Sociológica, año 35, número 99, enero-abril de 2020, pp. Fecha de recepción: 19/03/18. Fecha de aceptación: 08/11/19 Movilidad social y bienestar material. Un abordaje multidimensional. Ciudad de Buenos Aires, 2012-2013* Social Mobility and Material Well-being, a Multidimensional Approach, City of Buenos Aires, 2012-2013 José Javier Rodríguez de la Fuente** RESUMEN El presente trabajo tiene como principal objetivo analizar la relación existen- te entre los procesos de movilidad social intergeneracional y la distribución del bienestar material en la ciudad de Buenos Aires, a partir de un releva- miento por encuesta realizado en los años 2012-2013. Dado el carácter mul- tidimensional de la propuesta, utilizamos la técnica de análisis factorial de correspondencias múltiples. Asimismo, la posición de clase se operaciona- liza con base en el esquema de clasificación propuesto por Torrado (1992, 1998). Los resultados abordados han permitido identificar al posicionamien- to de clase como un aspecto central a la hora de caracterizar las desiguales situaciones de bienestar y se demuestra cómo éstas se especifican en fun- ción de las disímiles trayectorias de movilidad trazadas a partir de procesos de acumulación de (des)ventajas. PALABRAS CLAVE: clase social, movilidad social, condiciones de vida, bienestar, desigualdad social, Buenos Aires. * Una versión preliminar de este trabajo se presentó en las IX Jornadas de Sociolo- gía de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Y a su vez se elaboró en el contexto de la red INCASI (International Network for Comparative Analysis of Social Inequalities), proyecto que ha recibido financiamiento del Programa de la Unión Europea de Investigación e Innovación “Horizonte 2020” (Marie Skłodowska-Curie GA no. 691004) y que es coordinado por el Dr. Pedro López-Roldán. El artículo únicamente refleja la mirada del autor y la agencia no es responsable por el uso que pueda hacerse de la información que contiene. ** Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Univer- sidad de Buenos Aires. Correo electrónico: . 44 José Javier Rodríguez de la Fuente ABSTRACT The main aim of this article is to analyze the relationship between processes of intergenerational social mobility and the distribution of material well-being in the city of Buenos Aires, based on a 2012-2013 survey. Given the proposal’s multidimensional nature, the author uses a multiple correspon- dence factorial analysis. He also operationalizes class position based on Torrado’s (1992, 1998) proposed classification system. The results make it possible to identify class positioning as central when characterizing the diffe- rent circumstances of well-being, showing how they are specific as a function to the contrasting trajectories of mobility based on processes of accumula- tion of (dis)advantages. KEY WORDS: social class, social mobility, living conditions, well-being, so- cial inequality, Buenos Aires. Introducción En concordancia con los hallazgos en los estudios internacio- nales para el caso argentino, los recientes aportes (Benza, 2012; Dalle, 2016; Jorrat, 2016; Pla, 2016; Quartulli, 2016) han permitido comprender y explicar, desde una perspectiva de clase, la configuración actual y de largo plazo que presenta la estructura social del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en particular, y del país, en general, a partir de los procesos de movilidad social: rigidización de la estructura de clase, recomposición de la clase trabajadora, predominancia de la movilidad de corta distancia, vigencia del logro educati- vo como mecanismo de ascenso social, entre otros. Movilidad social y bienestar material 45 Por otro lado, diversos aportes se han realizado a partir del análisis de la estructura de clases, en tanto factor explicativo y estructurador de diversas dimensiones de la desigualdad social. Algunas investigaciones dan cuenta de la reversión de ciertas tendencias entre las clases sociales a partir del cam- bio en el modelo de acumulación: aumento de la clase obrera calificada, de la clase media rutinaria y de los profesionales (Benza, 2012; Fachelli, 2013). Dichos trabajos evidencian un proceso de reducción de la distancia existente entre las cla- ses sociales, medida a partir de los ingresos percibidos, como correlato de la continua disminución del coeficiente de Gini a lo largo del periodo (Benza, 2012; Chávez Molina y Sacco, 2015; Fachelli, 2013; Maceira, 2016). De este modo, poniendo en diálogo dos campos de estu- dio hermanados, pero frecuentemente desvinculados (movili- dad social y análisis de clase), el presente trabajo tiene como principal objetivo analizar las vinculaciones existentes entre los procesos de movilidad social intergeneracional y el bien- estar material de los hogares, a partir de un relevamiento por encuesta realizado en los años 2012-2013 en Buenos Aires. Fundamentalmente, nos interesa comprender ¿en qué medi- da las desigualdades de origen (de clase) se expresan en desigualdades de acceso al bienestar material de los hoga- res?, ¿qué rol explicativo juega el posicionamiento de clase de los hogares?, ¿a igual posición de clase, pero diferente origen social, se observan diferenciaciones en las condicio- nes de vida? Interrogantes que implican un desplazamiento del formato tradicional de analizar la movilidad social en tanto variable dependiente, pensándola como variable explicativa de las oportunidades de vida (Erikson y Goldthorpe, 2002: 4). En este sentido, un estudio de dicha faceta de los procesos de movilidad social, en tanto explans general de diversos as- pectos y, específicamente, del bienestar material, resulta un aspecto novedoso a ser analizado en el campo (Torche y Spi- lerman, 2009: 75). Para el caso latinoamericano, dentro de las asignaturas pendientes, luego de haber emprendido un ambi- 46 José Javier Rodríguez de la Fuente cioso abordaje comparativo, Solís señala la importancia de comenzar a indagar las vinculaciones existentes entre los procesos de movilidad social y la esfera socioeconómica (So- lís y Boado, 2016: 493). En términos teóricos, es la noción de “acumulación de (des)ventajas” (Blau y Duncan, 1967; DiPrete y Eirich, 2006; Saraví, 2006) la que mejor sintetiza la relación entre los pro- cesos de movilidad social desde la cual partimos en esta in- vestigación. Aplicando dicho concepto, podemos concebir la hipótesis que señala que las desigualdades de origen persis- ten y se consolidan a partir de ventajas y desventajas, tanto a nivel de las oportunidades de movilidad social como en las desigualdades de acceso al bienestar material. De este modo, la desigualdad debe comprenderse como un proceso diacró- nico, en el que diversos mecanismos de acumulación de (des) ventajas se cristalizan en una distribución determinada de re- sultados. Por otro lado, se presenta un propósito secundario de ín- dole metodológico, que consiste en la exploración de técnicas no utilizadas frecuentemente en el estudio de la movilidad so- cial. Históricamente dicho campo de estudio se configuró como un espacio propicio para la aplicación de técnicas esta- dísticas avanzadas, a tal punto, como señala Cachón Rodrí- guez (1989: 240), que la historia del estudio de la movilidad social puede pensarse como la del avance estadístico en la sociología: tablas de contingencia multivariadas, path analy- sis, modelos log-lineales, regresiones multinomiales, etc. En este caso se propone la utilización del análisis factorial de correspondencias múltiples, en la medida en que propone una forma posible de acceso al estudio multidimensional ex- ploratorio-descriptivo, así como a su representación gráfica. El artículo se estructura a partir de cinco apartados, co- menzado con esta introducción. Luego se realiza una revisión de los principales antecedentes teóricos y empíricos que aportan a la problemática enfocada, especificando algunos aspectos vinculados