E-Balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte - Journal of Sport Science / Abrev: Ebm. Recide [es] - Abrev: EBm. JSS [en] Universidad de Extremadura & Federación Extremeña de Balonmano, España / ISSN: 1885-7019 / Vol. 16, Nº 3 / 2020 Artículo original / Original Article LA HISTORIA DEL RUGBY EN ESPAÑA. 1ª PARTE. DE LOS INICIOS DEL JUEGO HASTA 1923 The History of Rugby in Spain. Part I. From the beginnings of the game to the 1923 Xavier Torrebadella-Flix 1* 1 Universidad Autónoma de Barcelona. * Correspondence: xtorreba@gmail.com Recibido: 04/03/2020; Aceptado: 01/06/2020; Publicado: 30/09/2020 Resumen En España el rugby fue uno de los deportes de incorporación tardía. Una investigación documental centrada en las fuentes bibliográficas primarias y de la prensa histórica pone de manifiesto datos inéditos sobre los orígenes de este deporte y las vicisitudes de sus comienzos entre 1894 y 1923. Si bien el rugby no alcanzó la popularidad de otros deportes de equipo, su apogeo en Barcelona sirvió de propaganda para extender el juego a otras regiones de España. Asimismo, el rugby mantuvo unos rasgos muy particulares y diferenciales con el deporte de moda en el país, el fútbol. Palabras clave: Rugby; historia del deporte; Federación Española de Rugby; Barcelona Abstract Rugby was one of the sports to arrive late in Spain. Documentary research centres on primary bibliographical sources and historical press shows new data about the origins of the sport and the difficulties encountered during its initial years from 1894 to 1923. While rugby did not attract the popularity of other team sports, its peak in Barcelona served as propaganda for the spread of the game to other regions of Spain. Rugby also maintained very particular features which differentiated it from the sport of choice in the country: football. Key words: Rugby; history of sport; Spanish Rugby Federation, Barcelona Fuentes de Financiación / Funding: - Agradecimientos / Acknowledgments: - Conflicto de intereses / Conflicts of Interest: - Citación / Citation: Torrebadella-Flix, X. (2020). La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923. E- balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16(3), 179-202 Sección / Section: Ciencias Sociales aplicadas al Deporte / Social Science applied to Sport Editor de Sección / Edited by: Sebastián Feu, Universidad de Extremadura, España e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 179 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Introducción El rugby es un deporte de combate entre bandos simétricos que, como el fútbol, el baloncesto, el balonmano, el hockey hierba, el waterpolo y otros deportes consiguieron en España carta de naturaleza en el primer tercio del siglo XX. Ahora bien, no fue así con otros deportes, como el push-ball o el voleibol que apenas fueron conocidos (Torrebadella-Flix, 2014; Torrebadella, 2019a). Sobre la historia del rugby en España todavía no se ha producido investigación alguna que se centre en la coyuntura sociocultural del momento histórico y que analice este fenómeno del asociacionismo deportivo desde un enfoque de país y social. Sobre esta cuestión se centra el objeto de estudio de esta investigación, cuya finalidad, aparte de contribuir a la historia general del deporte, pretende ofrecer algunos datos sobre el origen y desarrollo del rugby en España, desde la aparición de las primeras noticias hasta finales de 1923, momento en el que se puede afirmar que el rugby cerró un rápido y efectivo proceso de institucionalización, al constituirse este mismo año en Barcelona la Federación Española de Rugby, organizar el primer Campeonato de España e iniciar una incipiente campaña de promoción del juego por otras ciudades. Por otro lado, este primer periodo se cierra con al advenimiento de un significativo cambio político, la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera. En esta nueva etapa, como veremos en una segunda parte, se puso de relieve las disidencias entre los clubes de rugby castellanos y catalanes originándose una conflictiva relación que terminó con un cisma entre las federaciones española y catalana. Por consiguiente, el objetivo de este estudio es el de iniciar una vía de indagación en cuanto a los orígenes y desarrollo del rugby en España durante el primer tercio del siglo XX. Con ello pretendemos poner al descubierto ¿cuáles fueron las primeras manifestaciones de este deporte? ¿quiénes fueron sus principales promotores? ¿cuáles fueron las asociaciones deportivas? ¿cuáles fueron los primeros campeonatos? y, también, contextualizar toda esta información en el campo ideológico del propio movimiento deportivo de la época. Metodología Si bien cada día conocemos un poco más sobre los orígenes de los deportes en España, en el caso del rugby, los estudios con los que contamos para iniciar la investigación son muy pocos (Buzón, 2008). Es por esto que hemos tenido que recurrir a localizar fuentes documentales primarias, principalmente buscando noticias en la prensa histórica que proporcionan algunas de las hemerotecas digitales: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España (HBNE), Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (ARCA), Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica (BVPH), Hemerotecas de La Vanguardia y El Mundo Deportivo. Además, se ha consultado el Repertorio bibliográfico inédito de la educación física y el deporte en España (1800-1939) (Torrebadella, 2011) con el fin de localizar la información susceptible al objeto de estudio. Para contextualizar las informaciones se han revisado las principales contribuciones historicistas sobre los orígenes del deporte en España (Pujadas, 2011; Torrebadella, 2012, 2013, 2014, 2016b, 2017; Torrebadella y Ticó, 2014; Torrebadella-Flix, Olivera-Betrán y M-Bou, 2015). Con las informaciones obtenidas se aporta un relato que atiende desde la historia social del deporte (Almeida, 2004) un punto de partida para continuar indagando en torno a los orígenes y el desarrollo del rugby en España. Antecedentes del rugby en la educación física escolar y en eventuales ensayos (1894-1919) Es muy probable que las primeras experiencias del juego de rugby se dieran en el entorno de la colonia inglesa asentada en España y en los colegios vinculados a esta. Así, por ejemplo, José Miguel Ortega (1996) indica que el Colegio de San Albano o Colegio de los Escoceses de Valladolid, entre 1875 y 1887, los alumnos practicaban de puertas a dentro varios juegos de sport, entre los cuales se encontraba uno de muy popular llamado foot-ball, pero que tanto podría ser el juego de puntapiés o aquel que también permitía jugar con las manos, el rugby. Aparte de otras esporádicas noticias del juego del rugby por los colonos ingleses en España, debería añadirse la posibilidad de que algunos centros escolares de segunda enseñanza o colegios particulares hubieran ya realizado algunos ensayos de este deporte hacia finales del siglo XIX. Esta suposición viene reforzada por el hecho de localizar algunos e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 180 Torrebadella-Flix, X. aspectos normativos y de práctica del foot-ball rugby en varios de los programas escolares y, por tanto, pudiendo ser susceptible la aplicación del juego (De la Macorra, 1894; G-Fraguas, 1894). En 1894 el profesor de Gimnástica José Esteban García Fraguas (1894, pp. 562-571) incorporó en el Tratado racional de gimnástica y de los ejercicios y juegos corporales... una extensa descripción ilustrada y reglamentación del foot-ball rugby. Esta información era lo suficientemente precisa para que algunos colegios ensayaran el nuevo sport. Tres años más tarde, en la Ilustración Artística se concretaban los puntos más destacables del reglamento del foot- ball rugby. Del foot-ball se citaba que estaba muy generalizado en Inglaterra y que comenzaba a “estar de moda en España” (X., 1897, p. 382). Ahora bien, no conocemos si se estaba hablando del llamado foot-ball Rugby o del llamado Asociation. Por lo tanto, este artículo puede que ofrezca noticia de algunos ensayos del rugby a finales del siglo XIX. Asimismo, no podemos descartar la posibilidad de algunas experiencias de sportsmen barceloneses, como también lo hacían con el foot-ball association, del que se decía era un “deporte muy elegante y fino, pero que no puede compararse con aquel porque no tiene las peripecias y combinaciones que tanto interés dan al otro” (X., 1897, p. 382). Las noticias del desarrollo del foot-ball rugby en el extranjero no fueron una excepción, y en la prensa se citaban los acontecimientos más destacados de este duro deporte, así como se trataban las diferencias con el foot-ball asociación, que era el que se practicaba ya en Barcelona (Franco, 1895; X., 1895). Cuando el foot-ball se desplegó en Barcelona incentivado por la eclosión deportiva de los gimnasios de la ciudad y de figuras tan decisivas