Estudios CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES ISSN(P): 1133-4762; ISSN(E): 2659-3254 Vol. LIII, Nº 210, invierno 2021 Págs. 945-962 https://doi.org/10.37230/CyTET.2021.210.03 CC BY-NC-ND La gentrificación desde una mirada de género: un ejemplo en Barcelona Anna Ortiz-Guitart(1) Antonio López-Gay(2) Joan Sales-Favà(3) Miguel Solana-Solana (4) Departamento de Geografía, Universitat Autònoma de Barcelona (1) (2) Departamento de Geografía, Universitat Autònoma de Barcelona y Centre d’Estudis Demogràfics (3) Departamento de Salut, Generalitat de Catalunya (4) Departamento de Geografía, Universitat Autònoma de Barcelona Resumen: En este artículo se analizan las repercusiones de los recientes procesos de transformación social y urbana en Barcelona con el fin de identificar experiencias y comportamientos diferenciales entre hombres y mujeres. Para ello se parte de una exploración cuantitativa, desde una perspectiva de género, de los procesos sociodemográficos de gentrificación experimentados en Barcelona entre 2011- 2018. Y se complementa con una aproximación cualitativa basada en entrevistas a residentes y obser- vaciones en asambleas de colectivos vecinales del barrio de Sant Antoni de Barcelona. Nos centramos en conocer el impacto que la gentrificación tiene sobre mujeres que viven situaciones de precariedad laboral e inseguridad residencial, y mujeres que han llegado al barrio para alquilar o comprar una vivienda atraídas por la centralidad de éste y la oferta de comercios y servicios. Palabras clave: Transformación social y urbana; Gentrificación; Género; Barcelona Recibido: 20.11.2020; Revisado: 1.03.2020. Correo electrónico: anna.ortiz@uab.cat; Nº ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6016-5136; Correo electrónico: tlopez@ced.uab.cat; Nº ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8892-2816; Correo electrónico: joansales@gmail.com; Nº ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2346-9552; Correo electrónico: antoniomiguel.solana@uab.cat; Nº ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0811-1990 Los autores agradecen los comentarios y sugerencias realizados por los evaluadores anónimos, que han contribuido a mejorar y enriquecer el manuscrito original MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 945 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana Gentrification from a gender perspective: evidence from Barcelona Abstract: This article examines the recent processes of social and urban transformation in Barcelona in order to identify differential experiences and behaviours between men and women. We start from a quantitative exploration, from a gender perspective, of the sociodemographic gentrification processes experienced in Barcelona between 2011-2018. We follow with a qualitative analysis based on inter- views to residents and observations in community groups in Sant Antoni, a neighbourhood of Barcelona that has experienced intense transformations of its urban and social fabric. We focus on the impact of gentrification on women with diverse identities who live under strong job and residential insecurity, and female residents who recently arrived to the neighbourhood attracted by its centrality and the concentration of services and retail activities. Keywords: Social and urban transformation; Gentrification; Gender; Barcelona. 1. Introducción El papel clave de la renta del suelo fue destaca- do desde el comienzo, y reconstruido más tarde bajo la hipótesis del diferencial de renta -rent gap- (Smith, 1979) que vendría a explicar los ci- clos de desvalorización o destrucción del valor L a literatura académica internacional más reciente apunta que nos encontramos en al que está sujeto todo suelo urbano (Benach & un contexto donde los diferentes grupos Albet, 2018). La gentrificación implica la inver- sociales se estarían alejando los unos de los sión de capital, la transformación del paisaje, el otros en el territorio (Hochstenbach & Musterd, desplazamiento de los usos, las personas y los 2017). Esta polarización social sería la conse- elementos simbólicos de una determinada área cuencia de dos procesos principales. Por un de la ciudad y la suplantación por unos usos que lado, la rápida expansión de los espacios cen- generan un mayor rendimiento económico (Lees trales, compuestos cada vez más por una po- & al., 2008). En la actualidad, pese a que se blación de estratos socioeconómicos medios y admite que los procesos de gentrificación son altos, que se ha asentado en estos sectores en globales y han llegado a todos los rincones del un contexto de resurgimiento de los espacios planeta (Lees & al., 2016), se sigue contemplan- centrales vinculados a la localización de nuevas do la especificidad regional de dichos procesos actividades productivas y a la concentración de (Janoschka & al., 2014). enclaves culturales, creativos y de innovación (Hutton, 2009). Por el otro, un progresivo des- Diversos trabajos han constatado que la gentrifi- plazamiento de la población con menos recur- cación se ha manifestado con fuerza durante los sos hacia áreas periféricas, con peor acceso a últimos años en la ciudad de Barcelona (Antón- todo tipo de servicios (Bailey & Minton, 2018). Alonso & al., 2018; Nel·lo, 2018; Sales-Favà, 2019). Durante la última década se han expan- La gentrificación es el ejemplo más local de la dido los espacios exclusivos y excluyentes y los transformación social y urbana en las ciuda- procesos de gentrificación ya no solo afectan a des occidentales y está directamente vinculada algunas áreas restringidas de la ciudad (López- con los dos procesos que acabamos de citar. Gay & Sales-Favà, 2020). El incremento genera- La gentrificación es un fenómeno social defini- lizado del precio de la vivienda ha sido uno de do hace más de cincuenta años (Glass, 1964) los factores determinantes para explicar la ex- y que desde entonces ha sido abordado desde pansión de este proceso a amplias áreas de la disciplinas muy diversas (Lees & Phillips, 2018). ciudad. El acceso a la vivienda se ha convertido De entre todas las definiciones que se han pro- en un grave problema (Donat, 2018; Domínguez- porcionado, la que resulta más apropiada para Pérez & al., 2021) y la inseguridad residencial la presente investigación es aquella que pone el gana terreno entre una buena parte de la pobla- foco en los procesos de substitución sociodemo- ción (Módenes, 2019; López-Gay & Sales-Favà, gráfica de la población. Esta substitución está 2020). ligada a la llegada de población que pertenece a grupos sociales con un alto nivel de capital A pesar de que su estudio ha aumentado de económico, social y cultural que provoca la ex- forma notable durante los últimos años en todo pulsión y el desplazamiento de la población con el mundo, en España no hay contribuciones que menos recursos socioeconómicos. se hayan centrado en sus implicaciones desde CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 946 CyTET LIII (210) 2021 una perspectiva de género. Partiendo de la hi- 2. Barrio, género y vida cotidiana pótesis de que la gentrificación afecta de forma en barrios gentrificados distinta según el género, en este artículo que- remos profundizar en las repercusiones de los El derecho a la ciudad –relacionado con el ac- recientes procesos de transformación urbana y ceso a los recursos, los derechos políticos y social en Barcelona en la población femenina de ciudadanía-, el derecho a la apropiación e identificar posibles experiencias y comporta- del espacio urbano –relacionado con el derec- mientos diferenciales entre hombres y mujeres. ho a vivir, jugar, pasear, trabajar- y el derecho a la participación, se presentan como deman- Concretamente, este artículo se centra en tres das alternativas a unas prácticas neoliberales objetivos. Los dos primeros se desarrollarán a representadas, en mayor o menor medida, en partir de un análisis cuantitativo y a escala de ciudades de todo el mundo a través de la privati- ciudad: 1) comprobar si los barrios gentrificados zación de los servicios públicos, la desinversión favorecen o no el