con el estudio de la movilidad social en Movilidad social y bienestar material 47 Argentina e identificando la singularidad del caso de la Ciu- dad de Buenos Aires. En segundo lugar, se describen las cla- ves metodológicas, especificándose la técnica de análisis de correspondencias múltiples (ACM), diferenciándola de otras técnicas frecuentemente utilizadas. Por otro lado, también presentamos las operacionalizaciones de los conceptos utili- zados. En un tercer momento comunicamos los resultados de tipo exploratorio-descriptivo provenientes del ACM, mediante el cual se construye un “espacio social del bienestar material” ,que es analizado a partir de ciertas variables de posiciona- miento de clase y adscriptivas. Para concluir se presentan los comentarios finales a manera de conclusiones. Antecedentes en el estudio de la movilidad social. Las características del caso argentino y de la ciudad de Buenos Aires El estudio reciente de la movilidad social y su rol como estructuradora del bienestar material Podría señalarse que a nivel global se ha alcanzado cierto “consenso estadístico” en el campo de estudio de la movili- dad social, que por medio de diversas investigaciones empíri- cas señala la asociación persistente entre orígenes y destinos de clase, así como los niveles similares en los regímenes de fluidez social (Breen, 2004; Erikson y Goldthorpe, 2002; Hout y DiPrete, 2006). Estos estudios muestran que la institución educativa continúa configurándose como el principal factor tanto de promoción de movilidad social como de reproduc- ción entre generaciones (Hout y DiPrete, 2006: 6). En este sentido, es hacia finales del siglo XX y comienzos del presen- te, que la mirada en esta área temática estuvo centrada en 48 José Javier Rodríguez de la Fuente comprender las relaciones representadas en el llamado “trián- gulo de la movilidad”, es decir, entre el origen de clase, el lo- gro educativo y el destino de clase (Birkelund, 2006; Breen, 2004). Siguiendo la periodización propuesta por Treiman y Gan- zeboom (2000), podemos advertir que mientras las primeras dos generaciones de estudios de movilidad social, aquellas que florecieron luego de la segunda posguerra mundial, se mantuvieron preocupadas por conocer cuánta movilidad exis- tía y sus principales causas, la tercera (liderada fundamental- mente por los aportes del Nuffield College y J. Goldthorpe) centró su análisis en las comparaciones internacionales y en la introducción de la perspectiva de clases. No obstante, si hay algo que ha caracterizado a esta serie de investigaciones es el haber considerado a la problemática de la movilidad so- cial, principalmente como un fenómeno dependiente, es decir, a ser explicado por otros procesos: cambio demográfico, mo- dernización, desarrollo económico, etc. Si bien estas preocu- paciones son válidas y necesarias de responder, existen una serie de aspectos que toman lugar “más allá” de la tabla de movilidad o de los patrones estudiados (Blackburn y Prandy, 1997: 501). Es decir, los procesos de movilidad social o las trayectorias de clase implican ciertos efectos sobre las condi- ciones de vida de los sujetos, que se caracterizan por no es- tar definidas únicamente por la posición ocupada en un mo- mento dado en la estructura de clase, sino por la pendiente experimentada en términos intergeneracionales (Bourdieu, 2012a: 125). Enfocándonos en aquellos aspectos del bienestar material que analizaremos en este escrito (ingresos monetarios, acce- so a la vivienda, nivel de consumo), a continuación se presen- ta una breve reseña de aquellas investigaciones que han puesto la mirada en las clases sociales, el origen de clase y/o la movilidad social en tanto elementos estructuradores de la desigualdad. Movilidad social y bienestar material 49 Recientemente, una serie de trabajos elaborados en distin- tos países (Albertini, 2013; Le Grand y Tåhlin, 2013; Weeden et al., 2007) han puesto énfasis en la persistencia de la clase como factor explicativo de los ingresos y ahorros. Sin embar- go, otros estudios han incorporado el análisis del origen so- cial y de la movilidad como fenómenos explicativos, más allá de la posición de clase. Siguiendo la línea teórica y empírica del “logro de estatus”, el trabajo de Featherman y Hauser, Op- portunity and Change (1978), reafirma las conclusiones de Blau y Duncan, respecto de la perdurable atenuación de los efectos adscriptivos sobre el logro, en este caso, el económi- co. Posteriormente, Jencks y colaboradores (Harding et al., 2004), utilizando técnicas similares de análisis, arribaron a conclusiones disímiles, al mostrar cómo el origen social in- fluenciaba directamente el logro económico. En este sentido, según los autores, los hombres de orígenes aventajados pre- sentaban mayores habilidades cognitivas, modales no cogni- tivos, credenciales educativas y mayores expectativas labora- les (Jencks, 1979: 70-71). También se ha estudiado la relación entre la movilidad social y la distribución de los ingresos, des- de una perspectiva de clases (Erikson y Jonsson, 1998; Es- ping-Andersen y Wagner, 2012). Específicamente, el estudio de Erikson y Jonsson (1998), para el caso sueco, plantea que se obtiene una ventaja en los ingresos por provenir de un me- jor origen social, incluso controlando la relación por el nivel educativo y la posición de clase. Dentro de los mecanismos de influencia del origen social los autores citan al capital so- cial que movilizan los padres, parientes o amigos en pos de lograr un mejor acceso en el mercado de trabajo para sus hi- jos, así como el efecto sobre las aspiraciones en la valoración de carreras ascendentes. Desde el lado del empleo, sin em- bargo, también se produce una selectividad en función del origen social a través de cierto “favoritismo” de incorporar a individuos del “mismo tipo” que el reclutador o mismo nivel de vida, así como en función de la selección de trabajadores me- 50 José Javier Rodríguez de la Fuente jor educados, que generalmente provienen de orígenes más aventajados. Respecto del acceso a la vivienda, diversos autores han sostenido que las oportunidades de propiedad están asocia- das a la clase, la edad, la región y los recursos parentales (Hamnett, 1991: 17). En este tipo de inversiones resulta cen- tral el papel de las transferencias que suceden de padres a hijos, por medio de regalos y herencias, siendo la posición de clase un buen proxy de este tipo de transmisión de recursos (Kurz, 2004: 145; Kurz y Blossfeld, 2004). Sin embargo, la po- sición y el origen de clase no sólo remiten a condiciones ma- teriales diferenciadas, sino también a expectativas distintas frente a la búsqueda de una vivienda (Kurz, 2004: 144). Algu- nos autores han indagado en el efecto que genera la sociali- zación en entornos que valorizan la propiedad inmobiliaria: crecer en un hogar propio puede incrementar las probabilida- des de acceso a la propiedad de la vivienda, más allá de las transmisiones materiales económicas (Kurz y Blossfeld, 2004: 374; Lersch y Luijkx, 2015). Finalmente, respecto del estudio de la distribución del con- sumo en función del posicionamiento de clase, las investiga- ciones empíricas resultan más escasas frente a las que estu- dian el acceso al consumo desde una mirada global o a partir de la distribución del ingreso (Filmer y Pritchett, 2001; McKen- zie, 2005; Minujin y Bang, 2002). La mayoría de los trabajos que incorporaron una mirada de clase y consideraron, a su vez, al origen social como un factor condicionante del nivel de consumo, trabajaron, en mayor medida, sobre la idea de la riqueza. Es decir, además de considerar diversos bienes ho- gareños (objetos de consumo) en tanto elementos a explicar, han incorporado también el estudio de los recursos financie- ros de que disponen las familias. En esta línea, varios autores señalan la influencia del origen social tanto de forma directa como