Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research 16 (2020) 68-77 Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research https://recyt.fecyt.es/index.php/IHE/index Artículo Epidemias y comercio (i)lícito en el sur de Europa: Mallorca, siglo xix Pere Salas-Vives*1 ID Universidad de las Islas Baleares Joana Maria Pujadas-Mora ID Universitat Oberta de Catalunya Centro de Estudios Demográficos (Universidad Autónoma de Barcelona) Universidad de Barcelona INFORMACIÓN DEL ARTÍCULO R E S U M E N Historia del artículo: Las medidas de resguardo sanitario, y especialmente las más radicales como son los cordones sanitarios, han Recibido: 6 junio 2020 sido normalmente consideradas contrarias a los intereses comerciales y, en consecuencia, negativas para la Aceptado: 15 septiembre 2020 economía en general. Sin embargo, los países del sur de Europa, por tradición histórica, geografía e incluso por disponibilidades presupuestarias, no tenían otra opción que adoptar medidas de cuarentena, siguiendo los On-line: 1 diciembre 2020 criterios acordados en las conferencias sanitarias internacionales, si querían seguir participando en el sistema internacional de comercio. De hecho, estas medidas restrictivas no supusieron un freno al crecimiento comer- Códigos JEL: cial como el caso de Mallorca evidencia, ya que resultaron ser un arma formidable de las nuevas autoridades F18 liberales para disciplinar a la población y atacar frontalmente el contrabando que, además de suponer una H51 amenaza para la salud, contravenía el orden social burgués, el Estado nación e, incluso, determinados aspectos I18 del capitalismo. H75 © 2020 Asociación Española de Historia Económica Palabras clave Epidemias Cordones sanitarios Comercio y contrabando Epidemics and (il)licit trade in Southern Europe: Mallorca, nineteenth century A B S T R A C T JEL classification: The measures of sanitary watch, and especially the more radical ones such as cordons sanitairies, have usually F18 been considered to be contrary to commercial interests and therefore negative for the economy in general. H51 However, the countries of southern Europe, due to historical tradition, geography and even budget availability, had no other option than to adopt quarantine measures, following the criteria agreed at the International I18 Health Conferences, if they wanted to continue participating in the international trade system. In fact, these H75 restrictive measures did not stop the growth of trade, as the case of Mallorca shows along the 19th century. They were a formidable tool of the new liberal authorities to discipline the population and attack contraband, Keywords: which, in addition to being a threat to health, contravened the bourgeois social order, the nation state and even Epidemics certain aspects of capitalism. Cordons sanitaires Trade and contraband © 2020 Asociación Española de Historia Económica * Autor de correspondencia. Correo electrónico: pere.salas@uib.es Nota: Quisiésemos agradecer los comentarios y las recomendaciones de los revisores/as y editores/as. Sin lugar a duda, han contribuido a la mejora del artículo. https://doi.org/10.33231/j.ihe.2020.10.002 P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 69 1. Introducción nacional de comercio. La influencia europea sobre su periferia marcó otro hecho importante: la imposición de este sistema Las medidas de resguardo sanitario, y especialmente las más fuera de Europa, en las zonas y países situados en las principales radicales como son los cordones sanitarios, han sido normal- rutas comerciales, como era el caso del Imperio otomano y mente consideradas contrarias a los intereses comerciales y, en Egipto (Ersoy, Yuksel y Aslihan, 2011; Slack, 2012). consecuencia, negativas para la economía en general. Este hecho España participó en las conferencias internacionales defen- se puso de manifiesto en el transcurso del siglo xix, cuando a diendo la cuarentena, aunque adaptándose a los criterios de causa de la irrupción de nuevas y viejas amenazas epidémicas racionalización y relajación que se iban imponiendo paulati- en Europa (peste, fiebre amarilla y cólera) y en unos momentos namente (Barona y Bernabeu, 2008; Cuñat, 2014; Mateos, de creciente globalización económica, el relanzamiento del sis- 2005). La primera ley general de sanidad promulgada en 1855 tema de cuarentenas fue visto como un ataque al libre comercio, da buena prueba de ello, al centralizar la sanidad marítima, fundamentalmente por parte de las autoridades británicas (Ha- eliminando la capacidad de actuación que tenían las autorida- des locales sobre la aplicación de cuarentenas y cordones, pero rrison, 2006, 2012)1. De hecho, el objetivo principal de las con- ni mucho menos eliminando este tipo de actuaciones. De esta ferencias internacionales de sanidad iniciadas en 1851 en París manera, el sistema se basaba en la expedición de patentes fue la creación de un primer consenso internacional (entiénda- limpias o sucias en los puertos de origen de los buques como se europeo) para racionalizar la aplicación de cuarentenas, que se establece en el capítulo VIII de la ley. compatibilizasen la salvaguarda de la salud y el crecimiento del Esta premisa también la deberían cumplir los propios países comercio internacional (Huber, 2006; White, 2020; Barona y europeos, especialmente aquellos situados en la ribera medi- Bernabeu, 2008; Rangel de Almeida, 2012). terránea, con menos recursos económicos para implementar Estas conferencias también tuvieron por objetivo frenar el otro tipo de medidas. Así, comercio y sanidad deben ser con- uso encubierto del resguardo sanitario como arma diplomática siderados como elementos indispensables para la construcción y proteccionista (Harrison, 2006). Progresivamente, la mayoría del Estado nación en Occidente, en una época de creciente de países dejó de lado las medidas aislacionistas en pro de una imperialismo y expansión del capitalismo. El nuevo Estado aproximación al sistema inglés (Maglen, 2014), que preveía la liberal necesitaba justificar un renovado control del territorio realización de inspecciones sanitarias a los barcos llegados a mediante el ejercicio de una gobernabilidad que asegurase puerto, lo que sustituía, al menos parcialmente, la aplicación de tanto el crecimiento económico como el buen estado de salud cuarentenas. Pero esto no significaba lo mismo para todos los de la población. En este punto, el contrabando emergía como países. Como ha destacado Peter Baldwin (1999), el dominio un enemigo que batir de primer orden, ya sea por la detracción global que ejercía Gran Bretaña le permitía disponer de territo- de recursos fiscales como por la ruptura y desacreditación del rios bajo su control en el propio Mediterráneo, donde hacían sistema de cuarentenas que suponía. escala y cuarentena las personas y mercancías procedentes de En este artículo analizaremos cómo las autoridades españo- lugares sospechosos, con lo cual el territorio metropolitano se las, entre ellas las provinciales y locales, encararon este tipo de podía liberar de este tipo de medidas estrictas a cambio de problemáticas en Mallorca durante el siglo