asentamiento de población fe- en algunos barrios de la ciudad o la creación menina y cuál ha sido su evolución a lo largo de de comunidades cerradas (Oberhausser & al., la década de 2010, en la que los procesos de 2018). Por un lado, la gentrificación es un refle- substitución poblacional se han experimentado jo más de esta ofensiva del capital que produ- ce una ciudad desigual; mientras que, por otro con intensidad; 2) analizar estos procesos lado, el género ha sido reconocido como uno de desde la dimensión del hogar, focalizando en los elementos centrales en el que opera el siste- aquellos en los que mujeres y hombres no con- ma neoliberal y se visibiliza a través de las diver- viven, y midiendo el posible esfuerzo económico sas experiencias cotidianas de las mujeres en la diferencial en el pago de la vivienda. El tercero ciudad (Vaiou & Lykogianni, 2006), y en luchas se obtendrá a partir de un análisis cualitativo y feministas por el derecho a la ciudad (Curran & a escala de barrio: 3) visibilizar las experienci- Breitbach, 2010). as cotidianas y las valoraciones que tienen un La relación entre género y gentrificación ha grupo de mujeres de distintas edades residen- sido una de las líneas de interés de las geó- tes en uno de los barrios más gentrificados de grafas feministas desde la última década del la ciudad. siglo XX (Bondi, 1991, 1994, 1999), la primera del siglo XXI (Kern, 2007, 2013; Van der Berg, La estructura del artículo consistirá en una 2012, 2013), hasta la actualidad con la exce- presentación teórica de la gentrificación y el lente publicación de Curran (2018). Esta autora género. Seguiremos con una exploración cuan- señala que numerosas investigaciones tienden titativa, desde una perspectiva de género, de los a centrarse más sobre las mujeres que gentri- procesos sociodemográficos de gentrificación fican que sobre las gentrificadas, cuando, por que se han experimentado en el municipio de encima de todo, la expulsión es la esencia de la gentrificación o la sustitución de segmentos de Barcelona durante el período 2011-2018. Para población de clase trabajadora por otras más su análisis se incorporarán otras variables, más pudientes (Vollmer, 2019), además de un pro- allá del sexo, que son necesarias para enten- ceso de revalorización del entorno construido. der cómo se han desarrollado dichos procesos: edad, origen (lugar de nacimiento) y nivel de es- Una de las primeras autoras que evidencia tudios. Posteriormente, focalizaremos el estudio que “el lugar de la mujer está en la ciudad”, en contraposición con las áreas suburbanas, es en un barrio concreto de Barcelona, el barrio de Wekerle (1984), que asegura que las mujeres Sant Antoni, una de las áreas con los niveles de tienen más oportunidades para trabajar fuera gentrificación más altos, y lo haremos a partir del hogar y una mayor accesibilidad a los trans- de un estudio cualitativo basado en entrevistas portes públicos y a los servicios colectivos ne- a residentes. El barrio tiene una escala privile- cesarios para el desarrollo de su vida cotidiana. giada para conocer las prácticas cotidianas y Años más tarde, Bondi (1991) explica que en los recursos materiales y relacionales a partir cierta medida la existencia de la gentrificación de los cuales las personas organizan su vida se debe a que estas mujeres profesionales que cotidiana. Por esta razón, este artículo, además han retrasado la maternidad y tienen familias más pequeñas, buscan barrios más cómodos de una presentación cuantitativa a escala ciu- para conciliar el trabajo productivo y reproduc- dad, presenta un estudio cualitativo a escala de tivo porque proporcionan los servicios necesa- barrio con el fin de analizar las dinámicas y las rios para hacerlo. A partir de esta idea inicial, repercusiones sociales y emocionales que tiene Droogleever & Karsten (1999), se centran en la gentrificación. las experiencias de mujeres trabajadoras con MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 947 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana hijos y mujeres mayores holandesas y con- son simultáneamente creados, desafiados y ne- cluyen que, ciertamente, la ciudad compacta y gociados en todos los espacios. compleja en la mezcla de usos es también una ciudad emancipadora porque potencia la par- Van der Berg (2012, 2013, 2018) introduce el ticipación de las mujeres en el trabajo remu- término “genderification” para describir la pro- nerado, y facilita la combinación de diferentes ducción del espacio según las diferentes relaci- tareas cotidianas. En el mismo contexto geo- ones de género. Identifica la manera como las gráfico, Karsten (2003; 2014) estudia las famili- mujeres y sus familias hacen el papel de pione- as de clase media con hijos (identificados como ras porque producen un espacio que es leído “yupps”: young urban professional parents) como un lugar amigable para promocionar una y muestra la importancia del barrio en la vida regeneración urbana. La presencia de muje- cotidiana de estas familias (al ir de compras, a res en barrios gentrificados, vistos como barri- la escuela, a comer fuera), así como también os seguros y amigables, puede servir de señal como lugar donde se concentran los contactos para mostrar que la revitalización ha sido exito- sociales. Eso genera que el barrio sea parte de sa (Kern, 2013). Esta autora, junto con Cahill una elección estratégica y emocional en la com- (2006) y Wright (2006) señalan la importancia binación de trabajo, cuidado y ocio. de tener en cuenta la interseccionalidad a la hora de entender la experiencia de las mujeres Sin embargo, a pesar de la autonomía y la li- en los cambios urbanos neoliberales y muestran bertad experimentada por muchas mujeres en como las experiencias de la gentrificación están la ciudad revitalizada, muchas de las ideologías relacionadas con los privilegios de clase, origen y discursos en el hogar y en el trabajo conti- étnico y edad. Así, mientras las mujeres de alto núan marcadas por unas relaciones patriarcales poder adquisitivo tienen acceso a unos barrios y unos roles tradicionales de género. De esta céntricos y “seguros” (además de los lugares de forma, la gentrificación, considera Kern (2013), trabajo con salarios dignos, espacios públicos no soluciona el problema social de la inade- de calidad y viviendas confortables), las muje- cuada infraestructura del cuidado. De la misma res con ingresos más bajos se ven obligadas forma, más que ser una oportunidad emancipa- a desplazarse a otros barrios al no encontrar dora, la gentrificación ha servido para solidificar en el que vivían viviendas de alquiler a precios las divisiones de clase, que son invariablemente asequibles. generizadas. El espacio urbano se ha gentrifi- cado, pero no de una manera que desafíe las La gentrificación implica la transformación del normas tradicionales de género. Como señalan paisaje, el desplazamiento de los usos, las per- Boterman & Bridge (2015), en barrios gentrifica- sonas y los elementos simbólicos de una de- dos de Ámsterdam y Londres se observa, por terminada área de la ciudad y la suplantación un lado, como las familias de clase media re- por unos usos que generan un rendimiento eco- valorizan los servicios públicos, tales como las nómico más elevado. Y es por esta razón que, piscinas municipales, los parques y los servicios a menudo, se presenta la gentrificación como preescolares y, por el otro, como la maternidad la única forma de atraer el capital necesario se transforma en una estrategia de consumo a para conseguir mejoras urbanas. Según Parker través de la proliferación de tiendas de ropa de (2008), la nueva economía ‘creativa’ lleva a que niños, tiendas de juguetes y cafés para que las la gentrificación sea masculina, creando y rea- madres socialicen entre ellas. firmando divisiones laborales de género y prác- ticas sexistas. Las alabanzas hacia la clase El papel de la diferencia y la intersección de las creativa por el crecimiento urbano y la revita- identidades sociales, las relaciones de poder lización que lleva asociada, se olvidan de las que forman las dinámicas