Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 NOTICIARIO Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.)* A tabula lusoria found in the Republican castellum of Puig Castellar of Biosca in Lleida, Catalonia (180-120 BCE) Esther Rodrigo Requena Serra Húnter Fellow, Universitat Autònoma de Barcelona esther.rodrigo@uab.cat ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-4771-1216 Núria Romaní Sala Universitat Autònoma de Barcelona - ICAC nuria.romani@uab.cat / nromani@icac.cat ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-5942-6992 Enviado: 10-02-2021. Aceptado: 04-03-2021. Publicado online: 30-04-2021 Cómo citar este artículo / Citation: Rodrigo Requena, E. y Romaní Sala, N. (2021). “Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.)”. Archivo Español de Arqueología, 94, e04. DOI: https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 RESUMEN: El presente trabajo pretende dar a conocer el excepcional hallazgo de una tabula lusoria aparecida durante la campaña de 2019 en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida. La particularidad de este hallazgo radica en su localización en un complejo militar de la fase inicial de la conquista romana con una cronología muy ajustada que se sitúa entre el 180 y el 120 a. C., y en el hecho de que apareció en su disposición original, en uno de los espacios destinados al alojamiento de la tropa. Estos dos elementos nos permiten afirmar que nos hallamos ante uno de los primeros ejemplos bien datados de un tablero de juego en la península ibérica que nos proporciona pistas sobre la actividad de los soldados en sus momentos de ocio, y nos habla también de la existencia de componentes itálicos entre estos, ya que los juegos sobre tablero serían un pasatiempo desconocido para las poblaciones autóctonas hasta ese momento. * Las excavaciones en Puig Castellar de Biosca se inscriben en los proyectos de investigación: “De la consolidación del poder militar roma- no a la fundación de ciudades (mediados del siglo II a. C.- principios I d. C.) en la cuenca del río Segre: Iesso y Iulia Libica”, MINECO/ FEDER, UE (DGYCIT PID2019-104120GB-100-2020-2022) y “Anàlisi arqueològica de la primera ocupació romana a l’altiplà central de Catalunya”, Generalitat de Catalunya (CLT009/18/00014). Esther Rodrigo Requena / Núria Romaní Sala Palabras clave: ocio romano; tablero de juego; ludus latrunculorum; ejército republicano. ABSTRACT: We aim to show the exceptional finding of a tabula lusoria that appeared during the 2019 campaign in the Roman Republican castellum of Puig Castellar of Biosca in Lleida. The singularity of this finding lies in its location in a military fortress of the initial phase of the Roman conquest with a very precise chronology that ranges between 180 BCE and 120 BCE, and in the fact that it appeared in its original arrangement, in one of the spaces intended for the accommodation of the troops. These two elements allow us to affirm that we are facing one of the first well-dated examples of a game board in the Iberian Peninsula which provides us with clues about the activity of the soldiers in their leisure moments and tells us about the existence of Italic components among them, since board games would be an unknown pastime for the indigenous populations until that moment. Keywords: Roman leisure; game board; ludus latrunculorum; Roman Republican army. Copyright: © 2021 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0). 