como Hans Gamper (Torrebadella, 2012; Torrebadella y Arrechea, 2015), la prensa deportiva continuaba propagando noticias de aquellos deportes que en el extranjero tenían la aceptación del público. El rugby era uno de ellos [figura 1], no obstante, la percepción que se tenía no convencía a una sociedad como la española que, en el aspecto físico, sirva la alusión: no se podía aguantar en pie. Así se citaba que el juego correspondía a un ejercicio “fuerte y vigoroso, mucho más que el Foot-Ball Asociación, y bastante más peligroso que éste” (Foot-ball Rugby, 1902, p. 9). Figura 1. El Cardo, 15 de noviembre de 1902, p. 9. Fuente: HBNE Efectivamente, llegaban noticias del alto grado de accidentes que el “peligroso” foot-ball estaba provocando en Estados Unidos, indicando que algunas escuelas decidieron suprimir el juego a petición de los padres (Serra, 1905): La season de este juego que acaba de terminar en los Estados Unidos demuestra una vez más los inconvenientes y aun el peligro que envuelve. El número de heridos graves asciende este año a 13; algunos de éstos quedarán estropeados por toda la vida; un estudiante perdió la razón a consecuencia de los golpes recibidos. El número de contusos llega a varios centenares. Algunas de las escuelas menores resolvieron, a ruego de los padres, prohibir este juego. (Víctimas del foot-ball, 1904, p. 655) e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 181 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Pero para los jóvenes barceloneses, acostumbrados a las excitaciones recreativas modernas, el ensayo de este y de otros deportes no era una excepción. El juego y el reglamento eran conocidos (Viada, 1903). En 1904 La Ilustració Catalana citaba que para el próximo invierno se preparaba un club de fútbol rugby compuesto por jóvenes catalanes y algunos de extranjeros, estos últimos conocedores del juego por haberlo practicado en otros países. La nueva entidad tenía el propósito de competir con los clubes del Sur de Francia, y así “devolver este deporte que había decaído a la altura que había adquirido tiempo atrás” (Elias, 1904, p. 511). Sin embargo, por otro lado, Albert Serra (1905), director deportivo de La Vanguardia, mencionaba que este juego todavía nadie lo había practicado. Por consiguiente, no se trataba del foot- ball americano, sino del foot-ball rugby inglés y cuya moda había llegado a Francia, como así se ponía de manifiesto en La Escuela Moderna: Extraña que no ocurra ningún incidente desagradable y que, después de una lucha corpa a corps, los rivales se levanten del suelo sonrientes, disimulando el escozor y como agradeciéndose los trompazos que mutuamente se han propinado, porque aquí está permitida toda clase de lucha; el puñetazo, el empellón, el puntapié, dando al juego un carácter brutal que, entre nosotros, despertaría resquemores. Pero brutal y todo, es una gimnasia natural excelente que, además de los órganos corporales, desarrolla buenas cualidades morales de compañerismo, cortesía y benevolencia, haciendo a los jóvenes audaces y acostumbrándolos a no perder la serenidad ante el peligro. Creo que es preferible esta distracción a pasar los días festivos en el café, en la timba, en los toros o de juerga. (Huso, 1904, p. 128) Por lo tanto, en Barcelona el rugby no era un juego desconocido entre los aficionados al deporte y, si bien jugaban preferentemente al foot-ball association, también conocían el foot-ball rugby, con lo cual su práctica entraba en el escenario de los eventuales ensayos deportivos (Juegos y sports. El foot-ball, 1907). Así sucedió en febrero de 1901 cuando en el velódromo de la Bonanova jugadores del FC Barcelona y del Català FC: “Efectuáronse asimismo en dicho terreno algunos ensayos de foot-ball Rugby” (Un Delantero, 1901, p. 86). Por ende, es de suponer que algunos jóvenes barceloneses que habían estudiado en Francia o Inglaterra junto a otros colegas de estos países, que ya conocían el juego del rugby, confraternizaran esporádicos encuentros recreativos. Entre estos jóvenes se encontraban algunos de los jugadores del primer y segundo equipo del FC Barcelona. Juan Gamper “jugó al rugby en L’Union Atletique de Lion, Arturo Witty jugó a rugby en Merchant Sailors School de Liverpool, desde los 11 años, jugando en el primer team de 1893 a 95” (F.C.B., 1902, pp. 21-22), Alfonso Albéniz “miembro del “Racing Club” de París en donde ha practicado el foot-ball rugby”, Jaime Alberto Eckes “natural de Liverpool, en cuyo colegio jugó a rugby en 1893” y Cyril Alexander que había “practicado en Escocia el rugby solamente” (J. M. L., 1902, pp. 326-327). Así, que las condiciones del momento se prestaban a propósito de concertar algún que otro encuentro propagandístico para que el rugby también entrase a formar parte de las costumbres de los sportsmen catalanes (Corredisses, 1903): Háblase de la próxima venida a esta ciudad de dos bandos de jugadores de Toulouse para jugar un partido a foot-ball Rugby en el Hipódromo. Y háblase también de que en esta ciudad, de los Clubs «Barcelona», «Español» «Hispania», se forme otro team para contender a Rugby con los anteriormente citados. Por aquello que decimos en catalán que El saber no ocupa lloch, bueno que se vea aquí jugar a ese foot-ball americano, pero ni por nuestro temperamento ni por las condiciones higiénicas de ese juego, no creemos que convenga que aquí se juegue mucho ni se trate de aclimatar el tal Rugby. (Miscelánea, 1903, pp. 171-172) En Cataluña, el pedagogo Eladi Homs, becado por el Ayuntamiento de Barcelona en viaje de estudios a los Estados Unidos, en 1907 daba a conocer el foot-ball rugby (o el foot-ball americano). Ahora bien, aunque este no fuese el rugby inglés, para el lector de entonces, la relación cognitiva del juego en el imaginario vendría a ser la misma: El foot-ball americano, repulsivo a veces, si queréis, responde, sin embargó, a un fin educativo: desarrolla la parte física del individuo, y contribuye, por lo tanto, a hacer normal la vida orgánica; educa el carácter, la voluntad; hace crecer el espíritu de lucha, el ataque, tan necesario a las modernas luchas de individuos y de pueblos; da la medida de las propias fuerzas y la e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 182 Torrebadella-Flix, X. confianza en sí mismo. En este juego pasa toda su juventud el pueblo americano, que de los catorce a los veintidós años vive entregado a él con pasión, recibiendo de él una saludable influencia, que será para él de resultado excelente para la futura vida de Hombre. Herbert Spencer dice, en una de sus obras de educación, que la primera condición de éxito en la vida es ser un buen animal, es decir, un buen cuerpo físico, lo cual es una gran razón. Sabían perfectamente los griegos lo que se hacían al establecer sus juegos atléticos, que eran principalmente un motivo de educación física, además de un ideal de belleza. Los juegos de los americanos (cuya civilización alguien ha comparado ya con la griega) son un vivo recuerdo de los griegos y se inspiran en lo que aquéllos se inspiraban, si bien prescinden de la belleza, que poda cosa les importa (por ahora, por lo menos). El foot-ball causa algunas víctimas humanas; este es el argumento con que algunos lo combaten (quizá no habiéndolo jamás visto de cerca). Puede con testarse a dicho argumento, declarando que si bien hay algo cierto de los abusos, lo es también que van introduciéndose cada día nuevas reformas y leyes en la manera de jugarlo, las cuales van disminuyendo rápidamente las desgracias y van encaminadas a suprimirlas completamente; y, sobre todo, puede contestarse que, en último caso, los excesos de este juego son siempre menores que los que causa su falta o carencia en los pueblos que los desconocen, donde la juventud crece más débil cada día, anémica y pobre de cuerpo y de espíritu, empobreciendo y degenerando la raza. Es necesario reconocer que las razas que juegan al foot-ball (y al decir este juego quiero decir otros similares), marchan, evidentemente, hacia el progreso; no así las otras. ¿Cuándo comprenderemos los latinos la importancia de la educación física que da salud al cuerpo y al espíritu? (Homs, 1908, p. 406). Para las fiestas de la Mercé de 1910, el Ayuntamiento de Barcelona tenía previsto un match de rugby entre dos equipos franceses para dar a conocer “por primera vez en España este emocionante y sugestivo juego” (Fiestas de Barcelona, 1910). Sin embargo, este evento no se pudo realizar por causas que desconocemos. En cambio, en Vigo, en el otro extremo del país, los marineros de los buques ingleses se recreaban con partidos de rugby en el campo del Real Club Fortuna: Dos equipos de la escuadra inglesa han jugado en el campo del Real Club Fortuna, de Vigo, el anunciado partido de foot ball rugby, que es el primero que se celebra en esta región. Al público escaso que presenció la lucha no le gustó el nuevo deporte, por lo poco elegante y muy