sociales en el espacio, desigualdades de género, etnia y clase que tie- las prácticas y el activismo social que desafían nen determinados sectores de la economía e las desigualdades y las relaciones desiguales ignoran el trabajo reproductivo necesario para que privilegian determinados grupos respeto a su éxito, ya que el trabajo del hogar y el de cui- otros, son algunos de los aspectos que resultan dado no cuentan como ‘creativos’. imprescindibles para definir las actuales geogra- fías feministas (Oberhauser & al., 2018). En esta La interrelación entre el proceso de gentrifi- línea, y como decíamos anteriormente, los efec- cación y el género es compleja, pero en este tos de la gentrificación no son los mismos para artículo nos centramos en conocer el impac- todas las mujeres y, por tanto, las diferencias to que la gentrificación tiene sobre mujeres de género son producidas a través de procesos que, por su edad avanzada y/o condición so- culturales, a la vez que otros aspectos de nues- cial, viven situaciones de precariedad labo- tra identidad (etnia, clase, sexualidad y edad) ral e inseguridad residencial, y mujeres que han llegado al barrio para alquilar o comprar CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 948 CyTET LIII (210) 2021 una vivienda atraídas por la centralidad del 3. Metodología barrio y la oferta generosa de comercios y servicios. Como se ha comentado, posición Como se ha apuntado, en este estudio se ha re- social y recursos económicos configuran una alizado un planteamiento de metodología mixta situación de profundas desigualdades entre combinando métodos cuantitativos y cualitati- las mujeres, pero las situaciones de pobreza vos y diferentes ámbitos de análisis (ciudad y y menor nivel de ingresos afectan de forma barrio). El análisis del apartado cuantitativo se más importante a las mujeres que a los hom- ha construido principalmente con base en los bres. Y a ello se debe sumar las tareas re- datos del padrón municipal de habitantes (2011- productivas y de cuidado de familiares y del 2019) y de la Encuesta Sociodemográfica de hogar que todavía continúa depositado en las Barcelona (2017). Hemos utilizado un indicador mujeres. En primer lugar, desde esta pers- de gentrificación (López-Gay & al., 2020) con el pectiva intentamos responder sobre cuál es fin de agrupar los barrios de Barcelona que han el nivel de afectación diferencial entre géne- vivido procesos de gentrificación durante el pe- ros de los procesos de gentrificación -en este riodo 2011-2018 y así sintetizar los resultados. caso mirando especialmente la expulsión de El indicador incluye siete dimensiones teóricas población- y ver en qué barrios se está pro- asociadas a diferentes ejes de transformación duciendo este sobredesplazamiento de las socioeconómica de los barrios: rejuvenecimi- mujeres. A continuación, y desde la perspec- ento; origen de la población; estructuras de los tiva de un barrio en concreto, exponemos al- hogares; nivel de estudio; sustitución de la po- gunas evidencias de cómo viven las mujeres blación según nivel de estudios; velocidad del dicho proceso de expulsión y qué comporta cambio y transformaciones en el mercado de la en su vida cotidiana y en su entramado de vivienda, medido por los precios. Este indica- relaciones sociales. dor nos permite distinguir dos grupos de barrios gentrificados, que se conceptualizan como con- solidados y emergentes (Fig. 1). Fig. 1/ Tipología de barrios gentrificados. Fuente: Elaboración propia según la propuesta de índice de gentrificación de López-Gay & al., 2020 MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 949 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana El estudio cualitativo se ha centrado en Sant Antoni, Las mujeres de edades adultas centrales, de uno de los 73 barrios que conforman el municipio nuevo con altos niveles de formación e ingre- de Barcelona. El barrio está situado en el distrito sos, también forman parte del grupo de mujeres del Eixample y tiene una población, según datos a las que no se les ha renovado el contrato de oficiales del Padrón de 2018, de 38.090 habitan- alquiler o les ha aumentado tanto que han de- tes (Barcelona: 1.620.343 habitantes), una exten- cidido alquilar o comprar en otro barrio. Otras sión de 80,5 hectáreas (Barcelona: 10.135,3 ha) y mujeres, las más mayores, las que llevan más una densidad de población de 473 hab/ha (media de 25 años residiendo en el barrio, continúan de Barcelona: 160). El trabajo de campo se llevó a cabo durante el año 2018. Se entrevistaron a 33 Residentes Residentes Personas (RES) llegados que han personas (19 mujeres y 14 hombres) pertenecien- últimos 10 marchado tes a los tres grupos (Fig. 2). Las entrevistas nos años (IN) del barrio permitieron captar los sentimientos, valoraciones y (OUT) experiencias cotidianas de este grupo de personas, < 30 años 3 4 sin buscar en ningún momento la representatividad de la totalidad de personas que viven (o vivían) en 31-40 años 1 3 el barrio. 41-50 años 1 2 Hombres Mujeres Total 51-60 años 2 1 1 Residentes (RES) 4 4 8 > 61 años 1 Residentes llegados 8 7 15 últimos 10 años (IN) Total = 19 4 7 8 Personas que han 2 8 10 marchado del barrio Fig. 3/ Perfil de las mujeres entrevistadas. (OUT) Fuente: Elaboración propia a partir del trabajo de campo Total 14 19 33 residiendo en el barrio, pero son críticas con las Fig. 2/ Personas entrevistadas por sexo y residencia. transformaciones acaecidas. Fuente: Elaboración propia a partir del trabajo de campo El guion de entrevista giró alrededor de la his- toria residencial, el sentido de pertenencia, la La edad de las personas entrevistadas es va- vida cotidiana, la red de relaciones y la vincula- riada. Se observa que la población más joven ción con el tejido asociativo del barrio; la valo- (más formada y con una mayor proporción de ración del barrio, la visión de la transformación extranjeros) lleva menos tiempo residiendo en del barrio (mercado de vivienda, cambios en la el barrio y comparte con mayor frecuencia vi- población, turismo, actividad comercial, espa- vienda con otras personas, generalmente de cio público y cohesión social) y las perspecti- la misma edad. Mientras, las personas adultas vas de futuro (movilidad residencial, cambio de de mayor edad, todas españolas, pertenecen al vivienda); para terminar con la calidad de vida grupo que lleva más tiempo residiendo en el ba- y la satisfacción vital. Las entrevistas se graba- rrio, no comparten piso y no tienen estudios tan ron, se transcribieron en su totalidad y fueron altos como las recién llegadas. codificadas con el software informático Atlas-Ti. El perfil de las mujeres entrevistadas es variado: Para complementar estos testimonios, se entre- distintas son sus edades, niveles de formación, vistó a miembros de la Asociación de Vecinos situaciones laborales y residenciales y ciclos vi- y Vecinas de Sant Antoni y del colectivo veci- tales (Fig. 3). Las mujeres jóvenes menores de nal Fem Sant Antoni (Hagamos Sant Antoni). 