Territorios 45 / Bogotá, 2021, pp. 1-21 ISSN: 0123-8418 ISSNe: 2215-7484 Sección temática Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana* Modeling Household Cohabitation in Urban Informality Modelagem de coabitação familiar na informalidade urbana Diva Marcela García García** Juan Antonio Módenes*** * El presente artículo se deriva de la tesis doctoral “Convergencias y diver- gencias sociodemográficas en el sistema residencial bogotano” en el programa de Doctorado en Demo- grafía de la Universitat Autónoma de Barcelo- na y el Centre d´Estudis Demografics (2019). ** Investigadora y do- cente Universidad Sergio Arboleda, Bogotá. Correo electrónico: diva.garcia@ usa.edu.co orcid: https:// o rcid.o rg /0 0 0 0- 0 0 02- Recibido: 23 de noviembre de 2020 4773-6897 Aprobado: 25 de marzo de 2021 *** Investigador y docen- https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.9943 te Universitat Autónoma de Barcelona. Correo elec- trónico: jamodenes@ced. Para citar este artículo uab.es orci d : ht tps :// García García, D. M., & Módenes, J. A. (2021). Modelización de la cohabitación de hogares en la informali- orcid.org/0000-0003-30 dad urbana. Territorios, (45), 1-21. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.9943 49-7495 1 R esumen Palabras clave El trabajo demuestra que, en Bogotá, la informalidad urbana, que permite alta mutabilidad de Cohabitación; la infraestructura residencial, al interactuar con prácticas familiares tradicionales y necesarias informalidad urbana; en los grupos populares, genera una alta complejidad en las formas de organización doméstica regresión logística; que se mantiene a pesar de los procesos de legalización. Se profundiza en la cohabitación (más hogares; déficit. de un hogar por vivienda), buscando establecer su relación estadística con características in- dividuales, del hogar y la vivienda, y biográficas del barrio. Para ello, se realizan dos modelos de regresión logística multivariante: uno para todos los sectores censales clasificados como de bajo nivel social y otro comparando en dichos sectores, los de origen formal e informal. Se armonizó información censal de tipo demográfico, con información espacial que permitió la clasificación del área urbana en función de su nivel social y de su origen urbanístico, la cual se incluyó como variable independiente. A bstract Keywords The work shows that in Bogotá, urban informality, which allows high mutability of the resi- Cohabitation; urban dential infrastructure, by interacting with traditional and necessary family practices in popular informality; logistic groups, generates a high complexity in the forms of domestic organization that is maintained regression; households; despite the legalization processes. Cohabitation (more than one household per dwelling) is deficit. studied in depth, seeking to establish its statistical relationship with individual, home and dwelling characteristics, and biographical characteristics of the neighborhood. To do this, two multivariate logistic regression models are carried out: one for all census sectors classified as low social level, and another comparing in these sectors, those of formal and informal origin. To this aim, demographic census information was harmonized with spatial information that allowed the classification of the urban area based on its social level and urban origin, which was included as an independent variable. R esumo Palavras-chave O trabalho mostra que, em Bogotá, a informalidade urbana, que permite alta mutabilidade Coabitação; informali- da infraestrutura residencial, ao interagir com práticas familiares tradicionais e necessárias em dade urbana; regressão grupos populares, gera uma alta complexidade nas formas de organização doméstica que se logística; lares; déficit. mantém apesar dos processos de legalização. A coabitação (mais de um lar por domicílio) é estudada em profundidade, buscando estabelecer sua relação estatística com as características individuais, do lar e do domicílio, e com as características biográficas do bairro. Para tanto, são realizados dois modelos de regressão logística multivariada: um para todos os setores censitá- rios classificados como de baixo nível social, e outro comparando, nesses setores, os de origem formal e informal. Para isso, as informações censitárias demográficas foram harmonizadas com as informações espaciais que permitiram classificar a área urbana com base no seu nível social e origem urbana, a qual foi incluída como variável independente. territorios 45 2 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes Introducción familiares tradicionales —y necesarias— 1 Según Abramo (2012), la urbanización informal en los grupos populares, generan una alta se entiende como un con- Durante las décadas pasadas, como con- complejidad en las formas de organización junto de irregularidades secuencia de los modos de producción doméstica. de tipo urbanístico, cons- capitalista, que en Colombia estuvieron Tomando al allegamiento externo o tructivo y en relación con el derecho de propiedad. atravesados por condiciones de violencia, cohabitación (existencia de dos o más América Latina vivió un intenso flujo hogares dentro de un domicilio), como migratorio hacia las ciudades, aumen- ejemplo de la complejidad residencial que tando la demanda de bienes y servicios. se aloja en el hábitat producido infor- El desajuste de dicha demanda con los malmente, se desarrollan dos p ­ reguntas: sistemas de acceso a la vivienda, altamente 1) ¿Hay un efecto neto del origen urba­ excluyentes para la población de