En el laberinto. Las izquierdas en el Sur de Europa (1968-1982), de Javier Tébar y Andreu Mayayo* Cristian Ferrer Universitat Autònoma de Barcelona La segunda década del siglo XXI que re- cién acabamos ha estado marcada por la irrupción de novísimos movimientos so- ciales. Surgidos como reacción a las sali- das ofrecidas a la crisis económica de 2008, estos movimientos han tenido una notable capacidad por condicionar la agenda públi- ca y, además, han permitido insuflar nueva vida a las ideas históricas de emancipación de la izquierda en una serie de países. El 2015 fue, en concreto, un año trepi- dante para la izquierda europea. En enero, un partido a la izquierda de la socialdemo- cracia gobernante durante décadas ganó las elecciones legislativas en Grecia. En no- viembre, el socialista António Costa alcan- zaba un inédito pacto parlamentario con el Partido Comunista Portugués y el Bloco de Esquerda cimentado en un programa anti- austeridad para Portugal. A finales de año, había 71 diputados de izquierda alternativa —el 20% de los escaños y el 24% del voto popular— en las Cortes Generales españo- bía llegado para quedarse en España. las. El adelanto electoral en 2016 y la for- Acontecimientos similares se sucedie- mación de Unidas Podemos, que obtuvo en ron en otros países de la Europa del sur. En conjunto unos apoyos similares, parecía in- Francia, donde el Partido Comunista había dicar que un nuevo espacio político aupado jugado un papel crucial en la resistencia por un ciclo de movilización ciudadana ha- antifascista y a lo largo de la IV República, después de años de travesía del desierto, pa- * Reseña de: Andreu Mayayo y Javier Tébar (coords.), En el laberinto. Las izquierdas en el Sur de Europa (1968-1982), recía estar de nuevo en disposición de ser Granada: Editorial Comares, 2018, 125 pp. una fuerza de gobierno. Un Partido Socia- 174 Nuestra Historia, 9 (2020), ISSN 2529-9808, pp. 174-178 A. Mayayo y J. Tébar, En el laberinto. Las izquierdas en el Sur de Europa... Cristian Ferrer lista comprometido con las políticas neo- que logró renegociar los límites de gasto liberales y reducido a la irrelevancia parla- con la Unión Europea y reactivar las econo- mentaria erigía la France Insoumise —una mía con una política tímidamente expan- amplia coalición de comunistas, socialistas siva. de izquierdas, ecologistas y movimientos Decía Eric Hobsbawm que los historia- sociales— como el principal referente de las dores libramos nuestra batallas actuales (maltrechas) izquierdas galas. con trajes de época. O dicho en otros tér- Distinta era, ciertamente, la situación en minos, que las preguntas que formulamos Italia, el país que durante medio siglo contó a nuestro pasado están siempre mediati- con el Partido Comunista más grande e in- zadas por nuestras preocupaciones pre- fluyente de todo Occidente. Pero ni la crisis, sentes. Con el marco de fondo descrito, la ni la austeridad, ni las numerosas protestas Fundación Cipriano García de Comisio- que recorrieron la península cristalizaron nes Obreras de Catalunya y L’Observatori en nuevas fórmulas políticas desde las que Europeu de Memòries de la Universitat de reinventar la izquierda. Barcelona impulsaron una jornada inter- Y aunque el bienio 2015-2016 fue, en tér- nacional de debate sobre las izquierdas en minos generales, un periodo de avances in- la Europa meridional en los años setenta, discutibles de las izquierdas, también fue- en colaboración con la revista Segle XX, el ron años en que sus límites quedaron más Centre d’Estudis sobre Dictadures i Demo- crudamente al descubierto. La Comisión cràcies de la UAB y el Museu d’Història de Europa, el Banco Central y el Fondo Mone- Barcelona. El objetivo implícito era claro: tario Internacional lograron torcer el brazo qué puede decirnos el anterior ciclo histó- a Syriza en Grecia —pese a la gran movili- rico inaugurado en 1968, y que cerró con la zación que supuso el referéndum contra el salida neoliberal a la crisis de modelo eco- memorando de la Unión Europea en 2015—, nómico —con ramificaciones en lo político, que se vio impelida a aceptar los estrechos lo social y lo cultural— en los años setenta, marcos de actuación dictados por la Troika. sobre nuestro