30 años entrevistadas tienen pareja, no tienen Durante el trascurso del trabajo de campo asis- hijos y viven en el barrio compartiendo piso con timos de forma regular a las asambleas, abier- otras personas, ya sean con amigos y/o amigas tas al público, de este colectivo y del Sindicat de o con la pareja y tienen estudios universitarios Llogateres (Sindicato de Inquilinas), que lucha (dos de ellas con grado de doctoras). A pesar contra los procesos de expulsión de vecinos del del nivel educativo alto, algunas de ellas com- barrio. paginan estudios de doctorado o de máster con trabajos a tiempo parcial. Solo una de ellas es En otro artículo hemos analizado los meca- propietaria de un piso de 38 m2. Unas han llega- nismos de sustitución sociodemográfica de la do al barrio en los últimos años y otras han teni- población subrayando el papel protagonista do que marcharse por el aumento de los precios del mercado de la vivienda y los procesos de de alquiler (7 y 8 mujeres, respectivamente). inseguridad residencial y las consecuencias CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 950 CyTET LIII (210) 2021 que comporta tanto para las personas como mujeres) introduce un sesgo notable. Si no acotá- para el tejido comunitario y social de los ba- semos el grupo de edad podríamos estar obser- rrios (Solana-Solana & al., 2020). En este artí- vando diferencias que son el efecto de la diversa culo queremos centrarnos en las experiencias estructura por edad de la población de cada unidad de las mujeres entrevistadas para resaltar sus territorial y no de una movilidad diferencial. En este valoraciones y experiencias en este barrio (re- apartado queremos saber si los barrios gentrifica- cordemos aquí que para preservar su anoni- dos favorecen o desfavorecen el asentamiento de mato todos los nombres de mujeres han sido población femenina, si esta relación es común en cambiados). Queremos resaltar, principalmen- todos los barrios gentrificados y si a medida que te, el conocimiento cotidiano de estas mujeres este proceso se ha fortalecido, la relación de sexos (Ekinsmyth, 2002) y sus vivencias urbanas en ha variado. Es clave introducir la variable lugar de un barrio, como un espacio social y espacial en nacimiento, porque partimos de la hipótesis de un transformación, donde las mujeres experimen- comportamiento diferencial en función del origen de tan las sensaciones de bienestar, desasosiego la población. En este tipo de análisis no podemos o esperanza. El concepto de vida cotidiana se incluir ninguna variable socioeconómica ya que nos relaciona y se enlaza de forma inexorable con basamos en la lectura del padrón. los de bienestar y lugar, y entiende la vida como una red de relaciones sociales a través de las En el municipio de Barcelona residían a inicios cuales se configura nuestra vida (Atkinson & al., de 2018 más mujeres (854.381) que hombres 2012). Estas sensaciones permitirán captar qué (765.962), debido principalmente a la mayor es- es lo que realmente nos resulta indispensable y peranza de vida de ellas. Cuando analizamos de esencial de la vida urbana para poder pensar forma aislada nuestro grupo de análisis (25-49 ciudades más amigables e inclusivas. Nos situa- años), vemos que el balance está más equilibrado, ríamos en la línea de lo que Siltanen & al. (2015) unas 101,4 mujeres por cada 100 hombres (Fig. reclaman: proclamar el cuidado como una prác- 4). Los mapas que mostramos a continuación mu- tica radical y una política de resistencia hacia los estran la relación de sexos para cada una de las embates de valores neoliberales que han hecho Áreas Estadísticas Básicas (AEB = 233 unidades). posible la gentrificación. Utilizamos la relación de 95,6 mujeres por cada 100 hombres como estándar (corresponde a lo espe- rado en ausencia de migración o movilidad resi- dencial selectiva, en este caso hemos utilizado la 4. Resultados población que reside en Cataluña y ha nacido en el mismo territorio). Cuanto más se aleja el dato ob- 4.1. La distribución y la evolución servado de este estándar, más fuerte habrá sido la selección sociodemográfica (ya sea de la población de la población femenina en la que llega o de la que marcha) por parte de los flujos ciudad y en los barrios gentrificados residenciales y migratorios. de Barcelona No todas las áreas gentrificadas se comportan de Comenzamos el análisis cuantitativo a través de un la misma forma en relación a la presencia de po- ejercicio ilustrativo para el conjunto del municipio de blación femenina. En los barrios donde la gentrifica- Barcelona. Examinamos la evolución de la relación ción es un proceso más consolidado constatamos de sexos a lo largo de la década de 2010, es decir, una mayor presencia de mujeres que allí donde se observamos en qué sectores residen más mujeres ha iniciado más tarde. En el primer conjunto en- que hombres y cómo ha evolucionado este patrón contramos sobre todo a los barrios de la Vila de a lo largo del periodo estudiado. Con este ejercicio Gràcia, Sant Gervasi-Galvany y los sectores del queremos comprobar el comportamiento diferencial Eixample más cercanos a la Avenida Diagonal. En de la movilidad residencial y de la migración. Para estas áreas, que presentan ingresos superiores a ello, nos centramos en el grupo de población adulta los de la media de la ciudad, recontamos más de joven (25-49 años) porque es el grupo de edad en 110 mujeres por cada 100 hombres. Del segundo que la migración y la movilidad residencial selecti- grupo forman parte todos los barrios del distrito de va tienen más efecto. En edades más avanzadas, Ciutat Vella, sobre todo, el Raval, además de algu- el efecto de la mortalidad diferencial (a favor de las nos sectores de Sant Antoni y Poble Sec. MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 951 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana (a) Toda la población (b) Nacimiento en el municipio (c) Nacimiento en el provincia de Barcelona de Barcelona (d) Nacimiento en el resto (e) Nacimiento en el extranjero (f) Nacimiento en el extranjero de España (países IDH bajo) (países IDH alto) Fig. 4/ Relación entre sexos (Población femenina/Población masculina) según lugar de nacimiento, 2018. Población 25-49 años. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del PADRÓN DE HABITANTES (2018, INE). La categoría central incluye las unidades con una relación de sexos en torno al 3% de la esperada sin una migración selectiva. Las extremas, aquellas que superan el 15%. Es necesario introducir el lugar de nacimiento de la Finalmente, la población local, nacida en el mismo población para entender la distribución desigual de municipio, presenta una relación de sexos similar a mujeres y hombres en Barcelona. La composición la esperada en los barrios gentrificados consolida- de la población migrante juega un papel importan- dos (liderados por la Vila de Gràcia y Sant Gervasi te para explicar la heterogénea presencia de las - Galvany, en los que residen más mujeres locales mujeres en el territorio. La migración interna (pro- que hombres), mientras que en el conjunto de ba- cedente de otros puntos de España), ha contribui- rrios gentrificados emergentes la relación es favora- do a una feminización de los barrios gentrificados, ble a los hombres. Allí vuelven a destacar los barrios sobre todo fuera del distrito de Ciutat Vella. El ba- del distrito de Ciutat Vella como espacios con una rrio de La Vila de Gràcia vuelve a ser el lugar en relación de sexos más desfavorable a la población el que la relación de sexos es más desequilibrada femenina: en los cuatro barrios residen menos de a favor de las mujeres: más de 130 por cada 100 87 mujeres nacidas en el propio municipio por cada hombres. No obstante, la feminización de este tipo 100 hombres, en una relación que ha disminuido de de flujo es decreciente, en tanto que en los últimos forma intensa durante la década de 2010. años Barcelona ha ganado más población mascu- lina que femenina (Fig. 5). Todo lo contrario sucede En Sant Antoni, el barrio en el que hemos desarro- con los flujos internacionales, formados tradicional- llado el trabajo cualitativo, la evolución de la relación mente por más hombres que mujeres, y que a lo de sexos ha sido desfavorable a la población feme- largo de la década han evolucionado hacia el equi- nina a lo largo de esta década, marcada por el fuer- librio entre sexos. En el caso de la población naci- te incremento de precios en el barrio. El descenso da en países con un Índice de Desarrollo Humano de la relación de sexos ha sido especialmente mar- (IDH) alto, la relación de sexos en los barrios del cado entre la población femenina nacida tanto en distrito de Ciutat Vella es mucho más equilibrada el propio municipio como en el resto de la provin- que entre la población española. En el barrio de cia de Barcelona. Mientras que en 2011 residían la Barceloneta, por ejemplo, reside más población en el barrio casi el mismo número de mujeres que femenina nacida en estos países que masculina, de hombres (de 25 a 49 años), en 2018 residían mientras que en el resto de orígenes la relación es menos de 90 mujeres por cada 100 hombres. Entre fuertemente favorable a los hombres. la