1. INTRODUCCIÓN yesos en su totalidad. Este cerro queda perfectamen- te protegido por la topografía del entorno por los la- El hallazgo en el año 2019 en el castellum republi- dos norte, sur y este, y únicamente se puede acceder cano de Puig Castellar de Biosca de una tabula lusoria fácilmente desde la vertiente oeste donde se sitúa el nos aporta nuevos datos sobre la vida y actividades acceso principal (Fig. 1). Desde esta colina se podía que realizaban los soldados en su tiempo libre, una vez controlar fácilmente el paso de la vía que transitaba finalizaban las obligaciones diarias. En cierto modo, desde la costa catalana central hasta el valle del Ebro nos ofrece una perspectiva más humana de los contin- a través del Segre, el afluente más importante que gentes destacados en este castellum: nos permite ima- nutre al Ebro, elemento de comunicación clave en el ginar de manera más vívida su cotidianidad y recons- primer siglo de la conquista de Hispania que asegura- truir sus actividades habituales, entre ellas el juego. ba el desplazamiento de tropas hacia el escenario de La particularidad de haberla encontrado en su las guerras celtibéricas, y también su avituallamien- emplazamiento original y su datación precisa en un to. Podemos afirmar que este asentamiento militar enclave militar de los primeros momentos de la con- se sitúa en la retaguardia, en un territorio ya rela- quista romana de Hispania hacen de este hallazgo un tivamente pacificado, pero donde todavía se hacían elemento único y excepcional. En la península ibérica necesarias las tareas de vigilancia y control sobre la existen numerosos ejemplos de mesas de juego docu- población indígena. mentadas tanto en contextos urbanos y rurales, como en campamentos militares, pero en la mayoría de los 3. DESCRIPCIÓN DE LA FORTIFICACIÓN casos las dataciones se sitúan ya en época imperial, y los hallazgos aparecen como elementos reutilizados o El enclave ocupa toda la plataforma superior de la fuera de contexto, sin posibilidad de ofrecer una data- colina con una extensión aproximada de 1,6 ha. En la ción concreta. parte central se ubica un edificio perfectamente regu- lar, de planta y arquitectura itálica, que mide 30,2 × 2. CONTEXTO GEOGRÁFICO 29,7 m (100 × 100 pies romanos, aproximadamente) y que identificamos como el edificio de comandancia El yacimiento arqueológico de Puig Castellar de con funciones similares a las de un principia o praeto- Biosca, en la comarca interior de la Segarra, Cata- rium, ya que concentraría las funciones de residencia lunya (Pera Isern et al., 2016 y 2019), se sitúa en una y las actividades administrativas propias del puesto de colina de poca altura formada geológicamente por mando. Este edificio se estructura en torno a un pa- 2 Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.) Figura 1. Vista general del yacimiento (fotografía equipo Puig Castellar). tio central de unos 97 m2 alrededor del cual se sitúan los diferentes ámbitos, que presentan pavimentos de cocciopesto y terrazo y seguramente irían revestidos con decoraciones parietales que se pueden adscribir claramente a los estilos pictóricos dominantes en Italia durante el siglo II a. C. (Romaní et al., 2020). En total se han contabilizado un total de 14 ámbitos de dife- rentes dimensiones. En el patio se localizó y excavó una cisterna de recogida del agua pluvial con un pozo de extracción, que debía subvenir las necesidades de agua de los ocupantes del edificio central (Fig. 2). El castellum presenta una muralla, de entre 1 y 1,2 m de ancho, flanqueada por un total de cinco torres do- cumentadas hasta la fecha, sin foso ni intervallum. La muralla está compuesta por un doble paramento con un relleno de piedra pequeña o emplecton. Los mu- ros exteriores están formados por una base de bloques de piedra arenisca de procedencia local encajados di- rectamente sobre la roca natural tallada, de una altura Figura 2. Planta del edificio principal o comandancia máxima conservada de 80 cm de piedra local aportada. (dibujo equipo Puig Castellar). Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 3 Esther Rodrigo Requena / Núria Romaní Sala 3.1. Las habitaciones adosadas a la muralla cierre posterior era la propia muralla y, a su vez, ser- vían como refuerzo de su paramento interior. La pen- Adosados a la muralla (Fig. 3) se sitúan los ám- diente de la colina fue nivelada y excavada para poder bitos presumiblemente ocupados por la tropa; estos disponer tanto la muralla, como las construcciones re- espacios se extendían siguiendo todo el perímetro in- cién descritas. Por el momento, se han localizado ám- terior del recinto defensivo de manera que la pared de bitos de este tipo en el lado sur y oeste del complejo. Figura 3. Planta general del castellum. Enmarcadas en rojo, el conjunto de estancias adosadas a la muralla, donde se localizó la tabula lusoria (dibujo equipo Puig Castellar). Una parte de estos ámbitos se hallan muy arra- sados y en algunos puntos del yacimiento han desa- parecido prácticamente, conservándose únicamente alguna de las paredes de las habitaciones. Aún así, en los puntos menos erosionados, hemos podido de- limitar hasta el momento un total de dieciocho ám- bitos. El conjunto que conforman los ámbitos C5, C6, C7, C8, C9, C10 y C11 (Figs. 3 y 4) que se en- cuentran adosados al paramento sur de la muralla, son hasta ahora los que presentan un mejor estado de conservación y donde se han podido recoger más datos sobre su momento de uso. Las dimensiones van de los 9,44 m2 de la estancia más reducida a los 27,70 m2 de la más grande. Cada unidad de habita- ción presenta unas medidas diferentes, seguramente Figura 4. Vista aérea del conjunto de los ámbitos destinados al en función de su uso, el espacio disponible y del alojamiento de las tropas; en primer plano el ámbito C7 número de ocupantes. (fotografía equipo Puig Castellar). 4 Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.) La técnica constructiva usada en estas estancias consiste en un zócalo de piedra que presenta una altura variable según las necesidades constructivas; las pa- redes que sirven como refuerzo de las terrazas tienen un mayor alzado, mientras que los otros paramentos presentan una altura conservada inferior. El resto del alzado estaba realizado en tapial o adobe, niveles que hemos podido documentar en los estratos de abandono y derrumbe de las habitaciones. Como en el resto del asentamiento, la mayor parte de la piedra es aportada de algún lugar cercano. Probablemente, estos habitáculos eran de una sola planta, y se disponían de forma escalonada aprove- chando la pendiente de la colina, de manera que se creaban algunos espacios de semisótano, como sería el caso del ámbito C9. Interpretamos que mayorita- riamente estos espacios al abrigo de la muralla debían servir como alojamiento de los contingentes acantona- Figura 5. Vista aérea en detalle de las estancias descritas con el lugar dos en el castellum, combinando las funciones de un de aparición de la tabula lusoria (fotografía equipo Puig Castellar). espacio doméstico: dormitorios, almacenaje, espacios de recreo y también de trabajo. 3.2. El contexto del hallazgo: el ámbito C7 La excavación del ámbito C7 permitió documen- El hallazgo que presentamos en este trabajo apare- tar los niveles de abandono formados por los restos ció en el ámbito C7 durante la campaña de 2019. Se de los alzados de pared de tapia. Una vez extraídos, trata de una habitación de 6 por 4,30 metros, 25,8 m2 quedó al descubierto el nivel de circulación, que en total, de planta rectangular y que se encuentra ado- consistía en un pavimento de tierra batida; en la par- sada a la muralla. Es uno de los ámbitos más grandes y te central de la estancia apareció una estructura de espaciosos de los documentados hasta la fecha. Se en- combustión y situado junto a esta, in situ y segura- traba a esta habitación por un único acceso que comu- mente en su posición original, la tabula lusoria que nicaba con el ámbito C8A, un pasillo-distribuidor que nos ocupa. Además de este hogar, al lado del acceso funcionaría como entrada desde el exterior al conjunto también apareció otra estructura de combustión de de ámbitos que se encuentran en esta zona (Fig. 5). menores dimensiones (Fig. 6). Figura 6. Detalle del ámbito C7 con la tabula lusoria in situ y las estructuras de combustión delimitadas en color rojo (fotografía equipo Puig Castellar). Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 5 Esther Rodrigo Requena / Núria Romaní Sala 4. LA TABULA LUSORIA DE PUIG CASTELLAR En la parte superior de la misma se observaron unas incisiones1 que forman una cuadrícula en forma Se trata de una losa plana de piedra arenisca de de damero. Determinamos que se trataba de un table- procedencia local, de forma poligonal, de 48,5 × 29 ro, una tabula lusoria. Las incisiones no se hallaban × 33 × 36 × 26 cm y entre 5,8 y 7,5 cm de grosor. La grabadas directamente sobre la losa, sino que pre- viamente se había dispuesto una especie de lechada losa se conserva íntegra pero fracturada en dos partes, blanca, dispuesta ex professo para poder realizar las que se encontraron articuladas en su posición original. incisiones del tablero más fácilmente (Fig. 7). Todo parece indicar que se trataría de una losa que, en origen, estaría tallada de forma rectangular, y que fue reutilizada como tabula lusoria una vez quedó inutili- 1  gradecemos a Francesc Sanahuja su agudeza visual sin la cual A zada para su función primigenia. las incisiones hubieran pasado desapercibidas. Figura 7. La tabula lusoria tras la restauración (fotografía equipo Puig Castellar). 6 Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.) El tablero se dispone en la parte más regular y pla- Todo parece indicar que este tablero de juego era na de la losa. Presenta una retícula cuadrangular de de confección casera, probablemente fabricada por los 11 por 16 casillas, en total 176 casillas. Cada una de mismos soldados que le dieron uso. las casillas oscila entre los 2 cm y 2,7 cm de lado, La aparición de esta tabula en su posición original per- con tendencia a la forma cuadrada. Las dimensiones mite reconstruir perfectamente cómo serían los momentos de la retícula de juego serían de 37 × 26 cm. El estado de descanso de los soldados alojados en estas habitaciones. de conservación de la retícula es muy precario debido Junto al fuego, debían pasar las horas jugando, con el fin a la degradación de la piedra, y ha sido necesaria su de matar el aburrimiento y los largos ratos de inactividad restauración. en un castellum de la retaguardia en que probablemente no había demasiadas distracciones ni acción (Fig. 8). Figura 8. La tabula lusoria con el trazado resaltado para facilitar su visión (fotografía equipo Puig Castellar). Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 7 Esther Rodrigo Requena / Núria Romaní Sala 5. LAS TABULAE LUSORIAE EN CONTEXTOS lleros (Pace, 2015), así como en Cilurnum (Chesters, MILITARES: TIPOS, SOPORTES Y EJEMPLARES Cheshire), y en Richborough (Kent) (Austin, 1935; Pace, 2015), o también, la retícula incisa aparecida Los tableros de juego estaban ampliamente difun- en el vallum Adrianum (Jiménez Cano, 2014, p. 130). didos en el mundo antiguo, con tres grandes grupos Todos los ejemplares británicos documentados están de tabulae lusoriae según su trazado: las circulares, realizados sobre piedra. Algunos de estos hallazgos las de trazado en forma de retícula y las de forma cua- han aparecido acompañados de numerosas fichas de drangular, pero sin casillas (Jiménez Cano, 2014; Sc- juego (Austin, 1935; Pace, 2015, p. 48). hädler, 2013). La tabula aparecida en el castellum de En la península ibérica se documentan numerosos Puig Castellar pertenece a la segunda categoría, las hallazgos en los campamentos de cronología imperial de trazado reticular. situados en el cuadrante noroeste. En el campamento A lo largo de todo el mundo romano los hallazgos de Cidadela (Sobrado dos Monxes, Coruña), activo de tableros de juego similares a la tabula de Puig Cas- entre el 123 y el 395 d. C., sede de un contingente tellar son numerosos. Los hallamos en contextos urba- de la Cohors I Celtiberorum equitatium civium ro- nos, rurales, incluso en santuarios religiosos (Bendala, manorum adscrita a la Legio VII Gemina, y en el 1973; Schädler, 2013, pp. 2842-43 Lambrugo, 2015) y campamento de Aquis Querquennis (Porto Quintela, como no, su presencia en yacimientos de carácter mili- Ourense), ocupado entre el último cuarto del siglo I d. tar es más que notable, en sintonía con la pasión de los C. y los primeros decenios del siglo II d. C., se han lo- soldados