Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay Centre d’Estudis Demogràfics, Universitat Autònoma de Barcelona, España DOI: 10.4422/ager.2021.01 ager Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural Journal of Depopulation and Rural Development Studies Páginas: 1-35 Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Ideas clave: 1. El éxodo de jóvenes autóctonos aumenta en las regiones de tradición emigratoria. 2. Los jóvenes que se marchan provienen principalmente de las capitales de provincia. 3. La emigración es altamente selectiva por nivel de estudios y se van los más cualificados. 4. La ciudad global de Madrid se consolida como el principal receptor de titulados universitarios. 5. Los flujos migratorios internos han aumentado la desigualdad regional en la distribución del capital humano. Resumen: Los desequilibrios interregionales se traducen en la emigración de capital humano de algu- nos territorios y en la concentración de éste en determinados enclaves geográficos. El objetivo de esta inves- tigación es analizar los balances migratorios de jóvenes españoles por comunidades autónomas desde la perspectiva urbano-rural e incluyendo el nivel educativo. Para el estudio, se utilizan los microdatos de la Estadística de Variaciones Residenciales y de la Encuesta de Población Activa entre 1992 y 2018. Los resultados revelan que los intercambios interregionales son cada vez más desiguales, sobre todo desde de la crisis de 2008. En suma, uno de los principales componentes demográficos causantes de la despoblación, el éxodo de jóvenes, ahora afecta más a los ámbitos urbanos que al medio rural en las regiones emisoras del interior y del noroeste. Los flujos de salida son altamente selectivos en cuanto al nivel de estudios y se dirigen a las ciudades globales. La emigración de población cualificada no se ve compensada ni por la intensidad ni por el logro formativo de las personas que llegan desde otros lugares, generando procesos de descapitalización educativa que se agudi- zan con el paso del tiempo. La mayor parte de los jóvenes con estudios universitarios llegan a la ciudad de Madrid, donde se identifican dinámicas crecientes de acumulación del capital humano cualificado. Palabras clave: Migraciones internas, éxodo interurbano, selectividad migratoria, descapitalización educativa, acumulación del capital humano. From rural exodus to interurban brain drain: the second wave of depopulation Highlights: 1. The exodus of young Spanish populations has increased in traditional out-migration regions. 2. Currently, in such regions, more emigrants leave the core cities instead of rural areas. 3. Out-migration is highly selective by educational attainment. The most qualified populations are more likely to migrate. 4. The global city of Madrid is the main destination of university graduates. 5. Internal migration has increased regional inequality in the distribution of human capital in Spain. Abstract: The interregional imbalances result in the out-migration of human capital in some terri- tories and its concentration in a few Spanish global cities. The aim of this paper is to analyse net-migration of the Spanish youth by educational attainment and the urban-rural dimension at the NUTS 2 geographic level. In order to do so, microdata from the register of population movements and the Spanish Labour Force Survey between 1992 and 2018 are used. The results reveal that net-migration rates are more unbalanced over time. In addition, one of the main demographic components which causes depopulation, the exodus of young populations, is currently mostly affecting urban areas of inland and northern regions instead of rural municipalities. The youth born in these areas, mainly the highly educated, are more likely to emigrate towards the global cities, namely since the 2008 financial crisis. The departure of qualified young popula- tions is not compensated for by the arrival of immigrants, both in quantity and in regards to the level of education of such immigrants. This situation enhances processes of educational decapitalization. Most of the highly educated youth migrants move to the global city of Madrid, where boosting dynamics of quali- fied human capital accumulation have been identified. Keywords: internal migration, interurban migration, selective migration, brain drain, human capital accumulation. Fecha de envío: 1 de diciembre de 2020 Devuelto para revisión: 11 de enero de 2021 Fecha de aceptación: 18 de enero de 2021 Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay Miguel González-Leonardo. Código ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2508-7977. Correo electrónico: mgonzalez@ced.uab.es Antonio López-Gay. Código ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8892-2816. Correo electrónico: tlopez@ced.uab.es 3 1. Introducción y objetivos Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación La intensidad de las migraciones interregionales de los jóvenes españoles se ha multiplicado por 2,5 desde finales de los años 90 (Figura 1), a pesar de la disminución generalizada de este tipo de desplazamientos en la mayor parte de los países desarro- llados (Bell y Charles-Edwards, 2013; Champion et al., 2018). Dicho incremento, aparte de su singularidad a escala global, supone un punto de inflexión respecto la tendencia decreciente registrada en España desde la década de 1970 (García-Coll y Stillwell, 1999; Recaño, 2004), que siguió al éxodo rural masivo de las décadas de 1950 y 1960 (Cabré et al., 1985; Camarero, 1993; Collantes y Pinilla, 2019). España se caracteriza, al igual que sus vecinos del Sur de Europa, por presentar intensidades migratorias interregionales bajas, frente a la elevada movilidad de los Estados Unidos, Australia o los países del norte de Europa (Bell y Charles-Edwards, 2013; Bernard y Kolk, 2020). Por lo tanto, el aumento de las migraciones interregionales podría suponer que la movilidad interna en España esté convergiendo hacia los niveles registrados en esta- dos de mayor circulación migratoria. La mayor parte de los estudios sobre la dinámica reciente de los movimientos migratorios en España se han centrado en la inmigración exterior de población extranjera (Reher y Requena, 2011; Arango, 2015; Domingo y Cabré, 2015) y en sus pautas de movi- lidad interna (Gil-Alonso et al., 2015; Recaño, 2016). A partir de la crisis económica de 2008, los investigadores sociales comienzan a prestar atención a la salida de extranjeros 4 hacia sus países de origen o terceros estados (Prieto-Rosas et al., 2018) y a la emigración internacional de españoles cualificados (González-Ferrer, 2013; Domínguez-Mujica et al., 2016; González-Enríquez y Martínez-Romera, 2017). A pesar de la abundancia de estudios que analizan este último tópico, se trata de un fenómeno cuantitativamente poco signifi- cativo si se compara con la movilidad interregional (Figura 1). La evolución reciente de las migraciones internas de la población autóctona no ha sido tratada en la literatura más allá del cálculo de tasas brutas de movilidad (Gutiérrez-Portilla et al., 2018), sin tener en cuenta los calendarios migratorios por edad, los cambios en el tamaño de las generaciones, el territorio o las características de los migrantes. En este artículo, se analizan, desde la geografía de la población y la demografía, los balances migratorios interregionales y exteriores de la población nacida en España de entre 25 y 39 años, el grupo etario más móvil, desde 1992 hasta 2018. El estudio se realiza por comunidades autónomas (CC.AA.), incluyendo la pers- pectiva urbano-rural y el nivel educativo de los migrantes. Para ello, se utilizan los microdatos de dos fuentes del Instituto Nacional de Estadística: la Estadística de Variaciones Residenciales a nivel municipal y la Encuesta de Población Activa, con la que es posible identificar el estatus migratorio y el nivel de estudios a escala regional. Figura 1. Tasas anuales de migración interregional y de emigración exterior para la población nacida en España, por grupos de edad quinquenales: 1992-2018 Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay Fuente: Elaboración propia a partir de la EVR, el PMH y el Censo de 1991 (INE). 5 Generalmente, los trabajos sobre migraciones que incluyen la variable educa- tiva estudian la movilidad internacional desde la óptica de la fuga de cerebros (Docquier y Rapoport, 2012) o la atracción de migrantes altamente cualificados hacia las ciudades globales (Florida, 2002; López-Gay, 2016). En España, recientemente, se ha documentado un aumento de la movilidad interna de los titulados universitarios y también de la selectividad migratoria entre los censos 2001 y 2011 (González- Leonardo et al., 2020). Sin embargo, al utilizar una fuente de stock con periodicidad decenal, este estudio no permite distinguir diferentes etapas dentro de los periodos inter-censales analizados y los resultados quedan algo atrás en el tiempo. Aunque el foco de atención de las políticas demográficas europeas y españolas se viene centrando desde hace algunos años en la despoblación rural (Collantes y Pinilla, 2019), hay evidencias que muestran una marcada polarización y una compe- tencia creciente entre ciudades a nivel mundial (Martínez-Fernández et al., 2012), con un número escaso de urbes globales que concentran las actividades tecnológicas, financieras y los servicios avanzados y que actúan como centros de atracción pobla- cional (Sassen, 1991; Harvey, 2006). Al mismo tiempo, se ha expandido el fenómeno de las ciudades en declive (Oswalt, 2006; Wolff y Wiechmann, 2018), territorios con una escasa capacidad de innovación y con elevadas tasas de emigración entre sus Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación jóvenes locales (Sassen, 1991; Martínez-Fernández et al., 2012), principalmente en el caso los más cualificados (Nelle, 2016). Por todo ello, se considera relevante incorporar en el análisis, aparte de la escala regional, la perspectiva rural-urbano y el nivel de educativo. Las siguientes preguntas de investigación estructuran este trabajo: ¿ha generado el aumento de las migraciones interregionales intercambios de población más desequilibrados entre regiones?; ¿cuál es la situación del medio rural y el urbano, son los ámbitos rurales los territorios más perjudicados?; ¿qué nivel educativo presenta la población que llega y la que se marcha de cada región?, ¿qué evolución han seguido las tendencias observadas a lo largo del tiempo, hay alguna relación con la coyuntura económica? 2. Bases teórico-conceptuales: movilidad del capital humano y ciudades en declive Una vez finalizada la primera transición demográfica en el mundo desarrollado, las migraciones han reemplazado al crecimiento natural como principal agente de 6 cambio demográfico (Rees et al., 2017). A pesar de la posición central que ocupa la movilidad internacional en el debate académico, a nivel mundial, la población que vive en una región distinta a la de nacimiento dentro del propio país, los migrantes inte- rregionales, es 3,5 veces superior respecto al monto de individuos que residen en un estado del que no son naturales (Bell y Charles-Ewdards, 2013, pp. 12-13). Ambos tipos de movilidad han seguido tendencias diferenciadas. Las migraciones internacio- nales han aumentado, principalmente desde 1990 (Castles et al., 2014), y los despla- zamientos interregionales han seguido trayectorias divergentes, tanto en el territorio como su diacronía (Bell y Charles-Ewdards, 2013; Bernard y Kolk, 2020). Desde la segunda mitad del siglo XX, las migraciones internas en los Estados unidos comienzan a registrar una tendencia decreciente (Molloy et al., 2011), una dinámica que se gene- raliza a un amplio abanico de países de la OCDE a partir de 1980 (Champion et al., 2018). Sin embargo, la intensidad migratoria interregional se mantiene estable en Alemania y Reino Unido (Champion et al., 2018), mientras que pueden encontrarse casos aislados donde se detecta un patrón al alza, como sucede entre los jóvenes sue- cos (Bernard y Kolk, 2019) o los italianos del sur (Basile et al., 2019). Por otra parte, la intensidad de las migraciones internas varía notablemente entre países. Mientras que EEUU, Australia o los estados nórdicos presentan niveles de movilidad elevados, los países del Sur y del Este de Europa registran intensidades migratorias bajas (Bell y Charles-Ewdards, 2013; Rees et al., 2017). La literatura ha asociado la baja movilidad de la Europa mediterránea a varios factores. Se trata de países relativamente heterogéneos desde el punto de vista cultural y, a veces, también lingüísticamente (Gerolimeto y Magrini, 2018), con un fuerte arraigo familiar (González-Enríquez y Martínez-Romera, 2017) y un mercado inmobiliario con eleva- das tasas de propiedad con hipoteca que dificulta la rotación residencial (Acevedo et al., 2016). También se da una escasa movilidad estudiantil (Rodríguez-Rodríguez y Domínguez-Mujica, 2019) y una emancipación tardía del hogar paterno relacionada con una disminución generalizada de la movilidad (López-Gay, 2004). Sin embargo, la baja intensidad migratoria en España no ha sido una constante Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay histórica. A mediados del siglo XIX, las ciudades españolas inician el proceso de indus- trialización, focalizado en Madrid, las urbes de Cataluña y del País Vasco, y las migra- ciones campo-ciudad se incrementan (Polland, 1981). No obstante, la crisis de 1929, la Guerra Civil y la autarquía frenaron la industrialización y los flujos migratorios rural-urbano (Simpson, 1995). A partir de 1950, el régimen franquista inició un ambi- cioso y acelerado proceso de industrialización y mecanización agraria que culminó en unas pocas décadas, generando una gran demanda de trabajadores en las ciudades y un ahorro de mano de obra en el campo (Collantes y Pinilla, 2019; Molinero y Alario- 7 Trigueros, 2019). En consecuencia, se produjo un éxodo rural masivo hacia las ciudades y un aumento de las migraciones interregionales, cuyo punto álgido se registró en los años 60 (Cabré et al., 1985; Camarero, 1993; Baraja, 2003). Dicho