violento (pie resulta. El partido sólo sirvió para admirar la serenidad y la sangre fría de los hijos de la Gran Bretaña. (Gonzalito, 1910, p. 1) En La Coruña, otros encuentros tenían como protagonista a la Royal Navy. Los oficiales de los buques “Liverpool” y “Gloucester” disputaron varios partidos de fútbol con el Real Club Deportivo, y los días 12 y 13 de febrero de 1911 confraternizaron un match de rugby en el parque de Monelos para deleite de los coruñeses. No obstante, se mencionaba que el “nuevo sport no llegó a convencer al público. Resulta demasiado fuerte y brutal” (Los partidos de ayer, 1911, p. 1). Esta noticia llegaba también a Barcelona hablando de un juego de “zancadillas, trastazos y demás barbaridades” (Rofi, 1911, p. 4), con lo cual, también se estaba tratando la idea de dar entrada a este nuevo deporte: En uno de nuestros centros sportivos se proyecta la creación de un equipo de football «Rugby». Siempre hemos de ver con buenos ojos la introducción de nuevos deportes o deportes, pero nos parece que en el Rugby» nos se ha hecho para nuestro temperamento. Sabido es que este sport permite cargas y golpes que prohíbe el foot-ball «Asociación», y como en la práctica del más popular de nuestros juegos ya se suscitan incidentes con, harta frecuencia, en el «Rugby» acabarían los matchs a puñetazo limpio. Hay que aguardar a que nuestra cultura sportiva esté un poco más cimentada. (Bonet, 1911a, pp. 8-9) A mediados de abril de 1911, algunos socios del Club Deportivo Español (CDE) ensayaban el nuevo deporte (Block- Notas, 1911), y al cabo de poco –el 28 de mayo de 1911– se organizó un match de rugby, que era considerado el primer partido formal que se celebraba en Barcelona, entre los jugadores del Club Patrie y un equipo del CDE (Bonet, 1911b; Rugby, 1911). Se mencionaba que “muchos de los socios del Español están decididos a introducirlo en España” y, por eso, la prensa ya ofrecía las principales características y reglamentaciones del juego (El Foot-ball Rugby, 1911, p. 3). A este primer encuentro vino un segundo (Foot-ball, 1911). En 1913, Narciso Masferrer (1913) citaba que el sportsman y periodista deportivo Manuel Nogareda Barbudo (1890- 1964) formó parte de los equipos que disputaron los primeros partidos de rugby en España. Sin embargo, su juego no convenció lo suficiente, en un momento en que el fútbol ocupaba en Barcelona una preferencia ya incuestionable. e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 183 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Asimismo, se mencionaba que para jurar al rugby todavía no existía la mentalidad civilizada para que los aficionados al deporte pudiesen alcanzar el nivel técnico y de juego limpio que caracterizaba la práctica en Inglaterra o Francia: Nosotros hemos dado varias veces nuestra opinión sobre este atlético deporte. Nuestro temperamento apenas si nos permite practicar el foot-ball Association, y vemos serias dificultades para que con nuestra incorregible impetuosidad se juegue con provecho el Rugby. Pero no hemos de llevar nuestro pesimismo hasta el punto de considerar que sea imposible implantar en nuestro país el deporte que más adeptos cuenta en Francia. Sin duda alguna, nuestra educación deportiva evoluciona, y tal vez la juventud de hoy, que va adquiriendo disciplina y serenidad en el foot-ball Association, legue estos preciados dones a la futura generación y lleguemos, andando el tiempo, a familiarizarnos con el brusco juego que se está introduciendo. (Bonet, 1911b, p. 9) En estos años se manifestaba la influencia del doctor Philippe Tissié (1852-1935) a propósito de las conferencias que ofreció en la Asamblea de Profesores de Educación Física en Madrid, y cuyo éxito condujo a la constitución de la Asociación Nacional de Educación Física (Torrebadella, 2016a). Como se conoce, Tissié fue uno de los defensores del foot-ball rugby en el entorno escolar (Terret, 1999). Este presentó un enfoque didáctico que pasaba por jugar primero al marro, luego a barette, para continuar con el foot-ball asociación y, finalmente, al rugby, que consideraba mucho más completo que el anterior (Tissié, 1899, 1920). Figura 2. “Londres. Gran match internacional de foot-ball rugby jugado en Twyckenham el 28 de enero último entre un equipo francés y otro inglés. Una jugada interesante: un francés Plaqué por un inglés”. Fuente: La Ilustración Artística (Barcelona), 6 de febrero de 1911, p. 7. Fuente: HBNE Antes de que el rugby tomase carta de naturaleza, la posibilidad improvisada y rudimentaria de su juego ya podía ser perfectamente apreciada, puesto que sus normas y características técnicas estaban recogidas en el vademécum deportivo de Antonio Viada (1903) y, posteriormente, en otras obras deportivas (Weber, ca. 1910). Alejandro Barba (1912), en Foot-ball, Base-Ball y Lawn-Tennis, dedicó un capítulo a tratar “cómo se juega al rugby”, deporte que si apenas era conocido y ensayado en España, ya disponía de elementos suficientes para su puesta en acción. Aparte, las revistas ilustradas propiciaban elementos visuales de este deporte y del éxito que alcanzaba como espectáculo y como poderoso elemento para la educación física de los jóvenes [figuras 2 y 3]. Mientras en Barcelona Josep Elias Juncosa, el apóstol del movimiento olímpico catalán (Elias, 1913), propagaba una significativa campaña pro-deporte (Torrebadella y Arrechea, 2017a), en Madrid, las declaraciones del profesor Marcelo Sanz (1859-1942) eran cautelosas ante la rápida emergencia del deporte (1913b). Este influyente profesor advertía de los peligros del foot-ball: e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 184 Torrebadella-Flix, X. Entre nosotros no se registran esas; cifras de accidentes, sin duda porque hemos aceptado el juego inglés del foot-ball asociación, en vez del foot-ball rugby que esta última variedad parece más peligrosa. No falta quien asegure que el asociación es sencillamente tan peligrosa como el rugby. (Sanz, 1913, p. 3). Figura 3. “El foot-ball en Inglaterra. Detalle de foot-ball celebrado en el Parque de Rugby (Richmond). Un tanto reñidísimo”. Fuente: El Mundo Gráfico, Madrid, 9 de octubre de 1912, p. 29. Fuente: HBNE Por otro lado, en este año quedó definitivamente constituida la Federación Española de Clubs de Foot-ball, y el deporte del balompié –como le gustaba llamar al literato Mariano de Cavia (Torrebadella-Flix y Nomdedeu-Rull, 2013)–, entró en una nueva etapa de desarrollo y de consolidación en el ámbito infantil y escolar (Torrebadella-Flix y Vicente-Pedraz, 2017). Ahora bien, no es extraño, que ante la posibilidad de que el foot-ball rugby adquiriese estímulo entre la juventud, apareciesen declaraciones sobre las ventajas del juego de asociación. Así, por ejemplo, Antonio Alzamora analizó en Gran Vida las diferencias entre el foot-ball asociación y el rugby. Este terminó por aconsejar el fútbol por ser menos violento y más higiénico, aun así, mencionaba que el rugby todavía era apenas conocido por los sportsmen españoles: …precisamente por ser violento debemos defenderle, pues esta clase de ejercicios producen temperamentos enérgicos, que no encuentren más freno que el interés colectivo de sus compañeros; el fútbol enseña a dominarse, á soportar la disciplina del equipo, y a sacrificarse por el bien de los demás. (…) Los educadores ingleses dan más valor a la formación del carácter y al desarrollo de la energía individual, que a la instrucción propiamente dicha. Piensan como Arnold, que los juegos al aire libre, aun los tachados de violentos, son una escuela indispensable para la energía y resistencia de un hombre, y la sola capaz de contrarrestar los defectos y perjuicios derivados de muchas de nuestras modernas costumbres. (…) Practicado el Association ajustándose a las numerosas instrucciones dadas para evitar lo que pudiera producir algún riesgo, es indudable que es un juego de los más higiénicos, pues observad todos los jugadores de fútbol y os convenceréis con sólo su examen ligero, de que poseen una constitución sana y robusta, efecto de que su trabajo distribuye armónicamente energías en todos los músculos y órganos del cuerpo que toma directamente del aire puro en que se desenvuelve. (Alzamora, 1914, pp. 295- 297) En julio de 1914 en el campo de Atocha –San Sebastián– tuvo lugar un partido de rugby entre los equipos de “Aviron Boyannais” y una selección de la Costa Vasca francesa. Un reportaje gráfico de este partido se publicó en la revista Stadium (1914), pero el impacto sobre los jóvenes guipuzcoanos fue prácticamente nulo. Años más tarde, en el libro de Salvador Gibert (1918) ¿Quiere V. jugar al Foot-Ball? aparecen unas “nociones sobre el rugby” sacadas de un conocido tratado francés de Joseph Manchon. Aquí Gibert manifestó una de las trivialidades que alimentaron el imaginario de los deportistas españoles: El rugby es por lo tanto, no un juego de combinación y destreza como el