xix. Es decir, de qué imponer un sistema de inspecciones sanitarias en los puertos. modo la política de resguardo sanitario se fue adecuando al Por supuesto, los países del sur de Europa, por tradición histó- aumento de tráfico de mercancías y de pasajeros de la época, rica, geografía2 e incluso por disponibilidades presupuestarias3, tanto legal como ilegal, teniendo presente que los puertos de no tenían otra opción que adaptar directamente medidas de la isla, especialmente el de su capital, se incardinaron comple- cuarentena si querían seguir participando en el sistema inter- tamente en el proceso de internacionalización aludido, un proceso paralelo e inseparable de la creación del Estado liberal español. En este sentido, nos proponemos demostrar cómo el 1 Debe añadirse que la oposición a las cuarentenas no se limitaba a los control epidemiológico —y las restricciones a la libertad que grupos mercantiles; también tenía implicaciones sociales, políticas, conllevaba— fue, por una parte, un aspecto más de la creación históricas y científicas, además de los médicos que seguían la teoría del Estado nación y, por otra, resultó imprescindible para ase- miasmática. También cabe considerar los costes y retrasos que ocasionaban a todos aquellos que viajaban regularmente, muchos de ellos personas gurar el buen estado de salud de la población y el desarrollo influyentes en los respectivos estados (Harrison, 2006). económico. Una circunstancia que en pleno siglo xxi, a raíz de 2 Concretamente, Peter Baldwin (1999, p. 212) afirma que «the importance la actual pandemia de COVID-19, parece haberse olvidado. of geography is revealed in the basic split between the Mediterranean Pensamos que un estudio regional como el que presentamos countries, in close contact with the Oriental founts of cholera, and the es la única forma de conocer la puesta en práctica de un siste- Atlantic nations at a further remove. The division between Atlantic and ma fuertemente centralizado, aunque ejecutado en buena par- Mediterranean Europe separated nations afraid of epidemics that threatened directly from the Orient from those for whom the disease te por actores locales. El caso mallorquín nos ayudará a conse- became a problem mainly once it had invaded Europe itself». guir nuestros objetivos, no tanto por su especificidad, sino por 3 Igualmente, Baldwin introduce el concepto de administrative capacity, al ser representativo y significativo de una provincia del sur de afirmar que la adopción de un determinado tipo de medida sanitaria se Europa, expuesta al peligro epidémico de las regiones circun- debía también al «extent to which nations had the bureaucratic, fiscal and dantes y con una importante actividad comercial (Terrades, statutory wherewithal –broadly speaking the state power— to enact the protective measures chosen» (ibid., 236). De esta forma, las cuarentenas 1987; Serna y Pons, 2000). serían más económicas que la gran inversión en infraestructuras higiénicas Concretamente utilizaremos fuentes municipales y provin- que necesitaban las ciudades europeas del ochocientos, tal como ciales, como son las actas de los ayuntamientos de un conjun- demandaban los higienistas, además de ser una solución urgente e to de localidades características y complementarias de la rea- inmediata. Los casos extremos que presenta el autor serian Grecia y Turquía, pero no cabe duda que países como España e Italia también lidad mallorquina como son Alaró (AMAl, Archivo Municipal participarían de estos presupuestos en buena medida. Sobre este tema de Alaró), Alcúdia (AMA, Archivo Municipal de Alcúdia), Binis- véase también Eugenia Tognotti (2013). salem (AMB, Archivo Municipal de Binissalem), Llubí (AMLl, 70 P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 Archivo Municipal de Llubí), Pollença (AMP, Archivo Municipal interés general de primer orden, siendo el resto de interés local de Pollença) y la capital de las Baleares, Palma (AMPa, Archivo de segundo orden, situación que se ratificó, a grandes rasgos, Municipal de Palma). Además, se ha analizado la documenta- con la Ley de Puertos de 18804. En la capital también había un ción relativa al establecimiento de los cordones sanitarios que lazareto, que se reformó en 18575 y se amplió después del abarca todo el siglo xix, depositada en el Archivo General del brote de cólera de 1865. De todas formas, el establecimiento Consell de Mallorca (AGCM), que recoge los fondos de la anti- de referencia en esta materia estaba situada en la isla de Me- gua Diputación. Información similar, aunque mucho más pun- norca, concretamente en el puerto de Maó. Este lazareto se tual, proviene del Gobierno Civil, actualmente custodiada en trataba de una institución sanitaria al servicio del tráfico mer- el Archivo del Reino de Mallorca (ARM). También ha sido de cantil6, que permitió tener abiertos los canales comerciales de gran interés la información aparecida en los boletines oficiales Mallorca con aquellas destinaciones sospechosas e incluso (BOP, Boletín Oficial de la Provincia y BOPB, Boletín Oficial de la «sucias». Así, la ciudad de Palma, el principal centro comercial Provincia de Baleares) o en la misma prensa de la época. Asi- de las Baleares, tenía las ventajas de tener un lazareto de gran mismo, se ha consultado documentación específicamente sa- importancia cerca, pero sin padecer sus potenciales conse- nitaria, como es la generada por las diferentes juntas de Sani- cuencias7. Además de lo apuntado, a partir de 1867 se estable- dad (locales y provinciales), que en algunos de los cieron las inspecciones sanitarias portuarias según lo propues- ayuntamientos mencionados aún se conserva. En nuestro caso, to en la Ley de Sanidad de 1855, lo cual implicaba que en cada se ha analizado este tipo de documentación para el municipio uno de los puertos había médicos o inspectores sanitarios, de Pollença para el periodo 1784-1870. Su interés estriba en encargados de vigilar que los buques entrasen con las respec- que no solo ofrece información local, sino que también reúne tivas patentes limpias. en buena parte las obligaciones en materia sanitaria que reci- A grandes rasgos este era el sistema de resguardo ordinario, bieron los municipios en esta época y, en ocasiones, el segui- pero fácilmente se modificaba al aparecer un peligro epidémico miento que los ayuntamientos hacían de las mismas. en el entorno geográfico próximo, que podemos hacer extensi- A continuación, el artículo se organizada en dos apartados ble a los países del Mediterráneo occidental. Entonces la sanidad dedicados a mostrar la importancia de las medidas de aisla- exterior se supeditaba a la formación de cordones marítimo-te- miento para la preservación del comercio y cómo estas servían rrestres a lo largo de todo el litoral de la isla. Se trataba de me- para la lucha contra el contrabando, a su vez que contribuían didas excepcionales de aislamiento, promovidas por las autori- a las arcas del Estado y se preservaba la salud de los ciudada- dades provinciales, pero ejecutadas por el ejército, que contó nos. Concluimos este estudio con una discusión final. con el concurso de civiles armados