propio presente. En España, la entente de las izquierdas al- Andreu Mayayo y Javier Tébar, coordina- ternativas —Podemos e Izquierda Unida— dores del libro resultante de aquellas jor- parecía no bastar para realizar un sorpasso nadas, denominan al movimiento que pa- al PSOE, que se entendía como un paso ne- rece dibujar la izquierda en los años setenta cesario para sacar a la derecha de la Mon- como una parábola. Una línea ascendente cloa y dar un giro de 180 grados a las po- seguida por su propia caída. Del inicio de líticas económicas y sociales. La izquierda un ciclo de movilización social y política, francesa, por otro lado, mostraba cómo de con el 68 como fecha emblemática, a su imprescindible era ir más allá del logrado agotamiento en los primeros años ochenta, adelanto electoral a los socialistas, puesto marcados por el inicio de la contrarrevo- que el malestar social o se canalizaba desde lución neoliberal. La clausura histórica de la izquierda o la ultraderecha ocuparía ese toda una época que en nuestro presente se lugar, por no mencionar las posibilidades nos antoja similar, con un claro agotamien- de recomposición del establishment des- to de la gobernanza neoliberal al que quizá de el liberalismo de raíces tecnocráticas. El le siga el comienzo de un nuevo tiempo de único país que presentó éxitos —modestos, ascenso de alternativas fundamentadas en pero éxitos al fin y al cabo— fue Portugal la justicia social y ambiental. con su pacto parlamentario de izquierdas, El cuerpo del libro está dividido en seis Nuestra Historia, 9 (2020), ISSN 2529-9808, pp. 174-178 175 Lecturas capítulos, que corresponden a cinco casos política (1973-1976)— y otro ciclo de mo- nacionales —Italia, Francia, Grecia, Portu- vilización en el que cristalizaron las re- gal y España— y una visión panorámica so- novadas exigencias sociales en el llamado bre las izquierdas en el marco de la Europa «77 italiano». Sangiovanni destaca que las del sur. Éste último es el que abre el libro y consecuencias de la crisis económica nun- va firmado por Geoff Eley. En él, el catedrá- ca fueron plenamente comprendidas por tico de la Universidad de Michigan aborda el PCI y que ello le imposibilitó canalizar las adaptaciones tanto tácticas como estra- la mayor parte de las demandas emergen- tégicas de socialistas y comunistas en el sur tes en el contexto de riesgo para la demo- de Europa. Esto es, el camino que recorrie- cracia italiana durante la «estrategia de la ron los partidos socialistas en Italia, Francia tensión». La política de austerità propues- y España desde el socialismo mediterráneo ta por Berlinguer, entendida como una vía —como un proyecto que rechazaba ser cali- para cambiar las bases fundamentales de ficado como socialdemócrata— hacia la mo- la economía y más extensamente de la so- deración programática, en buena medida ya ciedad, fue respondida por los nuevos mo- desde el gobierno. E, igualmente, el aggior- vimientos sociales de 1977, que pasaron a namento eurocomunista que los partidos reivindicar el consumo como un derecho. comunistas de Italia, España y en menor Ello revelaba una ruptura cultural profun- medida Francia adoptaron como un proce- da en el campo de la izquierda, en el que la so de adaptación programática a una situa- autoidentificación fundamentada en el tra- ción social, económica y política en trans- bajo era rechazada radicalmente como un formación. Una situación caracterizada por elemento constitutivo de la identidad indi- múltiples crisis: de modelo productivo (for- vidual. El nuevo mundo laboral, fragmenta- dismo), de pautas culturales (irrupción del do, terciarizado y precario, era una realidad consumo de masas), de las identidades co- que estaba pasando inadvertida al PCI, lo lectivas (pérdida de centralidad del «sujeto» que el autor sostiene que fue crucial para clase obrera industrial), etc. Para Eley, la ne- que fracasara una alternativa de izquierdas cesidad de adaptación a estas nuevas reali- en Italia. dades —que se tradujeron en el surgimiento En términos similares explica Xavier de nuevos movimientos sociales (feminis- Vigna los años setenta en Francia, caracte- mo, ecologismo, de juventud)— propiciaron rizados por la crisis del movimiento