Recensioni giuntura. Infine evoca la crisi del modello uscito dalla Transizione e dell’eredità di quella stagione politica: come la progressiva integrazione europea nella quale questa prospettiva federalista e progressista sia stata assorbita da una vuota identità europea entrata anch’essa, oggi, clamorosamente in crisi. Le forze “del cambio” che oggi animano la vita politica e che in parte sono legate alla storia della sinistra comunista, non sembrano però aver trovato, per ora, strade alter- native a quelle sondate fino a qualche decennio prima, risultando una proposta insoddisfacente rispetto al rapporto con le questioni nazionali, senza la capacità di rompere in modo convincente la dicotomia tra indipendentismo e nazionali- smo statale. Un testo prezioso e ambizioso, dunque, denso e corposo in grado di riper- correre la storia politica del Novecento spagnolo da un’angolatura originale e di estremo interesse, per fornire chiavi di lettura su ciò che sta avvenendo, sui nodi politici che devono essere ancora sciolti, sulle domande e sfide politiche e intellettuali ancora aperte. Emanuele De Luca La documentación primaria al servicio del rigor investigador y la excelencia analítica: los tres vértices de la conspiración civil que culminó en una Guerra Civil o cómo deben replantearse las causas estructurales de la Guerra Civil Española Ángel Viñas, ¿Quién quiso la Guerra Civil? Historia de una conspiración, Barcelo- na, Crítica, 2019, pp. 501, ISBN 978-84-9199-090-1 Sin lugar a dudas, triturar la historiografía franquista, así como la conserva- dora, es uno de los trasfondos de esta obra. Ahora bien, no lo es por un aprio- rismo ideológico. Se trata de una obligación, ante la inexistencia, en muchos casos de forma absoluta, de bases científicas que permitan sostener las tesis que hasta el momento han defendido, y de hecho aún defienden, estas corrientes historiográficas. Al fin y al cabo, sus resultados han conducido a la falsificación de los sucesos históricos, su deformación en el mejor de los casos y a un olvido premeditado de determinados episodios nucleares de la Guerra Civil Española. Unas dinámicas que, obviamente, no forman parte del rigor académico de la Hi- storia. Al fin y al cabo, tal y como en su momento evidenció Edward H. Carr en una obra tan mítica como clásica, pero plenamente vigente, ¿Qué es la historia?, nuestra disciplina debe tejerse a través de una interpretación tan objetiva como sea posible y siempre a partir de fuentes contrastadas y relevantes. La aportación de Ángel Viñas cumple a rajatabla este ABC. La obsesión para acceder a fuentes primarias que permitan reconstruir el pasado con fiabilidad, partiendo de un análisis científico crítico, constituye el nudo gordiano de esta obra y, con ello, quimeras, suposiciones y/o tergiversaciones quedan al margen de sus quinientas una páginas. Los once archivos españoles, nueve italianos y un británico sobre los que se ha investigado meticulosamente, constituyen el esqueleto a partir del cual se han recopilado y analizado críticamente suficientes 242 “Spagna contemporanea”, 2019, n. 56, pp. 237-255 Recensioni evidencias documentales, complementadas con las fuentes secundarias precep- tivas, para llevar a cabo una pormenorizada y meticulosa reconstrucción de la trama civil conspirativa que quiso derrocar a la Segunda República Española mediante el uso de la fuerza ya desde abril de 1931. Así, pues, la primera derivada de esta sólida investigación no es otra que poner sobre la mesa del debate historiográfico la constatación que la Segunda República estuvo amenazada de muerte desde su primer día de vida. Y no fue a través de un brindis al sol, sino de un sólido proyecto golpista que, a diferencia de la ya conocida trama militar que encabezó José Sanjurjo, contó también con una sólida trama civil. Por lo tanto, julio de 1936 no fue el inicio del fin. Abril de 1931, sí. Ciertamente, el inicio de la Guerra Civil Española marcó el camino final de la defunción de la Segunda República. Pero este camino ya se había empezado a diseñar y construir tras la proclamación del segundo proyecto republicano — y último hasta el momento — de la Historia Contemporánea española. Su autoría recayó fundamentalmente en manos de