Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad No 288, | tribuna global julio-agosto de 2020, ISSN: 0251-3552, . Los rojipardos: ¿mito o realidad? Steven Forti «Valores de derecha, ideas de izquierda»: con lemas como este, algunos intelectuales vienen actualizando, en estos años, la tradición «rojiparda», que recubre adscripciones de extrema derecha, e incluso fascistas, con una retórica de izquierda. Si bien se trata de grupos minoritarios, la actual confusión ideológica en las izquierdas, junto con la atracción del soberanismo, les da a estos discursos una circulación que no hay que exagerar, pero tampoco subestimar. Desde hace algún tiempo ha reaparecido fueron las dos facetas del totalitarismo en en el debate público el término «rojipar- el siglo xx y sus epígonos posmodernos do». Supuestamente se trataría de la con- siguen en las andadas». Por lo general, vergencia de sectores de extrema derecha los interesados niegan con insistencia y extrema izquierda que se unirían o, esta adscripción –cuando tienen a sus como mínimo, se aliarían en contra del espaldas una militancia de izquierdas– o globalismo neoliberal. En medios izquier- juegan con esta excelente visibilidad que distas, sobre todo en Italia o Francia, no les brindan los medios –cuando vienen faltan artículos que avisan de este peligro. del neofascismo o la ultraderecha–, in- «Cuidado», vienen a decir, «el fantasma tentando enturbiar aún más si cabe unas rojipardo no ha desaparecido». Los libe- aguas de por sí ya bastante turbias. Ahora rales lo utilizan para remachar en lo de bien, ¿el rojipardismo es un peligro? siempre: «los extremos se tocan» es su ¿Existe una amenaza rojiparda? ¿De qué interpretación, «fascismo y comunismo estamos hablando en realidad? Steven Forti: es profesor asociado de Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barce- lona (uab) e investigador del Instituto de Historia Contemporánea de la Universidad Nueva de Lisboa. Es colaborador de la revista ctxt y su último libro, en coautoría con Francisco Veiga, Carlos González Villa, Alfredo Sasso, Jelena Prokopljević y Ramon Moles, es Patriotas indignados. Sobre la nueva ultra- derecha en la Posguerra Fría. Neofascismo, posfascismo y nazbols (Alianza, Madrid, 2019). Palabras claves: extrema derecha, fascismo, nacional-bolcheviques, rojipardos. 16 Steven Forti | nueva sociedad | 288 ¿La clase trabajadora vota a través de las nuevas tecnologías –in- a la ultraderecha? cluida la perfilación de datos de forma ilegal– o el hecho de que la mayoría Hay una serie de cuestiones de fondo. de los votantes republicanos apoyó a La primera se conecta directamente Trump aunque les podía desagradar con una pregunta: ¿la nueva ultra- como candidato2. derecha ha conquistado votantes de De forma similar, en Reino Unido, izquierda? O, mejor dicho, ¿las clases Francia, Italia y España se ha debatido trabajadoras votan a los ultraderechis- mucho si la ultraderecha ha mordido en tas? Se está debatiendo mucho al res- el electorado de izquierdas3. A menu- pecto. Las posiciones entre sociológos do, la cuestión se ha mezclado con las y politólogos están en algunos casos en posturas de las formaciones de izquier- las antípodas. La victoria de Donald das hacia el euro y la Unión Europea. Trump de 2016 se ha explicado sobre «Hace falta una izquierda que reivin- todo por el apoyo de la clase obrera dique la patria y la nación y que no del Medio Oeste abandonada por los sea euroyonki», han clamado algunos demócratas. Este análisis suele sola- intelectuales y periodistas. No se puede parse con el concepto del angry white subestimar esta cuestión, pero tampo- man que por razones tanto económicas co se la debe magnificar. En España, como culturales habría votado mayori- por ejemplo, Vox ha pescado casi so- tariamente por el tycoon neoyorquino1. lamente entre ex-votantes del Partido No cabe duda de que una parte de Popular (pp) o Ciudadanos, mientras la clase trabajadora blanca votó por que en Italia la Liga de Matteo Salvini Trump; sin embargo, más que la cla- ha conseguido atraer esencialmente a se social, han pesado cuestiones como ex-votantes de la Forza Italia de Silvio la brecha educativa, el gerrymandering Berlusconi o del Movimiento 5 Estre- –es decir, la manipulación de las cir- llas (m5e), además de a unos cuantos cunscripciones electorales en muchos abstencionistas4. estados controlados por los republica- El problema es que, por un lado, se nos–, la utilización de dosis descomu- suele olvidar que también en las décadas nales de fake news difundidas aún más pasadas había sectores no desdeñables 1. Entre otros, v. Arlie R. Hochschild: Extraños en su propia tierra. Réquiem por la derecha estadouniden- se, Capitán Swing, Madrid, 2018. 