hasta 1880 y del apoyo lo- gístico y económico de los ayuntamientos durante todo el pe- 2. El resguardo sanitario como protección del comercio ríodo. En la isla de Mallorca se levantaron un total de veintiocho cinturones en el litoral entre 1787 y 1899. Además, en 1820, con La legislación de la sanidad marítima en España corría a motivo de la peste de Levante (de los municipios de Artà, Cap- cargo del Estado, que organizaba el marco de referencia para depera, Son Servera y Sant Llorenç), y 1821, con la fiebre amari- los Gobiernos provinciales y municipales, los cuales tenían la lla declarada en Palma, se procedió al confinamiento de la zona responsabilidad de gestionar este servicio por medio de sus afectaba a cargo del ejército y civiles armados y al acordona- propias instituciones y recursos. Si bien esta caracterización miento de cada población a cargo de los propios ayuntamien- podría ser válida para todo nuestro período de estudio, hasta tos8. Es interesante remarcar que la mayoría de municipios si- la creación de la ley general de sanidad de 1855 la autonomía guieron actuando de este modo después de la promulgación de de las instituciones periféricas, con una legislación en buena la Ley de 1855, que eliminaba este tipo de iniciativas de las au- parte heredera del setecientos, fue aún mayor (Navarro y Gar- toridades locales e, incluso, suponía contravenir las órdenes cía, 2001). Por otra parte, el escaso avance de la medicina en expresas del gobernador, como ocurrió durante el cólera de el período de estudio determinó una forma de actuar ecléctica, perfectamente visible en el caso de Mallorca, entre las pro- puestas ambientalistas y contagionistas, es decir, entre medidas 4 Básicamente, los puertos de interés general de primer orden se de tipo higiénico ambientalistas y las basadas en el resguardo diferenciaban de los de interés local en que la Administración central sanitario (Pujadas y Canaleta, 2010). garantizaba el pago de las obras y la limpieza que este requiriese, además En este contexto, al contrario de lo que cabría esperar, en de contar con la capacidad de exportación e importación de mercancías. Mallorca el número de puertos habilitados al comercio tam- 5 En el Boletín Oficial Balear publicado el 01-12-1857. bién aumentó. Así, la situación era opuesta a la de 1720 cuan- 6 Según Alemany (2001, p. 160) hasta el año 1855 realizaron cuarentena do se cerró el de Alcúdia en la parte septentrional de la isla, a en el lazareto de Maó 7184 barcos, 87 349 pasajeros y 225 806 tripulantes, raíz de la peste de Marsella. Este fue reabierto el 22 de agosto mientras que durante todo el período de funcionamiento, es decir, entre de 1779 por orden expresa de Carlos III, con la aseveración de 1817 y 1917, dio servicio a casi 14 000 buques. «que en ningún tiempo, y por ningún pretesto, ni aun por el de 7 Por ejemplo, durante el cólera de 1865, que afectó gravemente la ciudad de Palma, el 12 de agosto la Junta de Sanidad Provincial de Sanidad acordó peste, se volveria a cerrar el Puerto de esta ciudad de Alcudia» que los buques con patente sucia, en primer término solo los procedentes (Salas, 2010b, p. 138). Pocos años después se construyó un la- de Marsella y Valencia, fuesen a purgar la cuarentena en el lazareto de zareto (Vidal, 2010; Alemany, 2001). Paralelamente se habilitó Maó (Salas y Pujadas, 2016, p. 197). el puerto de Sóller –en el noroeste de la isla—, que tenía per- 8 Aunque los ayuntamientos normalmente no necesitaban motivaciones mitido incluso la exportación de cítricos al extranjero. Obvia- especiales para levantar sus propios cordones cuando se declaraba un foco mente también tenía un lazareto y las infraestructuras nece- epidémico en la isla, sí que recibían instrucciones de la Junta Superior de Sanidad al respecto, como por ejemplo en la circular de 13 de setiembre de sarias para realizar la cuarentena. 1821, en la que se estipulaba que debían establecer un lazareto exterior Ciertamente, el puerto de Palma fue el único de las Baleares donde debían pasar diez días todas las personas procedentes de Palma, que en el Reglamento de Puertos de 1852 fue considerado de entre otras medidas (AMP-Sanitat-Ordres, 1681). P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 71 Palma de 18659. Esto es indicativo de una clara predisposición a bras, en ausencia de alternativas científicas la única forma de favor de estas medidas cuando el peligro apremiaba, como tam- asegurar el comercio entre la ciudad y su hinterland rural (real- bién se ha visto en el caso italiano (Tognotti, 2013)10. mente el resto de la isla) era mediante la aplicación de medidas Asimismo, es interesante remarcar que también existían avaladas por la medicina del momento y la experiencia histó- motivaciones económicas a favor del contagionismo. Es decir, la rica, entre las cuales ocupaban un lugar destacado las cuaren- única forma de mantener el comercio con los espacios infecta- tenas y los cordones sanitarios. dos era aislándolos mediante un cordón sanitario, tanto en el Las tensiones comerciales entre Palma y la «Part Forana» se ámbito exterior como local. Esta realidad fue evidente a raíz del reproducían por culpa del cierre de todos los puertos locales de episodio de fiebre amarilla de la capital en 1821, cuando los Mallorca y la redirección del tráfico marítimo hacia la capital, campesinos solo reemprendieron el tráfico de productos de el único puerto que quedaba abierto en la isla, aunque el de Maó primera necesidad con la ciudad una vez esta se acordonó y se sí que seguía en funcionamiento por razones obvias. En el caso crearon puntos específicos y reglamentados para el intercam- de Alcúdia, ni siquiera le valió la disposición citada de Carlos III. bio, y aun así se tuvieron que emplear medidas coercitivas11. De hecho, ante la amenaza de peste en 1794 ya fue clausurado En 1865 ante la repetición de la situación, la Comisión Per- junto al de Sóller.14 En 1810, a raíz de la fiebre amarilla detecta- manente de Salubridad Pública, formada por individuos de la da en Cartagena se dio orden «a los Bayles de las Villas maríti- Junta Municipal de Sanidad de Palma y de la Junta Provincial, mas incluso el de Alcúdia, para que estén con la mayor vigilan- expresó el 18 de septiembre la conveniencia para «Palma y cia, sin consentir que se admita en sus fondeaderos, puertos ni villas de Mallorca el establecimiento de un cordón sanitario en calas las embarcaciones que vengan de fuera Reyno, obligán- los alrededores de la ciudad, como el establecido en 1821, in- dolas a todas que vengan al Puerto de esta Capital [Palma] en terpretando el deseo de la mayoría de los habitantes de la isla». donde serán examinadas con el más escrupuloso cuidado, para Esta aseveración se vio reforzada por la prensa, que además admitirlas o negarlas su entrada»15. La historia se repitió prác- justificaba el aislamiento por ser una medida que «favorecía a ticamente en todas las ocasiones que se presentó una alarma numerosas familias que no podían encontrar alimentos sino a similar, como en 1796, 1810, 1813 —al declararse la peste en precios fabulosos» (Llabrés Bernal, 1966, p. 316; Salas y Puja- Malta—, o 