Asociacion, sino una verdadera persecución del hombre que lleva la pelota, y en él más que en el primero es necesario la fuerza y la agilidad” (…) En el Asociación se necesitan once cerebros. En el rugby hacen falta quince musculaturas. (Gibert, 1918, pp. 132-134). e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 185 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Como puede observarse, esta percepción que se acaba de mencionar sitúa al rugby entre los juegos deportivos en donde la fuerza es la principal característica de su práctica, incluso mucho más que en el fútbol que, según se indica, se conceptuaba más cognitivo. El rugby era juzgado como un juego rudo, primario y de confrontación directa, de persecución al hombre –de caza al hombre–, es decir, de puro instinto de lucha: fuerza y agilidad. De todos modos, Eusebio Ferrer y Mitayna, profesor de Gimnástica en el Instituto de Palma de Mallorca, en el Resumen de las lecciones teóricas y prácticas de gimnástica aclaraba que Las reglas establecidas por la Asociación son más sencillas que las que establece Rugby; pero las de este son más verdaderas, más tradicionales y, por decirlo así, más clásicas, y el juego es también más interesante y más variado, sin ser ni más ni menos violento que el practicado por la Asociación. (Ferrer, 1919, p. 46). Al finalizar la Primera Guerra Mundial (PGM) los discursos de enaltecimiento del deporte retomaron un nuevo brío en la prensa deportiva. La contienda internacional había dejado la evidencia que los pueblos fuertes eran aquellos que se habían consagrado en el deporte (Torrebadella, 2016b). De aquí que en España también se sugestionase la práctica de deportes verdaderamente enérgicos y viriles como en el caso del rugby, que se presentaba como “una especie de barómetro para marcar la potencialidad física de un pueblo” (Isicor, 1919, p. 14). El rugby en la coyuntura de la expansión del deporte de postguerra Después de PGM en España se desplegó una segunda expansión regeneracionista surgida por la influencia de los acontecimientos de la posguerra, pero que en este caso mantuvo unas connotaciones singulares marcadas por la dictadura del general Primo de Rivera. Como veremos, el rugby apareció nuevamente cuando el fútbol adquiría un insólito periodo de popularidad. Ahora bien, somos de la opinión que este punto álgido del fútbol, al contrario de lo que se podría pensar, también estimuló el auge del rugby. La creciente afición al deporte entre los jóvenes de clases medias generaba una demanda que el tejido asociativo existente, en especial de clubes de fútbol, no podían satisfacer. Por otro lado, la masculinidad, la energía y violencia del rugby tenía un aire más ofensivo que se mostraba acorde al idealizado modelo de hombre nuevo de las clases cultivadas (jóvenes universitarios). Y, si las clases rudas se habían dirigido al fútbol, las clases cultivadas se pusieron al lado del rugby, cuya esencia tenía más arrojo que otros deportes, como el baloncesto, el cual también trataba de abrirse camino entre la juventud barcelonesa (Torrebadella y Ticó, 2014). El foot-ball rugby más que otro cualquier juego deportivo, precisamente por ser más duro, educa el carácter, templa el sistema nervioso, fortifica el cuerpo y acrecienta el valor y hace al hombre decidido y enérgico. Con elementos así preparados bien puede cimentarse una sociedad y una nación con toda garantía de éxito. (Escuela Central de Gimnasia, 1927, p. 34). Efectivamente, el rugby como el fútbol respondían a visibilizar el estereotipo idealizado de hombre nuevo (Uría, 2008). Se trataba de un modelo de virilidad que se estaba construyendo en la Europa de entreguerras (Mosse, 2000) y cuyo desarrolló condujo a la aceptación de una “subcultura machista” (Elias y Dunning, 1992, p. 331). Y es aquí, en esta construcción de la masculinidad moderna, que deportes como el rugby entraron a configurar un modelo de recomposición ideológico nacional, en tanto que representaban un ideal de hombre deseado. Así se expresaba, por ejemplo, el literato Giménez Caballero (1928, p. 105), que calificaba el rugby de “juego sensual, homérico, pagano, brutal, galante y alegre”, un “rapto de Helena”, en el que los jugadores cómplices jugaban a “¡Pasarse de brazo en brazo el seno de una mujer codiciada por todos!”. Este discurso erótico-romántico de Giménez Caballero entronca con la tesis orteguiana de El origen deportivo del Estado (Ortega y Gasset, 1967). El rugby se desarrolló en el ambiente del conflicto social agitado por los sucesos de la huelga de “La Canadiense” de 1919, que si en parte favorecido el logro de la jornada laboral a las ocho horas, por otro lado, derivó a una violencia urbana y de matonismo sin precedentes (González Calleja, 1999). Ello provocó una significativa disminución del número de huelgas y apaciguó momentáneamente el movimiento obrero (Tuñón de Lara, 1977). Ahora bien, el pistolerismo en las e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 186 Torrebadella-Flix, X. calles de Barcelona y sus consecuencias fuera de ella revelaron la crisis del gobierno y de los partidos dinásticos incapaces, en palabras de Moreno Luzón (2009, p. 464), “de pacificar el reñidero social de Barcelona”. Aparte, la coyuntura sociopolítica se agravó con los sucesos de Annual –el 22 de julio de 1921– y la Guerra del Riff volvió a cuestionar la eficacia del ejército. Entonces, “la incapacidad de la nación era representada como un proceso de afeminamiento”, es decir, se recreó una imaginería de “degeneración de la raza” que se vinculó al mito de la falta de “hombría”. Así así lo certificaba –en 1921– el mismo Ortega y Gasset (1977, p. 93): “hoy no hay hombres en España”, “verdaderos hombres” que puedan salvar la patria (Uría, 2008: Vázquez García y Cleminson, 2011, pp. 199-200). Por lo tanto, Annual desencadenó un nuevo episodio de regeneracionismo patriotero y, como sucedió en 1898, enarboló el exhortado deporte viril que por antonomasia se había ya representado en el fútbol y en sus “virtudes castrenses” (Uría, 2008), iniciándose de este modo un proceso de proletarización que se extendió a través del fútbol militar (Torrebadella-Flix y Olivera, 2016). Ahora bien, coincidiendo con el rugby, también emprendían la aventura otros deportes tan atractivos como el baloncesto, el hockey, el ciclismo, la natación, el atletismo…, pero, además, se encontraba el fútbol que trataba demostrar su auténtica de virilidad: “la furia española” (Martialay, 2000). Este ambiente era demostrativo de un modelo singular que contrastaba con las escasas aspiraciones de otras regiones. De aquí, que ante la próxima cita olímpica se dijese que “en España, los catalanes son los que ven claramente la importancia de esta trascendental manifestación internacional deportiva, y se aprestan a que, dentro de España, su representación sea de valor” (Deportes, 1921, p. 7). En España, el fútbol era visto como deporte de caballeros y el rugby como un deporte de salvajes. Las noticias de los encuentros en el extranjero (Francia, Inglaterra, Irlanda, Escocia o Nueva Zelanda) solían cubrir las notas de la prensa deportiva. Los reparos al rugby eran declarativos: “El fútbol rugby no ha cuajado, por fortuna, en España. Se necesita una superior cultura deportiva para poder comprimirse ante los aterciopelados ataques del juego famoso” (Actualidad parisina, 1920, p. 405). Por otra parte, en Cataluña, después de la campaña de propaganda pro-estatuto de autonomía –años 1918 y 1919– de la Lliga Regionalista (De Riquer, 2001), el asociacionismo deportivo empezó a manifestar un signo catalanista que en pocos años ya se posicionaba abiertamente a favor de la idea independentista. Esta nueva mirada política nacía en 1922 de dos partidos emergentes: Acció Catalana –escisión de la Lliga Regionalista– y de Estat Català, de Francesc Macià (Moreno Luzón, 2009). Naturalmente, este viraje ideológico del catalanismo político, que para Ortega y Gasset (1977 [1921], p 47) suponía el secesionismo y “el despedazamiento nacional” de España, para el nacionalismo catalán representaba la resistencia a un modelo de gobernar abusivo para los intereses democráticos, situación que se agravó en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, y de aquí que el deporte irrumpiese en el juego de las políticas simbólicas; una situación que en los años treinta condujo al rugby catalán a manifestar la primera disidencia internacional en el deporte español (Finestres y Llauradó, 2002; Torrebadella, 2006). Ahora bien, en estos momentos la Mancomunidad de Catalunya había pedido al Comité Olímpico Internacional organizar los JJOO de 1924 en Barcelona (Finestres y Llauradó, 2002; Pujadas, 2006). Asimismo, una parte muy significativa del deporte catalán conectaba con la ideológica del nacionalismo político que promovía la Mancomunidad y la Lliga Regionalista (Pujadas y Santacana, 1995a). En este contexto, en 1921 nacían