los monárquicos alfonsinos, ya que pese a que los carlistas también participaron en la trama desempeñaron un papel de complemento complementario. ¿Quién quiso la Guerra Civil? Historia de una conspiración demuestra cómo una de las causas fundamentales del inicio de la Guerra Civil Española se situó no solo en manos de la conocida trama militar, sino también en una tupida tra- ma civil que, además, estuvo conectada con la primera de forma prácticamente permanente y, a su vez, jerarquizada respecto a ella ya que era consciente que el golpe de fuerza contra la Segunda República tenía que ser materializado por los militares. Por lo tanto, la sublevación de julio de 1936 tuvo unas raíces de largo recorrido que superaron, y de largo, no solo las interpretaciones coetáneas pro- cedentes de las fuerzas políticas conservadoras españolas (incluidos los sectores fascistas), sino también de la historiografía franquista y conservadora española posterior a esos sucesos, que culpabilizaron y culpabilizan a los meses del Frente Popular como responsables de la sublevación de julio de 1936. Viñas reconstruye minuciosamente el cómo y por qué de una conspiración civil monárquica que culminó en julio de 1936. En el primer vértice se situaron los monárquicos, que para llevar a cabo sus objetivos requerían adquirir armamento moderno y cre- ar un estado de opinión favorable para una sublevación. Armamento moderno implicaba aviones — en forma de bombarderos, transportes, cazas rápidos e hi- droaviones — y sus derivados como bombas, combustible, lubricantes y personal adiestrado. Una evidencia incontestable que se trataba de una conspiración que pensaba en una guerra civil… pero de corta duración. Y un estado de opinión gestado a través de la intoxicación mediática y política, ya que con ello buscaba generar un ambiente favorable que justificase públicamente una sublevación. El segundo vértice, y como destinatario de este proyecto monárquico, se situó en una Italia fascista con quien existieron contactos desde 1932 y, como era de esperar, exentos de la vía diplomática para dejar el menor rastro posible. Los contactos cristalizaron en 1934 y, especialmente, el 1 de julio de 1936, con la firma de los contratos de compra-venta de ese armamento moderno. Un arma- mento que, por cierto, tenía una elevadísimo coste y del que ninguno de los vencedores de la Guerra Civil pareció acordarse ni durante los años del conflicto “Spagna contemporanea”, 2019, n. 56, pp. 237-255 243 Recensioni bélico ni posteriormente, a diferencia de lo que curiosamente sí sucedió con el oro con el que la Segunda República financió la ayuda militar ante un conflicto que ella ni buscó, ni inició. Y, como tercer vértice, un amplio marco de financia- dores del proyecto, que tenían entre ellos, pero en un lugar relevante, a Alfonso XIII, aristócratas, oligarquía financiera y terrateniente, así como la figura de Juan March que brillaba con luz propia. Demostrada la existencia de esta sólida conspiración, y con ello la necesi- dad de replantear una de las causas fundamentales que explican el inicio de la Guerra Civil Española, resulta especialmente relevante como segundo mérito de esta obra la cronología de dicha conspiración. Aún reconociendo los límites exi- stentes con la documentación primaria, puesto que no toda la que sería deseable se encuentra disponible o conservada, se reconstruye con acierto cómo la trama conspiradora no quedó sólo en un proyecto sino que rápidamente evolucionó hacia una realidad ejecutable. Ello explica por qué ya en 1932 y 1933 buscó el vector exterior como canal para ejecutar el proyecto. Los contactos fructificaron rápidamente. Monárquicos españoles y fascistas italianos no necesitaron mucho esfuerzo para llegar a un acuerdo. Su destino era derrocar un modelo republica- no al que consideraban revolucionario, en tanto que había liquidado aquello que consideraban como la tradición española que representaba la monarquía y, a su vez, tejía un bloque político de izquierdas en el que se atisbaban todos los ana- temas de una revolución social que en último extremo podía conducir al comu- nismo. Marzo de 1934 supuso la culminación de los detalles de la colaboración entre la conspiración civil y la Italia fascista. 