eISSN: 1989-9742 © SIPS. DOI: 10.7179/PSRI_2020.36.00 http://recyt.fecyt.es/index.php/PSRI/ EDITORIAL LA PEDAGOGÍA SOCIAL EN TIEMPOS DIFÍCILES Xavier ÚCAR Dpt. Teorias de la Educación y Pedagogía Social Universidad Autónoma de Barcelona ¿Y qué otra cosa es la socialización a trabajar hoy por ese mundo posible del que tan- sino una de las máscaras bajo las to hablan algunos científicos sociales y que tan cuales se oculta la vida práctica en difícil resulta de vislumbrar. una época embrujada por el trabajo La pobreza intelectual, la estrechez de miras y la dominación? (Sloterdijk, 2013, y la falta de empatía social y ambiental de buena p. 438) parte de los líderes mundiales del primer cuarto del siglo XXI, no son sino el tejido resultante de Cada vez hay más personas que los hilos múltiples y diversos con los que hemos comprenden que ya nadie va a hacer ido tejiendo, a lo largo de los dos últimos siglos, por ellos lo que no consigan ellos por una Modernidad que parece cada vez más asfixia- sí mismos (Sloterdijk, 2018, p. 62) da y a la que muchos dan por superada. Los totali- tarismos del pasado siglo, la perspectiva analítica Cuando más necesitamos un proyecto común, dominante, la deriva social hacia el individualismo, una idea planetaria de hacia dónde dirigirnos, más la ubicuidad de los planteamientos neoliberales, parecen divergir las ideas y los comportamientos la creciente desigualdad entre personas, comuni- de la gran mayoría de los líderes de las grandes dades y sociedades, la entrada del planeta en el corporaciones empresariales y de los países del Antropoceno y la conciencia de responsabilidad mundo. Más parecen orientarse hacia el manteni- humana en los desastres naturales que acontecen miento en el poder de sí mismos y sus ámbitos y en el denominado cambio climático, parecen no de influencia, desoyendo los avisos, cada vez más ser razones suficientes para empezar a impulsar urgentes y evidentes, de buena parte del mundo cambios sociales y ambientales a nivel mundial. científico y de sectores crecientes de los grupos Hoy lo social y lo global son tejidos deshila- sociales. Se supone, que ellos, los políticos y los chados en los que hay quienes que se afanan por directores de las grandes corporaciones, serían crear tramas económicas despersonalizadas que, los responsables de guiarnos hacia un futuro via- sin importar los efectos negativos que puedan ble y, en la medida de lo posible, venturoso. Sin generar en grupos, comunidades y sociedades, embargo, ni las políticas ni las economías ni las buscan beneficiar en exclusiva a una muy reduci- educaciones parecen ser capaces de realizar, ni a da parte de la humanidad. Tan solo a los que habi- corto ni a medio plazo, propuestas consensuadas, tan en la llamada sociedad del “invernadero” o del valientes, atrevidas e ilusionantes, que nos lleven “palacio de cristal” (Sloterdijk, 2018), un espacio [EDITORIAL] SIPS - PEDAGOGÍA SOCIAL. REVISTA INTERUNIVERSITARIA [(2020) 36, 9-12] TERCERA ÉPOCA Copyright © 2015 SIPS. Licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0 eISSN: 1989-9742 © SIPS. DOI: 10.7179/PSRI_2020.36.00 [10] http://recyt.fecyt.es/index.php/PSRI/ interior del mundo del capital, que abarca demo- sus acciones la pedagogía social? ¿Los procesos gráficamente apenas un tercio de la humanidad y problemas derivados de la socialización tienen actual […] y, geográficamente, apenas un décimo que seguir siendo la materia prima a partir de la de las superficies continentales (Sloterdijk, 2007, que acompañar y ayudar a modelar o cultivar a las p. 234). Una sociedad en la que, buena parte de personas con las que trabajamos los pedagogos las élites y determinados grupos y países, preten- y los educadores sociales? Voy a plantear cinco den vivir atrincherados en el confort y ajenos a las reflexiones para empezar a llenar de contenido situaciones de necesidad, peligro, precariedad y estas preguntas, que no tienen una respuesta ni pobreza existentes en el resto del mundo. rápida ni única ni homogénea ni fácil: Si algo nos ha enseñado la historia, sin em- • Creo que