proyectos unificadores como la Confederación Deportiva de Cataluña o la Ponencia de Educación Física. De aquí que los discursos pro-deporte tuvieran un doble lenguaje que trascendía más allá del marco deportivo (Finestres y Llauradó, 2002; Pujadas y Santacana, 1995b). Parte de la prensa deportiva catalana ponía este singular acento, el cual se puede apreciar en La Jornada Deportiva (1921-1924), L’Esport Català (1924-1927) y, más adelante, en La Rambla de Catalunya (1931-1936). Naturalmente, esta coyuntura política favoreció el arraigo del rugby en Cataluña y estableció una significativa influencia sobre el perfil ideológico que encarnó este deporte en la década de los años treinta. e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 187 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Barcelona y los primeros años del rugby catalán (1921-1923) El inicio del rugby en Cataluña coincide con el auge del rugby catalán en Francia. Esto sucedía cuando –el 17 de abril de 1921– el equipo de la Unión Sportiva de Perpiñán –zona de la Cataluña (Norte) francesa– había logrado el título de campeón de Francia de rugby. Este acontecimiento fue destacado en La Veu de Catalunya, el cual se exaltaba como triunfo patriótico y de la catalanidad (Grando, 1921). Por su parte, Josep Elias manifestaba que esta victoria representaba un “legítimo orgullo para la raza catalana” y “una nueva demostración elocuente y decisiva del formidable valor deportivo que atesora la raza catalana, la constitución del triunfo superbo, memorable, alcanzado por nuestros hermanos de Perpiñán” (Corredisses, 1921a, p. 4). El 15 y 16 de mayo de 1921 en el Campo del Real CDE (RCDE) se presentó nuevamente una exhibición de rugby francés –patrocinado por el Cónsul de Francia– entre la Unión Sportiva Perpiñán y el Racing Club de Narbona. En esta época el campo del RCDE era el más grande y el único que disponía de hierba. El interés que despertó este partido animó de inmediato a la puesta en marcha de un grupo de aficionados que desde primeros de año se entrenaban silenciosamente en este atlético deporte (Futbol Rugby, 1921b). Según la prensa, se citaba que pronto el rugby “se implantará definitivamente entre nosotros” (Rugby de “clase”, 1921, p. 1). En el Congreso Olímpico de Lausane, Josep Elias establecía contactos con los representantes de la federación francesa de rugby, los cuales estaban dispuestos a colaborar en la promoción de este deporte en Barcelona. Elias hablaba ya de los aficionados de Sant Baudili de Llobregat –en la actualidad Sant Boi, población muy cercana a Barcelona– y de las iniciativas que tenía el CN Barcelona en organizar una sección de rugby. Elias, que estaba inmerso en la construcción del Estadio Catalán (Corredisses, 1921b), se ofrecía a colaborar en el proyecto y a propagar el nuevo deporte. Dicho esto, hay que reconocer que la introducción del rugby en España se debió al impulso de Baldiri Aleu Torras (1894-1975), un joven que estudió veterinaria en Toulouse, en donde conoció este deporte. Al llegar a Cataluña fue cuando divulgó e incitó el juego entre un grupo de amigos de Sant Boi de Llobregat, siendo en esta población donde se jugaron los primeros partidos. Ahora bien, además habría que añadir aquí a Michel Reynard, compañero de estudios de Aleu y principal mentor en la técnica del juego (L. G., 1923). El 18 de abril de 1921 La Veu de Catatalunya hacía un llamamiento a quienes gustasen experimentar este nuevo deporte, no dudasen en unirse a los ya veinticinco socios pertenecientes a la Unió Esportiva Sanboiana (UES), o bien constituyesen nuevos equipos para disputar partidos (Correcuita, 1921). Así nacía en Sant Boi de Llobregat la primera asociación deportiva del país dedicada íntegramente a la práctica del rugby; organizada y dirigida por Baldiri Aleu (Elias, 1922; Federació Catalana de Rugby, 1934). El primer partido se disputó el 13 de noviembre de 1921 entre la UES y el Club Natación Athlètic (CNA). La noticia fue difundida en La Jornada Deportiva: Que el esfuerzo de estos iniciadores tenga el premio que se merece, y que bien pronto en el Estadio Catalán, podamos presenciar el abrazo de la dos “Uniones”, la Unión Sportiva Perpignaise, Campeón de Francia, y la Unión Sportiva Samboyana. (Futbol Rugby, 1921a). Véase que se decía en La Vanguardia: Evidentemente que tratándose de un sport desconocido en nuestro país, es natural que sea costoso su arraigo, más aún siendo juzgado peligroso, peligro que los conocedores del juego manifiestan ser más aparentes que reales. No deja de haber también en la deportiva Barcelona muchos y muy entusiastas partidarios del fútbol rugby. Por diferentes artículos y gacetillas insertas en la prensa de esta ciudad, se ha dado a conocer La Unión Sportiva Samboyana, domiciliada en San Baudilio del Llobregat y expresamente creada para practicar y desarrollar el fútbol rugby. Esta entidad posee desde enero pasado un campo reglamentario y un equipo regularmente entrenado y equipado. Esa entidad anhela el concurso y ayuda de todos los aficionados en general y en particular de los que habiéndolo practicado deseen unir sus esfuerzos y formar un equipo, a fin de poder luchar con el Saboyano, ya que, después de todo lo hecho para montarlo y sostenerlo, sería lamentable que resultaran negativos sus esfuerzos. (Futbol Rugby, 1921b, p. 8) e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 188 Torrebadella-Flix, X. Tras este primer partido, Aleu (1921) hacía una llamada para la constitución de nuevos equipos con los que rivalizar e implantar este deporte en Cataluña y en España. Esta llamada fue muy efectiva y en pocos meses se constituyeron nuevos equipos. El 5 de enero de 1922 el Club Sporting Catalunya (1922, p. 4) decidía crear la sección de rugby “contando con un verdadero equipo entrenándose a las órdenes de un profesor competente en la materia”. Si bien hacia finales de 1921 Baldiri Aleu trató de constituir una Federación Catalana de Rugby, esta no llegó hasta varios meses después [figura 4]. Al cabo de ocho meses del primer partido de rugby, el 13 de abril de 1922 se constituía la Federación Española de Rugby (FER) entre las entidades CNA, CN Barcelona (CNB), UES, Club Catalunya Sporting y Club Universitary (Sancho de Acuña, 1922a) 1. De aquí que se dijese que “nadie puede negarle a Barcelona el derecho de haber sido la primera y hasta la fecha la única, que ha trabajado con verdad en pro de los deportes” (Sancho de Acuña, 1922a, p. 4). Se citaba que al ser Barcelona la única zona de España en la que se practicaba este deporte era lógico, como ya había sucedido en tantas ocasiones, que la iniciativa y la titularidad por el rugby quedasen marcadas para siempre a esta ciudad (Sancho de Acuña, 1922a). Efectivamente, como mocionaba La Jornada Deportiva el rugby se extiende y se propaga a una velocidad enorme. Otro nuevo club viene a sumarse a les cinco o seis que practican este “virilísimo” deporte. Se trata del “Barcelona Internacional Rugby Club”, que radicará en la barriada de Sans. (Sancho de Acuña, 1922b, p. 6). A primeros de abril de 1922 se disputó el primer gran premio, la Copa Real Sociedad de Carreras, con la participación del Club Sporting Cataluña, el Universitary, el CNB, el CNA y la UES, entidad que finalmente ganó el título (Sirvent, 1996). Hay que notar principalmente la influencia que los jugadores franceses han tenido en nuestro rugby. A más de la lección práctica en el Terreno del Español, y que dejamos ya señalada, diversos franceses residentes en nuestra ciudad coadyuvaron a las enseñanzas de estos primeros tiempos. Los nombres de Dubois, Julien, Reunard, Laffite, Vençon, perduran in eterno en la mente de los primeros jugadores de rugby ya que aquellos, y especialmente Reynard y Vençon fueron los maestros. (Gibert, 1923, pp. 54-55) La Jornada Deportiva –de 28 de agosto de 1922– manifestó que la presidencia de la “Federación de Futbol Rugby” (Federación Española de Rugby, FER) había quedado en manos de Jaime Camino del CNA –con domicilio en la c/ del Carmen, 12– (Rugby. La próxima temporada, 1922). Así puede decirse que a partir de entonces se constituyó también paralelamente a la FER una Federación Catalana de Rugby (FCatR), pero cuya aparición en la prensa no se destacó en La Jornada Deportiva hasta el 15 de diciembre de ese mismo año. Al cabo de un año, la presidencia de la FER recayó en David Cuyàs Pujol –delegado del CNB, que fue árbitro de rugby en Francia mientras estudiaba–, que además era el nuevo presidente de la FCatR. Cuyás ejerció el cargo de presidente de la FER en varias ocasiones (1923-1924 y 1932-1933). 