Crítica de libros Francisco García González (Ed.) Vivir en soledad: Viudedad, soltería y abandono en el mundo rural (España y América Latina, siglos XVI-XXI) Madrid/Frankfurt am Main, Iberoamericana/Vervuert, 2020, 520 pp. L a soledad residencial es un fenó- El volumen reúne 17 estudios proce- meno que va creciendo en España, dentes del ámbito hispánico y latinoameri- tal como queda reflejado en la En- cano que ofrecen diferentes ópticas, tanto cuesta Continua de Hogares de 2020 del por lo que se refiere al tipo de territorio es- Instituto Nacional de Estadística. La en- tudiado (nacional, regional o local) como al cuesta muestra cómo, en la actualidad, los anclaje disciplinario, que va desde la histo- hogares unipersonales representan el 26% ria de la familia, la demografía, la historia del total de los hogares, lo cual indica que agraria, económica o social y la antropolo- es la tipología residencial más característica, gía, entre las más destacadas. Gran parte de después de los hogares formados por dos estos trabajos se presentaron en el con- personas. Estas cifras no hacen más que greso internacional «Old and New Worlds: confirmar unas tendencias observadas The Global Challenges of Rural History» desde hace décadas (López Villanueva & (Rede de História Rural em Portugês y Pujadas, 2011; Cámara et al., 2021) sin- SEHA) celebrado en 2016 en Lisboa, gularizando un fenómeno compartido con como parte de una sesión con el mismo el resto de Europa o Estados Unidos; in- título organizada por Francisco García cluso en Latinoamérica muestra una ten- González y Mónica Ghirardi. Los capítulos dencia en ascenso (Esteve et al., 2020). destacan por su coherencia con el plantea- El libro Vivir en soledad parte de la pre- miento general de la obra y por la diversi- misa de que la soledad no es solo un fenó- dad de fuentes utilizadas (catastro de En- meno de las sociedades actuales y ofrece senada, censos preestadísticos, protocolos una perspectiva histórica de larga duración notariales, registro parroquial, literatura, –muy necesaria y conveniente–, que abarca tratadística, etc.) que permiten acometer desde el siglo XVI a la actualidad. Se trata de los análisis aplicando metodologías des- una proposición que coincide con la visión criptivas. A continuación, se resaltarán al- general que ofrecía el historiador K.D.M. gunas de las principales aportaciones que Snell (2017) y que esta obra interdisciplinar se ofrecen en el libro. e internacional, construida desde la pers- El capítulo «Vivir en soledad en el pectiva de género y de ciclo vital, contri- mundo rural gallego del Antiguo Régimen», buye a poner en valor. Viene a llenar, ade- de Hortensio Sobrado Correo, presenta un más, un hueco historiográfico importante, retrato detallado de la estructura familiar, puesto que se conoce más la soledad mas- demográfica y económica de los hogares culina o la de las viudas que la de solteras encabezados por solteros/as, y viudos/as, y o viudos o la motivada por separaciones. ahonda en las estrategias de supervivencia. Historia Agraria, 84 Agosto 2021 pp. 271-312 ■ ■ 307 Crítica de libros Hace notar que los hogares encabezados micos relacionados con la pesca y la ali- por mujeres siempre mostraron dimensio- mentación, la agricultura o el servicio do- nes más reducidas y medios económicos méstico. Las viudas se encuentran más pre- más limitados, ya fuese por explotaciones sentes en estas actividades con el fin de menores o por carecer de estas y trabajar a complementar sus ingresos. Cabe resaltar jornal, como criadas o en la producción la existencia de un 4% de casadas sin co- textil rural. Además, también señala que en rresidencia matrimonial que reciben el ca- los bandos municipales y las ordenanzas de lificativo de viudas de vivos, terminología la época se manifestaba la no conveniencia habitual también en otras regiones, como de que las solteras residieran solas, aunque Galicia. existió una cierta permisividad que per- Francisco José Alfaro, en su trabajo «En- mite explicar los niveles de ilegitimidad, tre el deseo y la fatalidad: Vivir solo en Ara- que se justifican para garantizar su sostén gón del siglo XVIII», manifiesta que en los en la vejez. momentos álgidos de las crisis el número El estudio titulado «Mujeres solas en el de personas solas se incrementaba y