indirecta (Albertini y Radl, 2012; Chan, 2008; Torche y Costa Ribeiro, 2012; Torche y Spilerman, 2009). Los efectos indirectos pueden observarse mediante las inversiones edu- Movilidad social y bienestar material 51 cativas o sociales (contactos) que los padres despliegan para que los hijos adquieran una mejor posición en la estructura de clases. Por otro lado, los efectos directos pueden dar cuenta de transferencias inter-vivos o herencias, que ocurren al mar- gen de la posición de clase ocupada en un momento determi- nado (Torche y Spilerman, 2009: 76). A partir de un estudio realizado en México, Torche y Spilerman concluyen respecto de la distribución del consumo, que ésta se transmite indirec- tamente a partir de las inversiones en capital humano, a dife- rencia de otros recursos específicos (fondos, inversiones, tie- rras) en los que la transferencia se da por vía directa (Torche y Spilerman, 2009: 92). El estudio de la estructura de clases y la movilidad social en la Argentina contemporánea La primera década de los años 2000 marcan el inicio de una serie de trabajos que revitalizaron los estudios en torno a la estructura de clases y, principalmente, de la movilidad social en Argentina.1 Así, a partir de estas nuevas investigaciones no sólo se pudo obtener una fotografía de la estructura social en un periodo de transformaciones en el modelo de acumula- ción (pasaje del modelo aperturista consolidado en los años noventa al modelo neodesarrollista vigente a partir de 2003), sino que también se evidenciaron aquellos rasgos que las re- formas estructurales de esos años dejaron sobre la morfolo- gía y la dinámica de las clases sociales. En términos esquemáticos, el periodo que se abre a partir de 2002-2003 y que culmina en 2015, puede caracterizarse en dos subetapas: la primera se distinguió por presentar un alto crecimiento económico; una incipiente aunque notoria re- 1 Es necesario aclarar que este boom de investigaciones en la temática no fue un fenómeno eminentemente argentino, sino más bien de índole latinoamericana. Sólo por citar algunos ejemplos: Chile (Torche y Wormald, 2004), Perú (Benavides, 2002), Uruguay (Boado, 2004), Brasil (Costa Ribeiro, 2000) y México (Solís, 2005), entre otros. 52 José Javier Rodríguez de la Fuente cuperación del sector industrial; un aumento sostenido del empleo, acompañado por mejoras salariales y de condiciones laborales; dinamismo del mercado interno y un mejor desem- peño de la balanza comercial y las cuentas fiscales. Por el contrario, la segunda subetapa mostró ciertas limitaciones a las políticas de crecimiento características del momento ante- rior, impulsadas también por la crisis financiera internacional de 2008; la aplicación de ciertas políticas anticíclicas (políti- cas de transferencias condicionadas de ingresos, reestatiza- ción del régimen previsional, devaluación gradual, reestatiza- ciones, etc.); crecimiento de la inflación; restricción externa en la balanza de pagos; agotamiento del crecimiento industrial, así como una desaceleración en la creación de empleo. En dicho contexto, se produjeron cambios incipientes en la composición de la estructura de clases, como el aumento cre- ciente de los puestos de trabajadores calificados, de clase media rutinaria y profesionales (Benza, 2012: 221; Fachelli, 2013: 27). En términos de ingresos, a partir del mayor dina- mismo que adquirió el mercado de trabajo, la desigualdad en- tre las clases disminuyó, principalmente, a partir de una mejo- ra en las percepciones de la clase trabajadora calificada y la clase media rutinaria (Benza, 2012: 278; 2016: 127). Lo ante- rior produjo una reducción en las distancias, medidas en tér- minos de ingresos, existentes entre la clase obrera y la clase media, manteniéndose una frontera de clase, pero volviéndo- se más difusa (Fachelli, 2013; Maceira, 2016). Sin embargo, estos cambios no sólo significaron una reducción de las bre- chas entre clases en términos de ingresos sino también en otras dimensiones de las condiciones laborales y de vida. Por un lado, la clase obrera, específicamente su estrato asalaria- do, experimentó un fuerte proceso de formalización laboral (Dalle y Stiberman, 2017; Maceira, 2016), así como una dismi- nución en el nivel de subocupación demandante y no deman- dante (Pla, Rodríguez de la Fuente, y Sacco, 2018). Movilidad social y bienestar material 53 Respecto del estudio de la movilidad social, independiente- mente de los recortes espaciales considerados y de los aborda- jes escogidos, las tasas de movilidad total presentan un prome- dio del 63 por ciento, anteponiendo la movilidad ascendente por sobre la descendente, indicando que dichas tendencias son atendibles a los niveles evidenciados internacionalmente. En términos de movilidad absoluta, el periodo es signado por una relativa rigidez en la clase trabajadora calificada (que en los años noventa había distribuido a sus hijos por toda la estructu- ra), mientras que la clase media rutinaria asumió el papel más dinámico, migrando gran parte de los individuos con dichos orí- genes hacia las clases mejor posicionadas o, en menor medida, descendiendo. Asimismo, hacia finales del periodo, se observa una tendencia hacia el cierre social en los extremos de la es- tructura de clases (Pla, 2016; Quartulli y Salvia, 2014), aunque son significativos aún los movimientos de corta distancia entre la clase trabajadora y la clase media rutinaria inferior (Dalle, 2016: 139; Pla y Rodríguez de la Fuente, 2016). En términos absolutos, especificando el análisis por edad y género, en este periodo la bibliografía da cuenta de una cierta atenuación de la movilidad social entre los más jóvenes, así como una mayor movilidad entre las mujeres (Jorrat, 2016; Jorrat y Benza, 2016: 160). Las pautas de movilidad relativa refuerzan las tendencias absolutas al devolver una imagen de una estructura social más rígida y desigual en términos de cambio de posición so- cial, independientemente de las transformaciones estructura- les, aunque con niveles comparables internacionalmente (Benza, 2012; Dalle, 2016; Jorrat y Benza, 2016; Pla, 2016; Pla y Rodríguez de la Fuente, 2016). Finalmente, en línea con lo planteado en este trabajo, otras investigaciones han trascendido el análisis de la descripción e interpretación de los patrones de movilidad social que han caracterizado al periodo y se han preguntado por las implica- ciones de dichos movimientos. Así, al analizar el formato que 54 José Javier Rodríguez de la Fuente asumieron los procesos de movilidad en los años 2000 (Pla, Rodríguez de la Fuente y Fernández Melián, 2016), marca- mos un contrapunto respecto de la hipótesis que planteaban Kessler y Espinoza (2007) en torno a la consolidación de un carácter espurio en los movimientos ascendentes. Para 2007, aproximadamente el 78 por ciento de los ascensos sociales calculados podían considerarse como “consistentes”, es de- cir, redundaban en posiciones laborales protegidas o regula- das. Tomando otro aspecto ligado a las recompensas asociadas al posicionamiento en la estructura social, Quartulli y Salvia (2014) y Pla (2016), en forma descriptiva, señalan que la des- igualdad de ingresos se explica no sólo por la posición de clase sino también, en parte, por el origen social del que se proviene. En este sentido, los orígenes y las trayectorias tra- zadas contarían como desventaja para el acceso a un deter- minado nivel de bienestar. La especificidad de la ciudad de Buenos Aires La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) conforma uno de los 24 estados autogobernados que constituyen la Repú- blica Argentina, a la vez que funciona como capital federal del país. Siguiendo las divisiones administrativas de los partidos que circundan a la ciudad, el Gran Buenos Aires (GBA)2 cuatri- plica en cantidad de población a la CABA (2.890.151 habitantes versus 12,806,866, según datos del Censo 2010). Sin