éxodo de población agraria generó uno de los procesos de despoblación rural más intensos de Europa (Collantes y Pinilla, 2019). En adelante, el envejecimiento y la caída de la fecundidad han ido retroalimentando los procesos de despoblación (Del Rey y Cebrián, 2010). A raíz de la crisis del petróleo y de la industria tradicional en 1973, la emigra- ción rural hacia las ciudades perdió intensidad y los patrones de movilidad interregio- nal evolucionaron hacia un estadio de baja movilidad y mayor dispersión (García-Coll y Stillwell, 1999; Recaño, 2004). Contrastando con el periodo anterior de crecimiento generalizado de las ciudades, algunas urbes mono-especializadas en la industria pesada o la minería experimentaron pérdidas demográficas (Sánchez-Moral et al., 2012) por la reducción de las corrientes migratorias desde el medio rural, la movilidad de retorno (Cabré et al., 1985; Recaño, 2004) y la drástica caída de la fecundidad desde 1975 (Delgado y Martínez, 2019). La dinámica recesiva de estas ciudades se sitúa en línea con el declive experimentado por algunas urbes de tradición fordista en otras partes del mundo, cuyo máximo exponente son las “shrinking cities” de los Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Estados Unidos (Martínez-Fernández et al., 2012). Sin embargo, este fenómeno en España fue mucho menos intenso y, generalmente, no se trató de un declive conti- nuado, sino que intercaló fases de recesión y crecimiento poblacional (Sánchez-Moral et al., 2012). El declive demográfico es un fenómeno creciente en las urbes occidentales, ligado a los procesos de globalización, desindustrialización, suburbanización y desnatalidad (Oswalt, 2006). En la década de 1990 y durante los primeros años del siglo XXI, de forma tardía respecto a otros países, la suburbanización se extendió en España y el crecimiento de las ciudades centrales se vio frenado en favor de sus periferias (Susino y Duque, 2013. Durante los primeros años del siglo XXI, la llegada de población extranjera (Reher y Requena, 2011; Arango, 2015; Domingo y Cabré, 2015) frenó la pérdida de habitantes nacionales por suburbanización y desnatalidad en la mayor parte de las urbes que expe- rimentaban dinámicas demográficas recesivas (González-Leonardo, 2019). La crisis financiera de 2008 trajo consigo la reducción de la inmigración procedente del exterior (Prieto-Rosas et al., 2018) y acrecentó la polarización entre ciudades que venía fraguán- dose desde los años 70 (Martínez-Fernández et al., 2012). Un número importante de ámbitos urbanos han ido perdieron competitividad por su escasa capacidad de adapta- ción al nuevo contexto global y cambiante, su limitado grado de innovación tecnológica y una conexión laxa con las redes globales (Sassen, 1991). 8 La globalización ha creado un pequeño número de ciudades que concentran las actividades económicas de alto valor añadido y que actúan como centros de poder en la economía mundial (Sassen, 1991; Harvey, 2006). En este contexto, las urbes son sus- ceptibles de entrar en declive dependiendo de la restructuración de las redes globales, pudiendo integrarse en alguna de ellas y conectarse con una o varias ciudades globa- les o quedar aisladas de manera temporal o permanente (Martínez-Fernández et al., 2012). Por otra parte, la trayectoria de las ciudades también depende del contexto regional del territorio donde se integran (Grossmann, et al., 2013). El declive demográ- fico urbano es un fenómeno creciente en Europa (Wolff y Wiechmann, 2018) y tam- bién en otras partes del mundo (Oswalt, 2006). Entre estas urbes, se encuentran un número importante de ciudades del Sur de Europa, en las que se aprecia una merma importante de población local, que se ha hecho aún más evidente cuando la inmigra- ción extranjera disminuyó tras la crisis de 2008 (Wolff y Wiechmann, 2018). Además, existen evidencias que apuntan a un protagonismo creciente de los flujos migratorios hacia las ciudades globales españolas (González-Leonardo et al., 2019; López-Gay et al., 2020). La emigración de población suele ser notoriamente selectiva por nivel de estu- dios en las urbes en declive (Nelle, 2016). Normalmente, los migrantes no son una muestra representativa de la población, sino que se trata de individuos positivamente seleccionados (Bernard y Bell, 2018). La fuga de cerebros se entiende como la pérdida de capital humano cualificado en un territorio (Docquier y Rapoport, 2012) y los flujos migratorios que conlleva se dirigen desde lugares periféricos hacia otros que actúan como centros del sistema territorial, normalmente ciudades globales (Sassen, 1991; González-Leonardo y López-Gay, 2019). La emigración del talento local tiene conse- cuencias negativas para el desarrollo endógeno y alimenta los procesos de acumula- ción en los centros receptores (Myrdal, 1957; Docquier y Rapoport, 2012). La movilidad se explica como una acción racional del individuo para obtener mayores réditos por sus habilidades (Sjaastad, 1962), que se ven mejor recompensadas en lugares de pri- Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay mer nivel en la jerarquía territorial (Fielding, 1992; Sánchez-Moral et al., 2018). Cuanto mayor es el desajuste entre las habilidades y los retornos pagados por estas en los lugares de origen, la emigración de capital humano cualificado tiene una inciden- cia más significativa (Martin-Brelot et al., 2010). Los factores no económicos, como la oferta de actividades culturales o un ambiente cosmopolita, también han de ser teni- dos en cuenta en la elección del lugar de residencia (Florida, 2002; Rodríguez-Pose y Ketterer, 2012), aunque las variables económicas suelen tener un peso más destacado (Martin-Brelot et al., 2010). 9 3. Fuentes y método Para el análisis, se utilizan dos fuentes del Instituto Nacional de Estadística (INE): la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) y la Encuesta de Población Activa (EPA). Puesto que el objetivo es estudiar la evolución de las pautas migratorias de los jóvenes españoles y para evitar interacciones con la híper-movilidad de los foráneos, se filtra a la población nacida en España de entre 25 y 39 años. El estudio comienza en 1992, cuando la EPA incorpora variables que permiten identificar las migraciones entre regiones, y termina en 2018. En análisis se realiza año a año, aun- que en las figuras 2 y 6 se simplifica a periodos para hacer más sencilla la interpreta- ción de los resultados, estableciendo cinco divisiones: 1992-1996, 1997-2001, 2002-2007, 2008-2013 y 2014-2018. La agrupación responde a criterios operacionales y también a la coyuntura económica. Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación La EVR se utiliza para analizar la dinámica y los balances migratorios interre- gionales y exteriores en cada CC.AA.. Primero, se estudian las matrices migratorias uti- lizando gráficos circulares, un método de visualización popularizado por Abel y Sander (2014). También se emplean indicadores clásicos de análisis demográfico para medir la intensidad y los saldos relativos: tasas de migración específicas por edad (TM), utiliza- das en la introducción; y tasas de emigración (TE), inmigración (TI) y migración neta (TMN) para el grupo de edad 25-39. La última se calcula también por ámbito territo- rial, estableciendo cuatro categorías: capitales de provincia, otros municipios urbanos ->10.000 habitantes y los incluidos en el Atlas Estadístico de las Áreas Urbanas del MITMA (2020)- y municipios rurales < y > de 2.000 habitantes. Para los denominado- res, se usan el Padrón Municipal de Habitantes (PMH) desde 1998 y el Censo de 1991. El principal problema de la EVR es su elevado nivel de sub-registro. Para la emigración de españoles hacia el extranjero, se estima entre el 35 y el 55 %, aunque disminuye al 17 % tras cinco años de residencia (Romero-Valiente e Hidalgo-Capitán, 2014). Sin embargo, no hay estimaciones para las migraciones interregionales, por lo que debe- mos tener presente que las dinámicas que observamos tienen una entidad mayor res- pecto a las cifras que arrojan los datos. También hay que considerar una mejora en el registro a partir de 1998 (Martí y Ródenas, 2004), cuando se incorpora el PMH. 10 M: migrantes. Pt: población inicial. Pt+n: población final. Ei: emigrantes que llegan a la región i. Ii: inmigrantes que salen de la región i. La EPA se emplea para estudiar el nivel educativo de los migrantes interregio- nales. Se trata de una encuesta trimestral de 160.000 individuos, aunque varía algunos años. Permite identificar el estatus migratorio desde 1992 a través de las variables provincia de nacimiento y provincia de residencia, que recodificaremos en CC.AA.. También incorpora el lugar de residencia hace un año, pero se descartó trabajar con esta variable al observarse resultados poco consistentes. Para el nivel de estudios se establecen dos categorías: titulados universitarios y personas sin estudios universita- rios. Se calcula el porcentaje de titulados universitarios entre la población emigrada e inmigrada en cada C.A., así como para los individuos que residen en la región de naci- miento, a los que denominará como sedentarios1. Se utilizarán media móviles. Para no perder el primer y el último año, se añaden los datos de 2019 y se toma como valor de 1991 la media de 1992 y 1993. Finalmente, se construye un índice de capitalización educativa (ICE), calculado como la diferencia entre el porcentaje de titulados univer- sitarios de la población inmigrante y emigrante. Ei: emigrantes de la región i. : inmigrantes en la región i. IUi: inmigrantes con estudios universita- rios de la región i. EUi emigrantes con estudios uni- versitarios en la región i. Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay En este caso, al trabajar con una fuente de stocks, no sabemos exactamente cuando han llegado los migrantes a la región de destino. Tampoco conocemos dónde 1• Se considera sedentarios a los individuos que residen en la C.A. de nacimiento, pero algunos podrían haber migrado anteriormente y regresado al lugar de nacimiento. 11 han obtenido la titulación universitaria. Sin embargo, la baja movilidad estudiantil en España hace que este fenómeno sea poco relevante. La mayor parte de los jóvenes locales se matriculan en las universidades de su propia provincia, o bien en otras pro- vincias de la propia región cuando no disponen de la titulación deseada en el lugar de origen (Reques-Velasco, 2007; Rodríguez-Rodríguez y Domínguez-Mujica, 2019). Además, aunque algunos migrantes hayan abandonado la región de nacimiento a eda- des tempranas y se hayan formado en destino, se puede considerar que igualmente supone una pérdida de capital humano para el lugar de origen, pues estos jóvenes tendrían la posibilidad de retornar si se dieran las condiciones idóneas (González- Leonardo y López-Gay, 2019). 4. Resultados 4.1. Emigración y éxodo interurbano desde las regiones despobladas Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación En la Figura 2, se muestran las matrices origen-destino de los movimientos migratorios interregionales y con el extranjero para la población nacida en España de entre 25 y 39 años, usando el flujo medio anual de cada periodo. Las salidas se repre- sentan próximas a la circunferencia y las entradas más alejadas con una flecha en el extremo indicando la direccionalidad. Para hacer comparables los gráficos entre sí, se fija el tamaño de los ejes usando el periodo que registra el mayor monto de migra- ciones. Entre 1992 y 1996, hubo un flujo medio anual de 74.800 jóvenes. Los movi- mientos migratorios entre CC.AA. fueron relativamente equilibrados y acordes al volumen de población residente. En 1997-2001, se aprecia un incremento de las migraciones interregionales, con 101.000 cambios de residencia al año. Esto se debe, en parte, a un mejor registro de la EVR y a un aumento del tamaño de las generacio- nes que en ese momento tenían entre 25 a 39 años, que pasaron de sumar 8,5 millo- nes en el periodo anterior a 9,2. Tanto los flujos de emigración como los de inmigración aumentan en la mayor parte de las CC.AA., pese a que los primeros expe- rimentan un incremento ligeramente superior en algunos territorios de tradición emi- gratoria localizados en el interior –Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura– y el noroeste –Galicia y Asturias–. También destaca un aumento de los flujos de entrada hacia ambos archipiélagos. 12 Entre 2002 y 2008, la etapa de mayor crecimiento económico, el flujo medio anual asciende a 149.000. Respecto al periodo anterior, aumenta el volumen de pobla- ción en el grupo etario 25-39 a 9,4 millones. Se observa un incremento de las entradas y de las salidas en todas las CC.AA. e intercambios de jóvenes algo más desequilibra- dos. La inmigración hacia Canarias y Baleares se estanca, a la par que aumentan la emigración desde ambos territorios insulares. En Madrid, se registra un aumento importante de inmigrantes, pero el número de emigrantes también se incrementa, principalmente en dirección Castilla-La Mancha. Dicho fenómeno responde al proceso de desconcentración de Madrid hacia el norte de la región manchega y a la movilidad residencial que generó. A partir de 2002, la EVR incorpora información sobre emigra- ción hacia el extranjero. El flujo medio anual es relativamente estable durante la crisis de 2008-2013 y la etapa de recuperación 2014-2018, con 151.000. y 155.000 migraciones, respectiva- mente. Sin embargo, estas cifras están fuertemente condicionas por la reducción del tamaño de la población, debido a la incorporación de generaciones vacías al rango etario 25-39, sumando 8,7 millones durante la crisis y 7,4 en 2014-2018. Las matrices son similares al sexenio 2002-2007, aunque destaca un aumento de los flujos migra- torios hacia Madrid de 8.000 jóvenes al año, mientras que las salidas hacia Castilla-La Mancha se reducen. El desequilibrio entre las corrientes de entrada y las de salida con- tinúa acrecentándose en los territorios emigratorios del interior y los del norte de España, a los que se suma Andalucía. No obstante, debido a la reducción en el tamaño de las generaciones, no se aprecia demasiado en flujos absolutos. En ambos periodos, se distingue el crecimiento de la emigración hacia el extranjero, aunque se trata de una corriente migratoria minoritaria respecto al monto interregional. Además, el poder de atracción exterior todavía está muy alejado del de Madrid, el principal recep- tor interno. También se distingue un aumento de los retornos internacionales en 2014-2018. Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay 13 Figura 2: Matrices migratorias interregionales y con el exterior para la población nacida en España de entre 25 y 39 años: 1992-2018. Flujo medio anual de cada periodo en miles Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación 14 15 Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay Fuente: Elaboración propia a partir de la EVR (INE). Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación A continuación, se analizan las tasas de emigración, inmigración y migración neta en cada CC.AA. para la movilidad interregional y exterior. Al tratarse de indicadores relati- vos, podemos analizar la evolución de las intensidades y los saldos migratorios controlando el tamaño de la población. A grandes rasgos, tanto las tasas de emigración interregional como las de inmigración aumentan, principalmente desde la crisis de 2008 (Figura 3), lo que evidencia un incremento generalizado de los desplazamientos interregionales. La emi- gración exterior experimentó un repunte desde la crisis en adelante, que parece atenuarse a partir de 2016, pero la intensidad y los balances generados por este tipo de desplaza- mientos fueron poco relevante en comparación a la movilidad interna. En los territorios de tradición emigratoria situados en el interior de España, el crecimiento de la emigración interna ha sido superior al de la inmigración, generando tasas neta negativas más intensas a lo largo del tiempo. Las pérdidas relativas por migración interregional pasaron de un -4,9 a un -9,9 ‰ en Castilla y León, del -1,1 al -12,1 ‰ en Extremadura y de un 1,4 a un -7,6 ‰ en Castilla-La Mancha entre 1992 y 2018. En el caso la última, la dinámica decreciente no ha sido continua a lo largo del tiempo. El proceso de desconcentración de Madrid generó ganancias muy importantes en la primera década del siglo XXI. A los saldos migratorios negativos por migración interna, habría que añadir las pérdidas por movilidad exterior, que se situaron entre el 1 y el 2,5 ‰ en los últimos años. En general, la dinámica de la migración exterior es similar en todas las comunidades autónomas. 16 Algunas regiones con TMN interregionales positivas en la primera mitad del periodo analizado, cambian a signo negativo desde la crisis, como Andalucía, la C. Valenciana, Cantabria o La Rioja. Sin embargo, los balances no denotan pérdidas o ganancias representativas. Destaca el aumento de la inmigración interna hacia Madrid desde 2008, con una tasa neta en torno al 11 ‰ en 2014-2018. Las Islas Baleares registraron su cenit inmigratorio interregional en la segunda mitad de los 90 y los pri- meros años del 2000, con tasas netas más contenidas hasta 2010, que asciende de nuevo con posterioridad. Cataluña muestra las TE y TI interregional más bajas del país y balances internos cercanos a cero, aunque en el último periodo se aprecia un tímido ascenso de la emigración procedente del resto de España, con una tasa neta de 3-3,5 ‰, debido a una afluencia creciente hacia Barcelona. En la Figura 4, se representan las TMN de los desplazamientos interregionales y exteriores de forma agregada para las capitales de provincia, otros ámbitos urbanos y los municipios rurales mayores y menores de 2.000 habitantes. Durante la segunda mitad del periodo analizado y principalmente desde la crisis, Castilla y León, Extremadura y Castilla- La Mancha, las regiones del interior más afectadas por episodios previos de despoblación rural, muestran mayores pérdidas relativas por migración en las capitales de provincia, con tasas entre el -12,5 y el -13,5 ‰. Inicialmente, los municipios rurales eran los territorios que más población perdían, mientras que las capitales registraban un balance negativo más reducido en Castilla y León y un saldo positivo en Extremadura y Castilla-La Mancha. Tanto el rural como el urbano muestran pérdidas relativas más intensas con el paso del tiempo, pero las capitales han venido sufriendo un éxodo interregional más acentuado. La movilidad residencial desde Madrid hacia Castilla-la Mancha durante la pri- mera década del siglo XXI, se canalizó principalmente desde las ciudades del área urbana de Madrid hacia municipios rurales mayores de 2.000 habitantes y pequeñas ciudades de Guadalajara y Toledo. En Asturias y Cantabria, a pesar de no detectarse grandes pér- didas a escala regional, se observa en sus capitales una dinámica similar a la descrita en las regiones del interior. También en Galicia, Andalucía, la C. Valenciana y Aragón, donde las capitales acusan signos de un incipiente éxodo urbano de intensidad moderada. Por apuntar una dinámica particular, se distingue la adquisición de segundas residencias por parte de población vasca en pequeños municipios urbanos y rurales de Cantabria antes Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay de 2008. En Madrid, el saldo migratorio positivo del municipio central experimentó un crecimiento muy importante desde 2008, alcanzando una TMN del 20 ‰ en la fase de recuperación económica 2014-2018. También se incrementa la tasa neta en las capitales catalanas durante el periodo post-crisis, principalmente a expensas de una atracción creciente de la ciudad de Barcelona. Dicha tendencia alcista se reduce desde 2017, un patrón que también se observa, aunque con menor incidencia, en el municipio de Madrid. En las Islas Baleares, a grandes rasgos, no existe un comportamiento notoria- mente diferenciado entre tipologías territoriales. 17 Figura 3. Tasas de emigración, inmigración y migración neta para l a población nacida en España de entre 25 a 39 años, por CC.AA. y tipo de movilidad (interregional y exterior): 1992-2018 Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Nota: Las CC.AA. se han ordenado de manera ascendente según la tasa de migración neta de los últimos 5 años. Fuente: Elaboración propia a partir de la EVR, el PMH y el Censo de 1991 (INE). 18 Figura 4. Tasa de migración neta para la población nacida en España entre 25 a 39 años, por CC.AA. y ámbito territorial (capitales, otros muni- cipios urbanos, rural >y< de 2.000 hab.): 1992-2018 Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay Fuente: Elaboración propia a partir de la EVR, el PMH y el Censo de 1991 (INE). 