tam- noreste de la Península Ibérica durante la bién apunta que la inmigración fue sinó- Edad Moderna», de María José Pérez Ál- nimo de soledad, fenómeno más habitual varez, evidencia que la soledad era más de en el mundo urbano que rural a partir del solteras que de viudas, cuya causa hay que análisis de las matrículas de cumplimiento buscarla en la fuerte emigración de mano pascual, de procesos civiles y de protocolos de obra masculina que se producía en la re- notariales de un número muy importante gión. Las viudas disfrutaban de más me- de localidades. Presenta diversos casos de dios, bien porque disponían de los dotales estudio, como los expósitos o los pleitos de o del usufructo de la herencia de los espo- incumplimiento de contrato de matrimo- sos difuntos, bien por la atención de los hi- nio, buenos ejemplos de la soledad en el jos o parientes en momentos puntuales. Antiguo Régimen. Estas mujeres solas también hicieron uso En «Vecindad y formas de vida de las de los bienes comunales, y algunas se de- viudas en el mundo rural del centro oeste dicaron al servicio doméstico o al trabajo a español durante la Edad Moderna», José jornal en la agricultura o al rebusco. Entre Blanco Carrasco muestra que la viudedad este colectivo también se observa una acen- representa un pequeño porcentaje, aunque tuada práctica de la mendicidad. estable, a lo largo del Antiguo Régimen, El análisis de Patricia Suárez, «Sobrevi- consecuencia de una nupcialidad casi uni- viendo en la Asturias rural: Mujeres solita- versal. Frecuentemente estas viudas se ha- rias y al frente de un hogar en el Setecien- cían acompañar de parientes bien cercanos tos», señala que el número de hogares o alejados sin que necesariamente se com- encabezados por mujeres era más impor- partiera el hogar. Los hogares conducidos tante en la costa que en el interior, a con- por estas viudas presentaban altas tasas de secuencia de determinados nichos econó- envejecimiento debido tanto a la tendencia 308 pp. 271-312 Agosto 2021 Historia Agraria, 84 ■ ■ Crítica de libros a contraer segundas nupcias de las meno- que los maridos embarcaron a los pocos res de 40 años como a su menor mortali- días del casamiento o incluso con matri- dad. Explica que en Extremadura el nú- monio realizado por poderes. Se estima mero de viudas pobres era muy elevado, que un número importante de estos hom- como también lo fue en Castilla la Mancha, bres habría fallecido en su primer mes de Murcia o Guadalajara. emigración y otros habrían aprovechado la Jesús Manuel González, en «Situaciones lejanía para la bigamia. de soledad en la Andalucía del siglo XVIII», Cristina López Villanueva e Isabel Pu- identifica la peculiaridad de los hogares so- jadas Rúbies ofrecen en «La evolución de litarios, que a menudo estaban encabeza- los hogares unipersonales en España» un dos por personas solteras –hombres en su análisis de la soledad residencial en la ac- mayoría– ya que al ser la puerta de las In- tualidad, en el que ponen de relieve que dias fomentaba la llegada de inmigrantes desde el último tercio del siglo XX se ha jóvenes y sin cargas familiares, pero tam- producido un rápido aumento de los ho- bién, y en menor medida, por casadas so- gares unipersonales. Así, la soledad se ha litarias. Asimismo, se percibe que las viudas ido desfeminizando a consecuencia de la solían encabezar más hogares que los viu- irrupción de solteros en este grupo, lo cual dos, bien por una menor mortalidad o por- también evidencia un fenómeno más ur- que contraían menos segundas nupcias. A bano que rural, a la vez que se ha produ- su vez, en las viviendas encabezadas por cido una especialización territorial en mujeres, se observan mayores niveles de cuanto a los perfiles demográficos de los corresidencia con parientes que con cria- hogares encabezados por solitarios/as. Las dos, y una concentración en determinados mujeres viudas están presentes tanto en inmuebles, hecho que puede indicar la pre- municipios rurales como en áreas urbanas, sencia de lazos de solidaridad. aunque en los primeros presentan más En «Las viudas de los emigrantes cana- edad que en las segundas. Los solteros más rios a América (1680-1830)», Francisco jóvenes residen en ciudades de mayor ta- Fajardo analiza los expedientes de viude- maño, que aglutinan un mayor número de dad para