embar- go, cabe aclarar que la unidad GBA invisibiliza una clara hete- rogeneidad existente entre la CABA y los partidos del conurba- no, en la mayor parte de las dimensiones que pueden estudiarse, incluida la conformación de la estructura poblacio- nal (De la Torre, 2013: 5). En tanto capital del conjunto nacional, dispone de cierta den- sidad política, económica y social que la diferencian de otras 2 El GBA está compuesto por la ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos que la ro- dean (INDEC, 2003). Movilidad social y bienestar material 55 ciudades y regiones del país, específicamente por el nivel de vida (Velázquez, 2007). La misma puede ser caracterizada como una “ciudad global” en la medida en que: 1) concentra funciones de comando; 2) es un sitio de producción posindus- trial para las industrias líderes, financieras y de servicios es- pecializados, y 3) funcionan mercados transnacionales donde las empresas y los gobiernos compran instrumentos financie- ros y servicios especializados (Sassen, 1998: 7). En términos sociodemográficos, la CABA muestra una alta tasa de envejecimiento en comparación con el GBA. Un segun- do elemento es la existencia de un importante núcleo de pobla- ción con calificaciones educativas de tipo técnica o profesional que redundarán, en el mejor de los casos, en activos clave para la conformación de una clase media de gran escala.3 En tercer lugar, la estructura productiva de la CABA se compone por un núcleo dinámico que agrupa a los servicios financieros, inmo- biliarios y empresariales, seguido, en menor medida, por los sectores de transporte, comunicaciones, comercio y adminis- tración pública (Obradovich, 2010: 16), caracterizándose a la misma como una “ciudad de servicios”. Por último, en el perio- do de estudio, algunos indicadores de condiciones de vida per- miten también diferenciarla de otras aglomeraciones del país: baja tasa de desocupación, menor coeficiente de Gini en ingre- sos percibidos por los hogares, casi nula presencia de hogares con hacinamiento crítico, entre otros. En conclusión, son contadas las investigaciones sobre movi- lidad social (Jorrat, 1987; Rubinstein, 1973) que se han realiza- do en la ciudad de Buenos Aires, ya que la mayor parte de éstas consideró en su totalidad al GBA o al país, sin hacer referencia a las dinámicas propias y/o las heterogeneidades existentes.4 En este sentido, las características recién reseñadas configuran a 3 Para la población estudiada, en 2013, aproximadamente el 44 por ciento conta- ba con un nivel educativo superior completo (Encuesta Permanente de Hoga- res, INDEC, 2003). 4 Una excepción, producto de la realización y reciente publicación de la Encuesta Nacional de la Estructura Social, es el trabajo realizado por Dalle, Jorrat y Riveiro (2018), en el que se analizan patrones de movilidad social por región. 56 José Javier Rodríguez de la Fuente la CABA como un espacio geográfico específico a ser investiga- do, debido a sus particularidades y dinámicas propias que la diferencian del resto del aglomerado y del país, convirtiéndola en una “ciudad de clases medias” (Benza, 2016).5 Aspectos metodológicos Fuente de datos Se ha utilizado la “Encuesta sobre Movilidad Social y Opinio- nes sobre la Sociedad Actual” de 2012-2013.6 El muestreo fue de tipo probabilístico estratificado de asignación proporcional y el tamaño final de la muestra fue de setecientos casos. Los estratos se definieron a partir de la composición barrial según Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), los casos fueron se- leccionados sistemáticamente y la asignación fue proporcional por sexo, edad y comuna. Considerando un nivel de confianza de 95 por ciento, el error de estimación para proporciones a nivel muestral total es de +/-3.7 por ciento. La misma fue rea- lizada entre diciembre de 2012 y mayo de 2013 en la CABA, y permitió la desagregación de sus datos a nivel de las zonas (agregados de comunas) de la ciudad. El universo de análisis estuvo conformado por hogares con sostén principal del mismo o con cónyuges mayores a treinta años, ocupados, que residían en la ciudad. La generación de hijos/as está comprendida por individuos nacidos entre 1932 y 1983. Por su parte, las encuestas de movilidad social reca- ban información sobre los orígenes sociales a partir de pre- 5 En un estudio comparativo para Argentina respecto de la estructura de clases, Benza encuentra que la CABA aglutina el mayor porcentaje de clases medias en el país, alcanzando un valor del 70 por ciento (Benza, 2016: 125). 6 Realizada a través del proyecto Fondo para la Investigación Científica y Tecnológi- ca (Foncyt) “Tendencias y transformaciones en la estructura social: el impacto de los procesos de movilidad social en los horizontes de consumo y la participación política. Un análisis de la Región Metropolitana de Buenos Aires, 2003-2011”, coor- dinado por el Dr. Eduardo Chávez Molina del Instituto de Investigaciones Gino Germani, Universidad de Buenos Aires (UBA). Movilidad social y bienestar material 57 guntas retrospectivas que se realizan a los/las encuestados/ as acerca de la posición del padre, madre o principal sostén del hogar cuando los mismos tenían alrededor de 16 años. De este modo, se cuenta con información sobre la posición so- cio-ocupacional de los orígenes para los años 1948 a 1999. Técnica de análisis Para abordar el fenómeno de la movilidad social desde una perspectiva de clase, comúnmente se utilizan las técnicas clásicas englobadas bajo los enfoques de la movilidad abso- luta y relativa, es decir, el estudio mediante tablas de contin- gencia (tablas de movilidad) y el análisis log-lineal. En menor medida, se usan regresiones logísticas cuando se intenta ex- plicar cómo diversos factores condicionan las oportunidades de movilidad social. A diferencia de dichas técnicas, los análisis factoriales per- miten la captación del sistema completo de relaciones que se configuran en un espacio geométrico, lo que los posiciona como un buen instrumento para una problemática multidi- mensional, tal como se propone en este trabajo. Aunque no sólo nos permiten simplificar las indagaciones de relaciones múltiples entre las variables incorporadas, reduciendo la in- formación inicial en un número menor de factores explicati- vos, sino que también brindan una salida gráfica clarificadora para el análisis. En este caso optamos por recurrir a la técnica de ACM de- bido a su adecuación en la utilización de variables cualitativas (López Roldán y Fachelli, 2015). Este tipo de análisis forma parte de la familia de técnicas englobadas bajo el título de “análisis geométrico de datos”, desarrolladas por la “escuela francesa de análisis de datos” (Baranger, 2009: 97; Le Roux y Rouanet, 2010: 1). Específicamente, a partir del ACM se “ana- lizan las relaciones de interdependencia de un conjunto de variables cualitativas, y expresan sus asociaciones (corres- pondencias) en términos de un conjunto reducido de factores 58 José Javier Rodríguez de la Fuente que sintetizan las principales diferencias que se dan entre los individuos” (López Roldán, 2012: 37). Su alcance es más bien descriptivo y guiado por una filosofía inductiva (Le Roux y Rouanet, 2010: 2), ya que no se plantea un modelo para ser puesto a prueba a partir de los datos (en contraposición con el análisis de regresión clásico o log-lineal), sino que son los datos procesados a partir de la técnica los que permiten cons- truir un modelo sobre lo indagado. Los factores que surgen de la reducción producida sobre el espacio de propiedades de las variables originales permi- ten una explicación más parsimoniosa del problema a abor- dar. El primer factor-eje resume la mayor parte de la inercia (varianza) presentada entre los individuos, siendo éste el más relevante, ya que es el que mejor se aproxima a la nube de puntos original. El segundo factor-eje es independiente del