por el juego que nos relatan las fuentes2. Aun- calizado tableros de juego en forma de retícula incisos que la mayor parte de las tabulae conservadas están sobre tegulae reaprovechadas (Jiménez Cano, 2014, elaboradas en materiales perdurables: piedra, cerámi- pp. 131-132; Caamaño, 1984). ca y en casos excepcionales, mármol (Jiménez Cano, Los datos más interesantes y abundantes provie- 2014, p. 130), es de suponer que la mayoría debían estar nen de Petavonium (Rosinos de Vidriales, Zamora), fabricadas en madera y no se han preservado (Austin, sede de la Legio X Gemina y posteriormente del Ala II Flavia; en este caso, en dos edificios destinados a 1935, p. 80; Jiménez Cano, 2014). alojamiento de las tropas, se localizaron varios tableros En general, la mayor parte de los tableros de jue- de juego concentrados en cuatro estancias. Se docu- go con trazado reticular recuperados oscilan entre 8 mentaron una decena de fragmentos de tabulae incisas por 8, 7 por 8, 9 por 10, y también 12 por 12 casillas sobre tegulae (Fig. 9), y numerosas fichas de juego. El como distribuciones más habituales. Pero también se elemento más interesante es que las incisiones se ha- han encontrado tabulae con dimensiones que superan brían realizado antes de la cocción de las tegulae; pro- estas proporciones. Entre estas, destaca el hallazgo en bablemente se produjeron ex professo algunos tableros 2006 de una tabula en madera de 17 por 18 casillas de juego dentro de las producciones de material cons- que formaba parte del rico ajuar de una tumba de un tructivo suministrado al campamento para disfrute de caudillo germano enrolado como foederatus de las los soldados (Carretero, 1998, pp. 136-137). tropas romanas y que se ha fechado hacia el 375 d. C3. Si nos centramos en los paralelos procedentes es- 6. EL JUEGO trictamente de contextos militares, estos son nume- rosos y aparecen repartidos por todas las provincias Una vez descritas las circunstancias del hallazgo, romanas. En Britania se documentaron en el campa- las características de la tabula y sus paralelos, debe- mento de auxilia de Corbridge (Coria), varios frag- ríamos plantearnos para qué juego podría haberse mentos de tabula lusoria y una retícula de juego in- empleado. Sin duda alguna, se trataría de un juego cisa en una losa con una trama de 11 por 10 casillas, destinado a adultos, con lo cual podemos descartar los fechados entre los siglos II-III d. C. (Fig. 9) (Pace, juegos infantiles (Salza Prina Ricotti, 1995; Fittà, 1997; 2015; Austin, 1935). En Vindolanda, se han localiza- Dasen y Schädler, 2013; Dasen, 2018). do fragmentos de tableros de juego en forma de casi- A partir de las fuentes textuales y los hallazgos arqueológicos conservados, sabemos que los romanos eran muy aficionados a todo tipo de juegos (Dasen, 2  obre esta afición de los soldados al juego podríamos menci- S 2018, p. 25; Guidi, 2015, pp. 125-150): como los de azar, onar sin ir más lejos, el relato evangélico de la crucifixión de los de estrategia y, sobre todo, a cualquier juego don- Jesús, en que los soldados se jugaron a los dados la capa y la ropa del reo (Jn 19, 23-24; Mt 27,35; Mc 15,24; Lc 23, 34). de se pudiera apostar (Quintana 2009; Jiménez Cano, 3  allazgo presentado por Ulrich Schädler en el workshop Tabu- H 2014, p. 27). Los dos juegos de los que tenemos noticia lae Lusoriae. From Ancient Egypt to Late Antiquity celebrado a través de las fuentes y que podían encajar con las ca- en mayo de 2019 en la Universidad de Fribourg. racterísticas de nuestra tabula lusoria podrían ser, o 8 Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.) Figura 9. Fragmento de tablero hallado en Petavonium (fotografía Carretero Vaquero, 1998, lám. I) y tabula lusoria de Corbridge (fotografía Historic England Archive Photo Library ref: J970223). bien, el juego de los calculi, o bien el juego conocido portante aparece en un panegírico anónimo en verso como ludus latrunculorum, o juego de los mercenarios conocido como Laus Pisonis; en este poema, dedicado (Austin, 