contraer segundas nupcias por separados/divorciados. parte de mujeres, dada la desaparición de El estudio de obras literarias como La sus primeros maridos en el Nuevo Mundo. casa de Bernarda Alba, Yerma, La col- Las viudas podían ser usufructuarias de mena, o La desheredada, entre otras, plas- los bienes del marido, poseer la mitad de mado en el capítulo titulado «Las mujeres estos si no se tenían hijos, o recuperar do- solas en la España rural», permite a su au- tes y arras, aunque también tenían la obli- tor, Francisco García González, hacer un gación de sufragar las deudas o préstamos ejercicio en el que muestra la separación de sus maridos difuntos. Fajardo además entre mundo rural y mundo urbano, y tam- indica que la convivencia de estos matri- bién la justificación de la inferioridad física, monios había sido breve, dándose casos en moral e intelectual de las mujeres. Una mi- Historia Agraria, 84 Agosto 2021 pp. 271-312 ■ ■ 309 Crítica de libros soginia de raíz medieval que a lo largo del los que la soledad no supuso una cortapisa tiempo ha ayudado a forjar la imagen de las para su subsistencia, y casos en que fue viudas como mujeres ávidas, caprichosas, necesario demandar judicialmente com- alegres y licenciosas, o por el contrario viu- pensaciones. También se acreditan casos das abnegadas y piadosas, pobres e inde- de abandono conyugal, tanto por la parte fensas. De aquí la idea de que el mundo de masculina como de la femenina. las mujeres debía ser cerrado, controlado Mónica Ghirardi y Dora Celton, en por la comunidad y dominado por el honor «Las viudas de Córdoba, Argentina, en la con el fin de salvaguardar la honra y la cas- transición del Antiguo al Nuevo Régimen», tidad. Por su parte la soltería se presenta presentan cómo la viudez femenina se ha como algo vergonzante, además de incor- identificado con la miseria y el desamparo, porar el valor de la ingenuidad atribuido a imagen que, en cierta manera, fue utili- las mujeres campesinas en su migración a zada por las propias mujeres y que, desde la ciudad. la perspectiva del orden social patriarcal, En «La milpa por paisaje, los itzcuintlis esta condición constituyó una amenaza. por compañía», Pilar Gonzalbo Aizpuru in- Asimismo, destacan la existencia de dife- vestiga a los individuos solitarios en el me- rencias en el comportamiento familiar de dio rural del México colonial a través de un las viudas, con relación a la etnia a la que número muy variado de fuentes documen- pertenecían. Las viudas blancas, por ejem- tales. Una de sus grandes aportaciones es el plo, se casaban menos y encabezaban ho- hecho de entrelazar la situación del medio gares extensos, mientras que el número de geográfico (fronteras, cultivos, etc.) con las viudas en la población indígena era muy manifestaciones particulares de la soledad. elevado dadas las restricciones en el mer- De esta manera, diferencia la soledad pro- cado matrimonial que tenían. Otro dato ducto de las denominadas familias rotas de interés es que parte de las viudas caye- como consecuencia de las enfermedades, ron en la indigencia o formaron parte de la hambrunas, trabajos forzados, etc., de la so- servidumbre. ledad ocasional o a veces estacional y de la En «Hogares, género, viudez y soltería soledad castigada y sospechada en el caso en la Argentina rural», Claudio F. Küffer de mujeres viudas y solteras. sugiere, a partir del caso de Tulumba (Cór- «Experiencias de soledad en femenino», doba) a fines del siglo XVIII, cómo los ho- de Paulo Alegría Muñoz y Nicolás Valde- gares con jefaturas femeninas durante el rrama, analiza los discursos y prácticas de periodo colonial no eran necesariamente las mujeres solas en los expedientes judi- frágiles. La mayoría de las viudas españolas ciales chilenos de los siglos XVIII y XIX. El eran jefas de hogar con edades superiores trabajo describe cómo las situaciones de es- a los 50 años. El autor interpreta muy acer- tas mujeres fueron muy diferentes debido a tadamente estas jefaturas como ejemplos una realidad etaria, socioeconómica y cul- de la permeabilidad del sistema y de la tural diferente donde se detectan casos en agencia de las mujeres del pasado, una 310 pp. 271-312 Agosto 2021 Historia Agraria, 84 ■ ■ Crítica de libros teorización que muchos de los capítulos ducir que estos hogares tuvieran un gran