primero y da cuenta de las diferenciaciones residuales que el primero no pudo representar, y así sucesivamente con el res- to de los factores (Baranger, 2009: 100). Si bien no hay un acuerdo respecto de cuántos factores retener para el análisis, es recomendable basarse en aquellos que acumulan la ma- yor parte de la inercia explicada (generalmente un 70 por ciento o más de la varianza). Por otro lado, el ACM permite la incorporación de variables denominadas suplementarias o ilustrativas que no intervienen en la construcción de los factores (como sí lo hacen las varia- bles activas), pero que permiten su proyección en el plano factorial y, por ende, el enriquecimiento del análisis (Adaszko, 2009: 196; Le Roux y Rouanet, 2010: 60). Particularmente, para el caso de los estudios de movilidad social puede citarse trabajo de Echeverría Zabalza (1999), quien utilizó el ACM para analizar las distancias existentes en- tre los orígenes y los destinos de clase, en tanto aproximación del cambio intergeneracional. En su libro clásico, La distin- ción, Bourdieu (2012a [1979]) también recurre al ACM para comprender el modo en que los gustos y las disposiciones pueden comprenderse desde el posicionamiento en la estruc- Movilidad social y bienestar material 59 tura de clases y en el origen social de los sujetos. El resto de los trabajos que pueden citarse recurren a dicha familia de técnicas, fundamentalmente para la construcción de índices de riqueza o de condiciones de vida, a partir de la factoriza- ción de la información. Podemos citar el trabajo de Vélez, Vé- lez y Stabridis (2015) en el que se recurre al ACM, los aportes de Filmer y Pritchett (2001) y de Minujin y Bang (2002), que hacen uso de la técnica de Análisis de Correspondencias Principales, o los recientes aportes de Solís (2017, 2018) en la construcción de un índice de activos, bienes y servicios de la vivienda, mediante el análisis factorial policórico. Variables seleccionadas y operacionalización Uno de los principales aspectos a la hora de estudiar la es- tructura de clases y la movilidad social es definir el esquema de clasificación que se utilizará. En este caso se construyó uno a partir de la propuesta de Torrado (1992; 1998) y modi- ficaciones posteriores (Pla, 2016; Sacco, 2016). Este esque- ma se compone de once grupos socio-ocupacionales que, de manera agregada, conforman cinco clases sociales (Ta- bla 1). Cabe aclarar que para este artículo se utilizará su ver- sión agregada.7 Las variables que refieren a dimensiones del bienestar ma- terial son incorporadas en el ACM de forma activa, es decir, aquellas que intervienen en el análisis generando las dimen- siones emergentes (Tabla 2). En primer lugar, el nivel de in- gresos se trabaja en cuartiles y se hace referencia a los ingre- sos laborales del miembro del hogar (jefe/a o cónyuge) con un posicionamiento en el grupo socio-ocupacional más alto; el nivel de consumo se mide a partir de la posesión de ciertos bienes o equipamientos del hogar que frecuentemente son 7 Un abordaje comparativo sobre el presente esquema de clases y otros común- mente utilizados puede encontrarse en Clemenceau, Fernández Melián y Rodrí- guez de la Fuente (2016). 60 José Javier Rodríguez de la Fuente medidos en las encuestas de hogares; por último, respecto de las características de la vivienda se abordan cuatro aspectos la propiedad de la misma, la forma de acceso, la posesión de una segunda vivienda y la zona en la que se emplaza. En este sentido, el “espacio social del bienestar material” se constituye como la representación bidimensional de los elementos que conforman el bienestar material. De este modo, nos permite comprender qué activos (o falta de éstos) son los que posicio- nan relativamente a los hogares en situaciones más ventajo- sas o desventajosas en términos de bienestar material. Tabla 1 Esquema agregado y desagregado de clases sociales basado en la propuesta de Torrado Grupos socio-ocupacionales Clases sociales • Directores de empresas Clase directiva-profesional • Profesionales en función específica • Propietarios de pequeñas empresas Pequeña burguesía • Pequeños productores autónomos • Cuadros técnicos y asimilados Clase media rutinaria-técnica • Empleados administrativos y vendedores • Trabajadores especializados autónomos Clase obrera calificada • Obreros calificados • Obreros no calificados Clase obrera no calificada • Peones autónomos • Empleados domésticos Fuente: Elaboración propia con base en Torrado (1992; 1998), Sacco (2016) y Pla (2016). Por otro lado, el posicionamiento de clase y el nivel educa- tivo del hogar, así como las características adscriptivas (clase de origen, nivel educativo de origen, cohorte de nacimiento, lugar de nacimiento y sexo), se han incorporado como moda- lidades suplementarias, es decir, no intervienen en la confor- mación del espacio, pero sí sirven para interpretar las diferen- ciaciones producidas en el mismo (Tabla 3). Movilidad social y bienestar material 61 Respecto de la variable “cohorte de nacimiento”, la misma permite una aproximación al análisis de los contextos socioe- conómicos en los cuales nacieron los encuestados, identifi- cando los dos primeros periodos con el modelo sustitutivo de importaciones (1932-1957; 1958-1975), y el último haciendo referencia al modelo aperturista y de valorización financiera (1976-1982). Asimismo, como modalidad ilustrativa se ha incorporado una tipología de trayectoria de movilidad, que combina distin- tos tipos de “caminos sociales” intergeneracionales (Tabla 7, en el Anexo) y que permite profundizar en el estudio de la movilidad social intergeneracional. Resultados Construcción del espacio social del bienestar material Como hemos indicado en el apartado anterior, 17 variables con 39 categorías, en total, se utilizarán para construir el “es- pacio social del bienestar material”. Luego de aplicar la técni- ca de ACM, el espacio de propiedades se redujo a dos facto- res que explican el 76.24 por ciento 8 de la inercia o varianza (Tabla 4). Por su parte, el primer factor explica la mayor parte de ésta (72.2 por ciento) y el segundo un 4.02 por ciento. Re- sulta necesario dar cuenta de cómo se descompone la va- rianza en los dos factores, ya que su peso indicará la impor- tancia que se le adjudicará a cada uno de ellos. Si bien el primero bastaría para dar una robusta explicación acerca de las desigualdades en las condiciones de vida, la retención del segundo factor, como se verá más adelante, permite enrique- cer dicho análisis. 8 Para realizar este procesamiento se utilizó el programa estadístico STATA y el co- mando MCA (Multiple Correspondence Analysis). Éste se basa en la metodología propuesta por Greenacre (1984). 62 José Javier Rodríguez de la Fuente Tabla 2 Variables activas Dimensiones* Variables Categorías (modalidades) Características Ingreso laboral • Primero económicas (ing_cuartil) • Segundo del hogar • Tercero • Cuarto Características Zona de residencia** • Norte vivienda (zona) • Centro • Sur (y villas) Propiedad de la vivienda • Propietario (prop_viv) • No propietario Forma de acceso a la vivienda • Compra al contado (acceso_vivienda) • Compra con financiamiento • Herencia o compra con ayuda familiar • Otra Propiedad de segunda • Sí vivienda • No (vivienda2) Nivel de • TV led • Sí consumo • Notebook • No • Consola de videojuego • Heladera con freezer • Celular • Internet • TV por cable • Reproductor Blue-Ray • Colchón • Aire acondicionado (ac) • Tarjeta de crédito (crédito) • Automóvil * En los paréntesis se indica la etiqueta utilizada para cada variable en los gráficos y tablas. ** Se ha utilizado la clasificación elaborada por la Dirección General de Esta- dísticas y Censos de la CABA (Mazzeo et al., 2012), que zonifica a la ciudad de la siguiente forma: Zona Norte: comunas 2, 13 y 14; Zona Centro: comunas 1, 3, 5, 6, 7, 11, 12 y 15, y Zona Sur: comunas 4, 8, 9 y 10. Fuente: Elaboración propia. Movilidad social y bienestar material 63 Tabla 3 Variables suplementarias Variables Categorías Clase social • Clase directiva-profesional (clase_mod) • Pequeña burguesía • Clase media técnica-rutinaria • Clase trabajadora calificada • Clase trabajadora no calificada Nivel educativo • Hasta primario completo (nivel_educ) • De secundario incompleto a completo • De universitario/terciario incompleto a completo Clase social de origen • Igual que clase social (clase_mod_psho) Nivel educativo de origen • Igual que nivel educativo (nivel_educ_psho) Cohorte de nacimiento • 1932-1957 (coh) • 1958-1975 • 1976-1982 Lugar de origen • CABA (lugar_nac) • Provincia de Buenos Aires • Otra provincia • Otro país Sexo • Varón • Mujer Trayectoria de clase • Herencia cúspide (trayectoria) • Ascenso a cúspide • Descenso a clase media • Herencia clase media • Ascenso a clase media • Descenso a clase trabajadora • Herencia clase trabajadora Fuente: Elaboración propia. 