obre- que socialistas y comunistas buscaran nue- ro tradicional y el surgimiento de nuevos vos mimbres desde los que articular una po- movimientos sociales, situación que alteró lítica de izquierdas que fuera más allá de la el equilibrio de fuerzas entre socialistas y defensa de los intereses de una clase obrera comunistas. Vigna rastrea la maduración cada vez más atomizada. de actitudes desafiantes en el mundo labo- Andrea Sangiovanni firma el segundo ral de las grandes empresas del neocapita- capítulo, dedicado al caso italiano. El texto lismo contra el orden científico del proceso se mueve entre dos grandes fases de mo- productivo. Los intentos de subversión del vilización sociopolítica, la iniciada en el orden fabril por parte de los trabajadores «largo 68» (1968-1973) —seguida por un no cualificados —entre los que destaca la período de transición durante el que sur- presencia de sectores subalternos como las gieron nuevos actores políticos y sociales, mujeres o los inmigrantes— apenas conta- se conformaron nuevas demandas y se ex- ría con la adhesión del sindicato CGT, ma- perimentó con nuevas prácticas de acción yoritario en el sector industrial, entre cuyos 176 Nuestra Historia, 9 (2020), ISSN 2529-9808, pp. 174-178 A. Mayayo y J. Tébar, En el laberinto. Las izquierdas en el Sur de Europa... Cristian Ferrer cuadros predominaban los militantes del —o precisamente por eso mismo—, no con- PCF. Para Vigna, situaciones de esta natu- siguieron disputarle al PASOK, que ocupa- raleza —como otros que señala en el ám- ba un amplio espacio entre la izquierda ra- bito del movimiento ecologista, estudiantil dical y la socialdemocracia, el liderazgo de o antimilitarista— revelaban la incapacidad la izquierda. de los comunistas para acomodar las nue- Manuel Loff y Álvaro Cúria sintetizan el vas demandas a su programa político (cen- desarrollo del fértil campo de la izquierda tralmente obrerista, pero que no atendía a portuguesa desde la última etapa de la dic- los cambios experimentados en el mercado tadura dirigida por Marcelo Caetano, duran- de trabajo ni en el interior de la propia cla- te la cual se aceleraron procesos de cambio se obrera), lo que se tradujo en crecientes estructural iniciados en la postguerra mun- tensiones entre la izquierda parlamentaria dial y que estuvieron mediatizados por el y los movimientos sociales. Contrariamen- empantanamiento de las guerras colonia- te, a diferencia de Italia, sería el refundado les en Angola, Guinea y Mozambique. Son e ideológicamente más dúctil Partido So- tres los actores políticos analizados en el cialista el conseguiría devenir una referen- contexto abierto por la revolución de 1974: cia común para segmentos de estos nuevos comunistas, izquierda radical y socialistas, movimientos sociales (así como entre nue- siendo los primeros a los que mayor espacio vas clases medias urbanas y tecnocráticas), se les dedica. Contrariamente a lo que otras lo que le erigiría en el elemento central del historiografías han venido sosteniendo, gobierno de izquierdas formado en 1981. para Loff y Cúria la política del PCP durante Distinto es el caso griego que abordar el periodo revolucionario se habría carac- Magda Fytili, en el que se da cuenta de la terizado por su búsqueda de una vía propia evolución sociopolítica del país heléni- —nacional— distinta al eurocomunismo y co desde el final de la Guerra Civil (1946- a los postulados de la URSS. Una política 1949) hasta los últimos años ochenta. Sin que ubicó al PCP como un eje fundamental embargo, el grueso del capítulo se centra de las alianzas político-sociales durante la entre 1974, cuando colapsó la dictadura de revolución y que le habría permitido —a di- los coroneles, y 1981, año en que un parti- ferencia del resto de casos analizados en el do radical que prometía el socialismo —el libro— seguir jugando un papel importante PASOK— empezó a gobernar el país. Entre en el periodo postrevolucionario y hasta la medio, años de hegemonía de una derecha actualidad. De las izquierdas radicales lu- renovada que se alzó con el poder bajo la sas se destacan sus similitudes con otros máxima «o Karamanlís o los tanques», du- casos europeos, a pesar de lo distinto de rante los cuales, sin