Cuadernos de Ilustración y Romanticismo Revista Digital del Grupo de Estudios del Siglo xviii Universidad de Cádiz / ISSN: 2173-0687 nº 26 (2020) Raquel Sánchez (2019), Señoras fuera de casa. Mujeres del XIX: la conquista del espacio público, Madrid, Los Libros de la Catarata (Mayor, 748), 157 pp. La historia de las mujeres ha demos- trado reiteradamente la importancia de trazar genealogías, de crear archivos de nombres, de recuperar el legado de nues- tras pioneras, como una forma de mirar al pasado e interrogarlo para entender el presente, contextualizando sus procesos y esquivando el ahistoricismo que falsea la mirada. Señoras fuera de casa constituye una extraordinaria respuesta a esta necesi- dad. Exquisitamente documentado, pero, a su vez, escrito con gran claridad, este libro adentra al lector especializado, pero no solo, en el devenir de un siglo decisivo para la «conquista del espacio público» por parte de las mujeres. «Politización » y «profesionalización» son los dos ejes sobre los que se traza el análisis general que propone este ensayo: Una mirada atenta nos ofrece situaciones muy plurales en las que encontramos tanto trayectorias que superaron el papel femenino asignado a las mujeres en este contexto como otras que, sin romper con el discurso hegemónico, lo compa- ginaron con actividades que, en última instancia y a largo plazo, contribuyeron a normalizar su presencia en espacios tradicio- nalmente masculinos (p. 9). doi: https://dx.doi.org/10.25267/Cuad_Ilus_romant.2020.i26.51 La familia y la política, lo público y lo privado se entrelazan en este panorama de estrategias plurales, donde, muchas veces, se parte del lugar asignado para encubrir pequeños deslizamientos que tendrán un enorme impacto futuro, jugando con lo que Josefina Ludmer llamó «Tretas del débil» (1985) en ese artículo, ya canónico, que nos enseñó a leer los textos de mujeres, a interpretar silencios y completar vacíos. Desde aquí, esta monografía se divide en dos grandes bloques, los dos capítulos ini- ciales: «El aprendizaje político de las no ciudadanas» y «Reivindicaciones propias» se centran de forma más explícita en la participación femenina en los grandes aconteci- mientos políticos de la centuria; mientras los cuatros siguientes: «La gran familia social», «Negocios de mujeres», «Las artes, las letras y el dinero» y «Mujeres en el escenario» ponen el acento en la incorporación progresiva de la mujer al mundo profesional, aunque sin olvidar la dimensión política que acompaña a este proceso. De esta forma, en el primero de ellos, que parte del reinado de Fernando VII, Raquel Sánchez afirma: «la participación política de la mujer existió, de manera informal y desde los márgenes, encauzándose por distintas vías que fueron cambiando a lo largo del siglo» (p. 13). La autora explica cómo las mujeres colaboraron en la retaguardia durante la Guerra de la Independencia con importantes labores asistenciales, pero también cómo algunas de ellas tuvieron una intervención más activa que las convirtió en verdaderos mitos populares. Será el caso de María Bellido. Si el Trienio liberal estaría cargado de oportunidades, el regreso de Fernando VII y sus políticas absolutistas provoca pasos atrás. Los avances y retrocesos en la causa de las mujeres se movían al vaivén de los avatares históricos, legándonos nombres de singular trascendencia para su historia, como el de Mariana Pineda. Un hito significativo en este acontecer lo constituirá la regencia de María Cristina y el reinado de Isabel II, cuya legitimidad desató numerosos debates; al tiempo que: «El hecho de que durante la mayor parte del siglo ocupara el trono una mujer (como regente o como reina) dio peso político a los círculos cortesanos femeninos próximos a las reinas» (p. 29). La «política de salones» en las que participaron las grandes damas será notable durante buena parte del siglo. Mientras desde los círculos más próximos a la Iglesia estas irían ganando poder de movilización: «Dentro del mundo católico y entre las clases altas tuvo lugar una interesante activación del papel público de las mujeres» (p. 35). Si el primer capítulo transita por los grandes espacios políticos: la corte, la guerra y la