64 José Javier Rodríguez de la Fuente Tabla 4 Inercia (varianza) de los factores retenidos Dimensión Inercia explicada Porcentaje Porcentaje acumulado 1 0.0197683 72.21 72.21 2 0.0011013 4.02 76.24 3 0.000658 2.40 78.64 4 0.0003906 1.43 80.07 5 0.0002533 0.93 80.99 6 0.0000912 0.33 81.32 7 0.0000474 0.17 81.50 8 0.00003 0.11 81.61 9 4.25E-06 0.02 81.62 Total 0.0273749 100.00 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opi- niones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. Posteriormente a conocer cuántos factores se interpreta- rán, pueden presentarse las contribuciones de cada modali- dad a la varianza total de cada factor (Ctr) y las calidades de la representación que simbolizan la contribución de cada mo- dalidad a la varianza total captada por todos los factores (cos2) (Tabla 8, en el Anexo). A partir de estos datos se establecen qué contribuciones son aquellas que aportan en mayor medi- da a la variabilidad hallada en cada factor, identificando las que exceden la contribución media (Le Roux y Rouanet, 2010: 52), en este caso las que superan el valor de 0.026. La mayor parte de las modalidades contribuyen principalmente a la dimensión 1, con excepción de aquéllas vinculadas a las características de la vivienda, que también cobran importan- cia en la constitución de la dimensión 2. A continuación presentamos la Gráfica 1, en la que se mues- tran representadas las modalidades activas, desde donde pue- de hacerse una interpretación más intuitiva de los factores emergentes 1 (eje de las abscisas) y 2 (eje de las ordenadas). Gráfica 1 Gráfica factorial de modalidades activas Movilidad social y bienestar material 65 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opiniones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. 66 José Javier Rodríguez de la Fuente El primer factor, como bien ya se dijo, es el que da cuenta de la mayor parte de las diferenciaciones que se despliegan en el espacio de las condiciones de vida. En este sentido, polariza a la población en función de las capacidades de los hogares para acumular activos y recursos constitutivos del bienestar mate- rial. Así, las mayores puntuaciones (lado derecho de la gráfica) se asocian con los hogares posicionados en el cuarto cuartil de ingresos laborales, que disponen de una segunda vivienda de su propiedad y que cuentan con algunos bienes específicos como reproductor de Blu-Ray y automóvil. Asimismo, la priva- ción de algunos bienes de consumo masivo como el teléfono celular, heladera con freezer o conexión a internet, penalizan fuertemente a los hogares en la distribución relativa. Respecto de las características de la vivienda, el hecho de ser propietario o inquilino no pareciera contribuir fuertemente al factor 1 (pre- sentando contribuciones casi nulas). Sin embargo, la forma de acceso y la zona de residencia sí son significativas, eviden- ciándose en las asociaciones existentes entre las modalida- des: mayor nivel de acumulación de activos se vincula a posibi- lidades de acceso a la vivienda a través de financiamiento y a la residencia en las mejores zonas de la ciudad provistas de servicios urbanos (zona norte y centro).9 Un comportamiento similar a lo observado para esta di- mensión se presenta en el análisis que Bourdieu realiza en su clásico estudio de La distinción (2012a), en donde a que el primer factor mide las diferencias en cuanto a la acumulación de capital, o en un estudio más próximo al aquí presentado, en el que Fachelli (2012: 56), al analizar la estratificación so- cial argentina, encuentra que el factor principal explica la dis- tribución de oportunidades de acceso a los bienes primarios. El segundo factor es más complejo de interpretar, ya que explica dos aspectos diferenciados. Por un lado, polariza cla- ramente a las situaciones extremas de las medias. El hemis- 9 La zona sur de la ciudad es donde se concentran las situaciones más críticas en las condiciones de vida medidas por ingresos y necesidades básicas insatisfechas (Mazzeo et al., 2012: 63). Movilidad social y bienestar material 67 ferio norte de la gráfica factorial muestra a aquellas modalida- des que reflejan condiciones de vida con mayores niveles de acumulación (extremo derecho), junto con aquéllas de un ni- vel más alto de privación (extremo izquierdo). En segundo lu- gar, el factor 2 también deja entrever ciertas diferenciaciones respecto de la tenencia y características del acceso a la vi- vienda, polarizando a aquellos que disponen de una segunda vivienda y a los que han podido acceder a la propiedad me- diante la compra al contado.10 El espacio social del bienestar material desde la estructura de clases y la movilidad social En este subapartado analizamos el modo en que la introduc- ción de las variables suplementarias permite estudiar las rela- ciones con los factores emergentes. Como ya se ha señala- do, la inserción de variables ilustrativas se realizó con la intención de indagar cómo los factores adscriptivos y de posi- cionamiento social se vinculan con el bienestar material, pero no desde una lógica explicativa, como sucede a partir de un análisis de regresión o de varianza, sino bajo el “espíritu des- criptivo” de la técnica empleada. Para analizar el desempeño de las variables suplementarias se utilizarán dos herramientas: las gráficas factoriales con las variables suplementarias superpuestas sobre los ejes 1 y 2 (gráficas 2 y 3) y las desviaciones producidas entre las coorde- nadas extremas de cada variable para cada factor (Tabla 5), considerando que las desviaciones mayores a 0.5 pueden ser consideradas como “notables”, mientras que las superiores a la unidad se definirían como “importantes” (Le Roux y Rouanet, 2010: 59). Las coordenadas principales de las variables suple- mentarias pueden consultarse la Tabla 9 en el Anexo. 10 Como bien puede observarse, la forma gráfica que adquiere la distribución de las modalidades es la de una herradura o parábola (también llamado efecto Guttman) y se trata de una configuración típica (Baranger, 2009: 110). 