1838, bajo la amenaza del cólera16. das, 2016). No es de extrañar que las juntas de Beneficencia y A pesar de la reiteración de este tipo de disposiciones duran- Sanidad del Ayuntamiento hicieron una dramática petición te la primera mitad del siglo, ninguno de los puertos locales fue conjunta a favor del acordonamiento completo de la ciudad cerrado permanentemente. Por supuesto, esto suponía mante- para, de esta forma, salvar el comercio con el resto de la isla. ner los controles sanitarios, incluidos sus lazaretos. Además, el Esta demanda dice así: hecho de que la comunicación de Mallorca con Menorca se hiciese habitualmente vía Alcúdia dio un valor añadido al puer- Consideraba que debía tenerse presente otra calamidad, no me- to de esta localidad. De esta forma, si bien en los momentos de nos espantosa, que estaba de cerca amenazándonos; esta era la amenaza epidémica el comercio se centralizaba en Palma, en cuestión de subsistencias: que la autoridad local debía ante todo ocasiones en que esta se vio afectada ocurría la circunstancia atender á que estas no faltasen en estos aciagos momentos, y que el único medio para conseguirlo, si por desgracia este estado de contraria. Por ejemplo, en 1821, cuando la capital sufrió la refe- cosas continua por algún tiempo, era el inspirar confianza á los rida epidemia de fiebre amarilla se cerró su puerto además de pueblos circunvecinos, á fin de que por si solos levantasen los cor- establecer un cordón sanitario interior que rodeaba el núcleo dones y cuarentenas que han impuesto a nuestras procedencias y urbano, como hemos visto. Ante la falta de auxilios y víveres en á las de los demás pueblos de la isla y asegurándose ellos mismos toda Mallorca fue la misma Junta Provincial de Sanidad la que de que nosotros quedamos convenientemente aislados y apartados pidió a la Diputación Provincial «la indispensable necesidad la de su comercio que la escasez de comestibles que en la actualidad habilitación provisional de alguno de los dos puertos de Alcúdia deja ya sentirse en la capital12. o Sóller y aun el que se hiciese estensiva al comercio con el extranjero». Y aunque en principio la Diputación se decantaba Como era de esperar, con motivo de la declaración de fiebre por el de Sóller, realmente se habilitaron ambos. Evidentemen- amarilla en Palma en 1870, el resto de municipios volvieron a te, este hecho tenía importantes implicaciones comerciales. Así, crear sus propias medidas de resguardo a fin de darse confian- ante la persistencia del cierre de tráfico marítimo con Palma en za mutua y acceder a comerciar con la capital13. En otras pala- enero de 1822, el presidente de la Junta Suprema de Sanidad del Reino comunicó a su homónima de Barcelona que la epide- mia estaba circunscrita a la capital y que, por tanto, los buques 9 Circular del Gobierno de la Provincia, 29 de agosto de 1865, en BOPB, procedentes «de las otras referidas islas se admitan sin restric- núm. 5129, 30 de agosto de 1865, y núm. 5132, 25 de septiembre de 1865. ción a libre plática y comercio y que los de Alcudia y Sóller de 10 Para profundizar sobre este tema, véase Salas y Pujadas (2018) o Pujadas Mallorca en la clase de su habilitación o comercio, se reciban y Salas ( 2018). bajo el concepto de patente sospechosa». De hecho, existe cons- 11 El 25 de setiembre los municipios recibieron el «Reglamento que deberá tancia de que en 1822 la aduana de Alcúdia funcionó a pleno observarse en el mercado de la puerta de S. Antonio», uno de los puntos tradicionales de acceso a la ciudad por parte de los campesinos. rendimiento, ya que el Ministerio de Hacienda tuvo que alquilar 12 AMPa-FP 1514/VII. La cursiva es nuestra. 13 Sin realizar una investigación exhaustiva de todos los municipios, tenemos documentados acordonamientos locales a partir de octubre de municipios de Artà, Son Servera y Capdepera (AMC-Actas municipales, 1870 en Alcúdia, donde se establecen cinco días de observación para las 1283, 30-09-1870). personas y tres para los géneros procedentes de Palma (AMA-Actas 14 AMP-Sanitat-Ordes, 2899. municipales de 30-10-1870); así como en Binissalem (AMB, 19-11-1870), Alaró (AMAl-Actas municipales, 10-11-1870) o Inca (AMAl-Actas 15 La Antorcha, n.º 3, f. 35, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. municipales, 22-11-1870). En la comarca de Levante, por ejemplo, se 16 Estos datos nos han sido facilitados por el investigador Antoni Domingo acordó colocar puestos de vigilancia que abarcara la entrada en los Pons. 72 P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 unos almacenes supletorios. Ahora bien, cuando la epidemia medidas tomadas en función de peligros externos o internos a remitió, Palma quiso recuperar el monopolio comercial con el la isla, eran rápidamente difundidos fuera de la isla gracias al extranjero, cosa que consiguió en diciembre de 182617. tráfico marítimo, la prensa y los cónsules extranjeros en Mallor- De nuevo, vemos como las restricciones al comercio por ca. Por ejemplo, durante la peste de Son Servera de 1820, la motivos sanitarios eran imprescindible para mantener comu- Comisión Provincial de Salud de Palma comunicaba puntual- nicadas las Baleares con el exterior, y si no era a través de la mente a su homóloga de Barcelona las actuaciones tomadas capital, lo sería gracias a los puertos habilitados de Sóller y contra la epidemia, en especial todo lo referente al sistema de Alcúdia. A su vez, como hemos observado, esto también impli- aislamiento implantado, además de los datos sobre su extensión caba severas medidas de control interno para evitar la expan- y evolución. Periódicos como Diario Constitucional Político y sión de la epidemia al resto de la isla. Esta situación se consoli- Mercantil de Barcelona se hicieron eco de la crisis que se vivía en dó y amplió durante la segunda mitad de siglo, cuando se la isla y de cómo afectaba a las relaciones comerciales. Además, añadieron a los puertos locales mencionados los de Andratx el consulado francés en Baleares informaba a su país de lo que (sudeste de Mallorca), Porto Colom (este), Manacor (este), Cap- acontecía en la isla. depera (levante) y Pollença (norte), todos ellos dotados de sus En este sentido, resultan de gran interés los informes que respectivas aduanas y un mínimo control sanitario. En Alcúdia enviaba periódicamente el vicecónsul François Abraham sobre en 1861 se reformó su lazareto y en 1885 fue declarado de in- Mallorca a las autoridades de Marsella y de Toulon vía Maó terés general de segundo orden18. Evidentemente, el comercio (Menorca), donde estaba radicado el cónsul, sobre la evolución exterior estaba fuertemente centralizado en Palma, pero el de la enfermedad y las medidas puestas en práctica para con- comercio de cabotaje, al menos entre los puertos de la isla, se trolar su expansión. Después de unos primeros informes muy mantuvo incluso durante los momentos de acordonamiento de críticos, donde se subraya la situación caótica que se vivió, a la isla, reflejo de una cierta relajación de estas medidas en com- partir de mediados de junio de 1821 destacó la gran labor orga- paración con la primera mitad de siglo. Así, en