2. Ver Steven Levitsky y Daniel Ziblatt: Cómo mueren las democracias, Ariel, Barcelona, 2018; Roger Eatwell y Matthew Goodwin: Nacionalpopulismo. Por qué está triunfando y de qué forma es un reto para la democracia, Península, Barcelona, 2019. 3. En Francia el debate lleva dándose desde hace mucho tiempo. Como ejemplo de quien defiende que muchos votantes de izquierdas han pasado al Frente Nacional, v. Pascal Perrineau: Cette France de gauche qui vote fn, Seuil, París, 2017. 4. Para el caso de Vox, v. Iván Gil: «Así es el votante de Vox: hombre, de 35 a 44 años, ex-votante del pp y de pequeña ciudad» en El Confidencial, 5/1/2019. Para el caso de la Liga, v. Gianluca Passarelli y Dario Tuorto: La Lega di Salvini. Estrema destra di governo, Il Mulino, Bolonia, 2018. tribuna global | Los rojipardos: ¿mito o realidad? 17 de la clase trabajadora que escogían las posfascismo o fascismo a secas? No se papeletas de los partidos de derecha. Ha- trata tan solo de una cuestión termi- bía obreros que votaban al gaullismo, la nológica y académica: de ella depende Democracia Cristiana y luego Berlusconi en buena medida también su interpre- o el pp de José María Aznar y o Mariano tación. Es necesario considerar que: Rajoy. Por otro lado, no se puede razonar a) el populismo no es una ideología, como si la geografía de un país fuese una sino un estilo, un lenguaje o una es- foto inmutable en la que sigue habiendo trategia política; b) el fascismo fue un ciudades o regiones obreras como hace movimiento político y una ideología 30 o 50 años. Esto se debe no solo al que concluyó con la derrota del Eje en evidente proceso de desindustrialización, la Segunda Guerra Mundial; y c) las sino a que en muchos casos los hijos o formaciones que representan los antes los nietos de aquellos obreros han podido mencionados líderes son algo com- estudiar y obtener un título universitario. pletamente distinto de lo que era no Ya no son clase trabajadora, o por lo me- solo el fascismo de entreguerras, sino nos no trabajan en la línea de producción también el neofascismo de la época de una fábrica como sus padres o abuelos: de la Guerra Fría. Por todo esto, he son y, sobre todo, se perciben como clase propuesto la definición de extrema media, aunque sean trabajadores preca- derecha 2.05. Este concepto es útil por rios y en la última década hayan vivido un al menos cuatro razones: a) ejemplifica proceso de empobrecimiento por la Gran claramente la novedad de este fenó- Recesión y la aplicación de políticas de meno, poniendo de relieve la ruptura austeridad. Este no es un tema baladí. respecto al pasado, sin perder de vista las líneas de continuidad: esta nueva ul- traderecha ha conseguido «desguetizar- ¿Qué es y qué propone la extrema se», ha dejado las esvásticas y los saludos derecha 2.0? romanos y se ha puesto una americana y una corbata, haciéndose más presen- La segunda cuestión de fondo se rela- table; b) evita el blanqueamiento de es- ciona directamente con lo que es y lo tas formaciones a través del velo de Maya que propone la nueva ultraderecha re- del populismo; c) pone de manifiesto presentada por Trump, Marine Le Pen, la utilidad de una macrocategoría que Salvini, Jair Bolsonaro, Viktor Orbán, incluya todas estas experiencias; d) su- Santiago Abascal, Geert Wilders, Heinz- braya la importancia de las nuevas tec- Christian Strache y un largo etcétera. En nologías para su avance. la última década, el debate sobre cómo En cada país, esta extrema dere- llamar este fenómeno ha sido intermi- cha 2.0 tiene características peculiares, nable: ¿populismo de derecha radical, pero existen unos mínimos comunes nacionalpopulismo, extrema derecha, denominadores que comparten todas 5. Ver S. Forti: «Extremas derechas 2.0. ¿De qué estamos hablando?» en Grand Place No 13, 7/2020. 