68 José Javier Rodríguez de la Fuente Tabla 5 Desviaciones de las coordenadas de las variables suplementarias Variables suplementarias Dimensión 1 Dimensión 2 Clase social 0.682 0.175 Clase social de origen 0.477 0.115 Nivel educativo 0.593 0.053 Nivel educativo de origen 0.280 0.063 Trayectoria de movilidad 0.661 0.205 Cohorte 0.112 0.160 Lugar de nacimiento 0.388 0.208 Sexo 0.097 0.040 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opi- niones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. En este sentido, puede observarse que existen desviacio- nes “notables” para el caso de la clase social, el nivel educa- tivo y la trayectoria de movilidad. Es decir, estas variables se encontrarían asociadas con una posición más o menos ven- tajosa en el espacio social del bienestar material. En la Gráfi- ca 2, en triángulos negros, se identifican las posiciones de clase de los encuestados: los perfiles correspondientes a la clase directiva profesional son los que se apropian, en forma relativa, de una mayor cantidad de activos y recursos de bien- estar, mientras que aquéllos pertenecientes a la clase traba- jadora no calificada son los que en peor posición se encuen- tran. Las posiciones de clase media técnica-rutinaria y la pequeña burguesía se localizan en un espacio similar, cerca- no al tipo promedio de distribución del bienestar. El nivel edu- cativo sigue el mismo patrón, aunque penalizando fuertemen- te a aquellos que solamente han alcanzado el nivel de primario completo. El origen de clase (“clase_mod_psho” en la Gráfica 2), si bien no alcanza una puntuación notable (0.477), pareciera comportarse de forma similar a la posición de clase del hogar, aunque de forma más conservadora: a mayor posición, mejor situación de bienestar material. Gráfica 2 Gráfica factorial categorías suplementarias (clase social, clase social de origen, nivel educativo, nivel educativo de origen, cohorte de nacimiento, lugar de nacimiento, sexo) Movilidad social y bienestar material 69 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opiniones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. Gráfica 3 Gráfica factorial categorías suplementarias (trayectoria de movilidad, cohorte de nacimiento, lugar de nacimiento, sexo) 70 José Javier Rodríguez de la Fuente Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opiniones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. Movilidad social y bienestar material 71 Esto último se ve reflejado en la Gráfica 3, al analizarse las trayectorias de movilidad social respecto de la primera dimen- sión específicamente. El origen social cuenta: no es lo mismo provenir de una trayectoria en ascenso, de herencia o de des- censo. Aunque las diferencias pueden pensarse de mejor modo como matices en el caso de las trayectorias de repro- ducción y ascenso a la clase directiva –profesional y para aquellas trayectorias de reproducción y acceso a la clase me- dia–. Ahora bien, la brecha de bienestar existente entre aque- llos que se posicionan en la clase trabajadora desde larga data (en términos intergeneracionales) y quienes provienen de un camino descendente desde las clases medias, sí pre- senta una mayor significatividad. Las categorías de “varón” y “mujer” se mantienen cerca- nas al centro de la misma, evidenciando una débil relación con las diferenciaciones propuestas por los factores. La co- horte de nacimiento permite especificar principalmente al se- gundo factor, dando cuenta de las mayores posibilidades de acceso a la vivienda para aquellos nacidos en el periodo de industrialización por sustitución de importaciones.11 El lugar de nacimiento ayuda a lograr una mejor interpretación de la primera dimensión fundamentalmente, ya que posiciona del lado derecho (mayor bienestar material) a aquellos nacidos en CABA y en la provincia de Buenos Aires y del lado izquierdo (mayor privación) a los migrantes internos y externos. Finalmente, una manera más simplificada de presentar di- chos hallazgos puede realizarse con la construcción de un índice de bienestar material a partir de las coordenadas facto- riales provenientes de la primera dimensión. Como se ha señalado en el apartado metodológico, dicha técnica es am- pliamente utilizada en los estudios sociológicos de desigual- dad (Filmer y Pritchett, 2001; McKenzie, 2005; Minujin y Bang, 2002; Torche y Spilerman, 2009; Vélez, Vélez y Stabridis, 11 En dicho periodo, diversas políticas de gobierno (congelamiento de alquileres, ley de propiedad horizontal, subsidios al crédito hipotecario, etc.) facilitaron el acceso a la vivienda a aquellos hogares de estratos medios urbanos (Cosacov, 2012; Yuj- novsky, 1984). 72 José Javier Rodríguez de la Fuente 2015). El índice permite no sólo puntuar en forma ponderada a los hogares en función de los bienes que poseen, sino tam- bién partiendo de aquéllos de los cuales están privados o no poseen. En la Tabla 6 se muestra el promedio de puntaje (es- tandarizado de 0 a 1) del índice de bienestar para cada una de las variables suplementarias. Tabla 6 Distribución media del bienestar material según variables de interés. CABA 2012-2013 Variables Media Desvío estándar Clase social Clase directiva 0.73 0.15 Pequeña burguesía 0.65 0.18 Clase media técnica rutinaria 0.63 0.16 Clase obrera calificada 0.53 0.18 Clase obrera no calificada 0.46 0.17 Clase social de origen Clase directiva 0.67 0.17 Pequeña burguesía 0.67 0.17 Clase media técnica rutinaria 0.63 0.19 Clase obrera calificada 0.55 0.18 Clase obrera no calificada 0.52 0.19 Trayectoria de movilidad Herencia cúspide 0.75 0.14 Ascenso cúspide 0.72 0.16 Descenso clase media 0.64 0.15 Herencia clase media 0.66 0.16 Ascenso clase media 0.62 0.17 Descenso clase trabajadora 0.54 0.20 Herencia clase trabajadora 0.49 0.17 Nivel educativo Primario completo 0.46 0.18 Secundario completo 0.57 0.18 Universitario completo o más 0.67 0.17 Movilidad social y bienestar material 73 Tabla 6 - continuación Variables Media Desvío estándar Nivel educativo de origen Primario completo 0.55 0.20 Secundario completo 0.64 0.18 Universitario completo o más 0.66 0.16 Cohorte de nacimiento 1932-1957 0.61 0.19 1958-1975 0.61 0.20 1976-1982 0.58 0.17 Lugar de nacimiento CABA 0.64 0.17 Buenos Aires 0.64 0.18 Otra provincia 0.53 0.18 Otro país 0.46 0.20 Sexo Varón 0.63 0.19 Mujer 0.58 0.19 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opi- niones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. Respecto de las variables de interés podemos observar que tanto la posición de clase como la trayectoria de movilidad permiten dar cuenta de cierta dispersión de las condiciones de vida medidas a partir del bienestar medio. ¿Qué significa esto?, que a mayor posición de clase mejoran las posibilida- des de bienestar, pero también las trayectorias de movilidad funcionan como descriptivas de las desigualdades en las con- diciones de vida. Asimismo, el origen social de clase considerado aislada- mente a su vez permite diferenciar probabilidades de acceso al bienestar material, aunque de un modo menos “discriminador” que la posición de clase del hogar: mientras que la diferencia entre la clase mejor y peor posicionada (considerando la media) para el caso del origen de clase es de 0.15, según la posición de 74 José Javier Rodríguez de la Fuente clase del hogar la brecha se intensifica la 0.27. Una tendencia similar muestra el nivel educativo del hogar y el nivel educativo de origen. Dentro de las variables adscriptivas-contextuales, tanto el género como la cohorte no parecieran marcan diferen- cias sustantivas respecto del acceso al bienestar material, aun- que sí el lugar de nacimiento, al penalizar fuertemente el punta- je para aquellos hogares migrantes de otro país. De este modo, podemos detenernos en señalar que, al menos en términos descriptivos, observamos, por un lado, que la posición de clase ejerce un rol fundamental en la con- solidación de desigualdades en torno a las condiciones de vida. Sin embargo, el origen de clase y las trayectorias inter- generacionales, aunque en menor medida, también permiten una consideración en tanto fuentes posibles del bienestar ma- terial. Desde esta primera mirada, podemos comenzar a es- pecificar la hipótesis planteada en la introducción, señalando que los antecedentes de clase ejercerían un impacto directo, y a través de la trayectoria intergeneracional, sobre el bienes- tar, habilitando cierta acumulación o reproducción de (des) ventajas, aunque el posicionamiento alcanzado por los hoga- res, en términos de clase, se configure como el elemento fun- damental (de aquellos indagados) para entender las desigual- dades en los resultados. Reflexiones finales Este trabajo se enmarcó dentro del campo de estudios de la estructura de clases y la movilidad social, y se intentó dar cuenta