población nacida en el extranjero los valores de CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 952 Población nacida Población nacida Población nacida en Población nacida en Población nacida Toda la en el municipio en la provincia otras provincias de el extranjero (países en el extranjero población de Barcelona de Barcelona España con IDH alto) (países con IDH bajo) 2011 2015 2018 2011 2015 2018 2011 2015 2018 2011 2015 2018 2011 2015 2018 2011 2015 2018 Gentrificados consolidados 0,999 1,007 1,013 0,989 0,974 0,964 1,082 0,978 0,969 1,156 1,161 1,120 0,92 0,947 0,968 0,983 1,046 1,081 Gentrificados emergentes 0,882 0,880 0,905 0,952 0,93 0,926 0,983 0,964 0,963 1,097 1,023 1,011 0,904 0,932 0,925 0,759 0,788 0,856 Conjunto de Barcelona 0,983 1,003 1,014 0,983 0,969 0,963 1,026 0,985 0,975 1,156 1,124 1,100 0,924 0,949 0,965 0,931 1,048 1,097 1. El Raval 0,712 0,705 0,740 0,892 0,844 0,866 0,895 0,908 0,900 0,918 0,878 0,858 0,894 0,918 0,874 0,594 0,598 0,660 2. El Gòtic 0,71 0,790 0,762 0,821 0,846 0,836 0,976 0,748 0,811 0,825 0,948 0,926 0,897 0,875 0,924 0,502 0,646 0,602 3. La Barceloneta 0,868 0,853 0,867 0,917 0,935 0,843 0,966 0,779 0,687 0,929 0,884 0,887 0,928 0,960 1,014 0,742 0,695 0,778 4. Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera 0,919 0,927 0,964 0,941 0,879 0,846 0,983 1,032 0,890 1,023 1,059 1,120 0,966 0,968 0,947 0,812 0,862 1,018 crecimiento observado entre la población local. 6. La Sagrada Família 1,059 1,047 1,064 1,019 0,964 0,967 1,051 0,899 0,882 1,243 1,224 1,152 0,864 0,947 1,021 1,160 1,198 1,220 y durante la década no se ha experimentado el de- que existe una marcada heterogeneidad territorial. la asociación entre gentrificación y género a nivel territorial no se produce en una única dirección, ya Los resultados de este ejercicio nos muestran que la relación de sexos presentan un mayor equilibrio 8. L’Antiga Esquerra de l’Eixample 1,034 1,031 1,021 1,000 0,996 0,986 0,984 0,993 0,983 1,18 1,142 1,029 0,860 0,882 0,946 1,180 1,172 1,130 9. La Nova Esquerra de l’Eixample 1,032 1,011 1,015 0,949 0,941 0,946 0,981 0,835 0,824 1,183 1,127 1,084 0,926 0,924 0,862 1,212 1,170 1,219 gentrificados). Población de 25 a 49 años. Años 2011, 2015 y 2018. 10. Sant Antoni 0,997 0,950 0,948 0,987 0,936 0,889 0,988 0,892 0,869 1,07 1,031 0,965 0,923 0,891 0,904 1,026 0,979 1,057 11. El Poble-sec - AEI Parc Montjuïc 0,91 0,914 0,950 0,977 0,938 0,937 0,957 0,945 0,905 1,106 1,069 1,030 0,943 0,972 1,029 0,793 0,833 0,908 15. Hostafrancs 0,959 0,984 0,995 0,940 0,952 0,898 1,038 1,107 1,074 1,192 1,062 1,077 0,839 0,826 0,931 0,933 1,045 1,096 17. Sants-Badal 1,021 1,018 1,042 0,985 0,947 0,956 1,139 1,008 1,025 1,185 1,079 1,021 0,870 0,928 0,899 1,040 1,131 1,211 26. Sant Gervasi - Galvany 1,149 1,166 1,157 1,020 1,049 1,041 1,244 1,160 1,158 1,368 1,433 1,261 0,946 0,977 0,978 1,894 1,689 1,794 31. La Vila de Gràcia 1,044 1,111 1,124 1,026 1,016 1,016 1,414 1,216 1,305 1,321 1,382 1,348 0,994 1,090 1,113 0,891 1,152 1,157 34. Can Baró 1,015 1,022 1,021 0,964 0,978 0,965 1,000 0,903 0,904 1,285 1,128 1,149 0,919 1,038 0,847 1,109 1,123 1,240 64. El Camp de l’Arpa del Clot 1,01 0,999 1,003 0,949 0,94 0,929 0,949 0,946 0,990 1,225 1,096 1,126 0,903 0,924 0,890 1,122 1,119 1,136 66. El Parc i la Fig. 5/ Evolución de la relación de sexos según el lugar de nacimiento y el tipo de barrio (detalle de barrios Llacuna del 1,018 0,956 0,951 1,031 0,936 0,926 1,049 0,947 0,909 1,195 1,094 1,110 0,884 0,849 0,837 0,983 1,006 1,013 Poblenou 68. El Poblenou 0,954 0,983 1,026 0,987 0,992 0,989 0,992 0,964 0,932 1,062 1,051 1,130 0,864 0,923 0,993 0,851 0,975 1,122 blación para entender estos patrones diferenciales. Fuente: Elaboración propia a partir del padrón municipal (INE). Los colores verdes identifican los barrios donde la evolución de la relación de sexos ha sido favorable a las mujeres, y los rojos, a los hombres. como el estatus socioeconómico y el origen de la po- dencia y migración explica mayoritariamente estas cial de ellas y ellos en términos de cambios de resi- fuerte masculinización. El comportamiento diferen- Encontramos barrios gentrificados con una mayor presencia de población femenina y otros con una MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 953 CyTET LIII (210) 2021 diferencias. Es imprescindible introducir dimensiones Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana 4.2 La dimensión del hogar y el gente mayor, así como de las monoparentales. esfuerzo económico en el pago de Son las mujeres que viven en estos hogares las que la bibliografía acostumbra a citar como la vivienda en Barcelona las más vulnerables en el momento en el que tienen lugar procesos de gentrificación. El ob- La estructura del hogar es una dimensión jetivo de este apartado es analizar el efecto de clave para entender los movimientos resi- los procesos de gentrificación sobre la evolu- denciales y migratorios de la población en el ción de este tipo de hogares. territorio. Muchos movimientos pueden res- ponder a un movimiento conjunto del hogar, Pese al sobreesfuerzo que deben realizar las en el que participan mujeres y hombres a la personas adultas de todas las edades que vez. Profundizando en la dimensión del hogar, viven solas para afrontar los gastos en vivien- podemos aislar las formas en que la población da, los barrios gentrificados son espacios pre- femenina y masculina manifiestan un compor- ferentes para el asentamiento de este tipo de tamiento residencial de forma independiente. hogar (Buzar & al., 2005). En el conjunto de Específicamente, en este apartado analizamos barrios gentrificados, el 21% de los hogares la evolución durante esta década de los ho- están formados por una persona adulta que gares unipersonales de personas adultas y de vive sola, mientras que en los barrios que no Peso entre todos los hogares. Crecimiento relativo de los hogares Media 2018-2019 (2018/19 - 2011-12) Hogares unipersonales - adultos Hogares unipersonales - mayores monoparentales Hogares Fig. 6/ Peso relativo y evolución de los hogares unipersonales y monoparentales, 2011-2019. Fuente: Elaboración propia a partir de la lectura de domicilios del Padrón Municipal, 2011-19 (Ayuntamiento de Barcelona) CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 954 CyTET LIII (210) 2021 registran procesos afines a la gentrificación otro barrio. Por el otro, no hay ningún grupo la proporción baja hasta el 14,3% (Fig. 6). En que destine una parte superior de sus ingre- los barrios gentrificados consolidados, el peso sos, más bajos que los de ellos, a pagar gas- de los hogares unipersonales de mujeres tos de la vivienda (Figs. 7 y 8). es ligeramente superior al de los hombres, mientras que en los barrios gentrificados emer- En edades más avanzadas nos encontramos gentes, la situación es inversa. En el resto de la con un colectivo fuertemente feminizado y vul- ciudad, existe igualdad entre el número de nerable, con una probabilidad más elevada de vivir solas. Los barrios más gentrificados son hogares unipersonales de mujeres y de hom- los únicos que han experimentado un decreci- bres. Es importante subrayar, no obstante, la miento de hogares unipersonales de mujeres diferente evolución de este tipo de hogares mayores, sobre todo aquellos que tienen una a lo largo del periodo 2011-2019. Los hoga- trayectoria gentrificadora más reciente. En el res unipersonales de población adulta mas- resto de barrios de Barcelona, aumentan los culina han aumentado ligeramente, mientras hogares unipersonales de mayores, tanto los que los de mujeres han descendido. A pesar de hombres como los de mujeres. de que en los barrios gentrificados los hoga- res unipersonales de mujeres adultas no han En el caso de los hogares monoparentales experimentado el decrecimiento que sí se ob- encabezados por mujeres, el número total serva en el resto de la ciudad, éstas aumentan se incrementa en toda la ciudad, pero en los notablemente menos que los hogares uniper- barrios gentrificados crece por debajo de la sonales de hombres, sobre todo en aquellos media municipal. El incremento es