iglesia, el segundo se centra en los sectores sociales más vinculados al mundo del trabajo manual y artesanal. Las cigarreras, por ejemplo, serían uno de los colectivos más activos a lo largo del xix. De igual modo, a finales de la centuria, las logias femeninas se convertirían en un espacio del que «salieron las más activas feministas españolas de la época, de diverso origen ideológico y social» (p. 45). Pardo Bazán, Rosario de Acuña, Teresa Claramunt, Ángeles López de Ayala, Carmen de Burgos serán parte de la nómina que se consigna. Raquel Sánchez no solo describe los procesos de cambio social, sino que nos lega un valioso archivo que combina figuras más conocidas para el público en general con otras que se rescatan para este. De la misma manera, las publicaciones que serán imprescindibles para hacer posible que la «cuestión femenina» viera la luz se van citando a lo largo del ensayo. Este primer bloque concluye con el apartado «Política de las urnas», dedicado a las primeras activistas del feminismo español: Con mayor o menos intensidad, entre las décadas de los ochenta y los noventa 796 del siglo xix y primeros años del xx la cuestión [femenina] fue ocupando diversos espacios. La integración de la mujer en trabajos cualificados y en la educación (muy CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 26 (2020). ISSN: 2173-0687 lenta y selectiva, no hay que pecar de un excesivo optimismo), conducía necesaria- mente a dar el salto a los derechos políticos (p. 47). A partir del capítulo tres, la historiadora recorre los distintos vericuetos que llevaron a la profesionalización femenina en distintos oficios, partiendo, en muchos casos, de las tareas asociadas a la gestión doméstica y al cuidado de otros: «veremos desarrollarse poco a poco es una mayor presencia de las mujeres en quehaceres que, por sus características, extendían su función como cuidadoras a la sociedad» (p. 55). La crianza y la educación de los hijos pasaría de ser una función más de la «buena madre» a irse convirtiendo en un magisterio profesional; mientras que la asistencia a los enfermos o al parto haría de las matronas una de las incipientes especialistas de salud en la época. María Elena Maseras Ribera sería la primera médica española, a las que seguirían otras que con notables difi- cultades se irían incorporando a las universidades, para tratar de ejercer más tarde la labor para la que habían estudiado. Asimismo, las estructuras de caridad, en manos de religiosas y nobles, darían lugar a estructuras asistenciales dirigidas por mujeres: La asistencia social tenía unas derivaciones políticas y sociales nada desdeña- bles, que iban desde el intento de moralizar a las clases populares hasta convertirse en el colchón que suavizara las tensiones crecientes en un sistema económico y político que fomentaba la desigualdad social y política a la vez que apoyaba la igual- dad jurídica (p. 66). Aquí se describe el impacto de la tarea de la Madre Sacramento; también se dedica un apartado a Concepción Arenal y a algunos de sus ensayos de reflexión y reforma social. Desde distintos estamentos e ideologías se libraba una batalla con enfoques plurales, pero con una meta conjunta. El cuarto capítulo «Negocios de mujeres» comienza subrayando la dificultad de dis- tinguir entre empresarias y trabajadoras manuales, con las mujeres regentando tiendas, casas de huéspedes o de comidas etc. Además, se destaca la presencia que estas irán ganando en el negocio editorial y de la moda. Al primero se accedería normalmente por la vía familiar, pero se convertiría en decisivo por su apoyo a las revistas de mujeres y por su solidaridad con el proceso de consolidación de la autoría femenina. El segundo es un claro ejemplo de cómo los saberes domésticos derivaron en oficios que permitirían la autonomía económica: La confección ha sido un ámbito en el que puede estudiarse el acceso femenino a la profesionalización en distintos niveles: tanto el de las modistas como el de lo que actualmente llamaríamos diseñadoras. El sector es, además, muy interesante porque en él se aprecia cómo una labor considerada femenina y doméstica fue el canal por el que muchas mujeres accedieron a la autonomía económica (p. 90). Asimismo, resulta de sumo interés cómo la gestión del patrimonio familiar convertiría en verdaderas empresarias a algunas damas de la nobleza, a las que se dedica un pequeño apartado. Las artes, las letras y los escenarios son los ejes de los últimos dos capítulos, se trata de un terreno especialmente fértil y destacado, pues supuso la articulación de un discurso público propio. Si la pintura había sido una distracción para las señoritas de buena posi- ción social, la gran desventaja para las pintoras fue la falta de acceso a una formación 797 reglada o el veto a temas como el estudio del cuerpo humano. Había que irse al extranjero CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 26 (2020). ISSN: 2173-0687 o contratar a profesores particulares para lograr el salto del ocio a la profesión, lo que no estaba al alcance de todas. Aún así son diversos los nombres que Raquel Sánchez recupera: Rosario Weiss Zorrilla o María Luisa de Riva Callol, entre otros. Un apartado de especial significado es aquel que se dedica a las mujeres de letras, objeto histórico de numerosas burlas. La presencia de un público lector femenino, que demandaba una literatura específica, permitió ir consolidando la autoría de mujeres. Vivir de la pluma supuso un enorme avance en la emancipación de la mujer. Las románticas, como han mostrado trabajos clásicos como los de Kirckpatrick, marcaron un antes y un después, pues esta generación «tratará de canalizar sus aspiraciones a través de una nueva sensibilidad, lanzándose al ruedo público y reclamando su lugar en él» (p. 103). La importancia de Emilia Pardo Bazán y su lucha continúa por ganar cargos públicos, como un lugar en la RAE, merece su espacio en este libro. El último de los capítulos se dedica a las «Mujeres en el escenario». Este cartografía el proceso de dignificación de la carrera de actriz, llena de tachas en sus orígenes para la opinión pública, que la asociaba con la prostitución. Rita Luna y luego María Guerrero serían figuras cruciales para la configuración de un nuevo imaginario social sobre esta profesión, que iría aburguesándose y liberándose de su mitología negativa. «Las cantantes de ópera y zarzuela fueron las más privilegiadas porque sobre ellas no recayó de forma tan clara el estigma de la frivolidad» (p. 132). Estas eran habituales en la prensa de la época y aparecían siempre rodeadas de un aura de prestigio. No obstante, no menos fascinante sería el mundo de los café-concierto, tabernas, café-cantante y otros lugares de espectá- culos populares donde mujeres de clases modestas, como la famosa Fornarina, se ganarían la vida, logrando incluso el ascenso social: El caso de la Fornarina ejemplifica muy bien cómo para las mujeres populares el cuerpo se convirtió en un instrumento para la promoción social. Independien- temente de sus cualidades vocales o de sus aptitudes para el baile, estas mujeres simbolizaban muchas cosas: para las clases bajas, el sueño del ascenso social; para los hombres, el mito de la mujer fatal; para las esposas, el temor a la infidelidad de sus maridos (p. 141). El dominio de la escena, aunque fuera para mostrar un cuerpo erótico, puede leerse como la reivindicación de un deseo femenino que cada vez se hacía más visible. Señoras fuera de casa retrata con rigor, así como de una forma muy comprensible, los avatares de mujeres de grupos sociales e ideologías diversas que con el discurrir de un siglo no solo harían de la «cuestión femenina» un tema de debate público, sino un camino en pro de los derechos y de las oportunidades de los que gozamos en el presente. Raquel Sánchez, con el cuidado de todos sus trabajos, nos regala este libro que nos enseña muchas cosas sobre aquellas pioneras sin las que el mundo de hoy sería más oscuro, sobre las que abrieron nuevos itinerarios y a las que no siempre se ha recordado o reconocido; mientras aprendemos sobre el siglo xix, época intensa y apasionante de nuestra historia, que tanto influyó en quiénes somos. Libros de la Catarata vuelve a demostrar, una vez más, que es una de las editoriales de referencia para el ensayo histórico. Beatriz Ferrús Antón 798 CUADERNOS DE ILUSTRACIÓN Y ROMANTICISMO. 26 (2020). ISSN: 2173-0687