1935 se erigió en el punto de no retorno. Los contratos militares de julio de 1936 fueron, como no, el carburante final que encendió la llama de la sublevación. La existencia de esta trama, y su cronología detallada, nos sitúa ante un escenario historiográfico que obligatoriamente debe replantearse la identifi- cación de las causas de la Guerra Civil Española como una dinámica esencial- mente de carácter nacional y, a su vez, redelimitar la responsabilidad de parte de la sociedad civil. La percepción que el conflicto bélico iniciado en julio de 1936 fue resultado de una suma de factores esencialmente internos españoles, a los que se sumó, pero complementariamente, un contexto internacional de ascenso del fascismo y consolidación del modelo comunista soviético que fue utilizado para justificar la descalificación del adversario y crear un ambiente favorable al choque político y social en España, ahora debe replantearse. Viñas demuestra cómo el vector internacional estuvo presente en un lugar privile- giado entre les causas centrales de la Guerra Civil Española. Y más importante aún, lo fue como resultado de una voluntad premeditada por parte de unos determinados sectores de la sociedad civil española. Los militares tuvieron una responsabilidad evidente en los sucesos de julio de 1936. Pero los monárquicos españoles también. Con ello, el factor internacional debe considerarse como una causa endógena de la Guerra Civil Española y, más importante aún, como un elemento promocionado y erigido como factor propio por parte de una determinada parte de la sociedad civil española. La conspiración monárquica iniciada en abril de 1931 estableció sus primeros contactos con la Italia fascista en 1932 y, con ello, situó la ayuda militar italiana a la sublevación como un 244 “Spagna contemporanea”, 2019, n. 56, pp. 237-255 Recensioni factor endógeno de la Historia española que, como se ha demostrado, culminó en julio de 1936. En tercera instancia debe destacarse la capacidad para identificar los nom- bres y apellidos que formaron parte de la conspiración civil. Sin caer en la Teoría del Gran Hombre que tanto combatió E.H. Carr, pero dejando también de lado el silencio como factor exculpatorio de los protagonistas históricos — que también denunció el citado historiador británico-, se sitúan aquellos que tuvieron una re- sponsabilidad evidente a la hora de conducir un país a una guerra civil. Valentín Galarza y Jorge Vigón en unos lugares privilegiados, Juan Antonio Ansaldo, José Calvo Sotelo, Antonio Goicoechea, Pedro Sainz Rodríguez, pero también Ernesto Capri, Ulisse Longo, Giuseppe Valle, Raffaele Senzadenari, Italo Balo, Galeazzo Ciano o Benito Mussolini, y todo ello sin olvidar al exrey Alfonso XIII o al ya citado Juan March, tejieron con sus manos esta conspiración. No todos con la misma eficiencia, ni con la misma relevancia. Pero sí con una distribución de funciones y actividades que funcionó como un reloj suizo. En cuarto lugar, se desenmascara el mito de un golpe de estado que no pretendía desembocar en una guerra civil. Ciertamente, los conspiradores ci- viles (y también los militares) no pensaban en una guerra de casi tres años. Pero sí en una guerra de corta duración. Los contratos firmados con Italia correspondían a armas modernas que, por lo tanto, no tenían otra función que iniciar una guerra civil. De ser así, como realmente es, el círculo generado por los asesinatos del teniente José del Castillo y de Calvo Sotelo, así como la tensión política y social existente durante el Frente Popular, quedan en un segundo plano en cuanto al papel central en la causalidad de la Guerra Civil. Viñas reconoce, y con acierto, dos vectores determinantes para el inicio del conflicto bélico. Uno, la ineficacia del Gobierno de la República para detener una rebelión militar, insistimos militar, de la que tenía conocimiento. Dos, la creación de un relato por parte de los partidarios de derrocar el Frente Popu- lar que situaba cómo necesaria una acción de fuerza militar ante el contexto social y político generado tras las elecciones de febrero de 1936. Pero, junto a ellos, debe situarse la conspiración civil monárquica, debido a su capacidad para adquirir abundante material bélico moderno