menores nístico en el allegamiento externo, ingresos, e incompatibles con el empleo independientemente de la estructura so- informal, generó una demanda residencial ciodemográfica, o se trata precisamente que solo pudo ser resuelta en el mercado de un efecto de composición, porque la informal.1 informalidad atrae población más pro- Aunque con el paso del tiempo buena pensa a la complejidad familiar? y 2) ¿Hay parte de estas zonas han tenido interven- efectos diferenciados de las variables que ciones estatales, muchas de las condicio- explican el allegamiento externo en cada nes iniciales del hábitat se mantienen y zona de origen urbanístico? Al interior de otras se transforman a partir del uso de esta última pregunta, se aloja una tercera, sus residentes. referida a la permanencia o mutabilidad de Así, se ha constituido históricamente estas prácticas de cohabitación en función un mercado inmobiliario peculiar, con de la transformación de las condiciones de unas condiciones institucionales y físicas informalidad. que son el escenario de la compleja rela- ción entre demanda y oferta residencial. Informalidad urbana y Sobre esa base, la pregunta general de cohabitación: aproximación este trabajo se refiere al efecto que ejerce y antecedentes la urbanización informal sobre las pautas de corresidencia, la cual opera bajo una Una de las particularidades de la produc- lógica de producción residencial basada en ción informal de la ciudad es que la cons- esquemas de autoconstrucción y desarro- trucción de la vivienda sucede al margen llo progresivo. Se quiere indagar si estas de requisitos legales, a manos del hogar condiciones, que permiten alto dinamis- que será el posterior residente. La vivienda mo y mutabilidad de la infraestructura en autoconstrucción puede dar inicio a la producida, al interactuar con prácticas vivienda progresiva, entendida como un territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 3 2 Se entiende el hogar co- proceso constructivo que se desarrolla Así, un perfil específico de población mo una forma de agrupa- a lo largo del tiempo y que está sujeta a en términos socioeconómicos y de pasado miento de los individuos que se reúnen en un mismo cambios y variaciones en su estructura rural, se aloja en un mercado inmobilia- lugar para vivir cotidia- (Gelabert & González, 2013). Esta forma rio conformado por un tipo de vivienda namente durante algún de producción de la vivienda guarda una flexible y mutable, que resulta atractiva e tiempo, incluyendo una economía compartida, relación estrecha con el momento del incluso “conveniente” (Camargo & Hur- una domesticidad colecti- curso de vida de los hogares2 y sus miem- tado, 2012; Gelabert & González, 2013), va (Jelin, 2005). El curso bros, el cual determina las necesidades para las formas residenciales y familiares de vida de los hogares da de espacio y los usos de los mismos, así identificadas en los sectores populares. cuenta principalmente de aquellos que presentan como las posibilidades de inversión en el En este último sentido, cabe recordar lazos familiares y que re- proceso constructivo: que entre más se desciende en la jerar- velan un momento especí- quía social, más decisivo es el papel de fico de conformación, en función de la edad de sus Cuando se trata de una pareja joven recién la familia en las prácticas residenciales integrantes y de la rela- formada, lanzan la autoconstrucción y (Bonvalet & Dureau, 2002), dado que ción de dependencia entre en el período más productivo y a medida las redes de apoyo que allí se localizan ellos (Ullman & Valera, que los hijos se multiplican y crecen, se va resultan fundamentales para la subsis- 2014). expandiendo la casa. Cuando los hijos ya tencia y para el acceso a bienes y servicios han crecido y los padres entran en una fase escasos y costosos en el mercado, como la en la que les es más difícil obtener ingresos vivienda. En este contexto, familia, veci- laborales, el espacio desocupado por los nos y amigos facilitan el establecimiento hijos que abandonan el hogar puede ser en un nuevo entorno, la construcción de alquilado, de manera que el arrendamien- las viviendas o la recepción de hogares o to complementa sus ingresos. (Jaramillo, personas que requieran de un lugar para 2008, p. 29) vivir (Di Virgilio & Gil, 2012). Es así como las solidaridades familiares mu- Además de lo anterior, que resulta chas veces se expresan en la cohabitación clave para comprender la cohabitación o el allegamiento externo (Bonvalet & en la informalidad, otra característica Dureau, 2002), generalmente intergene- fundamental de este tipo de vivienda es racional, que puede ser visto como una la posibilidad de obtener ingresos mo- “estrategia del grupo familiar mientras netarios a partir de la construcción o se reúne el aporte personal para comprar destinación de ciertos espacios para usos una vivienda” (Bonvalet & Dureau, 2002, económicos, tales como habitaciones o p. 87). Se basa en el uso de relaciones de locales comerciales que se alquilan, y cooperación, que producen una solución conforman un submercado del arriendo a problemas materiales a través de la com- (Jaramillo, 2008). plementariedad de roles al interior de los territorios 45 4 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes hogares (Urrutia et al., 2016). Sin embar- de cohabitación localizadas en la infor- go, no se puede idealizar la cohabitación malidad y acentuadas por su forma de como una red de apoyo, pues también producción urbana, (hipótesis que sigue es fuente de conflicto (González, 2001). este trabajo) se