agosto de 1867 nizativa de las autoridades isleñas y la prolongación en el tiem- se permitió el comercio de cabotaje entre los distintos puertos po de las medidas preventivas, incluso cuando habían cesado de la isla, «siempre que vayan autorizados por la Capitanía ó los efectos de la peste. Evidentemente, como señala el mismo Ayudantía del puerto de su respectiva matrícula». Para que esta Abraham, la actividad comercial de Mallorca quedó muy mer- autorización tuviese lugar los alcaldes debían disponer «lo con- mada, pero aun así no se interrumpió con los puertos peninsu- veniente, en la inteligencia que será tratado como sospechoso lares de Barcelona, Tarragona, Alfaques y Palamós gracias a las el buque de esta clase que no lleve los papeles en toda regla»19. precauciones sanitarias llevadas a cabo. El propio cónsul de Maó En otro orden de cosas, era vital integrarse en los canales de en carta de 9 de agosto dio la noticia de que desde finales de información de la época y actuar en consecuencia. Las noticias julio se permitía a los barcos del país salir en dirección a los llegaban de forma oficiosa gracias a las tripulaciones de los puertos donde hubiese lazareto y, concretamente, dos de ellos buques mercantes o la prensa. A otro nivel, la información aprovecharon la circunstancia para dirigirse a Marsella. Además, circulaba a través de los boletines oficiales y la red consular en informaba de las circunstancias con las que zarpaban los bu- el extranjero o, en sentido inverso, gracias a los cónsules radi- ques21. En definitiva, tan importante era actuar según el para- cados en Mallorca. Por ejemplo, la Junta de Sanidad de Palma digma dominante de la medicina del momento como inspirar recibió el 29 de junio de 1813 la noticia por parte del vicecón- confianza a los potenciales socios comerciales. sul de Malta de la presencia de peste en aquella isla. Entonces, Solamente a finales de siglo, cuando la bacteriología se im- previendo el peligro a causa de las intensas relaciones comer- puso como nuevo paradigma científico, se cuestionó seriamen- ciales existentes con Mallorca, la Junta mandó el levantamien- te el modelo de resguardo aplicado hasta el momento. Esta to de un cordón, señalando expresamente que se hiciese de la noticia aparecida en el periódico liberal progresista de Palma, misma forma que el año anterior, cuando se había conseguido El Isleño, claro representante de los intereses comerciales de la evitar la entrada de la fiebre amarilla. De esta forma se prote- gía del comercio con Malta y, al mismo tiempo, se creaba con- ciudad, propone, siguiendo al periódico barcelonés La Van- fianza con las otras naciones que comerciaban con Mallorca. guardia, abandonar las medidas de aislamiento y substituirlas De todas estas noticias dieron buena cuenta los boletines totalmente por el «modelo inglés», ya que oficiales de la provincia a partir de 1834, dando a conocer siste- el sistema cuarentenario en lo que se refiere á las mercancías máticamente la realidad sanitaria de las diversas plazas mer- procedentes directa ó indirectamente de la India es una pura ilu- cantiles del mundo. Así, se ponían sobre aviso a las instituciones sión: si el algodón, los granos y demás substancias contumaces portuarias y se extremaba la vigilancia, especialmente de las llegan infestadas á nuestras puertas, siendo vehículo del microbio naves procedentes de ciudades o zonas consideradas peligro- de la peste, con seguridad de que nada sirve el Lazareto de Mahón, sas20. A la inversa, el conocimiento del estado de salud de las porque no hay modo humano de purificar y sanear las apretadas Baleares en general y de Mallorca en particular, así como las balas de materia textil ó los centenares de toneladas de un trigo, sin quemar las primeras y echar al agua las segundas. […] Es pre- ciso desengañarse: la única profilaxis urbana posible de las grandes epidemias consiste en el sanamiento y en las condiciones de las 17 Diario Balear, n.º 92 y Diario Constitucional, Político y Mercantil de Palma ciudades22. n.º 30, 30-05-1822 (Biblioteca Virtual de Prensa Histórica). 18 AMA-Actas municipales, 6-10-1861 y Soler (2004, p. 142). 19 AGCM-Establiment del Cordó Sanitari S-III-249-33, 13-08-1867. 20 Por ejemplo, en el BOP de 17-03-1854 se informa que el cólera ha 21 Ministére des Affaires Étrangers, Paris (La Courneue), Correspondance desaparecido de la ciudad de Liverpool, mientras que en el BOP de 31-10- consulaire et commercial, Palma-9 (1820-1835), Mahon 5 (1817-1821). 1896 se da la noticia de la aparición de la peste bubónica en Calcuta y en el Debemos las referencias de esta documentación a Isabel Moll, que, en de 2-09-1899 de su desaparición. Y a veces se trataba de desmentir parte ya fue publicada en Moll, Salas y Pujadas (2017). rumores, como en el BOPB de 31-07-1884 para el caso de España. 22 El Isleño, de 01-02-1897. P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 73 60000 50000 40000 30000 20000 10000 0 Gráfico1. Entradas y salidas de mercancías de los puertos de Mallorca, 1857-1900 (en 1857 1859 1861 1863 1865 1867 1869 1871 1873 1875 1877 1879 1881 1883 1885 1887 1889 1891 1893 1895 1897 1899 kilogramos). Fuente: elaboración propia a partir de los Entradas Salidas Lineal (Entradas) Lineal (Salidas) datos aportados por Carles Manera (2001, p. 387). Pero este es el comienzo de otra historia. Las tasas, derechos o arbitrios —tanto generales como específi- Durante el ochocientos los intereses comerciales en los paí- cos— devengados servían para asegurar su funcionamiento y las ses mediterráneos, incluso en la segunda mitad de siglo, no reformas que permitieron su adecuación a las exigencias del rehusaron el sistema de cuarentenas, sino que lo adaptaron a creciente tráfico marítimo, así como al aumento de dimensiones sus propias expectativas. Esto quiere decir que ante la dicotomía y de calado de los buques. Como en el resto del sistema imposi- entre libertad comercial y salud pública que se presentaba ante tivo liberal, la tendencia fue la regulación y la uniformización de cualquier amenaza, se solían decantar por la segunda, ya que el toda la carga fiscal. En 1851, cuando el Gobierno central se hizo desarrollo de una epidemia en territorio propio (o incluso ajeno) cargo formalmente de los puertos, aún perduraba una gran era más costoso, en términos humanos, pero también económi- amalgama de derechos y arbitrios, que se fue reduciendo en base cos, que las medidas restrictivas impuestas. Y, en cualquier caso, a la imposición de una serie de tarifas generales, especialmente las empresas navieras tendían a recuperar rápidamente lo que a partir del Decreto de 1 de junio de 1869, tales como el grava- habían perdido durante la crisis23. De hecho, en líneas generales men del derecho de entrada de buques según su tonelaje o la asistimos a un incremento de los intercambios comerciales, descarga de mercancías y pasaje, distinguiéndose entre navega- como se colige de las entradas y salidas de mercancías del puer- ción de cabotaje y de altura, así como de llegada forzosa. Por otra to de Palma en 1857 y 1900 (Manera Erbina, 2001, p. 387), y que parte, se mantenían tasas