuarenta y cincuenta larse en las postales sobre Mallorca, incluso del siglo XX, o bien en el relativismo que en las aproximaciones hechas desde la his- apela, acríticamente, a los excesos de unos toria más intelectual y cultural de la reali- y otros. dad contemporánea isleña. Sólo con hojear En cualquier caso, los testimonios son los distintos volúmenes, es difícil no darse un instrumento que siempre exige un rela- cuenta que también en Mallorca hubo anti- to, un es decir un discurso interpretativo, franquismo y resistencia ante la represión y y eso me parece importante no olvidarlo. las derrotas de 1936 y de 1939, inevitable- Sean los propios entrevistados, sean los mente más defensiva que no estratégica y lectores o sean los historiadores, siempre de futuro, un fenómeno que también se dio necesitaremos construir una interpreta- en muchos lugares de la Península. Parece- ción. Y en el fondo esta es la que necesita- ría redundante el decirlo, pero no lo es: en mos considerar y tener en cuenta, especial- las Islas también la izquierda contaba con mente si es argumentada y, por encima de una importante tradición cultural y política todo, fundamentada, demostrada, a través republicana, socialista, socialista y ugetis- de un trabajo atento y respetuoso con las ta, anarquista y anarcosindicalista, y comu- fuentes documentales y también orales. Es, nista, que fue vencida, quisieron aplastarla no me haría falta decirlo, lo que nos ofrece y, además, convertirla en inexistente. ahora después de una gran labor, el buen Hay una derivación de lo que estoy di- historiador que es David Ginard. ciendo, si se quiere particular, que creo notable y que el autor no ha dejado de su- Algunas notas intermedias quizás brayar en el mismo título. Son unos libros dispersas que nos obligan a tener muy presente hasta qué punto en Cataluña y España, no sólo Estamos, en conjunto, ante una muestra en Baleares, los militantes de la izquierda muy importante de historia obrera, inmer- obrera de los años cuarenta y cincuenta se 142 Nuestra Historia, 8 (2019), ISSN 2529-9808, pp. 139-144 David Ginard y sus historias sobre el movimiento obrero Pere Gabriel vieron inmersos de lleno en una cultura de ducción historiográfica. Ginard ha publica- la clandestinidad, muy destacadamente, en do varias biografías, que considero modé- el caso de los anarquistas y los comunistas. licas, donde este ir y venir entre el social y Lo que esto significaba y las muchas reper- el individuo y el entorno más personal del cusiones que se derivaron es fácil de cons- biografiado, es fundamental. Citemos Heri- tatar si se compara la situación española berto Quiñones y el movimiento comunista en con la europea del momento. No debería- España, 1931-1942 (2000), Matilde Landa. mos minimizar el hecho de que, a pesar de De la Institución Libre de Enseñanza a las pri- la guerra fría, la cultura comunista en de- siones franquistas (2005) y Aurora Picornell, terminados países europeos occidentales, 1912-1937. De la història al símbol (2016). Al justamente entonces, estaba construyendo lado de su intervención en la edición de las determinados mundos propios dentro de memorias de Josep Pons Bestard (1990), así las sociedades capitalistas y burguesas, por como en otras aportaciones en obras más ejemplo en Francia e Italia, dos referentes colectivas. En este sentido, los lectores de próximos. la serie Treballadors, sindicalistes i clandes- tins, que aquí estamos comentando, podrán ¿Cómo quisiera terminar? Una historia ver en ella el punto de arranque de todas viva y concreta estas biografías. No se trata ahora de valorar en toda su La historia, la misma que ha contribui- extensión las aportaciones factuales inclui- do decisivamente a fijar David Ginard ya das en los distintos testimonios reunidos. en otros libros, es por definición, al final, Ahora bien, sí quisiera mencionar algunos abstracta y conceptual, por más que el his- rasgos que llaman especialmente la aten- toriador quiera tener en cuenta las viven- ción. Uno de ellos, seguramente con un in- cias personales y las personas concretas y terés de futuro para el mismo David y los que no se olvide de los verdaderos héroes historiadores, es el de la centralidad de las del relato. Está claro que, inevitablemente, relaciones familiares y personales que ayu- en su obra hay algún componente de in- dan a dibujar y entender la importancia de terpretación y de caracterización general. la sociabilidad y la articulación de una cul- El historiador no puede renunciar a ello, si tura militante los años treinta, la cual, con pretende alguna aportación que nos ayude un mayor o menor desarrollo, permitió la a todos a entender nuestra contemporanei- existencia de determinadas redes solida- dad. Ahora bien, al ofrecer en esta ocasión rias posteriores. Éstas fueron básicas, hasta los testimonios tal cual, éstos nos sitúan en convertirse en el eje fundamental de la su- un terreno algo distinto: el de la vida más pervivencia y el mantenimiento del ánimo cotidiana y concreta, en los detalles de la colectivo. La construcción de la identidad vida y las percepciones vividas, individua- clandestina se sustentaba en esta solidari- les y como tales poco generalizables. Esta- dad elemental y fundamental. Solidaridad mos de lleno ante el espacio de lo concreto que parece incluso haber sido capaz de su- e irrepetible, si se quiere, en el ámbito de la perar y resistir la relevancia y la imposición pequeña historia y lo particular. de la denuncia y el confidente, presente en He de añadir que la implicación de Da- todos los ámbitos y situaciones de los años vid Ginard en este tipo de historia, a la vez más duros de la Dictadura y la represión colectiva e individualizada, personalizada, franquista. tiene una gran presencia en toda su pro- Inevitablemente, la recopilación es en Nuestra Historia, 8 (2019), ISSN 2529-9808, pp. 139-144 143 Lecturas gran medida también una crónica de las tiempo un verdadero memorial, no tanto de cárceles y los campos de concentración. En agravios, como de reconocimiento y resta- este punto es notoria la variedad de la geo- blecimiento de los derechos humanos que grafía que abarcan los testimonios. A partir fueron pisoteados. de los mismos no es difícil reconstruir la Déjenme, finalmente, añadir que hay un geografía de los movimientos de los presos hecho, muy concreto, que a mí me ha im- y las redes de relaciones establecidas en las presionado. A pesar de la dura represión su- diversas islas, y muy especialmente dentro frida y la dureza de la situación denunciada de Mallorca. Así como su extensión al con- en los campos y a pesar de las condenas a junto de la península. muerte y ejecuciones, es difícil encontrar en Debemos, además, recordar que la tarea los entrevistados ninguna referencia explí- de Ginard fue iniciada en los primeros años cita al sentimiento de miedo. Quizás porque noventa, mucho antes de las posibilida- en una situación final, aquellos hombres y des abiertas por las técnicas actuales (con mujeres aceptaban fatalmente su destino. el internet y las nubes digitales) y, a pesar La inevitabilidad del resultado y la impoten- de todo, por la situación política que ahora cia, así como la preocupación más inmedia- acepta de algún modo la necesidad de re- ta por la subsistencia del día a día parecen cuperar y reconocer públicamente el papel haber neutralizado el miedo más personal de aquellos militantes. En cualquier caso, a la muerte y la tortura. Esto, además, sin el lector podrá constatar de primera mano, ninguna apelación, al menos explícita, a la la importancia del tema, antes de la actual retórica de la heroicidad. Tal vez podría- codificación sobre la Memoria Democráti- mos preguntarnos: ¿qué se podía hacer sino ca, que a mí me gustaría que fuera al mismo contar con el miedo como un dato? 144 Nuestra Historia, 8 (2019), ISSN 2529-9808, pp. 139-144