19 4.2. Selectividad migratoria, descapitalización educativa y acumulación del capital humano cualificado Como resultado de la expansión educativa, el porcentaje de jóvenes nacionales con estudios universitarios se ha incrementado, tanto para la población residente en la misma región de nacimiento como para los migrantes interregionales (Figura 5). No obstante, la proporción de titulados universitarios entre los segundos ha aumentado de manera mucho más pronunciada, evidenciando un crecimiento de la selectividad migratoria. Mientras que el porcentaje de jóvenes sedentarios con educación univer- sitaria ascendió de un 14,9 a un 32 % entre 1992 y 2018, se incrementó del 15,5 a un 42,4 % en el caso de los migrantes internos. Figura 5. Proporción de migrantes interregionales y población sedentaria con estudios universitarios. Personas nacidas en España de 25 a 39 años: 1992-2018. Medias móviles Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Fuente: Elaboración propia a partir de la EPA (INE). En líneas generales, existe selectividad migratoria en casi todas las CC.AA. y periodos, pues el nivel educativo de los emigrantes es superior al de la población que reside en el lugar de nacimiento (Figura 6). Sin embargo, se observan ciertos matices, en algunos casos condicionados por las propias diferencias en cuanto al nivel educa- 20 tivo de la población oriunda de cada territorio. La mayor parte de las regiones presen- tan selectividad positiva a lo largo de todo el periodo, salvo Extremadura y Andalucía durante los 90, Madrid desde el año 2000 y Cataluña desde 2008. No obstante, la selectividad negativa solo alcanzó una entidad considerable en Madrid. Durante el presente siglo, en torno al 30 % de los emigrantes tenían estudios universitarios y el 40 % de los sedentarios. La selectividad aumenta de manera más marcada en los terri- torios del interior –Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha– y del nor- oeste –Asturias, Galicia, Cantabria–. Dicha tendencia es especialmente llamativa en Castilla y León, donde la proporción de emigrantes con titulación universitaria pasa de un 20,1 % en 1992 a un 60 % en 2018, mientras que se elevó del 15,6 al 30,4 % para la población sedentaria. La selectividad migratoria en los flujos de salida va acompañada de una brecha importante entre el logro formativo de la población que se marcha y la que llega desde otros territorios. En suma, dicha brecha aumenta con el paso del tiempo. El porcentaje de inmigrantes y emigrantes internos con formación universitaria se situaba en cifras no muy alejadas en Castilla y León en 1992, 19 y 24 %, respectivamente. Sin embargo, estas proporciones aumentaron hasta el 34 % y el 60 %, por este orden. El perfil edu- cativo de los flujos de salida es superior al de las corrientes de entrada en todas las regiones después de la crisis de 2008, excepto en Madrid y Cataluña, observándose mayor variabilidad e intercambios más equilibrados con anterioridad. El 63,7 % de los inmigrantes oriundos de otras partes de España que residían en Madrid en 2018 tenían estudios universitarios, frente al el 30,7 %, de los emigrantes madrileños, partiendo ambos colectivos de un 23-24 % en 1992. Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay 21 Figura 6: Porcentaje de titulados universitarios entre los emigrantes e inmigrantes interregionales y la población sedentaria. Nacidos en España de 25 a 39 años, por CC.AA.: 1992-2018. Medias móviles Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Fuente: Elaboración propia a partir de la EPA (INE). 22 En la Figura 7, se grafican las tasas de migración neta de las capitales de pro- vincia en el eje horizontal y el índice de capitalización educativa en el vertical, calcu- lado como la diferencia entre el porcentaje de inmigrantes y emigrantes internos con estudios universitarios. Para facilitar la visualización, se agrupan las CC.AA. en cinco categorías: Interior, Madrid, Norte, Mediterráneo y Sur. En 1992-1996, las TMN no muestran pérdidas o ganancias destacadas y no se observa un patrón definido res- pecto al IC. Entre 1997 y 2007, algunos puntos se separan del eje X, con TMN negativas algo más acentuadas en las capitales de las CC.AA. del interior y del noroeste y un des- tacado auge migratorio en Palma de Mallorca. Se aprecia una ligera polarización del IC, con un mayor número de regiones en la mitad inferior de la figura. Durante la crisis de 2008-2013 y la etapa de recuperación 2014 y 2018, la mayor parte de los puntos se desplazan hacia el cuadrante inferior izquierdo, una ten- dencia especialmente marcada en las regiones interiores que bordean Madrid y, en menor medida, en las del noroeste, a las que se suma Andalucía. Éstas CC.AA. están actualmente afectadas por un éxodo interregional de jóvenes en sus capitales de pro- vincia y por procesos de descapitalización educativa. Baleares, Madrid y Cataluña se desplazan hacia la derecha, y las dos última también hacia arriba. En 2014-2018, el logro formativo de los emigrantes fue superior al de los inmigrantes en todas las regiones, salvo en Madrid, Cataluña y Murcia. Sin embargo, si se tienen en cuenta las TMN, solo las capitales catalanas, a expensas de Barcelona, y Madrid registraron pro- cesos de capitalización poblacional y educativa, que alcanzaron una entidad muy importante en la capital de España. En las Islas Baleares, pese a registrarse balances netos positivos importantes, los jóvenes que se marchan tiene un nivel educativo superior al de los que llegan desde otras partes de España. Esto se debe a la importan- cia del sector turístico balear, que demanda mano de obra de baja cualificación. En el resto de CC.AA., pese a que el nivel educativo de los emigrantes es superior al de los inmigrantes, las TMN no denotan pérdidas o ganancias poblacionales destacadas. Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay 23 Figura 7. Tasa anual de migración neta interregional en las capitales de provincia e índice de capitalización educativa para la pob. nacida en España de entre 25 a 39 años, por regiones: 1992-2018 Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Fuente: EVR, PMH, Censo de 1991 y EPA. 5. Conclusiones y discusión El aumento de las migraciones interregionales de los jóvenes españoles ha tra- ído consigo intercambios de población más desiguales entre CC.AA., sobre todo tras la crisis económica de 2008. Las regiones tradicionalmente emigratorias del interior y del 24 noroeste registran saldos migratorios negativos cada vez más intensos, sobre todo las primeras. Las capitales de provincia de estas CC.AA. son ahora los territorios que más jóvenes pierden por migración, contrastando con el mayor declive rural inicial. En suma, se ha producido un aumento de la selectividad emigratoria que no se ha visto compensado por el nivel educativo de las personas que llegaron desde otros territo- rios, generando, junto a la mayor propensión emigratoria, dinámicas crecientes de descapitalización educativa. Estas regiones sufrieron intensos procesos de despobla- ción durante el éxodo rural de los años 50-60 y ahora se ven afectadas por un inci- piente éxodo interurbano desde sus capitales hacia las ciudades globales españolas, principalmente en dirección a Madrid. En esta ocasión, ya no es un fenómeno mayor- mente rural y generalizado, sino principalmente urbano y altamente selectivo en cuanto el nivel de estudios. La emigración hacia el extranjero ha contribuido a acre- centar estos procesos, pero su