hay que empezar por desautorizar bargo, es que los seres humanos somos capaces a Rousseau en lo que se refiere a su concep- de cambiar las cosas. Cada vez somos más cons- ción de lo social (Honnet, 2011; Sloterdijk, cientes de que, con nuestras acciones e inaccio- 2014b) en relación con la educación. Lo social nes, podemos producir mundos o, simplemente, es un constituyente fundamental de la natura- destruirlos. Esto es algo que siempre ha sido evi- leza humana que está inscrito, de manera in- dente en el ámbito local, sobre todo desde una deleble, en lo que significa ser humano: lo so- perspectiva individual y de clase, pero que hoy cial es también y antes que nada, naturaleza. se ha extendido, por efecto de la globalización y Pero lo social no es algo dado para siempre, la tecnología, a toda la tierra. Dadas las condicio- sino que va evolucionando en paralelo con nes planetarias actuales y las tendencias que se la evolución de los seres humanos. Los con- apuntan, parece que nos orientamos más hacia la dicionamientos simbólicos que hemos dado segunda posibilidad que hacia la primera. en llamar socialización (Sloterdijk, 2014b) van La creencia, a veces cínicamente usada por la cambiando para adaptarse a las nuevas for- política (Sloterdijk, 2014a), de que la educación mas de ser social que vamos experimentan- puede cambiar las cosas, podría estar en la base do. Unos condicionamientos que son prodi- de la emergencia, en las dos últimas décadas, del gados hoy, de manera continua y cambiante, interés por la pedagogía social en el mundo. La por una multiplicidad muy diversa de agentes complejidad actual de la vida en las comunidades a todo lo largo de la vida de las personas. Ser y sociedades, y la celeridad con la que se suceden social hoy es algo más que formar parte de la los cambios vendría a imposibilitar, o al menos a comunidad de nacimiento y participar en la obstaculizar, la eficacia real de una vía lenta como vida sociopolítica de una sociedad nacional. la de la escolarización formal que está, además, Es también algo más que seguir las trayecto- acotada a un espacio específico y singular. La ver- rias de vida que nuestras familias o nuestros satilidad metodológica y la pluralidad de recursos Estados quieren establecer para nosotros. en y con los que puede actuar la pedagogía social En contra de como tradicionalmente lo he- le permitirían, supuestamente, superar o minimi- mos interpretado, lo social no es estigma ni zar aquel obstáculo. Aunque, quizás habría que riesgo ni déficit ni vulnerabilidad. Lo social se recordar que también la pedagogía social, en tan- refiere hoy a la complejidad actual de la vida to que educación, actúa de manera lenta. en común en una multiplicidad de entornos Defiendo que, aun teniendo una muy impor- que, entre muchos otros, son, al menos, po- tante dimensión política, ni la educación ni la pe- líticos, socioculturales, digitales, éticos, am- dagogía son política. Y eso significa que sus obje- bientales y, en definitiva, ecológicos. Y todo tivos, sus esferas de acción e incluso sus tiempos eso independientemente de si las personas son diferentes (Úcar, 2018), lo que no significa, de sufren o no situaciones problemáticas, de ninguna manera, que no puedan o deban ser com- riesgo, déficit o necesidad, derivadas de vivir plementarias o correlativas. Quizás por eso Nohl en dichos contextos. sostenía que la política y la pedagogía eran como • Lo social no es algo diferente de lo indivi- la inspiración y la expiración (Hämäläinen, 2003). dual, sino que una y otra dimensión se ha- La pedagogía social, por sí sola, difícilmente va a llan estrecha e indisolublemente unidas en poder ser la solución a nada. Es evidente para no- lo que significa ser humano. La perspectiva sotros, por otra parte, que tanto la pedagogía es- analítica dominante en los dos últimos siglos colar como la pedagogía social tienen que formar (Sloterdijk, 2016) nos ha llevado a establecer parte, necesariamente, de las soluciones que las categorías cerradas e independientes para políticas han de proveer. favorecer los