especiales, como las de cuarentena, se muestra en el gráfico 1. Es cierto, no obstante, que este incre- lazareto y del práctico (Soler, 2004, p. 132-133), que también mento es mucho más acusado y sostenido a partir 1883 y que, habían sido contempladas por la ley general de Sanidad de 1855. en 1865, coincidiendo con el cólera en Palma, se produce un Este último punto resulta de gran importancia para los ob- descenso de las entradas. Ahora bien, en ningún caso el factor jetivos de este artículo, ya que los ingresos provenientes de las epidémico impidió el tráfico comercial, y este, probablemente, tasas sanitarias en los puertos españoles superaban amplia- se vio más influido por factores políticos y económicos que mente los costes del servicio (Bonastra, 2018, p 31). Este hecho sanitarios. Incluso en 1870, año de la epidemia de fiebre amari- cobró más importancia aún a partir del establecimiento de lla en Palma, se produce un ligero repunte del tráfico. juntas de Obras Locales durante el Sexenio —concretamente, la de Palma fue creada oficialmente por Real Orden de 16 de agosto de 1872—. Estaban integradas por representantes del 3. Contra un enemigo contumaz y querido: el contrabando Ayuntamiento de Palma, de la Diputación y de la Junta de Agricultura, Industria y Comercio, además de dos comercian- Había otros motivos para abogar a favor de las mediadas tes, dos navieros y dos propietarios; por supuesto también contagionistas, como por ejemplo de tipo fiscal, disciplinario, formaban parte de la misma el comandante de Marina y el de política exterior e incluso nacionales. Todos ellos confluyen ingeniero de caminos, canales y puertos de la provincia, y es- en la lucha contra el contrabando. taba presidida por el gobernador civil. Era evidente que el En primer término, se debe poner de relieve que tanto el sector mercantil estaba sobrerrepresentado, sobre todo si te- comercio legal como el sistema de cuarentenas suponía una nemos en cuenta que en no pocas ocasiones dominaba el fuente de ingresos que el Estado no podía permitirse prescindir. Ayuntamiento y la Diputación. Otra derivada no estrictamente sanitaria del sistema de cuarentenas era un proteccionismo encubierto. Curiosamente, 23 De esta forma, con el estudio de caso de Mallorca avalamos la propuesta este fue cada vez más relevante a medida que los Gobiernos planteada por Peter Baldwin (1999, p. 204). liberales, concretamente desde la reforma arancelaria de Ale- 74 P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 jandro Mon en 1845, iban avanzando lentamente hacia el li- como objetivo convencer a la ciudadanía de las consecuencias brecambismo, hecho que se acentuó gracias a la ley de Laurea- perniciosas, en el ámbito individual y colectivo, que conlleva no Figuerola publicada en 1869 (Tortella, 1994). Esto el comercio ilegal. Es decir, el contrabandista no solo atenta coincidiría precisamente con la fiebre reguladora experimen- contra el erario público, sino contra la vida. tada a raíz del Real Decreto de 24 de abril de 1867, por el cual De hecho, en la práctica y en la teoría, la adopción de cintu- se establecía que todos los puertos habían de actuar de facto rones sanitarios es presentada como una respuesta al comercio como lazaretos, al menos de observación, añadiéndose el 26 fraudulento, que no respetaba la legalidad ordinaria ni la ex- de abril otro decreto por el cual se regulaba el sistema de ser- traordinaria, tanto en materia sanitaria como económica –de- vicios sanitarios marítimos (Bonastra, 2018, p. 30). recho de aduanas, tasas especiales, etc.—. Lógicamente, las Un tercer aspecto, tan importante como los dos anteriores, autoridades de la época durante el periodo que abarca nuestro hace referencia al carácter disciplinario del sistema de resguar- estudio asociaran el establecimiento de los cordones sanita- do y, especialmente, a todo lo referente a los cordones sanitarios, rios, y toda la pérdida de libertad, esfuerzo humano y pérdidas una medida, no lo olvidemos, extraordinaria pero utilizada con económicas que conllevaban, a la persistencia de los contra- una cadencia tan elevada en el transcurso del ochocientos que, bandistas en burlar las prescripciones legales. Un primer ejem- en la práctica, cabe considerarla casi ordinaria. Los repetidos plo se produce en 1793, cuando se especifica que las rondas acordonamientos suponían una forma de medicalización mili- del litoral debían impedir «arrimar a parage alguno javega laud tarizada de la vida con el pretexto de mejorar el estado de salud ni otro genero de embarcación que con descaro, poco temor de y, más concretamente, de evitar las crisis de mortalidad causa- Dios del Rey y de la Causa Pública introducen tavaco de Brasil das por las epidemias. Esta formulación tenía a su favor una de Contravando con otras ropas susceptibles de contagio en el experiencia histórica considerada positiva, cuya expresión más concepto de que quien lo consintiese será castigado con la reciente se situaba en el éxito que tuvo la contención de la pes- mayor pena sin admitirsele menor escusa»24. te en el Levante de Mallorca en 1820, además de estar avalada Realmente, el peligro epidémico facilitó la utilización de por la ciencia médica del momento. medidas represivas contra una actividad muy difícil de erradi- De esta forma, la política sanitaria, incluida la coercitiva de car por culpa de su aceptación popular. Esto explica que el resguardo, se convierte en un elemento más de la gobernabi- bando publicado el 29 de agosto de 1812 con motivo del peligro lidad liberal, que precisa del nuevo Estado para legitimarse. que representaba la fiebre amarilla, estableciese que los reos Como explica Patrice Bourdelais (2003), siguiendo a Michael de contrabando fuesen condenados a muerte. En 1815 los mu- Foucault, históricamente no ha habido mejoras sustanciales en nicipios de la costa recibieron una circular para que extrema- la situación de salud de ningún país sin la formación de una sen la vigilancia de la costa para evitar la entrada fraudulenta administración intervencionista a través de cuerpos profesio- de telas y algodones procedentes de Gibraltar, a causa de la nales. Esto era producto de la voluntad de poder del Estado, fiebre amarilla que se padecía en aquella plaza25. En los si- pero también de la exigencia de mejores condiciones de salu- guientes años se sucederán este tipo de órdenes, donde el bridad por parte de la ciudadanía, que daba por asumidas las contrabando aparece como la causa explícita de la militariza- alteraciones de su modo de vida que en otras circunstancias ción de los cordones del litoral, como sucedió en julio de 1818 serían consideradas intolerables (Foucault, 1991). Es decir, la cuando se informa a los ayuntamientos de los cometidos «a población no solo es objeto de la ciencia, sino que también está que deben arreglarse los comandantes de las cuatro partidas compuesta por sujetos sometidos a nuevas prácticas discipli- de Tropa, que conforme a lo acordado por la Junta Superior de narias de saber y poder que son interiorizadas de forma volun- Sanidad de estas Islas, deberan destacarse á los puntos de la taria (Campillo Meseguer, 