18 Steven Forti | nueva sociedad | 288 estas formaciones: un marcado nacio- hay quien defiende políticas ultralibe- nalismo, la voluntad de recuperar la rales, como Vox, Chega! o Bolsonaro; «soberanía nacional» (que en Europa quien brega por una suerte de Welfare se solapa con el euroescepticismo), chauvinism, como Le Pen; y quien se la negación del rol de los organismos sitúa, a veces con evidentes contradic- multilaterales, el antiislamismo, la lu- ciones, en una posición intermedia, cha contra la inmigración y la guerra mezclando políticas neoliberales con abierta contra lo que definen como la otras más proteccionistas o sociales. «dictadura de la corrección política», re- El caso de Trump es paradigmático, presentada por una serie de valores que así como el del Partido de la Libertad parecían asumidos ya por las sociedades austríaco o el de la Liga de Salvini en abiertas, como el respeto de las mino- Italia, que estando en el gobierno jun- rías y un conjunto de derechos civiles to al m5e, defendió al mismo tiempo (igualdad de género, aborto legal, etc.). la aplicación del impuesto plano que Ahora bien, estas formaciones tienen beneficiaba a los ricos y una reforma también importantes divergencias: hay de las pensiones para permitir la jubi- quien es ultraconservador en temas de lación cinco años antes respecto a lo derechos civiles, como las extremas de- establecido durante el gobierno técni- rechas del sur y del este de Europa o de co de Mario Monti. Una de cal y otra Brasil, países católicos u ortodoxos, y de arena. Por esto, hay quien, como la quien es un poco más abierto en estos investigadora Clara Ramas, ha hablado temas, como las formaciones del norte de dos corrientes dentro de la nueva de Europa que llegan a defender en al- ultraderecha: los social-identitarios y gunos casos el matrimonio homosexual, los neoliberales autoritarios6. como es el caso del Partido por la Liber- Por último, hay dos características tad holandés. Hay también diferencias por tener en cuenta de la extrema de- geopolíticas: Salvini y Le Pen admiran recha 2.0. Por un lado, el tacticismo, a a Vladímir Putin, a quien consideran veces exacerbado, que la lleva a cam- un modelo y un aliado, además de un biar de posición en poco tiempo sobre posible financiador; para los españoles temas cruciales sin entrar aparente- de Vox o los portugueses de Chega!, mente en contradicción. Piénsese en el el atlantismo es un pilar indiscutible; giro de la Liga del secesionismo pa- mientras que en Polonia y los Países Bál- dano en tiempos de su fundador, Um- ticos, Rusia es el principal enemigo, sea berto Bossi, al nacionalismo italiano quien fuere quien gobierna en Moscú. con Salvini, o en el cambio de postura Finalmente, existen posiciones con- por parte de Le Pen y el mismo Salvini trapuestas en los programas económicos: de la defensa de la salida del euro a una 6. C. Ramas San Miguel: «Social-identitarios y neoliberales autoritarios: dos corrientes en la nueva Internacional Reaccionaria» en Adoración Guamán, Alfons Aragoneses y Sebastián Martín (dirs.): Neo- fascismo. La bestia neoliberal, Siglo Veintiuno, Madrid, 2019. tribuna global | Los rojipardos: ¿mito o realidad? 19 aceptación de la moneda única y la vo- El parasitismo ideológico luntad de reformar la ue. O, en el ám- de la extrema derecha 2.0 bito económico, el mismo giro vivido por el Frente Nacional, que ha pasado Todo esto no excluye que haya un de políticas reaganianas en tiempos de sector de la nueva ultraderecha que se Jean-Marie Le Pen al ya citado chovi- apropia de un discurso de izquierdas nismo de bienestar con su hija Marine, para intentar ocupar el vacío dejado preocupada además por «desdiaboli- por los partidos progresistas en las úl- zar» su formación en pos de llegar al timas tres décadas. Salvini, Le Pen y gobierno del país7. también Trump hablan a los llamados Por otro lado, está el tema de la uti- «perdedores de la globalización» y a lización constante de la propaganda los «olvidados de la izquierda». El caso que, entre tantos bulos, dificulta mu- del líder de la Liga es emblemático: cho la posibilidad de discernir lo real además de ser hiperactivo en la pro- de lo falso. Un ejemplo: cuando era paganda en línea –es el político euro- ministro del Interior, Salvini repitió peo con más seguidores en Facebook–, tropecientas veces que había cerrado a menudo con posteos sobre su día a los puertos italianos para evitar la lle- día con el objetivo de mostrarse como gada de migrantes y refugiados. En «alguien del pueblo», Salvini pisa cons- realidad, aunque se criminalizó a las tantemente las periferias y los pueblos ong y se aprobaron leyes que compli- en mítines y fiestas populares, donde se caban sobremanera la entrada y regu- deja ver comiendo salchichas y papas larización de extranjeros, los puertos fritas. Asimismo, utiliza un lenguaje jamás fueron cerrados. Esto no quita popular y sencillo contrapuesto a los que tanto los medios como la mayoría