1 Otras fuentes citan: “Ya en plena marcha ascendente el deporte del rugby, fúndase el día 15 de abril de 1922 la Federación Española de Rugby” (Futbol-Rugby, 1923, p. 77). e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 189 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Figuras 4 y 5. La Jornada Deportiva, 2 de enero de 1921 (es 1922), p. 14. La Jornada Deportiva, 12 de febrero de 1923, p. 4. Fuente: ARCA Con lo cual, según la noticia que apareció en la prensa deportiva el 12 de febrero de 1923, la FCatR se constituyó después de la FER, con la presidencia del representante del Club Natación Barcelona, David Cuyás. [figura 5] FCatR inició muy pronto la actividad organizativa de torneos y añadió el primer partido escolar entre las Facultades de Medicina y de Farmacia, celebrado el 18 diciembre de 1922 (Rugby, 1922). Al llegar a finales de 1922 se habían constituido trece clubes de rugby: UES, CNA, Sociedad Deportiva de Sant Andreu, Catalunya Atlétic, CNB, Club Catalunya Sporting, Barcelona Internacional Rugby Club, la Sección de Rugby del Centre Autonomista de Dependents del Comerç̧ i de la Industria (CADCI), Olimpic Rugby Club, y RC Universitary, Rugby Facultad de Medicina, Rugby Facultad de Farmacia y AA. Vida. [tabla 1] A primeros de enero de 1923 tuvo lugar el primer Campeonato de España organizado por la Federación Española de Futbol Rugby (Ludovicus, 1923), con solamente equipos catalanes; el título de primer Campeón de España fue para la UES [Figura 6]. Figura 6. Stadium, 1 de febrero de 1923, pp. 76-77. Fuente: ARCA e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 190 Torrebadella-Flix, X. En estos años, Enrique de la Encina presentó el primer manual divulgativo del rugby. Este autor se preguntaba cuáles eran las causas del poco apego que tenía el rugby entre los jóvenes. En esta cuestión situaba el rugby, y los deportes en general, en la coyuntura internacional del desarrollo deportivo de postguerra y, en el caso particular de España, en un escenario de edificación regeneracionista nacional: El Rugby en España. Al comparar el auge que en nuestro país han adquirido los deportes y señaladamente el fútbol asociación, con el muy escaso por no decir casi nulo que corresponde al rugby, el ánimo se queda suspenso sin acertar a comprender las causas de tan profunda anomalía. Nuestra juventud ha demostrado desvío y aún cierta repugnancia por el noble, por el estimulante y atlético en grado sumo deporte del fútbol rugby, cuando en otros países que van a la vanguardia de los ejercicios físicos como Inglaterra y Francia, ha adquirido un fomento cuantioso y preponderante. No pocas veces hemos oído motejar al rugby de juego violento, brutal y hasta despiadado. Tales apreciaciones en labios de quienes han convertido no pocas veces el fútbol asociación en campo abonado de rivalidades insanas, de apasionados bajunos, y de expansiones que con tristísima frecuencia han demandado la intervención de la fuerza pública, llenan en verdad de confusión y desconcierto. Y es precisamente en España, donde con más ahínco se desprestigia el rugby, que no tiene otro defecto que el de exigir a los que piensen cultivarlo, facultades atléticas que no es común encontrar en nuestros jóvenes. Tal vez sea esa la explicación más razonable que puede hallarse a nuestro despego el rugby. Si examinamos aun someramente el cuadro deportivo que ofrece la península, echaremos de ver en el acto, cuán mediocre es nuestra contribución a las actividades verdaderamente atléticas: lanzamientos de peso, discos, etc., pugilato, saltos y otros; en cambio prosperamos en los de filigrana propicios al entronizamiento de ases, fenómenos y otras calamidades deportivas. En el deporte como en tantas otras cosas tenemos mucho que aprender colectivamente y aún que sean harto apreciables los progresos realizados en los últimos años, no tenemos sin embargo motivo alguno de engreimiento. Nuestra raza necesita física y moralmente de tónicos y estimulantes vigorosos; los ejercicios deportivos, en todos sus aspectos pueden hacer mucho en este sentido y hora es ya de que en esta cruzada de regeneración ocupe el rugby el lugar que se merece. (De la Encina, ca. 1923, pp. 5-7) Ahora bien, el autor ponía de relieve que este deporte solamente se había iniciado en Cataluña, encontrándose por eso en un periodo incipiente y divulgativo: En Cataluña se han constituido algunos núcleos propugnadores del rugby. Los simpáticos elementos que los integran son dignos de la mayor consideración y de los más entusiastas elogios, puesto que su tarea desarrollada entre la general indiferencia, reviste los caracteres de apostolado. Es necesario que estos esfuerzos generosos hallen calor en la opinión y en las esferas deportivas de la península. El rugby es sin disputa, el juego de disciplina física, que ofrece medios y recursos más eficaces para el desarrollo y fortalecimiento integral del individuo, base de la regeneración colectiva y nacional. (De la Encina, ca. 1923, p. 7) La metáfora de la “lucha por la vida” encarna el ideal pedagógico y deportivo del estilo de vida anglosajón (Cercós, 2007). Este ideal propagó unos valores que surgieron de la misma escuela de Rugby y convirtieron la escuela del deporte en un idealizado medio de sociabilización para preparar al hombre en “la ruda batalla por la vida” [figura 7]. El rugby encarnó, más que cualquier otro deporte, esta metáfora que se extendió por todo el mundo civilizado; en Cataluña Josep Elias (1913) fue su máximo representante. e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 191 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Figura 7. Stadium, 1 de febrero de 1923, pp. 76-77. Fuente: ARCA En febrero de 1923, la FER disponía de siete sociedades adheridas: UES, CNA, CNB, Sociedad Deportiva de Sant Andreu, CADCI y Olimpic Rugby Club (Futbol-Rugby, 1923, p. 77). Solamente, en dos años el rugby barcelonés había puesto la primera piedra institucional del rugby español [Figura 8]. Figura 8. Stadium, 1 de febrero de 1923, pp. 76-77. Fuente: ARCA En marzo se organizó el torneo “Copa CN Barcelona” para los segundos equipos. Y en abril se volvió a disputar la II Copa Real Sociedad de Carreras. Como colofón a esta temporada, la FcatR organizó en el hipódromo dos partidos internacionales para el 20 y 21 de mayo. Así, el Toulouse Lalande Olympique se enfrentó en un primer partido a la UES y, al día siguiente, otro contra la Selección Catalana, cuyo resultado (9-0) fue favorable al equipo francés. Aun así, los franceses apreciaron el progreso de los catalanes (Delsol, 1923). Hay que destacar que en este año se efectuaron varios partidos de propaganda fuera de Barcelona. El primero fue en Girona, el 4 de noviembre, entre la UES y un combinado. Otro se celebró el 26 de agosto de 1923, con motivo de la fiesta mayor de Tona (Barcelona), entre el CNB y el CADCI. También, el 15 de junio de 1924, se disputó otro partido de promoción en el Camp d’Esports de la Joventut Republicana de Lleida, entre la UES y CADCI (Joventut Republicana, 1924). e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 192 Torrebadella-Flix, X. El nuevo deporte recibió el apoyo incondicional de la prensa especializada –La Jornada Deportiva, El Mundo Deportivo, El Campeón, Stadium y L’Esport Català– en un momento en el que el fútbol tenía máximo protagonismo. Así el rugby tenía también mucha más presencia periodística que el baloncesto, deporte que también se había iniciado en estos mismos años (Torrebadella y Ticó, 2014). En 1923 el rugby apareció en otras entidades: la Unión Deportiva de Sants, el FC Barcelona, el Club Deportivo Europa, el RCDE y Helènic Rugby Club. Estos equipos eran todos de Barcelona y participaban en el Campeonato de Cataluña, que a la vez también era el Campeonato de España, puesto que no había más equipos fuera de esta ciudad. A finales de 1923 se habían constituido diecinueve secciones o asociaciones de rugby [Tabla 1]. Así, durante la temporada 1923/24 el Campeonato de Cataluña lo disputaban siete equipos: UES, CNB, CNA, CADCI, RCDE, Rugby Club San Andrés y Club Helènic. Por lo tanto, puede afirmarse que el rugby irrumpió en Barcelona, entonces la ciudad más futbolística y deportiva España; en apenas dos años había conseguido reunir las complicidades asociacionistas de las entidades deportivas más emblemáticas que existían, que además se habían comprometido en propagar el juego a otras ciudades de España. Tabla 1. Entidades deportivas barcelonesas que incorporan el rugby (1921-1923) Año Entidades deportivas barcelonesas que incorporan el rugby 1921 Unió Esportiva Samboiana de Futbol Rugby 1921 Club Natació Atlétic 1922 Catalunya Atlétic 1922 Sociedad Deportiva Sant Andreu 1922 Sección de Rugby del CADCI 1922 Club Natació Barcelona 1922 Catalunya Sporting Club 1922 Barcelona Internacional Rugby Club 1922 RC Universitary (1932, Barcelona Universitary Club, BUC) 1922 Facultad de Medicina 1922 Facultad de Farmacia 1922 Olimpic Rugby Club 1922 AA Vida (Sección de Rugby de Agrupació Atlética Vida de Sant Andreu) 1923 Unió Deportiva de Sants 1923 Club Deportiu Europa 1923 Fútbol Club Barcelona 1923 Real Club Deportiu Espanyol 1923 Helènic Rugby Club 1923 Català Ruby Club