transforman y “forma- De ahí que, en el contexto latino- lizan” con el paso del tiempo y con las americano, el allegamiento externo o intervenciones de los actores privados, cohabitación sea uno de los indicadores de la población y del Estado. Este úl- del déficit habitacional cuantitativo, que timo actor ha encaminado su función refleja las necesidades de producción re- a disponer los mecanismos procesales y sidencial de una sociedad (UN-Hábitat, legales para que las condiciones de los 2004). Su principal afectación a la calidad barrios de origen informal se ajusten a de vida de la población se asocia con la los mínimos que la formalidad demanda, falta de intimidad de los hogares inde- solventando a través de diferentes estrate- pendientes, que no pueden contar con gias de política pública las consecuencias una vivienda exclusiva, lo que impide el del fenómeno, asociadas al aislamiento cumplimiento de una de las funciones y la marginalidad (López, 2017). Las sociales de la vivienda. principales intervenciones estatales son Además de complejizar numéricamen- los procesos de legalización y de mejo- te la relación entre hogares y viviendas, ramiento de barrios, que pueden incluir y desafiar el paradigma explícito de que iniciativas para el mejoramiento de las a cada hogar corresponde una vivienda, condiciones físicas de la vivienda, de los el allegamiento externo pone en debate espacios públicos, vías e infraestructura, algunos de los supuestos culturales que así como programas de saneamiento de rigen la relación entre ambos, como, por la tenencia. Sin embargo, no todas ellas ejemplo, la necesidad de una vivienda se realizan conjuntamente por lo que se como condición necesaria para la emanci- ha documentado su impacto diferenciado pación, o para la conformación de hogares en la calidad de vida de los habitantes en diferentes momentos de la vida. (Torres, 2012). Este interrogante sobre Estudiar estas prácticas residenciales la transformación implica repensar la ma- en contextos de origen informal permite nera dicotómica en que se ha estudiado indagar por la forma en que los meca- el fenómeno, pues la situación actual de nismos de producción de ciudad tienen los territorios que surgieron informal- efectos en el nivel micro del fenómeno mente, no parece ajustarse ni a una ni a residencial y su impacto en las formas de otra categoría y los límites que separan heredar, convivir o gestionar la vivienda. “lo formal” de “lo informal” son cada Además, interesa conocer si las prácticas vez más difusos. territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 5 Figura 1. Asentamientos según origen urbanístico. Bogotá, 2008 Metodología Fuentes de datos y clasificación de zonas Con base en la información cartográfica de la base de datos de la Secretaría de Planeación de Bogotá, que contiene los datos sobre los barrios legalizados, en trámite de legalización o con legalización denegada hasta 2008, se clasificó el área urbana de Bogotá en tres categorías según su origen (figura 1): a. Asentamientos formales: que nacieron formales; nunca han sido objeto de procesos de legalización. b. Asentamientos legalizados: surgieron informalmente y fueron legalizados por el distrito. c. Asentamientos informales: esta ca- tegoría reúne barrios de vieja data, que no han sido, ni serán legalizados, especialmente por ubicarse en zonas con restricciones para la urbanización. Reúne además los desarrollos infor- males más recientes, cuya legalización está en proceso. Se complementó la información de esta categoría con la base de datos construida por la ong Techo (2015), con el fin de incorporar posibles asentamientos que no hubie- ran iniciado procesos administrativos. Fuente: elaboración propia con base en información de la Secretaría de Planeación de Bogotá (2008) y la Fundación Techo (2015). La clasif icación de cada polígono se aplicó a cada hogar, armonizando territorios 45 los datos censales de 2005 a partir del 6 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes identificador de la manzana catastral de independientes son incorporadas en pasos residencia. A pesar de lo antiguo de dichos sucesivos y, a medida que se introducen, datos, son los que se encontraban total- se predice la variable dependiente de for- mente disponibles a nivel de manzana en ma más precisa, aunque la precisión que el momento de elaboración de esta inves- añade cada variable adicional es sucesi- tigación, que se constituye en un punto vamente menor. Las variables se incluyen de partida para futuras comparaciones mientras su nivel de significación estadís- con datos más recientes. La distribución tica del estadístico –2 Log Likelihood (en de hogares resultante entre las categorías adelante –2LL) se encuentra en los límites revela que, para 2005, el 62 % se locali- preestablecidos como criterio de inclusión zaron en áreas formales, mientras que el de predictores, excluyéndolas si dejan de 36,1 % lo hicieron en áreas legalizadas y cumplir este criterio (Jovell, 1995). En la el 1,9 % residía en zonas informales. presentación de cada modelo se incluyen Para aislar el efecto del nivel socioeco- los niveles de ganancia relativa de una nómico de los sectores urbanos, el análisis variable sobre la anterior. Posteriormente, se limitó a los hogares residentes en las las variables seleccionadas se vincularon zonas clasificadas en el nivel social bajo al modelo para el cálculo de las odds ratio según el Índice de Condiciones de Vida de las categorías de cada variable, que dan (icv) calculado en Mayorga et al. (2019). cuenta de la