1935; Bell, 1979, pp. 84-87; Schädler, 2013). a uno de los miembros de la familia Pisón, aparecen La afición desmedida por el juego en general y so- descritos algunos de los movimientos y estrategias del bre todo por los juegos de azar, provocó que a finales ludus latrunculorum (Richmond, 1994). de la República se tuvieran que promulgar diversas También destaca Julio Pólux, gramático griego, que leyes, entre las que destacan las leges Aleariae (Quin- entre el 166-176 d. C. compuso un gran tratado léxi- tana, 2009; Jiménez Cano, 2014, p. 127) que prohibían co, el Onomasticon, y en donde describe el latrunculi los juegos de azar, y especialmente las apuestas; en el (Salza Prina Ricotti, 1995, pp. 13-15 y 109-110; Dasen, caso del ludus latrunculorum, al tratarse de un juego 2018, p. 28). de estrategia, con un cierto prestigio entre los mejores La última mención relevante aparece en Macro- jugadores (Quintana, 2009, pp. 17-18) probablemente bio, que posiblemente vivió a caballo de los siglos IV no quedaba afectado por estas leyes, aunque sí la posi- y V d. C.; en sus Saturnalia I.5.11, el autor lamenta bilidad de establecer apuestas. la falta de interés general por mantener discusiones En todos los ejemplos aparecidos en asentamien- profundas y la preferencia por perder el tiempo con tos militares, mayoritariamente se ha interpretado que juegos como el latrunculi. Después de esta última re- estos tableros se habrían usado para el juego del ludus ferencia, el juego del ludus latrunculorum ya no vol- latrunculorum, al tratarse de un juego de estrategia y verá a ser mencionado, y al parecer, cayó en el olvido. táctica militar. Sobre el reglamento y desarrollo del juego, los Las fuentes literarias nos proporcionan algunas intentos de reconstrucción a partir de las menciones referencias de este juego y de sus características. La documentales y la arqueología han sido numerosos primera mención del juego del ludus latrunculorum sin que se hayan podido llegar a establecer con total aparece en Marco Terencio Varrón, escritor y militar certeza ni las reglas ni su desarrollo. Los especialis- de finales de la República, quien en su obra De Lingua tas se muestran de acuerdo en que sobre el tablero Latina, 10, 22, comparaba las tablas de declinaciones dos jugadores confrontaban dos ejércitos, y se erigía latinas con la cuadrícula del ludus latrunculorum. como ganador el que conseguía mantener un mayor Posteriormente, algunos poetas mencionan el la- número de piezas sin capturar en juego. La estra- trunculi como metáfora del combate y estrategia amo- tegia consistiría en intentar acorralar, inmovilizar y rosa en el caso de Ovidio4, y como parte de las pullas capturar las fichas del contrincante hasta conseguir burlescas en el caso de Marcial5. La mención más im- su rendición6. 4 Ovidio, Ars Am., 2. 203-208. También en las Tristia encontrare- 6  obre el desarrollo del juego del ludus latronculorum: Austin, S mos algunas referencias en Tristium 2. 471-484. 1935; Bell, 1979, pp. 84-87; Richmond, 1994; Salza Prina Ri- 5  arcial en algunos de sus epigramas: en el Libro 7, el epigrama M cotti, 1995, pp. 102-107; Fittà, 1997, pp. 167-171 y especial- LXXII, y también en el libro 14, el epigrama XX. mente Schädler, 2001 y 2013. Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 9 Esther Rodrigo Requena / Núria Romaní Sala 7. LA DATACIÓN última pavimentación de la estancia y cubierta por los niveles de derrumbe de la habitación nos hace El período en que estuvo en activo el castellum pensar que estuvo en uso hasta el momento final de fue bastante breve: a partir de los materiales docu- ocupación del castellum. De esta manera, podemos mentados en las excavaciones que se llevan a cabo suponer un periodo amplio de utilización que debería desde el año 2012, se constata que probablemente es- situarse entre mediados del siglo II a. C. y su aban- tuvo ocupado únicamente entre el 180 a. C. y el 120 dono. Todos los casos documentados hasta la fecha, a. C. La vajilla fina de importación está