intelectuales y a la jerga de la política. de la población estuviesen convencidos Es indudable que de fondo se encuen- de que Italia había cerrado a cal y canto tra una triple cuestión: la crisis de los sus puertos. Algo similar se puede decir partidos tradicionales, la de la izquierda del caso de Trump, quien recuerda in- y la de las ideologías. Por un lado, la cesantemente que su preocupación es forma partido que habíamos conocido la de mejorar el nivel de vida de la clase en el siglo xx en el mundo occidental media y trabajadora estadounidense, se ha convertido en una especie de anti- pero aprobó una reforma fiscal que ha gualla. Hoy en día los partidos son más llevado por primera vez en la historia bien marcas: no están arraigados en el a que los ricos paguen menos impuestos territorio, no tienen secciones, militan- que el resto de los ciudadanos8. tes o grandes debates internos. Piénsese 7. A este respecto, v. Guillermo Fernández-Vázquez: Qué hacer con la extrema derecha en Europa. El caso del Frente Nacional, Lengua de Trapo, Madrid, 2019. 8. Ver Emmanuel Saez y Gabriel Zuckman: The Triumph of Injustice: How the Rich Dodge Taxes and How to Make Them Pay, W.W. Norton & Company, Nueva York, 2019. 20 Steven Forti | nueva sociedad | 288 en el m5e, Ciudadanos o La República en dicotomía izquierda-derecha. Lo que Marcha de Emmanuel Macron. Los par- explica también, en fin, por qué nos tidos no son ya correas de transmisión encontramos en una época populista. de las demandas de los ciudadanos ha- Aquí cabe introducir un elemento cia las instituciones: nuestras socie- clave que nos lleva al meollo del tema dades se han deshilachado aún más. Se del rojipardismo: el parasitismo ideo- ha acelerado consecuentemente ese sen- lógico de la nueva ultraderecha10. En timiento de desarraigo definido como realidad, no se trata de algo nuevo. síndrome del forgotten man, en referen- En primer lugar, no olvidemos que los cia a quienes «se sienten olvidados»: por fascismos de entreguerras prestaron su situación material y la percepción de mucha atención a la cuestión social y a haber caído fuera del relato colectivo, buscar el consenso entre las clases tra- buscan frenéticamente a alguien «que bajadoras. No cabe duda de que esto se pueda representar su inseguridad». No hizo también con la violencia y la re- extraña pues que la desconfianza hacia presión, pero el encuadramiento de la las instituciones –excepto la Policía y sociedad en grandes organizaciones de el Ejército– haya aumentado exponen- masas fue un elemento crucial. El fas- cialmente en la mayoría de los países en cismo italiano gastó muchas energías los últimos años9. –sobre todo en el terreno propagan- Por otro lado, la izquierda ha sufrido dístico– en el proyecto corporativo. La una mezcla de desfiguración paulatina, retórica «proletaria» no fue secundaria con el giro centrista de la socialdemocra- para un político como Benito Mussoli- cia a partir de la década de 1990 –que ni, que provenía del socialismo revolu- con el blairismo asumió una parte del cionario. Y tampoco lo fue para el lla- modelo neoliberal–, y de crisis existen- mado «fascismo de izquierda» italiano, cial, con la incapacidad de la izquierda los sectores cercanos a Gregor Strasser radical, al menos en Europa, de en- en el caso del nazismo o el Partido Po- contrar un nuevo lugar tras el fin del pular Francés. Como bien explicó el socialismo real. Finalmente, existe una historiador George L. Mosse, el fascis- profunda confusión ideológica que, mo fue un «organismo saprófago» que si bien poco tiene que ver con el «fin intentó apropiarse de todo lo que había de la Historia» planteado al final de fascinado a la gente entre los siglos xix la Guerra Fría por Francis Fukuyama, y xx: romanticismo, liberalismo, socia- permite la difusión de planteamientos lismo, darwinismo, tecnología moder- que aparentemente mezclan ideologías na… ¿No está pasando algo similar con contrapuestas o se proponen superar la la extrema derecha 2.0? 9. Marco Revelli y Luca Telese: Turbopopulismo. La rivolta dei margini e le nuove sfide democratiche, rcs, Milán, 2019. También R. Eatwell y M. Goodwin: ob. cit. 10. Francisco Veiga et al.: Patriotas indignados. Sobre la nueva ultraderecha en la Posguerra Fría. Neofas- cismo, posfascismo y nazbols, Alianza, Madrid, 2019. tribuna global | Los rojipardos: ¿mito o realidad? 