propensión a la ocurrencia del fenómeno. Modelos de regresión logística A continuación, se detallan las varia- bles independientes y el planteamiento de Se utilizó la regresión logística multiva- cada modelo, en función de la pregunta riante, que permite estudiar la relación de investigación a la que responde: entre una variable dependiente categórica y varias independientes. En este caso, Relación entre el allegamiento la variable dependiente dicotómica es la externo y el origen urbanístico: condición de un hogar, de compartir ¿efecto neto o de composición? su vivienda con otro (1) o no (0) (se incluyen como cohabitantes los hogares Para el abordaje de estas preguntas se unipersonales). realizaron los siguientes modelos: Se plantearon tres modelos, para los que previamente se hicieron pruebas de Modelo 0: se utiliza como única variable multicolinealidad e interacción entre las independiente el origen de urbaniza- variables independientes. Para el desarro- ción del sector en que residen los ho- llo de las regresiones se utilizó primero gares (formal, legalizado e informal). el método stepwise en el que las variables territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 7 Modelo 1: pretende controlar la propen- que sintetiza los efectos coyunturales sión a la cohabitación de los hogares del momento de la construcción y es una por un conjunto de variables de dife- variable proxy de su edad, especialmente rentes niveles de análisis, tal como se para los barrios informales en donde se muestra en la tabla 1. viven pocos procesos de reemplazo del parque residencial por stock más nuevo Tabla 1. Características de las (Jaramillo, 2012). Para su ello, la infor- variables incluidas en el modelo 1 mación geográfica tomada de Mayorga Nivel/tipo (2017) se aplicó a los datos demográficos Variables Fuente de variables de los hogares; la distribución de esta – Sexo variable en la ciudad se presenta en la – Edad figura 2. Individuales del jefe del – Nivel educativo hogar – Lugar de Microdatos ¿Hay un efecto diferenciado nacimiento fuera Censo 2005 de las variables que explican de Bogotá el allegamiento externo en cada Vivienda/ – Tipo de hogar zona de origen urbanístico? Hogar – Tipo de vivienda Información Para comparar el efecto de las variables – Década de desarrollo urbano geográfica que explican el allegamiento externo entre Barrial – Origen aplicada a zonas de origen formal y aquellas de pasa- los datos urbanístico demográficos do informal que han sido legalizadas, se realiza un modelo por cada tipo de zona, Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005 incluyendo como variables independien- tes las que resultaron significativas en el En primer lugar, se consideran va- modelo 1. Se eliminaron de este análisis riables del nivel individual del jefe del los hogares que residen en zonas “aún hogar, el segundo es un nivel interme- informales” debido a que son escasas en dio, circunscrito al ámbito del hogar y la ciudad y a las dificultades en su aná- la vivienda. Para ambos se utilizaron los lisis como colectivo, que no permite dar microdatos censales de 2005. En un ter- cuenta de un proceso de urbanización cer nivel de análisis, de ámbito barrial, específico, en los términos que interesan se incluye, además del origen urbanístico a este trabajo. presente desde el modelo anterior, la dé- Adicionalmente, para el modelo de- cada en que se construyó el área urbana sarrollado con los asentamientos legali- de cada polígono. Se busca incorporar la zados, se incluye el año de legalización, territorios 45 cohorte de construcción de los barrios, bajo la hipótesis de que en las prácticas de 8 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes allegamiento no solo influye la cohorte de Figura 2. Sectores censales de Bogotá según década de construcción construcción del barrio y el origen de su urbanización, sino también el tiempo que ha transcurrido desde su incorporación al perímetro urbano, con sus respecti- vos efectos. La periodización del año de legalización se realizó siguiendo a Torres (2012), quien identifica tres mo- mentos claves en la ciudad: a) La primera gran “amnistía urbana” en 1986, b) La amnistía de 1996 y c) La amnistía de 1998 y posteriores. Se produjo así, una variable que categoriza cinco tipos de sectores urbanos: los formales, los le- galizados antes de 1986, los legalizados entre 1987 y 1996, los legalizados entre 1997 y 2006, y los que seguían siendo informales después de 2006, año que se toma como punto de referencia para lograr la correspondencia con los datos demográficos utilizados (2005). Resultados En Bogotá, según el Censo de 2005, el 22 % de los hogares compartía su vivienda con otro. Cerca del 30 % de los hogares que residían en los sectores de nivel so- cioeconómico (icv) bajo presentaban esta condición, aunque no era exclusiva de estas zonas, ya que se presentaba en un Fuente: elaboración propia con datos de Mayorga (2017). 15 % y 3 % en las áreas de nivel socioeco- nómico medio y alto (figura 3). Entre las zonas legalizadas de toda (figura 4), presentándose un contraste la ciudad (no solo las de icv bajo), este con las zonas que siempre han sido for- porcentaje era de 30 % y en las que se males, donde los hogares cohabitantes mantenían siendo informales era del 26 % son el 17 %. territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 9 Figura 3. Distribución de hogares Modelo 0: ¿Hay una relación según cohabitación por nivel social del estadística entre el origen sector en que residen. Bogotá, 2005 urbanístico y la cohabitación? 