e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 193 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Figura 9. Partido UES y CNB. Aire Libre, 6 de abril de 1923, p. 5. Fuente: ARCA La final de la Copa Sociedad de Carreras fue, según la crónica deportiva en Aire Libre, un partido en el que la tensión del juego condujo al nerviosismo de los jugadores, produciéndose momentos de marcada violencia [figura 9 y 10]: El juego brutal, o cuando menos violento, ha sido siempre el mayor enemigo que ha tenido un deporte fuerte y viril como es el rugby, todo cuanto se diga por condenar esta manera de jugar será poco y a ello deben de tender todos nuestros esfuerzos si no queremos ver desaparecer de nuestro mundo deportivo el deporte de nuestros amores. (Drop-Goal, 1923, p. 13). Figura 10. Aire Libre: revista de todos los deportes, publicación bi-setmanal: Año 1, nº 9, 7 de mayo de 1923, p. 13. Fuente: ARCA El rugby fuera de Barcelona Fuera de Barcelona el rugby tuvo sus primeros ensayos en la Escuela Central de Gimnasia de Toledo (1919-1936) (Torrebadella, 2019b) y en los ambientes deportivos de Madrid y Valencia. Así, revisando la prensa de la época aparecen las primeras noticias de este deporte en otras ciudades, aunque finalmente, aparte de la capital catalana, el rugby quedó prácticamente reducido en Madrid y Valencia. En la primavera de 1920, según el Diario de Alicante, llegó la primera pelota de rugby; estímulo que sirvió para que los jóvenes socios del Club Natación Alicante ensayaran el juego en el campo del Portazgo. La noticia decía que se había “acogido con entusiasmo esta rama del deporte, que al padecer tiene muchos adeptos en nuestra ciudad” (Rugby, 1920, p. 2). En enero de 1923 algunos aficionados valencianos mantenían relaciones con representantes de la FcatR para constituir una representación regional (G., 1923). Asimismo, hay que mencionar que Sarsanedas Oriol (1923, p. 4), presidente del Comité de Rugby del CADCI, mencionaba que la práctica de este deporte en pleno mes de agosto era “un e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 194 Torrebadella-Flix, X. atentado de lesa deportividad”. No obstante, los equipos UES y el CNB protagonizaron en Valencia, el 4 y 5 de agosto en el Stadium, los primeros partidos de promoción que fueron arbitrados por David Cuyás, presidente de la FcatR y de la FER, con una buena acogida entre el público (Caireles, 1923; En Valencia, 1923). No obstante, había quien rechazaba el nuevo deporte por considerarlo ridículo y anacrónico a los tiempos modernos en los que debía reinar más la civilización (Marian, 1923). Aun así, la afición prendió en algunos entusiastas que ensayaron el juego con marineros de los barcos mercantes ingleses atracados en esta ciudad. En Madrid –el 29 de abril de 1923– en el diario La Libertad se anunciaba una “campaña de iniciación” al rugby dando conocimiento a los interesados de los entrenamientos “para poder efectuar los primeros encuentros con equipos nacionales en el próximo otoño”. Así se pedía a los madrileños dispuestos a colaborar en este deporte, no sin antes advertir que para iniciarse en él era preciso un completo desarrollo físico, presentar sus adhesiones por escrito a Joaquín Álvarez Puebla (La Libertad, 1923, p. 3). Así llegó el 20 de mayo de 1923 un partido de propaganda en el recién inaugurado Stadium Metropolitano –con campo de hierba–, ante unos 10.000 espectadores y la presencia de Alfonso XIII, el cual ya había contemplado el juego en varias ocasiones en Londres y en el País Vasco francés [figura 11]. En esta ocasión, el rugby se presentó por primera vez con la intención de incentivar su práctica, pero por delante se encontraban los intereses económicos de la empresa Stadium Metropolitano, que pensó que el rugby llegaría a ofrecer tanto espectáculo como el fútbol. Los equipos que exhibieron el juego fueron el Biarritz Olympique y el Stadoest Tarbais, con la colaboración arbitral de Jaime Camino –presidente de la FER– (César, 1923; S. T., 1923). No obstante, las crónicas y las críticas de este partido no fueron enteramente satisfactorias. Se mencionaba que este juego no podría aclimatarse por el dominante carácter impulsivo del hombre español, es decir, el rugby presentaba una sofisticada lógica interna de juego cuyo desarrollo solamente podía ser entendida desde una comedida e inteligente práctica: Ahora, para terminar esta crónica impresionista de este nuevo deporte en Madrid, diremos las causas por las que esta manifestación del sport no podrá implantarse por ahora entre nosotros. Este juego requiere un dominio absoluto de los nervios. Exige una ecuanimidad firme, y sobre todo un constante pensar en el juego, olvidándose de lo sucedido en la jugada anterior al hacer la siguiente. Pues bien; un español, en un deporte, en un juego, no puede dominar los nervios ni conservar la ecuanimidad, ni olvidar los porrazos que en una jugada anterior haya sufrido: mejor dicho, no los aguanta ni durante esa jugada, Por lo tanto, antes de terminar el partido se encontrarían los jugadores españoles en la Comisaria, no sin antes dar un verdadero espectáculo en el campo. Esta es mi opinión particularísima. Desearía equivocarme. Y quizá pronto tenga que rectificar este juicio, puesto que se está ya formando el primer equipo madrileño de rugby. Pero ¿a qué muchos de mis lectores coinciden conmigo en esta opinión? (Gómez Puig, 1923, p. 7). Figura 11. La Semana Gráfica, 26 de mayo de 1923. Fuente: HBNE e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 195 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 En este nuevo estadio, el 31 de mayo y el 2 y 3 de junio del mismo año se celebraron más partidos en los que también asistió Alfonso XIII. Los equipos invitados fueron el Biarritz Olympique, el CNA, el CNB y una selección vasco-francesa (Maluquer, 1923). Al finalizar el verano, Vicente de Castro publicaba en Gran Vida “Algo sobre el rugby”; un artículo de vulgarización con algunos datos históricos y las principales reglas del juego (De Castro, 1923). Con lo cual, la divulgación del rugby en Madrid se concentró, primeramente, en el aprovechamiento del espectáculo deportivo del nuevo Estadio Metropolitano. Para ello fue necesaria la colaboración de los clubes franceses y los catalanes, pero la presencia de Alfonso XIII en estos primeros partidos fue un apoyo para legitimar el rugby entre los elementos de la sociedad madrileña. La presencia del rey a los partidos fue divulgada sensiblemente en la prensa de noticias y en gran parte de las revistas ilustradas y de sociedad de la capital. Este elemento recubrió el rugby madrileño de una significativa distinción social de clase [figura 12]. Figura 12. “Notas de Sport”, La Época, 1 de junio de 1923, p. 2. Fuente: HBNE A este encuentro siguieron otros con escasa presencia de público, por lo que el entrenador de fútbol José María Mateos (1923) sostenía que era un deporte que tenía pocos alicientes para que cuajara en España. En La Jornada Deportiva se mencionaba que “en Madrid se ha formado el primer equipo de rugby” y continuaba: “Ayer en Valencia, hoy en Madrid, así va tomando arraigo en nuestra patria la afición al deporte oval” (L. G. R. 1923, p. 23). En estos momentos, la FER estaba tratando la posibilidad de participar en los próximos JJOO de París. Tabla 2. Partidos de exhibición de rugby realizados en España 15-16/05/1921, Barcelona Sportiva de Perpiñán y Racing Club de Narbona 20/05/1923, Madrid Biarritz Olympique y el Stadoest Tarbais 31/05/1923, Madrid Biarritz Olympique y Club Natación Athletic 02/06/1923, Madrid Biarritz Olympique y Club Natación Barcelona 03/06/1923, Madrid Biarritz Olympique y Selección vasco-francesa 24/ 06/1923, Tolosa (Guipúzcoa) Integrantes de varios equipos del sur de Francia 04-5/08/1923, Valencia Catalanes Unión Sportiva Samboyana y el Club Natación Barcelona 26/08/1923, Tona (Barcelona) Club Natación Barcelona y CADCI. 04/11/1923, Girona US Samboyana y combinado de otros equipos. 