2001, p. 36). Para nosotros, lo más costa marítima que se les señalará, para impedir la comunica- interesante es que «la idea fundamental que subyace a esa ción clandestina de los buques que lleguen á ella con los de noción de lo biopolítico es abandonar el concepto del poder tierra, y la introducción de contrabandos»26. desde el punto de vista de la represión, de la prohibición, para En este contexto no es de extrañar que la introducción de la acercarse a él como productor de libertad que está en los mis- peste bubónica en Son Servera (1820) sea atribuida a un con- mos fundamentos del liberalismo, pero que no sería sino ex- trabandista27. Y que en 1821, ante el traslado de tropas de la presión y resultado de las técnicas de gobierno y respecto de costa al cordón interior que separaba la ciudad del resto de la las cuales el Estado es un correlato» (Serrano, 2017, p. 59). isla, se exhorte a las autoridades locales para que procuren En este sentido, el contrabando emerge como un factor defender por ellas mismas las introducciones ilegales en las fuertemente arraigado entre la población, pero potencialmen- isla «unico conducto de los males que nos afligen [...]»28. O lo te desestabilizador del Estado y de la sociedad; de ahí la im- posibilidad de erradicarlo utilizando únicamente medidas represivas. Si popularmente no es considerado un delito, sino 24 AMP-Sanidad-Ordenes, 2899. más bien un modo de subsistencia y una alternativa al poder 25 AMP-Sanidad-Ordenes, 2899, 29-08-1812 y 5-05-1815, respectivamente. establecido, las autoridades deben crear un discurso que con- En este último caso la pena impuesta a las autoridades locales que no siga cambiar esta realidad para mantener el sistema político, cumpliesen con su cometido era de diez años de presidio en África. sanitario y económico (Salas, 2010a). En la práctica el comercio 26 AMP-Sanidad-Ordenes, 2899, 29-07-1818. La cursiva es nuestra. ilegal merma el erario del Estado, los ingresos comerciales de 27 Realmente se desconoce como entró la epidemia en Mallorca, pero lo las autoridades portuarias y disuelve el resguardo al esquivar verdaderamente importante en este caso es que la acusación del la vigilancia sanitaria y convertir en porosas las fronteras e, contrabandista como vector de entrada de la más importante crisis sanitaria del siglo en Mallorca fue asumida por las autoridades de forma incluso, el aislamiento de los cordones. De ahí que el Gobierno oficial. central y provincial complementarán la coerción con medidas 28 AMP-Sanidad-Ordenes, 1681, 13-09-1821. Proclamas que se volverán a publicitarias y pedagógicas como parte de la lucha antiepidé- repetir un año después para prevenir la entrada de la peste de Argel (AMP- mica. Se trata de una especie de coartada ideológica que tendrá Sanidad-Ordenes, 1681, 1-06-1822). P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 75 que es lo mismo, el contrabando es presentado como la puer- á los intereses del Tesoro, pudieran comprometer gravemente ta de entrada de un peligro epidémico que se percibe como un la salud pública»32. auténtico cataclismo, después de la terrorífica experiencia de Al año siguiente del brote de cólera padecido, este servía la peste del año anterior. como recordatorio directo de la estrecha relación existente Como era de esperar, la aparición del cólera no hizo sino entre crisis sanitaria y contrabando. Es más, la justificación del recrudecer la lucha contra el comercio ilegal, prueba que este nuevo cordón que se pretende establecer obedece a la única no había conseguido erradicarse. Concretamente, en 1834 se causa del comercio ilegal. Así, entre las medidas que adoptar afirma que per evitar una nueva epidemia se señala que «por necesidad ha de estar en el ánimo de todos» se incluye el establecimien- cuando el peligro de la invasión del cólera morbo que nos ame- to del cordon terrestre en las costas de esta isla «con el fin de naza se aumenta de cada día, tiene el sentimiento esta Provincial evitar todo desembarque fraudulento en ellas»33. Una vez más, de ver que se multiplica en casi todos los pueblos de su territorio debemos reiterar que no se trataba de cerrar la isla al comercio el comercio de géneros de contrabando, introducidos en la isla en general. En disposiciones posteriores, se establece que de- fraudulentamente, burlando la vigilancia mas esmerada del cordón establecido. El progreso de este comercio tan pernicioso se debe á bido a la presencia del cólera en determinadas zonas de Euro- que las Justicias y Ayuntamientos olvidando de procurar el bien de pa y otros enclaves, habrá que desviar al lazareto de Maó todos sus cometidos, lo toleran y consienten en su distrito [...]29. los navíos procedentes del sur de Francia, Marruecos y Argelia, extremar la vigilancia en la costa mediante el cordón que se Y por supuesto se debía evitar a toda costa que individuos había establecido y evitar el desembarque de todo tipo de acusados de contrabandistas pudiesen formar parte de los civi- géneros fraudulentos34. les armados que reforzaban el ejército en el cordón sanitario30. Evidentemente, este tipo de medidas no sirvieron para erra- A medida que avanza el siglo, con la amenaza del cólera a dicar totalmente el contrabando, pero la documentación con- las puertas de la isla y el aumento de los intercambios comer- sultada sugiere que el apoyo de la población a la represión ciales, la redefinición del contrabando y el contrabandista contra el mismo tendió a aumentar35. Al menos esto es lo que como un vector epidémico se consolida aún más. Así, en 1854 indica la justificación a favor de un nuevo cordón en agosto de los ayuntamientos recibieron una misiva del gobernador civil, 1867, cuando ante la llegada del cólera al norte de Italia, tanto el progresista José Miguel Trias, en la que se alertaba de la el Gobierno provincial como la preceptiva Junta de Sanidad, se presencia del «cólera-morbo-asiático se halla en casi todos los hacen eco de «que la opinion pública reclama en semejantes pueblos marítimos de la costa oriental de Francia y otros mas circunstancias, como uno de los medios más eficaces de pre- interiores de aquella nación; que Barcelona se halla tambien venir la importación del germen de aquella enfermedad por invadida por esta plaga esterminadora del género humano, medio del contrabando, el cordón de vigilancia»36. según las ultimas notícias recibidas de una manera oficial». En fin, avanzado el siglo aún perduran el mismo tipo de Para continuar después con «la necesidad de reprimir el fraude exhortaciones, como las que encontramos en 1885 cuando la y mas principalmente aquel que contenga materias contuma- Junta de Sanidad vuelve a pedir a los ayuntamientos por ené- ces de cualquier especie». Lo más interesante es que estas sima vez que vigilen la entrada de productos de contrabando, disposiciones son avaladas explícitamente por los saberes y especialmente a los de Argel y de Inglaterra, extendiendo des- recomendaciones de «los autores mas celebres de medicina pués la amenaza a los provenientes de las ciudades de Marse- legal en punto á medidas higiénicas», además de los médicos lla y Orán. Además, se recuerda