100% Especificando en los sectores de nivel 80% socioeconómico bajo, se observa que hay 71% una mayor concentración de hogares que 60% 97% 85% cohabitan en las zonas de pasado infor- mal, ahora legalizadas, en donde alcanzan 40% el 30 %. Este porcentaje es de 26 % en las zonas aún informales y de 17 % en las 20% 29% zonas siempre formales (figura 5). 15% 0% 3% Alto Medio Bajo Figura 5. Distribución de hogares ICV según cohabitación por forma de urbanización de la zona en que residen. Cohabitan No cohabitan Sectores con icv bajo Bogotá, 2005 Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. 100% Figura 4. Distribución de hogares según 80% cohabitación por origen de urbanización de la zona de residencia. Bogotá, 2005 70% 74% 60% 83% 100% 40% 80% 70% 74% 20% 60% 83% 30% 26% 17% 0% 40% Legalizado Informal Formal Cohabitan No cohabitan 20% 30% 26% Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. 17% 0% Legalizado Informal Formal Origen urbanístico Los resultados del modelo (tabla 2) confirman la relación estadística y la ten- Cohabitan No cohabitan dencia observada, ya que, al tomar como Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. categoría de referencia a los hogares re- territorios 45 sidentes en zonas siempre formales, se 10 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes registra mayor propensión a la cohabita- Tabla 3. Resultados Modelo 1: Regresión por el método stepwise ción de los hogares localizados en zonas para la cohabitación según características individuales, del hogar, la vivienda y el origen urbanístico. Sectores con icv bajo Bogotá, 2005 legalizadas, seguidos por los que residen en zonas aún informales. -2 Log Ganancia Porcentaje Chi likelihood de ganancia cuadrado Tabla 2. Resultados Modelo 0. Tipo de Vivienda 1 1116689,49 4,45 51986,276 Cohabitación según origen urbanístico. Sectores con icv bajo Bogotá, 2005 Edad del jefe de hogar 2 1104611,94 12077,550 1,09 Origen urbanístico Sig. Exp(B) Tipo de hogar 3 1099140,99 5470,950 0,50 Legalizados 0,000 1,382 Nivel educativo jefe 4 1094517,96 4623,023 0,42 Informales 0,000 1,226 Sexo del jefe de hogar 5 1092582,69 1935,279 0,18 Formales (Ref) 0,000 1 Década de construcción 6 1087998,82 1908,354 0,18 Constante 0,000 0,341 Origen urbanístico 7 1090849,33 1733,357 0,16 Nota: la bondad de ajuste del modelo proporciona un valor Jefe no nacido de Pseudo-R 2 = 0,39, por lo que se considera aceptable. 8 1090391,44 457,889 0,04 en Bogotá Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. Modelo 1: Relación entre la cohabitación y el origen urbanístico: que a pesar de la preponderancia de las ¿efecto neto o de composición? variables de vivienda y sociodemográficas, al controlarlas, el modelo revela que existe En lo que respecta a las variables explicati- un efecto neto del origen urbanístico en vas del modelo, resumidas en la tabla 3, la la propensión a la cohabitación. que no fue considerada como tal (pues no Al incluir estas variables en una regre- alcanzó el nivel de ganancia del 0,1 %), es sión logística se obtiene el modelo pre- el lugar de nacimiento del jefe del hogar. sentado en la tabla 4. Los resultados para Es esperable que el efecto de la migración cada variable se describen a continuación. haya quedado subsumido en el del nivel La importancia jerárquica del tipo de educativo. vivienda, así como la diferencia entre las De las significativas, la primera es el odds ratio de sus categorías, revelan la tipo de vivienda, cuyo peso sobresale con fuerte asociación de la cohabitación con respecto a las siguientes, que son la edad las condiciones de infraestructura necesa- del jefe de hogar, el tipo de hogar, el nivel rias para que suceda. En primer lugar, es educativo del jefe, el sexo, y, por último, evidente que reúne características como se ubican la década de construcción del una mayor posibilidad de modificación barrio y el origen urbanístico. Así, subraya y ampliación, y más disponibilidad de territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 11 Tabla 4. Resultados Modelo 1: Regresión logística para la cohabitación según características individuales, del hogar, la vivienda y la biografía del barrio. Sectores con icv bajo Bogotá, 2005 B Sig. Exp (b) Casa ,986 0,000 2,681 Tipo de vivienda Otro –,704 0,000 ,495 Apartamento 1 Menor de 25 ,872 0,000 2,393 Entre 26 y 40 ,421 0,000 1,524 Edad Entre 41 y 60 ,041 0,294 1,042 Más de 60 (Ref) 1,000 Unipersonal ,114 0,000 1,121 Nuclear (Ref) 1,000 Tipo de hogar Extenso –,443 0,000 ,642 Compuesto ,083 0,000 1,087 Sin núcleo –,361 0,000 ,697 Primaria ,491 0,000 1,634 Educación Secundaria ,368 0,000 1,444 Superior (Ref) 0,000 1 Hombre –,229 0,000 ,795 Sexo Mujer 0,000 1 Hasta 1960 ,276 0,000 1,317 Década 60 y 70 ,137 ,000 1,147 Década desarrollo Década 80 ,031 ,000 1,032 Década 90 y 2000 (Ref) 1,000 Legalizados hasta 1986 ,266 0,000 1,304 Origen Urbanístico Informales –,143 ,000 ,867 Siempre formales (Ref) 0,000 1 territorios 45 Nota: la bondad de ajuste del modelo proporciona un valor de Pseudo-R 2 = 0,42 por lo que se considera aceptable. Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. 