21 No debe olvidarse, además, la ca- hegemónicos, introduciendo en los dis- pacidad que tuvieron los fascismos cursos del adversario temáticas de de- de cooptar a ex-dirigentes de partidos de rechas o apropiándose de sugestiones izquierdas, como demuestran, entre de izquierdas para reelaborarlas. Así, otros, los casos de los ex-comunistas la Nouvelle Droite [Nueva Derecha], Nicola Bombacci, Jacques Doriot, influenciada por el tradicionalismo Paul Marion y Óscar Pérez Solís. anti-Ilustración y el neopaganismo de Mayoritariamente no se trató de opor- Julius Evola, abogó por abandonar el tunismo, sino de una sincera conver- racismo biológico –inutilizable tras sión ideológica: según Bombacci, el Auschwitz– y por construir una antro- fascismo mussoliniano era la verdade- pología antiigualitarista basada en con- ra realización del socialismo11. En el ceptos como el diferencialismo identi- fondo, aquí encontramos una vexata tario y el etnopluralismo, que podían quaestio, que es la compleja relación además encontrar puntos de contacto entre las categorías de clase y nación con el antimundialismo compartido que ha marcado la historia política por parte de la izquierda. Hay que re- contemporánea. ¿Reivindicar la nación cordar que el cofundador del grece es de derechas? ¿El internacionalismo junto a De Benoist, Guillaume Faye, impide ser patriotas? ¿Clase y nación fue autor en 1981 del libro-manifiesto son identidades antinómicas o empa- del antimundialismo, Le système à tuer les rejables? Es una cuestión que se vuelve peuples [El sistema para matar a los pue- a presentar en la actualidad. blos]12. De Benoist había leído a Antonio En segundo lugar, tenemos la re- Gramsci: de la guerra de posiciones plan- flexión desarrollada por el filósofo teada por el intelectual sardo surge en francés Alain de Benoist a partir de fi- buena medida la propuesta metapolítica nales de la década de 1960. Al calor de del francés que permitió una paulatina las luchas del largo 1968, el fundador renovación de la ultraderecha. El llama- del Grupo de Investigación y Estudios do gramscismo de derechas de De Benoist para la Civilización Europea (grece, es pues un Gramsci demarxistizado13. por sus siglas en francés) abogaba por La Nueva Derecha tuvo influencia que el neofascismo se centrase en la ba- más allá del Hexágono: piénsese en la talla cultural, creando una alternativa Neue Rechte de Heinning Eichberg en a la cultura positivista y progresista Alemania y la Nuova Destra italiana o la liberal y marxista. Se debía aprender estrategia entrista de militantes neofascis- de la izquierda para convertirse en tas y neonazis en la primera Liga Norte de 11. Al respecto, v. S. Forti: El peso de la nación. Nicola Bombacci, Paul Marion y Óscar Pérez Solís en la Europa de entreguerras, usc, Santiago de Compostela, 2014. 12. Copernic, París, 1981. 13. Matteo Luca Andriola: La nuova destra in Europa. Il populismo e il pensiero di Alain de Benoist, Paginauno, Vedano al Lambro, 2014. 22 Steven Forti | nueva sociedad | 288 Bossi, como Mario Borghezio, Gianluca coincidente con el filón nacional del Savoini o Gilberto Oneto, que la dotó de Partido Comunista Alemán (kpd, por la simbología identitaria padana. Marco sus siglas en alemán). De hecho, el tér- Tarchi, el intelectual de referencia de mino nacionalbolchevismo –o bolchevis- la nueva derecha italiana, abogaba ya a mo nacional– se empezó a utilizar entre finales de los años 70 por «nuevas sín- 1919 y 1920 cuando el dirigente de la tesis» que rompiesen la contraposición Internacional Comunista, Karl Radek, entre derecha e izquierda14. El fin del y el mismo Lenin criticaron duramente mundo bipolar y la descomposición de la posición expresada por dos cuadros la Unión Soviética dieron alas a esta in- del kpd de Hamburgo, Heinrich Lau- terpretación que se saldó con la propues- fenberg y Friedrich Wolffheim, quienes ta eurasianista de Alexander Dugin15. con el objetivo de reabrir el conflicto y derrotar al capitalismo internacional defendían la transformación de la lu- Nacionalbolcheviques y rojipardos cha de clases en guerra entre naciones. en la historia Si excluimos la rusofilia de sectores políticos e intelectuales germanos y la Ahora bien, si damos un vistazo al últi- corriente nacional del kpd, el nacional- mo siglo, encontramos diferentes expe- bolchevismo tout court se presentó como riencias de rojipardismo en momentos un magma heterogéneo de grupúsculos, de tensiones o rupturas geopolíticas. Las siempre divididos entre sí, que no llega- primeras muestras de nacionalbolche- ron a sumar 5.000 militantes en el ocaso vismo se dieron de hecho en Alemania de la