más bajo barrios que ya hace años que han iniciado el en los barrios de gentrificación consolidada. proceso de gentrificación. Estamos ante un núcleo familiar especial- mente vulnerable. En primer lugar, porque Parece que, a pesar de que estos barrios son tres de cada cuatro hogares monomarentales espacios especialmente atractivos para las que viven en barrios gentrificados tienen que mujeres, su residencia en hogares uniperso- hacer frente a gastos directos de la vivienda nales es más complicada que para ellos, una (cuando la media de hogares de la ciudad se hipótesis apoyada por el sobreesfuerzo que sitúa en el 58%). En segundo lugar, porque deben hacer las mujeres para afrontar los gas- el esfuerzo de estos hogares para pagar la tos de vivienda. Las mujeres adultas que viven vivienda es superior a los de la media de ho- en hogares unipersonales en barrios gentrifi- gares de la ciudad: la mitad de los hogares cados presentan un doble agravio respecto a monoparentales barcelonesas destinan más la población masculina de los mismos barrios del 30% de los ingresos a pagos de la vivien- y a sus vecinas del resto de la ciudad. Por un da, mientras que el valor de la mediana del lado, tienen que hacer frente a pagos de la vi- resto de hogares barceloneses (excluyendo vienda en una proporción más elevada que el las unipersonales y las monoparentales es resto de tipologías de hogares y que a ningún del 19%). Unipersonal adulta Unipersonal mayor Monoparental Otros Total Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Total Total Gentrificados 79,8 75,7 37,8 36,6 74,4 64,8 64,8 Resto barrios – 72,5 75,7 21,6 35 52,1 56,1 54,8 Ingresos altos Resto barrios – 57,2 56,9 27,4 20,5 66,9 54,8 52,5 Ingresos bajos Total Barcelona 72,6 70,9 29,5 31 65,6 59,7 59 58,1 Fig. 7/ Porcentaje de hogares (%) que afrontan gastos para el pago de la vivienda según tipo de hogar y de barrio. 2017. Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta Sociodemográfica de Barcelona, 2017 (Ayuntamiento de Barcelona). Explotación realizada a partir de las variables de hogar L3 y L4 (régimen de tenencia y pago de hipoteca). MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 955 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana Unipersonal adulta Unipersonal mayor Monoparental Otros Total Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Total Total Gentrificados 39,3 32,5 33,4 28,9 19,8 24,3 Resto barrios – 33,5 36,9 19,8 22,4 Ingresos altos Resto barrios – 37 36,1 21,6 30,5 19,7 21,4 Ingresos bajos Total Barcelona 37 33,7 26,5 25,4 29,5 30,1 19,8 22,6 Fig. 8/ Valor de la mediana del esfuerzo en gastos relacionados directamente con el pago de la vivienda según tipo de hogar y barrio (% de gasto respecto al total de ingresos). Hogares con gastos directos en vivienda. Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta Sociodemográfica de Barcelona (ESB), 2017 (Ayuntamiento de Barcelona). Sólo se muestran los cruces con un mínimo de 30 observaciones. Se incluyen únicamente los gastos directamente relacionados con el pago de la vivienda, no otros como agua, luz o gas, que no están contempladas en la ESB 4.3 El caso del barrio de Sant Antoni “Tiene todos los servicios que se necesitan: aten- ción médica, centros cívicos, bibliotecas, centro deportivo municipal, tienes el mercado (...). Tiene los servicios de transporte inmejorables, el carril 4.3.1. Bienestar y vida cotidiana bici, yo soy ciclista y lo valoro muy positivamente. Me gusta porque es un barrio que está estraté- La localización céntrica, la accesibilidad a otros gicamente bien situado y que tiene un tejido so- barrios de la ciudad a pie o en transporte públi- cial que es potente (…). Hay mucha organización co, la variedad del tejido comercial y la “vida de social que es muy reivindicativa y eso a mí me barrio” son los elementos más valorados por al- gusta” (Núria, 29 años, residente desde 2017). gunas de las mujeres entrevistadas. Esta “vida de barrio”, como lo expresan algunas entrevis- Para otra entrevistada, Dolores, una mujer tadas, se refiere a una combinación de aspectos mayor, el barrio es “como un pueblo” y es aquí físicos y emocionales que juntos provocan un donde sitúa sus recuerdos de infancia y juven- sentimiento de confort y bienestar. Los aspectos tud, siendo la tercera generación que vive en la materiales están relacionados con el escenario misma vivienda. Le gusta el barrio y le costaría urbano formado por las calles, los edificios, los tener que marcharse, pero, sobre todo, señala comercios de proximidad, los equipamientos ne- que lo que más le gusta es la relación que ha cesarios para la vida cotidiana, mientras que los mantenido a lo largo de los años con sus veci- inmateriales lo están con sensaciones subjeti- nos de escalera. En el barrio “se siente como en vas de bienestar y potenciadas por las relacio- casa” y esto es fundamental para poder tener nes sociales que se establecen con los vecinos un sentido de pertenencia que pueda favorecer de la misma escalera, los vecinos de edificios el desarrollo de un bienestar físico y emocional colindantes, del barrio, con los comerciantes con el lugar donde se vive. Este sentido de per- de las tiendas de proximidad o con las muchas tenencia, definido por Fenster (2004) como el asociaciones del barrio. De esta forma, el ba- conjunto de sentimientos, percepciones, deseos rrio tiene unas cualidades urbanas que, como y necesidades, está construido sobre la base de señalan Ciocoletto & Col·lectiu Punt 6 (2014) las prácticas y las actividades diarias desarro- dan respuesta a las necesidades de la vida co- lladas en los espacios cotidianos. Este vínculo tidiana en términos de proximidad, diversidad, con el barrio, que algunas mujeres entrevistadas autonomía, vitalidad y representatividad. Estas comentan tener, depende de las emociones po- características corresponden al modelo de ciu- sitivas y cognitivas que hayan tenido, requiere dad compacta, multifuncional, con variedad de tiempo para crearse y crece después de mu- usos, caminable y amigable para que personas chas experiencias cotidianas y acontecimientos con identidades diversas se sientan conforta- significativos (Jack, 2012). bles en el lugar donde viven. En este sentido, las personas mayores, y más Una entrevistada, que comparte piso con una en un barrio como Sant Antoni con una po- amiga (propietaria del piso) porque, según sus blación envejecida (el 22% de la población es palabras, de otra forma no hubiese podido mayor de 65 años; 21,3% en Barcelona), que emanciparse de casa de sus padres, expresa a vive sola (28,8% de la población mayor de 65 continuación las cualidades del barrio anterior- años vive sola; 25,7% en la ciudad), son acti- mente descritas: vas en la creación de un sentido de pertenencia CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 956 CyTET LIII (210) 2021 en un barrio que está experimentando un cam- 4.3.2. Desasosiego ante los bio social y desafían cotidianamente presiones cambios sociales y comerciales del que podrían resultar excluyentes (como son la presión inmobiliaria y los nuevos comercios barrio más caros, entre otros). En esta línea, Buffel & Las mujeres mayores son vistas como las per- Phillipson (2019) señalan la necesidad de pro- sonas que ‘cuidan del barrio’ y que están más mover intervenciones amigables con las perso- atentas a los cambios que pasan en él y les nas mayores y garantizar que estas tengan un afecta más el deterioro de la comunidad que a espacio para ser vistas y escuchadas en su ve- los hombres (Walker & Hiller, 2007). Estas au- cindario. Porque como señalan Hochstenbach & toras, consideran que una buena relación con el Boterman (2018), los procesos de gentrificación vecindario aumenta el sentido de satisfacción de son multigeneracionales y afectan no solo a los las mujeres mayores y el sentimiento de seguri- hogares más jóvenes o a las familias de clase dad dentro del barrio. Para las mujeres mayores media sino también a las personas mayores. que viven solas, las relaciones de confianza te- jidas con las vecinas forman parte de su red de También las