12 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes espacio, que, sin embargo, ha ido dismi- muestra que no hay una correspondencia nuyendo con el tiempo y tiene contrastes bilateral entre hogares mayores que reci- entre los niveles sociales (Secretaría Dis- ben allegados y hogares jóvenes que son trital de Planeación, 2013). Este hallazgo acogidos, siendo ambos catalogados como se inserta en el proceso de convergencia cohabitantes. La sobrerrepresentación de hacia el apartamento que vive la ciudad, estos últimos revela que, por un hogar re- (García-García & Módenes, 2018) con- ceptor adulto hay varios hogares allegados centrado principalmente en el centro jóvenes. Esta situación resulta de difícil ex- expandido, en donde muchas de las ca- ploración por la forma de recolección cen- sas que persisten están mutando a otros sal de datos, que no indaga por el hogar usos (oficinas, hoteles y otros servicios) principal y el (los) secundario(s) al interior (uaecd, 2012; De Urbina, 2013; Salazar de la vivienda. Tampoco se indaga por la et al., 2015). En cambio, en los sectores relación o parentesco entre los miembros socioeconómicos bajos, para 2005 la casa de los hogares y el estatus de tenencia de seguía aportando cerca del 50 % del stock la vivienda de cada uno, lo que permitiría residencial, concentrando el 62 % de las comprender mejor el fenómeno. casas de la ciudad, lo que facilita la com- Según la variable de tipo de hogar, prensión del fenómeno del allegamiento aunque las diferencias son mínimas, externo. la propensión al allegamiento externo La segunda variable en importancia aumenta ligeramente para los hogares fue la edad del jefe del hogar, que confir- unipersonales y compuestos (con no fa- ma que la cohabitación es un fenómeno miliares que cohabitan); en estos casos, altamente demográfico, que aglutina las la frontera con el allegamiento externo altas propensiones antes de los 40 años, es muy fina y depende de las formas de con su auge en hogares con jefes menores clasificación de los hogares. A partir de de 25 años, 40 % de los cuales cohabita los resultados de la variable educativa, se con otro hogar. La sobrerrepresentación confirma que son los menos educados los en etapas iniciales de la vida adulta o que más propensión tienen a la cohabi- familiar, muestra que la cohabitación fa- tación, lo cual es esperable debido a que cilita el proceso de emancipación y que se trata de una variable de diferenciación va disminuyendo con el paso de la vida, socioeconómica. Por último, la variable cuando se espera un ascenso gradual en sexo muestra mayor propensión de los la carrera laboral y, con ello, mejorar la hogares de jefatura femenina, los cuales capacidad de pago de un espacio inde- son reconocidos por tener estructuras fa- pendiente. miliares más precarias y propensas a hacer Sin embargo, el diferencial en la pro- uso de las redes de apoyo que provee la pensión al fenómeno por rangos de edad, cohabitación. territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 13 Las variables que exploran la biografía un fuerte efecto de composición de estas del barrio revelan varios elementos. De zonas, que, como se dijo anteriormente, un lado, al analizar el efecto del año de son escasas y altamente diversas. desarrollo urbano sobre la cohabitación de los hogares, se observa que las odds Tabla 5. Resultados Modelo 0 y 1 de cohabitación para la variable ratio aumentan levemente en función de independiente origen urbanístico. la antigüedad del proceso de urbaniza- Sectores con icv bajo Bogotá, 2005 ción, lo que revela que, aun controlando por el tipo de urbanización, existe un Modelo 0 Modelo 1 efecto de generación de los barrios. Lo Sig. Exp(B) Sig. Exp(B) anterior puede asociarse con prácticas an- Legalizados 0,000 1,382 0,000 1,304 tiguas de cohabitación que se mantienen y reproducen en infraestructuras que así Informales 0,000 1,226 0,000 0,866 lo permiten. Formales (Ref) 0,000 1 0,000 1 De otra parte, llegando a nuestro Constante 0,000 0,341 0,000 0,120 principal foco de interés que es el origen urbanístico (tabla 5), en este modelo se Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. confirma la mayor propensión a la cohabi- tación en las zonas que fueron producidas Modelo 3 ¿Varía el efecto de informalmente y luego legalizadas, frente las variables que inciden en la a aquellas siempre formales, relación que cohabitación en función del ya había sido revelada en el modelo 0. origen urbanístico de las zonas Es posible establecer entonces, que la en que residen los hogares? mayor cohabitación en las antiguas áreas informales no solo se debe a un efecto Al realizar dos modelos que comparan de composición socioeconómica y re- sus efectos en las zonas legalizadas y en sidencial de las mismas, sino que tiene las formales, tomando estos últimos como que ver con los elementos propios de este grupo de control, es posible dilucidar tipo urbanístico referidos, por ejemplo, a cómo opera el efecto del origen urba­ la forma de producción de la vivienda de nístico. La principal diferencia entre los la informalidad. dos modelos se reveló con los resultados En cambio, los resultados para los del método stepwise, que entrega la je- hogares residentes en zonas aún infor- rarquía en la que las variables aportan a males, sí cambiaron entre el modelo 0 y la explicación de la cohabitación en cada el 1; reduciéndose en este caso las odds caso, descartando a las que no superan ratio con respecto a la categoría de refe- el 0,1 de ganancia en la explicación del territorios 45 rencia. Lo anterior puede asociarse con fenómeno. 