análisis, obviando las interco- Ahora bien, a falta de unos marcos políticos nexiones, solapamientos e interrelaciones claros de actuación, las preguntas que nos inter- entre los fenómenos. Unas interconexiones pelan son: ¿Hacia qué “social” tiene que orientar sin las cuales puede resultar imposible, a [EDITORIAL] SIPS - PEDAGOGÍA SOCIAL. REVISTA INTERUNIVERSITARIA [(2020) 36, 9-12] TERCERA ÉPOCA Copyright © 2015 SIPS. Licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0 [11] eISSN: 1989-9742 © SIPS. DOI: 10.7179/PSRI_2020.36.00 http://recyt.fecyt.es/index.php/PSRI/ menudo, obtener una perspectiva comple- normativo y, en ese sentido, se puede consti- ta y ajustada de dichos fenómenos. En el tuir tanto en un objetivo como en una meto- marco de la complejidad actual, lo social no dología aptos para el trabajo socioeducativo. se opone a lo individual, sino que son dos Una pedagogía social que pretende construir perspectivas absolutamente entretejidas en el futuro tiene que ser, necesariamente en el lo que significa ser humano. Es por eso que presente, una pedagogía de lo común. Beck & Beck-Gernsheim (2003) apuntan que • Ya hemos señalado que, en nuestras circuns- la nueva socialización es paradójica pues- tancias actuales, tenemos que pensar lo so- to que prepara y forma a las personas para cial, y específicamente la pedagogía social, desenvolverse en unas sociedades cada vez desde una perspectiva ecológica. Eso signifi- más individualizadas. Me parece que esto es ca, antes que nada, educar para el respeto y algo que ya está contribuyendo, en combina- cuidado de todos y de todo porque todos y ción con otros procesos, a introducir algunos todo están, de una manera u otra, conectados. cambios en las topografías sociopolíticas de Son precisamente todas esas conexiones ocul- los Estados nacionales modernos. Sloterdijk tas (Capra, 2003) las que sustentan nuestras (Sloterdijk & Heinrichs, 2004) nos recuerda vidas en la tierra y las que nos permiten poder que, aunque nos parezca que siempre han es- ser. Latour (2019) dice que no hay organismos tado ahí, dichos Estados tan solo tienen una de un lado y medio ambiente del otro, sino existencia de 200 años; el equivalente a 8 ó que lo que existe es una superposición de 10 generaciones. Siendo optimista se podría condicionamientos mutuos que recompone decir que las voces de los individuos suenan todas las acciones. Se podría decir que el otro cada vez de manera más fuerte y clara. Que y lo otro son, de alguna manera, yo, puesto las personas quieren decidir por ellas mismas que mi supervivencia y mi bienestar depen- en todo aquello que les concierne. Y, tam- den del de aquello y aquellos que me rodean. bién, por último, que solamente van a querer Planteado en estos términos no deja de pare- formar parte de cualquier tipo de agrupación cer otra cosa que una simple declaración re- (asociación, partido, organización, etc.) cuan- tórica. Hay que apuntar, no obstante, que son do eso no signifique tener que renunciar a la las acciones socioeducativas, y los valores que propia manera de enfocar y hacer las cosas. se vehiculan a través de ellas, las que pueden Está por ver hacia qué tipos de dinámicas y conseguir, a través de la vía lenta que hemos reorganizaciones políticas nos van a llevar definido, que aquella idea vaya aterrizando en esas voces en los próximos años. las mentes y en las acciones de las personas. • Más allá de cualquier consideración episte- Se trata de abogar desde la pedagogía social mológica o conceptual, sobre aquello que por avanzar hacia todo aquello que nos lleve a pueda ser o significar lo social, hay algo evi- generar respuestas homogéneas, consensua- dente y es que las personas necesitamos a das y de futuro en relación con la vida en el otras personas para poder ser y para poder planeta. Todo esto enmarcado, en todos los vivir. Que tenemos la necesidad ontológica casos, en unas políticas globales ya que, como de estar o de compartir con los demás aun señala Sloterdijk, extender el estado social a a riesgo de sufrir o salir perjudicados. Kant la dimensión