15/06/1924, Lleida US Samboyana y CADCI. e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 196 Torrebadella-Flix, X. El 24 de junio de 1923 con motivo de la inauguración del Estadio de Berazubi de Tolosa (Guipúzcoa) se realizó una exhibición de rugby con integrantes de varios equipos del sur de Francia –Boucau, Biarritz, Bayona y Hendaya– (Díaz, 1923). Si bien se hablaba de que este estadio representaba “un terreno nuevo para un deporte nuevo” (El Campeón, 1923, p. 285), la verdad es que el rugby no se inició en el deporte vasco hasta los años treinta. En Bilbao (San Mamés), el 25 de mayo de 1924 se presentó el equipo la Asociación Sportive Bayonnaise y Stade Hendayais, se trató de un partido a beneficio de la viuda e hija de “Pichichi”. La Gaceta del Norte ofreció al conocimiento de los espectadores la idea-resumen del juego, que era extraída del libro de Alonso (1924) Fútbol: Asociación y Rugby (Editorial, 1924). No obstante, la impresión del juego no fue suficientemente sugestiva: “somos amantes, como ninguno del fútbol; pero jamás creemos que pueda interesarnos el rugby. Y de nuestra opinión son la mayoría de los espectadores que acudieron a San Mamés” (Editorial, 1924b, p. 5). La evidencia que el rugby en el País Vasco no triunfase se debía a la arraigada afición futbolística y cuyo sistema de juego había triunfado en la Selección nacional de fútbol, que en esos momentos trataba de revalidar suerte en los JJOO de París. El arraigo a este deporte se evidencia cuando el Consistorio de Bilbao (1924, p. 4) mostraba verdaderos problemas para combatir el “foot-ball callejero”, es decir, el intrusismo arbitrario del espacio público por parte de los muchos aficionados a este deporte. El problema de jugar bien No hay duda de que estos partidos de exhibición [Tabla 2] proporcionaron los primeros contactos de referencia técnica del juego para que la mayoría de los aficionados y el público en general apreciaran que la lógica del juego era mucho más complicada que la del fútbol. Uno de los principales inconvenientes para el desarrollo del rugby fue el saber jugar bien. El juego de los equipos catalanes era inicialmente muy rudimentario, sin conocimiento del reglamento y con pocas habilidades técnicas. Ello hacía que el juego perdiese vistosidad y elegancia. Se comentaba que además del juego sucio, excepto los equipos de la UES y el CNA, el resto abusaban de jugar con el pie, defecto que también se podía apreciar en equipos como el CNB y el RC Sant Andreu: …quienes si logran buenos resultados en los partidos que juegan, es debido al perfecto estado atlético en que se hallan los primeros, constancia y fogosidad de los segundos, pero estas últimos han ya adquirido un terreno de juego y pronto veremos los progresos que ello les ha de proporcionar. Todo lo cual quiere venir a demostrar que si no se juega mejor, es debido a la falta de terrenos, que es la base para aprender a “bien jugar”, que es lo mismo que decir “a no tener que recurrir durante los partidos a brutalidades. (Rugby, 1923, p. 4) Por lo tanto, las primeras críticas que recibió el nuevo deporte se dirigieron al poco dominio técnico que se desplegaba en el juego. Entre las razones se encontraban la falta de entrenadores, pero también la falta de campos adecuados, de aquí que muchos de los partidos se jugasen inicialmente en el hipódromo de Can Tunis. Una de las medidas para el aprendizaje pasaba por la confrontación de partidos amistosos con los equipos franceses, como en 1923 con el Toulouse Lalande Olimpique. Al cabo de un año, este mismo equipo volvió para un amistoso contra el RCDE; sobre el juego se citaba: Cuando el conjunto, que el constante entrenamiento y la lucha han de proporcionarnos empiece a cristalizar en nuestros equipos, desterrando el individualismo, incompatible con el Rugby verdadero, entonces la “pasta” de nuestros, aficionados, al aglutinares en el molde de la cohesión, constituirá los equipos que un día llegaran a entusiasmar al público con el juego límpido, que dar un mentís a la indebida fama de brutalidad que la “fule” profana imputa al rugby. Rugby. (Rugby, 1924, p. 4) Así se aprovecharon todas las oportunidades de confraternizar partidos con equipos extranjeros (franceses e ingleses) para aleccionar a los equipos catalanes. Entre estos encuentros hay que señalar los partidos organizados por la FcatR, que aprovechaba las escuadras de los buques ingleses que llegaban a Barcelona para congeniar encuentros con los clubs o la misma Selección Catalana (Raduà, 2005). e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 197 La historia del rugby en España. 1ª parte. De los inicios del juego hasta 1923 Durante los años veinte, la literatura técnica del rugby fue muy limitada (Alonso, 1924; De la encina, ca. 1923; Escuela Central de Gimnasia, 1927; Magnou, ca. 1928), incluso Francisco Finn (1923) presentaba una novela juvenil llamada Foot- ball...! (Rugby). Hay que destacar también al literato Josep Pla (1926a, 1926b) que publicó en La Publicitat una especie de manifiesto “Pro-Rugby”: Si habéis probado el rugby, el fútbol resulta una cosa tan empalagosa y azucarada que como espectáculo únicamente es comparable a las aburridísimas corridas de toros. A mí me parece que el rugby en nuestra casa daría un gran resultado. Es probable que en nuestro país saliesen magníficos jugadores. Entre nosotros se da el hombre ligero como una pluma y el hombre pesado como un plomo. Un equipo de rugby es esto precisamente: una combinación de hombres ligeros y de hombres pesados. El deportista pesado no tiene entre nosotros, ningún porvenir; el rugby lo aprovechará y le dará la oportunidad de demostrar sus posibilidades. Si nuestra crema deportiva se decidiera a crear el rugby en Cataluña, demostraría tener un paladar de delicadeza excepcional. (Pla, 1926b, p. 1. Texto traducido al castellano) Por otro lado, en el rugby existió la voluntad de mantenerse en el amateurismo y no caer en las desviaciones del profesionalismo que había tomado el fútbol. Aquí subyacía una diferenciación social importante. Los partidos solían ser gratuitos y los jugadores no recibían compensación alguna. Conclusiones A finales de 1923 en Barcelona ya se habían constituido diecinueve equipos entidades o secciones de rugby. El que tan solo en dos años se llegase a esta movilización indica el alto grado de deportivización entre los elementos masculinos de esta ciudad. Todo esto sucedía en un momento álgido del fútbol, después del gran resultado de la Selección española en los JJOO de Amberes. Pero, además, hay que destacar que también se estaban promocionando otros deportes de equipo como eran el baloncesto y el hockey hierba, con lo cual la oferta deportiva, aparte de la pujanza de otros deportes individuales como el atletismo, la natación o ciclismo, era sumamente atractiva y conexa a un clima de relativa pacificación social. Esta situación estimulaba la masa juvenil en un ambiente internacional de postguerra, en donde el deporte se había convertido en la panacea moralizadora y patriótica de la propagada de las naciones. Aun así, en España, esta coyuntura solamente era perceptible en el nacionalismo catalán, lo cual favoreció el auge deportivo y, como hemos visto del rugby. Pero, además, hay que significar que esta emergencia surgía en el clima de agitación social y de confrontación de la capital catalana y, no exenta por eso, de acusar también la coyuntura de un renovado impulso regeneracionista –de signo españolista– tras el desastre de Annual. Por lo tanto, el nacimiento del rugby es una evidencia del talente emprendedor, regeneracionista y modernizador que desde principios del siglo XX venía sucediéndose en Barcelona, y que mostraba la capacidad emprendedora de la sociedad catalana en superar el clima de indolencia generalizado del país. Por otro lado, el rugby responde a un modelo diferencial en el entorno de los jóvenes de la pequeña burguesía y de las profesionales liberales y, en este sentido, marcó un contrapunto en el proceso de proletarización del fútbol y su deriva hacia la tan criticada profesionalización. Además, la condición física para jugar al rugby era mucho más exigente que la de cualquier otro deporte; el jugador de rugby tenía que ser un joven físicamente bien constituido, viril y endurecido, pero también le debía acompañar una significativa inteligencia para comprender la sofisticación del juego; es decir, ser completamente apto para luchar en la vida. Es, por lo tanto, tomando como referencia la mítica fecha de 1823, que recuerda a William Webb Ellis en la Public School de Rugby cuando atrapó la pelota con la mano y empezó a correr “en desprecio a las reglas del football” (Dunnig, 2003, p. 113), que, al cabo de cien años, en Barcelona, el rugby había alcanzado su carta de naturaleza. El 13 de septiembre de 1923 se produjo el golpe militar del general Primo de Rivera, eso sí apoyado por Alfonso XIII y la burguesía catalana. A partir de entonces, en la coyuntura de la recuperación y la bonanza económica internacional, la situación del deporte empezó a cambiar progresivamente, pero también bajo un inquietante control militar por parte del Estado. e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte, 16 (3), 179-202. (2020). ISSN 1885 – 7019 198 Torrebadella-Flix, X. Referencias [Consistorio municipal de Bilbao] (1924, 23 de mayo). Contra el foot-ball callejero. La Gaceta del Norte, p. 4. Actualidad parisina (1920, 15 de octubre). Heraldo Deportivo, p. 405. Aleu, B. (1921, 28 de noviembre). En torn del Futbol Rugby. La Veu de Catalunya, p. 3. Almeida, A. S. (2004). Historia social, educación y deporte: lecturas sobre el origen del deporte contemporáneo. Las Palmas: Servicio de Publicaciones de Universidad de las Palmas de Gran Canarias. Alonso, F. [Vela, Fernando] (1924). 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