del volumen también podrían incorporar. A dinamismo socioeconómico. su vez, el número de individuos que resi- Natalia Carballo Murillo presenta en dían conjuntamente era inferior en el caso «Viudez y soltería en la costa pacífica de de hogares capitaneados por parte de mu- Costa Rica» la evolución de la transición de- jeres, y a veces contaban con dependientes mográfica a través del cambio en la tipolo- de condición esclava. Sin embargo, se ob- gía de las jefaturas femeninas del hogar. serva un número superior de dependientes Con la llegada del siglo XXI se rompe la pre- libres o agregados en hogares de hombres eminencia de la soltería y viudez en estas je- solitarios. faturas y el número de mujeres separadas María José Vilalta, en su trabajo «Muje- sobrepasa el número de viudas, mientras res en el páramo andino (Toacazo, Coto- que el perfil de las solteras ha ido variando paxi, Ecuador, siglos XVIII-XIX)», utiliza el y en los últimos tiempos incorpora mayores análisis de las estructuras étnicas por sexo niveles de escolarización. Con el paso del y estado civil y de los índices de masculini- tiempo se observa una disminución del nú- dad para hacer emerger la figura de las mero de hijos en los hogares femeninos y mujeres en una sociedad colonial tardía y un aumento de corresidencia con adultos en el periodo republicano. La autora realiza entre los 40 y los 65 años. una radiografía del trabajo femenino con En el último capítulo, «La maternidad una precisión analítica que proporciona en soledad en el ámbito rural de Argentina datos sobre la participación de estas muje- (siglo XXI)», Daniela Alicia Gorosito analiza res en las labores agrícolas, además de te- el incremento de la fecundidad no matri- ner un protagonismo destacado en la ma- monial observado en Latinoamérica desde nufactura, al tiempo que retrata a esta finales del siglo XX, en un contexto de des- población como una comunidad con una censo del número de nacimientos. No úni- alfabetización casi nula (1% en el caso de camente la maternidad en la adolescencia las mujeres frente al 18% de los hombres), explicaría este aumento de la maternidad lo que debería entenderse como la conse- en solitario, sino también la separación o cuencia de la imposición de una lengua di- divorcio de la pareja, la emigración tempo- ferente a la local. ral de la pareja o una cuestión de elección «Sem familia? Solteriras e víuvas nos propia. Como característica propia se des- extremos medridionais do Brasil», de Ana cribe el aumento del número de madres so- Silvia Volpi Scott et al., escudriña con gran las en el ámbito rural, principalmente en habilidad la composición y estructura de edades adolescentes, pero con un peso im- los hogares liderados por mujeres en una portante del grupo de edad de 25 años y sociedad en proceso de emancipación co- más, principalmente entre los estratos con lonial, mostrando la densa red de paren- menos formación educativa. tesco y vecindad que supieron tejer estas En definitiva, este libro en su conjunto mujeres a su alrededor, lo cual permite de- desmonta una serie de tópicos y estereoti- Historia Agraria, 84 Agosto 2021 pp. 271-312 ■ ■ 311 Crítica de libros pos de la soledad en el pasado enraizados en la historiografía y ofrece un contexto para el análisis actual del fenómeno, como se ha apuntado anteriormente. Además, pone de relieve que las costuras del sistema patriarcal estaban algo deshilachadas y es en estos márgenes donde las mujeres solas, en este caso, mostraron sus capacidades, habilidades y en definitiva su agencia. Joana Maria Pujadas orcid.org/0000-0002-4975-639X Universitat Oberta de Catalunya Centre d’Estudis Demogràfics (Universitat Autònoma de Barcelona) REFERENCIAS CÁMARA, A. D., RODRÍGUEZ-GUZMÁN, C., BA- RROSO-BENÍTEZ, I. & MORENTE-MEJÍAS, F. (2021). Sociodemographic Analysis of an Ac- celerated Transition: The Rise of Solo Living in Spain. European Societies, 23 (1), 161-189. ESTEVE, A., REHER, D. S., TREVIÑO, R., ZUERAS, P. & TURU, A. (2020). Living Alone over the Life Course: Cross National Variations on an Emerging Issue. Population and Development Review, 46 (1), 169-189. LÓPEZ VILLANUEVA, C. & PUJADAS, I. (2011). Transformaciones sociodemográficas y terri- toriales de los hogares unipersonales en Es- paña. 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