copada por son enclaves militares con una cronología que se si- la presencia de producciones del grupo de la campa- túa ya en época imperial, en un momento avanzado niense de tipo A (224 ind.) donde predomina la pre- del siglo I d. C. y, en algunos casos, llegando hasta sencia de formas de la variedad media (Lamboglia los siglos III-IV d. C. Ninguno de estos hallazgos ha 5, 6, 27a-b, 27c, 28 a-b, 31 a y b, 33 a y b, 34, 36 y aparecido en un contexto estratigráfico definido que F3130); cabe destacar la presencia de algunas formas permita una datación exacta, y para la mayor parte de antiguas del repertorio de la campaniense A, como los ejemplos localizados tampoco tenemos definido son el plato Lamboglia 23 (15 ind.), fragmentos de el contexto espacial de su localización de una forma diferentes gutti F8150, y de tres copitas del Taller de precisa, con la única excepción de Petavonium. Roses, de la forma 10 A, que nos llevan a proponer una cronología inicial para el establecimiento entor- 8. CONCLUSIONES no al 180 a. C. Asimismo cabe destacar la escasa pre- sencia de campaniense de tipo B (9 ind.) con formas Esta tabula constituye el testimonio más antiguo de producción calena media Lamboglia 2, 3 y Morel de la práctica de juegos de mesa, y en concreto del F4753, que podemos atribuir al último cuarto del si- juego del ludus latronculorum, en un contexto mi- glo II a. C. Por lo que se refiere a la cerámica común litar romano hispánico, ya que el castellum de Puig y de cocina, se detecta la presencia de vasos de pa- Castellar de Biosca es, a fecha de hoy, uno de los redes finas, formas Mayet II y III, mayoritariamente primeros enclaves militares estables que podemos si- de origen local y, puntualmente, de factura itálica. tuar en Hispania en el momento inicial de la conquis- Dentro de la vajilla de mesa, predominan las pro- ta romana tras la II Guerra Púnica, situado en una ducciones oxidadas tanto romanas como de tradición de las vías de penetración hacia el valle del Ebro y ibérica, así como algunas ollas de cerámica reduci- la Celtiberia, escenario de los conflictos bélicos du- da de cocina, estas últimas muy poco representadas. rante buena parte de este primer siglo de ocupación Destacamos la presencia de cerámica ibérica gris (29 romana. Asimismo, el castellum de Puig Castellar de ind.) e ibérica pintada (83 ind.) y algunas importacio- Biosca se erige como uno de los primeros ejemplos nes de cazuelas, patinae y morteros de origen itálico en el ámbito romano de un asentamiento militar es- (formas Emporiae 36.2 y COM-ITA 8, variantes a, c, table con una serie de características y atributos que d y e), junto a una mínima representación de cazuelas pueden ayudar a definir cómo sería la arquitectura y púnicas (4 ind.). Las formas de ánfora documentadas la distribución de los establecimientos militares re- son las habituales de este período: destacamos las án- publicanos (Fig. 10). foras vinarias greco-itálicas (clásicas y de transición) y Dressel 1A, de procedencia itálica diversa, y las ánforas olearias Apani I-Giancola de la Apulia, que marcan una horquilla cronológica entre 175 a. C. y 120 a. C. El último grupo identificado son las ánfo- ras de origen africano, seis formas T.7.4.1.1 y dos T.7.4.2.1, producción que tendría su momento álgido entre mediados y el tercer cuarto de siglo II a. C. Estas importaciones conviven con una gran cantidad de envases ibéricos de boca plana de origen local y regional (40 % de los ejemplares). A la vista del ma- terial documentado todo parece indicar que alrededor del 120 a. C. se abandonaría el yacimiento de Puig Castellar (Pera Isern et al., en prensa). Esta datación en una franja tan concreta y precisa hace más valioso aún si cabe el hallazgo de la tabula Figura 10. Propuesta de reconstrucción 3D del castellum lusoria. La disposición de tablero de juego sobre la (infografía Jordi Barriuso). 