República de Weimar16. en 1919, alrededor de la firma del Trata- Un segundo momento es el del largo do de Versalles, tras la derrota en la Gran 1968, cuando sectores neofascistas in- Guerra. Según Erich Müller, quien en tentaron adaptarse a los nuevos tiempos 1932 dedicó un libro a este fenómeno, en sintonía en buena medida con la re- en los años de la República de Weimar flexión hecha por De Benoist. Ahí en- hubo tres tipologías de nacionalbolche- contramos al grupo de Lotta di Popolo vismo: el táctico, representado por las en Italia –que sumó algunos centenares corrientes rusófilas de la política pru- de militantes entre 1969 y 1973–, que siana y alemana; el político, encarnado se presentó como la continuación de la por algunos grupúsculos cercanos a fi- experiencia de la Joven Europa, el movi- guras como la de Ernst Niekisch; y uno miento creado por el ex-socialista y ex-ss 14. Ver Massimiliano Capra Casadio: Storia della nuova destra. La rivoluzione metapolitica dalla Francia all’Italia (1974-2000), Clueb, Bolonia, 2013. 15. Marlene Laruelle (ed.): Eurasianism and the European Far Right: Reshaping the European-Russia Relationship, Lexington Books, Lanham, 2015. 16. David Bernardini: Nazionalbolscevismo. Piccola storia del rossobrunismo in Europa, Shake, Milán, 2020, pp. 23, 98-103, 154-155. tribuna global | Los rojipardos: ¿mito o realidad? 23 Jean-François Thiriart. Los nazi-maoís- neofascismo transalpino, Forza Nuova y tas –así se les tachó– clamaban por la CasaPound Italia. unidad del pueblo y una Europa unida, Finalmente, el tercer momento es el del defendían las luchas de liberación nacio- final de la Guerra Fría, cuando se junta- nal en África y Asia, y se definían como ron las nuevas formulaciones hijas de los una organización revolucionaria antisis- años 70 –el grupo de la revista Orion de tema «ni de derechas ni de izquierdas». Claudio Mutti y Maurizio Murelli, Nou- En realidad, como apunta Nicolas Le- velle Résistance de Christian Bouchet, el bourg, más que nazi-maoístas eran un Movimiento Social Republicano de Juan movimiento tradicionalista revoluciona- Antonio Llopart, etc.– con el euriasianis- rio que recuperaba la idea de socialismo mo de Dugin. El mundo postsoviético «europeo» y «viril» de los colaboracionis- se convirtió en el verdadero laboratorio tas franceses Marcel Déat y Pierre Drieu que los nacionalistas revolucionarios oc- La Rochelle17. Según Alfredo Villano, cidentales miraban con interés: en 1993 Lotta di Popolo tenía los rasgos antibur- se fundó en Rusia el Partido Nacional- gueses y anticapitalistas del fascismo de Bolchevique (pnb), liderado por Eduard izquierda injertados en las ideas de Thi- Limónov acompañado hasta 1998 por el riart y las experiencias de autogestión del mismo Dugin. El pnb adobaba de fraseo- movimiento estudiantil18. Experimentos logía aparentemente marxista-leninista su similares se dieron también en Francia y propuesta, que se fundaba en tres ideas: Alemania. La Causa del Pueblo/Organi- un Estado fuerte y militar, la mitización zación Revolucionaria Nacional (nrao- del pueblo ruso y el resentimiento con- sdv, por sus siglas en alemán) –unos 400 tra Occidente y los judíos. Todo bajo la militantes a mediados de la década de interpretación geopolítica e histórica del 1970– defendía una revolución nacio- eurasianismo que, más que una tercera nal, ecológica y socialista e intentó –sin vía entre capitalismo y comunismo es, en conseguirlo– entrar en Los Verdes. En la acertada definición de Marlene Laure- los años posteriores se dieron otros casos lle, la versión rusa de la extrema derecha que siguieron el mismo patrón, como el europea. Y es justamente durante esta grupo de Tercera Posición en Italia coyuntura cuando se acuña el concepto –cuyo eslogan era «Ni Frente Rojo ni re- de rojipardismo: por un lado, en 1992 acción»–, fundado por Roberto Fiore y Boris Yeltsin tacha de rojipardo al Frente Gabriele Adinolfi, quienes unas décadas de Salvación Nacional impulsado por el más tarde se convertirán en los líderes comunista Guennadi Ziugánov, al cual se de las dos principales organizaciones del sumó también el pnb de Limónov19. Por 17. N. Lebourg: «Nazi-maoïsme? Gauchistes d’extrême droite? Mythe et réalités de l’oscillation idéolo- gique après Mai 68» en Fragments sur les Temps Présents, 18/9/2009. 18. A. Villano: Da Evola a Mao. La destra radicale dal neofascismo ai «nazimaoisti», Luni, Milán, 2017. 19. F. Veiga et al.: ob. cit., pp. 81-106. 