que la pena de muerte se cier- de la Junta Provincial de Sanidad, incluida la Sección de Medi- ne sobre los contrabandistas y los encubridores 37 . cina y Cirugía de la misma. Como un correlato de este discurso Paradójicamente, las alusiones a Francia y Gran Bretaña, dos político-científico se especifican las medidas represivas que se de las grandes potencias comerciales del momento, nos hace han tomado, que empiezan con la amenaza de que todo aquel pensar en la relación existente entre proteccionismo y medidas que infringiese el cordón sanitario sería considerado un mal- de cuarentena. hechor malicioso que atenta contra la salud pública, que sería castigado con penas extraordinarias de presidio y hasta con la 4. Conclusiones muerte si introdujese artículos contumaces de cualquier clase que sean31. Retomando nuestro punto de partida, es evidente que el En 1865, en plena epidemia de cólera en la capital, la culpa- sistema de cuarentenas e, incluso, los cordones sanitarios no bilización del contrabando era mucho más creíble. Curiosa- supusieron un freno al crecimiento comercial, sino su única mente, en estos momentos la relación entre fiscalidad y salud pública se pone de manifiesto de forma más explícita, cuando posibilidad en el contexto mediterráneo del siglo xix, avalado las autoridades sanitarias hicieron público que «acordaron ayer por los acuerdos alcanzados en las conferencias sanitarias in- en la junta general que se establezca una vigilancia escrupu- ternacionales. Solo la imposición del paradigma bacteriano a losa en las costas de la isla á fin de impedir los alijos de con- trabando que en las presentes circunstancias, á mas de afectar 32 AGCM-Establecimiento del Cordón Sanitario S-III-249-33. 33 AMLl-Correspondencia, 27, 15-07-1866. 29 AMP, Sanidad-Ordenes 1681, 26-10-1834. 34 AGCM-Establecimiento del Cordón Sanitario S-III-249-33, 10-11-1866. 30 «Procurará V. En cuanto sea posible que los primeros que lo desenpeñen 35 Se trata, por tanto, de una hipótesis que deberá ser comprobada en sean personas de arraigo y responsabilidad, y excluirá deel á la gente de futuros trabajos centrados en esta materia. mal vivir y á los que tengan la tacha de contrabandistas (AMLl- 36 AGCM-Establecimiento del Cordón Sanitario S-III-249-33, 13-08-1867. Correspondencia, 26, 4-12-1849). 37 AMAl-Actas Municipales, Sanidad, 1763, 1-01-1885 y AMLl Correspon- 31 AMLl-Correspondencia, 26, 54-08-1854. dencia, 29, 18-08-1885. 76 P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 partir de la década de los ochenta hizo cambiar la situación y mente, no solo es esto. En efecto, su discurso no hubiera sido convertir en obsoletas y contrarias al comercio este tipo de creíble si no se hubiera conseguido disminuir el peligro epidé- medidas. Ello no quiere decir que la política sanitaria no pu- mico. En general, esto supuso un factor más de legitimación de diese actuar como parte de una reactivación de políticas pro- las administraciones públicas, tanto a nivel interno39 como teccionistas, acordes con la manera de proceder entonces de externo. Es decir, se refrendaba una determinada forma de la mayoría de países de la época38. gobierno y se aseguraba su aceptación en las redes de comer- En otro aspecto, durante el último tercio de siglo el incre- cio internacional, aunque, evidentemente, el siglo xx abriría mento de la actividad comercial coincide con un importante otras formas de actuación que facilitaron aún más los inter- plan de reformas del puerto de Palma. Y aunque no tengamos cambios y el crecimiento. Paradójicamente, el contrabando, datos al respecto, es evidente que la política de resguardo sa- pese a su pérdida de legitimación como consecuencia de las nitario, incluso el retorno al contagionismo que se produjo a medidas de aislamiento, vio interrumpido su proceso de cri- partir de 1867, no impidió, sino todo lo contrario, la ejecución minalización y, por los datos disponibles, repuntó en Mallorca y financiación de las mismas, especialmente a partir de la durante buena parte del siglo xx40. Así mismo, la actual pande- constitución de la Junta de Obras del Puerto en 1872. mia nos ha recordado la importancia del control epidemioló- Paralelamente, la política de resguardo sanitario tuvo rela- gico para asegurar el progreso económico y social. tivo éxito al reducir de forma considerable el impacto de las epidemias en Mallorca durante el siglo xix. Estas se restringen Bibliografía a la peste en 1820, el cólera de Andratx y Palma en 1854 y 1865, respectivamente, y a los brotes de fiebre amarilla de la capital Alemany, J., 2001. Els grans ports de les Balears. Ports de Balears. Lunwerg, Bar- en 1821 y 1870 (Moll Blanes, Segura y Suau Puig, 1983). Ade- celona. más, en ningún caso afectaron a la totalidad de la isla y no al- Baldwin, P., 1999. Contagion and the State in Europe 1830-1930. Cambridge teraron de manera importante la línea descendente de la mor- University Press, Cambridge. talidad y el aumento de la esperanza de vida que se Barona Vilar, J. L. y Bernabeu-Mestre, J., 2008. La salud y el Estado. El movimien- to sanitario internacional y la administración española (1851-1945). Publi- experimentaba en esta misma época, especialmente durante cacions de la Universitat de València, València. la segunda mitad de siglo. Tanto es así que las Baleares desde Bonastra Tolós, J., 2018. 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La función de la sanidad pública decimonónica, por tanto, 39 Legitimación derivada de su eficiencia en el control de la salud pública va más allá de la propia preservación de la salud individual. y, por tanto, de la preservación de la vida, en el sentido de aplicación de la Sirve para reafirmar un determinado modelo de Estado, de ley natural apuntado por Locke (1991); pero también porque contribuye a sistema económico, donde el capitalismo comercial era de conferir validez al orden político al que está sujeto una población dada suma importancia, y de comportamiento social. Pero, lógica- (Weber, 1979). 40 Esta afirmación se basa en la inaudita importancia social y económica que asumió el contrabando durante los dos primeros tercios del siglo xx en Mallorca. El exponente principal del mismo no fue otro que Joan March 38 Matizamos de esta forma la afirmación de autores como Deaton (2004) Ordinas, como lo atestiguan los trabajos de Pere Ferrer (2000) o Mercedes o Troesken (2015), que consideran que fueron importantes para el Cabrera (2011). Ahora bien, debemos insistir en que se trata de una comercio las cuarentenas, pero ineficaces para frenar la entrada de hipótesis que necesita ser validada con trabajos específicos referidos al epidemias. siglo xix. P. Salas-Vives y J.M. Pujadas-Mora / Investigaciones de Historia Económica - Economic History Research (2020) 68-77 77 Harrison, M., 2012. Contagion: how commerce has spread disease. Yale Univer- Rangel de Almeida, J. J., 2012. 1851 International Sanitary Conference and the sity Press, Yale. construction of an international sphere of public health. University of Edin- Huber, V., 2006. The unification of the globe by disease? 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