mujeres entrevistadas que han sido apoyo social y las ayuda a mantener su salud. expulsadas del barrio se refieren a la proximidad La pérdida de tejido comercial tradicional obser- como una cualidad destacada del barrio. Lucía vada en el barrio tiene que ver también con el es una de las entrevistadas que tuvo que bus- debilitamiento de la red comunitaria y la parti- car vivienda después de que no le renovasen el da de algunos vecinos y vecinas, teniendo un contrato y sufriera amenazas para desalojar lo efecto sobre las personas mayores relaciona- do con la soledad, la pérdida de referentes, y antes posible el piso donde residía. Señala que la percepción del barrio como un lugar menos se sentía muy bien en el barrio y comenta que amigable y seguro. continúa manteniendo el contacto con algunas vecinas o dependientas de algún comercio. Se Los cambios en el sector comercial son quizás los siente expulsada del barrio, pero debido a los cambios que más malestar y disgusto provocan cambios sociales acaecidos en el barrio duran- entre las mujeres entrevistadas que han residido te los últimos años, le resulta cada vez menos toda la vida en el barrio o las que llevan más tiem- atractivo para vivir. po residiendo en él. Muchas de ellas consideran que los nuevos comercios no se ajustan a la de- “Una relación como casi de pueblo, de intere- manda de los vecinos y vecinas, sino que más sarse por nosotros y era agradable (...). Ahora, bien van dirigidas a personas de fuera del barrio por ejemplo, cuando vuelvo, pienso ahora iré a que quieren consumir en bares y restaurantes saludar a esta, a saludar a la otra, que eso en nuevos o comprar en tiendas muy especializadas. Barcelona creo que es raro, no es habitual y tenía este punto que me gustaba” (Lucía, 29 años, resi- Para las personas entrevistadas, el tejido co- de en otro barrio desde hace un año). mercial del barrio cambia constantemente: nuevos restaurantes, bares, peluquerías, pana- Y es que las personas desarrollan fuertes cone- derías, comercios de pasta fresca, tiendas de xiones con su barrio a través de interacciones ropa infantil, de cómics… todos ellos cada vez cotidianas. Por tanto, los barrios no son con- más dirigidos a personas jóvenes con un buen tenedores neutros de sus luchas, sino lugares poder adquisitivo; y la sensación de estas per- sonas es que los comercios de proximidad (fru- llenos de significados conectados con su iden- terías, carnicerías, charcuterías, pescaderías…) tidad y sus experiencias. El arraigo al lugar pro- se cierran y se abren otros comercios de fran- porciona un sentido de seguridad y bienestar quicias o especializados en unos productos de- (Anguelovski, 2014) y favorece que las personas terminados (Fig. 9). Así lo manifiesta Rosa: se impliquen en el tejido asociativo del barrio. Tanto las mujeres entrevistadas que viven o han “Hay un montón de tiendas que están cerrando y dejado de vivir en el barrio participan en la vida están abriendo bares o restaurantes y supongo asociativa. Es el caso de Camila que, aunque que esto va a ir a más. El cambio de tiendas está ya no vive en él, continua fuertemente implicada siendo sorprendente (...). Abrieron un restauran- te sueco, un restaurante filipino y después están en su vida social y cultural y se refiere a Sant abriendo peluquerías especiales, que tienen una Antoni “como si fuera mi pueblo”, porque allí se decoración especial, así como muy guay que esto encuentra su familia, sus amistades, su escue- también es una cosa rara, muy elitista (…). Las la e instituto, y ha tejido en él su red social y de panaderías tradicionales están desapareciendo, amistades gracias a su participación activa en ahora son todas cafetería-panadería” (Rosa, 55 diversas asociaciones del barrio. años, reside en el barrio desde hace un año). MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 957 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana También Sara, que llevaba 11 años residiendo en el barrio y compartiendo piso con tres perso- nas más, asumió, no sin pena, que debía buscar otro piso fuera del barrio cuando la propietaria del piso donde vivía le aumentó considerable- mente el alquiler al finalizar el contrato: “Primero sentí mucha rabia porque llevaba mu- chos años allí y estaba totalmente adaptada al barrio (…). Sentí mucha impotencia (…). No luché porque mi propietaria era una persona que no tenía ninguna intención de negociar nada con- migo. Entonces lo asumí y decidí que no tenía ganas de malgastar las fuerzas luchando por algo que sabía que no terminaría satisfactoriamen- Fig. 9/ Ejemplo de un comercio inaugurado en los últimos te para mí. Yo sabía que ella no iba a renunciar años. a que yo me fuera” (Sara, 36 años, residente en otro barrio desde 2017). Fuente: Fotografía realizada por Anna Ortiz Guitart, 31 de julio 2018 Muchas de las mujeres que ya no viven en el barrio se muestran pesimistas por el futuro del barrio y coinciden con la sensación de que éste se les hace cada vez un lugar menos atractivo 4.3.3. Inseguridad residencial en el para vivir. Lucía, comenta que “consiguieron que quisiera huir” cuando las condiciones del piso barrio donde vivía (un edificio de propiedad vertical), fueron deteriorándose paulatinamente. En los Rabia, frustración y pena son algunos de los últimos años en los que vivió en el piso, no solo sentimientos expresados por algunas mujeres observó una desidia en el mantenimiento del que han vivido situaciones de expulsión en el edificio por parte de la propietaria del edificio, barrio. Sería el caso de Lina que llevaba vivien- sino también un desprecio en el trato hacia los do en Sant Antoni desde que sus padres alqui- vecinos y vecinas de escalera (Fig. 10). La situa- laron el piso cuando era pequeña. Hace unos ción se deterioró de tal forma que la propietaria años sus padres regresaron a su pueblo de ori- utilizó los servicios de una empresa dedicada a gen y ella continuó viviendo en su casa. Lina desocupar pisos para amenazarlos. siente rabia por la experiencia de expulsión que vivió y pena porque no reconoce parte del pai- saje cotidiano del barrio: “Es extraño… cuando paso por el barrio lo conti- núo sintiendo como mi barrio. Pero voy teniendo una sensación un poco como de desapego. Por un lado, pienso que son mis calles, te cruzas con guiris y dices ‘es mi barrio, no es el tuyo’. Tengo una rabia interna. ¡Pero, por otro lado, lo veo tan distinto! ¡Encuentro tanto a faltar lo que era! Da mucha pena” (Lina, 31 años, residente en otro barrio desde 2017). Cuando Lina recibió un burofax avisándola de que no iban a renovar el contrato del piso se dirigió rápidamente a la Oficina de la Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, donde le dije- Fig. 10/ Carteles colgados en algunos edificios: ron que no tenía nada que alegar, y más tarde “Vecindario en lucha” y “No nos iremos”. al Sindicat de Llogateres, donde después de Fuente: Fotografía realizada por Anna Ortiz Guitart, escuchar vivencias de otras personas con una 31 de julio 2018 situación parecida a la suya, se sintió privilegia- da –dice irónicamente- porque era de las pocas No solo a través de entrevistas a personas resi- personas que tenía un sueldo a final de mes. dentes sino también en las observaciones reali- Durante muchos meses estuvo buscando piso zadas en las reuniones de las asociaciones de por el barrio, pero todos los que encontraba no Fem Sant Antoni y del Sindicat de Llogateres bajaban de 1000€ y no podía permitírselo. CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES 958 CyTET LIII (210) 2021 encontramos manifestaciones del impacto emo- El problema que manifiestan estas mujeres no cional que la inseguridad residencial provoca en solo es la dificultad para poder asumir los in- la vidas de las personas, y que incide especial- crementos del alquiler, sino las dificultades que mente en algunos sectores con mayor vulnera- una posible marcha del barrio comporta para su bilidad como son las familias monomarentales organización cotidiana. Estas mujeres a menu- y con pocos recursos económicos y, también do encuentran pisos en municipios