24 Steven Forti | nueva sociedad | 288 otro lado, en julio de 1993, se publica la estela de De Benoist, consideran la en Francia un llamamiento de diferentes derecha y la izquierda como dos ideo- intelectuales de izquierda en contra de la logías superadas: ahora el enemigo es el tentación nacional-comunista y el peli- «mundialismo» representado por figu- gro de una deriva rojiparda. Se hacía re- ras como Georges Soros y Bill Gates. ferencia especialmente al escándalo que Dicen defender la soberanía nacional se montó por la invitación que el Insti- y al pueblo, proponen políticas protec- tuto de Estudios Marxistas, vinculado al cionistas y de gasto social en el ámbito Partido Comunista Francés (pcf), había económico, son profundamente anties- hecho a De Benoist para participar en tadounidenses y antiimperialistas, con- algunas conferencias20. sideran la ue y el euro como una jaula y reivindican a figuras heterodoxas que no encajan en el clásico panteón neo- La galaxia rojiparda fascista (el Che Guevara, Hugo Chávez, en la actualidad Evo Morales…). Suelen ser muy con- servadores en temas de derechos civi- Como se puede ver, el rojipardismo les: defienden la familia tradicional, un reaparece de vez en cuando como un tema que se conecta directamente con el río cárstico, sobre todo en momentos comunitarismo de Thiriart, y se oponen de tensiones geopolíticas y «confusión» a la inmigración declinando «marxísti- ideológica. No es casualidad, pues, camente» teorías xenófobas al definir a que en los últimos años hayamos teni- los migrantes como un «ejército indus- do nuevas muestras de ello. Al fracaso trial de reserva». Así, critican duramente del proyecto de Nuevo Orden Mundial la que definen, en la expresión del filó- estadounidense, el creciente protagonis- sofo rojipardo italiano Diego Fusaro, la mo de China, las tensiones en la ue por «izquierda fucsia» o «arcoiris», que sería la salida del Reino Unido, la ola popu- globalista y favorable a la acogida de lista global y ahora la crisis por la pande- los migrantes. Son muy provocadores y mia de covid-19, se suman además los claman contra la dictadura de la correc- cambios en el mundo del trabajo por la ción política que impediría, según ellos, cuarta Revolución Industrial y una pro- la libertad de expresión. Podríamos decir, funda crisis cultural en Occidente. pues, que el rojipardismo de la década de En buena medida, y sin entrar en un 2010 es en buena medida la versión 3.0 mapeo de todas las experiencias que po- del que se había dado entre los años 70 dríamos etiquetar de rojipardas, se tra- y 80. No es casualidad que en un nú- ta de grupúsculos de extrema derecha mero no desdeñable de casos estén las o claramente neofascistas que asumen mismas personas provenientes de círcu- un discurso y lemas de izquierda. En los neofascistas de esos años. 20. N. Lebourg: Le monde vu de la plus extrême droite. Du fascisme au nationalisme-révolutionnaire, Presse Universitaire de Perpignan, Perpiñán, 2012. tribuna global | Los rojipardos: ¿mito o realidad? 25 Ahora bien, si no cabe duda de que izquierda»–, fundado por Fusaro, los rojipardos siguen siendo ultramino- quien aunque se define como filósofo ritarios como en las décadas pasadas, marxista colabora con Il Primato Na- también es cierto que directa o indirec- zionale, la revista de los autodenomi- tamente sus ideas tienen una difusión nados «fascistas del tercer milenio» de nada desdeñable en medios y redes. CasaPound Italia, se codea con Dugin, Además, parte de la extrema derecha 2.0 defiende el comunitarismo y considera –que se ha convertido respecto al pasa- a De Benoist su referente21. do en hegemónica en distintos países– Luego, entre los planetas más o me- compra su discurso, y algún que otro nos lejanos, encontramos a sectores dirigente de izquierda muestra interés de izquierdas que abogan, por táctica por su propuesta (o, al menos, parte de o convicción, por una posición más ella). Por esto creo que la imagen más co- rígida en el tema de la inmigración, rrecta para entender el rojipardismo en la valores más conservadores y la defensa actualidad es la de una galaxia: alrededor de la soberanía nacional. En estos te- de un sol extremadamente pequeño, for- mas pueden tener puntos de contacto mado por los grupúsculos, periódicos, con la nueva ultraderecha. No extraña editoriales y páginas web rojipardas –es pues que hacia 2017 se hablara de un decir, neofascistas con una fraseología posible eje entre Le Pen y Jean-Luc izquierdista–, gira una serie de planetas Mélenchon contra