10 Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 Una tabula lusoria hallada en el castellum republicano de Puig Castellar de Biosca en Lleida, Catalunya (180-120 a. C.) Figura 11. Grafitti ibérico y grafitti en latín hallados en Puig Castellar (dibujos y fotografía equipo Puig Castellar). Proponemos que este tablero de juego habría ser- de la época republicana, y encajan perfectamente con vido presumiblemente para jugar al ludus latronculo- la cronología general del yacimiento8; a este hallazgo rum; en contra de esta hipótesis se puede esgrimir el habría que sumar un grafito inciso sobre un borde de hecho que las medidas del damero no se corresponden una jarrita de cerámica gris ibérica, en alfabeto ibérico, con las medidas usuales documentadas y consideradas en que se puede leer TABAN, posiblemente el nombre como “canónicas” para este juego. En ese sentido cabe del propietario de la jarrita. Ambos epígrafes sobre ce- decir que a medida que aumentan los hallazgos, van rámica constituyen el testimonio de esta diversidad de apareciendo tabulae que presentan un número de ca- procedencias y filiaciones (Fig. 11). sillas que se aleja bastante de los modelos que habían De hecho, debemos entender el papel que jugarán sido considerados como los usuales, y que se propo- estos enclaves militares y las tropas de auxiliares no nen como variantes locales (Pace, 2015, p. 47). solo como una herramienta de control y dominio de los En nuestro caso, no se ha encontrado ninguna fi- nuevos territorios incorporados a Roma, sino también cha ni ningún elemento relacionado con la práctica del como un factor de aculturación y de introducción de las juego que contribuya a su identificación; posiblemente costumbres romanas entre las poblaciones indígenas. en el momento en que se abandonó el campamento, Sin duda, la práctica de los juegos de azar y de estra- los soldados debían llevarse en su equipaje los ele- tegia formaría parte de estos mores romanorum que mentos fácilmente transportables como las fichas de pronto serán adoptados y convertidos en un elemento juego, dejando atrás el tablero pesado e incómodo de más del entretenimiento de las poblaciones asimiladas. transportar. El hecho de que hayamos encontrado una tabula en BIBLIOGRAFÍA un contexto militar de un momento tan inicial de la pre- sencia romana en Hispania nos proporciona pistas so- Austin, R. G. (1935). “Roman Board Games II”. Greece & bre la composición de las fuerzas desplegadas en terri- Rome, 4.11 (feb. 1935), pp. 76-82. torio hispano y refuerza la hipótesis de que una parte de Bell, C. (1979). Board and Table Games from many Civili- los contingentes provenía de la península itálica, ya que zations, vol. 1 y 2. London: Dover Publications. en el mundo indígena local no tenemos constancia de Bendala Galán, M. (1973). “Tablas de juego en Itálica”. Ha- que estos juegos fueran conocidos ni practicados7. Así bis, 4, pp. 263-272. Caamaño Gesto, J. M. (1984). “La cohors I Celtiberorum y pues, podemos pensar en una tropa formada por itálicos su campamento de Cidadela (Sobrado dos Monxes-Coru- e indígenas; un elemento que refuerza esta propuesta es ña)”. Cuadernos de Estudios Gallegos, XXXV, pp. 71-79. el hallazgo de un grafito en latín, grabado en el pie de Carretero Vaquero, S. (1998). “El Ludus latrunculorum, un una copa de barniz negro del grupo de la Campaniense juego de estrategia practicado por los equites del Ala A, cuya lectura sería POΝΤ [--], y podría tratarse de un Flavia II”. Boletín SAA, 64, pp. 117-140. cognomen latino. Los rasgos paleográficos son propios 8  ebemos a la inestimable ayuda de Isabel Rodà, catedrática D emérita de Arqueología de la UAB, la lectura y descripción pa- 7 No hemos encontrado ningún paralelo en contexto ibérico. leográfica de este grafito. Archivo Español de Arqueología, 2021, 94, e04 | ISSN-L: 0066-6742 | eISSN: 1988-3110 | https://doi.org/10.3989/aespa.094.021.04 11 Esther Rodrigo Requena / Núria Romaní Sala Dasen, V. (2018). “Histoire et Archéologie de la culture lu- Pera Isern, J., Rodrigo Requena, E., Romaní Sala, N., Ca- dique dans le monde gréco-romain. 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