14 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes Como se observa en la tabla 6, el orden Pasando a las diferencias, se observa y el porcentaje de aporte de las variables que, en el modelo que describe los con- en los tres modelos revelan similitudes y textos de urbanización formal, se mantu- diferencias, que muestran la diversidad vieron todas las variables incluidas en el al interior de los sectores populares (icv modelo general, mostrando que hay una bajo) según el origen urbanístico. Dentro alta heterogeneidad en la tendencia a la de las similitudes, sobresale que las dos cohabitación en estas zonas. En este caso, variables que siempre mantienen los pri- la década de desarrollo urbano escaló al meros lugares jerárquicos son el tipo de tercer lugar, cuando en el modelo general vivienda y la edad del jefe, confirmándose fue ubicada como la última en impor- que la cohabitación es una práctica con tancia. El poder explicativo del tiempo alto contenido demográfico, posibilitada supera al de las variables sociales y se por una infraestructura flexible. Asimis- expresa a través de un efecto de cohorte mo, en todos los modelos fue eliminado de desarrollo de los barrios, que implica el origen migratorio del jefe del hogar la exposición a patrones urbanísticos y de por no tener un aporte significativo a la planeación propios de una época. explicación de la cohabitación. En cambio, en las zonas legalizadas, el modelo mostró que solo cuatro variables Tabla 6. Resultados regresión por el método stepwise para la cohabitación según características individuales, del hogar, la vivienda y la biografía del barrio. icv bajo Bogotá, 2005 Modelo 1 icv bajo total Formal icv bajo Legalizado icv bajo Variables Lugar de Lugar de Lugar de Porcentaje Porcentaje Porcentaje aporte al aporte al aporte al de ganancia de ganancia de ganancia modelo modelo modelo Tipo de Vivienda 1 4,45 1 3,43 1 4,87 Edad del jefe de hogar 2 1,09 2 0,88 2 1,18 Tipo de hogar 3 0,5 5 0,57 3 0,49 Nivel educativo jefe 4 0,42 4 0,74 — — Sexo del jefe de hogar 5 0,18 6 0,13 4 0,21 Década de desarrollo 6 0,18 3 0,82 — — Origen urbanístico 7 0,16 — — — — Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 15 aportaron más del 0,1 de ganancia, por lo Barrial, que se concentran en el nivel meso que se considera que son las que tienen un del hábitat, es decir, sobre los espacios poder explicativo sobre la cohabitación. Se públicos y vías, generando dotación de trata del tipo de vivienda, la edad del jefe infraestructura y equipamientos. Esto, del hogar, el tipo de hogar y el sexo. Se sumado al poco efecto del tiempo de de- revela así, que esta es una estrategia que sarrollo del barrio sobre la cohabitación, cobija a las estructuras familiares frágiles muestra que esta es inherente a la forma e iniciales en el ciclo vital. en que se produce y habita la vivienda Con todo, las variables excluidas del desde la lógica informal, la cual se man- modelo también aportan información tiene estática ante las transformaciones valiosa. De un lado, que el nivel educativo estatales o los efectos de cohorte urbanís- no resultara significativo estadísticamen- tica. Puede entenderse como una marca te, evidencia que contar con mayor edu- de la informalidad que permanece a pesar cación en las áreas legalizadas no protege de la transición a la formalidad en otras de la tendencia a la cohabitación. La no dimensiones del hábitat. operación de un filtro socioeconómico en Los resultados de las odds ratio para el fenómeno plantea preguntas sobre los cada variable en los dos modelos se pre- procesos de movilidad social que produce sentan en la tabla 7. la educación y sus implicaciones en las Aunque en todas las categorías de condiciones de vida en las áreas legaliza- las variables se mantienen las odds ratio das. También genera interrogantes sobre observadas en el modelo 0, es posible la aceptación cultural que existe sobre la enfatizar en el poder explicativo de la casa cohabitación, que hace que, en las zonas sobre el allegamiento. Cabe recordar que de origen informal, no sea exclusiva de la ciudad vivió un proceso acelerado de los menos educados (o, por extensión, de cambio tipológico de la casa al aparta- los más pobres). mento en el período 1993-2005, lo cual Por otro lado, sobresale el poco poder conduce a indagar por las formas de uso explicativo de las variables biográficas del de las casas subsistentes. Este interrogante barrio, referidas al año de legalización y puede responderse de manera distinta de desarrollo urbano. En cuanto al efecto para las zonas formales y las legalizadas. de la legalización, es imposible determi- En las zonas formales, esta informa- nar si fue común a todos los barrios sin ción debe ser leída conjuntamente con importar su temporalidad, o si la inter- los resultados de la variable del año de vención estatal no impacta las prácticas de desarrollo urbano, que mostró mayor corresidencia, ya que las transformaciones propensión a la cohabitación en las zonas que acarrea la legalización se asocian con más antiguas y una tendencia decreciente. territorios 45 la llegada de Programas de Mejoramiento Lo anterior puede revelar la persistencia 16 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes Tabla 7. Resultados Regresión logística para el allegamiento externo según características individuales, del hogar, la vivienda y la biografía del barrio. Sectores formales con icv bajo Bogotá, 2005 FOR MAL (a) LEGALIZADO (b) B Sig. Exp (b) B Sig. Exp (b) Casa 0,913 0 2,492 1,047 0 2,898 Tipo de vivienda Otro -0,784 0 0,456 -0,67 0 0,512 Apartamento (Ref) 1 1 Menor de 25 0,948 0 2,581 0,807 0 2,241 Entre 26 y 40 0,448 0 1,565 0,39 0 1,477 Edad Entre 41 y 60 0,104 0 1,11 0,014 0,16** 1,015 Más de 60 (Ref) 1 1 Unipersonal 0,122 0 1,13 0,133 0 1,142 Nuclear (Ref) 1 1 Tipo de hogar Extenso -0,421 0 0,656 -0,419 0 0,658 Compuesto 0,167 0 1,182 0,037 0,014 1,038 Sin núcleo -0,399 0 0,671 -0,272 0 0,762 Hombre -0,197 0 0,821 -0,250 0 0,779 Sexo Mujer (Ref) 1 1 Primaria 0,679 0 1,973 Educación Secundaria 0,423 0 1,526 Superior (Ref) 1 Hasta 1960 0,513 0 1,67 Década Década 60 y 70 0,169 0 1,184 desarrollo Década 80 -0,04 0,008 0,961 Década 90 y 2000 (Ref) 1 Nota: a) La bondad de ajuste del modelo proporciona un valor de Pseudo-R = 0,43, por lo que se considera aceptable. 