de una problemática pertinente a través de una técni- ca poco utilizada en la literatura sobre la temática. En este sentido, lo que se presenta es el abordaje de la movilidad social a partir del análisis factorial, que puede ser utilizado de manera complementaria con los estudios de movilidad abso- luta, con base en las tablas de movilidad, y los de movilidad relativa, partiendo del análisis log-lineal (Lozares Colina y López-Roldán, 1998). Del mismo modo, lo que se intentó es Movilidad social y bienestar material 75 comprender en qué medida el fenómeno de la movilidad so- cial puede ser pensado como aspecto explicativo de las des- igualdades en las condiciones de vida, corriendo el eje tradi- cional que suele ubicar a dicho proceso en el rol de variable a explicar (Erikson y Goldthorpe, 2002: 4). El proceso de factorización de las variables originales con- sideradas permitió identificar dos dimensiones estructurantes del bienestar material de los hogares y su relación con el posi- cionamiento de clase y la movilidad social. En primer lugar, la acumulación de activos y recursos (ingresos laborales, bienes, vivienda) se distribuyen desigualmente según la pertenencia y el origen de clase. En segundo, pero no por ello menos impor- tante, el restante factor da cuenta de las diferenciaciones entre los hogares mejor y peor posicionados en el espacio social del bienestar material, respecto de aquellos de nivel promedio. Las variables que dan cuenta de aspectos adscriptivos como el género, el lugar de nacimiento y la cohorte, a partir de su incorporación como elementos suplementarios, han permi- tido responder positivamente acerca de su ligazón con las diferenciales condiciones de vida. Sin embargo, es necesario aclarar que la inserción de clase del hogar (posición de desti- no), así como el nivel de educación, continúan actuando como los factores de mayor condicionamiento sobre el bienestar material de los hogares. Por otra parte, la trayectoria de movilidad, como variable constituida a partir de la posición de origen y de destino, permite comprender, al menos de forma exploratoria, un efecto diferen- cial sobre la distribución del bienestar material.12 En este senti- do, a los procesos de acaparamiento de oportunidades, explota- ción (Pérez Sáinz, 2016; Tilly, 2000) y a las estrategias de reproducción (Bourdieu, 2012b), atribuibles propiamente al posi- cionamiento de clase que ocupan los hogares en la estructura, se superpone una sumatoria acumulada de (des)ventajas relati- vas que depende de la trayectoria intergeneracional trazada. 12 Un abordaje explicativo sobre la relación estudiada en este trabajo puede encon- trarse en Rodríguez de la Fuente (2019). 76 José Javier Rodríguez de la Fuente Finalmente, se considera que al menos dos interrogantes vinculadas a las que dieron inicio a este artículo deberían ser colocadas en la agenda de futuras investigaciones en torno a la movilidad social a nivel nacional y regional: el estudio de factores de bienestar transmisibles en términos intergenera- cionales, así como el análisis de los mecanismos y estrate- gias individuales y colectivos que se despliegan para el acce- so al bienestar material. La primera de estas deudas, en parte, ha comenzado a ser saldada con la incorporación de índices de riqueza de los orígenes sociales (que combinan bienes, activos financieros, vivienda, etc.) en los análisis, a partir de relevamientos por encuestas que permiten captar dichos acti- vos (Solís, 2018; Torche y Costa Ribeiro, 2012; Torche y Spi- lerman, 2009). El segundo aspecto ha sido identificado como uno de los puntos centrales hacia donde debería enfocarse la sociología de la estratificación y la movilidad sociales (Ber- taux y Thompson, 2006; Goldthorpe, 2017). Un camino posi- ble es la combinación de metodologías cuantitativas y cualita- tivas, necesarias para comprender los significados, los sentidos y las evaluaciones ligadas a determinadas acciones y hechos, que permitan desentrañar la “caja negra” que impli- ca una tabla de movilidad o un análisis de regresión. Bibliografía Adaszko, Dan (2009). “El análisis de correspondencias desde adentro”. Tesis de Maestría. 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Cos2 Ctr Ingresos 4 cuartil 0.344 0.602 0.035 0.182 0.168 0.176 3 cuartil 0.187 0.793 0.03 -0.035 0.028 0.019 2 cuartil -0.013 0.027 0 -0.029 0.139 0.014 1 cuartil -0.276 0.844 0.069 0.003 0 0 TV Led Sí 0.115 0.802 0.022 0.013 0.01 0.005 No -0.141 0.802 0.027 -0.016 0.01 0.006 Notebook Sí 0.147 0.868 0.042 -0.001 0 0 No -0.276 0.868 0.079 0.001 0 0 Consola Sí 0.211 0.828 0.039 -0.011 0.002 0.002 No -0.089 0.828 0.016 0.005 0.002 0.001 Heladera Sí 0.038 0.844 0.004 -0.007 0.032 0.003 No -0.586 0.844 0.062 0.114 0.032 0.042 Celular Sí 0.024 0.773 0.002 -0.006 0.054 0.002 No -0.61 0.773 0.043 0.161 0.054 0.053 Internet Sí 0.092 0.826 0.021 -0.01 0.009 0.004 No -0.467 0.826 0.106 0.049 0.009 0.021 Cable Sí 0.036 0.649 0.003 -0.015 0.113 0.011 No -0.347 0.649 0.033 0.144 0.113 0.104 Blu-ray Sí 0.289 0.806 0.039 0.051 0.025 0.022 No -0.054 0.806 0.007 -0.009 0.025 0.004 88 José Javier Rodríguez de la Fuente Tabla 8 - continuación Dimensión 1 Dimensión 2 Categorías Coord. Cos2 Ctr Coord. Cos2 Ctr Colchón Sí 0.018 0.427 0.001 -0.002 0.006 0 No -0.255 0.427 0.013 0.03 0.006 0.003 Aire acondicionado Sí 0.17 0.872 0.052 -0.005 0.001 0.001 No -0.259 0.872 0.079 0.007 0.001 0.001 Crédito Sí 0.025 0.017 0 -0.064 0.117 0.031 No -0.004 0.017 0 0.011 0.117 0.005 Automóvil Sí 0.221 0.862 0.064 0.027 0.013 0.017 No -0.174 0.862 0.051 -0.021 0.013 0.014 Propietario vivienda Propietario 0.001 0.01 0 0.003 0.049 0 No propietario -0.061 0.01 0 -0.134 0.049 0.021 Acceso vivienda Compra -0.027 0.066 0.001 0.061 0.332 0.081 contado Financiamiento 0.103 0.677 0.009 -0.012 0.009 0.002 Herencia -0.049 0.125 0.002 -0.072 0.266 0.074 Otra -0.22 0.183 0.004 -0.088 0.029 0.011 Propietario segunda vivienda Segunda 0.226 0.43 0.016 0.186 0.291 0.196 vivienda No segunda -0.027 0.43 0.002 -0.022 0.291 0.023 vivienda Zona de residencia Norte 0.056 0.115 0.002 0.031 0.035 0.011 Centro 0.054 0.35 0.005 0.005 0.003 0.001 Sur -0.158 0.521 0.019 -0.037 0.028 0.018 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opi- niones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013. Movilidad social y bienestar material 89 Tabla 9 Coordenadas para categorías suplementarias Variables suplementarias Dimensión 1 Dimensión 2 Clase social Clase directiva- profesional 0.293 0.157 Pequeña burguesía 0.067 -0.031 Clase media técnica rutinaria 0.067 -0.050 Clase trabajadora calificada -0.210 -0.0570 Clase trabajadora no calificada -0.389 -0.018 Clase social de origen Clase directiva- profesional 0.179 0.078 Pequeña burguesía 0.120 0.030 Clase media técnica rutinaria 0.056 0 Clase trabajadora calificada -0.124 -0.043 Clase trabajadora no calificada -0.298 -0.037 Nivel educativo Hasta primario completo -0.441 -0.019 Hasta secundario completo -0.090 -0.045 Hasta universitario completo 0.152 0.034 Nivel educativo de origen Hasta primario completo -0.146 -0.022 Hasta secundario completo 0.117 0.007 Hasta universitario completo 0.134 0.041 Trayectoria de movilidad Herencia cúspide 0.339 0.165 Ascenso a cúspide 0.275 0.154 Descenso a clase media 0.082 -0.006 Herencia clase media 0.086 -0.037 Ascenso a clase media 0.032 -0.069 Descenso a clase trabajadora -0.206 -0.043 Herencia clase trabajadora -0.322 -0.040 90 José Javier Rodríguez de la Fuente Tabla 9 - continuación Variables suplementarias Dimensión 1 Dimensión 2 Cohorte de nacimiento 1932-1957 -0.032 0.077 1958-1975 0.048 -0.006 1976-1982 -0.080 -0.083 Lugar de nacimiento CABA 0.062 -0.020 Buenos Aires 0.155 0.012 Otra provincia -0.320 -0.049 Otro país -0.326 0.188 Sexo Varón 0.051 0.021 Mujer -0.046 -0.019 Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Movilidad Social y Opi- niones sobre la Sociedad Actual, 2012-2013.