embargo, el espacio po- sus contextos, teniendo en su haber lograr lítico de la izquierda pudo recomponerse. radicalizar periodos del proceso revolucio- La ruptura de la principal organización de nario, pero mostrando grandes dificultades la izquierda helena, los comunistas, dividi- para mantenerse en el nuevo contexto de- dos desde 1968 entre un sector más hetero- mocrático-liberal. Por último, se resalta la doxo radicado en el interior y otro más fiel habilidad de los socialistas por acercarse y a los postulados moscovitas mayoritario en distanciarse del PCP en distintos momen- el exilio, dificultó que el KKE pudiera ju- tos, mostrándose ambiguos a la vez que sus gar un papel relevante en los años setenta. máximos valedores durante el periodo re- Pese a la moderación que ambas facciones volucionario, y logrando congeniar apoyos protagonizaron durante los años sesenta entre la pequeña burguesía urbana y rural, Nuestra Historia, 9 (2020), ISSN 2529-9808, pp. 174-178 177 Lecturas los trabajadores no sindicados al norte del gable a la del PCE entre las bases del PSOE Duero y los profesionales liberales. y su mayor capacidad para atraer la compli- Por último, Carme Molinero expone la cidad de sectores diversos de la sociedad, lo aparente paradoja que llevó al PCE de ocu- catapultaron en el principal referente de la par un papel central en el antifranquismo, izquierda y, tras la implosión del PCE y de a su práctica desintegración a inicios de los la UCD, a ser el único partido con capacidad años ochenta. Una evolución diametral- de gobernar durante toda la década de los mente opuesta a la del PSOE, que de entrar ochenta. en la década de los setenta con una orga- En términos globales las aportaciones nización atónica y un espacio ideológico originales de los distintos autores son esca- disputado por múltiples partidos socialistas sas y la perspectiva comparativa —excepto de ámbito regional, pasó a lograr en 1982 en el texto de Eley, que tiene explícitamente la mayoría parlamentaria más amplia de la ese propósito— es inexistente. La introduc- historia reciente de España. Y aunque sería ción sirve de nexo de unión de reflexiones sencillo caer en la tentación teleológica a no siempre concordantes en sus interpreta- la hora de explicar este proceso, Molinero ciones. Sin embargo, una de las principales resalta su condición contingente, en la que aportaciones del libro es ofrecer una visión nada estaba escrito de antemano. Como sintética y actualizada de diversos casos también se destaca en los casos de Italia y nacionales, de los que no abunda bibliogra- Francia, la autora da una gran importancia fía en castellano. Un elemento en el que el al contexto económico y a sus sociales que texto de Fytili aporta valor añadido al lector empezaban a dejarse sentir a finales de los medio, que pudiéndose manejar en italia- setenta —muy particularmente, el paro. Sin no, francés y portugués, no tiene el griego embargo, no todo es achacado a procesos entre sus lenguas de lectura habituales. En estructurales, sino que las decisiones polí- definitiva, En el laberinto es una síntesis ex- ticas desarrolladas por socialistas y comu- celente sobre el devenir de la izquierda en nistas durante aquel periodo (alianzas polí- la Europa del sur durante la década de los ticas, actualizaciones ideológicas y cambios setenta, que tiene en su haber la colabora- orgánicos) así como sus contradicciones ción de sus principales investigadores. Un y dificultades. En particular, se resalta las espejo en el que la izquierda actual no pue- dificultades del PCE por congeniar la cul- de dejar de mirarse, sea con añoranza de un tura de participación de sus militantes en tiempo de fuertes movimientos sociales y un contexto de institucionalización, lo que de radicalización ideológica, sea con volun- acarreó severas críticas de la base militante tad de conocer mejor cómo un tiempo de a sus direcciones que, eventualmente, des- enormes expectativas de transformación garraron el partido. Por el contrario, la au- social en un sentido progresista acabaron sencia de una tradición militante homolo- alumbrando cuatro décadas de hegemonía neoliberal. 178 Nuestra Historia, 9 (2020), ISSN 2529-9808, pp. 174-178