que, además, presuponía el apoyo inmediato de una potencia extranjera. Y, no olvidemos, Italia no era una potencia cualquiera en la Europa de los años treinta, y más aún tras su acción sobre Abisinia entre octubre de 1935 y mayo de 1936. Y una derivada final más que significativa. Si la conspiración civil monárqui- ca ocupó un peso decisivo en la sublevación de julio de 1936, y la conspiración militar tenía en Sanjurjo a su figura central, ¿cuál era el lugar ocupado por un tal Francisco Franco en el proyecto y praxis conspirativa? Quien se convertiría en jefe del Estado sublevado a partir del 1 de octubre de 1936 y, posteriormente, de la España del 1 de abril de 1939, tuvo un papel inexistente en la trama civil y desempeñó un rol poco relevante en la militar. Otra cuestión ya fue cómo una suma de azares — empezando por la negligente maniobra del avión comandado por Ansaldo y con Sanjurjo como ilustre pasajero finalizó con la muerte de este último — y de dinámicas militares y políticas varias, derivaron en la figura de un conspirador militar secundario como jefe de un Estado. Franco quiso la Guerra “Spagna contemporanea”, 2019, n. 56, pp. 237-255 245 Recensioni Civil. Calvo Sotelo también. Ansaldo tres cuartas partes de lo mismo. Galarza y Vigón, por supuesto. Y podríamos seguir con la lista. En definitiva, si se tuviera que seleccionar con los dedos de la mano a uno de los cinco historiadores más relevantes sobre la Guerra Civil Española, sin lugar a dudas un nombre formaría parte de ellos: Ángel Viñas. No sólo lo sería por integrar el selecto grupo de historiadores que durante su trayectoria in- vestigadora — dilatada, por cierto — han realizado una abundante producción historiográfica sobre la etapa 1936-1939. Sino que además, y más relevante, lo sería también porque sistemáticamente sus aportaciones han supuesto un sal- to cualitativo en el conocimiento factual, en primer lugar, e interpretación, en segunda instancia, sobre uno de los episodios más significativos de la Historia Contemporánea europea y mundial del siglo XX. La dimensión internacional de la Guerra Civil Española, en sus diferentes vertientes, ha formado parte de la línea investigadora de este autor que, además, ha tenido el mérito de no focalizar su actividad investigadora exclusivamente en la etapa del conflicto bélico sino profundizar también en la dimensión internacional de la España posterior a 1939 así como, y en especial, la trayectoria de una figura que, guste más o menos, fue absolutamente central en la Historia española entre 1939-1975 (y también antes) y de la que no resulta necesario volver a indicar nombre y apellido. Con ¿Quién quiso la Guerra Civil? Historia de una conspiración, Viñas no ha hecho otra cosa que continuar esa larga trayectoria sobre la dimensión internacional de la Guerra Civil Española y, con ello, permitirnos acceder al conocimiento de un pasado que aunque cada vez parece más lejano, no deja de ser estructural en la Historia de la España contemporánea. Y, más importante aún, lo ha hecho con una nueva muestra de lo que debe ser el ABC de nuestra disciplina científica: rigor, rigor y más rigor. Josep Puigsech Farràs Abitare in Spagna sotto il franchismo José Luis Ochotorena, Del pisito a la burbuja inmobiliaria. La herencia cultural falangista de la vivienda en propiedad, 1939-1959, Valencia, Publicaciones de la Universitat de València, 2019, pp. 279, ISNB: 978-84-9134-485-8 Il libro di José Luis Ochotorena Del pisito a la burbuja inmobiliaria. La heren- cia cultural falangista de la vivienda en propiedad, 1939-1959 getta sicuramente una luce differente sulla storia delle politiche abitative in Spagna. La questione abitativa è un tema di grande attualità nel dibattito politico spagnolo: gli affit- ti nelle grandi città sono molto alti per gran parte delle giovani generazioni e l’alternativa per molti rimane l’acquisto della casa, quindi il mutuo. Il compito che si è dato l’autore di questo libro, appunto, è ricercare le ragioni storiche che portano nell’attualità a una popolazione propensa generalmente all’acquisto della casa e a una classe politica che genera periodicamente una legislazione sfavorevole all’affitto. 246 “Spagna contemporanea”, 2019, n. 56, pp. 237-255