alejados (en como hemos observado en las entrevistadas, barrios con una provisión más pobre de servi- entre las mujeres jóvenes con niveles de for- cios y comercios) que dificultan la conciliación mación elevados pero con situaciones labora- entre el trabajo productivo y reproductivo. Por les precarias. tanto, el desplazamiento “forzado” puede supo- ner una sobrecarga de viajes, esfuerzo, energía En estas reuniones también surgieron, por parte y tiempo para ellas. de las personas afectadas, las dificultades que después de la finalización del contrato del piso Finalmente, otro tema que aparece en estas re- comporta encontrar vivienda asequible en el uniones es el de las mujeres mayores que viven barrio (cerca del trabajo, de la vivienda de los solas, a veces con contratos de alquiler antigu- padres, de la escuela de los hijos, por ejemplo), os, que padecen de mobbing inmobiliario. Es las situaciones de violencia y fuerte afectación un grupo especialmente vulnerable porque se emocional de los vecinos y vecinas y las situaci- trata de personas con bajos niveles de renta y ones de dependencia y vulnerabilidad (pobreza bajos niveles de estudios y formación. En oca- económica, enfermedad propia o de familiares, siones, la fragilidad física y mental complica la hogares unifamiliares a menudo con personas capacidad de resistencia de este grupo de per- dependientes) en que se encuentra una parte sonas contra los propietarios y otros agentes de esta población, y que afecta especialmen- urbanos. Además, las personas mayores pue- te a los hogares monoparentales formados por den verse más afectadas por la destrucción de mujeres y sus descendientes. las redes sociales que genera la gentrificación, son más fácilmente desposeídas y tienen menor Miembros de la asociación Fem Sant Antoni capacidad de resiliencia. Por esta razón, y como aseguraron que, en los últimos años, el acceso decíamos anteriormente, un barrio donde las a la vivienda se ha convertido en la mayor preo- personas se sientan seguras y con espacios ac- cupación de la asociación, pasando por delante cesibles para mantener unas buenas relaciones de los temas que inicialmente preocupaban más a los vecinos y vecinas del barrio: la expansión sociales son imprescindibles para el bienestar de bares y restaurantes, el uso del espacio pú- de las personas mayores (Gilroy, 2012). blico del barrio, con especial referencia a la ocu- pación de terrazas y los impactos del turismo sobre el tejido comercial y residencial (Crespi- Vallbona, & Domínguez-Pérez, 2021). 5. Reflexiones finales En esta línea, una mujer miembro de Fem Sant A lo largo de la década de 2010, la ciudad Antoni reflexiona sobre el papel que puede tener de Barcelona en general, y algunos barrios la administración pública sobre el tema de la vi- en particular, han experimentado profundas vienda (y que puede reproducir el tejido asocia- transformaciones en su composición socio- tivo). Según su opinión, existe el peligro de que demográfica. El incremento del precio de la el sistema consiga que el acceso a la vivienda vivienda, imparable desde 2013, ha potencia- deje de verse como un derecho social y se con- do un fortalecimiento de los mecanismos de vierta en un problema de carácter asistencialis- selección sociodemográfica de las personas ta, en lugar de considerarlo como un problema que llegan a la ciudad o cambian de vivienda. que afecta de manera transversal al conjunto de Como consecuencia, los grupos de población la población. De esta forma, la administración más vulnerables han empeorado sus condicio- centraría su atención en obtener unos recursos nes de acceso a la vivienda. para la población más vulnerable, en lugar de plantearse cambios estructurales que afecten El análisis cuantitativo nos ha permitido ratificar de forma substancial a la ordenación del mer- que la relación entre gentrificación y asenta- cado de la vivienda. miento de la población femenina no es unidirec- cional, ya que encontramos diversos patrones Otro de los temas que surgen en las asambleas en los barrios que han experimentado este tipo del Sindicat de Llogateres y Fem Sant Antoni de dinámicas, desde los que se muestran como es el aumento de familias monomarentales con espacios preferentes de asentamiento de po- personas a su cargo (hijos y familiares mayo- blación femenina hasta los que presentan res dependientes) con inseguridad residencial. una fuerte subrepresentación de este grupo. MINISTERIO DE TRANSPORTES, MOVILIDAD Y AGENDA URBANA 959 Estudios La gentrificación desde una mirada de género: Barcelona Anna Ortiz & Antonio López & Joan Sales & Miguel Solana Para entender los procesos de gentrificación Fem Sant Antoni aprovecha lo que Fenster (2004) en Barcelona desde una perspectiva de géne- llama el local embodied knowledge, es decir, el ro hay que asumir su complejidad. Una com- conjunto de conocimientos que da la experiencia plejidad reflejada en la propia composición de de vivir en el barrio para potenciar la participación la población femenina, de diferentes estratos ciudadana en la práctica de la planificación urba- sociales, edades, orígenes, con varios itinera- nística y fortalecer el sentido de pertenencia de las rios migratorios, y con diferentes aspiraciones, personas en el entorno donde viven. Esta asocia- constricciones, preferencias y estrategias resi- ción y otras más en Barcelona (y, por supuesto, denciales. La literatura internacional existente en otras ciudades del mundo) defienden los inte- subraya que la población femenina, tal como reses colectivos por encima de los intereses pri- sucede con la población en su conjunto, puede vados y son un ejemplo de cómo construir desde ser a la vez potenciadora y víctima de los pro- abajo ciudades amigables e inclusivas; aunque cesos de gentrificación (Bondi, 1994). Por otro requerirían, sin duda alguna, una actuación más lado, tampoco podemos contemplar los espa- consciente y una intervención más directa de las cios que han experimentado procesos de gen- administraciones públicas. trificación como unidades homogéneas, menos aún en el caso de Barcelona, donde han existi- do diferentes vectores de transformación socio- demográfica, desde el impacto de la actividad 6. Agradecimientos turística hasta la intensificación de los flujos inmigratorios muy cualificados, a menudo con Queremos agradecer a todos los vecinos y ve- una alta transitoriedad en la ciudad (Cocola- cinas que han vivido o continúan viviendo en Gant & López-Gay, 2020). el barrio su buena predisposición a ayudar- nos y atendernos durante el trabajo de campo. El análisis cualitativo, por su parte, y a través También mostramos nuestro agradecimiento a de las entrevistas realizadas a mujeres residen- las organizaciones que trabajan en el barrio y tes en el barrio de Sant Antoni, nos han permi- en toda la ciudad de Barcelona por su colabo- tido captar cómo desarrollan su cotidianeidad ración prestada. Agradecemos al Departament en el barrio, es decir, de qué forma desarrollan d’Estadística del Ajuntament de Barcelona por prácticas cotidianas y construyen una red de el suministro de los datos socio-demográficos relaciones sociales en un espacio común. Las y al Departament de Transversalitat de Gènere mujeres, las personas sobre las que fundamen- de la misma institución por el apoyo y la finan- talmente recaen las responsabilidades familia- ciación del estudio cuantitativo. Por último, agra- res y domésticas, son las que más insisten en decemos a los evaluadores/as anónimos que la importancia de sentirse a gusto en la comu- han revisado una primera versión del texto y nidad donde viven. Son ellas las que, a causa han aportado comentarios y sugerencias para de la repartición de funciones que socialmente su mejora. se les atribuye, desarrollan más actividades de la vida cotidiana en el barrio, hecho que provo- ca que tengan más oportunidades para estable- cer relaciones personales con otros residentes y personas que trabajan en el barrio. 7. Bibliografía Hemos visto también como algunas mujeres se Anguelovski, I. 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