transnacional describe el hori- caracterizó esta última idea como la insocia- zonte de una nueva política social seria (2010, ble sociabilidad de los hombres (Kant, 1994, pos. 15105). p. 9) al apuntar que el impulso de vivir en so- • A largo de la historia de la filosofía ha habido ciedad tenía que lidiar constantemente con varios autores que han formulado diferentes una hostilidad permanente que amenazaba imperativos. Sloterdijk los ha recogido to- con romper esa sociedad. Saber que estas dos en una publicación reciente (2020) y ha tendencias conviven con mayor o menor ar- formulado, a su vez, el que correspondería a monía en todos nosotros nos ha de llevar a estos tiempos difíciles a los que nos estamos enfatizar aquella que apuesta por la unión. refiriendo. Un imperativo es una norma que Esa es, probablemente, la idea que subyace un determinado filósofo considera que debe- a todos los discursos e investigaciones que, ría ser obligatoria y de aplicación universal. La de manera creciente en estos últimos años, primera fue el denominado imperativo cate- abogan por lo común. Espósito (2007) apun- górico de Kant, a finales del siglo XVIII. Decía ta que lo común empieza donde termina lo así: compórtate de modo que la máxima de tu propio. Como he señalado en otro lugar acción pueda valer siempre como principio (Úcar, 2020), a diferencia de lo social, que es de una legislación universal. Quería respon- un concepto descriptivo, el de lo común es der con ella a la insociable sociabilidad de las [EDITORIAL] SIPS - PEDAGOGÍA SOCIAL. REVISTA INTERUNIVERSITARIA [(2020) 36, 9-12] TERCERA ÉPOCA Copyright © 2015 SIPS. Licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0 eISSN: 1989-9742 © SIPS. DOI: 10.7179/PSRI_2020.36.00 [12] http://recyt.fecyt.es/index.php/PSRI/ personas a la que nos hemos referido en un co-inmunidad y los sistemas de inmunidad hu- punto anterior. Medio siglo después fue Marx manos, dice así: obra de tal modo que por las quien modernizó este imperativo refiriéndo- consecuencias de tu acción se fomente, o al lo a la miseria masiva en la que subsistían las menos no se impida, el surgimiento de un sis- clases trabajadoras en Europa. Es obligación tema global de solidaridad. Obra de tal modo absoluta de cualquier ser humano -afirmaba, que la praxis usual hasta ahora del saqueo y en la que ha sido considerada su tesis revo- de la externalización pueda ser sustituida por lucionaria- abolir todas las condiciones en las un “ethos” de protección global. Obra de tal que el ser humano sea un ser pobre, necesita- modo que por las consecuencias de tus accio- do, despreciado o abandonado. En la década nes no surjan más pérdidas de tiempo en el de los 70 del pasado siglo Hans Jonas, dan- cambio inexcusable en interés de todos. (Slo- do respuesta a preocupaciones relacionadas terdijk, 2020, pos. 4460). Me parece que, más con lo que hoy llamamos cambio climático, allá de lo que digan o dejen de decir las po- reformula el imperativo categórico de Kant líticas, estos imperativos marcan claramente con el nombre de imperativo ecológico. Este líneas de intervención que pueden ayudarnos nuevo imperativo reza así: Obra de tal modo a construir unas relaciones socioeducativas que los efectos de tu acción sean compatibles congruentes con los tiempos difíciles en los con la permanencia de una vida humana au- que habitamos. téntica en la Tierra (2014, pos. 772). El nuevo imperativo, reformulado y afinado una vez más Xavier Úcar por Sloterdijk, a partir de su teoría sobre la Editor Asociado de PSRI Bibliografía referenciada Beck, U. & Beck-Gernsheim, E. (2003). La individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas. Barcelona: Paidós. Capra, F. (2003). Las conexiones ocultas. Implicaciones sociales, medioambientales, económicas y biológicas de una nueva vision del mundo. Madrid: Anagrama. Esposito, R. (2007). Communitas: origen y destino de la comunidad. Buenos Aires: Amorrurtu. Hämäläinen, J. (2003). “Developing social pedagogy as an academic discipline In A. Gustavsson; H. 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