el liberal Macron, o y satélites que rodean a su vez a esos pla- que en el país galo se lancen proyectos netas. Pero sobre todo, vemos las irra- como Front Populaire, la revista del fi- diaciones de esa estrella en lugares más lósofo izquierdista Michel Onfray, o menos lejanos. que se propone unir a los soberanistas Así, en el corazón de esta galaxia en de ambas orillas22. En 2019, en Reino España encontramos la última creación Unido, el politólogo Maurice Glasman de Llopart, la revista La Emboscadura o creó Blue Labour (Laborismo Azul), el periódico digital El Manifiesto, mien- un grupo de presión dentro del Par- tras en Italia, que es sin duda alguna un tido Laborista cuyo lema era «trabajo, verdadero laboratorio político en este familia, comunidad» y que se planteó sentido, tenemos pequeños periódicos dialogar con los neofascistas de la Liga online como L’Intellettuale Dissidente, de Defensa Inglesa de Tommy Rob- L’Antidiplomatico y La Via Culturale, inson23. En Alemania, en 2018, Sahra o movimientos como Vox Italiae –cuyo Wagenacht fundó Aufstehen (Levánta- lema es «valores de derecha, ideas de te) con posiciones muy críticas hacia 21. Sobre Fusaro, v. S. Forti: «El caballo de Troya de la extrema derecha» en ctxt, 3/7/2019. 22. Marc Bassets: «La nueva revista de la discordia que acerca a los extremos de izquierda y derecha en Francia» en El País, 23/6/2020. 23. Ángel Ferrero: «¿Conservador en lo moral y progresista en lo económico? Cuando la fractura de la izquierda deriva en extraña transversalidad» en Público, 26/12/2019. 26 Steven Forti | nueva sociedad | 288 las políticas de fronteras abiertas. En fraseología izquierdista para camuflarse. Italia tenemos el pequeño grupo Nuo- Como apunta David Bernardini, desde va Direzione, con el periodista Carlo su nacimiento en la República de Wei- Formenti –con un pasado en Autono- mar el rojipardismo es «una corriente en mia Operaia–, y Patria e Costituzione, la derecha radical que busca de distintas la asociación política fundada por el maneras combinar los dos polos movili- ex-dirigente del Partido Democrático zadores del siglo xx, la clase y la nación, Stefano Fassina. En España, finalmen- el socialismo y el nacionalismo, para de- te, hemos visto en el último bienio a finir un proyecto soberanista, autoritario figuras sui géneris de Podemos –como e identitario, a menudo proyectado en Jorge Vestrynge, con un pasado en la una dimensión euroasiática»24. posfranquista Alianza Popular, o Ma- Ahora bien, tampoco debemos subes- nolo Monereo, proveniente del Partido timar la influencia que esta corriente tie- Comunista de España (pce) y estrecho ne en la opinión pública y sobre todo en colaborador de Julio Anguita– defen- algunos sectores de izquierdas, aunque der posiciones similares. Monereo, por sean aún minoritarios al día de hoy. Sin ejemplo, apadrinó en la península ibé- duda, hay gradaciones y matices entre rica a Fusaro, alabó las medidas socia- quienes desde el mundo progresista aca- les del gobierno italiano de Salvini-Di ban consciente o inconscientemente in- Maio y se dejó entrevistar por La Em- fluenciados por estas ideas. Pero no cabe boscadura defendiendo una izquierda duda de que respecto al pasado las iz- claramente soberanista. quierdas parecen más permeables a estos discursos. La razón se encuentra en la desorientación general y en la profunda ¿Una opción con futuro? crisis de identidad que están vivien- do los proyectos progresistas. Es a partir Como se puede ver, es realmente com- de ahí, pues, de donde se debe empezar: plicado trazar un mapeo de todas las de la reformulación por parte de las iz- experiencias que podrían acabar de quierdas de un proyecto esperanzador una forma u otra bajo la etiqueta de e incluyente y de volver a dar la batalla rojipardismo. Quizás tampoco tiene cultural. Y, por otro lado, llamando las demasiado sentido hacerlo: el riesgo es cosas por su nombre: los ultraderechis- el de ver nacionalbolcheviques por to- tas que defienden políticas sociales (solo dos lados y crear un fantasma que se para nativos) son ultraderechistas, no son pasea por nuestras ciudades. También ni populistas ni una «nueva izquierda», en estos tiempos gaseosos, el rojipar- como les gusta repetir a algunos de ellos. dismo tout court sigue siendo formado De esta forma, el peligro rojipardo, aun- por sectores ultraminoritarios del nacio- que no desaparecerá, seguirá siendo un nalismo revolucionario que utilizan una fenómeno minoritario. 24. D. Bernardini: ob. cit., p. 166.