efecto en los balances migratorios ha sido cuantitati- vamente poco relevante en comparación a la movilidad interna. La región más afectada, Castilla y León, muestra tasas de migración neta del - 13 ‰ al año en sus capitales y el 60 % de los emigrantes tienen estudios universita- rios, frente al 31 % de la población sedentaria y al 35 % de los inmigrantes internos. Durante el éxodo rural, tasas entre el -10 y el -15 ‰ fueron suficientes para causar despoblación en algunas comarcas rurales (Collantes y Pinilla, 2019, p. 199), a pesar de del abundante saldo natural. Actualmente, nos movemos en un contexto de baja fecundidad, saldo natural negativo y escasa afluencia de inmigración extranjera hacia estas regiones desde la crisis. Además, es muy probable que el fenómeno tenga una entidad mayor respecto a las cifras que arrojan nuestros resultados debido al elevado nivel de sub-registro de la EVR. Madrid ha aumento su poder de atracción hacia los jóvenes con estudios uni- versitarios procedentes de otras partes de España, con tasas netas superiores al 20 ‰ y una proporción de titulados universitarios del 65 % en los flujos de entrada. Entre los emigrantes, sin embargo, la selectividad es negativa. Esto responde, principal- Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay mente, a la expulsión de individuos pertenecientes a estratos socioeducativos bajos hacia municipios rurales mayores de 2.000 habitantes y pequeñas ciudades de Castilla-La Mancha, como consecuencia, entre otros factores, del elevado coste de vida en Madrid. Muchos de ellos continúan trabajando en Madrid y realizan movi- mientos pendulares diarios (Pozo-Rivera y Rodríguez-Moya, 2006). Las capitales cata- lanas muestran procesos crecientes de capitalización educativa, aunque con valores muy alejados de Madrid y debido a la afluencia de población adulta-joven cualificada hacia Barcelona. Las Islas Baleares atraen un contingente importante de personas, 25 pero de un nivel educativo limitado, pues el sector turístico del archipiélago demanda mano de obra poco cualificada. Nuestros resultados identifican y miden un incipiente éxodo interurbano y la descapitalización educativa de las regiones periféricas españolas, así como procesos crecientes de aglomeración del capital humano cualificado en Madrid. Este fenómeno, relativamente reciente en España y que se ha acelerado a raíz de la crisis de 2008, redistribuye el capital humano entre las regiones españolas y, de continuar en la misma senda, acrecentará las desigualdades sociecónomicas en el territorio. Los resul- tados parecen ir en línea con la literatura internacional que argumenta una polariza- ción de las ciudades, con unas pocas urbes globales que concentran las actividades tecnológicas y financieras y que demandan inmigrantes altamente cualificados (Sassen, 1991; Florida, 2002; Harvey, 2006). Al mismo tiempo, las ciudades de las regiones del interior y el noroeste, urbes medias y pequeñas, tienen un tejido produc- tivo de escasa capacidad tecnológica e incapaz de emplear el número creciente de titulados universitarios autóctonos, fruto de la expansión educativa. La pérdida de población joven y capital humano cualificado en estas ciudades supondrá un duro golpe a medio y largo plazo para sus regiones. En muchos casos, son los únicos municipios relativamente dinámicos que hay actualmente y cumplen una Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación función esencial en la vertebración del territorio. En los próximos años, las políticas públicas deberán tratar de mitigar la emigración de jóvenes de estas ciudades. Dado que este tipo de movilidad tiene un elevado sesgo por nivel de instrucción, se debería priorizar el desarrollo de actividades tecnológicas y científicas en estos ámbitos urba- nos, así como ampliar la oferta de empleo público para titulados universitarios. Estas actividades generan de manera indirecta puestos de trabajo de media y baja cualifica- ción (Sassen, 1991; Florida, 2002), que también ayudarán a que los flujos inmigratorios de trabajadores no cualificados aumenten. 6. Orientaciones futuras Desde las ciencias sociales, sería interesante establecer relaciones causales entre las migraciones y el mercado de trabajo, o respecto a los factores no económicos, como la oferta de actividades de ocio y consumo. Por otra parte, los análisis longitu- dinales se presentan como una herramienta especialmente útil para saber si el incre- 26 mento de la movilidad responde a una disminución de la inmovilidad o a un aumento del número de migraciones por individuo. Estudios de cohorte que analizan el com- portamiento migratorio de generaciones previas, muestran que incluso durante el éxodo rural, la mayor parte de los migrantes internos españoles realizaban un único desplazamiento a lo largo del ciclo de vida, mientras que la movilidad encadenada tenía mayor representatividad en otros países (Bernard y Vidal, 2019). 7. Financiación Este trabajo se ha realizado en el marco del Programa de Doctorado en Demografía del Centre d’Estudis Demogràfics y el Departamento de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha contado con la financiación de una beca FI de la Generalitat de Catalunya, dentro del proyecto “Integrating Research Infrastructure for European Expertise on Inclusive Growth from Data to Policy” (Union’s Horizon 2020. Ref. 730998). También se integra en el proyecto “Comportamientos demográfi- cos y estrategias residenciales: apuntes para el desarrollo de nuevas políticas sociales» (CSO2016-79142-R). 8. 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However, this is not the case of the interregional mobility of young Spaniards, which has increased since the 1990s. This new trend breaks the two-decade period of decline (García-Coll and Stillwell, 1999; Recaño, 2004), that followed the massive rural exodus experienced during the of 1950 and 1960 (Cabré et al., 1985; Camarero, 1993; Collantes and Pinilla, 2019). In this research we aim to study the effects of this new trend in the redistribution of human capital between Spanish regions (NUTS 2) from 1992 to 2018. The analysis includes the territorial dimension (urban and rural) and the educational attainment of migrants, a variable that has barely been used in studies of internal migration. Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación The following research questions structure this study: has the increase of inte- rregional movements led to more unbalanced population exchanges between regions? What is the situation in rural and urban areas? Are rural areas the territories with gre- atest negative net-migration rates? What is the educational level of in and out migrants in each region? Could we observe a specific evolution over time, is there any relationship with the economic cycles? Data and methodology We use two data sources from the Spanish Statistical Office - Instituto Nacional de Estadística (INE): Register of Population Movements - Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) and the Labor Force Survey - Encuesta de Población Activa (EPA). We make use of the EVR to analyze interregional and international migration dynamics and net migration in each region. We examine migration matrices using circular migration diagrams, and we calculate classic indicators of demographic analysis: out-migration, in-migration and net migration rates. We use the EPA to study the educational level of interregional migrants. Using this source, we calculate 32 the percentage of university graduates for migrants and non-migrants (individuals living in the same region of birth). Finally, we propose an Educational Capitalization Index (ECI), which is calculated as the difference between the percentage of university graduates in the immigrant and emigrant population. Results Out-migration and interurban exodus from depopulated regions Both interregional out-migration and in-migration rates have increased, espe- cially after the 2008 crisis. However, in the peripheral regions of the interior of Spain, the growth of internal out-migration has been higher than that of in-migration, which has resulted in a remarkable increase of negative net migration rates over time. On the contrary, there is a very intense growth of interregional movements with des- tination to Madrid since 2008. This increase has also been stated, in a lesser extent, in Catalonia and the Balearic Islands. International out-migration also grew after the cri- sis, but the intensity and balances of these movements were not very relevant com- pared to internal mobility. In the post-crisis context, we also have observed greater losses due to migra- tion in the provincial capitals -inner cities- of the interior regions, previously affected by episodes of rural depopulation. In the past, rural municipalities were the territories with the highest negative net migration rates. We observe similar dynamics in the provincial capitals of some northern peripheral regions that do not register significant regional losses. The positive migratory balance of the global city of Madrid experien- ced a very important growth since 2008. The Catalan capitals also registered an incre- ase during the post-crisis period, mainly as a result of a growing attraction of Barcelona. Selective migration, educational decapitalization and regional accumulation of qua- Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay lify human capital The percentage of the Spanish young-adult individuals (aged 25 to 39 years old) with university studies has increased in both migrant and non-migrant groups. However, the growth has been higher among migrant populations, which reflects a reinforce in selective migration. In general, in most regions the educational level of interregional migrants is higher than that of the population residing in the place of birth. Therefore, selectivity is positive and dominant, and has increased over time, especially in the peripheral territories of the interior and the northwest. In addition, 33 in most of the regions the educational level of immigrants is lower than that of emi- grants and this gradient increases throughout the period analysed. The only excep- tions are Madrid and Catalonia, where internal immigrants are more educated than emigrants. Conclusions The growth of interregional migration among young Spaniards has caused more unequal population exchanges between regions, mainly after the economic cri- sis of 2008. The peripheral regions of the interior and the northwest register increa- singly intense negative migratory balances. The provincial capitals of these regions are now the areas that are losing more young residents due to migration, in contrast to the greater previous rural decline. In sum, there has been an increase in the selectivity of out-migrants that has not been offset by the educational level of people who arri- ved from other regions. International out-migration has contributed to reinforce the loss of human capital, but its effect on the migratory balances has not been quanti- Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación tatively remarkable compared to internal mobility. In Madrid, the power of attraction has increased towards highly educated young adults born in other regions. On the contrary, selective migration is negative when we analyse out-flows from Madrid, due to the higher likelihood of lower quali- fied groups to emigrate. The Catalan capitals register increasing processes of educa- tional capitalization, as a consequence of the in-flows of qualified young adults to Barcelona. However, levels are far from those reached in Madrid. The Balearic Islands also attract high numbers of Spanish born migrants, but they are not highly qualified. The archipelago’s tourism sector demands low-skilled labour. Discussion Our results identify an incipient interurban exodus and the educational deca- pitalization of the peripheral Spanish regions. We also identify growing processes of agglomeration of qualified human capital in the global city of Madrid. This is a rela- tively recent phenomenon in Spain that has been reinforced year after year since the 2008 crisis. The results seem to be in line with the international literature that argues for a polarization of cities. A few global cities tend to concentrate technological and 34 financial activities and demand highly skilled immigrants (Sassen, 1991; Florida, 2002; Harvey, 2006). At the same time, small and medium cities in peripheral regions have a weak productive fabric with little technological capacity (Martínez-Fernández et al., 2012), and are unable to employ the growing number of native university graduates (González-Leonardo and López-Gay, 2019). Next steps Our research agenda includes a deeper investigation between internal migra- tion of young Spaniards and the labour market. We also aim to explore the role of non-economic/labour pull factors, such as the value given by migrants to the supply of leisure and consumption activities. Longitudinal analyses are presented as a parti- cularly useful tool to know if the increase in mobility responds to a decrease in immo- bility or to an increase in the number of movements per person. Cohort studies that analyse migratory behaviours of previous generations show that even during the rural exodus, most of the Spanish internal migrants made a single interregional movement throughout their life cycle, while chained mobility was more representative in other countries (Bernard and Vidal, 2020) Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay 35 Contribuciones de los autores ITEM Miguel González-Leonardo Antonio López-Gay Conceptualización 75 % 25 % Tratamiento de los datos 90 % 10 % Análisis formal 90 % 10 % Acceso financiación 90 % 10 % Investigación 75 % 25 % Metodología 75 % 25 % Gestión del proyecto 90 % 10 % Recursos 100 % 0% Software 100 % 0% Supervisión 65 % 35 % Validación 60 % 40 % Visualización 90 % 10 % Redacción (borrador) 75 % 25 % Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación Redacción final (revisión y edición) 70 % 30 % Para más información, ir a CRediT: https://casrai.org/credit/ 36