2 b) La bondad de ajuste del modelo proporciona un valor de Pseudo-R 2= 0,41, por lo que se considera aceptable. Fuente: elaboración propia con datos del censo dane 2005. territorios 45 Modelización de la cohabitación de hogares en la informalidad urbana 17 de formas de cohabitación también anti- del nivel social, presentándose como un guas, permitidas por la transformación de recurso para la emancipación de hogares espacios interiores de las casas para usos vulnerables. Por el contrario, en los ba- residenciales. Esta práctica tiene como an- rrios formales, hay más heterogeneidad tecedente el fenómeno de los inquilinatos, —aunque menor presencia— del fenó- que fueron una forma de hábitat popular meno, pues este depende tanto de con- y una estrategia de supervivencia familiar, diciones de diferenciación social, de usada en el auge del éxodo rural a la ciu- composición y momento de la vida de los dad. Se localizaban principalmente en el hogares, como de la historia del barrio. centro de la ciudad (Bonvalet & Dureau, 2002) y constituían un mercado de sub- Conclusiones arriendo informal de habitaciones para el uso de hogares, que compartían espacios Se comprobó que la informalidad tiene de baño y cocina en condiciones de preca- un poder explicativo en las diferencias que riedad y hacinamiento. Estas prácticas de hay entre las prácticas residenciales de los formalidad antigua parecieran similares hogares pobres. La forma en que opera el a las alojadas en la informalidad actual. mercado informal, deja una marca difícil En las zonas informales, la prepon- de transformar en el tiempo, generando derancia de la casa se explica porque la un contexto urbano diferenciado. La prin- vivienda es autoconstruida por sus poste- cipal causa por la que esto sucede es el riores usuarios (Bazant, 1985). La expan- uso de la autoconstrucción y el desarrollo sión de la vivienda incrementa los espacios progresivo de la vivienda, que asume su disponibles para ser ocupados por otros provisión como un proceso, tan flexible hogares, familiares o no, que pueden y dinámico como lo es la composición participar del mercado de arrendamiento de los hogares. A su vez, genera unas (Jaramillo, 2008). Dicha “libertad ur- condiciones de posibilidad física para la banística” se constituye en una ventaja cohabitación, en un contexto donde las comparativa frente al mercado formal redes de solidaridad tienen un peso muy de vivienda social, que provee infraes- alto dentro de la provisión del bienestar. tructuras estáticas e inmodificables, que Sin embargo, es posible pensar este soslayan las prácticas de cohabitación de problema a partir del continuo formal- los sectores populares. informal que pretende matizar la dico- En suma, es posible decir que en las tomía entre estos dos conceptos. Este zonas legalizadas se registra una mayor desafío fue abordado al incorporar las homogeneidad en la presencia de la coha- variables biográficas de los barrios de bitación, que sucede independientemente origen informal, explorando cómo han territorios 45 de las variables biográficas del barrio, o incidido los procesos históricos previos en 18 Diva Marcela García García, Juan Antonio Módenes la disposición actual de la cohabitación. El o envejecimiento de las casas producen resultado mostró que las diferencias en los prácticas cercanas a las existentes en los momentos de las intervenciones estatales contextos de informalidad. y en el tiempo transcurrido desde el inicio Por último, es preciso señalar que del barrio, no inciden en los niveles de los usos de estos hallazgos son aplica- cohabitación observados. Esto confirma bles a la política pública en dos sentidos. que a pesar de la formalización de ele- En primer lugar, resaltan el componen- mentos físicos que podrían conducir a la te demográfico como un argumento de formalización de los barrios, el diferencial conveniencia para la “escogencia” de la en las prácticas residenciales permanece. informalidad, dado que las complejas Una parte de este fenómeno se explica prácticas familiares que esta permite no por el arraigo cultural de la cohabitación son tenidas en cuenta en el diseño de y por la persistencia de las dificultades en viviendas sociales destinadas a los grupos el acceso a la vivienda, otra parte puede sociales más pobres. En segundo lugar, explicarse porque la cohabitación sigue el reconocimiento de dicha composición constituyendo una ventaja que ofrecen las residencial resulta de vital importancia infraestructuras residenciales existentes. en la interacción con la ciudadanía, en el La persistencia de la cohabitación obli- marco de la intervención estatal, para ga a repensar la relación entre hogares y el mejoramiento las condiciones de vida viviendas, así como su uso en las políticas de la informalidad. públicas en el contexto latinoamericano, demostrando, por ejemplo, que la forma- Referencias ción de hogares entre quienes viven en zonas de origen informal, no está deter- Abramo, P. (2012). La ciudad com-fusa: minada por la disponibilidad de viviendas. mercado y producción de la estructu- Estudios más profundos al respecto son ra urbana en las grandes metrópolis necesarios para desentrañar la compleja latinoamericanas. 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